11 de julio de 2011

LA RECESIÓN PONE A EE.UU. AL BORDE DE LA BANCARROTA.

“El presidente Barack Obama y los líderes republicanos negocian contrarreloj para que el Congreso de Estados Unidos autorice a su Gobierno a elevar el techo legal de la deuda y evite la suspensión de pagos del país. De no alcanzar un acuerdo antes del 2 de agosto, las consecuencias podrían ser catastróficas para la primerapotencia económica mundial, según la Casa Blanca y el Departamento del Tesoro de Estados Unidos. "Tenemos que hacerlo antes de la fecha tope del 2 de agosto", dijo ayer Obama, tras reunirse en la Casa Blanca con los líderes demócratas y republicanos de las dos cámaras. “(Público.es 8-7-11).
“El FMI advierte de las «graves secuelas» mundiales de una eventual suspensión de pagos en EE.UU. (…) La nueva directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Christine Lagarde, advirtió este domingo de que un eventual incumplimiento de Estados Unidos a sus compromisos de deuda pondría en riesgo la estabilidad de la economía mundial, y urgió a los políticos estadounidenses a alcanzar un acuerdo presupuestario. En declaraciones a la cadena ABC News, la dirigente añadió que esta eventualidad «preocupa al FMI»”. (La Voz de Galicia.es 10-7-11).

La recesión capitalista sigue profundizándose como habíamos previsto, en contra de las previsiones oficiales que insisten una vez y otra, con unos flojos argumentos de que estamos ya en una fase de recuperación económica. La economía mundial, en vez de recuperarse va de mal en peor, afectando esta vez de plano a la primera potencia mundial que es EEUU.

No es que se recupera, como sería de desear, sino que se avecinan negros nubarrones que cada vez se asemejan más a la crisis que se desarrolló tras el crack de 1929. A pesar de haber consumido ya el sistema más de 20 billones de dólares en un intento de recuperación constante, con inyecciones de rescate, con deseos de recuperar de esa muerte clínica en que se halla el descompuesto sistema, los resultados son más bien escasos y la situación se agrava con enormes deudas de los Estados que se hacen impagables.

Las deudas de la mayoría de los países capitalistas rondan ya la barrera supersónica del 100 % de media, con algunas de ellas increíblemente altas, como Japón que ronda el 226 %, EEUU llegando al 150 %, Europa 100 % lo que indica la bancarrota técnica en la que se encuentra el modelo liberal imperialista.

Hemos entrado en una época de capitalismo salvaje y pronto empezarán las guerras comerciales por los raquíticos mercados porque la virulencia de la actual recesión hunde sus raíces en el auge anterior que fue en realidad una escandalosa orgía especulativa, para unos pocos y una ruina total para la inmensa mayoría de la población del planeta, de la que ahora el sistema sufre una dolorosa resaca.

El crecimiento del comercio mundial junto con una intensa explotación de la clase obrera, con aumentos de jornadas de trabajo y ritmos endiablados, la precarización y la caída de los salarios reales y otros mecanismos de recortes, han abaratado los costes de producción consiguiendo que las ganancias obtenidas por la burguesía fuesen fabulosas. Pero a su vez, reducen la demanda global, lastrando fuertemente la recuperación.

La rapiña de las privatizaciones, junto con el atraco del “euro”, han sido robos a mano armada del capitalista, contra los pueblos, utilizando el dominio que ejercen sobre el Estado, que es una falsía cuando dicen somos todos, sino que lo es, bajo esta pantomima de “democracia burguesa” para robar a los pobres y entregárselo a los ricos. Los créditos masivos crearon las condiciones para los abultados endeudamientos de las familias, las empresas y los propios Estados, habiendo sido todos esclavizados por el FMI y la Banca Mundial, dominados por las multinacionales imperialistas del sector financiero, que ejercen su dictadura desde fuera de lo que ellos llaman “democracia” y no lo es.

Con la “ingeniería financiera” y otras falsificaciones contables, se fue creando una montaña de dinero fiduciario con el que jugaban frenéticamente al alza en las bolsas (como juega la infancia con el Monopoly) hasta que el sistema colapsó en el verano de 2007. La tasa de ganancias había venido subiendo como la espuma y los beneficios empresariales crecieron en torno a una media del 12 % en 1975 a más de un 20 % en el año 2000.

La brecha entre la producción real y el capital ficticio aumentó brutalmente, creando un dinero falso que se dedicó mayoritariamente a la especulación salvaje. Entre el 90% y 95 % de las operaciones de capital eran inversiones especulativas, lo que hizo salir a flote la crisis de sobreproducción clásica y cíclica del capitalismo, por las insalvables contradicciones propias del capitalismo, (entre ellas la sustracción de las plusvalías a los asalariados), que se expresó más abruptamente con la caída que sufrió el sistema con el colapso de la quiebra del gigante Lenmann Brothers en septiembre de 2008.

El déficit público de EEUU se disparó alcanzando el 10 % del PIB y la deuda pública subió hasta los 14,2 billones de dólares rozando el límite legal, que ahora corre el riesgo de desbordarse de nuevo. La deuda municipal se incrementó hasta rozar los 2.5 billones de dólares y la deuda privada sobrepasó los 37,8 billones. La deuda general alcanzó al final de 2010 más de 3,7 veces el PIB con una tasa de paro del 10 % que con los parámetros usados en Europa sería de más del 16 %, según algunas escuelas económicas.

Obama ha sucumbido ante los Halcones Republicanos y ha seguido cediendo en todos los terrenos, sobre todo en las propuestas sociales, acusando las presiones de la derecha más extrema, sobre todo en lo que había prometido a los ciudadanos, como mejoras en sanidad, educación y otras. Como el resto de los gobiernos del mundo, se está dedicando a robar a los pobres para entregárselo a los ricos imperialistas que son los que le marcan la hoja de ruta, como a todos los demás.

Pero tienen un pequeño problema, que la clase trabajadora se empieza impacientar y ha comenzado a moverse. Hemos seguido la información de las grandes movilizaciones que han llevado a cabo las masas en acciones de protestas en Wisconsin, donde decenas de miles de trabajadores con pancartas y banderas han tomado también las calles, modelo que se está extendiendo con la expresión de los “indignados” que pueblan todo el mundo.

Por otra parte, los estrategas del imperialismo, los defensores del capitalismo a través de sus órganos de propaganda, a través de sus altavoces como The Financial Times” ó The Wall Street Journal”, se plantean la cuestión con enorme preocupación ante las convulsiones y levantamientos sociales que se extienden como un reguero de pólvora y uno de ellos dijo ya claramente. “O los super-archi-ricos empiezan a pagar impuestos o nos enfrentaremos a una Revolución”.

La revolución que se inició a primeros de año en el mundo árabe les tiene muy preocupado pues les cogió tan de improviso que la propia CIA lo tuvo que reconocer y ahora están gastando unos recursos que se les va del presupuesto, porque en realidad la situación es mucho más grave de lo que pronosticaron sus asesores. Estalló la revuelta en Túnez y derrocaron al tirano Ben Alí, luego le siguió Mubarar en Egipto, Gadafi, que se les enquistó, Assad que todavía anda a tiros limpio con su pueblo, cuando hace menos de un año eran todos amigos “fiables” y títeres de los intereses del imperio pero ahora ven con horror que esos amigos han sido puestos “fuera de servicio” por las masas en una lucha legítima por sus derechos que les habían sido negados durante toda la vida.

Los acontecimientos que está viviendo la llamada Primera Potencia Mundial son de unas dimensiones enormes, tanto en el exterior como en el interior del propio país, donde las luchas contra los banqueros y contra la explotación siguen aumentando. La clase obrera en EEUU necesita ya de un partido obrero que ejerza como “catalizador”, “canalizador” y “dirección consciente” de la necesidad que se expresa entre la clase trabajadora que se está empezando a organizar, notándose un cierto crecimiento de algunos grupos sindicales y partidos minoritarios que pueden convertirse en el factor subjetivo que la clase obrera necesita.

La situación económica en Japón es incluso peor, agravada por el reciente terremoto que ha costado sufrimientos y vidas por el descontrol de la energía nuclear. Ese país lleva más de 20 años en crisis y cuando el crecimiento económico para 2011 era de un raquítico aunque “esperanzador” 1,6 %, ocurrió el terremoto y todo lo agravó. Según el Banco Mundial, los destrozos del terremoto equivalen a una caída del PIB de por lo menos un 4 % (El PIB de Japón está en torno al 5,5 billones de dólares y todavía se considera la tercera potencia mundial)

Los cálculos efectuados por el gobierno japonés sobre las pérdidas en viviendas e industrias superan los 25 billones de yenes (aproximadamente unos 204.000 millones de $). El banco de Japón ha inyectado ya más de 600.000 millones de $ para evitar el derrumbamiento de las bolsas que en los primeros días de la catástrofe habían caído un 14 %. La deuda pública de Japón es enorme sobrepasando ya el 226 % del PIB, sobre unos 12,4 billones de $. El gobierno puso en marcha un plan de ataque con subida de impuestos de un 10 % y pasó el IRPF del 5 y el 10 %, pero los sindicatos protestaron y han denunciado y rechazado esos recortes, empezando las protestas porque la pobreza avanza a pasos agigantados en el “rico Japón”, que se ha convertido en una fábrica de pobres. El número de personas que han descendido por debajo del nivel de pobreza ha aumentado de 5 a 10 millones.

En cuanto a China, que los capitalistas esperaban que fuese al locomotora de relevo que nos sacaría de este atolladero, a pesar del crecimiento del 10 % del PIB experimentado en 2010, el tono sombrío que domina el panorama de esa gran potencia es patente, porque la recesión le daña los mercados. Las masas están cada día más convulsas y las luchas obreras empiezan a arreciar y allí el potencial industrial es imponente pues existen fábricas de más de 100.000 obreros, que si se arrancan a la huelga es un ejército muy peligroso para el propio sistema.

Golpeados por la crisis, que hizo caer las exportaciones, el gobierno chino tuvo que inyectar en 2008 un plan de choque para recuperar el consumo interior, que ha costado más de 500.000 millones de $ en inversión interna que ha superado momentáneamente la crisis y conteniendo momentáneamente el incremento del paro que había empezado a subir, como consecuencia de la caída de las exportaciones. Ese mecanismo lo utilizó el gobierno chino debido a que mantiene la economía férreamente centralizada con un potente sector bancario estatal que han garantizado la aplicación de las medidas anticrisis, pero ahora se está agotando y no saben si darán resultados otros planes porque están empezando a detectarse distorsiones y déficits que pueden ser muy peligrosos.

El joven capitalismo chino contiene muchas debilidades y ese mecanismo keynnesiano aplicado, se está volviendo en su contrario, por lo que no se atreven a ponerlo de nuevo en marcha, porque la inflación ha repuntado, la especulación es enorme, sobre todo en el sector inmobiliario y la burbuja corre el riesgo de explotar como ocurrió en Japón hace más de 20 años, y todavía arrastran sus secuelas; al igual como estalló en EEUU y en el Estado español en el último lustro y todavía nadie asegura la recupración.

Los datos del alto riesgo del sector del “ladrillo chino” es que en abril de este mismo año, la inflación subió un 5,3 % y los créditos bancarios concedidos entre 2009 y 2010 han ido en una quinta parte, directamente al sector inmobiliario cebando la bomba de los precios de la vivienda, lo que está creando problemas graves para las ventas del sector y se sabe que los factores económicos influyen en la lucha de clases, cuando se desestabilizan y empieza a subir el paro y la inflación al mismo tiempo.

Los actuales dirigentes del “Partico Comunista-Capitalista Chino”, mantienen un férreo control de la información y prohíben los derechos civiles, por lo que han seguido censurando la información sobre los procesos revolucionarios que se han dado en el mundo árabe y los llevados a cabo por la clase trabajadora europea en Grecia y demás movilizaciones, porque están aterrados por miedo al contagio, ya que la clase obrera china ha empezado a calentar motores y existen fuertes conflictos laborales.

