20 de marzo de 2025

Parte 2 final): LOS AMOS DEL SISTEMA CAPITALISTA.

  

(Recomendable leer primero la Parte 1) anterior publicada el lunes 17/3). 


  …/…Nadie puede negar que estas controversias entre Liberales, Socialdemócratas y Nazi/fascistas ha sacado a relucir a algunos grupos ultras y otros de marcado carácter Bonapartista. Ha habido apoyos de otros grupos de Europa, donde existen organizaciones neonazis y nacionalistas de diversos pelajes. Esto explica que sí existe una cierta capa preocupante de elementos que pueden denominarse como  “fuerzas de ultra-derecha”.        

     Esos elementos podrían ser utilizados por la burguesía,  en el próximo futuro para que jugaran un papel “paramilitar” similar al  de los falangistas en el golpe de Franco. Pero por ahora, a pesar de estar envalentonados con su fraseología ultra y por la impunidad de que disfrutan en sus provocadoras acciones de defensa del golpismo franquista, siguen siendo extremadamente débiles, aunque el PP mira en estos temas para otro lado, lo que demuestra una complicidad bastante hipócrita pues, continúa  descaradamente con su “entente-cordiale” con VoX, en bastantes Comunidades Autónomas. 

    En Europa donde la extrema derecha está más organizada contando con un peso real en las confrontaciones electorales últimas, algunos  partidos de extrema derecha están cortando los lazos con el “neonazi-fascismo violento” como el caso concreto del Frente Nacional (FN)  de Marine Le Pen, que repudió al fascista de su padre moderando su partido, pero no debemos confiarnos mucho,  pues podría tratarse de una táctica para ganar votos. 

    Todo eso representa un peligro para la clase trabajadora, los oprimidos, parados, inmigrantes y otras minorías menos favorecidas.  Los pequeños grupúsculos “neonazis-fascistas” no tienen fuerzas todavía para tomar el poder, pero están intimidando a colectivos que luchan de forma pacífica y democrática, atacando a manifestantes y huelguistas de forma violenta, como hemos visto ya en algunas ocasiones. 

     Continuando el análisis de este nuevo fenómeno, existen diferencias entre la extrema derecha actual y el fascismo clásico. El proceso de Polarización, Radicalización y Politización que representa la nueva época en la que hemos entrado, al menos entre los Partidos del arco parlamentario incluidos el PP, VOX y algunos minoritarios, niegan identificarse abiertamente con el término fascista o neonazi, e incluso como habitualmente dicen,  se consideran Conservadores o Liberales.   

     Las fuerzas que se identificaron con la llamada “ultraderecha”, como por ejemplo Vox (alineándose y alabando a Donald Trump), quieren prepararse para las próximas elecciones. Existen maniobras como  los que cambian sus estatutos y se presentan como “Liberales”, que intentan diluirse como un giro a la derecha, pero para cerrarle el paso a la politización de ese ala más radical y ganar votos. 

     No todos los elementos bajo la etiqueta de “extrema derecha”, muchos de ellos camuflados, pueden ser  catalogados como “nazi-fascistas”, porque sus electores los abandonarían y tienen que hacer equilibrios para poder mantenerse y presentarse como políticos “respetables y honorables”, por lo que muchos que son “nazis”,  no pueden presentarse como un movimiento fascista coherente. 

      Los llamados “populismos”, cuyas acusaciones mutuas entre ambos grupos a “derecha e izquierda”, representan una campaña permanente de la confusión alimentada por ambos bandos, al ocultar sus programas respectivos y no querer aparecer ninguno de ellos  nítidamente en defensa de la clase a la que representan.     

     Hemos escuchado vergonzosamente a gente del PP diciendo que representan a los trabajadores, mientras que partidos de masas, como PSOE, SUMAR, PODEMOS, ERC y otros,  mantienen posiciones ambiguas al querer disputar el voto desde la izquierda hasta el centro izquierda. 

    También están creciendo fuera de los partidos parlamentarios, los movimientos libertarios, feministas, ecologistas, animalistas y demás “…istas”, reuniéndose y pretendiendo de forma ilusa,  construir nuevos partidos de masas. 

