27 de julio de 2017

RAJOY y la PPolarización, la Radicalización y la PPolitización.

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El desmemoriado de Rajoy debiera recordar que en los procesos sociales que ocurren históricamente,  observamos de forma constante,  tres fases que van a veces separadas pero en otras ocasiones se sincronizan y producen importantes acontecimientos en la lucha entre las clases: Son la Polarización, la Radicalización y la Politización. Sus declaraciones de ayer sentado en un “buró preferente” del Caso Gürtel, en un  intento vano de evadir el “banquillo de los acusados”,  podrían estimular estos procesos, por lo que le recordamos algunas pinceladas de la historia a su decrépita y decadente memoria.

En las fases de crecimiento económico, sobre todo en los países avanzados, cuando se empezó a construir el llamado Estado de Bienestar, el proceso de polarización se presentaba algo difuminado. En la actualidad hemos entrado en una fase de ruptura del equilibrio entre Capital y Trabajo, incrementándose peligrosamente la brecha de la Desigualdad en líneas de clase y los analistas pronostican un aceleramiento y crecimiento de los cambios bruscos y repentinos en la toma de conciencia de las masas que se podrían producir, similar a lo ocurrido en otras épocas históricas.  

En  algunas grandes crisis se han observado claramente procesos de polarización acelerados y profundos, como la crisis que derivó en el proceso revolucionario que provocó la I Guerra Mundial de 1914 a 1918 con la Revolución de Octubre de Rusia en 1917. La crisis de 1929 evolucionó hacia unos  procesos revolucionarios que  sucumbieron con la derrota del movimiento obrero, en concreto  en el Estado Español por el Golpe de Franco de 1936, preludio de la II Guerra Mundial.

El proceso de radicalización de la lucha de clases durante los años 30 del pasado siglo en el Estado español y en todo el resto de Europa, con una profundización de los procesos revolucionarios,  radicalizó y agudizó a la sociedad capitalista, entre dos polos irreconciliables: el mundo del capital frente al mundo del trabajo.  En el Estado español, cuando el pueblo votó por la república proclamada el 14 de Abril de 1931, sometió a las organizaciones obreras (PSOE, UGT, CNT, PCE y otras) a un empuje de las fuerzas contradictorias de una intensidad que nunca se había experimentado, debido a que las fuerzas de la reacción capitalista se oponían a los cambios.

Millones de asalariados, jornaleros, mujeres y la juventud se organizaban y “politizaban” exigiendo soluciones a sus representantes políticos para que tomaran medidas claras y urgentes, que mejoraran sus miserables condiciones de vida impuestas por el capitalismo a las masas explotadas y reivindicaban mejores condiciones de vida para las familias trabajadoras que venían luchando por un mundo mejor y más igualitario.

Los gobiernos de la república fueron incapaces en el corto plazo de cinco años,  atrapados en el pacto con la sombra de la burguesía, de ofrecer soluciones suficientes a los problemas sociales y la situación continuó agravándose y el ambiente social se “radicalizó”. La burguesía alarmada se preparaba, se armaba y, a su vez,  se “radicalizaba” buscando el camino del fascismo y el 18 de Julio de 1936, a través de su brazo militar, encabezado por el General Franco, asestó el golpe de Estado sangriento  contra el movimiento obrero y la “República de trabajadores de todas clases”,  con el apoyo de Hitler y Musolini.

La clase obrera oprimida, tanto en el campo como en las ciudades, salieron a las calles a defenderse del golpe contra la República, respondiendo con la ocupación de fábricas, de latifundios y tomando las grandes empresas, tanto de transporte como los sectores clave de la economía, acudiendo a las Casas del Pueblo porque cientos de miles de ellos eran afiliados al PSOE, las JJSS y a sindicatos como UGT, CNT y otros, fortaleciéndose y creciendo los partidos pequeños en aquella época, como el PCE y otras organizaciones políticas y sociales minoritarias que avanzaron por el auge de la “politización” y la lucha en defensa de la Democracia y la República.

La clase trabajadora se movilizó en masa acudiendo a exigirles a sus direcciones políticas que encabezaran la lucha, organizando al movimiento obrero para defender un programa de transformación social y llevarlo a la práctica.  Los acontecimientos terribles y sangrientos del Golpe franquista produjeron un agravamiento de la “polarización”, la “radicalización” y la “politización”, de forma sincronizada en líneas de clase entre derechas e izquierdas con unas presiones y unas acciones terribles.

