29 de octubre de 2018

LA AMAZONÍA AMENAZADA POR BOLSONARO.

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El triunfo del neofascista Bolsonaro en Brasil por más del 55 % de los votos derrotando al PT que queda con algo más del 44 % preocupa a las izquierdas, al feminismo, a las fuerzas del progreso y también a los colectivos ecologistas, que ven llegar el peligro de la “privatización” y arrasamiento del pulmón del mundo que es La Amazonía.

El mensaje antisocial con referencias místicas y militaristas en boca de este defensor a ultranza de la Dictadura puede representar un peligro para América Latina y el resto del mundo, si sigue buscando alianzas con Trump y otros neofascismos emergentes, a la vez que amenaza claramente a las izquierdas al declarar que “no podemos seguir coqueteando con el socialismo, el comunismo,  el populismo y el extremismo de izquierda” si cumple esa verborrea neonazifascista.

Ese elemento amenaza con de restaurar el fascismo en Brasil y también es partidario,  como lo es Trump,  de negar el Cambio Climático y dice que retirará los recursos prometidos en la Conferencia de París, para frenar el deterioro del Medio Ambiente,   aunque es ya una realidad comprobada científicamente y en la práctica real, como vemos por las  lluvias torrenciales, el aumento de los tornados y ciclones, el deshielo polar creciente y otras catástrofes que dejan miles de muertos.

Vemos inviernos cada vez más frios y veranos más calurosos. El calentamiento del planeta Tierra se está acelerando. La acumulación de evidencias aportadas por la comunidad científica es abrumadora e incontestable. El modelo de desarrollo capitalista, basado sobre todo en el consumo progresivo de combustibles fósiles, la generación de gases provenientes de procesos industriales y destrucción de grandes zonas naturales con la devastadora e indiscriminada tala de árboles en muchos lugares del planeta y la transformación de usos del suelo, han incrementado extraordinariamente la concentración de gases de efecto invernadero, CO2, vapor de agua, oxido nitroso o metano, acumulando en poco más de un siglo, una tercera parte más de emisiones que en toda la historia de la humanidad.


El último medio siglo ha sido los más calurosos desde que existen registros fiables de temperaturas. Contamos con décadas de aumento de temperaturas medias globales del aire, de derretimiento disperso y de reducción de la superficie total del hielo en el planeta, de retracción de los glaciares y pérdida de grosor del casquete boreal. Se constata desde hace medio siglo la continua subida del nivel medio de los mares y el riesgo de alterar las corrientes oceánicas.


Como atestigua la experiencia de la comunidad científica, los fenómenos meteorológicos muestran un comportamiento cada vez más irregular y extremo dando origen a continuos desastres naturales de trágicos efectos sociales, hundiendo a la humanidad en la miseria y el terror. Desastres que traen consigo muerte, hambre, epidemias, pobreza y desesperación a extensas poblaciones del mundo, y que, unidos a factores políticos, como la recesión económica a la que nos ha arrastrado el capitalismo, con su modelo de “libre mercado” que ha colapsado, profundizando en el subdesarrollo histórico de los pueblos, están en el origen de los intensos movimientos migratorios que se manifiestan de forma creciente desde la vecina África, pero también en América Latina, donde columnas de miles de personas marchan desesperados desde Honduras a EEUU caminando miles de kilómetros y atravesando países, jugándose la vida por un futuro mejor, situación que se verá agravada por los comportamientos xenófobos y racistas de esos neofascistas que dominan en los EEUU del Norte y ahora en los EEUU do Sul en Brasil.
 

Es un hecho incuestionable el cambio climático. Corroborado por el mundo científico, producto sustancial del modelo capitalista, degenerado, senil, corrupto y decadente, que con su “globalización” y sus ansias del lucro privado, antepone el beneficio de unos pocos archimillonarios al bienestar de los seres humanos negándose a invertir lo suficiente para frenar los efectos del Cambio Climático, lo que equivale a condenar a cientos de millones de personas a una muerte segura. 


Contrariamente a lo que se nos quiso hacer creer, cuando nos decían que los avances de la ciencia y de las nuevas tecnologías iban a servir para mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos, verborrea y propaganda capitalista que solamente los analistas marxistas cuestionaban, vemos en estos momentos actuales que no ha sido tal como la burguesía anunciaba, sino que ha servido, como siempre bajo el capitalismo, para aumentar y concentrar escandalosamente el lucro privado y los beneficios de unos cientos de grandes monopolios que se consideran los amos del capitalismo mundial. 


La banca privada y unos cientos de multinacionales concentran en sus manos la dirección de la economía, y las vidas de la mayoría de la humanidad. En un polo nos encontramos con que el 1% de la población del planeta posee una riqueza equivalente al 98 % de toda la riqueza mundial. En el otro polo nos encontramos un océano de pobreza con cerca de 1.500 millones de parados y alrededor de otros 3.500 millones de seres humanos que malviven con rentas en torno a los dos dólares diarios.


La degradación de nuestro planeta, las amenazas que penden sobre el clima, la destrucción creciente del medio natural, son una consecuencia inevitable del funcionamiento del sistema capitalista, y sólo poniendo fin a este sistema ya obsoleto, sólo sustituyéndolo por un sistema socialista en “la transformación de la propiedad individual o corporativa de los instrumentos de trabajo ( la tierra, las minas, los transportes, las fábricas, etc.) en propiedad común de la sociedad entera”, sólo con un sistema basado en la planificación económica, será posible un desarrollo armonioso del sistema productivo, orientado a la satisfacción de las necesidades reales de los seres humanos y compatible con el mantenimiento de nuestro entorno natural.

Es importante para la clase trabajadora comprender la naturaleza de estos neo-nazi-fascismos emergentes y por qué surgen del seno de esta sociedad capitalista en descomposición y de su terrible corrupción. Sin tener una comprensión de esos procesos es difícil combatirlos y destruirlos de manera efectiva antes de que intenten eliminar a millones de personas que para ellos no son productivas.

Al menos que lo analicemos desde un punto de vista de las estructuras de clase de esta sociedad capitalista, enferma, corrupta y decadente, buscando el equilibrio en la correlación de fuerzas, intentando fortalecer los partidos de izquierdas, robusteciéndonos a base de la defensa de un programa adecuados, la defensa de la democracia participativa y los Derechos Humanos, con libertad, igualdad y solidaridad,  la clase trabajadora no podrá prepararse para la lucha futura contra esos movimientos neofascistas en ascenso, que podrían causar mucha sangre, como ya demostró la historia con Hitler, Musolini, Franco y toda su pandilla de asesinos y ladrones, que si vuelven a las andadas podrían poner en peligro la existencia de la especia humana sobre el planeta Tierra, sobre todo si arrasan el pulmón del mundo que es la Amazonía y continúan con la destrucción de la Naturaleza.

ÁREA DE COMUNICACIÓN.

IZQUIERDA SOCIALISTA MÁLAGA-PSOE.A

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