    Esos fenómenos se dan principalmente en los campus universitarios, donde se forman grupúsculos, recayendo mayormente sobre estudiantes de familias acomodadas, que defienden las “libertades personales”, como ultraliberales que son y otros grupos sindicales o políticos similares, que tienen como misión desactivar y amenazar a “grupos de estudiantes de izquierdas” que se reclaman del “socialismo, comunismo o anarquismo”. 

   Estas radicalizaciones y politizaciones están llevando a luchas internas dentro del movimiento estudiantil, aunque todos tienen que reconocer que el movimiento juvenil más potente y consolidado es el Sindicato de Estudiantes.  

En momentos como los actuales debemos insistir que es necesario la defensa de la Libertad de Expresión y demás Derechos Civiles.  Pero si bien hay una capa de liberales  que adoptan una defensa de la libertad de expresión a cualquier coste, también hay una capa en el movimiento antifascista que toma la actitud de lucha con la idea de “ninguna plataforma para los fascistas” cayendo en el error de utilizar la violencia que hace que las masas se aparten de la lucha.   

El socialismo siempre ha reivindicado movimientos de masas para impedir que los fascistas y otros grupos de extrema derecha utilicen plataformas públicas que emplean para movilizar e incitar a ataques racistas, antisindicales y antisociales. Pero la batalla contra la extrema derecha tiene que ser el producto de la lucha de masas y no pedir solo que se refuerce el aparato del Estado Burgués, que luego podría ser utilizado contra los trabajadores. Cuando se han aprobado legislaciones  reaccionarias siempre se han utilizado también para reprimir a sindicatos, organizaciones y partidos políticos de izquierdas.

     Para el Socialismo Científico y la Democracia Participativa y Ética,  no hay nada automático sobre una posición de “dejarles sin plataformas”, incluso al lidiar con grupos explícitamente fascistas. Debemos rechazar que un Estado que se dice Democrático, pueda financiar a grupos de extrema derecha o a colectivos culturales que siguen sin condenar explícitamente el Golpe de Franco y los nazi-fascismos, para evitar su expansión y poder derrotarles democráticamente antes de que consigan una posición sólida. 

     Un Gobierno verdaderamente democrático debería haber intervenido ya para frenarles con una legislación que impida el proselitismo de la violencia nazi-fascista, porque esos elementos, sin violencia no son nada,  pero representan una perturbación para la Democracia y el Socialismo. 

      Esta lucha por las Libertades Democráticas no la podemos conseguir artificialmente, especialmente donde ya han llegado a un público que necesita ser alejado de este veneno,  previamente a través de un debate político en profundidad.  Hemos visto este problema en Francia y otros países de Europa, donde partidos semi-fascistas han obtenido conquistas electorales. 

    Los grupos semi-fascistas encubiertos o mezclados con gamberros que pululan con financiación de algunos Clubs de Fútbol, están siendo tolerados por el sistema, pues todos los conocemos y padecemos, pero el PP y su pandilla no hacen nada por desactivarlos, porque algunos de ellos tienen las mismas ideas que VOX y  otros partidos de la ultraderecha. Tampoco el Gobierno PSOE-SUMAR ha tomado la decisión firme de desactivar a esos grupos “neo-nazi-fascistas-franquistas”, que tendrían que disolverlos pues son un peligro para la Democracia. 

Esto significaba que allá donde los medios de comunicación capitalistas usan voceros afines a esa extrema derecha, como en Radio, TV o prensa y muchas veces dan cobertura o alientan a esos grupos “extremistas”, que les  sirven de altavoz para resaltar sus antidemocráticos comportamientos e idearios, que  deben ser combatidos con firmeza por las organizaciones de izquierdas.   

Vemos cómo combinan esas tácticas apropiadas que explican hasta dónde las fuerzas de la extrema derecha hayan podido desarrollar una base real, financiadas a través de pagos importantes de campañas publicitarias de marcas importantes, propiedad de los grandes magnates que manejan enormes fortunas y chanchullos. 

     Es desde esas cavernas mediáticas donde la derecha extrema se está extendiendo más allá de pequeños circulitos de forofos deportivos y amenazan ya con echar raíces más profundas que refleja la completa desesperación de sectores “ultraconservadores” de grandes capitalistas y capas medias que se preparan ante la gravedad de la crisis capitalista que se prolongará y que anuncian sus estrategas que podría sufrir una recaída ya que los factores económicos en macroeconomía,  empiezan a sufrir una desaceleración en los últimos meses sobre todo, en muchos países de Europa. 