La inmensa presión que surgió entre los jornaleros y los asalariados de fábrica, los parados, la juventud y los sectores más empobrecidos, se encontraban con la resistencia de los capitalistas y la gran burguesía que se había posicionado al lado de los golpistas; presiones y represiones que surgían de los despachos de los banqueros que financiaban a los fascistas, así como los grandes latifundistas, el clero  y demás sectores de la burguesía dominante y radicalizada; En esos momentos clave no se podía ser neutral; había que optar o por un bando o por otro:  Muchos capitalistas se daban a la fuga, pero otros pasaban a tomar las armas para defender el golpe e igual ocurrió con la clase trabajadora, que tomó partido por el Gobierno  Republicano, legítimamente constituido y fruto de la democracia,  lo defendió durante tres duros años de guerra civil.

Ante la situación de gravedad, la “polarización”, la “radicalización” y la “politización” siguió creciendo y  exacerbaban y agudizaban, las masacres y matanzas de la guerra, cuyos responsables para las masas era la burguesía, o sea,  la clase adinerada y los grandes patronos,  que habían financiado y empujado al Ejército y la Falange al golpismo,  lo que produjo el estallido  de las masas en la guerra, con las matanzas producidas por cada bando; se crearon las milicias obreras, las brigadas internacionales en el bando republicano y mientras las fuerzas rebeldes del ejército sublevado dirigido por el General Franco recibían un apoyo bélico de Hitler y Musolini.

El pueblo español había sido traicionado por la extrema derecha “patriótica”  y sus fuerzas afines de las “Democracias europeas” que declaraban su “neutralidad” desde las embajadas extranjeras que propiciaban las manos libres del nazi-fascismo rampante para aplastar al pueblo español bajo la bota de Franco, cuyas fuerzas aliadas libraban la primera gran batalla preparatoria de las fuerzas que se enfrentaron en la II Guerra Mundial, experimentando sus armamentos con matanzas como las de Gernika con la aniquilación de un pueblo entero, la matanza de Badajoz que empezó la misma noche del 14 de Agosto nada más entrar las tropas y luego la carnicería en la Plaza de Toros,  la masacre de la Carretera de Málaga a Almería, producida en la llamada  “La desbandá”, que según narra el Profesor Melero en su libro: “sobre aquella huida aún cuesta poner números. Entre 200.000 y 300.000 desplazados y entre 4.000 a 6.000 muertos”; muchas otras barbaridades, contadas por historiadores que expresan el horror sin fin que representa la guerra, fruto natural del capitalismo, cuando quiere defender sus intereses y beneficios, anteponiéndolos a la Democracia y al Derecho a la vida que tiene todo ser humano.

“El pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla”, como dijo el filósofo Santayana. ¿Es el PP fundado por Fraga Iribarne y liderado ahora por Rajoy,  el heredero natural de los golpistas franquistas? ¿Los que votan al PP, lo hacen con conocimiento de causa? Diversas podrán ser las causas que tengan los votantes del PP, para continuar otorgándoles el voto a ese partido tan  corrupto y con esas raíces tan criminales, pero  las principales son tres: a) Complicidad con el genocidio. b) Ignorancia histórica. c) Enajenación mental. 

Ha sido indignante para cualquier demócrata ver ayer al Presidente del Gobierno, declarar ante los tribunales para investigar el caso “Gürtel, escudándose en su ignorancia sobre las cuestiones económicas del PP y su financiación ilegal, negar con gran cinismo, diciendo: “No sé nada”… “Jamás me he ocupado de asuntos económicos en el partido”… “Hacemos lo que podemos, significa que no hicimos nada que pudiera perjudicar a ningún proceso”… y otras lindezas por el estilo. Esos comportamientos agravan la polarización, la radicalización y la politización de la ciudadanía.   Le recordamos al ciudadano declarante,  tratado por la Judicatura en lugar preferente,  a título de “infanta y duque consorte”, aquellos latinajos que quizás también habrá olvidado de sus insignes estudios de Registrador de la Propiedad: “Ignorantia iuris non excusat. Ignorantia legis neminem excusat sua culpa”.  (La ignorancia de la Ley no es excusa. La ignorancia de la ley no exime de su culpa).  Por tanto, no queda otra solución que, ¡¡RAJOY DIMISIÓN¡¡  


ÁREA DE COMUNICACIÓN.
IZQUIERDA SOCIALISTA DE MÁLAGA-PSOE.A
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