21 de julio de 2017

Orígenes del movimiento socialista y fundación del PSOE.


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Los seguidores españoles de Marx y Engels fueron marginados de los acontecimientos de 1873 por la poderosa influencia del movimiento anarquista. No obstante, esa minoría contaba entre sus filas con militantes experimentados que habían jugado un papel relevante en el Consejo Federal  de la sección española (Pablo Iglesias y  Mora) y que disfrutaban  de cierta influencia entre los trabajadores madrileños, concretamente entre los tipógrafos.

En 1871 se constituyó la Asociación del Arte de Imprimir, que en 1873 libraría una batalla sindical de importancia. La movilización de los tipógrafos convenció definitivamente a José Mora y Pablo Iglesias para entrar en sus filas, imprimiendo una orientación marxista a su actividad: en 1874 Pablo iglesias sería nombrado presidente de la misma. Tras la disolución, a mediados de 1873, de la Nueva Federación Madrileña, este núcleo de trabajadores impresores daría vida, algunos años más tardes, al Partido Socialista Obrero Español.  La Asociación aportó 16 de los 25 fundadores del PSOE en 1879, llenaron los dos primeros Comités Nacionales del Partido y ocuparon, por lo menos, tres puestos en la Ejecutiva desde 1879 a 1925.

Los primeros años de existencia del grupo marxista estuvieron inevitablemente condicionados por la extrema dificultad de las condiciones objetivas. Apenas pudo ampliar su radio de influencia, pero sí realizó una ardua labor de unificación política. Uno de los dirigentes, José Mesa, ex redactor de La Emancipación, se trasladó a París después de ser incluido en las listas negras de la patronal, por su actividad sindical. Esto reforzó los lazos con los socialistas franceses, gracias a los numerosos contactos que Mesa mantuvo con el dirigente socialista francés Paul Guesdes (Mesa llegó a convertirse en unos de los redactores Jefes del periódico socialista L’Égalité) y a la copiosa literatura y correspondencia enviada a sus compañeros del círculo madrileño, informando en detalle de las actividades y el pensamiento de los socialistas franceses.

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Las discusiones y reuniones de los primeros socialistas llevaron a la fundación, el 2 de Mayo de 1879, del Partido Socialista Obrero Español (PSOE). Sus filas mantendrían una coordinación muy laxa entre sí, cuando todavía se trataba de pequeños núcleos ganados en diferentes puntos de la geografía (Madrid, Guadalajara, Asturias, Barcelona). La Asociación del Arte de Imprimir jugó un papel destacado en esta tarea de extender el partido, las ideas y reclutar militantes. El paso siguiente en la conformación de una organización más sólida y cohesionada tendría lugar diez años después, con la celebración del primer congreso de la organización. En cualquier caso, en estos años iniciiales toman forma una serie de ideas fundamentales de la nueva organización que ya aparecían esbozadas en el programa elaborado por la comisión designada en el acto de fundación. Parece que el borrador del programa fue enviado a Mesa, quién a su vez lo reenvió a Londres, donde Marx y Engels lo revisaron.

“Considerando: Que esta sociedad es injusta porque divide a sus miembros en dos clases sociales antagónicas: una, la burguesía, que poseyendo los instrumentos de trabajo es la clase dominante; otra, el proletariado, que no poseyendo más que su fuerza vital es la clase dominada; que la sujeción económica del proletariado es la causa primaria de la esclavitud en todas sus formas: la miseria social, el envilecimiento intelectual y la dependencia política; que los privilegios de la burguesía están garantizados por el poder político, del cual se vale para dominar al proletariado.
“Por otra parte, considerando que la necesidad, la razón y la justicia exigen que la desigualdad y el antagonismo entre una y otra clase desaparezcan, reformando o destruyendo el mismo sistema social que las produce; que esto no puede conseguirse sino de un modo; transformando la propiedad individual o corporativa de los instrumentos de trabajo en propiedad común de la sociedad entera; que el arma más poderosa con que el proletariado ha de destruir los obstáculos que a la transformación de la sociedad se oponen ha de ser el poder político, del cual se vale la burguesía para impedir la reivindicación de nuestros derechos.
“Por todas estas razones, el Partido Socialista declara que tiene por aspiración:  1) La posesión del poder político por la clase trabajadora. 2) la transformación de la propiedad individual o corporativa  de los instrumentos de trabajo en propiedad común de la nación.  3) La constitución de una sociedad sobre la base de la federación económica, de la organización científica del trabajo y la enseñanza integral para todos los individuos de ambos sexos”.  (Luis Gómez Llorente, Aproximación a la historia del socialismo español (hasta 1921).
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Si el programa define con claridad las señas de clase del partido, no deja e preservar ideas muy arraigadas en el acerbo político de la Regional Española de la Primera Internacional, por ejemplo, cuando se refiere a la “federación económica” o a la “organización científica del trabajo”. Algunos historiadores han visto en este hecho la prueba de una influencia predominante, en estos primeros años, de la visión sindicalista y societaria de los núcleos internacionalistas, incluso del ideario bakuninista. (Ver Antonio Elorza y Michel Ralle, La formación del PSOE).  Pero en general, aunque es innegable la persistencia de este rastro, estos enfoques infravaloran el calado de la ruptura política de Pablo Iglesias y sus compañeros con las ideas anarquistas, y su esfuerzo por defender, en las condiciones políticas de las últimas décadas del siglo XIX, el programa, la táctica y la orientación estratégica del marxismo revolucionario.