La agudización de la recesión mundial está llevando a la vieja Europa a la bancarrota, demostrándose que la Unión Europea en bases capitalistas sigue siendo una utopía que se ha convertido en totalmente reaccionaria. Grecia, Islandia, Portugal, Irlanda, ahora Italia y pronto serán más, todos esos países están al borde del abismo y están cargando con el peso de la quiebra sobre las espaldas de la clase trabajadora. El rescate de Irlanda costó 85.000 millones de Euros, lo de Portugal se calcula que 78.000 millones de Euros, en Grecia hubo un primer plan de ajuste con recortes brutales del 8 % del PIB. Aunque el déficit bajó del 15,4 al 10,5 %, la burguesía dijo que era insuficiente y volvió a atacar una y otra vez las condiciones de vida de los más pobres. El coste para la clase obrera está siendo dramático. Las pensiones han disminuido entre un 15 y un 20 %; se han derogado los convenios por Ley; el transporte ha subido entre un 30 y un 50 %; los salarios siguen cayendo brutalmente; el I.V.A. pasa del 19 al 23 %; el 20 % de la población vive ya por debajo del nivel de pobreza.

Después de todos esos ataques la economía de Grecia sigue estando más cerca de la quiebra que nunca. Algunos economistas explican que tendría que haberse producido la quiebra ya, porque mientras más se aguante más difícil para el pueblo será la recuperación, si no se cambia el modelo capitalista. La deuda pública que cerró el ejercicio 2010 con un 142,8 % del PIB y está ahora por encima del 160 % y el nuevo rescate va a necesitar más de 30.000 millones de euros; la situación está tan volátil que puede ocurrir cualquier cosa. La clase trabajadora lleva meses luchando con 14 huelgas generales.

El proceso de unificación de Europa ha saltado por los aires y los capitalistas no quieren reconocer ese enorme fracaso. La Unidad de Europa está en cuestión pero la ruptura tendría un coste tremendo para el propio sistema, pero existen intereses que empujan cada vez más hacia la ruptura y otros que caminan en sentido opuesto buscando desesperadamente la unidad. La lucha de clases va a ser determinante para resolver este dilema.

Los planes de ajuste dictado por lo que la burguesía llama “los mercados” (Mercado=Dictadura del Capital) está teniendo gran impacto en la conciencia de la clase obrera, no solamente europea sino a escala mundial. Las movilizaciones de Grecia, Francia, Portugal, Italia así como lo que está sucediendo con el Movimiento 15M, están alcanzando el grado de auténticas rebeliones sociales.

A pesar de la política de Pactos de los sindicatos reformistas trazada para toda Europa, la clase obrera está demostrando su capacidad de lucha y que no será doblegada tan fácilmente como los estrategas del capitalismo habían planeado. La clase trabajadora europea no ha permanecido impasible ante los furibundos y criminales ataques que la ofensiva capitalista está representando; les está plantando cara, está empezando a luchar demostrando un rechazo a esos ataques, teniendo en cuenta que las masas se enfrentan a la voluntad férrea de la burguesía, de las Patronales, de las cúpulas sindicales y del gobierno que caminan en Santa Alianza contra los deseos del pueblo.

La profundización de la recesión capitalista acelerará con más claridad los procesos que se vienen gestando. Veremos en el próximo futuro avances y retrocesos en las luchas y enfrentamientos, pero que esos procesos ocurrirán está garantizado porque la burguesía no tiene paradigma a corto plazo para resolver las cuestiones sociales.
Esta situación se ve más claramente con la situación que se está viviendo en el mundo árabe, que están teniendo un carácter vertiginoso. La clase obrera se levantó en Túnez derrocando al dictador y contagió a Egipto, le siguió Libia donde había empezado a tomar cuerpo un movimiento insurreccional de la población donde se levantaron milicias armadas contra la resistencia armada del Dictador Gadafi que atacó a su pueblo con una represión sangrienta lo que llevó a una situación de un doble poder en un proceso revolucionario que avanzaba con firmeza. Los imperialistas alarmados intervinieron bajo la excusa de apoyar a los rebeldes, pero en realidad lo que tenían planeado a través de los estrategas militares de la OTAN dirigidos desde la CIA era controlar la situación, montar una cabeza de puente entre Túnez y Egipto, abortar la revolución y canjear de nuevo sangre por petróleo.
Pero siguen cometiendo errores de cálculo ya que las revoluciones no se detienen en fronteras, cuando falta el pan y se sigue extendiendo a Yemen, Barheim, Siria, marruecos y otras zonas. Estos procesos son un punto de inflexión que ha despertado las conciencias de la clase trabajadora del mundo árabe y puede representar un hito en la historia moderna de los explotados del mundo. La clase obrera, la juventud, los campesinos pobres están siendo los verdaderos protagonistas de esas luchas por su emancipación de las garras de la bota imperialista y tienen la simpatía de los trabajadores del mundo.

La rápida extensión de esas batallas heroicas, donde el pueblo oprimido ha perdido el miedo, expresa la gran capacidad de lucha, organización y sacrificio que tienen los pueblos, y todo ha sido producto de la participación de las masas en acción, que empiezan de forma pacífica, pidiendo cambios No Violentos, hasta que los poderes fácticos, sobre todo los medios de represión se interponen en su camino bañándoles en sangre.

Esa pérdida del miedo de los oprimidos, empujados por las necesidades, por la explotación, por la opresión, continúa, porque las dictaduras les niegan las libertades, y han arrastrado tras de sí incluso a las capas medias, levantándose el pueblo unido en una gesta maravillosa, pero estos procesos revolucionarios no pueden ser entendido en toda su amplitud fuera del contexto internacional.
La razón de fondo de esas convulsiones, levantamientos y rebeliones es la propia crisis estructural del sistema capitalista, (que produce un reparto cada vez más injusto de la riqueza creada por los trabajadores) que es una crisis orgánica profunda que está indicando la necesidad de pasar a una fase superior, que no puede ser otra que el socialismo.

El estrecho margen que ofrece la propiedad privada de los medios de producción y las fronteras nacionales en las que ya no cabe un desarrollo armónico de las fuerzas productivas que genere igualdad, expresan la necesidad imperiosa de otro modelo. El imperialismo está condenado a continuar las disputas por el petróleo, el gas y las materias primas, que necesitan actualmente, para satisfacer las ansias de beneficios de unas 500 multinacionales que controlan el planeta en beneficio privado y eso hace que, para defender esas ganancias privadas e incrementarlas cada vez más, la burguesía se ve abocada a utilizar la guerra de rapiña, cada vez con más potencia destructiva, como viene haciendo durante cientos de años.

Pero el imperialismo ha sido cogido por sorpresa por esos procesos que se vuelven cada vez más dramáticos, mas cruentos, más anti-económicos y por tanto, más inútiles para los fines que venían siendo utilizados. Están cogidos en demasiados frentes, y más que se les están abriendo, como vemos el empantanamiento de situaciones como IRAK, Afganistán, Oriente Medio, América Latina, ahora Libia… ¡¡ No saben dónde acudir y de dónde van a sacar tantos recursos porque, como les ocurre a veces a los imperios, nacen, crece, se desarrollan, y como cualquier otro organismo vivo, tienen que fenecer, pero ningún sistema quiere desaparecer sin que otro le sustituya, por lo que es más necesario que nunca ofrecer alternativas globales de sistema por parte de los asalariados.

La irrupción de las masas árabes ha ampliado la zona del mundo en las que el conflicto permanente va a seguir estando a la orden del día, a las que se sumarán pronto las masas en toda América, tanto en el Sur, en el Centro como en el Norte. La incapacidad del capitalismo para hacer avanzar en estos momentos dramáticos de la historia a la sociedad, que se complica con el Cambio Climático, que son las consecuencia de la depredación inhumana del medio ambiente provocada por los intereses de las multinacionales que contaminan y siguen sin pagar, está cada día más clara para millones de ciudadanos que no les queda otro camino que la rebelión y la lucha.

De una u otra forma, el proceso hacia la búsqueda de una alternativa viable, que es socialismo verdadero, seguirá extendiéndose por todo el planeta, con las inevitables derrotas y triunfos de la clase trabajadora que iremos aprendiendo con la práctica de los acontecimientos, pero a su vez se nos van a ir presentando oportunidades como trabajadores, para ir preparando el programa y la dirección adecuada que necesita la humanidad para tomar el poder e implantar una democracia plena, la democracia socialista, en todos los planos, económicos, políticos, sindicales, sociales y culturales que representen la oportunidad para poder empezar la construcción solidaria del socialismo(1) en todos y cada uno de los países de este planeta Tierra, como la mejor forma de solucionar las cuestiones sociales que plantea la Humanidad.

ÁREA DE COMUNICACIÓN Y FORMACIÓN._
IZQUIERDA SOCIALISTA MALAGA-PSOE.A
Is-psoe.malaga@terra.es
(1) Recomendamos leer propuesta para debate que publicamos en fecha 8 de julio, titulada “Por una alternativa verdaderamente socialista a la recesión económica”.

8 de julio de 2011

POR UNA ALTERNATIVA VERDADERAMENTE SOCIALISTA A LA RECESIÓN ECONÓMICA.

PROPUESTA A DEBATE PRESENTADA POR "IZQUIERDA SOCIALISTA DE MÁLAGA-PSOE-A”.

INDICE:

I.- Introducción.

II.- Situación económica: Análisis y alternativas.

III.- Los Responsables de la Recesión.

IV.- La solución vendrá de la lucha por el Socialismo.

V.- Alternativa de clase para salir de la recesión a favor de los trabajadores.

VI.- Programa alternativo para el verdadero Socialismo.



I.- INTRODUCCIÓN:

El sistema financiero internacional sufrió un terremoto de proporciones históricas en los EEUU, en el verano de 2007, del que todavía no se ha recuperado, cuyos efectos se están notando todavía con fuerza en Europa, llevando a la Unión Europea al borde de la bancarrota, donde países como Islandia, Grecia, Irlanda, Portugal y algunos otros, están en situación muy delicada cercanos al abismo. Desde aquellas fechas, el conjunto de la economía productiva ha rodado abruptamente hacia una recesión simultánea en todas las grandes potencias, que ha puesto en entredicho los fundamentos del sistema y una gran cantidad de los axiomas ideológicos de la clase dominante. Nos encontramos en la recesión económica del capitalismo más profunda desde el crack financiero de 1929.