     La situación que se nos plantea a todas las izquierdas es precisamente desenmascarar la falsa idea de perseguir a esas minorías solamente desde el Parlamento. Lo necesario es una lucha unificada de la clase trabajadora haciendo un llamamiento a todos los  asalariados, parados y oprimidos contra el  capitalismo, hasta derrotar a las derechas  democráticamente mediante las luchas masivas y los votos en las urnas.

  Necesitamos un movimiento amplio que por supuesto debe estar acompañado de movilizaciones encaminadas hacia la preparación de una Huelga General, en defensa de un verdadero programa Socialista para el giro a la Izquierda y también para enfrentar y prevenir los ataques físicos que la extrema derecha está llevando a cabo contra los sectores más desfavorecidos, la clase trabajadora e incluso capas medias empobrecidas por la crisis.  

     Es la mejor forma de que el núcleo duro neofascista de la extrema derecha pueda quedarse aislado y así podría ser derrotado. La lucha contra el fascismo y la extrema derecha es mayoritariamente una lucha política para frenar y desactivar a esos grupúsculos y partidos que no son democráticos y emplean la violencia.  

     El crecimiento de la extrema derecha no es solo un peligro ideológico, que necesita la acción de masas para frenarlos porque es una amenaza física para millones de trabajadores, por lo cual, ante futuras confrontaciones electorales, la cuestión de la violencia y la autodefensa deben ser debatidas y explicadas a las masas trabajadoras.  

    Algunas escaramuzas de grupúsculos con banderas “preconstitucionales” hostigando a manifestantes que pacíficamente reivindican sus derechos, han sido insultados con amenazas de violencia física, lo que nos tienen que alertar de la necesidad de ampliar este debate para profundizar sobre el rol de la violencia que empieza a surgir en la extrema derecha, que todavía no es un peligro “fascista” inminente, pero que podría llegar a cristalizar, si no se explica y frena a tiempo. 

El Socialismo Democrático defiende totalmente el derecho de la clase trabajadora asalariada y los sectores de parados y juventud oprimidos a defendernos contra ese peligro latente. 

La resistencia más efectiva contra la Derecha será la unidad y organización en partidos y sindicatos de masas de las izquierdas. Enfrentarse físicamente a esos elementos “cuasi-fascistas” de la extrema derecha, va a ser cada vez una necesidad más imperiosa, pero limitarse individualmente o en pequeños grupos a peleas callejeras implica no afrontar la extensa lucha a la que nos estamos enfrentando. 

     Necesitamos defendernos no sólo frente a los fascistas, también frente a las políticas de desigualdad del PP, VOX y a los abusos de los grandes empresarios y sus políticas que producen paro miseria y desesperación, fomentando la escalada de represión policial, que es lo único que contempla la clase dominante como propuestas alternativas. 

    Necesitamos reconstruir la capacidad unitaria y organizativa del movimiento social para utilizar la huelga de masas, y a su vez, debatir y preparar un Programa Alternativo para el Giro a la Izquierda.  El objetivo debe ser la superación del Capitalismo y por un Estado Federal, Laico, Republicano, Socialista, Plurinacional, Democrático, Cooperativo y Solidario entre todos los pueblos, para transformar la sociedad en un plano de igualdad, cooperación y apoyo mutuo. 


     Para ello tenemos que afiliarnos y potenciar a los sindicatos y partidos de izquierdas y orientarnos hacia la Unidad para enfrentarnos a esos elementos antidemocráticos, para derrotar a PP, VOX y sus financiadores por lo que ellos representan como defensores de la clase corrupta de los millonarios que los financian  y luchar no solamente sindical y  políticamente contra las derechas,  sino también arrancarles el poder económico en manos de esos capitalistas corruptos que provocan la desigualdad y la desesperación agudizando las contradicciones,  que están permitiendo que crezca esa extrema derecha que si no la derrotamos a tiempo nos puede llevar a la catástrofe. Solo con la organización, la unidad y la lucha por un mundo mejor, alcanzaremos la victoria.  


COMISIÓN PERMANENTE.

IZQUIERDA SOCIALISTA DE MÁLAGA.

PSOE DE ANDALUCÍA. 


(*) Cualquier aportación, comentario o crítica, serán siempre bien recibidos y pueden enviarlo al correo siguiente: 


ispsoeandalucia.malaga@gmail.com 



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