Es un  hecho innegable que, en sus orígenes, la asimilación de la doctrina marxista del PSOE estuvo tamizada por las ideas provenientes del socialismo francés de aquel periodo, sobre todo a través de los trabajos de Paul Laffargue y Jules Guesde, responsables del Partido Obrero francés, que adolecían de una potente carga de simplificaciones y vulgarizaciones. Guesde tenía un conocimiento parcial del marxismo y, por ejemplo, era partidario de la Ley de hierro de los salarios de Lasalle (conocida en la literatura socialista española como Ley de bronce) que Marx había fustigado implacablemente en su obra Crítica del programa de Gotha.  La transmisión, por así decirlo, de esta visión esquemática del marxismo llenó las páginas del semanario El Socialista, fundado el 12 de marzo de 1886, que durante un largo periodo se convirtió en el vehículo organizador del socialismo español.(…)

Fuente: Pág.118 y siguientes de libro “I. Las raíces históricas. Revolución Socialista y Guerra Civil (1931-1939). Autor J.I.Ramos. Editorial Fundación de Estudios Socialistas Federico Engels. (La persona interesada en adquirir dicho libro puede consultar la web): 
http://www,fundacionfedericoengels.net/





20 de julio de 2017

DULCE DEL MORAL, SOCIALISTA, FEMINISTA Y REPUBLICANA.


