27 de diciembre de 2012

EGIPTO: POCA PARTICIPACIÓN Y ALTO PORECENTAJE DEL NO EN EL REFERENDUM.---

...LA REVOLUCIÓN RESURGE Y SE EN FRENTA A LA REACCIÓN ISLAMISTA.
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morsi_time_to_goLa Revolución Árabe, a la que tantos interesados consideraban acabada o al menos domesticada, continúa con más brío, en el país clave, Egipto. Las manifestaciones masivas, las acampadas, los lemas revolucionarios, han vuelto con una enorme fuerza contra el Gobierno contrarrevolucionaria. Los acontecimientos actuales suponen el inicio de una fase superior de la revolución. 

Aunque la movilización de las masas egipcias no ha parado en ningún momento (y en especial el movimiento huelguístico), las últimas decisiones de Mohamed Mursi, el presidente islamista, han echado a la calle a los mismos protagonistas del levantamiento que acabó con la dictadura de Mubarak. El motivo inmediato, el decreto presidencial que pretendía blindar sus decisiones futuras frente a cualquier otra instancia; un paso más hacia la concentración de poder en un personaje que, seis meses después de su elección, ha demostrado sobradamente a quién sirve. El islamismo, como en otros procesos revolucionarios (el iraní de 1979), pretende secuestrar la bandera de la revolución para asestarle una puñalada mortal. Es, en estos momentos, la mayor garantía que tiene la clase dominante egipcia (y el imperialismo) de que nada cambie realmente; una garantía que evidentemente no es total ni mucho menos, ya que la revolución dista mucho de estar derrotada y la maniobra contrarrevolucionaria es evidente para un sector importante de la población, determinada a movilizarse ante el peligro que amenaza.

Desde la última semana de noviembre la lona de las tiendas ha vuelto a la plaza Tahrir, de igual forma que las consignas contra el régimen y para echar abajo el dictador. Una enorme pancarta preside la plaza, indicando que ‘Se prohíbe la entrada a los Hermanos Musulmanes’ (la organización de Mursi). También han vuelto las manifestaciones de millones de personas, en El Cairo, Alejandría y el resto de ciudades. En Alejandría fue ocupado el Consejo Local (ayuntamiento), al grito de ‘El poder es nuestro’.

La represión no ha vuelto… porque nunca se fue. Ahora bien, esta vez los brutales ataques a los manifestantes, que han provocado al menos nueve muertos, han sido en gran parte a cargo de las bandas de lúmpenes integristas de la Hermandad Musulmana. El 5 de diciembre estos fascistas mataron a seis manifestantes y provocaron cientos de heridos. El Ejército se ha mantenido en un segundo plano. De hecho, de igual forma que en el levantamiento que acabó con el poder de Mubarak, ha habido escenas de confraternización con soldados. El 7 de diciembre la manifestación rompió sin violencia el cordón de seguridad alrededor del palacio presidencial (alambradas y barricadas), ante la pasividad de las tropas, y algunos soldados subieron a los tanques a saludar a los revolucionarios, mientras éstos gritaban la tradicional consigna ‘soldados y pueblo, una sola mano’.
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La actitud militar tiene dos causas que se alimentan. Por un lado, la simpatía que despierta la lucha en un sector importante de la tropa. Por otro, los intereses de la oficialidad, que, aliada al Gobierno islamista en su intento de poner freno a la revolución, intenta no ponerse en el punto de mira de los manifestantes e incluso utilizar la debilidad de Mursi para hacer valer sus prebendas y su poder. De hecho, el presidente, que fue elegido con un discurso demagógico que incluía la limitación del enorme poder militar, la depuración de los elementos comprometidos con la dictadura, y el castigo de la represión militar y policial sufrida después de la caída de Mubarak, ha hecho todo lo contrario. La cúpula militar mantiene su poder económico intacto, la impunidad de la represión y de los cargos que medraron en el mubarakismo, y el jugoso convenio con Estados Unidos que permite al Ejército embolsarse 1.300 millones de dólares anuales. Además, el proyecto de Constitución incluye dos grandes reivindicaciones de los generales: que uno de ellos ocupe la cartera de Defensa, y que sean ellos los que decidan sus propios presupuestos, que lastran el desarrollo del país. Para fortalecer aún más esta alianza de intereses contra la revolución, en plena oleada de manifestaciones, Mursi ha devuelto a los militares el poder de detener a manifestantes.

La maniobra electoral de Mursi.-

En una huida hacia adelante, intentando ahogar la lucha en la calle con las urnas, el Gobierno convocó un referéndum para los días 15 y 22 de diciembre, sobre su proyecto de Constitución. Una Constitución que mantiene la esencia del régimen mubarakista y que se hace eco de las ideas reaccionarias integristas. Pero la fuerza de la revolución obligó al Gobierno a múltiples escarceos. Intentó ganar tiempo con mesas de diálogo, pero no ha tenido éxito. La oposición política, representada en el Frente Nacional de Salvación de la Revolución, hasta ahora se ha mantenido firme en denunciar esos intentos; aunque este frente es muy heterogéneo y un sector de él hubiera aceptado gustosamente el ofrecimiento de Mursi, traicionando la lucha, el empuje del movimiento impuso la firmeza ante esas maniobras dilatorias. Finalmente, el presidente ha tenido que retirar el decreto motivo inmediato de las protestas.

Sin embargo, el referéndum no ha sido aplazado ni anulado. Los islamistas pretendían demostrar legitimidad ante las masas revolucionarias. Han hecho una campaña intensa, en radio, televisión y mezquitas, llamando a participar en la ‘consolidación de Egipto’, ‘la estabilidad’, etc. También han utilizado las contradicciones de los dirigentes del frente opositor, donde se reúnen grupos burgueses como el de Mohamed el Baradei, colaboracionistas de Mubarak como Amro Musa, el Movimiento Seis de Abril (grupo juvenil protagonista en los primeros compases de la revolución), y la Corriente Popular (la organización del naserista  Hamdin Sabahi, tercer candidato en las elecciones presidenciales del verano). El Frente de Salvación ha tenido una postura heterogénea ante el referéndum: mientras el Movimiento Seis de Abril y la Corriente Popular –los dos grupos más conectados al movimiento- llamaban al boicot, otros sectores mantuvieron titubeos hasta el final sobre su participación (votando contra la Constitución) o no.

