28 de febrero de 2012

DÍA DE ANDALUCÍA: 28-F

Ante la explosión de la burbuja inmobiliaria y el derrumbe del sector de la construcción, las consecuencias para la clase trabajadora de la crisis estructural del sistema capitalista está golpeando con fuerza al pueblo andaluz, los trabajadores vuelven desesperados a buscar sus raíces, a sus pueblo natales, donde al menos tienen a sus familias y la situación de paro empeora cada día más la situación social, porque el sector agrario sufre una de las crisis más profundas y duraderas de todos los tiempos. En Andalucía la cuestión agraria está todavía si resolverse porque nunca se hizo una profunda reforma agraria para modernizar y actualizar las estructuras, industrializando el sector.

Al igual que durante siglos, la característica de las explotaciones agrícolas en el Estado español sobre todo en Andalucía, sigue siendo la gran propiedad terrateniente escasamente modernizada, con una estructura de la propiedad de la tierra “cuasi medioeval” donde poco más del 2 % de los propietarios disponen de la titularidad de cerca del 80 % de inmensas fincas de las mejores tierras cultivables, algunas de ellas de más de 30.000 hectáreas, entre secano, prados, pastizales y regadíos.


No queda aquí tamaño desigual reparto de estas, ya de por sí, descomunales extensiones, la mayoría de ellas improductivas, sino, que es preciso añadirles una parte importante de los millones de hectáreas de terreno forestal, que son acumulados igualmente por un pequeño y reducido grupo de notables familias, en especial los nobles como condes, duques, marqueses y demás titulares del antiguo régimen feudal, sobre todo la duquesa de Alba que es la mayor terrateniente de España que son utilizadas como cotos privados para cacerías y monterías, por esa caterva nobiliaria y sus hermanos los “señoritos andaluces”, que ahora nos lanzan una ofensiva encabezada por el Señor Arenas, que tiene la intención de ganar las elecciones para el PP, con lo que podrían restituir de nuevo hasta el “derecho de pernada” y el “pisotón” en la plaza de los pueblos para darle una “peoná a un parao”.


Continúan volviendo al campo miles y miles de trabajadores expulsados de los demás sectores, por causa de la crisis cíclica y estructural del sistema capitalista que nos ha metido en una horrorosa recesión, que demuestra el colapso del sistema capitalista y ante una desigualdad tan flagrante en el reparto de la riqueza, lo que causa más extrañeza es que la expropiación de esta aristocracia parasitaria y caduca no haya sido antes un clamor popular. Pero se debe a la estafa del auge artificial sostenido con la “burbuja inmobiliaria”, la tomadura de pelo del euro y el engaño de las hipotecas. Ahora, los jornaleros están reivindicando ya de nuevo “la tierra para el que la trabaja” y quieren conquistar la “soberanía alimentaria”, para al menos, cumplir uno de los derechos fundamentales, como es el de la alimentación.


Está habiendo un repunte de la lucha jornalera junto con un nuevo despertar de la lucha de masas y sobre todo, de la juventud. En esas luchas la contradicción entre los propietarios y los jornaleros se ponen frente a frente en momentos tan delicados y esos defensores de la “propiedad privada de la tierra”, esos respetables “jurisconsultos, economistas y filósofos” se cuidan muy mucho de presentar esta injusta apropiación de la riqueza de la tierra como un “derecho natural” y al sistema capitalista, basada en la propiedad privada de los medios de producción como el único posible, sin haberse entretenido en leer previamente a Pierre Joseph Proudhon, que demostró en su obra “¿Qué es la propiedad?, que en realidad la propiedad es “El Robo”, ni a Marx que demostró en “El Capital” que toda la riqueza que existe sobre el planeta elaborada por el ser humano procede de la plusvalía.