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Dulcenombre del Moral Cabezas, (Dulce del Moral)  a la que tuve el honor de conocer personalmente, junto a su compañero Ventura y algunos otros socialistas que nos visitaban desde Sevilla a un pequeño grupo de compañeras y compañeros, entre ellos algunos veteranos que habían luchado en el PSOE durante la República, como Pepe Fernández Gálvez (1)  que había sido Secretario General de las JSU, Paco Román Díaz(2), que fue encarcelado varias veces  y fue uno de los artífices del PSOE en nuestra provincia, Antonio García Duarte (3), Paco el Sordo, Juan Gámez que fue Alcalde de Vélez en las primeras elecciones democráticas,   Enrique Mowbray  y  pocos más que no llegaban a la veintena los que formaban ese pequeño núcleo inicial de veteranos, coordinados por Manuel Martín Rueda(4), enlace con el exilio que figuraba con el carnet número 1 del PSOE en Málaga. En torno a ese grupo se  fue aglutinando  un colectivo de jóvenes sindicalistas militantes socialistas activos de UGT en las fábricas y tajos, como Paco Vélez, Valenzuela, Peñuela, Enrique, El Tarta, el Kosky,  Paco Rodriguez, Antonio Bueno, Pepe Martin, Juan Rodriguez, Salvador Duarte, Juan Prieto, Ana, Julián, Pepillo y algunos más. 
En las primeras elecciones de la Transición, existían dos grupos socialistas: PSOE (Renovado) y PSOE (Histórico), éste último al que pertenecían los veteranos,  nos unimos el grupo de los sindicalistas y socialistas más combativos apoyando la candidatura del joven  Andrés Cuevas González, que fue elegido el primer Secretario General del sector crítico que formamos en Málaga el PSOE (Histórico) y que luego fue el núcleo de la formación de la corriente Izquierda Socialista de Málaga. La inteligente y luchadora compañera Dulce, nos visitaba asiduamente, dándonos formación e información y alentándonos a continuar la lucha por el Socialismo y la Democracia, por lo que  se merece ser rescatada del olvido y darle la rehabilitación política que se le ha negado por el grupo de los Renovadores que la han tenido bastante olvidada durante años, al igual que a los críticos defensores del Socialismo Obrero. No solo éstos, sino a otras muchas mujeres que se esforzaron en la defensa del feminismo,  la democracia y el socialismo en aquella dura etapa de represión franquista.  Rescatamos de la Fundación Pablo Iglesias el siguiente escrito en honor de la compañera Dulce del Moral:  (Pepe Martin).
“Nació en Luque (Córdoba), en 1913, siendo la mayor de los cinco hijos del jefe de su estación, por lo que pasó su infancia en contacto con los trabajadores ferroviarios de los sucesivos destinos del padre. A los 18 años, durante una enfermedad de éste y con la complicidad de los compañeros, Dulce le sustituyó en sus funciones de jefe de estación de Castellar de la Frontera, para evitar la pérdida de salario que le supondría la baja por enfermedad. Poco después, una vez fallecido éste, la familia se trasladó a Sevilla, donde Dulce empezaría a trabajar de costurera, aunque su conciencia de clase le llevó a contactar con la izquierda sindical y política de la ciudad, participando desde ese mismo año en la Unión de Juventudes Comunistas de España.
En Sevilla conoció a Ventura Castelló Hernández, un aparejador que trabajaba en esas fechas como vendedor de una editorial, afiliado al PCE. A los 20 días decidieron convivir, con gran escándalo de su círculo familiar y social, puesto que nunca contrajeron matrimonio, teniendo una hija a quien pusieron por nombre Asturias. En 1934, Dulce del Moral dejó las Juventudes Comunistas para ingresar en las JJSS, y más tarde en el PSOE – al igual que Ventura – y en el Sindicato de la Aguja de la UGT, militancia que ya no abandonó hasta el final de sus días. En el sindicato participó en la Comisión Agraria, siguiendo a Largo Caballero, aunque llegó a reconocer más tarde que “sigo siendo caballerista, pero creo que fuimos muy injustos con Prieto […] Yo no he tenido la oportunidad de pedirle perdón a Prieto, pero se lo pido de todo corazón”. Trabajó con uno de los dirigentes de la Federación de Trabajadores de la Tierra de la UGT, Manuel Roldán Jiménez, quien fue asesinado el 27 de julio de 1936.
En los primeros días del golpe militar fue detenida en su domicilio de Ciudad Jardín, cuando buscaban a Ventura, siendo conducida a comisaría e interrogada por el capitán Díaz Criado. Fue después trasladada al Cuartel de los Terceros, nuevamente a comisaría y finalmente a la Prisión Provincial, donde ingresó como rehén el 29 de diciembre de 1936. Mientras tanto, Ventura permanecía oculto en el tejado de la casa de sus padres. En prisión, Dulce enfermó de tuberculosis, aunque tuvo la suerte de no ser violada como la mayoría de sus compañeras, achacándolo ella a su falta de belleza física: “Yo he sido siempre bastante feílla, y estaba tan contenta de ser fea, tú no te lo puedes imaginar. Porque yo decía: bueno, a un tío de estos se le antojo yo, y me tienen que matar”. En 1938, su caso fue revisado por el Juez militar Antonio Astola, como muchos otros que se encontraban sin juzgar en la cárcel, siendo denegada su puesta en libertad, pues fue acusada de “en el cine de la Gran Plaza dar conferencias a las masas con prédicas revolucionarias”, “viéndosele vestida con el uniforme que usaban las llamadas milicianas revolucionarias”, etc. El 18 de mayo de 1939, Dulce fue enviada a la Prisión de Carmona, siendo decretada su libertad provisional en agosto, sin que su caso fuera sobreseído hasta el 9 de diciembre de 1941, debiendo recuperarse de la grave enfermedad contraída en prisión, al tiempo que sustituía a Ventura en sus labores de reorganización del partido, volviendo a ser detenida en 1942 y 1944.
En mayo de 1939, y tras haber permanecido escondido en la sierra de Aznalcóllar, Ventura fue detenido intentando abandonar la península en barco desde Sevilla, siendo condenado a pasar varios años en prisión. A su salida se unió a Dulce en sus trabajos organizativos, junto al practicante Mariano Martín Martínez, y el estudiante de “abogado social” (graduado social) Antonio Dorado Quesada, consiguiendo la conexión con antiguos compañeros y contactando con la dirección del partido en Toulouse. Ese mismo año volvió a ser detenida, junto a doscientas personas más, en la redada conocida como “la Centena”, acusada de la distribución de papeletas para el socorro de presos premiadas con la centena del cupón, y posteriormente en la redada de 1942 contra militantes comunistas, aunque la policía sabía perfectamente que Dulce del Moral no lo era.
En las décadas posteriores, Dulce y Ventura – próximos ambos a la dirección tolosana –, intentaron una y otra vez la reconstrucción del Partido en Sevilla, hasta que a finales de los años sesenta un nuevo grupo capitaneado por Alfonso Guerra, Felipe González, Guillermo Galeote y Luis Yánez tomarían el relevo a la generación socialista de la República. En los años 70, la ruptura del PSOE entre históricos y renovadores y la participación de la pareja en el sector denominado “PSOE-Histórico”, provocó la expulsión de ambos de la UGT. Como dirigente de dicho sector, fue candidata a diputada nacional en 1977 por la Alianza Socialista Democrática. La reunificación de los socialistas históricos y los renovadores, quedó plasmada en un mitin en el que Felipe González reclamó públicamente la presencia de Dulce del Moral en el escenario para abrazarla, escenificando así el fin a los años de desencuentro en el seno del PSOE sevillano. A partir de ese momento, Dulce de Moral retomó activamente su militancia sindical en la UGT, así como la lucha feminista, promoviendo la primera casa de acogida de Sevilla, situada en el barrio de Los Remedios, para mujeres maltratadas por sus maridos, y varias iniciativas laborales para mujeres mediante cooperativas. Dulce del Moral, quien fue, sin duda, una de las más importantes dirigentes femeninas del socialismo histórico sevillano y andaluz, falleció en Sevilla, el 25 de diciembre de 1996”.
FUENTES.- Manuela Aroca Mohedano: “Mujeres en las organizaciones socialistas durante la Dictadura. Antecedentes en la Segunda República” (FFLC); José María García: “Golpe militar, resistencia y represión (1936-1950)”, UGT Sevilla; María Dolores Ramos Palomo: “La lógica de la igualdad en la década de 1930: Las mujeres andaluzas y la conquista del espacio público”, UGT Andalucía; Socialistas de San Jerónimo (Sevilla).
Fuente: http://www.elsocialista.es/protagonistas/mujeres-socialistas/item/1249nombre-del-moral-cabezas.html. 
 Notas: (1.-2.-3.-4.-). Tenemos a disposición de familiares, amigos y simpatizantes de estos compañeros, un breve historial rescatado de nuestros archivos, que podemos enviar por correo electrónico a los solicitantes, enviándonos una petición al email de abajo y poniendo en asunto: “Historial Político de….   (seguido del nombre del  compañero por el cual se interesan):  
ispsoeandalucia.malaga@gmail.com 

19 de julio de 2017

EN RECUERDO DE MI PADRE.