Los resultados del referéndum no reflejan en absoluto un avance de la base social islamista. Pese a las contradicciones reflejadas en los medios, y a la propaganda oficial (que no da datos de participación), el periódico considerado más serio de Egipto (Al Ahram) considera que la abstención bordea la mitad del censo. Si hacemos caso al Gobierno, el 56,50% de los votantes se ha decantado por el sí. Un apoyo real de poco más de un cuarto de la población con derecho a votar no es gran cosa. Más teniendo en cuenta las numerosas irregularidades, incluyendo la expulsión de la oposición de los recuentos. La oposición ha denunciado 4.000 incidentes de momento, y ha pedido la anulación de la votación. Además, la mayoría de los jueces, enfrentados por sus propios intereses de casta al Gobierno, ha boicoteado el control de la jornada electoral.
Los datos de la Corriente Popular reflejan el triunfo del no en cuatro de diez demarcaciones, arrasando en El Cairo (68%) y en Alejandría (72%). Incluso el Gobierno reconoce la victoria del no en la capital, con un 55%.

La lucha continúa.-
egipto_dic_2012Teniendo en cuenta todos los datos, es evidente que, pese a todos los medios a su alcance, los integristas de todos los matices, agrupados detrás de Mohamed Mursi, y la reacción en todas sus formas, deseosa de dar carpetazo a la revolución pese a sus contradicciones con los anteriores, no han tenido éxito con su maniobra electoral. El no, y en parte la abstención, reflejan cómo incluso en el terreno más desfavorable para la revolución (las urnas) ésta tiene una base fuerte. Es muy importante para su desarrollo la movilización militante del proletariado, la juventud y otros sectores de El Cairo y Alejandría, que son y serán el motor de la lucha.

La lucha no acabará el 22, tras la segunda vuelta. La lucha en la calle, en la empresa, en el barrio, es el terreno fundamental de la revolución. También la lucha por dotarse de un programa revolucionario. Mientras la oleada huelguística continúa (los 23.000 trabajadores de tabaco acaban de obtener una victoria tras dos días de huelga), los problemas no resueltos también se agudizan. La huelga de inversiones, la recesión del turismo, el aumento del déficit (10% del PIB), tienden a acelerar el paro, la miseria, de amplias masas. Es imprescindible que la lucha contra los recortes en los derechos sociales y políticos, o de la mujer, o contra los prejuicios islamistas, es decir, contra la Constitución, se vincule a la lucha de la clase obrera por la mejora sustancial de su situación, con reivindicaciones concretas en cuanto a creación de empleo, salarios dignos, nacionalización de las grandes empresas bajo control de los trabajadores, ruptura de lazos con el imperialismo. Levantar la bandera del socialismo; construir organizaciones independientes del proletariado, como forma de ganar también a la juventud y otros sectores; denunciar el papel quintacolumnista de los grupos burgueses (que quieren desviar la revolución hacia la vía muerta de una inestable e inconsistente democracia burguesa); fomentar la unificación de las luchas obreras y de las masas revolucionarias contra el Gobierno reaccionario, estimulando la consigna de la huelga general; éstas son las tareas del momento para los revolucionarios.


Escrito por Ulises Benito .

23 de diciembre de 2012

¿ CONSUMISMO O CRISTIANISMO ?

Como cada año, la  Cristiandad celebra estas fiestas con gran ardor consumista y cada vez menos fe en la religión que profesa.  El enorme aparato mediático de la burguesía se desgañita  deseandonos a todos la PAZ,  pero el significado de esa palabra no cabe dentro del capitalismo que es un sistema injusto e inhumano que tiene como lógica, la "explotación del hombre por el hombre" . Los mercaderes han "mercantilizado" las ideas originales de Cristo, que luchaba contra el Imperio Romano y el Sanedrín corrupto y  a favor de los pobres, los esclavos y los menos favorecidos.  La clase dominante a través de su enorme aparato mediático nos bombardean insistentemente con la propaganda para animarnos al consumo como forma desesperada para intentar cebar el pistón de los mecanismos del sistema de producción, para ver si la locomotora se pone en marcha. Eso no tiene nada que ver con el cristianismo y sí mucho con una superstición infantilista ciega. La mayoría de las personas no quieren saber lo que ES el cristianismo ni tampoco lo que no ES.                                                      Existe una “alienación mental colectiva” de la que la mayoría de la sociedad está contagiada. Igualmente existe una mezcla grosera de los mensajes de PAZ, de deseos de un mundo mejor, de una forma metafísica, pero la realidad es que la Paz, sin Respeto al ser humano, a los pueblos, a los Derechos Civiles y al planeta Tierra, es decir, sin Justicia para la humanidad es una tarea arduo difícil. A continuación ofrecemos un fragmento de una crítica de libro elaborada por J.Rosich sobre la obra “Origenes y Fundamentos del Cristianismo”, ( autor Kart Kausty), que todo ciudadano debería conocer.


“El texto adentra al lector en el mundo Antiguo pero de un modo completamente opuesto a la monotonía y superficialidad dominante en los manuales académicos sobre historia de Roma. Antes de explicar el origen y la evolución del movimiento cristiano el libro hace un profundo repaso sobre las bases sociales y económicas del Imperio Romano. Al tratar la sociedad romana de un modo vivo, con sus contradicciones, en su origen y en su decadencia, inevitablemente el lector encontrará paralalelismos sorprendentes con la actual situación del capitalismo y en particular del imperialismo estadounidense.


Es interesante como Kautsky señala que, mucho antes de que las contradicciones económicas hicieran insostenible el sistema de dominación esclavista, el ambiente de decadencia y desmoralización había arraigado profundamente en la clase dominante, afectando a sus decisiones y comportamiento. En su conjunto esta obra es una profunda aplicación del materialismo histórico. Algunos pasajes incluso evocan la idea de la revolución permanente.


