7 de marzo de 2017

DIA INTERNACIONAL DE LAS MUJERES.


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El día 8 de Marzo, como cada año se conmemora, el “DIA INTERNACIONAL DE LAS MUJERES”.  Es una jornada más de la  lucha de la mujer por alcanzar su participación, en un plano de igualdad con el varón, reivindicando una sociedad justa que contemple su desarrollo íntegro exigiendo la IGUALDAD.   El “terrorismo machista” que debemos combatir con firmeza, está causando una masacre a la que exigimos se ponga freno cuanto antes. En 2016 fueron asesinadas 44 mujeres por violencia de género. Este año 2017, en los primeros 2 meses han asesinado a 20 reconocidas más y el sábado pasado 4/3 han apuñalado a otras dos mujeres, una en Palencia y otra en Gran Canarias que siguen entre la vida y la muerte, ya que sólo se reconocen como víctimas de género aquellas que mantuvieron una relación prolongada de pareja,  dejando fuera de las estadísticas víctimas de la prostitución,  familiares o esporádicas.  En los últimos 10  años han sido reconocidas  681 mujeres asesinadas por su pareja.

 Las legítimas aspiraciones de derechos plenos e igualdad para las mujeres, son imprescindibles  para la sociedad y el progreso que se puede mejorar a través de la lucha social que es lo único que sirve para avanzar, porque la verdadera IGUALDAD se podría dar  pero cuando se desarrolle una sociedad auténticamente democrática, socialista y justa, que ponga todos los recursos productivos, educativos y financieros al servicio de la humanidad y no de un 1% de magnates que no se someten a las urnas y que utilizan a gobiernos corruptos para seguir explotando y oprimiendo a la humanidad.
 

En la edad moderna esa idea de un día internacional de  la
s mujeres fue fraguando al final del siglo XIX, en plena revolución industrial y al compás del auge que experimentaba el movimiento obrero.  En la antigüedad, esa celebración recoge una lucha que emprendió en la antigua Grecia una mujer llamada “Lisístrata”, quien empezó una huelga sexual contra los hombres, en la que reivindicaba el NO a la guerra que luego fue reflejada en la Revolución Francesa, cuando las mujeres parisinas, exigían “libertad, igualdad y fraternidad”, al igual que los hombres, marchando juntos en masa hacia Versalles donde ya exigían el sufragio femenino. Sin embargo, no fue hasta los primeros años del siglo XX, cuando comenzó a lucharse desde diferentes organizaciones internacionalistas de izquierdas, por la jornada de lucha específica de todas las mujeres del planeta. 


En el seno del capitalismo, las mujeres  siempre ha sido presa de una doble explotación: Primeramente laboral, por las relaciones de producción entre el asalariado y el patrón, en las que el primero vende su fuerza de trabajo obteniendo una remuneración por debajo de la riqueza producida habiendo sido maltratada la mujer históricamente con remuneraciones más bajas y trabajos denigrantes. En segundo lugar, una explotación domestica por la labor no remunerada en el hogar. Durante toda la vida, la mujer  bajo el capitalismo se ve sometida a procurar su existencia para luego seguir trabajando y también en asegurar la producción y reproducción de la mano de obra del asalariado, a veces de la familia completa.

Para el capitalismo, las mujeres  adoptan entonces un carácter sumamente rentable, por lo que la condena y la perpetúa en su estado de explotación y opresión. La emancipación de las mujeres es inherente a la de los hombres y la sociedad completa. Ni la mujer  se puede emancipar socialmente sin contar con el varón ni viceversa bajo este sistema.
 