            El 23 de Junio, después de varios años padeciendo la enfermedad de Alzheimer, falleció mi padre.  Para su esposa fue un marido ejemplar y para sus 4 hijos el ejemplo a seguir.  Supo convivir con una mujer enferma de esquizofrenia durante 59 años. Trabajó en el campo y en la construcción. Ya con 9 años, su escuela fue el trabajo.

Trabajó en los túneles de noche y durante el día, de peón, construyendo su casa. Nunca cogió vacaciones. Siempre estuvo afiliado a los sindicatos CCOO y después a UGT.

Aunque no militó en ningún partido siempre tuvo claro que la derecha era lo peor para los pobres.  Como muchos obreros, al principio tenía una fe ciega en Felipe y al final lo catalogó como “un traidor a la causa obrera”.  Del Rey Juan Carlos decía: “Éste tragó por la democracia a la fuerza”; el mismo dijo “”O cedemos o lo perdemos todo”. 

Hoy vemos cómo las enfermedades son un negocio más para la industria de las medicinas;  sólo el socialismo pondrá todos los medios para buscar soluciones a enfermedades terribles como el Alzheimer, el cáncer y muchas más, dedicando los avances y los medios suficientes y consiguiendo una mayor esperanza de vida y en condiciones más humanas. ¡Adiós papá ¡

José García Gómez.
Militante de Izquierda Socialista de Málaga.


18 de julio de 2017

(Parte 2 final) . 18 julio 1936: “LA PROMESA REVOLUCIONARIA DE ESPAÑA”.


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(Continuación…/…) En España, reflejando las turbulencias revolucionarias, esto fue mucho más lejos. Caballero, anteriormente líder de la Unión General de Trabajadores o UGT, el sindicato vinculado con el PSOE, se le llegó a llamar el “Lenin de la Revolución Española”. Desgraciadamente él no fue capaz de llegar a las mismas conclusiones políticas que Lenin en Rusia y sus errores contribuyeron decisivamente a la derrota de la revolución en España. Sus frases y declaraciones marcadamente revolucionarias no se correspondían con acciones o hechos concretos.

Las divisiones en el PSOE entre las dos alas anteriormente a la revuelta fascista les estaban llevando a una escisión en el partido. Prieto consiguió forzar un retraso en el congreso del partido. La ejecutiva prohibió el periódico de Caballero, Claridad, y reorganizó los distritos controlados por éste. Entonces, cuando estallaron la revolución y la Guerra Civil, el ala de Caballero, aunque tenía la mayoría dentro del PSOE, permitió a Prieto tomar el control de la sede central del partido para mantener la ‘harmonía’. Después desistieron de tomar ningún otro paso para hacerse con el control del partido. Aquí hay lecciones para la Gran Bretaña de hoy y los intentos de Jeremy Corbyn de apaciguar a la derecha pro-Blair del Partido Laborista y no confrontarlos.

En la cumbre de su fervor revolucionario, Caballero criticó a Prieto, el estalinismo y los elementos burgueses del gobierno. Sin embargo, sin una alternativa o deseo claro de llevar la revolución a su fin, cada vez fue acercándose más a ellos hasta que encabezó el gobierno en septiembre de 1936. Durante su presidencia tomó medidas que había criticado previamente, como tomar pasos hacia la disolución de las milicias, y éstas fueron reemplazadas por una unidad militar separada bajo el control del gobierno (un intento de reconstruir la maquinaria del estado capitalista). Finalmente, el comité central de las milicias fue disuelto y su poder pasó a los ministros de defensa e interior. Después de haber sido útil a las fuerzas de la contrarrevolución, Caballero fue destituido en mayo de 1937.
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Anarquistas y trabajadores revolucionarios.
La coalición del Frente Popular fue un bloque decisivo para la clase trabajadora y tuvo consecuencias desastrosas. En Catalunya, la anarquista Confederación Nacional del Trabajo (CNT) tenía una base enorme entre las que se encontraban los trabajadores más revolucionarios. Pero la denuncia ideológica del anarquismo del estado en general incapacitó a los líderes anarquistas para distinguir la diferencia entre un estado obrero y un estado capitalista.

Esta confusión incluso dio como resultado la situación contradictoria por la que una organización anarquista (contraria a cualquier estado) entró en el gobierno liderado por Caballero en Madrid. La CNT también se unió al gobierno de Catalunya junto con otros partidos capitalistas. Sus líderes finalmente no consiguieron utilizar el poder e influencia de la CNT por miedo a provocar una ‘guerra civil dentro de la guerra civil’. Sin embargo, ésta ya se estaba produciendo ya que la contrarrevolución avanzaba, eliminando todas las conquistas de la clase trabajadora.

Esto llegó a un límite en Barcelona en mayo de 1937 cuando las fuerzas del gobierno intentaron tomar la central telefónica, un bastión de la CNT y la clase trabajadora revolucionaria, como provocación y desafío a su poder. Trabajadores de toda Barcelona se unieron contra el asalto y se levantaron barricadas en toda la ciudad desencadenando un nuevo aumento de la lucha. Éste fue un símbolo del poder dual que se estaba desarrollando en España. Éste surge en cada revolución cuando hay un equilibrio en el control sobre la sociedad y la clase dirigente es demasiado débil para controlar los acontecimientos. Estas situaciones no pueden durar indefinidamente: o bien la clase trabajadora establece su propio estado o bien la clase dirigente retoma el poder en sus manos.