Antigüedad, cristianismo y lucha de clases.-

El libro sumerge el lector a la Antigüedad y también a la lucha de clases. Al final de la República la sociedad romana presenta "inmensas oposiciones sociales, muchos odios de clase y mucha lucha de clases, insurrecciones y guerras civiles, un deseo ilimitado de una vida diferente y mejor, así como la abolición del orden social existente". Ésta fue la atmósfera en la que se generó el cristianismo, el mayor movimiento de los oprimidos de la historia de la humanidad.


El cristianismo, en sus orígenes, era un movimiento comunista y predicaba un odio salvaje contra el rico. Es interesante remarcar, a modo de ejemplo, el evangelio de Lucas en el que el rico va el infierno y el pobre al seno de Abraham, "no porque el primero sea un pecador y el último un justo (...). El rico es condenado por la simple razón de que es rico". Kautsky hace numerosas e interesantísimas citas de textos cristianos en este sentido. En algunos de ellos Cristo aparece como una figura bastante alejada del personaje sumiso siempre dispuesto a ofrecer la otra mejilla: "Fuego vine a traer a la tierra: ¡y qué quiero, si ya está encendido! (...) ¿Pensáis que he venido a la tierra a dar paz? No; sino disensión (...) No he venido a traer paz, sino espadas". Sin comentarios.


El libro establece un punto de inflexión en el amplio movimiento de lucha contra la opresión romana: la destrucción de Jerusalén, el foco de resistencia más activo, en el año 69 d.C. Los dos siglos anteriores fueron de grandes y crecientes esperanzas en la revolución, mientras el Estado romano, inestable y desgarrado por conflictos internos, parecía que iba a derrumbarse en cualquier momento. La destrucción de Jerusalén destruyó también las expectativas de cambios profundos y abrió un periodo de estabilización del Imperio Romano, hechos que tuvieron un efecto en la comunidad cristiana. El cristianismo fue perdiendo su carácter rebelde hasta convertirse en una religión que predicaba la resignación y la creencia en un mundo mejor... en los cielos.


Dice Kautsky: "...sería difícil encontrar alguna otra religión tan rica en contradicciones y en suposiciones irrazonables como la cristiana porque difícilmente otra religión surgió de elementos tan asombrosamente diferentes: el cristianismo fue transmitido por el judaísmo a los romanos; por los proletarios a los gobernante del mundo; por una organización comunista a una organización formada para la explotación de todas las clases".


Efectivamente, la religión cristiana acabó siendo un instrumento en manos de los opresores. Es muy interesante la descripción detallada que hace el libro del proceso interno de degeneración del movimiento cristiano, donde el control de las finanzas y de un aparato cada vez más desarrollado acaba en manos de una casta privilegiada y totalmente divorciada de los principios que dieron origen al movimiento.
Como ya es conocido, Kautsky también acabó traicionando al marxismo y al movimiento obrero de la forma más vergonzosa. Lenin y Trotsky se emplearon a fondo en rebatir sus sofisticadas y perniciosas manipulaciones. Eso no quita para nada el valor del libro.


El cristianismo debe su grandeza al poderoso impulso de las masas oprimidas contra la división de la sociedad entre ricos y pobres, pero se desarrolló en una fase de la humanidad en la que no había condiciones materiales para el igualitarismo. El movimiento fue usurpado por la clase dominante, que hasta hoy utiliza la religión como un modo de castrar y hacer inocuas las aspiraciones de las masas de un mundo mejor. Queremos un mundo mejor en la tierra, no en los cielos. Este texto es imprescindible para elevar la crítica a la religión al nivel que merece.


(Este libro puede ser adquirido en la Editorial “Fundación de Estudios Socialistas Federico Engels”).
Información en: fundacion@federicoengels.org

21 de diciembre de 2012

¿ES POSIBLE LA PAZ BAJO EL CAPITALISMO?

CAPITALISMO = GUERRA.

 

   Una vez más, se acerca la NAVIDAD,  donde el mundo Cristiano busca desesperadamente la PAZ, la fraternidad y la igualdad entre los seres humanos, que no dudamos comparten tanto los creyentes, como los agnósticos e incluso los ateos de buena voluntad. 

Se acercan unas fechas muy señaladas para el mundo cristiano, donde la mayoría de la población desarrolla campañas  e iniciativas solidarias, tanto en el plano individual como a través de los grandes medios de comunicación burgueses,   a favor de los más pobres, con el deseo de "PAZ EN LA TIERRA A LOS HOMBRES DE BUENA VOLUNTAD". 

Pero ¿Y a los de "mala voluntad", los dejamos que continúen la explotación, la opresión y las guerras contra los pueblos? ¿Y a las mujeres, permitimos que se las siga asesinando por el "derecho de propiedad" que el varón asume que tiene, por la cultura que imparte la clase dominante, de carácter patriarcal machista y tendente al reforzamiento del "derecho de propiedad individual", matando a la mujer porque cree que le pertenece?

Aparece hoy un breve comentario sobre este deseo universal de PAZ que es anhelado de verdad  permanentemente por el pueblo y a los que los dirigentes y la clase dominante se oponen con su filosofía, su política, su economía y sus acciones.  He aquí una de estas reflexiones: 

"El Capitalismo es la lucha permanente del Rico para robarle la plusvalía al obrero. Alcanzar la PAZ significará la ausencia de oposiciòn al Socialismo, caminando para construir la nueva sociedad Igualitaria, libre, democrática y humana donde acabemos la explotación del hombre por el hombre y donde la economía sea puesta al servicio de los ciudadanos y no de una minoría de banqueros, especuladores, ladrones y corruptos, que no representan a la inmensa mayoría de la sociedad que es la clase trabajadora. Si quieres la PAZ, lucha por el GENUINO SOCIALISMO, porque sin respeto, sin justicia y sin igualdad, nunca encontraremos la PAZ."

Fuente: Facebook de Izquierda Socialista de Málaga-PSOE. 

19 de diciembre de 2012

LA CRISIS CAPITALISTA.


Las crisis capitalistas.  

“Ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecerán nuevas y más altas relaciones de producción antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado en el seno de la propia sociedad antigua” (1)  

Todos los periodos de auge y depresión del sistema capitalista muestran rasgos comunes y aspectos diferentes. No obstante, cuando abordamos el análisis de la crisis del capitalismo nos interesa conocer cuáles son sus causas esenciales, su mecánica interna, teniendo en cuenta además que Marx no dejo acabado en ningún trabajo una sistematización teórica de las crisis. Este hecho reconocible no impide entender sin embargo, que toda la obra de Marx esta recorrida por la idea de que las crisis son inseparables del modo de producción capitalista.

Para los teóricos de la economía burguesa hinchados por el método del empirismo y su formación filosófica positivista, el proceso de producción y acumulación capitalista es ilimitado. Su concepción del desarrollo histórico descarta que el capitalismo sea una formación social transitoria. Como siempre ocurre, cualquier clase dominante de una sociedad basada en la opresión de clase considera su posición en el desarrollo de la civilización humana como el último escalón del progreso. Ocurrió con los patricios en la sociedad esclavista, ocurrió con la nobleza en la sociedad de la servidumbre feudal y, como no podía ser menos, ocurre con la burguesía en la sociedad capitalista. Esta forma de razonar es un reflejo de las condiciones de existencia de estos señores pues, tal como Marx afirmó, "en última instancia el ser social determina la conciencia".

En general todas las escuelas de la economía política burguesa consideran que cuando la crisis estalla, tan sólo se necesita encontrar aquellos factores con los que lograr el restablecimiento  del equilibrio entre la producción y la demanda, para resolver el problema. En otras palabras, los teóricos burgueses consideran resoluble el fenómeno de las crisis, que representan como accidentes puntuales en un proceso de ascenso continuado de producción y creación de civilización.

Para la economía marxista, que se basa en el materialismo dialéctico, el punto de partida para abordar el problema de las crisis capitalistas es justamente el contrario. El sistema capitalista tiene un carácter transitorio, no es eterno, como ninguna formación socioeconómica ni modo de producción lo es. Por esa razón es necesario establecer las relaciones que existen entre el desarrollo del capitalismo con sus crisis, que aparecen cíclicamente y son consustanciales a él, y los propios límites objetivos del capitalismo.

La anarquía de la producción capitalista.
Marx, en El Capital, demostró las leyes que explican el funcionamiento de la producción, la distribución y el consumo de mercancías y que caracterizan el sistema capitalista. Para Marx el motor del sistema capitalista es la lucha por el máximo beneficio, lo que supone una diferencia fundamental con otros modos de producción anterior. Además lejos del cuadro idílico que los economistas burgueses pretenden transmitir sobre el funcionamiento lógico y ordenado del capitalismo, Marx señaló su carácter anárquico. La producción capitalista no esta fundamentada en ningún plan económico, sino en las fuerzas ciegas del mercado, y este hecho es lo que hace que la acumulación capitalista siempre choque contra límites.

Si consideramos los países avanzados durante los últimos veinte años, el crecimiento económico y la aplicación de nuevas tecnologías de la información crearon las condiciones para que los "teóricos" de la burguesía desarrollaran "nuevos paradigmas" económicos. El ciclo virtuoso de la nueva economía parecía no tener fin. Las acciones se disparaban, las empresas de Internet crecían sin freno, las industrias tecnológicas especialmente las ligadas con las telecomunicaciones y la telefonía móvil conseguían beneficios históricos, la bolsa rompía todos los límites, y el consumo había encontrado un nuevo Eldorado. Todos los hechos aparentemente desmentían la teoría marxista de la crisis de sobreproducción, y sin embargo, para mal de la burguesía y sus abogados en el mundo culto y refinado del pensamiento económico, ésta llegó y afectó al corazón del Imperio, a los EEUU. Actualmente la crisis de sobreproducción y sus efectos recesivos, afectan al conjunto de la economía mundial. EEUU, América Latina, Japón, África, están inmersos de lleno en la recesión, incluso Europa esta viviendo los primeros coletazos de la caída económica.

Los marxistas situamos las causas de las crisis capitalistas en el propio corazón del sistema, en la contradicción derivada del carácter social que la producción adquiere bajo el capitalismo y el carácter individual de la apropiación. Bajo el capitalismo el desarrollo de las fuerzas productivas y la división internacional del trabajo ha transformado completamente el carácter de la producción. Ésta se realiza como producción en masa, donde la participación de millones de trabajadores es imprescindible para asegurar el funcionamiento cotidiano del sistema.

Como resultado lógico de la concurrencia capitalista, entre los dueños de capital se desata una feroz competencia por conseguir una tasa de beneficios mayor, hecho que tendrá implicaciones muy serias en el funcionamiento general del sistema. Normalmente los capitales afluirán a aquellas ramas de la producción que ofrecen más margen de ganancia, aunque ello implique un elevado desembolso de capital fijo. Es lo que ha ocurrido en la segunda mitad de los años 90 en EEUU, donde las inversiones en tecnología de la información (ordenadores, chips, redes, telefonía móvil) han crecido extraordinariamente hasta alcanzar en ese periodo el 80% de la inversión de capital total en EEUU. Mientras las ventas compensen el desembolso de la inversión, ésta será rentable pues los beneficios están asegurados. Sin embargo, en un momento dado, estas inversiones que lógicamente se transforman en bienes de consumo, llegan a un límite. Muchos capitalistas han invertido sus capitales en estos sectores punta con el objetivo de conseguir beneficios rápidos y mayores que en otras ramas de la producción, pero al final se produce una sobre-inversión de capital, es decir las inversiones no se amortizan tan rápidamente e incluso no compensan porque el mercado esta saturado de mercancías. Ésta es actualmente la situación con los ordenadores y toda la industria de telecomunicaciones. La consecuencia de esta sobre-inversión constante en bienes de capital con el objetivo de obtener más beneficios, consecuencia lógica de la producción capitalista, es la sobreproducción y la sobrecapacidad productiva instalada. En definitiva existe demasiada abundancia de todo, abundancia que el mercado no puede absorber. A partir de ese momento comienza la espiral de caída en la tasa de beneficios, desinversiones, despidos masivos, cierre de fábricas, en definitiva destrucción de fuerzas productivas. Como Marx señaló, las crisis son la prueba de la rebelión de las fuerzas productivas contra la camisa de fuerza de las relaciones de propiedad capitalista.