Uno de los primeros retos en la vida laboral  con el que se encuentra
n las mujeres, es buscar un puesto de trabajo y en las situaciones de recesión como en la actualidad, los abusos salariales se acentúan y las dificultades aumentan. Todavía muchas mujeres no salen de casa a trabajar, situación que se incrementa por la alta tasa de paro que nos azota,  pero sí lo hacen en su casa aunque esté trabajando, lo que tiene una importancia social tremenda;  no es considerado como actividad económica cuantificada y socialmente rentable. Piensan algunos analistas que la suma del tiempo en que la mujer está fuera de trabajo por maternidad, también juega un papel para estar en desventaja frente a la experiencia y disponibilidad con la que cuenta un hombre. También se ve perjudicada por la cuestión de la movilidad, pues por lo general las mujeres tienen más ataduras sociales y costumbristas que le impiden viajar o estar un largo periodo fuera del hogar.


Las desventajas de las mujeres en el ámbito laboral, bajo el capitalismo, se reducen al rol que les impone la sociedad y que muchas veces no están en condición de elegir. Además de esta carga extra, las mujeres, al igual que los hombres, se enfrenta a la competencia que el capitalismo impone como forma de selección, al ser incapaz de ofrecer un trabajo digno para todas y todos.

Para algunos,   la situación de las mujeres ha mejorado algo, porque la Historia nos cuenta que durante la Segunda Guerra Mundial, los capitalistas mandaban a mujeres y niños a trabajar con una paga menor a la de un hombre, cuestión que se justificaba mediante el argumento de que dicha “fuerza de trabajo empleada era de menor rendimiento físico” que la de un hombre maduro, pero éstos habían sido mandados a la guerra como carne de cañón para defender los beneficios de los capitalistas.
 


En la actualidad vemos cómo muchos trabajos se han modificado por el avance tecnológico e industrial, requiriendo menor esfuerzo físico y ahora las mujeres y la juventud siguen sobreexplotados con salarios de miseria y las propuestas del FMI,  de la Patronal y la del Gobierno, siguen defendiendo los contratos basura para la juventud  y la mujer, sin derechos ni dignidad.

 Con la ayuda tecnológica la mujer produce igual que un hombre pero gana menos. Esto es totalmente ilegal pero se tolera y no se toman las medidas adecuadas de inspección y sanción al empresario que impone la “dictadura del terror” y si protestas pierdes el puesto de trabajo, siendo muy beneficioso para los contratos abusivos que el empresario realiza. Se quiere justificar la diferencia salarial con el falso argumento de los gastos que implican las prestaciones referentes a la maternidad y al menor rendimiento.


La realidad es que al capitalismo le es útil las mujeres en casa, es un salario que no pagan y sin embargo le ayuda a “reproducir a un bajo coste la fuerza de trabajo”, mediante las tareas del hogar, cuidado de mayores, etc,  así el hombre no tiene que llegar a hacerse de comer, a lavar la ropa, a planchar, y otros menesteres del hogar, reproduciendo los roles ancestrales que al capitalismo le interesa, y así el hombre llega para comer y descansar para recuperar su fuerza para la siguiente jornada que les es muy beneficioso para el patrón.


En una situación muy desigual, las mujeres luchan contra la corriente de las costumbres creadas a partir de esta relación material, (como explico Engels en su obra “El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado”), sin olvidar todas las adiciones ideológicas, culturales, religiosas, y demás tradiciones reaccionarias que lo respaldan.


Como vemos,  el capitalismo se beneficia conservando las tradiciones, robando al asalariado y saqueando las arcas del Estado para mantener con parte de esos recursos, la financiación de un partido conservador como el PP que gobierna a su favor,  por lo que no tiene necesidad de que la mujer trabaje, máxime cuando existe un “ejército de reserva de mano de obra” excedente donde poder elegir. La población en riesgo de pobreza o exclusión social se ha incrementado en España hasta un 28,6% en 2016, desde el 23,8 % que marcaba en 2008, afectando mayormente a niños y mujeres.