El otro partido que podría haber ofrecido una salida a este bloqueo era el POUM. Su militancia había explotado de 1.000 a 30.000 miembros en solamente 6 semanas durante los eventos de 1936. Al final de ese año, había crecido aproximadamente hasta los 70.000. Su base estaba principalmente en Catalunya y había adoptado un rol revolucionario más combativo, pero también había cometido errores graves. Hubo un momento en el que se unió al gobierno de la Generalitat, antes de que fueran expulsados de él en diciembre de 1936. Esto desorientó a los trabajadores. En junio de 1937 el POUM fue ilegalizado por el gobierno central y sus líderes arrestados.

Al mismo tiempo, el POUM trató de apoyarse en los líderes de la CNT, teniendo discusiones secretas con ellos, en lugar de poner claramente sobre la mesa una política independiente. Por lo tanto, en vez de enviar sus milicias con las enormes bases de la CNT en Catalunya, trabajó con el sindicato mucho más pequeño UGT. Y en lugar de hacer propaganda por una política revolucionaria clara entre las bases de la milicia de la CNT formaron destacamentos separados.

Con un programa socialista audaz podría haber atraído a los trabajadores más revolucionarios entre los anarquistas de la CNT que se oponían a las políticas de sus líderes. En particular, el POUM podría haber ayudado a las fuerzas organizadas en el frente de Aragón alrededor de los Amigos de Durruti que estaban avanzando militarmente. Éstos luchaban como un ejército de liberación social en lugar de separar la lucha militar contra los fascistas de la revolución social. Si el POUM hubiera actuado de esa manera, podría haber emergido un genuino partido marxista revolucionario de masas.
 Resultado de imagen de Revolución y Contrarrevolución en España. Felix Morrow. Fundacion Engels.
Potencial de un estado de los trabajadores.
Sin embargo, ¿es realmente posible que una fuerza de este tipo, basada principalmente en Catalunya,  podría haber triunfado contra la marea de la Guerra Civil? La respuesta brevemente es sí, dada la escala del movimiento revolucionario, la movilización de masas y la radicalización. Si un partido como éste hubiera emergido podría haber tomado los pasos necesarios para que la clase trabajadora tomara el poder en Catalunya. Desde ahí, habría apelado a la clase trabajadora y se hubiera extendido rápidamente al resto del estado español como un ejemplo a seguir. Al no actuar de esta forma, sin embargo, el POUM perdió una oportunidad de oro, y esto abrió una vía para la victoria fascista.

Uno de los pasos necesarios para llevar la revolución hacia la victoria era la creación de comités de  trabajadores. Éstos no se formaron durante la Revolución Española y fue una de sus debilidades cruciales. Ninguno de los partidos apoyó su formación o dio pasos para iniciarlos. Los comités de trabajadores (conocidos como ‘soviets’ en Rusia) que surgieron durante la Revolución Rusa estaban formados por delegados electos de los centros de trabajo, todos ellos sujetos a revocación. Cada partido participaba en estas elecciones y los soviets se convirtieron tanto en órganos de lucha como base potencial para un estado de los trabajadores cuando se vincularan en congresos regionales y estatales.

La izquierda del PSOE se oponía a la formación de los comités de trabajadores y argumentaban que el PSOE  podría haber jugado este papel. También apoyaban una fusión con los estalinistas. En otras palabras, la tarea tendría que esperar hasta que una mayoría de los trabajadores hubieran decidido unirse al PSOE. En España, los comités estaban formados mayoritariamente por representantes de los diferentes partidos, en lugar de involucrar, representar y organizar a las masas comprometidas en el movimiento revolucionario. Las milicias estaban separadas y organizadas por partidos. En las milicias, los líderes del partido nombraban a los comandantes.

La Guerra Civil continuó hasta 1939 cuando Franco finalmente triunfó. La derrota en Barcelona en 1937 había sido un punto de inflexión. Desde entonces se convirtió en un conflicto militar mientras las masas estaban cada vez más desalentadas y derrotadas. Paradójicamente, la Guerra Civil terminó con una dictadura en ambas partes de España ya que el ‘republicano’ coronel Casado, junto con José Miaja, tomaron el poder de los republicanos ‘demócratas’ y abrieron negociaciones con Franco. Esto llevó al colapso de las áreas controladas por los republicanos y a que Franco se convirtiera en dictador de España.

La España de hoy en día es muy diferente de la de los años 1930, y las batallas en los años siguientes tomarán una forma diferente. Aun así, las lecciones de estas luchas de la clase trabajadora durante la revolución, y de los eventos de la Guerra Civil, tienen un valor incalculable para la clase trabajadora y jóvenes internacionalmente en su lucha contra el racismo, la extrema derecha y el capitalismo. Si estas lecciones son aprendidas los sacrificios hechos por esta heroica generación no habrán sido en vano.