La crisis de sobreproducción.
Marx afirmó invariablemente que las crisis periódicas de sobreproducción son el reflejo de los límites del proceso de acumulación y que las razones de estos límites no hay que buscarlas en causas externas al proceso productivo, ni en factores parciales, sino que forman parte inseparable de la dinámica interna de la producción capitalista y la materialización de la plusvalía.

El capitalismo tomado como sistema socioeconómico está condenado. Al igual que los modos de producción que le precedieron, el choque entre el avance de las fuerzas productivas y la camisa de fuerza de las relaciones de propiedad y el estado nacional provocan crisis tras crisis, creando las condiciones materiales para su derrumbe. Sin embargo Marx negó que el capitalismo muriese de muerte natural, pues la clase dominante buscaría salidas a la crisis orgánica de su sistema aunque eso supusiese aplastar a los trabajadores físicamente y poner a la civilización al borde de la destrucción. Los abogados del capital pronto olvidan que en el siglo pasado dos guerras mundiales y regímenes monstruosos como el de Hitler, Mussolini o Franco fueron la respuesta del capital a la amenaza de la revolución mientras en el mundo, y especialmente en el continente europeo, la sangre inocente de millones de trabajadores y jóvenes se vertía para mantener a flote el sistema.

En realidad, la violencia y la destrucción son signos genéticos de esta sociedad; por eso el capitalismo no es reformable. La crisis del capitalismo y el avance de las fuerzas productivas han creado condiciones maduras para la transformación de la sociedad y el desarrollo de otro modo de producción superior, basado en la socialización de los medios de producción y la planificación democrática de la economía. No obstante, para alcanzar esa situación, como Marx y los grandes teóricos del marxismo no se cansaron de señalar, es necesario el derrocamiento revolucionario de la burguesía y, para ello, la acción consciente de la clase obrera es imprescindible. Es decir: el factor subjetivo, la existencia de una dirección revolucionaria de las masas oprimidas, es una condición indispensable para liquidar el orden capitalista.

La polémica de las crisis en la izquierda marxista.
Si el análisis anterior siempre ha sido el punto de partida de los marxistas revolucionarios, la cuestión de las crisis y su casuística ha provocado polémicas intensas en el seno del movimiento marxista.

Rosa Luxemburgo, que dedicó una parte muy importante de su producción teórica al análisis de las crisis y su metodología, mantuvo una ardua discusión al respecto con Lenin y Trotsky y otros dirigentes del Partido Bolchevique. En su obra La acumulación del capital, Rosa Luxemburgo se interroga sobre la dinámica interna de las crisis de sobreproducción. Para ella el factor que explicaba la resolución de estas crisis era el hecho de que el capitalismo no existía de forma pura, es decir: la sociedad capitalista dividida en asalariados y dueños de medios de producción coexistía con otras formas económicas no capitalistas que eran dominantes en las colonias y todavía sobrevivían en aquellos países donde el capitalismo estaba ampliamente desarrollado. De estas zonas y países provenía la demanda necesaria para resolver las dificultades que se presentaban a la acumulación, pero al mismo tiempo creaban las condiciones para la crisis del sistema y su colapso.

"De este modo, mediante el intercambio con sociedades y países no capitalistas", escribía Rosa Luxemburgo, "el capitalismo va extendiéndose más y más, acumulando capitales a costa suya, al mismo tiempo que los corroe y los desplaza para suplantarlos. Pero cuantos más países capitalistas se lanzan a esta caza de zonas de acumulación y cuanto más van escaseando las zonas no capitalistas susceptibles de ser conquistadas por los movimientos de expansión del capital, más aguda y rabiosa se hace la concurrencia entre los capitales, transformando esta cruzada de expansión en la escena mundial en toda una cadena de catástrofes económicas y políticas, crisis mundiales, guerras y revoluciones.

"De este modo el capital va preparando su bancarrota por dos caminos. De una parte, porque al expansionarse a costa de todas las formas no capitalistas de producción, camina hacia el momento en que toda la Humanidad se compondrá exclusivamente de capitalistas y obreros, haciendo imposible, por tanto, toda nueva expansión y, como consecuencia de ello, toda acumulación. De esta manera, en la medida en que esta tendencia se impone, el capitalismo va agudizando los antagonismos de clase y la anarquía política y económica internacional en tales términos que mucho antes que se llegue a las últimas consecuencias del desarrollo económico, es decir, mucho antes de que se imponga en el mundo el régimen absoluto y uniforme de la producción capitalista, sobrevendrá la rebelión del proletariado internacional, que acabara necesariamente con el régimen capitalista" (Rosa Luxemburgo, La acumulación de capital, Editorial Grijalbo, México 1966, página 380).

La rebelión del proletariado mundial se produjo con las convulsiones de la I Guerra Mundial, donde las contradicciones inter-imperialistas, la lucha encarnizada por los mercados y el reparto colonial jugaron el papel decisivo. Sin embargo, en esta interpretación de las crisis y sus causas, Rosa Luxemburgo comete varios errores.

En primer lugar, la concurrencia de los capitales en el mercado mundial, y más específicamente en los países coloniales, no se debe a la imposibilidad de realizar la plusvalía en las metrópolis imperialistas, sino a la búsqueda de tasas de ganancias más elevadas. En segundo lugar, el capitalismo se desarrolla, tal como Marx explicó en El Manifiesto Comunista, integrando al conjunto del planeta en un único mercado mundial mediante la producción y comercialización de mercancías. Es falso que, en la medida en que la humanidad se va polarizando entre asalariados y capitalistas, el proceso de acumulación se vea totalmente imposibilitado, como la experiencia ha demostrado; del mismo modo que es falsa la idea de que el final del reparto colonial y el desarrollo de las formas de producción capitalistas como dominantes en estos países hacen imposible toda nueva expansión. Una crítica razonada de las posiciones de Rosa Luxemburgo, así como una formulación mucho más sólida y convincente de las causas de las crisis, la encontraremos en los trabajos económicos de Lenin y Trotsky, especialmente en El imperialismo, fase superior del capitalismo, así como en los polémicos textos que sobre esta materia escribió Trotsky en los años veinte y que abordaremos en próximos artículos.

