9 de noviembre de 2016

EEUU: GANÓ TRUMP, REPRESENTANTE DEL “NACIONALISMO ECONÓMICO”.


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Este 9 de noviembre nos despertamos con la victoria de Donald Trump que es el representante del “nacionalismo económico”. Es un acontecimiento de un calado histórico que refleja la polarización política alcanzada en la primera potencia del planeta, que preocupa incluso a la clase dominante menos reaccionaria.   La candidata del Partido Demócrata, continuadora del Gobierno Obama,  que prometió en su día reformas sociales que no hizo y frustró a la ciudadanía, no ha sido capaz de convencer a los votantes que podría ofrecer algo nuevo. El reformismo sin reformas no sirve.   Hubo un candidato que pudo haber ganado a Trump, que era Bernie Sanders, que se declaraba socialista y ofrecía un programa más a la izquierda, pero la clase dominante tenía mucho más miedo a Bernie que a las huestes reaccionarias, racistas, xenófobas y con bastantes rasgos fascistas del que ha conseguido el triunfo, que incluso había recibido apoyo del K.K.K.  Con su demagogia se ha ganado el voto de sectores desesperados y golpeados por la crisis.

Trump es un reaccionario y retrógrado pero representa fielmente el programa del nacionalismo económico y pretende implantar un modelo todavía más a la derecha y tiene fuerza para llevarlo a cabo dado que controlará las dos cámaras, pero puede producir problemas graves, dado que el equilibro capitalista se ha roto y pudiese producir un colapso del sector financiero, si,  como ha anunciado, levanta aranceles contra los demás países, habiendo amenazado ya a China, empieza la construcción del muro en la frontera de México y otras locuras.  Eso podría producir una explosión de la burbuja de los mercados porque en el fondo representa la declaración de guerra comercial entre los distintos bloques imperialistas.  Las bases materiales de la sociedad se dislocaría.  La anunciada mejoría económica que planteaban algunos analistas burgueses, basándose en un cierto empuje de las economías en recuperación, aunque leve, podría saltar por los aires.  La economía china que parecía que tendría la capacidad de ser la locomotora que estaban esperando algunos analistas, está saturada de contradicciones y al borde de una crisis importante, cuya mecha podría ser un cierre de exportaciones/importaciones con EEUU.

En lo referente a la economía de EEUU, la recuperación venía siendo débil y con poca consistencia y aunque es el centro neurálgico del capitalismo mundial, la perspectiva incierta del Presidente Electo es deprimente, como lo han acusado las bolsas mundiales, con caídas en torno a un 5 % en algunas zonas.  Según el FMI el crecimiento para este año se calcula en un 1,6% del PIB, con una rectificación a la baja por debajo de lo previsto.  El crecimiento del PIB desde 2009 ha sido el más lento desde la Segunda Guerra Mundial. La recuperación está siendo tan débil que en vez de estabilizar el roto equilibro entre ricos y pobres, está propiciando un conflicto social sin parangón desde la crisis de 1929.  Si Trump  cumple su programa, que representará más daño que un elefante en una cacharrería, la economía mundial podría asomarse a un nuevo abismo donde las actuales dificultades que padece el sistema podría convertirse en un juego de niños. 

Las tendencias proteccionistas que anunciaba en su campaña Trump, si se llevan a cabo, desatará la guerra comercial virulenta que podría alcanzar cada vez mayor envergadura, pues vendrían acompañadas por sanciones económicas contra las potencias competidoras. Subida de aranceles, entorpecimiento o paralización del comercio internacional, ruptura de los acuerdos multilaterales de la Organización Mundial de Comercio e incluso llevaría al traste los planes de los imperialistas, pues podría frenar o anular la negociación del TTIP, hundiendo al planeta en una profundización de la recesión, que se reflejarían en un incremento de las tensiones bélicas, sobre todo, si ese elemento electo, atiza el conflicto bélico en Siria y la zona.

La humanidad se enfrenta a una encrucijada, pero la solución no está en dar marcha atrás al reloj de la historia, volver al proteccionismo, los nacionalismos enfrentados, a un cierre de fronteras, a impedir la circulación de las personas, a deportar a los migrantes que huyen de las guerras que el propio capitalismo desata.  Es preciso superar los dos frenos a los que se enfrenta el desarrollo de las fuerzas productivas, como son la propiedad privada de los grandes medios de producción y las fronteras nacionales. Pero eso no es posible bajo el capitalismo que tiene una lógica implacable del lucro privado por delante del bienestar de la humanidad y la competencia feroz y salvaje.   La crisis actual demuestra que una nueva sociedad es necesaria y se está gestando en el seno de la vieja, pero como dijo el clásico “lo viejo no acaba de morir y lo nuevo no acaba de nacer”. 

Existen ya las condiciones objetivas para levantar una economía mundial planificada y en armonía con la juventud, la clase trabajadora y  los pobres. Cientificamente es posible cubrir las necesidades básicas de los seres humanos, basada en la participación democrática y consciente de la población en el debate y la toma de decisiones para “acabar con el gobierno de los hombres e implantar la administración de las cosas”.  Lejos de ser una utopía, como la clase dominante acusa al Socialismo, es una garantía de ofrecer una solución para canalizar la enorme riqueza que somos capaces de generar los trabajadores con la aplicación de las  nuevas tecnologías,  a la industria, a la agricultura, a los servicios y al transporte.  Dinero hay de sobra para garantizar el bienestar de la humanidad, pero las ansias de beneficio de los grandes magnates y sus multinacionales están siendo un obstáculo incluso para la supervivencia del género humano en el medio plazo, pues los ataques al Medio Ambiente requieren una solución social.  Las tareas a las que nos enfrentamos y  que debemos continuar la clase trabajadora,  es luchar por la construcción de potentes partidos y sindicatos de clase, que frenen esa situación de reacción y preparemos las fuerzas para la derrota del capitalismo y  para avanzar hacia  la transformación socialista de la sociedad.

Área de Comunicación.
IZQUIERD SOCIALISTA MÁLAGA-PSOE.A
ispsoeandalucia.malaga@gmail.com






1 comentario:

  1. Es fascinante observar cómo trabaja ese viejo topo cavando el subsuelo de la sociedad burguesa y llevando las contradicciones de aquí para allá y acullá. Ahora nos muestra como se ligan la recesión profundizada, las luchas de clases y de género, las luchas antiimperialistas y la más que posible lucha interimperialista que se dibuja en el horizonte. Me gustó tu nota Pepe. Saludos

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