Objetivamente queda demostrado en esos textos que la producción agrícola sobre bases capitalistas se desarrolla en permanentes contradicciones Unas horrorosas contradicciones que condenan a la ruina a cientos de miles de pequeños agricultores y jornaleros en el Estado Español y que han llevado al sector agrícola a una situación de completa ruina.


La principal causa del atraso del desarrollo del capitalismo son las atrasadas estructuras agrarias de este país, como hemos enunciada al inicio, pero igualmente tienen una de sus expresiones en la infinidad de pequeñas explotaciones que impiden un desarrollo y unas explotaciones modernas e industrializadas. Se observa que junto a los enormes latifundios, donde solamente una minoría cuenta con medios y condiciones para la rentabilidad y la competitividad en el mercado, existen en torno a un millón de minúsculas explotaciones inferiores a 10 hectáreas. Esos minifundios son extremadamente dependientes de las oscilaciones de los precios en el mercado, siendo las víctimas de la voracidad de los “mercaderes que controlan en régimen de semi monopolio”, los precios de la producción agraria.


Todo eso se está viendo agravado con la retirada de las ayudas europeas que se habían estado recibiendo, aunque de forma totalmente injusta, primando mucho más a los grandes terratenientes que a los pequeños agricultores y que llegaban a representar en torno al 36 % de sus ingresos. Esta es la causa de que las iniciativas comunitarias emanadas de la Unión Europea que han sido aplicadas para recortar el régimen de ayudas se ha encontrado y lo va a seguir haciendo con la firme contestación de las organizaciones agrarias, sobre todo, las más pequeñas que, junto con los jornaleros ven en peligro incluso su supervivencia y su forma de vida actual, sin que se les ofrezca alternativas de ninguna clase. Si se analiza cada uno de los sectores agrarios, prácticamente no ha habido ninguno que no sienta la amenaza de ver en peligro sus intereses, tanto los dedicados al olivar, azúcar, vino, algodón, tabaco, etc…


Año tras año se viene hablando en las Cumbres de Europa de la cuestión agraria, que además de poner en evidencia la disparidad de intereses nacionales de las distintas burguesías, en ese intento insano de querer construir la “Europa de los Mercaderes”, cuyo modelo ha colapsado por la entrada en recesión, cuyas previsiones para este año son de un hundimiento del PIB, por debajo del 0,50 %, en vez de haber luchado a fondo por parte de la clase trabajadora, que le ha faltado dirección, para construir la “Europa de los Pueblos”, intento en el que naufraga el capitalismo europeo, donde incluso algunos países como Islandia antes y ahora Grecia, están en bancarrota, y varios países más, intervenidos de hecho, a la vez que siguen anunciando recortes brutales que empeorarán a todos los sectores, afectando sin duda mucho más al sector agrícola, perjudicado por el reciente tratado de la Unión Europea con Marruecos, que ya viene sufriendo una destrucción constante de las "peonadas" que hacen inviable el modelo capitalista actual mostrando las apocalípticas repercusiones que ello supone para Andalucía, donde de nuevo se puede repetir la “Historia de los levantamientos campesinos andaluces” que con tanta justeza describió en ese libro colosal del autor Diez del Moral.


La cuestión clave, de alguna manera, para el desarrollo de Andalucía, pasa por contemplar como prioritario este escenario que puede ser inviable bajo un sistema económico basado en la propiedad privada de la tierra basada en la obtención del máximo beneficio para unos cientos de capitalistas y terratenientes que nunca invertirán lo suficiente, como capitalistas privados, para absorber los excedentes de mano de obra que el capitalismo agónico en su espiral descendente de destrucción de fuerzas productivas está provocando.


La recesión en la que hemos entrado, que es la más profunda de los últimos 80 años, que ha sido generada por la incapacidad y la inviabilidad del sistema de libre mercado, será muy difícil de resolver dentro del estrecho margen que ofrece el sistema capitalista. Los mecanismos proteccionistas que representan los subsidios otorgados por gobiernos como EEUU, y otros a sus agricultores, permiten a éstos sostener artificialmente unos precios muy competitivos, sobre todo en los cereales, que hunden en la miseria a la agricultura tanto de los países intermedios y sobre todo a los más empobrecidos.