Los sueños felices de los estrategas del capital han saltado por los aires. La idea de un crecimiento sostenido, alimentado por una gigantesca deuda y una frenética especulación bursátil e inmobiliaria, ha dejado paso a una caída económica con repercusiones en todos los planos. Hasta el momento, las recetas aplicadas por los gobiernos capitalistas, de cualquier signo, incluido los socialdemócratas, han supuesto un sonoro fracaso: los billones de euros dedicados a salvar a la banca, la rebaja de tipos de interés o toda la batería de medidas fiscales adoptadas no han servido más que para engordar los estratosféricos beneficios de un puñado de grandes bancos y multinacionales, generando una deuda pública soberana que ha llegado a límites desconocidos.
La burguesía ha demostrado su impotencia para sacar al mundo del actual atolladero, pero al mismo tiempo pretende que los efectos más dramáticos de esta crisis orgánica del sistema la paguemos los trabajadores, atacando sin piedad las conquistas históricas del movimiento obrero, recortando hasta el hueso los gastos sociales y empobreciendo a la mayoría de la sociedad.
El desconcierto más profundo y la desorientación sobre el camino a seguir es la nota dominante en los foros económicos internacionales, como una confesión descarnada de la completa bancarrota de la ciencia económica burguesa y de sus apologistas. Décadas de ataques rabiosos contra el socialismo y todo lo que oliera a nacionalización de las fuerzas productivas no han impedido que, finalmente, los dogmas de la economía de mercado y del neoliberalismo se hayan venido abajo. Se han quedado sin paradigma.
A principios del siglo XXI y a pesar de todos los intentos por conjurar definitivamente el espectro del socialismo, la gran recesión que vive la economía mundial ha puesto de relieve la validez de las ideas del marxismo y la actualidad de su análisis respecto a las crisis económicas, contenidas en los textos clásicos de Marx como El Capital o Teorías sobre la plusvalía.
La crisis es una amenaza directa contra los trabajadores y sus familias, una amenaza que exige de una respuesta contundente y una bandera política si queremos preservar todos los avances del periodo anterior y acabar con la actual pesadilla que se cierne sobre la humanidad. Tanto la reacción del movimiento obrero en Europa, con una escalada de la lucha de clases y la organización de huelgas generales y movilizaciones de masas en numerosos países, como el movimiento revolucionario que recorre el Magreb, que se ha extendido desde Túnez hasta Yemen, pasando por numerosos países, son una buena prueba de los años turbulentos que nos aguardan, si no sustituimos al modelo capitalista. La crisis ha puesto en evidencia una descarnada lucha por los mercados entre las grandes potencias, azuzando las contradicciones inter-imperialistas y la aplicación de medidas proteccionistas y devaluaciones competitivas. También las relaciones internacionales están sufriendo una poderosa transformación, con el incremento de las tensiones derivadas de la crisis y de la lucha por la hegemonía mundial.
Las condiciones, desde el punto de vista de la técnica y la ciencia aplicadas de una forma racional, están maduras para un avance sin precedentes de las fuerzas productivas, del bienestar y de la cultura. Y, sin embargo, el capitalismo nos hunde en una orgía de destrucción de riqueza, de mutilación de industrias y fábricas en las que millones de personas pierden su único bien: el puesto de trabajo. Cuando esta catástrofe se extiende como una mancha de aceite por el mundo, cabe preguntarse ¿Es esto necesario? ¿Es inevitable? La respuesta es clara: ni es necesario ni es inevitable. La razón de esta sin razón se explica por la existencia de un sistema decrépito y reaccionario, el capitalismo, que merece ser derrocado cuanto antes.
Aquellos que hablan de la necesidad de reformar el sistema, manteniendo las relaciones de producción y explotación capitalistas, aquellos que sostienen que es posible otro mundo bajo el capitalismo, sólo arrojan arena a los ojos de los oprimidos. No hay vías intermedias posibles. El capitalismo no es un sistema reformable. Por eso, hoy más que en ninguna otra circunstancia de las últimas décadas los militantes obreros, socialdemócratas de izquierdas, socialistas marxistas, comunicas o anarquistas, sobre todo los activistas juveniles y todos aquellos que aspiramos a un mundo mejor, debemos levantar con fuerza la bandera del socialismo, de la lucha por la expropiación de la banca, de los monopolios, de los latifundios bajo el control democrático de la clase trabajadora marchando hacia la Unidad y exigiendo modelos de organizaciones auténticamente democráticas. Planteamos algunos de los puntos por los que hemos venido luchando con el afán de profundizar en la mejora de la participación democrática, para que se conviertan en la norma de actuación de nuestro Partido, que se asuma como norma de los mínimos democráticos de elección por la militancia de los representantes promovidos a cargos electos, sean éstos institucionales y/u orgánicos, con arreglo a los siguientes criterios:

1) Elección y promoción, mediante elecciones internas o PRIMARIAS de los candidatos a cargo público u orgánico representativo por parte del PSOE.
2) Asunción de esta fórmula como de normalidad dentro de la actuación habitual de nuestro partido, sin que para ello sea necesario concitar acuerdos previos, solamente siendo necesarios presentar un número de avales máximo de un 40 % y un mínimo de un 15 % de avales de la militancia, correspondiente al censo de la demarcación que corresponda.
3) Elección de éstos promovidos a cargos por régimen de listas abiertas.
4) Como consecuencia de este proceso de primacía de la militancia en la elección de cargos, capacidad de la propia militancia para la revocación de los mismos aún dentro del período para el que fueron elegidos. Sólo así la militancia mantendrá control sobre estos cargos ya que éstos ostentan su representación orgánica o institucional.
5) Incompatibilidad de cargos en orgánicos e institucionales, evitando la concentración de poder y posibilitando la renovación de responsabilidades.
6) Limitación de mandatos, tanto institucional como orgánico a un máximo de 2 mandatos y 8 años.

Esas y las siguientes son algunas de las conclusiones a la que nos llevó el debate de la I y de la II Conferencia de Andalucía de nuestra corriente Izquierda Socialista, en la que se basa esta ponencia cuyas principales tésis son:

II.- SITUACIÓN ECONÓMICA: ANÁLISIS Y ALTERNATIVAS.

El colapso del sistema financiero mundial es un hecho de tal magnitud, con tantas repercusiones en el plano económico, político, social y militar, que es difícil predecir todas sus consecuencias, aunque algunos insisten en ver brotes verdes por todas partes y otros dicen que habrá un largo periodo de estancamiento. La realidad concreta es que la economía del conjunto del planeta se encuentra al borde del abismo, precipitándose hacia la recesión más profunda desde la Segunda Guerra Mundial. Ese colapso económico está desvelando el auténtico funcionamiento de la llamada "democracia" burguesa, en realidad la dictadura del gran capital. Una dictadura en la que los gobiernos de EEUU y Europa, formados por individuos con sueldos espectaculares que velan por los intereses de la clase dominante, continúan conspirando para que los costes de esta brutal crisis los paguemos las familias trabajadoras de todo el mundo.

Toda la caterva de analistas liberales, con los miles de asesores económicos del mundo de las finanzas que cobran enormes fortunas, han conseguido con sus errores y directrices enfocadas a favor del lucro privado de los capitalistas, que la mayoría de bancos de inversión, aseguradoras y cajas de ahorros de EEUU terminaran en la bancarrota o fuesen colocados al borde de la suspensión de pagos. Para constatar algo semejante hay que remontarse al crac de 1929. Para evitar un colapso aún mayor, el gobierno de EEUU obligó a todos las naciones a realizar una gigantesca operación de rescate, inyectando dinero público para salvar la economía privada, que no evitó el desplome de los mercados durante todo el mes de septiembre de 2007.

Ese tremendo desplome como era inevitable en una economía globalizada y con unos mercados financieros integrados a una escala nunca vista, debemos considerarlo los efectos de la crisis cíclica estructural del sistema capitalista y no la causa. Los activos tóxicos contagiaron también a los mercados financieros de Europa y resto del mundo, que sigue siendo un lastre que nos arrastra hacia el precipicio. Ante el estado de alarma creado, las declaraciones de los gobiernos de Irlanda y Gran Bretaña asegurando por dos años los depósitos de los ahorradores, indicaban la extrema gravedad de la situación, poniendo a algunos Estados al borde de la bancarrota.

En el primer año de la crisis, hasta septiembre de 2008, la administración norteamericana había gastado más de 900.000 millones de dólares en rescates y apoyos al sistema financiero que se les venía abajo. Los resultados fueron escasos. A esta cantidad descomunal se suman las inyecciones de liquidez en el mercado interbancario por parte de la Reserva Federal de EEUU (FED), el Banco Central Europeo (BCE), el Banco de Inglaterra o el Banco Central de Japón, que superan generosamente el billón de euros. Según los últimos cálculos ese terrible agujero negro se ha tragado ya cerca de 20 billones de dólares, lo que representa una tercera parte del PIB mundial.

Todas estas aportaciones de capital no han conseguido ni restaurar la confianza ni evitar el estrangulamiento del crédito. Por un lado, las montañas de deudas bancarias y empresariales acumuladas en estos años de orgía especulativa son muy difíciles de recuperar en un momento en que la economía real, productiva, se desliza con fuerza hacia la recesión. Ahora vemos una contradicción más, porque mientras las bolsas parece que se recuperan, la economía real sigue lanzando a los trabajadores al paro.

Está claro que refinanciar la deuda de empresas en dificultades, cuyas expectativas de negocio van hacia abajo, no es una operación muy rentable. Éste es el caso de todas las grandes multinacionales de la construcción y las inmobiliarias cuyos activos se han depreciado a un ritmo de vértigo y sus valores se derrumban en la bolsa. Al mismo tiempo los grandes bancos de todo el mundo, que están pillados en el apalancamiento generalizado de las últimas décadas, no tienen ninguna garantía de recuperar sus créditos; su pasivo aumenta y la capacidad de obtener liquidez en el mercado interbancario mengua porque nadie se fía de nadie. Los ladrones no se fían de los ladrones.

Los valores bursátiles de las empresas financieras, bancos de inversión, bancos comerciales, constructoras, eléctricas, telecomunicaciones, aeronáuticas, automoción..., es decir, del conjunto de la economía, se han construido sobre una montaña de créditos que ahora son impagables. El frenazo de la economía productiva, el descenso en las ventas, el crecimiento del desempleo y de la morosidad y, por supuesto, el crac financiero, han puesto punto y final a la fiesta. Tan sólo en un año (de agosto de 2007 a septiembre de 2008), las bolsas mundiales perdieron el 22% de su valor, una caída equivalente a 12,4 billones de dólares. Si se suma el desplome acumulado en septiembre la pérdida se acerca a los quince billones. En las bolsas estadounidenses se han evaporado cerca de cinco billones de dólares, una cantidad que supera el PIB de América Latina y el Caribe en 2007. Por más que intenten transmitir confianza, el sistema capitalista está inmerso en un crac de proporciones difícilmente cuantificables.

Tras el derrumbe provocado por el colapso del estalinismo en la URSS y en Europa del Este, la euforia de la burguesía mundial era colosal y se frotaban las manos de contentos. Intoxicados por sus éxitos aparentes, los imperialistas norteamericanos se lanzaron en tromba para imponer su doctrina en todos los rincones del mundo: liberalización económica, privatizaciones, desregulación de los mercados financieros, saqueo de los países pobres, extensión de la precariedad laboral y aumento de la explotación, caída de los salarios, intervenciones militares con “guerras preventivas contra el terrorismo", que eran organizadas como una mentira colosal y asesina por el despreciado “Trío de las Azores” a través de su mercenario aparato de propaganda burguesa.

En un contexto semejante, los "teóricos" de la economía y la sociología burguesa se apresuraron a decretar el fin de todas las crisis y de la historia; los políticos y los gobernadores de los bancos centrales hablaban sin recato de un "círculo virtuoso" de crecimiento sin fin; y los premios Nóbel de economía eran contratados por los grandes bancos de inversión para que aplicasen sus fórmulas matemáticas al negocio del dinero. La confianza lo inundaba todo.

La OCDE en su documento de Perspectivas Económicas Mundiales de 1999 afirmaba: "Estamos en el umbral de una atractiva oportunidad: la posibilidad de un sostenido y largo boom de la economía mundial que se prolongará en las primeras décadas del próximo milenio (...) Una confluencia de factores podrían unirse para propulsar importantes mejoras en la capacidad de creación de riqueza y bienestar a escala mundial...".

Han pasado más de veinte años, un suspiro en la historia de la lucha de clases, y todas las expectativas se han transformado violentamente en su contrario, arrasando con todas las certezas que parecían inexpugnables y barriendo la confianza de la clase dominante. El pesimismo y la incertidumbre son totales.

En medio de la euforia, los socialistas marxistas denunciamos las enormes contradicciones que el boom económico estaba creando en los cimientos del sistema. Nuestros análisis eran considerados con desprecio y altanería por los sabihondos social-liberales, y socialdemócratas, hipnotizados por los magníficos "resultados" de las cuentas de beneficios. También éramos despachados por los ex marxistas que pululan por los intersticios del movimiento obrero, esos escépticos desmoralizados que se impresionaron por los brillos del boom y que culpabilizaron a los trabajadores por su "bajo nivel de conciencia".

Los hechos han respondido con claridad a todos estos elementos que abandonaron un punto de vista de clase. Durante estos años, los socialistas marxistas hemos señalado que este boom económico no podía comparase, en ningún caso, con la época dorada del auge capitalista de la posguerra. Desde 1945 hasta 1970 los países capitalistas avanzados, especialmente EEUU y Europa Occidental, registraron tasas de crecimiento asombrosas, impulsando un desarrollo espectacular de las fuerzas productivas, del comercio mundial y de la división internacional del trabajo sin parangón en ningún otro periodo de la historia del capitalismo.

El motor de este crecimiento fue, sin lugar a dudas, las grandes inversiones en capital que hicieron aparecer nuevas ramas de la producción y multiplicaron la capacidad de crear manufacturas en masa. La extracción de las plusvalías, tanto relativas como absolutas fue en aumento, haciendo crecer vertiginosamente la tasa de ganancia y estancando los niveles salariales a la baja a la vez que se alargaban las hipotecas hasta dos vidas laborales. A diferencia de lo que plantean ahora los defensores de la "regulación", no fue la intervención del Estado en la economía lo que movió el sistema hacia adelante, sino la reinversión masiva en el proceso productivo de la plusvalía acumulada y la especulación. Pero esta fase de ascenso también fue liquidada por las contradicciones insalvables del capitalismo, dando paso a la recesión de los años setenta y sus consecuencias revolucionarias en todo el mundo. El descrédito de las teorías keynesianas, teorías que por otro lado no ponían en riesgo la propiedad capitalista, fueron reemplazadas por las viejas ideas del liberalismo y el monetarismo.

