7 de junio de 2021

LA RECESIÓN AGRAVA EL PROBLEMA DE LA VIVIENDA.

 

Con esta recesión económico/sanitaria, el problema de la vivienda sufre una particular agravación de las malas condiciones de habitabilidad que padece la clase trabajadora, y sobre todo de los parados y sectores más empobrecidos, que hunde sus raíces en la afluencia de la población rural hacia las grandes ciudades durante los últimos decenios.

La subida escandalosa y formidable de los alquileres, con aglomeraciones de inquilinos en las casas, demuestra la total imposibilidad de encontrar un techo digno donde cobijarse y esas penurias de la falta de vivienda para los más pobres, necesita un profundo debate, porque no afecta ya solo a la clase trabajadora, sino asimismo, para una cierta capa de la juventud y de la pequeña burguesía que ha quedado en la ruina.  

El derecho a la vivienda está reconocido para todo ser humano, incluso en la Constitución y los Derechos Civiles, pero sin embargo no se cumple.  En las grandes ciudades de nuestro país, la vivienda sigue siendo uno de los grandes problemas que tiene la clase trabajadora que afecta dramáticamente a las parejas jóvenes.

Sin embargo, existen miles de viviendas vacías y la burguesía posee dos, tres y más viviendas para su ocio particular, mientras que miles de personas duermen en las calles, siendo esta la lógica absurda y criminal del mal  llamado Estado de Bienestar y su sistema de la “libre empresa”, que permite por una parte, que millones de familias NO dispongan de un hogar o viéndose forzados a malvivir en viviendas indignas y por otro lado, miles de obreros de la construcción y sectores afines, engrosan las filas del paro forzoso, como si no hubiesen problemas que resolver, construyendo viviendas públicas, pero para ello, hace falta una Banca Pública que las financie y el Gobierno firme que lleve a cabo el Plan de Viviendas Sociales.

Los socialistas y millones de personas de cualquier otra ideología que se comporten como seres humanos solidarios, venimos exigiendo que el Gobierno de Coalición, aupado con los votos de las izquierdas, cumpla con un Plan de Vivienda urgente, para atender de inmediato estas insoportables condiciones que padecen “los sin techo”,  como paso previo a un plan más ambicioso, pero muy urgente y necesario para solucionar este grave problema.

Construcción de Viviendas Sociales:

        El Gobierno debe presentar un Plan para construir un millón de viviendas sociales, como hemos aprobado recientemente en el borrador de propuestas que hemos venido elaborando que dice:

(Esto es lo que proponemos en las Tesis 467 a 477):  Para dar soluciones al problema de la vivienda, el Gobierno llevará a cabo un Plan de Habitabilidad, procediendo a la expropiación de uso de todos los inmuebles y viviendas que lleven un año desocupadas, abandonadas o fuera de uso, sean de propiedad privada que tengan más de 3 viviendas,  o de bancos y fondos buitre,  para realojar a las familias sin viviendas ni recursos”. 

 

      “Esas viviendas serán usadas prioritariamente para resolver el problema de los Sin Techos, o como centros culturales y de ocio, en caso de necesidad social. La solicitud y entrega del uso de cada inmueble deben ser ejercidas y controladas por las Asambleas Municipales que se crearán en cada distrito o pueblo, con representación democrática de Asociaciones Vecinales, Sindicatos de clase y los Ayuntamientos”. 

        “El Gobierno llevará a cabo un Plan de Viviendas Sociales, para  poner en marcha la construcción de UN MILLÓN de viviendas sociales, con la municipalización del suelo urbano que libere suelo edificable”.

        “En caso necesario, se nacionalizarán las grandes empresas constructoras, fuertemente endeudadas, para gestionarlas democráticamente bajo control obrero”.

        “La Vivienda es un Derecho de la ciudadanía, no un negocio de especuladores y corruptos”. 

        “Impuestos progresivos sobre los especuladores que poseen gran cantidad de viviendas vacías, para forzar a sacar estas viviendas en alquiler y evitar que la vivienda sea un medio de especulación, con tasación de los alquileres”. 

        “El Gobierno debe no reconocer el valor actual de las deudas hipotecarias de las familias obreras, que están ligadas al valor artificial que alcanzó el suelo originado en el boom inmobiliario”.

        “Es preciso tomar medidas urgentes para frenar la especulación pues ahora se está cebando una nueva burbuja del Alquiler que hay que combatir antes de que estalle. Poner tope máximo a la subida de los alquileres. Ninguna familia asalariada debe pagar más del 15 % de su Salario Familiar”.

        “Mediante Ley se fijará que los alquileres e hipotecas para la primera vivienda no superarán en ningún caso el 15 % de los ingresos familiares”. 