Por el contrario, el avance económico de los países empobrecidos dependerá, en parte, de que se puedan hacer desaparecer esas políticas proteccionistas, que llevarán a los países a guerras comerciales virulentas, lo que acarreará mientras tanto un mayor empobrecimiento de los sectores agrarios que seguirán lanzando a la ruina y al paro forzoso a millones de agricultores, también en los países desarrollados y las previsibles quiebras de amplios sectores agrícolas del planeta, con profundas desestabilizaciones en el mercado de los alimentos que provocará hambrunas colosales y "oleadas de migraciones" que hará a los pueblos levantarse en convulsiones sociales incluso revolucionarias, pues en el fondo, como decía el clásico, “la revolución es una cuestión de pan”.

Existen todavía fanáticos “ultra liberales”, como la pandilla de “ultra-centristas” que se presentan a las elecciones de Andalucía por el PP, que se empeñan en considerar que el mercado lo va a solucionar todo, que esta anarquía productiva y comercial a la que nos enfrentamos, es el “orden natural de las cosas”, rechazando cualquier medida de planificación, de control, o de ordenamiento de la economía, porque esos “conservadores ultra reaccionarios”, la mayoría de ellos herederos del caciquismo franquista, se presentan ahora como “liberales acérrimos”, cuando es precisamente ese sistema “liberal-capitalista” el que ha colapsado. Alertamos a la clase trabajadora de los peligros que representa votar a la derecha en las próximas elecciones de Andalucía el próximo 25 de Marzo, que representaría un paso atrás en las conquistas alcanzadas, aunque siempre hemos dicho que son insuficientes, pero el PP traería todavía más recortes y desmantelaría el sector público, atacando a la Sanidad, a la Educación y a los Servicios Sociales, como están haciendo en cada comunidad donde han tomado el gobierno. Votar solo no basta, hay que organizarse y luchar por un Gobierno PSOE-IU con el apoyo de la izquierda para cerrar el paso el PP en Andalucía y comenzar el giro a la izquierda para recuperar el terreno perdido lo antes posible.

Nosotros , desde nuestra corriente Izquierda Socialista, venimos apostando con antelación a que es más necesario que nunca acometer medidas de nacionalización de los grandes latifundios bajo control obrero y la puesta en marcha de una producción agrícola planificada sobre las bases de una economía socialista. Esa es una aspiración que responde a una necesidad social, a una necesidad material, histórica si se quiere, y es la única forma de superar las enormes contradicciones del sistema capitalista.

Esas medidas, dentro de un programa amplio, un programa auténticamente socialista como el que venimos defendiendo, pondría las bases para salir de la recesión, con el concurso de todos los trabajadores, los partidos de izquierdas, los sindicatos de clase y demás fuerzas sociales, como organizaciones ecologistas, la juventud, consumidores, cooperativas y demás economía social incluyendo a los pequeños agricultores y a la pequeña y mediana empresas, porque todos juntos, pero sin explotación ni corrupción, seguro que podemos cumplir las aspiraciones de ese himno que dice: ¡¡ Andaluces, levantaos, pedid Tierra y Libertad, sea por Andalucía Libre, los pueblos y la Humanidad¡¡.
¡¡VIVA ANDALUCÍA LIBRE, SOCIALISTA Y DEMOCRÁTICA¡¡

¡¡LA LUCHA POR LA FEDERACIÓN SOCIALISTA DE LOS PUEBLOS DE EUROPA CONTINÚA…¡¡


ÁREA DE COMUNICACIÓN Y FORMACIÓN.

IZQUIERDA SOCIALISTA DE MÁLAGA-PSOE.A

is-psoe.malaga@terra.es

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