Los ideales socialistas no son algo abstracto ni una utopía como insisten en afirmar las derechas, sino que es una necesidad para las clases menos favorecidas y se va concretando en el incremento de la conciencia, en el proceso de polarización en el que hemos entrado, donde millones de trabajadores de todo el mundo y sobre todo la juventud a la que les han robado el futuro, más temprano o más tarde, desatarán una rebelión social rechazando la ofensiva desatada por Trump y Putin y en el Estado español por el PP, VOX y sus socios de la Ultraderecha, cuyo programa representan ataques constantes al nivel de vida y las condiciones de trabajo de los más pobres.
Hemos entrado en una nueva época desde que vimos los primeros compases de las luchas contra las guerras en todos los continentes, Mareas Verdes, Rojas, Amarillas, Negras y de todos los colores, las Marchas de la Dignidad, la Manifestaciones contra las Guerras, las manifestaciones Feministas, las grandes oleadas de Huelgas en la Educación, con asistencia de diversas organizaciones de los sectores que expulsó a muchos estudiantes pobres por recortes de becas etc.. todo ello claros ejemplos de la decisión de luchar que se ven forzados a tomar millones de trabajadores y jóvenes en defensa de lo público,
Los estrategas del capitalismo y sus voceros tratan de convencernos de que su sistema es el mejor y el único posible, pero cada día somos más los trabajadores que pensamos que solo una transformación de esta podrida sociedad capitalista para avanzar al Socialismo Científico y desarrollar una Democracia Participativa y Ética, podrían asegurar un futuro digno para la humanidad eliminando la explotación y la corrupción.
Tenemos que luchar por una enseñanza pública de calidad, sanidad, servicios sociales, pensiones, dependencia, movimiento feminista contra la opresión, contra la violencia machista, una lucha permanente contra el Cambio Climático y demás movilizaciones, algunas aplazadas por el solapamiento de la crisis territorial y la lucha por la República del pueblo de Cataluña, que aunque ha bajado de tensión, todavía dista mucho de ser resuelta.
Todo esto demuestra que el modelo capitalista está enfermo, es injusto e incapaz de resolver los problemas que se le acumulan y está atrapado en la gran charca de la corrupción e inmerso en una crisis global, económica, política, social y cultural.
Los problemas fundamentales que presenta el capitalismo monopolista en su fase imperialista, que ha entrado en una fase de estancamiento agónico después del colapso de la crisis con las guerras de Ucrania, Palestina y otras, se reduce a varias cuestiones fundamentales siguientes:
La concentración creciente de la propiedad privada de los grandes medios de producción que agudiza la brecha de la desigualdad entre ricos y pobres. Los conflictos por las fronteras nacionales, que impiden un desarrollo de las fuerzas productivas, agudizado por el modelo de los Aranceles que impone Trump y su Gobierno de Supermillonarios. Esa es la disputa por la hegemonía mundial entre las 4 potencias principales, como son EEUU-Europa, por una parte (con un inicio de descomposición y ruptura), y Rusia-China por otra.
También las llamadas “Siete Hermanas de la Industria Petrolera”, son potentes multinacionales de la energía, armamentísticas y financieras que acaparan y controlan a las 500 multinacionales que manejan la Banca mundial y los Monopolios, sometiendo a enormes territorios como plantea Donald Trump que quiere anexionarse Canadá para que forme el 51 Estado USA, con otros territorios del Norte y de Ucrania, para quedarse con Tierras Raras, que son muy necesarias para la producción de nuevas tecnologías, la robótica, las redes sociales, los medios de comunicación, etc.
Los propietarios de las Multinacionales, son cada vez un número más pequeño de la población los que toman decisiones encaminados exclusivamente a incrementar sus beneficios privados en detrimento de los miles de millones de trabajadores y pobres del planeta, no dudando en declarar guerras sangrientas para mantener o incrementar sus posiciones hegemónicas y robar a las masas el mayor grado de plusvalías.
Existen estudios donde se demuestra que entre el 4% y el 8% de la población mundial de los “SuperRicos” son los amos de casi todo el patrimonio empresarial y controlan enormes territorios. Eso indica que la inmensa mayoría de los pueblos no forman parte de esa concentración de propiedades capitalistas ni tienen ninguna participación en las decisiones, por lo que, bajo el capitalismo, esa llamada “Democracia” es una verdadera falacia. Las 10 personas más ricas del mundo, acumulan en sus carteras más riqueza que la mitad de toda la población del mundo que llegó a alcanzar 8.156 millones de personas en 2024.
Un sistema que permite que un reducido número de personas controlen y sigan acumulando riquezas en ese polo de los archi-millonarios, apropiándose de las plusvalías que genera la producción de mercancías y servicios del mundo del trabajo, es completamente injusto, porque la gente necesita para su supervivencia productos básicos que el sistema les niega porque el pobre no puede acceder al mercado si no tiene recursos suficientes.
El capitalismo continúa la tendencia al monopolio, a la concentración y la van a seguir utilizando y controlando para hacer funcionar ese modelo en beneficio de esa minoría y desprecian limpiamente lo que le ocurra al resto de la población. No existe ninguna justificación ética para que esto tenga que continuar así.