Demagógicamente se pueden decir muchos discursos e incluso se pueden elaborar algunas leyes, en los hechos la mujer no ha visto una mejora en su situación laboral, excepto en un pequeño porcentaje. Las mujeres trabajan por necesidad, muchos hogares no pueden mantenerse con tan solo un miembro trabajando y requieren salir dos o hasta más porque las hipotecas y los gastos familiares agobian a las familias, siendo estas dificultades una de las causas fundamentales de los divorcios y del llamado “terrorismo doméstico” que todos tenemos que condenar e intentar evitar. La situación se complica cuando la mujer es la cabeza de la familia y tiene que hacerse cargo de su manutención sola. 

La situación de las mujeres en los países empobrecidos es mucho peor. El 80 % de la humanidad es pobre, de los cuales 1.500 millones malviven en extrema pobreza y de entre ellos, un 70 % son mujeres. Por el contrario, las 8 personas más ricas del planeta poseen más riqueza que la mitad de la población mundial que son más de 3.500 millones de seres humanos.  De cada 10 mujeres, 8 dicen estar discriminadas en sus empresas. Las mujeres cobran por hora un 32 % menos que el hombre. En un balance anual aparece el dato de que la diferencia aumenta al 38,9 %. La ONU ha declarado que ningún país del mundo trata igual a mujeres y hombres.  Los trabajos a tiempo parcial o temporal son ejercidos en un 80 % de los casos por mujeres. Las mujeres sólo ocupamos el 14 % de los escaños en el Parlamento, cuando somos más del 50 % de la población.
 


Todas y todos somos conscientes de que la terminación de nuestra explotación como mujeres y como varones la podremos alcanzar poniendo fin a la explotación que ejerce el capitalismo sobre la clase trabajadora, por lo que tenemos que seguir luchando por políticas que mejoren nuestras condiciones actuales y que deben pasar por:

1) A igual trabajo igual salario.

2) Guarderías y escuelas infantiles públicas y gratuitas en cada zona que posibiliten compaginar empleo, tener niños y criarlos.

3) Derecho al divorcio gratuito y con pleno apoyo Estatal. Exigimos también una depuración del aparato judicial de los jueces machistas y tolerantes con la violencia de las mujeres.


4) Derecho a excedencia en el trabajo tras tener un hijo, tanto para hombre como para mujer, cobrando el 100 % del salario durante seis meses.

5) Servicios de lavanderías, comedores y servicios sociales gratuitos para acabar con la esclavitud de las tareas domésticas.

6) Centros de acogidas y medios suficientes para las mujeres que sufran maltratos o estén amenazadas, totalmente sufragados por el Estado.
 

7) Mano dura contra los maltratadores,  los acosadores sexuales, el machismo y el patriarcado opresor. Por una política social que garantice a las mujeres maltratadas un puesto de trabajo digno o subsidio de desempleo indefinido, así como vivienda digna para ella y sus hijos.

8) Tenemos que luchar con firmeza por un Salario Social Universal de 1.000 euros para todos los parados, tanto para mujeres como para hombres, o que la Administración se encargue de facilitarnos trabajo planificado y seguro, como un Derecho que tiene toda persona, para producir riqueza y alimentar a nuestra familia.
 

9) Una ley integral contra la "violencia machista",  abarcando toda violencia proviniente del estatus social que se le concede al varón que no contemple la ley integral contra el maltrato de género, aumentando el grado de las penas llevándolas a la categoría de terrorismo contra la humanidad


Hombres y mujeres debemos luchar juntos, porque juntos y organizados tendremos más fuerza para avanzar. Las mujeres  históricamente han jugado un papel muy importante en la lucha de clases, fundamentalmente por su doble o hasta triple jornada laboral, sin duda alguna la entrada cada vez mayor de mujeres al mundo laboral y la lucha por estas demandas,  junto con la igualdad en la participación de las tareas del hogar, es el primer paso para la lucha por su emancipación del sistema capitalista, hombro a hombro, varón y mujer en un plano de igualdad.

COORDINADORA PROVINCIAL DE MÁLAGA:
IZQUIERDA SOCIALISTA-PSOE-A.
ispsoeandalucia.malaga@gmail.com






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