Aunque no disponemos de espacio para analizar en detalle la historia económica de estos últimos veinte años, un hecho sobresalía por encima de todos. En contraste con los años dorados de la posguerra, la rentabilidad que ofrecía la inversión productiva durante las últimas dos décadas se hacía cada vez menos atractiva para el capital. A pesar de la aparición de mercados como China, que atrajeron fuertes inversiones occidentales y suavizaron los efectos negativos de la recesión del sudeste asiático a mediados de los años noventa, la acumulación chocaba con los límites de un mercado mundial que reflejaba la tendencia a la sobreproducción.

El fortalecimiento de China como potencia exportadora de manufacturas baratas agudizaba esta tendencia. Así, la sobre-acumulación de capitales fortaleció el movimiento ascendente hacia la especulación y forzó una desregulación absoluta del mercado financiero. Como en su momento reconoció Alan Greenspan se trataba de un fenómeno imposible de parar en un sistema que se basa en la obtención del máximo beneficio.

III.- LOS RESPONSABLES DE LA RECESIÓN:

La euforia en la que ha vivido la burguesía internacional creó, dialécticamente, las condiciones para el desastre. Miles de millones de dólares que no encontraban una colocación rentable en la producción de mercancías fluyeron con fuerza hacia el sector inmobiliario y provocaron un alza espectacular de los precios, que era sostenido a su vez por una masa de créditos baratos concedidos indiscriminadamente a particulares y empresas. A pesar de los serios avisos de entonces (la crisis asiática, el estancamiento de Japón o el hundimiento de los valores tecnológicos y de las empresas punto.com en el 2000), la gigantesca deuda hipotecaria que se iba generando era vendida como un "activo" sólido en el mercado bancario y bursátil, gracias a la intervención de la "ingeniería financiera creativa" (subprime y demás fondos basura).

Se trataba de una dinámica enloquecida: la espectacular burbuja inmobiliaria responsable de una cuarta parte del PIB norteamericano, de cuatro de cada diez empleos creados en EEUU en la última década, de la mitad del consumo doméstico y de una parte sustanciosa de los beneficios capitalistas, espoleaba la especulación bursátil y un endeudamiento empresarial y bancario sin precedentes en la historia. Desde finales de la década de los noventa y de manera cada vez más intensiva, el crédito y el endeudamiento se convirtieron en el factor decisivo para garantizar y sostener la producción y el consumo, a la vez que creaban las condiciones para el estallido actual.

El capital ficticio se hizo omnipresente dando cumplido sentido a la máxima aspiración de todo capitalista: obtener capital del capital sin tener que pasar por la experiencia dolorosa de invertir en el proceso productivo. Esta masa flotante de billones de dólares de capital ficticio se elevó de tal manera por encima de la economía real que, finalmente, se ha transformado en una pesada losa justo en el momento en que la sobreproducción se ha hecho presente. Debido a esto no hay ninguna duda de que la recesión adquirirá una dureza, extensión y profundidad formidable.

Todos los análisis de la prensa burguesa intentan presentar, como causa de la crisis, a la codicia de algunos banqueros sin escrúpulos y la ausencia de controles y de regulaciones en el mercado. Pero esta forma de envolver las cosas forma parte de toda una campaña para crear una cortina de humo que disculpe al conjunto del sistema.

La burbuja especulativa que estalló fue animada y celebrada por Wall Street , que ordenó al gobierno de EEUU (a través de la Trilateral y el Club Bilderbeg, que es el verdadero gobierno mundial del capitalismo en la sombra) que facilitara una desregulación generalizada del sistema financiero internacional. El sumiso gobierno norteamericano y su brazo económico que es la Reserva Federal, con Greenspan al frente, fueron imitados, a su vez, por todos los gobiernos europeos, ya fueran conservadores o socialdemócratas.

Todos los gobiernos defensores del libre mercado apoyaron sin fisuras la política de desmantelamiento de empresas públicas vendidas a precio de saldo a los grandes monopolios (gas, agua, electricidad, telefonía, autopistas, siderurgias, minas, textil); han aplaudido entusiastamente la privatización de servicios sociales esenciales, como la sanidad y la educación, que se han transformado en un negocio lucrativo para los capitalistas.

El conjunto de ellos han aprobado reformas del mercado laboral, de las pensiones, y propiciado el hundimiento de los salarios; durante años se han vanagloriado de los pelotazos inmobiliarios y las megafusiones empresariales, aunque supusieran la destrucción de miles de empleos... Y todos ellos recibían en los palacios, sedes del gobierno, parlamentos y celebraciones oficiales a delegaciones nutridas de banqueros y empresarios que se han llenado los bolsillos en esta orgía sin fin.

El papel más esperpéntico en todo esto, lo han jugado los dirigentes socialdemócratas que afirmaban, un día sí y otro también, que los cimientos estaban sólidos y que no había que preocuparse porque el capitalismo era el mejor sistema de los posibles. Según su esquema, los beneficios insultantes que acumulaban las grandes corporaciones, la gran banca y los especuladores eran la garantía de las inversiones de mañana y los puestos de trabajo de pasado mañana.

Ahora que pintan bastos, muchos de ellos intentan ocultar el rastro de sus actos y se presentan cual inocentes corderitos. Tenemos que reconocer su descarada hipocresía pues ha sido bajo el mandato de esos gobiernos cuando se protagonizó la liquidación de cientos de empresas públicas en el Estado español, que alentaba a las multinacionales españolas para que no dejaran pasar las oportunidades que brindaba la globalización, que aconsejó a sus colegas en Latinoamérica que se desprendiesen de sus prejuicios ideológicos y privatizaran a precio de saldo el sector estatal para mayor beneficio de bancos, multinacionales y especuladores de toda ralea, cuando con esa política socia-liberal ha quedado demostrado la acumulación de plusvalías que ha atesorado la burguesía, con el beneplácito de algunos gobiernos socialdemócratas, lo que demuestra el agotamiento también de este modelo de centro izquierda.

El compañero Zapatero, hizo una reunión en la Moncloa convocando a los “sabios” de entre los más “sabios” a la que asisten Solbes, Delors y Felipe González, pero lo que no quieren comprender es que sus consejos anteriores han estado plagados de errores de perspectivas, no comprenden que sus consejos, tan escuchados por la oligarquía latinoamericana, pusieron su granito, al debilitar a los estados y éstos atacar a los trabajadores, produciendo la explosión revolucionaria que recorre Venezuela, Bolivia, Ecuador, México... De hecho, desde el inicio del nuevo siglo, las decisiones estratégicas de la burguesía mundial han roto cualquier equilibrio político y social, espoleando una escalada de la lucha de clases en todo el mundo: huelgas generales en Europa, el movimiento de decenas de millones contra la guerra imperialista, la polarización social y política en EEUU y la mayoría de los estados europeos, el No francés e irlandés en los referéndum sobre la constitución europea.

En definitiva, el hundimiento de la economía sólo ha confirmado el profundo cambio que ha experimentado toda la situación mundial. Siguiendo con otros propagandistas del "capitalismo de rostro humano", hay una buena cantidad de economistas "progresistas" que sacan pecho con la actual crisis. Para ellos, la intervención de la FED y el Tesoro norteamericano intentando salvar Wall Street, confirma que el capitalismo tiene que "regularse". Lo que no dicen estos tecnócratas es que la intervención del gobierno estadounidense, como la de los gobiernos europeos, tiene como único beneficiario a los capitalistas, a los cuales se les está cambiando sus bonos "tóxicos", es decir, insolventes, por dinero constante y sonante. Un dinero que saldrá del bolsillo de las familias trabajadoras, del recorte de los gastos sociales, de la sanidad y la educación pública, del seguro de desempleo..., y que no evitará la destrucción masiva de puestos de trabajo en todos los sectores productivos o el desahucio de millones de familias que no pueden hacer frente a sus hipotecas.

Una vez que se desvela el truco de estas "nacionalizaciones", que sólo pretenden salvar a los poderosos inversores a costa del dinero de todos, es explicable que la rabia y la furia de la población ocupen espontáneamente las calles, “Tomen la Plaza” con el maravilloso Movimiento del 15-M y la enorme presión que existe sobre sus señorías en la cámara de representantes que empiezan a perder apoyos de forma masiva, incluso haciendo el ridículo en la Cumbre Climática de Copenhague que resultó un tremendo fracaso.

Pero quienes se llevan la orla en el cuadro de honor de los defensores del capitalismo de "rostro humano", son los dirigentes de los sindicatos. Hace algo más de un año, en el programa de TV “Tengo una pregunta para usted” el Secretario General de CCOO, el compañero Toxo, reclamó una “concertación social a la Alemana”, dentro del modelo social europeo de mercado lo que indica que estos dirigentes no se han enterado bien de la profundidad de la crisis, no les llegan las noticias sobre los recortes en el gasto social que aprueban los gobiernos europeos, sean burgueses o socialdemócratas. Si están pidiendo un "capitalismo productivo" de los años sesenta están reclamando algo que no llegará. En medio de una caída general de las ventas, ¿qué puede empujar a los capitalistas a invertir en aumentar la producción o contratar a más trabajadores? No, los capitalistas tienen guardados sus capitales a buen recaudo, sobre todo en paraísos fiscales y los dedicarán a fines más lucrativos iniciando el ciclo de la especulación bursátil que inflará otra burbuja financiera cuyos efectos serán aún más perniciosos que la anterior.

Las estadísticas recientes mostradas por la Administración expresando los datos de la evolución del paro son aterradores, tras los cuales se esconden millones de dramas familiares. El mercado laboral ha visto cómo se han batido casi todos los récords negativos durante más de tres años. El paro forzoso ha crecido hasta alcanzar los cerca de cinco millones de parados más y la Seguridad Social ha perdido cientos de miles de cotizantes. El índice de paro sobrepasa el 21 %.

Si queremos encontrar un responsable de la crisis no es difícil: es el propio capitalismo, la propiedad privada de los medios de producción y distribución, la dictadura tiránica del capital financiero, que impide que la inmensa riqueza creada con el trabajo de miles de millones de hombres y mujeres en todo el mundo se utilice para resolver las necesidades de la mayoría.


IV.- LA SOLUCIÓN VENDRÁ DE LA LUCHA POR EL SOCIALISMO.

El problema es de un sistema que, para asegurar el lujo obsceno en el que vive un puñado de multimillonarios que acumulan un patrimonio equivalente a los ingresos de dos terceras partes de la humanidad, no duda en destruir planificadamente la riqueza del mundo amputando una parte considerable de la capacidad productiva de la industria.

Un sistema que provoca la barbarie saqueando continentes o iniciando guerras de rapiña en las que mueren cientos de miles de inocentes, si con eso se garantizan los sacrosantos beneficios de las grandes corporaciones. La auténtica causa de la crisis está claramente identificada: es la búsqueda del máximo beneficio en el espacio de tiempo más corto posible.

Estamos ante acontecimientos históricos. La crisis del capitalismo norteamericano se ha convertido en una crisis global, y nada ha impedido que se extienda hasta el último rincón del planeta. Los sueños de que China o la India podrían sacar del atolladero al sistema y evitar la recesión se han esfumado con la rapidez con que se disipa el humo de un cigarro. La depresión del consumo en EEUU y Europa prepara un escenario de pesadilla para China, y esto profundizará a su vez la caída general.

La recesión en que hemos entrado hará temblar los cimientos del capitalismo. Millones de trabajadores, de jóvenes, de campesinos se están preguntando hoy, ahora mismo, qué sentido tiene mantener este sistema decrépito. La crisis abrirá paso a las ideas socialistas más firmes, a la necesidad de girar hacia la izquierda con la idea de derrocar a la oligarquía financiera que nos gobierna y sus instituciones corruptas. Y, por supuesto, fortalecerá a la revolución allí donde ya se ha iniciado, como en el caso de América Latina, el Norte de África e incluso en la vieja Europa, como vemos el caso de Grecia.