Porque a largo plazo, eso significa una receta acabada para que una sociedad que produce para ese 4 % con tendencia a acabar en manos del 1%, continúen nadando en la abundancia, con sus despilfarro y corrupción, mientras que la mayoría se empobrece cada vez más, ahogándose en el paro creciente, la miseria y la desolación de las guerras, amenazando ahora con la III Guerra Mundial, que podrían matar a millones de personas y destruir naciones enteras, mientras que los magnates que las provocan se frotan las manos con sus ganancias, cuando los conflictos son provocados por esos mismos imperialistas en su pugna mundial por la hegemonía del poder y en defensa del beneficio privado.
Las tensiones que se viven han exasperado la cuestión y las explicaciones populares, a menudo se han expresado como comparaciones ideológicas o psicológicas superficiales entre figuras como Trump, Putin y demás ultras, que están evolucionando hacia el Bonapartismo y tienen rasgos que muchas personas los comparan con figuras históricas como Franco, Hitler o Mussolini.
Existe un auge de la ultraderecha a escala mundial y en Europa gobiernan ya en Hungría, Polonia, República Checa, Eslovenia, Italia y avanzan en Alemania, Austria, Noruega, Suiza, Francia, España, etc.
Ese tipo de disputa en los debates han pintado a cualquier político de derechas como unos neo-fascistas lo que provoca a menudo, con una utilización no correcta, un terror que amilana a los ciudadanos y cumple el objetivo de mantenernos alejados de participar en la acciones civiles, no votando a ningún partido ante el miedo a la polarización y el enfrentamiento y el desprecio al fascismo que se puede entender para comprenderlo mejor, que es claramente un movimiento de acción política que refuerza a la reacción y la violencia.
Algunos analistas que aplican el método del materialismo dialéctico, abordan la cuestión con seriedad, como lo hacían en los años treinta cuando el fascismo estaba en su apogeo. Las economías capitalistas habían entrado en una crisis muy profunda y principalmente en Alemania e Italia, donde desde la descomposición del capitalismo, surgió el nazi-fascismo de Hitler y Mussolini, tras aquella crisis tan profunda que desencadenó la Guerra Mundial, produciendo convulsiones sociales y estallidos revolucionarios masivos que provocó el enfrentamiento entre la lucha obrera y los capitalistas, surgiendo el Golpismo como ocurrió en España con la acción violenta de Franco, derrotando a la República que significió un baño de sangre terrible.
A pesar de que la clase obrera sufrió una serie de derrotas, el sistema capitalista fue incapaz de resolver y dar una salida a la crisis económica que deterioró la situación social, con paros y pobrezas crecientes, estallando las guerras. Por tal motivo, la cuestión de la Revolución Social, se planteó con fuerza en el contexto de la llamada Gran Depresión agudizada posteriormente tras el estallido de la crisis por el derrumbe de las bolsas en 1929.
Existen diversas definiciones del fascismo, entre otras, que el “fascismo es el capitalismo químicamente puro” y aprovechando el déficit de las direcciones de las izquierdas y su división, los movimientos fascistas de Mussolini, Hitler, Franco y otros, desarrollaron movimientos masivos cuyo propósito era liquidar físicamente a todas las organizaciones de la clase trabajadora para salvar al capitalismo ahogando en sangre al movimiento obrero y derrotándolo.
El fascismo se apoyaba en la arruinada clase media desesperada por la crisis y en la recluta del lumpen/proletariado y sirvió a los intereses de las grandes empresas, con matones de camisas pardas y los sicarios pistoleros “rompehuelgas”, haciéndoles el trabajo sucio a los capitalistas que éstos eran incapaces de hacer, pero que Si financiaban con sus recursos bancarios.
El nazi-fascismo solo puede triunfar como fuerza de masas y necesita por tanto aplastar a las organizaciones de la clase trabajadora, comprando a sus dirigentes y amedrentando o destruyendo a las masas de izquierdas de la clase obrera. Es preciso reconocer que la situación actual no es la misma que la de 1930.
Si esos dirigentes acusados de fascistas, como Trump, Putin, Meloni, Abascal y otros, fuesen realmente dirigentes de un fascismo genuino con matones y pistoleros, la izquierda sindical y política no estarían tan pasiva y desorganizada. Tendrían quea protestar públicamente, porque sus dirigentes están algo dormidos y no practican su cometido, como es utilizar los Derechos Civiles de asociación, reunión, libre sindicación, petición, manifestación y huelga, para exigir nuestras reivindicaciones con fuerza, pero muchos colectivos minoritarios sí lo hacen, aunque de forma atomizada, pero los sindicatos mayoritarios están muy desmovilizados y no ejercen con contundencia sus funciones.
En Europa, estamos ante la expectativa de si se va a moderar el conflicto territorial en su gran tensión y hostilidad alcanzadas, alimentado por el potente aparato de comunicación del Estado burgués que ha disfrutado de un impresionante altavoz incluso con repercusiones en toda Europa y el resto del mundo.
Al menos por el momento habrá que esperar a comprobar si se forma un Gobierno Europeo que baje la tensión, o podría crecer, incluso si pudiese desembocar en nuevas elecciones, dado lo fraccionado y polarizado que está quedando la dirección de Europa, lo cual es una situación muy arriesgada…/…
(Continuará con la Parte 2 final el próximo día 20/3)
COMISIÓN PERMANENTE.
IZQUIERDA SOCIALISTA DE MÁLAGA.
PSOE DE ANDALUCÍA.
(*) Cualquier aportación, comentario o crítica, serán siempre bien recibidos y pueden enviarlo al correo siguiente:
ispsoeandalucia.malaga@gmail.com
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