Las causas motrices de la crisis.
La lucha por las colonias sigue siendo una parte de la política del capitalismo imperialista. Por completamente que sea dividido el mundo, el proceso nunca termina, sino que coloca una y otra vez en el orden del día la cuestión de la nueva división del mundo de acuerdo con las nuevas relaciones entre las fuerzas imperialistas.

La curva de desarrollo económico tiende, a través de todas sus oscilaciones hacia abajo, y no hacia arriba. Sin embargo, ¿quiere decir esto que el fin de la burguesía llegará automática y mecánicamente? De ningún modo. La burguesía es una clase viva que ha retoñado sobre determinadas bases económico–productivas. Esta clase no es un producto pasivo del desenvolvimiento económico, sino una fuerza histórica, activa y enérgica. Esta clase ha sobrevivido, o sea que se ha convertido en el más terrible freno de la evolución histórica, lo cual no quiere decir que esta clase esté dispuesta a cometer un suicidio histórico ni que se disponga a decir: "Habiendo reconocido la teoría científica de que yo soy reaccionaria, abandono la escena." Evidentemente ¡esto es imposible! Por otra parte no es suficiente que el Partido Comunista reconozca a la clase burguesa como condenada y casi suprimida para considerar segura la victoria del proletariado. No. ¡Todavía hay que vencer y tirar abajo la burguesía! (León Trotsky, Una escuela de estrategia revolucionaria
Ediciones del Siglo, Buenos Aires 1973)

En el artículo anterior señalábamos las polémicas que se desarrollaron en el movimiento marxista a la hora de caracterizar las causas motrices de las crisis. Como explicábamos, la lucha por el mercado colonial juega un papel de primer orden en la exacerbación de las contradicciones inter-imperialistas pero afirmar, como hacía Rosa Luxemburgo, que el fin del reparto colonial traería la imposibilidad de materializar la plusvalía y supondría el muro contra el que chocaría la acumulación, representaba un esquematización equivocada de la teoría económica del marxismo. En cualquier caso la valía de las aportaciones de esta gran revolucionaria radicaba en el estímulo que proyectaba sobre el debate teórico en la izquierda marxista, tan rico en aquellos tiempos y que fue extirpado policialmente por el estalinismo.

Lenin dedicó una gran atención a estos problemas. Su libro El desarrollo del capitalismo en Rusia fue una gran aportación a la polémica que durante mucho tiempo desarrollaron los marxistas rusos contra los populistas, los cuales negaban la posibilidad del desarrollo del capitalismo en Rusia a causa de la estructura semi-feudal de la propiedad agraria, el peso de la economía campesina en el conjunto de Rusia y la pauperización de las masas campesinas. En un famoso artículo titulado Sobre la caracterización del romanticismo económico, Lenin contesta el punto de vista de los populistas rusos y aborda otras relacionadas con las crisis: "Cuando los populistas afirman que el mercado extranjero es la salida a la ‘dificultad’ con que tropieza el capitalismo para la realización del producto, no hacen más que encubrir con esta frase el triste hecho de que el ‘mercado extranjero’ es la salida a la ‘dificultad’ con que ellos tropiezan para no comprender la teoría." (...) "No sólo los productos que existen bajo la forma de medios de consumo, sino también aquellos que existen bajo la forma de medios de producción, todos ellos se realizan siempre entre ‘dificultades’, a través de constantes oscilaciones, cada vez más fuertes a medida que se desarrolla el capitalismo, entre una furiosa concurrencia que obliga a todo empresario a aspirar a una extensión ilimitada de la producción, rebasando las fronteras del propio estado y lanzándose en busca de nuevos mercados a países no absorbidos aún por el sistema de circulación capitalista de mercancías. Y así hemos llegado al problema de por qué el mercado extranjero es necesario para un país capitalista. No es, ni mucho menos, por que el producto no pueda realizarse en modo alguno dentro del orden capitalista. Pensar esto sería disparatado. El mercado externo es necesario porque la producción capitalista implica la tendencia a la extensión ilimitada, por oposición a todos los antiguos sistemas de producción, circunscritos a los límites de la aldea, de la heredad, de la tribu, del territorio o del estado. Mientras que en todos los antiguos sistemas económicos la producción se renovaba siempre del mismo modo y en la misma escala en que venía desarrollándose antes, bajo el régimen capitalista esta renovación es imposible y la extensión ilimitada, el perenne avance se convierte en ley de la producción".

Las teorías sub-consumistas.
En este mismo texto, Lenin critica las teorías sub-consumistas como una explicación de las crisis, ideas que los populistas tomaron de Sismondi: "El análisis científico de la acumulación vino a minar todos los argumentos de esta teoría, demostrando que es precisamente en los periodos que preceden a las crisis cuando aumenta el consumo de los obreros; que el consumo insuficiente (con el que se pretende explicar la crisis) ha existido bajo los más diversos sistemas económicos, mientras que las crisis son características de un sistema solamente, del capitalismo. Esta teoría explica las crisis mediante otra contradicción, a saber, la contradicción entre el carácter social de la producción (socializada por el capitalismo), y el carácter privado individual de la apropiación. (...) La primera teoría las explica [las crisis] partiendo de la contradicción existente entre la producción y el consumo de la clase obrera; la segunda se basa en la contradicción entre el carácter social de la producción y el carácter privado de la apropiación. La primera encuentra, pues, las raíces del fenómeno fuera de la producción (...) la segunda busca estas raíces precisamente en las condiciones de la producción. (...) ¿Pero es que la segunda teoría niega la existencia de una contradicción entre la producción y el consumo, la existencia de un déficit de consumo? Evidentemente no. Reconoce plenamente este hecho pero le asigna el lugar secundario que le corresponde, como un hecho que sólo se refiere a un sector de toda la producción capitalista." (…)


Fuente: Extractos capitulo VII de “Principios de Economía Marxista”.  
 Autor: J.I.Ramos. (Fundación Federico Engels).  