Las ideas del socialismo científico han demostrado ser cien veces correctas. SI, existe una solución a esta crisis, pero no es la de un capitalismo de rostro humano ¡Tal cosa no la vamos a encontrar, y menos en recesión, es una vana utopía reaccionaria! Si los compañeros que han estado en la dirección del PSOE, cuyas tesis han fracasado, buscan el fantasma del “capitalismo de rostro humano” o la Tercera Vía ya en bancarrota, cometerán otro tremendo error. La alternativa está en la lucha organizada de la clase trabajadora y la juventud, de todos los oprimidos, hasta conseguir la expropiación de los banqueros, de los grandes monopolios, de los terratenientes, y colocar la riqueza del mundo bajo el control democrático de la mayoría de la sociedad.

Ésta es la única alternativa realista, expropiar a los expropiadores, especuladores y corruptos para construir las bases de una economía planificada y socialista, donde la lucha por el máximo beneficio y la propiedad privada de los medios de producción sea enviada al basurero de la historia. En estas condiciones sería absolutamente viable garantizar el pleno empleo, el derecho a una vivienda, a una sanidad y a una educación pública de calidad y, por supuesto, a la auténtica democracia, la democracia obrera.

Con el control de las palancas fundamentales de la economía en manos de la clase trabajadora, la pesadilla de trabajar sesenta horas a la semana, tal como exigen ahora los capitalistas, sería eliminada de un plumazo. La reducción de la jornada, sin merma del salario, nos permitiría a la mayoría de la población poder participar de manera real en la vida social, controlando la política, la economía y la cultura, que dejarían de ser el monopolio de la clase dominante.

El PSOE tiene que reconocer la realidad que ha sustentado una gran e insana parte del crecimiento de la economía española en las anteriores décadas que, simplificando, podemos sintetizar en la política mancomunada de bancos, constructoras e inmobiliarias con la aquiescencia y/o ceguera de los poderes públicos que permitió, todo ello, la formación de la enorme burbuja especulativa en el terreno inmobiliario. Ahora vamos a pagar las consecuencias:

1. Aunque la deuda pública de la economía española sea relativamente pequeña (poco más del 60 % del PIB) respecto a otros países, no es así, si consideramos la deuda española en general, incluyendo la de la Banca, las empresas, las diferentes administraciones y las familias. La deuda total alcanza la impagable cifra del 390 % del PIB, una de las más altas del mundo y apenas ha disminuido a pesar de los recortes impulsados por el gobierno.

2. El hecho de que los capitalistas se lanzaran a perseguir el “becerro del oro” enterrando billones en el ladrillo en vez de dedicarlo a inversiones más productivas ha “anclado” la débil competitividad de la economía española, lo que está haciendo que el proceso de destrucción industrial que sobreviene tras toda crisis de sobreproducción es más duro y duradero en la economía española. Evidentemente esto significa que en los próximos años, en bases capitalista, el capital privado (ya de por sí bastante endeudado) va a invertir poco o nada en nueva industria o empleo.

3. El espectacular auge del paro y de los impagos de empresa y familias está originando una tendencia a la insolvencia de la banca que posiblemente pueda originar el colapso del conjunto del sistema financiero, a pesar de todo el dinero que el Estado regale a la misma, del intento de saneamiento de las Cajas de Ahorros, sobre todo, si se nacionalizan las pérdidas y se privatizan las ganancias, como se está intentando.

En este sentido, un aspecto especialmente importante para millones de familias trabajadoras que han accedido a una vivienda en los últimos años, consiste en la creciente imposibilidad de hacer frente al pago de sus hipotecas, merced al drástico incremento del paro y al deterioro de las condiciones laborales y salariales que se está dando y que va a empeorar si no hay un cambio urgente en la acción de nuestro gobierno. Esta es la base que sustenta el estallido de lo que puede ser la “subprime hispana”.

Desgraciadamente, el programa del Gobierno está consistiendo en apuntalar el valor artificial creado en el último boom inmobiliario, que va a colapsar irremediablemente siguiendo las leyes propias de la economía capitalista, con lo que se están tirando decenas de miles de millones de euros de nuestros impuestos a un “agujero negro”, todo ello en beneficio de unos pocos. Si no se revierte esta situación, lo mínimo que va a pasar para la inmensa mayoría de este país que en nada tenemos responsabilidad de todo este estado de cosas generado, es que nos vamos a ver obligados a sostener durante décadas el pago de una gigantesca Deuda Pública que se va a crear para apuntalar las jugadas especulativas de unos pocos capitalistas.

El “ciego mercado” dominado por el capital financiero ha demostrado en los hechos que su única estrategia de construcción económica reside en asegurar sus beneficios “de hoy” sin preocuparse de la solvencia, bienestar y un futuro digno para la inmensa mayoría “el día de mañana”. Hay que llamar a las cosas por su nombre: sólo con una auténtica política socialista que concentre lo fundamental de los recursos económicos se pueden planificar las inversiones, la producción, la enseñanza y el bienestar del mañana para la inmensa mayoría.

V.- ALTERNATIVA DE CLASE PARA SALIR DE LA RECESIÓN A FAVOR DE LOS TRABAJADORES.

Es necesario, por tanto, sobre todo un Partido Socialista como el del PSOE, si quiere mantener el apoyo de la mayoría de la sociedad, tenemos que plantear luchar por un sistema único de créditos e inversiones, siguiendo una planificación científica y racional que corresponda a la defensa democrática de los intereses de la inmensa mayoría de la población y de los pequeños y medianos ahorradores e impositores de la banca. Para ello, es urgente cambiar la política económica y monetaria practicada hasta ahora. No es posible salir de la crisis utilizando los mismos mecanismos liberales que han llevado al colapso a la economía, por lo que la única política correcta sería utilizar todos los recursos financieros disponibles para la creación de un “BANCO PÚBLICO ESTATAL ÚNICO”, (con la unificación de las Cajas de Ahorros), para poner la economía al servicio de la producción y ésta al servicio de los seres humanos.

Es completamente inviable que el gobierno intente convencer a la Banca Privada de que conceda créditos, cuando el sistema está completamente colapsado. A los jefes de la banca privada sólo les interesa obtener gratis los fondos del Estado para mantener sus insultantes beneficios. El BBVA y BSCH, están entre los cuatro bancos con más beneficios en el mundo. Consideramos que es urgente decretar asimismo la expropiación de los bancos privados con el objetivo de concentrar todo el crédito en manos del Estado, para gestionarlos democráticamente entre el Gobierno, los sindicatos de clase, los propios empleados de la Banca, y el conjunto de las organizaciones obreras, como la mejor forma de democratizar los recursos financieros, evitar la corrupción y la especulación y exigir el desmantelamiento de los paraísos fiscales.

De hecho, la nacionalización en la práctica de la banca se está llevando a cabo de una u otra manera por gobiernos de todo signo político en todo el planeta. Desgraciadamente, se está llevando a cabo poniendo los recursos públicos al servicio de la burguesía y salvando los intereses del capital privado con los dineros de toda la población. Nosotros defendemos el paso de estos recursos al servicio democrático de la ciudadanía y bajo su control. Esta segunda modalidad, no significa ni mucho menos la expropiación de los pequeños ahorradores, depositarios, ni clientes de la banca. Es más bien al contrario, para los clientes del banco, una vez nacionalizado y democratizado esos recursos dinerarios, todos los depositantes de la Banca Pública tendrán la garantía del Estado y podrán crearse las condiciones necesarias más favorables que incluso tienen hoy y que pueden ofrecer los bancos privados que tienen totalmente atascado el funcionamiento de la economía.

De esa forma, una BANCA PÚBLICA ESTATAL ÚNICA, puede establecer condiciones más favorables para otorgar apoyos a los pequeños y medianos empresarios, a los agricultores, a los pequeños comerciantes, a los pensionistas, a los ahorradores, a la vez que se permitiría la inversión en los gastos sociales, vivienda, sanidad, educación e infraestructuras públicas tan necesarias dando empleo a millones de jóvenes y trabajadores.

Por tanto, proponemos el siguiente


VI.- PROGRAMA ALTERNATIVO:

1) PLAN DE INVERSIONES Y MEJORAS SOCIALES.

1.1. PLAN DE VIVIENDAS PARA TODOS. Poner en marcha un plan de construcción de UN MILLÓN de viviendas sociales; municipalización del suelo urbano para liberar suelo barato. Nacionalización de las grandes empresas constructoras, fuertemente endeudadas, para gestionarlas democráticamente bajo control obrero. La Vivienda es un Derecho de la ciudadanía, no un negocio de especuladores y corruptos. Impuestos progresivos sobre los especuladores que poseen gran cantidad de viviendas vacías, para forzar a sacar estas viviendas en alquiler y evitar que la vivienda sea un medio de especulación. El Gobierno debe desconocer el valor actual de las deudas hipotecarias de las familias obreras, que están ligadas al valor artificial del suelo originado en el boom inmobiliario, que ahora se está derrumbando. Ninguna familia obrera debe pagar más del 20% de su Salario Familiar en vivienda. Plan de alquiler estatal con ofertas habitacionales que no sobrepasen el 20% del Salario familiar.

1.2. EDUCACION: Incorporación de los centros concertados a la Educación Pública, que será única, gratuita, laica, de calidad y científica, incrementando hasta un 7 % del PIB los presupuestos.

1.3. SANIDAD: Incremento de un 20 % de los presupuestos de la Sanidad Pública, con el objetivo a corto plazo de eliminar las listas de espera y mejorar la atención sanitaria global. Plan de inversiones en Hospitales y medios sanitarios. Desarrollo real de la Ley de Dependencia e incremento de los puestos de trabajo del personal dedicado a la salud pública para atender dignamente a todos los enfermos.

1.4. LUCHA CONTRA LA ESPECULACIÓN Y LA CORRUPCIÓN. Frente a la crisis económica, intervención del gobierno en la economía. Que no se cubran las pérdidas de las empresas privadas con dinero público. Nacionalización sin indemnización de todos los especuladores que ahora declaran pérdidas y presentan Expedientes de Regulación de Empleo, poniendo en peligro miles de empleos entregando esas empresas en manos de los trabajadores con apoyo financiero y técnico por parte del Estado. Los representantes del Partido en las Instituciones no deberán cobrar más de la media del sueldo de un trabajador cualificado.

1.5. INVERSIONES PÚBLICAS: Contra la huelga de capitales y la caída brusca de las inversiones privadas y dado que los capitalistas españoles no invierten, se procederá a incrementar la inversión por parte del Estado en I+D+i. Introducción de la robótica y las nuevas tecnologías para garantizar los puestos de trabajo en cada empresa social que lo requiera, bajo una planificación racional de los recursos y bajo control democrático de la gestión por los trabajadores.

2) PLAN SOCIAL DE CHOQUE CONTRA EL PARO.

2.1. Jornada laboral de 35 horas semanales sin reducción salarial con el objetivo de repartir el trabajo como un bien escaso.

2.2. Para dar paso a la juventud, jubilación a los 60 años, con contratos de relevo y fomento del contrato de aprendizaje.

2.3. Contra la eventualidad y la precariedad, fijo a los 15 días en puestos fijos y contratos de fijos discontinuos en puestos eventuales.

2.4. Plenos derechos laborales como ciudadanos, para los inmigrantes, por lo que es necesario derogar la actual Ley de Extranjería, introduciendo también cambios que favorezcan el asilo político. Alta de oficio a todo trabajador que esté prestando servicios y no esté de alta pasando a contrato fijo de plantilla.

3) FORTALECIMIENTO DE DERECHOS SOCIALES Y FOMENTO DE LA PRODUCCIÓN.

3.1. Reestructuración de las Oficinas de empleo; un puesto de trabajo o subsidio de desempleo indefinido igual al Salario Mínimo, eliminando los subsidios paulatinamente al ofrecer la Administración un trabajo en base a la creación de empresas públicas.

3.2. Lucha contra la inflación. Escala móvil precios-salarios, con subidas y revisiones cada 3 meses bajo control de comités sindicales, asociaciones de consumidores y gobierno para evitar la inflación descontrolada.