Escrito por Tony Saunois.  ( Socialism Today).
Fuente:  http://www.mundosocialista.net/doc/1219 

Cronología.
1931. Abril: la revolución establece la Segunda República. El Rey Alfonso marcha al exilio. Se introducen reformas.
Julio-Agosto: ola de huelgas. La huelga general en Sevilla es reprimida por el gobierno republicano.
1933. Noviembre: la derecha y los monárquicos ganan las elecciones generales.
1934. Octubre-Noviembre: la huelga general es derrotada. Franco aplasta la Comuna Asturiana.
1935. Agosto: La Internacional Comunista proclama la política del Frente Popular
Septiembre: fundación del POUM
1936. Febrero: el Frente Popular gana las elecciones, desencadenando un enorme movimiento revolucionario
Julio: el levantamiento fascista comienza en Marruecos y se extiende por España. Los trabajadores toman las armas cuando el gobierno de la Generalitat catalana rechaza distribuirlas.
Agosto: Pacto francés-británico de no intervención
Septiembre: Largo Caballero se convierte en presidente del gobierno con la condición de que el PCE se una a él. La CNT y el POUM se unen al gobierno de la Generalitat
Octubre: el gobierno elimina la independencia de las milicias. Comienza el asedio a Madrid.
Noviembre: los anarquistas se unen al gobierno central en Madrid
Diciembre: el POUM es expulsado del gobierno
1937. Abril: las fuerzas aéreas nazis alemanas y las fascistas italianas bombardean la ciudad vasca de Guernica
Mayo: el gobierno trata de tomar el edificio de la compañía telefónica, lo que lleva a un aumento de la lucha de los trabajadores. Negrín (a la derecha del PSOE) se convierte en presidente del gobierno
Junio: el POUM es ilegalizado y sus líderes arrestados
1938. Enero: comienza el bombardeo de Barcelona.
Abril-Junio: las fuerzas de Franco cortan España por la mitad.
Septiembre: última batalla de las brigadas internacionales.
1939. Enero: Barcelona se rinde, seguida de Madrid y Valencia en marzo
Febrero: Francia y Gran Bretaña reconocen el régimen de Franco

Agosto: se firma el pacto Stalin-Hitler

17 de julio de 2017

18 julio 1936: “LA PROMESA REVOLUCIONARIA DE ESPAÑA”. (Parte 1 de 2)


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“La clase trabajadora y el campesinado se levantaron contra la explotación capitalista, la pobreza y el fascismo”.

(Con estas palabras empieza el artículo del compañero Tony sobre el Golpe de Estado de Franco del 18 Julio de 1936, que representó, cumpliéndose este año el  81) (…)    
(…) “aniversario una de las mayores luchas en la historia de la clase trabajadora internacional: la Guerra Civil y la Revolución Española. En ese momento despertó a la clase trabajadora internacional que se unió en millares a las Brigadas Internacionales para luchar contra las fuerzas fascistas del General Franco. La victoria de Hitler y de los nazis en Alemania en 1933 hizo más importante la amenaza de otra victoria fascista en España.

Las heridas dejadas por esta lucha permanecen abiertas en la sociedad española hasta el día de hoy, incluyendo el reconocimiento a los desaparecidos y ejecutados. La campaña para cambiar los nombres de calles en Madrid que conmemoran a fascistas muestra la profundidad de la herida.

León Trotsky, co-líder de la Revolución Rusa de 1917, señaló que en esta batalla épica, la heroica clase trabajadora española podría haber ganado no una, sino diez revoluciones.  Desgraciadamente y a pesar de sus monumentales esfuerzos, la revolución fue derrotada y Franco llegó al poder para establecer un régimen brutal que perduró durante cuatro décadas. Se estima que 200.000 personas murieron durante la Guerra Civil y un número similar en los años siguientes.

Si la revolución hubiera triunfado hubiera cambiado el curso de la historia europea y mundial y podría haber evitado la horrible carnicería que supuso la II Guerra Mundial. Sin embargo, podemos aprender lecciones cruciales de esta sangrienta derrota para la nueva generación de la clase trabajadora y jóvenes en lucha contra la extrema derecha, el racismo y el capitalismo.
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Elección del Frente Popular.
En febrero de 1936 la coalición del Frente Popular llegó al poder después de las elecciones. Esto iba a desatar un movimiento revolucionario de la clase trabajadora y el campesinado pobre, y un levantamiento fascista desde el ejército que inició la sangrienta Guerra Civil. La victoria del Frente Popular había llegado después de años de gran agitación y luchas de la clase trabajadora de España. El rey Alfonso había abdicado tras la victoria en las elecciones de 1931 de partidos republicanos y socialistas. A esto le siguió una ola de huelgas y se implementaron una serie de reformas, pero el capitalismo no había sido derrocado. Las elecciones de 1933 dieron como resultado la vuelta de los monárquicos y la revocación de las anteriores reformas. En octubre de 1934 la Comuna Asturiana, un levantamiento revolucionario con los mineros en su epicentro, fue aplastada. Al menos 5.000 murieron y 30.000 fueron encarceladas. Ésta fue un anuncio precursor de los eventos revolucionarios que estallaron dos años después. Su derrota fue semejante a la de la Revolución Rusa de 1905, que fue un ensayo de la Revolución de 1917.

El Frente Popular era una coalición del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), el Partido Comunista de España y partidos republicanos considerados “progresistas” y “liberales”: Izquierda Republicana, Unión Republicana, Esquerra Republicana de Catalunya (rama catalana de Izquierda Republicana), otros partidos más pequeños catalanes y gallegos, y pronto se unieron también los nacionalistas vascos. Fue la coalición con estas fuerzas capitalistas supuestamente progresistas la que se demostró como una política fatídica.