(1)   Karl Marx. Prefacio a la Contribución de la economía política.


18 de diciembre de 2012

MANIFIESTO DE IZQUIERDA SOCIALISTA DE LA RIOJA EN DEFENSA DE LA SANIDAD PÚBLICA.

IZQUIERDA SOCIALISTA defiende que:
  • la Salud es un DERECHO constitucional básico de todos los ciudadanos independientemente de cualquier otra circunstancia.
  • el acceso a la misma ha de ser UNIVERSAL para todos sus ciudadanos
  • se ha de producir en condiciones de EQUIDAD y sin discriminación alguna.
  • el mejor garante para ello es el SERVICIO DE SALUD PÚBLICO gestionado de forma pública, transparente y accesible de competencia autonómica entre los diferentes territorios que componen el Estado Español.
  • su fragmentación en competencias autonómica supuso exclusivamente una acercamiento de la gestión al ciudadano y no un cuestionamiento de ninguno de los principios que lo avalaron ni de su gestión clara, transparente y justa respaldado por el modo PUBLICO de gestión de los recursos de todos, pertenecientes exclusivamente a sus ciudadanos, teniendo como finalidad la optimización de sus medios y la eficacia de su acción en el logro de una Salud garantizada para todos los ciudadanos del Estado.
  • es una falacia la utilización de la actual crisis económica como pretexto para cambiar la finalidad de dicho servicio y transferir responsabilidades a otro tipo de intereses bajo apariencia de efectividad y ahorro.
  • los distintos tipos de gestión experimentados en los diferentes territorios del Estado no han demostrado ni mayor efectividad ni menor costo en ninguno de los procesos de GESTIÓN PRIVADA experimentados, más bien al contrario, han supuesto una clara desviación de fondos y medios públicos a empresas de dudosa eficacia gestora pero de indudable objetivo lucrativo. Entendemos que la salud es un derecho y no un negocio que rompe el principio de igualdad que se contempla en la Constitución. 
Izquierda Socialista entiende que la GESTIÓN PUBLICA de nuestra salud garantiza tres  principios fundamentales que avalan su calidad y eficacia:
Ø  Dotarnos de más y mejores medios científicos, técnicos y médicos, inalcanzables para las Empresas Privadas establecidas en España en el área sanitaria.
Ø  el acceso de los mejores profesionales y trabajadores sanitarios en condiciones de igualdad mediante la oportuna selección y docencia con el respaldo del presupuesto público y colectivo de todos los ciudadanos.
Ø  el acceso de todos los ciudadanos como pacientes en condiciones de EQUIDAD al Servicio Nacional de Salud.
Todos los casos de gestión Privada en nuestro Sistema de Salud pasan por decisiones políticas vestidas de EFECTIVIDAD y AHORRO ocultan en realidad un ENGAÑO manifiesto para poner en marcha negocios privados que pretenden obtener beneficio de algo tan sensible como la SALUD, en provecho de empresas organizadas a tal efecto y con nula experiencia en Gestión Sanitaria. Es una Historia que se repite a nivel de todo el Estado y que tiene un ejemplo en La Rioja de cómo se puede desmantelar un Servicio De Salud en perjuicio de todos los ciudadanos para beneficio de unos pocos.
Todos los casos de EXTERNALIZACIÓN , FUNDACIONES y asociaciones de todo tipo creadas en nuestro Servicio de Salud no tuvieron más objetivos , bajo de un pretexto de mayor EFECTIVIDAD en servicios que funcionaban francamente bien, que sacar sus presupuestos del control democrático y parlamentario, consiguiendo la OPACIDAD obligada del dinero público que impidiese controlar determinados gastos , contrataciones y privatizaciones arbitrarias.
Todas estas PRIVATIZACIONES siempre se han basado en un MENOR EMPLEO para un servicio tan sensible como la Salud, considerando al profesional y al trabajador sanitario como un factor de gasto, cuando en realidad son un factor de riqueza que redunda en una mejor atención sanitaria, tras años de formación y experiencia.
IZQUIERDA SOCIALISTA considera que la salida del control público de la gestión de sus centros sanitarios sólo persigue la obtención de BENEFICIOS a costa de un mayor PARO SANITARIO que además de deteriorar la calidad de la asistencia sanitaria, no significa un ahorro en el presupuesto de la misma sino la traducción en un comercio de algo a lo que ningún ciudadano puede renunciar como es el DERECHO A LA SALUD.
Rechazamos la restricción presupuestaria en personal a todos los niveles, que fundamentalmente ha empezado en la ASISTENCIA PRIMARIA Y que vemos que está conduciendo a un evidente deterioro en la misma y la repercusión en al asistencia a los ciudadanos. Empezando por no cubrir vacantes y cargar sobre los profesionales la masificación consiguiente de las consultas.
Desde Izquierda Socialista denunciamos el DESPILFARRO a que se somete la sanidad Pública en La Rioja, desaprovechando sus instalaciones hospitalarias con camas vacías y quirófanos sin utilizar tanto en el Hospital San Pedro como en el Hospital Provincial derivando pacientes a Clínicas Privadas como Los Manzanos y Policlínico Valvanera y pagando por ellos cantidades innecesarias en una clara PARASITACIÓN  de la Sanidad Pública para beneficio de intereses privados muy concretos.
Estimamos necesario un mayor provecho de nuestros profesionales de la salud a los que se les consiente un horario flexible y se les permite una compatibilidad dudosa del ejercicio de su profesión a cambio de bajas remuneraciones en un alarde de confusión increíble mezclando necesidades publicas con  intereses privados en el mayor alarde de cinismo sanitario que podamos contemplar no con la complicidad sino con la orden precisa desde la propia Consejería de Sanidad.
IZQUIERDA SOCIALISTA quiere manifestarse en contra de la licitación de la gestión de la Fundación Hospital de Calahorra, exigiendo que quede desierta ante la pretensión de cambiar puestos de trabajo por mayores beneficios empresariales a costa de la salud de los riojanos de la Rioja Baja y su área de influencia.
Por último queremos manifestar a toda la Opinión Pública Riojana que este tipo de EXTERNALIZACIONES Y PRIVATIZACIONES pretenden conducir al Servicio de Salud de La Rioja a un deterioro evidente que los riojanos pueden y deben evitar, dado que además de innecesarias constituyen un auténtico despilfarro que beneficia a unos pocos a costa de la salud de todos y evidencia que no es el ahorro  el motivo de tales decisiones sino una incompetencia manifiesta para gestionar de forma pública y transparente lo que es de todos, en momentos en que se nos están pidiendo sacrificios incalificables que como el famoso COPAGO  de medicamentos, prótesis , ortopedia y transporte podrían muy bien ahorrarse haciendo un uso correcto del dinero público y evitándonos los más de 23 millones innecesariamente concertados con empresas privadas que no llegaron para otra cosa más que para iniciar un negocio inconfesable a costa de nuestra salud.  
IZQUIERDA SOCIALISTA - PSOE DE LA RIOJA
Logroño,  diciembre de 2012.
http://www.izquierdasocialista.net. 