3.3. Salario mínimo de 1.100 euros para todo trabajador a partir de los 16 años y salario máximo de altos cargos públicos y privados que no superen cuatro veces el salario mínimo, regulados a través del IRPF a través de una reforma impositiva progresiva y justa.

3.4. Lucha firme contra la discriminación de la mujer, exigiendo el cumplimiento por Ley de "a igual salario, igual trabajo", sin excepción con fuertes sanciones para los patronos que infrinjan esa legislación.

3.5 Poner la economía al servicio del ser humano y no del lucro de una minoría. Nacionalización de la banca, de los latifundios de más de 200 Ha. y de los monopolios, indemnizando a los pequeños accionistas necesitados y poniendo estos recursos productivos bajo control de los trabajadores, para evitar la corrupción y los despilfarros. Así se planificaría democrática y científicamente la producción poniendo la economía al servicio de la sociedad, cumpliendo la aspiración del programa inicial del PSOE, que es "la completa emancipación de la clase trabajadora; es decir, la abolición de todas las clases sociales y su declaración y conversión en una sola clase de trabajadores, dueños del fruto de su trabajo, libres, iguales, honrados e inteligentes", como defendían Pablo Iglesias y los fundadores del PSOE y UGT.

Consideramos que SÍ existe una alternativa para utilizar toda la creatividad maravillosa de la que es capaz el género humano y esa alternativa se llama SOCIALISMO por lo que merece la pena seguir luchando para la conquista de un programa verdaderamente socialista que ponga las bases para la transformación de la sociedad. Te proponemos que te unas al debate y a la lucha, en defensa, y para poder llevar a cabo este programa que nos permitirá marchar con decisión hacia el verdadero socialismo, porque bajo el capitalismo no hay salida para la Humanidad.


COORDINADORA PROVINCIAL.
IZQUIERDA SOCIALISTA DE MÁLAGA-PSOE.A
Para ponerte en contacto:
is-psoe.malaga@terra.es
Visita nuestro blog:
http://izquierdasocialistamalaga.blogspot.com

7 de julio de 2011

¡A BATALLAR POR UN PROGRAMA AUTÉNTICAMENTE SOCIALISTA.¡¡

Las bases del PSOE y la clase trabajadora en general tenemos que seguir luchando por un programa auténticamente socialista como la mejor forma de salir de la crisis. Las divergencias entre la corriente oficial, que ha dado un giro brusco hacia el liberalismo de derechas y nuestra corriente Izquierda Socialista, profundizan las concepciones claramente diferenciadas en una serie de aspectos importantes. No solamente en la táctica, sino incluso en la estrategia global. La dirección actual,unilateralmente, ha abandonado las tesis emanadas del último congreso y sin devolver la soberanía a las bases, ha cambiado el rumbo y ha tirado la brújula por la borda, sometiéndose a las exigencias de los mercados, que representan la Dictadura del Gran Capital.
Surgen por doquier posiciones críticas, tanto desde el interior como desde fuera del
partido, con abandono de militancia por la falta de democracia interna donde poder expresar el rechazo y descontento. La dirección no se puede renunciar a los principios básicos del socialismo sin someterse a un debate desde las bases.

La dirección cuestiona que el Partido pueda sufrir enfrentamientos internos. La exclusiva causa es del giro a la derecha, rechazado por la militancia de base y los votantes, que han desautorizado con sus votos, la política del Gobierno que el Comité Federal ha avalado.

La Coordinadora Federal, reunida recientemente, planteó bastantes críticas a las políticas de ataques y de recortes, que afectan a los trabajadores, los jóvenes, los pensionistas y a sectores menos favorecidos, que privilegia a la banca y a los más ricos, a la vez que se criticó la política de pactos y consensos con la derecha y demás cuestiones políticas que perjudican a la clase trabajadora.

Tenemos que exigir el restablecimiento de la democracia interna en el seno del Partido, exigiendo “democracia real ya”, para tener la posibilidad de confrontar los diversos modelos de organización que están surgiendo. Actuar de forma arbitraria y unilateral como está haciendo la corriente oficial actual, negándonos la posibilidad de ofrecer una alternativa por la izquierda a los militantes de base, es un fraude a la democracia que no podemos consentir.

Los compañeros de la dirección del ala derecha del partido, no entienden (¿o lo entienden demasiado bien?) que no se trata de adoptar medidas que refuercen a la dirección sin saber si las bases los refrendan, cuestión que es imposible conocer sin que se abra el debate para hacer la autocrítica pertinente y podamos rectificar los errores cometidos.

Si no se quiere asumir ese claro ejercicio de democracia, serán responsabilidad de la dirección los fracasos sobrevenidos y las derrotas en las urnas que los trabajadores nos podrán seguir infligiendo, porque la política actual ha tomado una deriva hacia la derecha, que facilita el camino al PP en las próximas elecciones.
Es un nuevo error enrocarse en la dirección y no dar la participación democrática a los afiliados y militantes cuando es un clamor interno y sobre todo externo, expresado por el “Movimiento 15-M”, que los ciudadanos están cuestionando el modelo de “democracia burguesa” a la que estamos siendo obligados. No se puede dejar de escuchar ese clamor, cuando el 81 % de los encuestados les dan la razón a los “indignados”.

También debe servir de experiencia para que la corriente Izquierda Socialista, que acudiremos a Asambleas, Comités Provinciales y después del verano a las Conferencias que se van a celebrar, para trabajar sobre puntos programáticos concretos que plantearemos en un documento aprobado en Málaga.

Tenemos el derecho democrático a votar las discrepancias, el modelo del partido, la estrategia global de programa y las tácticas que se tengan que ir desarrollando en cada momento.

Ya está bien de imposiciones y cambios sin someterse al veredicto de los votos. Esto tiene que servir, tanto para la corriente como exigírselo sobre todo al Partido (Incluso al propio Estado, cuya Ley electoral tiene que ser cambiada de inmediato).
Trabajemos por un nuevo programa auténticamente socialista, llevándolo a cada agrupación local, a cada reunión, a cada Asamblea, Conferencia o Congreso, sea al nivel que sea. Con propuestas claras para intentar que la mayoría que está reclamando la ciudadanía se exprese en un giro programático a la izquierda.
Es el clamor de los verdaderos socialistas en todo el Estado que deben seguir correspondiendo con las necesidades que nos marca la clase obrera. Si alguna corriente interna quiere plantear el abandono del socialismo y ofrecer un programa Liberal u otro distinto, debe someterse al debate democrático desde las bases y ganar claramente la mayoría. No escudarse en el socialismo para luego hacer una política que favorece a la banca y a la burguesía en su conjunto.

Izquierda Socialista viene insistiendo que las políticas que ofrecía el Gobierno eran insuficientes para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores. Lo hemos expresado por activa y por pasiva en varios documentos, emanados del debate interno, tanto de nuestra asambleas como en la I y la II Conferencia celebradas en Andalucía,(1) cuyos textos siguen a disposición del ciudadano que quiera recibirlos, pues mantienen una rabiosa actualidad y recoge las propuestas de un verdadero programa socialista en la línea del aprobado para la Conferencia que vamos a celebrar.

COORDINADORA PROVINCIAL.
IZQUIERDA SOCIALISTA DE MÁLAGA-PSOE.A
(1) Pedir los textos a is-psoe.malaga@terra.es
Visita nuestro blog: http://izqierdasocialistamalaga.blogspot.com

5 de julio de 2011

La bancarización de las cajas de ahorros es un robo al Estado y al pueblo.

Ya han empezado a salir a cotización en bolsa las primeras cajas de ahorros "bancarizadas" según el proceso establecido por el gobierno en la Ley de Cajas y en el decreto posterior de reforzamiento del sistema financiero.

De esta manera se está cerrando otro hito en la historia de los robos al Estado en nuestro país perpetrado por quienes teóricamente están a su servicio. Y lo están haciendo de la única manera en que lo puede hacer, saltándose a la torera las preferencias sociales, sin consultar con la población y entregándose sin más a los intereses privados. Hasta alguien tan poco sospechoso de radicalismo como el presidente de la confederación de cajas de ahorros de España, Alfonso Quintás, reconocía en diciembre de 2009 que los intentos de privatizarlas se estaban llevando a cabo de modo "repudiable desde el punto de vista democrático", al margen del Parlamento (El País, 6-12-2009).

Me parece que la bancariación de las cajas es un auténtico robo al Estado y al pueblo por varias razones.

Para facilitar la entrada de capital privado, que lógicamente será el de los financieros más ricos y poderosos de dentro y fuera de España y no el de la gente normal y corriente, se han llevado a cabo expedientes de regulación de empleo claramente fraudulentos que van a representar una pérdida de empleo cifrada por lo bajo en más de 15.000 empleos y por lo alto en unos 30.000.

Esa pérdida de empleo puede suponer al Estado un coste de 100.000 euros por puesto de trabajo, la mitad por tener que sufragar las cotizaciones durante el tiempo de desempleo y la otra mitad por la pérdida de ingresos fiscales que se va a producir.

Solo en Caja Madrid se van a destruir 4.000 empleos, el 15% de la plantilla, sin más razón que hacer el nuevo banco más rentable para sus nuevos propietarios.

Las cajas han consumido además cuantiosos recursos públicos en los últimos meses, y los seguirán recibiendo en el futuro, que ahora simplemente van a servir para que el capital privado obtenga altos rendimientos.

Con la excusa de la mala gestión de los políticos ahora se ponen las cajas en manos de los especuladores y del capital privado, algo realmente contradictorio porque las cajas no se han comportado peor que los bancos en la crisis (de hecho su "crisis" no ha costado sino una parte minúscula de la de los bancos privados si se computa la de los años 90), mantienen más empleo que estos últimos (representan el 50% del mercado y ocupan a un 20% más de trabajadores), y realizan inversiones sociales mucho en mucha mayor medida que los bancos privados.

De hecho, lo cierto es que, quitando a las que han sido intervenidas, que no son las más grandes y una de ellas (Cajasur) por razones derivadas al comportamiento corrupto de la jerarquía católica, siguen dando beneficios. Y si algo han hecho mal las cajas en los últimos años ha sido precisamente que se hayan limitado a copiar el modo de funcionamiento y la lógica de los bancos privados. Si se hubieran comportado como lo que deben ser, como entidades financieras al servicio de intereses sociales, no se hubieran encontrado en la situación actual que, como digo, ni siquiera es peor que la de los bancos. Todo el mundo sabe que quien ha provocado la crisis ha sido la banca privada y no la pública de modo que privatizar ahora el escaso sector financiero de carácter semi público que queda es avanzar justamente en la dirección contraria a la razonable para evitar nuevas crisis en el futuro.

Con la bancarización progresiva de las cajas no solo se pone en manos del capital privado a bajo precio el capital y el patrimonio social acumulado durante años sino que además se terminará pronto con su labor social que, aunque sea un simple paliativo, al menos ha podido mantener líneas de ayuda al tercer sector que han sido fundamentales en la lucha contra la exclusión social.

Y no habrá que esperar mucho para ello: incluso antes de convertirse en bancos son muchas las cajas de ahorros que ya han reducido el presupuesto de la Obra Social, o que han cerrado centros de atención a mayores, educativos y de servicios sociales de todo tipo.

La bancarización también conlleva el desarraigo de las cajas respecto de los territorios en los que operaban, algo que ha sido fundamental en los últimos decenios para garantizar, incluso a pesar de su negativo comportamiento reciente, que se mantuvieran inversiones más pegadas al terreno y a los intereses de sus clientes.

La bancarización se ha querido justificar en los altos sueldos de los directivos de las cajas y en la excesiva politización pero lo que ocurre al convertirse en bancos es que éstos se han asignado sueldos mucho más elevados.

Los 10,5 millones de euros que puede ganar Rodrigo Rato y otros directivos en Bankia son buena prueba de que se está produciendo un auténtico y vergonzoso expolio y algo que no solo debiera merecer el reproche moral de la ciudadanía sino la condena penal de esos directivos si en España hubiera leyes decentes que impidieran que los más poderosos se lucren aún más todavía con el dinero de la gente.