La desastrosa teoría del  “etapismo”  adoptada por Stalin y la Internacional Comunista en Moscú, que dictaba la política de los partidos comunistas alrededor del mundo, ahogaría a la clase trabajadora española en un baño de sangre. Ésta es aún aplicada hoy por el Partido Comunista y otros partidos de la izquierda. Fue justificada con el argumento de que era necesario desarrollar el capitalismo en países económicamente atrasados (como España en ese momento, donde más del 70% de la población trabajaba en la agricultura) antes de pasar a introducir el socialismo.

Por lo tanto, según la “etapismo”, era necesario ganarse a los capitalistas “progresistas” y no provocarlos con medidas consideradas demasiado radicales. Además, una vez que las fuerzas fascistas españolas fueron movilizadas, argumentaron que la prioridad era derrotar a Franco, lo que significaba que se necesitaba conformar un bloque con estos capitalistas progresistas para evitar que se unieran al bando de Franco. La misma política fue aplicada décadas más tardes en Chile, bajo la coalición Unidad Popular de Allende (1970-1973), con consecuencias igualmente devastadoras para la clase trabajadora.
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El “etapismo” en la actualidad.
La experiencia de la victoriosa Revolución Rusa en octubre de 1917 demostró que el capitalismo no podía desarrollase en países económicamente poco desarrollados donde existía mucho campesinado. La débil clase capitalista de estos países estaba completamente atada a los bancos y a la economía de los poderes imperialistas, y los capitalistas y latifundistas también estaban indisolublemente unidos. En esta situación, el desarrollo económico e industrial, junto con los derechos democráticos y laborales, y el derecho de auto-determinación, podían ser alcanzados solamente por la clase trabajadora, con el apoyo del campesinado pobre, introduciendo un plan socialista para la economía y para gestionar la sociedad democráticamente. Esto necesitaría vincularse con la clase trabajadora de las economías capitalistas más poderosas y la formación de una federación socialista de países.

Los que apoyan la versión moderna de esta teoría, incluyendo a algunos en la izquierda de Podemos, defienden una primera etapa para derrotar al “capitalismo neoliberal”.  La idea utópica de establecer un capitalismo  “más humano” está detrás de esta posición. Se olvidan de que incluso terminar con la privatización y los recortes, aunque sería bienvenido, no terminaría por sí mismo con la pobreza y la explotación del capitalismo como sistema. Esto es especialmente cierto en la era actual de inestabilidad, y crisis o estancamiento económico mundial.

Las horribles condiciones que sufre la clase trabajadora y los pobres no terminarán simplemente cambiando un bloque de políticas capitalistas con otro mientras el sistema se quede intacto. La traición y capitulación a la austeridad de la Unión Europea por parte de Syriza en Grecia muestran en la práctica los resultados de estas políticas. Mientras que es crucial luchar por cada reforma y concesión posible para la clase trabajadora, si éstas no están unidas a la lucha para derrotar al capitalismo e introducir una alternativa socialista, no tendrán una base duradera.

La Revolución Española encierra lecciones muy importantes para los partidos emergentes de izquierda, como Podemos e Izquierda Unida en España, Die Linke en Alemania, y el Partido Socialismo e Liberdade (PSOL) en Brasil. La idea de unirse en el gobierno con los partidos que eran anteriormente partidos de masas de la clase trabajadora (como el PSOE, el SPD en Alemania o el Partido de los Trabajadores o PT en Brasil) es una vía potencial para el desastre. Éstos se han convertido completamente en partidos capitalistas y han implementado políticas pro-capitalistas cuando han estado en el gobierno. En lugar de empujar a estos partidos a la izquierda en las coaliciones de gobierno, los nuevos partidos serían prisioneros en coaliciones a nivel estatal o regional. Como muestran los eventos de hace 80 años en España, esto solamente lleva al desastre. También ilustra esto el colapso en Italia en 2008 de Rifondazione Comunista (PRC), que se había comprometido en numerosas coaliciones.
 Resultado de imagen de Ola Revolucionaria en 1934
Ola revolucionaria.
La victoria electoral del Frente Popular en España en 1936 actuó como un detonante para las masas que no esperaron a que el gobierno aprobara su programa en el parlamento. Por el contrario, ellas mismas tomaron las calles y lo implementaron en 48 horas. Echaron de las fábricas a los gerentes con vínculos conocidos o simpatías con los fascistas, introdujeron una semana laboral de 44 horas, ocuparon tierras y fábricas, readmitieron a trabajadores despedidos y criminalizados, y se liberaron a unos 30.000 prisioneros políticos.

Los capitalistas ‘liberales’ solamente querían volver a la Constitución de 1931 y tomaron medidas para protegerse económicamente, subiendo precios entra otras medidas. Esto provocó nuevas revueltas. La clase trabajadora mostró su determinación en 113 huelgas generales locales en los cinco meses siguientes a la elección del Frente Popular. Fue esta enorme ola revolucionaria la que aterrorizó a la clase dirigente, y no la elección del Frente Popular en sí.

Durante este periodo las fuerzas fascistas, la patronal y los latifundistas maquinaron y se prepararon. El 17 de julio empezó el levantamiento fascista con una rebelión militar en Marruecos, que había sido dejado en manos de mercenarios moros y legionarios. Los partidos capitalistas del Frente Popular realmente no representaban a la clase capitalista sino, como Trotsky señaló, a su ‘sombra’. Los capitalistas se fueron en bloque al bando de los fascistas para defender sus propios intereses. Pero la sombra del capitalismo español actuaría como un caballo de Troya dentro del Frente Popular. Mientras la clase dirigente hacía sus planes con los fascistas, el gobierno intentaba negociar con los conspiradores.