17 de diciembre de 2012

LA DIALÉCTICA DE LAS “PAPAS FRITAS”.



Puse las patatas peladas y cortadas en daditos en una sartén con aceite, un ajito y debidamente sazonadas. Prendí fuego a la hornilla y empezaron a freírse que daba gusto. La famosa y socorrida “papa frita” que tanto hambre ha paliado y lo sigue haciendo, es un magnífico tubérculo que se cría de la planta herbácea que pertenece a la familia de las solanáceas y es originaria, según los botánicos de América.

Pero ahora es cultivada en el mundo entero,  debido a las hambrunas que de nuevo azotan al planeta Tierra, por lo cual se ha hecho internacionalista  y  es consumida en grandes cantidades por la clase obrera más empobrecida. Consta de ramas de tallos de varios centímetros de altura, con hojas desiguales y partidas y produce unas flores moradas o blancas, con corimbos terminales, cuyas flores sirven para poco porque en realidad se reproducen a base  de la siembra del propio tubérculo, cortado por sus yemas o en variedad de menudas.

Pero vamos al grano, es decir al fruto que son unos tubérculos redondeados, feculentos, carnosos y de color marrón por fuera y blancos, rojizos o amarillentos por dentro, siendo uno de los alimentos más utilizados en tiempos de las terribles hambrunas que vuelven de nuevo a aparecer por las cocinas de los más pobres, siendo por tanto este alimento muy agradecido por la ciudadanía en precario.

En mi pueblo existe un dicho de “no me seas papafrita”, que no se si estará muy extendido por otros pueblos, pero da a entender cuando se dice de alguna persona que es “poco hábil” o más bien “despistado” o “poco diligente”, o que es “tonto de remate”,  lo que da a entender que estas frituras deben tomarse recién fritas porque frías y lacias  ya no es lo mismo, refritas tampoco,  y si son ya calcinadas, ni te cuento.

Es igual poco más o menos lo que me ocurrió,  pues con esta afición que le tengo a aprovechar para estudiar o utilizar las nuevas tecnologías, con tanto Facebook,  Tuenti,  Twitter,  Móvil, Ipad y demás entretenimientos, se me fue “el santo al cielo” y las patatas que se estaban friendo terminaron carbonizadas y entonces me acordé de las leyes de la dialéctica,  de cuando era estudiante, porque en vez de patatas, éstas volvieron a su estado primitivo de carbono.

La naturaleza funciona dialécticamente aunque algunos lo nieguen  porque desconocen sus propias leyes, tanto de la cantidad que se transforma en calidad y viceversa,  o la ley de unidad y lucha de contrarios, o la Ley de la negación de la negación y algunas otras más que no recuerdo ahora, por lo que si queremos entender uno de sus procesos fundamentales, es completamente necesario comprender la relación precisa entre estas cuestiones que demuestran cómo alcanzado un punto crítico, lo que habría podido ser un exquisito plato, junto a un buen huevo frito de corral, sus ajitos y sus festoncitos,  todo debidamente sazonado, se había convertido en su contrario, en puro carbón por efecto del exceso de exposición al fuego.

Este es uno de los conceptos más básicos del pensamiento dialéctico, en contraposición al razonamiento meramente formal de la metafísica. Ahora empiezo a comprender y valorar la visión profunda que proporciona este método de análisis, que ha sido y sigue siendo muy criticado por los místicos, como le ocurrió a una ministra que todos recordamos, que quiere solucionar la crisis “rezándole” a la Virgen del Rocío.

Esa gran experta no entiende que las moléculas, los átomos y las partículas subatómicas,  como explica la física y la química, así como las masas trabajadoras y el capitalismo, como muestra la economía y las ciencia sociales, están siempre en movimiento, cambiando de un lugar a otro en un proceso perpetuo de transformación, contradicción y acción.

Es por tanto la dialéctica una interpretación esencialmente dinámica de los fenómenos y procesos de toda la materia en el universo, tanto la orgánica como la inorgánica,  tanto en los campos de la física, como en la economía, en la política, en la cultura y en las luchas sociales, tanto con los huevos fritos y las patatas como en las cosas que se cocinan en las alturas de los Gobiernos.

En verdad soy una auténtica “papafrita” a la que se le quemaron las papas que teníamos para comer, pero estoy contenta porque, incluso comparándome,  también existen muchas más “papafritas” incluso en el gobierno.  Pero atención que a algunos de esos gobernantes que mantienen al pueblo “más que frito” con sus políticas de impuestos abusivos, recortes, ataques y contra-reformas constantes, puede que les esté operando la dialéctica y se lleven una soberana sorpresa el día que comprueben, si mantienen el “fuego de la injusticia” permanentemente encendido, que acabarán achicharrándose comprometiendo sus suculentos sueldos y prebendas, pues el  pueblo que también está más que “frito” podría saltar de la sartén exigiendo democráticamente  que “se cambie la tortilla”, o lo que pudiese ser peor para ellos, que le prenda fuego a la cocina con los cocineros dentro.  Que disfrute cada cual el menú que esté cocinando. Buen provecho. 

Érika Arce Ruipérez.
Alhaurín el Grande (Málaga).-