Las
escandalosas declaraciones de Rato ante la Comisión de Investigación del Congreso
no dejan títeres con cabeza, pasando a un furibundo contra-ataque culpando al
PP y al PSOE de todo lo que le ocurre, sin admitir un gramo de responsabilidad
de los cargos de corrupción por los que fue detenido y juzgado. Ese mitin
protagonizado por Rato revela el vergonzoso hecho de que las leyes burguesas
están hechas para beneficiar al burgués y humillar a los representantes del
pueblo en esa forma desfavorable a la Comisión, que le permite la ventaja al
“investigado”.
Con un
desprecio y una altanería indescriptibles ante los representantes del pueblo,
más bien parecía una conferencia que una investigación. Rato declaró entre otras muchas cuestiones
acusatorias contra sus propios correligionarios de PPartido que “tres personas
le avisaron de que el Gobierno le quería en la cárcel y que Bañez advirtió a su
secretaria” que se apartara de él. También declaró ante el Congreso que “varios
Ministros del Ejecutivo de Mariano Rajoy fueron dejando caer acusaciones en su
contra, tanto en público como en privado, hasta
acabar con su detención en abril de 2015” y, utilizando todo el tiempo que
quiso y a su vez casi regañando a sus “investigadores” continuó su bla, bla, bla…
Empleando
la táctica del calamar, Rato embarró a todos acusando a Zapatero, a Solbes de
ser los responsables de la crisis y a M.A. Fernández Ordoñez, cargando con dureza
contra Luis Guindos y M.Rajoy a la hora de acusarles del rescate bancario y
declarando que el “Gobierno PP había organizado la investigación sobre su
patrimonio” por lo que le acusan de blanqueo de capitales. Ha tirado de la
manta y la crisis interna del PP se hará cada vez más aguda, aunque estos
elementos no saben lo que es Dimitir aunque salen todos enfangados y tengan más
o menos responsabilidades porque el ranero pútrido de la corrupción cada día
huele peor.
Rato no
admitió ningún responsabilidad sobre los gastos de “su tarjeta “Black”, a pesar de que gastaba ingentes cantidades en
“alcohol, bolsos, salas de fiestas, clubs, pubs, Discotecas y dinero efectivo”,
pero este soberbio personaje con “inteligente cerebro”, utilizado para su
provecho personal, no quiere recordar
los privilegios con los que abusaba de forma que él consideraba que podría quedar “impune”,
pues en la “época de Caja Madrid, Rato
gastó un total de 44.200 euros; y al
frente de Bankia, 54.837 euros”, según consta en el informe de la
investigación. Lo que realmente se escenificó en ese formato es que esos
individuos llamados a ser investigados para intentar que expliquen sus fraudes,
cuando hablan desvergonzada y solemnemente sobre lo que han hecho, solo
defienden sus bolsillos de manera obscena a costa de justificar que sus estafas
sean cargadas y asumidas por la clase trabajadora. Ni una palabra de
autocrítica ni de arrepentimiento.
Una vez
más, las propias declaraciones de los que estuvieron en el meollo de esos
procedimientos de saqueos a las arcas públicas, niegan o declaran como normal
todas esas cacicadas, estafas y extorsiones bancarias, que nos cuestan ya más
de 66.000 millones de rescates bancarios. Mientras tanto se agudizan las amenazas del
conflicto catalán por parte de la burguesía catalanista que insiste en la
Independencia y, a su vez, la burguesía
españolista avisa con amenazas represivas recordando que el 155 está vivo. Los
Partidos del arco parlamentario parecen querer amenazarnos con mantener a Rajoy
sin procurar acometer una lucha conjunta para obligar a estos elementos
impresentables a dimitir o a echarles mediante una potente movilización.
Todas
estas tensiones y corrupciones son las desventajas que tenemos la clase
trabajadora por mantener un Gobierno Reaccionario como el PP, incapaz de
ofrecer una alternativa política a ninguno de los conflictos que les atenazan.
Para la mayoría de la gente les resulta sorprendente que dada la dramática
situación política, no haga decidirse a
los partidos que forman la oposición, que lo mejor sería acometer una lucha decidida
y unitaria para echar al Gobierno Rajoy, porque fuerzas sociales, políticas y
sindicales, si fueses unidas, si hay bastantes, pero hay que ponerlas en
movimiento en defensa de un programa claro para cambiar esta podrida situación
actual y apartar a esos indeseables.
Las
condiciones objetivas están más que maduras y el cambio se hace cada día más
necesario, pero falta el factor subjetivo que encabece el proceso. Pero como decía Engels, “la necesidad se
expresa a través del accidente” y por tanto, no es descartable que alguna
fuerza extraparlamentaria o movimientos espontáneos de la clase trabajadora y
la juventud busque un nuevo camino, si la necesidad que tiene el pueblo de un cambio
que dignifique la política y haga frente a este torbellino de corrupción, de
estafas y chanchullos que sufrimos, no la encabezan las fuerzas parlamentarias
como es su responsabilidad.
Las
direcciones políticas, sociales y sindicales de las izquierdas deben entender
que es preciso ligar la lucha en defensa de los Derechos Democráticos y de las
nacionalidades y territorios, por el cambio del modelo de sociedad, como el
mejor camino, pero no es un objetivo fácil, porque exige la adopción de un
programa y una estrategia que conecte y gane la confianza de los trabajadores y
capas medias, con un criterio abierto, democrático e internacionalista.
El pueblo
espera una Coalición de Izquierdas que plantee una República Socialista y
Federal, tendría que hacer un llamado a una lucha firme y decidida contra la
corrupción, la opresión de clase que sojuzga y atenaza al movimiento obrero,
con un programa claro y éste se lanzará a la lucha buscando una salida legítima
a este estado de cosas insoportables, buscando la unidad para poder resolver a
su vez, tanto las cuestiones sociales como los conflictos territoriales,
reconociendo la realidad de las Nacionalidades, Autonomías o Regiones que
recompongan el mapa territorial, mediante un debate democrático y un Referéndum
de todos los pueblos, defendiendo en un plano de igualdad,
colaboración y apoyo mutuo y solidaria, la defensa de un nuevo modelo que esté
basado en la democracia participativa y la ética de la gestión política.
No
podemos tener ninguna duda que todos los problemas, sociales, económicos,
nacionales, políticos y culturales tendrán al menos dos salidas: Una positiva y
otra negativa. La negativa podría llegar por medio de la represión y la
reacción. La positiva vendrá por medio de la democracia y la participación del
pueblo en la construcción de un nuevo modelo de sociedad. Está llegando el
momento de que los trabajadores tomemos cartas en el asunto. Si no luchas por
esta última solución, es que formas parte del problema. Y como repetía una y otra vez Pablo Iglesia; “en momentos clave hay que optar: o con los
unos o con los otros; o con la burguesía o con los trabajadores. No se pueden
servir a dos amos a la vez”. ¡¡Tú
decides la opción que quieras tomar¡¡
ÁREA DE COMUNICIÓN.
IZQUIERDA SOCIALISTA MÁLG-PSOE. A
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