Y, por si hubiera que poner alguna guinda al robo y despilfarro de recursos públicos que supone la bancarización de las cajas, resulta que de esta manera no se está garantizando que aumente la financiación de la economía. Al revés, al concentrar aún más la propiedad financiera y al someter aún en mayor medida al antiguo sector de las cajas a la lógica de la banca privada, que evidentemente es más restrictiva puesto que exige más rentabilidad, lo que se producirá será un mayor racionamiento del crédito y una mayor deriva aún de recursos hacia las actividades especulativas que provocan crisis y pérdida de empleo y de riqueza productiva.

Por eso, la bancarización también pone de relieve el servilismo y la torpeza de la patronal española y su auténtica desconexión con las empresas que de verdad crean empleo porque éstas saldrán claramente perjudicadas por la conversión en bancos de las cajas a reducirse así la competencia en el sector financiero y reducirse las posibilidades de obtener financiación más abundante y a menor coste.

Todo esto no ha sido fruto de la casualidad ni de la improvisación. El robo al Estado y al pueblo ha sido estratégicamente calculado y bien pensado. La pinza entre el Partido Popular y el PSOE (aunque no solo esa, pues lamentablemente incluso los representantes de Izquierda Unida en Caja Madrid han apoyado su privatización) ha forjado una clase política cómplice de los intereses financieros más poderosos y ha actuado a su servicio extendiendo la alfombra por la que van a entrar limpiamente para a hacerse con el patrimonio y el capital acumulado durante años por cientos de miles de pequeños y medianos ahorradores.

La ciudadanía debe reaccionar ante este nuevo expolio y hacer que paguen sus responsables. Hay que exigir que se cree una comisión que investigue el coste real de esta operación y sus beneficiarios, que se paralicen inmediatamente las privatizaciones de las cajas y el uso de los fondos públicos que han recibido para salir de la crisis en beneficio del capital privado. Hay que reclamar su nacionalización para crear un nuevo tipo de banca pública, ética, transparente, comprometida con la financiación a las empresas y la creación de riqueza. Y hay que obligar a los directivos que se han auto concedido premios, sueldos y bonus millonarios a que devuelvan ese dinero a las cajas.

Los ciudadanos tenemos poder suficiente para paralizar estos procesos de privatización de las cajas. Nosotros somos los dueños de sus recursos así que podemos expresar nuestro rechazo recurriendo a de muchas formas de sabotaje pacífico: sacando los depósitos, haciendo manifestaciones de protesta antes las sucursales, por ejemplo, acudiendo días determinados sencillamente a pedir información sobre los nuevos propietarios de las cajas o sobre el destino de los ahorros, a preguntar si las cajas utilizan tienen fondos en paraísos fiscales o si realizan inversiones en armas o en negocios especulativos. Y también reclamando una ley de responsabilidad financiera que ponga a los banqueros en su sitio, que les impida que actúen por encima de las instituciones representativas y, en suma, que ponga las finanzas al servicio de las personas.

El movimiento 15-M tiene en este aspecto una tarea fundamental porque el robo que lleva consigo la privatización de las cajas no es solo un problema financiero. Se ha podido producir porque nuestra democracia falla, porque no es verdadera, y por eso impedir que se produzca sería un paso decisivo para avanzar hacia la democracia real a la que aspiramos.

Escrito por Juan Torres López.
FUENTE: Blog Ganas de Escribir. http://juantorreslopez.com

4 de julio de 2011

¡NO A LA DROGA! ¡LA DROGA MATA, EL CAPITALISMO REMATA¡

Hay que luchar contra los responsables del narcotráfico, no contra sus víctimas. La burguesía utiliza la droga y el alcohol contra la participación consciente de los jóvenes en la lucha por sus derechos. Esto no es una frase grandilocuente o exagerada. En realidad miles de jóvenes ven como su vida se convierte en una pesadilla al caer en la droga y otros muchos son condenados a un ocio vacío y embrutecedor.

La droga, una lacra social.-

Los socialistas marxistas estamos contra la droga no por motivos morales sino políticos. Alguno dirá que exageramos, que vemos este aspecto de manera demagógica, que caemos en actitudes panfletarias... sin embargo, la historia nos brinda bastantes ejemplos de lo que decimos. La CIA inundó de heroína durante los años 60 y 70 los guetos negros de las grandes ciudades americanas para desmovilizar a la juventud y destruir el movimiento de los Panteras Negras. En muchas zonas del Estado español la policía consintió y potenció la penetración de la droga durante los años 70 como forma de desviar a la juventud de la lucha contra el franquismo y el capitalismo. En el caso de Euskadi esto ha sido reconocido ampliamente. De hecho, a principios de los ochenta se disparó el consumo de drogas, como expresión y consecuencia de la desilusión y frustración de miles de jóvenes ante la oportunidad perdida de cambiar la sociedad que supuso lo que se conoce como transición. Un fenómeno similar ha ocurrido entre sectores de la juventud negra sudafricana tras el fin del apartheid. Al ver como su lucha se había quedado a medias y sus condiciones de vida seguían siendo infernales, fenómenos como la droga han aparecido con fuerza.

Para los marxistas la droga no es una cuestión individual: es un problema social que se ceba en los barrios obreros, que afecta a la lucha contra el capitalismo y que, como todo en esta sociedad, no afecta por igual a una clase social que a otra.

El consumo de drogas hunde sus raíces en las insoportables condiciones de existencia que padecemos millones de personas bajo el capitalismo. El desempleo entre la juventud, la explotación salvaje en el trabajo, el futuro negro que se abre ante nosotros, el fracaso escolar, la presión de la economía de consumo, el derrumbe familiar, etc. son los elementos que crean el ambiente para la extensión de la droga entre los jóvenes como una forma de evasión de esa realidad.

Por eso lacras como la heroína, o las drogas llamadas de diseño, muy accesibles, se ceban en los barrios periféricos de las grandes ciudades o en zonas como las comarcas mineras, sometidas a procesos de desindustrialización. El problema de la droga lo es para las familias trabajadoras, no para el niño de papá que si se “engancha” va a tener a su disposición todo tipo de medios para salir de esa pesadilla.

Contra esta explicación del fenómeno se alzan miles de artículos y comentarios que reducen la cuestión a que la juventud española, que a diferencia de sus padres tiene todo hecho, es una juventud viciosa. Uno de los asesores del Plan Nacional sobre Drogas no se recata en afirmar que "el consumo va directamente ligado a la diversión, mientras que años atrás, la droga era la excusa para huir de los problemas del mundo”. Es cierto que ha aumentado el consumo de drogas vinculado al ocio del fin de semana.
España es el tercer país en el ranking del consumo de droga en Europa, sólo superado por Reino Unido y República Checa, según un informe elaborado por el Observatorio Europeo de las Drogas y las Toxicomanías (OEDT). El documento expone que el consumo de estupefacientes ha abandonado su carácter “tradicionalmente juvenil”, y afecta también, cada vez en mayor medida, a personas de más de 40 años. La mayor parte de los adictos a la droga de más de 40 años en fase de tratamiento lo hacen por tomas opiáceos (65%), sobre todo heroína, seguidos por los que toman cocaína (17%), cannabis y otras sustancias 88%) y estimulantes (4%).
Los sesudos analistas que hacen estas encuestas, las utilizan para echarnos los datos a la cara y escandalizarse sobre nuestra supuesta pérdida de “valores”. Este tipo de campañas que se repiten regularmente son utilizadas por los sectores más reaccionarios para exigir mano dura y una vuelta a los valores más reaccionarios del pasado.

Pero estos piadosos moralistas son los mismos que defienden los contratos basura, la especulación inmobiliaria o las guerras imperialistas contra Iraq, Afganistán o Libia. Estos defensores de la “cultura del esfuerzo” nunca dicen que en esta sociedad la juventud no sólo es explotada en su lugar de trabajo sino también en sus horas libres. A los jóvenes no nos queda más remedio, en este sistema, que aceptar las reglas que los empresarios imponen en nuestro ocio. Este también se rige por la búsqueda del máximo beneficio y, como no, por el control ideológico: es un ocio destructivo orientado a imposibilitar el desarrollo de jóvenes con una actitud crítica ante los problemas de la sociedad.


El estado burgués y los capitalistas, cómplices de esta lacra.-

Continuamente los medios de comunicación quieren convencernos de que la policía y el Estado son los paladines de la ducha contra la droga. La realidad es que el tráfico de drogas es un impresionante negocio que mueve según estimaciones conservadoras, más de 400.000 millones de euros al año (cerca del equivalente al 10% del total del comercio mundial, y más que el negocio del turismo internacional). Es absolutamente imposible que un negocio de este volumen se haga a espaldas de los distintos gobiernos capitalistas. En primer lugar, hay que denunciar que ha sido la política del imperialismo la que ha empujado a miles de campesinos a la producción de droga. Las políticas de ajuste salvaje en países como Colombia, Perú o Bolivia, o la bajada del precio de materias primas como el café llevan, directamente, a que miles de familias campesinas vean más rentable el cultivo de droga. Marruecos obtiene por la venta de hachís una cantidad de divisas similar a la de todas sus exportaciones agrícolas legales.

Indudablemente los negocios legales e ilegales están plenamente interconectados. Las mafias invierten en empresas legales y, a la vez, desde éstas se canalizan recursos financieros hacia la economía criminal, tomando el control de bancos y empresas dedicadas al blanqueo de dinero.

La gran banca internacional está implicada hasta las cejas en este negocio que deja suculentos beneficios. En un informe redactado por James Petras, citando fuentes oficiales, se da la cifra completa de dinero negro (dinero blanqueado de origen corrupto y delictivo) inyectado a las cajas fuertes de los bancos estadounidenses durante la década de los 90 que ascendería a unos 5,5 billones de dólares. Los bancos estadounidenses han desarrollado una amplia gama de métodos de transferencias de fondos ilegales hacia los EEUU, y toda la legislación americana contra el blanqueo de dinero ha sido incumplida sin grandes problemas. La complicidad entre el Estado y la Banca a la hora de desarrollar este tipo de negocios ilícitos es obvia. Por ejemplo, Citibank, que es el mayor banco de los EEUU, cuenta con más de 100.000 millones de dólares de depósitos de particulares en cuentas secretas, es decir, en cuentas destinadas a clientes inmensamente ricos a los que se les garantiza la más absoluta confidencialidad.

No hay que irse muy lejos en el Estado español para saber que este blanqueo de capitales esta detrás de numerosos proyectos comerciales e inmobiliarios, como ocurre en toda la Costa del Sol o la costa gaditana. La adquisición de sociedades estatales por parte del crimen organizado, a través de privatizaciones, es algo totalmente aceptado por la comunidad financiera internacional. Buena muestra de ello es la negativa sistemática a levantar el SECRETO BANCARIO, tras el que se oculta el blanqueo del dinero negro de los narcos. La explicación es el temor a las repercusiones que pueda tener en el funcionamiento del sistema financiero mundial.

No es algo nuevo la vinculación del aparato del Estado con las redes del narcotráfico: tres guardias civiles detenidos en Marbella con 2.350 kilos de hachís, la detención en Barbate de un guardia civil, un sargento de la armada y del jefe de Protección Civil del Ayuntamiento, el desmantelamiento de la Unidad Central de Investigación Fiscal y Antidroga debido a la implicación de los mandos de este cuerpo de la Guardia Civil en los delitos que debía perseguir, etc. Estos han sido titulares de prensa habituales en la última década. La profunda implicación del aparato del estado quedó en evidencia al publicarse en octubre de 1996 un informe del Servicio de Información de la Guardia Civil que vinculaba al general Rodríguez Galindo y sus agentes del cuartel de Intxaurrondo en actividades de contrabando y narcotráfico. La aprobación de la Ley Corcuera con la excusa de la lucha contra el narcotráfico se ha demostrado una falacia, esta ley ha sido utilizada contra los derechos democráticos de los trabajadores y sus organizaciones, no contra los responsables del narcotráfico.

A esto hay que añadir la actuación vergonzosa de la justicia burguesa, liberando reconocidos narcotraficantes como los del Caso Nécora en 1994, o las absoluciones del Clan del Peque en 1997, clan acusado de introducir cocaína procedente de Cali a través de las costas gallegas.