Sin embargo, las masas no lo duraron, con la clase trabajadora de Barcelona al frente. Inmediatamente comenzaron la lucha, entendiendo la amenaza que suponían los fascistas. Habían experimentado la masacre de la Comuna Asturiana en 1934 y los dos años de represión brutal que lo siguieron. Cientos de miles tomaron las calles, pidiendo armas para luchar contra los fascistas, pero el gobierno ignoró sus demandas. Si dependiera de las deliberaciones del gobierno del Frente Popular, seguramente éste hubiera capitulado al golpe militar.

Pero las masas no le permitieron ese lujo. El 19 de julio la clase trabajadora de Barcelona tomó la iniciativa y atacó los primeros cuarteles mientras los militares se preparaban para movilizarse. Armados con patas de sillas, dinamita tomada de obras, algunos rifles de caza y armas obtenidas de algunos policías simpatizantes, se enfrentaron a los militares. Lucharon como leones y apelaron a los soldados rasos para conseguir una victoria histórica. Felix Morrow relata en su excelente libro “Revolución y contra-revolución en España” que “al día siguiente, a las 2 pm, eran los dueños de Barcelona”. En días toda Catalunya estaba en manos de la clase trabajadora.

Esto tuvo un eco en Madrid donde el gobierno se había negado a armar a la clase trabajadora. En Málaga, un puerto crucial frente a Marruecos, los trabajadores tuvieron la genial idea de encender una muralla de fuego alrededor de los cuarteles para evitar que se fueran los militares. A medida que se extendía el movimiento, hasta cuatro quintas partes del territorio estaban de manera efectiva bajo control de la clase trabajadora y el campesinado. Los capitalistas ‘liberales’ habían perdido la iniciativa.
 Resultado de imagen de 1937. España. Crisis de las izquierdas
Batallas en la izquierda.
Sin embargo, a pesar de la tremenda muestra de heroísmo e ingenio, la clase trabajadora fue bloqueada por la actuación y las políticas de sus partidos y líderes. La falta de un partido marxista de masas con un programa claro para organizar, consolidar y llevar las victorias de la revolución hacia adelante, enterrar definitivamente el capitalismo y establecer una democracia obrera, fue fatal.

El papel más pernicioso lo tuvieron los líderes estalinistas del Partido Comunista de España (PCE) que fue el que defendió de forma más abierta el etapismo.  Se convirtió en la fuerza crucial para que la clase capitalista pudiera finalmente recuperar su posición, disolver las milicias obreras y hacer descarrilar la revolución. En el proceso, los estalinistas realizaron una represión brutal contra otras fuerzas de la izquierda que se les oponían como el Partido Obrero de Unificación Marxista (POUM) establecido por antiguos trotskistas y parte del Frente Popular. Uno de sus líderes, Andrés Nin, fue torturado y ejecutado por el PCE y sus agentes. Otros muchos en la izquierda anti-estalinista se enfrentaron al mismo destino.

Estas acciones brutales estaban directamente vinculadas con la contra-revolución política que estaba dándose en la Unión Soviética. Incluso agentes o representantes del régimen de Stalin en España que habían sido influidos por la revolución fueron ejecutados cuando regresaron a casa. Este fue el caso de Vladimir Antonov-Ovseyenko, el embajador de Rusia en España. Éste había enviado informes a Moscú recomendando a Stalin apoyar las luchas revolucionarias que se estaban dando.

Inicialmente los estalinistas no habían tenido una gran fuerza en España. Conquistaron su posición mayormente debido a un error cometido por los simpatizantes de Trotsky en España (parte de la Oposición Internacional de Izquierda) cuando no aceptaron la oferta de la federación joven del PSOE en 1934 para ayudar a ‘bolchevizarla’, a pesar de que Trotsky les instó a que lo hicieran. Esto fue un factor que contribuyó a que los estalinistas tuvieran la oportunidad de integrarse y construir una base fuerte.

Por su parte, el PSOE estaba dividido en dos alas: el ala derecha liderada por Indalecio Prieto, y la izquierda por Largo Caballero. Caballero no comenzó su vida política en la izquierda. Había servido como consejero de estado durante la dictadura de Primo de Rivera de 19323-30. Sin embargo, su propia experiencia, en especial los efectos del movimiento revolucionario, lo movieron a la izquierda. En la actualidad podemos ver también desarrollos similares, influenciados por la lucha de las masas. Por ejemplo, en las primarias estadounidenses, Bernie Sanders se ha movido hacia la izquierda debido a los millones de personas atraídas por su campaña. 
(Nota anexa: Casos similares de giros a la izquierda se están dando en otros países, por ejemplo en Gran Bretaña donde ganó  Jeremy Corbyn del ala izquierda reclamándose del marxista que dirige ahora el Partido Laborista y en el Estado Español, donde la coalición Unidos Podemos obtuvo un buen resultado electoral, como ocurrió antes en Grecia;  en el PSOE donde ganó las primarias Pedro Sánchez que se reclama representante de la militancia de base que han derrotado a las llamadas “baronías”, con su intento de ubicar al Partido en la izquierda). (…)  
 (Continuará mañana con la parte 2)

Escrito por Tony Saunois.  ( Socialism Today).

Fuente: http://www.mundosocialista.net/doc/1219