Mientras esto ocurre, la justicia se ceba con penas desorbitadas contra los toxicómanos desesperados, a los que su estancia en la cárcel no hace sino condenar al desastre aún más.
Esta situación que refleja el carácter clasista de la justicia burguesa es vista con indignación. Una encuesta de noviembre de 1998 señala como el 58% de los españoles cree que el drogadicto con delitos no debe ir a prisión sino ser tratado en centros adecuados, así mismo, un 85% considera que deberían elevarse las penas contra los traficantes.

Estos deseos una vez más chocan con la realidad. Sólo el 5% de los toxicómanos condenados disfruta de medidas alternativas a la prisión y la mayoría de jueces declara que las dificultades materiales con que se encuentran estos planes alternativos les empuja a optar por las condenas a prisión. De no hacerlo así no habría espacios, ni recursos para el tratamiento a estos toxicómanos.

Si en 1990 había en todo el estado 403 centros ambulatorios públicos para tratar a los drogadictos, esa cifra 10 años después sólo ha aumentado a unos pírricos 511. Además un 55% de los toxicómanos tratados sufren también graves problemas mentales, para los cuales no existe ningún tipo de tratamiento serio independiente. Como vemos, la represión del estado burgués no resuelve nada. Se ceba en las víctimas de la droga mientras tapa y protege a sus responsables.


¿Narcosalas, legalización... es la solución?

Mientras asistimos a la escandalosa falta de medios públicos para la atención al drogadicto, sectores del PP que tratan de pasar por progres intentan lavarse la cara en esta cuestión. Es el caso del actual alcalde del PP en Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, que cuando era presidente de la CAM anunció a bombo y platillo la apertura de la primera narcosala de nuestro país, para que los heroinómanos tengan un sitio donde pincharse.

Consideramos de un cinismo inaceptable presentar estas narcosalas como un paso adelante o algo progresista. Simplemente el toxicómano va a poder pincharse en condiciones medianamente dignas, bajo atención médica, pero no por ello va a dejar de seguir muriéndose aunque sea lentamente, va a seguir comprando la droga a los mismos camellos y a vivir en condiciones degradadas de marginalidad. La filosofía de estas medidas caritativas parece ser la de que el drogadicto es un estorbo y mejor que no se le vea en público mientras se chuta.

Mientras Gallardón se llena la boca de progresismo y destina 600.000 euros a esta narcosala, la situación de los centros de desintoxicación es precaria. Lo que necesita un drogadicto no es un sitio para pincharse sino planes serios cubiertos por la sanidad pública para tratarse como lo que es, un enfermo que tiene cura.
Hoy muchos no tienen más remedio que recurrir a centros privados, a costa de la ruina familiar, que en la mayoría de los casos están manejados por sectas religiosas (como el próspero centro RETO) que a cambio de sacarte de la droga te introduce en la alienación del fundamentalismo religioso y convierte al drogadicto en mano de obra barata.

Desde diversos sectores se plantea como alternativa la legalización de las drogas. Sin duda la represión se ha demostrado una vía totalmente fracasada, sin embargo los argumentos en pro de la legalización son más que discutibles. Por un lado se suele argumentar que descendería la delincuencia, que la droga sería más pura y, por tanto, menos dañina y por último desde sectores que se denominan progresistas se apela al ejercicio de usar la libertad individual con argumentos del tipo “soy libre y con mi cuerpo hago lo que quiero”. Ninguna argumentación va a la raíz del asunto, ni lo considera como un problema social, sino individual. Ninguna se pregunta por las causas que empujan a desconectarse de la realidad.

El argumento de la libertad individual es de risa. Todos sabemos que el entorno en que vivimos nos condiciona enormemente. ¿Acaso el paro, la explotación o la marginación no empujan al mundo de las drogas? ¿Acaso decimos que un trabajador o un joven que se ve obligado por sus circunstancias familiares a trabajar en el primer empleo que se le ofrezca es verdaderamente “libre” para decir no a un contrato basura o a hacer horas extraordinarias que le “propone” el empresario, cuando está en juego la renovación de su contrato?

Es realmente utópico decir que la legalización permitiría una mayor atención sanitaria. Los mismos burgueses que llaman a la reducción de los gastos sociales y a privatizar la sanidad pública (el Estado español es el país de la UE que menos gasto por habitante dedica en sanidad), nos van ahora a decir que invertirían en salvar y sanar a los toxicómanos. Lo único que les importa de los drogadictos es que no manchen su “estética social” como hemos visto con las narcosalas. Además, las mafias siempre introducirían nuevas drogas en el mercado a un coste inferior, incluso, del que tendrían si se vendiesen legalmente. La droga es una mercancía y los narcos lo saben muy bien. Con la legalización, estos personajes se convertirían en “honrados empresarios” pero eso no evitaría ni las muerte de miles de jóvenes víctimas de las drogas ni la existencia de un negocio ilegal de drogas. ¿No es eso lo que ocurre con el tabaco de contrabando o con el alcohol de garrafón que se sirve en miles de discotecas todos los fines de semana?

La legalización no acabaría con el problema pero sí permitiría aumentar la cuenta de resultados de las nuevas multinacionales de la droga y obviamente facilitaría y ampliaría el consumo de estas sustancias, convirtiéndolas en socialmente aceptadas como lo es el alcohol. De esta manera se favorecería aún más el control embrutecedor y degradante del ocio por los capitalistas.

Por otro lado, explicar el aumento en el consumo de drogas y coca por las políticas prohibicionistas es sencillamente falso. Basta con saber que el alcohol es legal y está socialmente tolerado y eso no evita que cada año haya más alcohólicos. Es realmente la droga más destructiva, si bien sus efectos son más lentos. El inicio en la edad de consumo cada vez desciende a edades más tempranas. Si en 1995 su consumo provocaba 10.000 muertos anuales, en el 2000 la cifra alcanzo las 13.000. En los últimos treinta años se ha pasado de un 34% de abstemios a un 22% y de un 10% de bebedores de riesgo a un 17%. Vistos estos datos ¿puede alguien en su sano juicio argumentar que la legalización de las drogas disminuirá su consumo?

Ni la represión, ni la legalización resolverán el problema. Tenemos que defender nuestras reivindicaciones de un puesto de trabajo digno y bien remunerado, vivienda accesible y mejoras sociales además de un ocio alternativo sano y creativo en nuestros barrios. Comprendemos que mientras exista el capitalismo habrá jóvenes que se verán empujados a esta pesadilla, pero podemos y debemos luchar por:


• Expropiación de todos los bienes y fortuna de los narcos e inversión de los mismos en programas de rehabilitación, bajo control de organizaciones sindicales, de vecinos y familiares de afectados.

• Nacionalización de los bancos implicados en el blanqueo de dinero. No al secreto bancario.

• Expropiación de los negocios privados de atención al toxicómano.

• Por una red sanitaria pública y gratuita que cubra toda la demanda de asistencia al toxicómano.

• Atención especial fuera de la cárcel de los toxicómanos con delitos.

• Creación de comités para luchar contra la droga en todos los barrios afectados, integrados por vecinos, familiares de afectados, y organizaciones obreras. No podemos confiar solo en la policía para terminar con el tráfico de drogas.

• Planes de prevención serios en colegios e institutos, que expliquen las causas, efectos, beneficiados y perjudicados con las drogas y vayan más allá de las campañas oficiales simplistas que, en algunos casos, se limitan a recomendar un uso responsable de la droga.
• Por un ocio creativo: Cines, bibliotecas, casas de juventud, centros culturales en cada barrio públicos y gratuitos, con horario de apertura nocturno, donde los jóvenes podamos desarrollar actividades que fomentan nuestra creatividad, sin trabas burocráticas.

• Locales gratuitos para los jóvenes y sus organizaciones.

• El deporte al servicio de los jóvenes. Polideportivos en cada barrio, canchas de deporte y piscinas públicas y gratuitas.
¡¡LA DROGA MATA, Y EL CAPITALISMO REMATA¡¡

Fuente: Capítulo 7 de la revista UNA ALTERNATIVA MARXISTA A LOS PROBLEMAS DE LA JUVENTUD.
(Si estás interesado en más información, escríbenos a:
is-psoe.malaga@terra.es

1 de julio de 2011

EN DEFENSA DE LA DEMOCRACIA INTERNA Y LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN.

El verano pasado, nuestra corriente publicó en el blog una resolución aprobada por la Coordinadora de Málaga, que remitimos, como siempre a nuestra dirección, que en líneas generales la reproducimos aquí, ya que suenan los tambores de exigencia de democracia interna, porque se está reclamando por las bases un debate democrático que nos permita reflexionar y analizar, con serenidad, pero con profundidad y con las más amplias garantías de democracia, lo que está sucediendo tanto dentro como fuera del PSOE; He aquí los análisis y las propuestas que hacíamos a la dirección,








sobre las cuestiones orgánicas y cómo mejorarlas, pues seguimos reivindicando todo, para garantizar la igualdad y la más amplia democracia en el debate que se abre:

“El PARTIDO SOCIALISTA OBRERO ESPAÑOL (P.S.O.E) se define como democrático, tanto en sus postulados respecto de fórmulas para su acceso al poder, como de forma orgánica, en relación a la promoción interna de sus militantes.

“No cabe duda que el desarrollo de sus Estatutos y su Normativa Reguladora de los Cargos Públicos limitan sensiblemente esta característica esencial del socialismo dentro del organigrama interno del partido. Existe una deriva muy preocupante de recortes de la democracia interna. Consideramos que no deja de llevar razón quien entiende que las Elecciones Primarias, aquellas por las que la propia militancia elige o promueve a los líderes que han de representarles en las instituciones, son un ejercicio peligroso, pero hay que preguntarse, ¿peligroso para quién?. ¿Para las bases o para la dirección?. ¿Para la democracia o para la reacción?

“Ciertamente lo son, por el grado de descomposición a que debe entenderse ha llegado el partido cuando hasta el 40% de su base debe “pedir” este proceso que, claro es, en esas condiciones se reviste de los mayores tintes de excepcionalidad que quepa esperar, cuando la democracia interna debe ser vista como el oxigeno para el cuerpo.

“Pablo Iglesias recomendaba a los afiliados: "Para los cargos públicos, elegid a los mejores y más capacitados y vigiladlos como si fuesen canallas". Por tanto, la propuesta que desde aquí elevamos a la consideración de todos los afiliados, emanan del debate y las aportaciones presentadas a la II Conferencia de Andalucía de Izquierda Socialista que han sido estudiadas, tomadas en consideración y aprobadas por nuestra Asamblea. Queremos llevarla a los organismos superiores de nuestro partido con el afán de profundizar en la mejora de la participación democrática, para que se conviertan en la norma de actuación de nuestro Partido, que se asuma como norma de los mínimos democráticos de elección por la militancia de los representantes promovidos a cargos electos, sean éstos institucionales y/u orgánicos, con arreglo a los siguientes criterios:

“”
1) Elección y promoción, mediante elecciones internas o PRIMARIAS de los candidatos a cargo público u orgánico representativo por parte del PSOE.

2) Asunción de esta fórmula como de normalidad dentro de la actuación habitual de nuestro partido, sin que para ello sea necesario concitar acuerdos previos, solamente siendo necesarios presentar un número de avales máximo de un 40 % y un mínimo de un 15 % de avales de la militancia, correspondiente al censo de la demarcación que corresponda.

3) Elección de éstos promovidos a cargos por régimen de listas abiertas.

4) Como consecuencia de este proceso de primacía de la militancia en la elección de cargos, capacidad de la propia militancia para la revocación de los mismos aún dentro del período para el que fueron elegidos. Sólo así la militancia mantendrá control sobre estos cargos ya que éstos ostentan su representación orgánica o institucional.

5) Incompatibilidad de cargos en orgánicos e institucionales, evitando la concentración de poder y posibilitando la renovación de responsabilidades.

6) Limitación de mandatos, tanto institucional como orgánico a un máximo de 2 mandatos y 8 años.

Proponemos a nuestra dirección tome en consideración las propuestas que aportamos como Izquierda Socialista de Málaga-PSOE, con el objetivo de mejorar el funcionamiento interno y profundizar en la democracia y la participación de los militantes en las tareas interna, para fortalecer al partido desde las bases, llamando a la movilización general ante los próximos procesos electorales que se nos avecinan.

COORDINADORA PROVINCIAL DE MÁLAGA.
IZQUIERDA SOCIALISTA-PSOE-A””

is-psoe.malaga@terra.es