        “El Gobierno paralizará por Ley de inmediato los embargos de viviendas y bienes de las familias trabajadoras, jubilados o pobres que acrediten no tener recursos suficientes para abonar dichas hipotecas y proceder a un realojamiento social regulado por  dicha Ley”.

        Con estas medidas se daría una mejora a la juventud  y las familias en situación de pobreza extrema y se distribuiría el trabajo como un bien escaso, garantizando una mejor calidad en la atención pública incrementando las dotaciones presupuestarias para acabar con el deterioro de los servicios sociales básicos””... (*)

      Las pésimas condiciones de vida, la falta de un techo donde cobijarse es el resultado de la falta de una política de viviendas durante décadas que ha producido un crecimiento astronómico de los alquileres, siendo estos problemas crecientes que afectan a los menos favorecidos, pero que tienen consecuencias nefastas para la juventud trabajadora.

      El problema de la vivienda provoca fricciones y choques enormes entre las parejas, porque, o bien se ven obligados a vivir en casa de sus padres hasta más de 30 años, con toda la problemática que esta situación lleva consigo, o se ven obligados a vivir en condiciones muy precarias, en las que el nacimiento de un bebé, por ejemplo, en vez de convertirse en un acontecimiento de alegría, puede tornarse en pesadilla ante la escasez de recursos económicos para garantizar una vida digna al niño.

      La lucha por unas condiciones de vida dignas, debe ser prioritaria para tener una vivienda, un trabajo, una educación, una sanidad y unos servicios sociales básicos garantizados para todas y todos.(**)

      Un Gobierno Socialista tiene que garantizar a toda la clase trabajadora y sus familias, el acceso a una vivienda digna por un alquiler accesible.

      Esa es la forma en que quedará garantizada la libertad del trabajador lo cual la sociedad capitalista explotadora y corrupta, les niega,  porque bajo el capitalismo no hay salida para los pobres.

      Es preciso abrir el camino para la solución más completa del problema de la vivienda, que debe tener como objetivo, la desaparición de la contradicción entre  campo y ciudad, a través de una distribución más equitativa de la población de una forma más racional en todo el territorio, de acuerdo con el Plan de Desarrollo Ecológico para combatir el Cambio Climático, que también es prioritario y que junto al Plan de Viviendas Sociales, necesitaría gran cantidad de mano de obra que daría trabajo a los parados.

       Recursos económicos existen, pero es preciso acometer una lucha firme contra la corrupción, para que se devuelva lo robado y acabar con los Paraísos Fiscales, a la vez que dotar al Estado de una Banca Pública, bajo control social, que sería la clave para una vida mejor. 

      ¡¡Organízate y lucha con nosotros para avanzar hacia la Transformación Socialista de la Sociedad, porque otro mundo es posible, pero con el Socialismo Científico y una Democracia Participativa y Ética¡¡  

 

COMISIÒN PERMANENTE.

IZQUIERDA SOCIALISTA MÁLAGA.

PSOE DE ANDALUCIA.

(*) Esas tesis corresponden al borrador de Programa Politico que estamos debatiendo y que está a disposición de cada afiliado o simpatizantes que quiera participar aportando propuestas. Puedes solicitarlo gratuitamente al correo de abajo, poniendo en asunto: “Borrador de Programa”:   Ispsoeandalucia.malaga@gmail.com

 (**) Información de ayer domingo 6 Junio:

“”La tragedia de Badalona destapa la situación límite en la que viven medio millón de personas en España”…/… Tres muertos y 17 heridos, dos en estado crítico y cuatro de carácter grave…/… balance provisional del incendio en una nave industrial abandonada en Badalona en la que vivían hacinadas unas 140 personas…/… Según el informe Foessa, hay 800.000 hogares y 2,1 millones de personas que sufren situaciones de inseguridad en la vivienda. En proporción, son 4 de cada 100 hogares en España. Por su parte, hay alrededor de un millón 300.000 hogares y 4,6 millones de personas que sufren inadecuación en la vivienda. Son 7 de cada 100 familias las que, por tanto, soportan una situación "de falta de confort y de condiciones adecuadas para residir/…"”. 
(Fuente: infolibre.es 6-6-21).

4 de junio de 2021

LAS “BARONÍAS” PREFIEREN EL PACTO CON LA BURGUESÍA.

 

Existe un creciente malestar interno y externo ante las presiones y declaraciones de algunos ex/cuadros del PSOE, renombrados por la burguesía como “baronías”, empujando para que  Pedro Sánchez rompa el Gobierno de Coalición con U.P. y se acerque al PP.

Esta actitud es apoyada por el ala más a la derecha del Partido, el sector socio/liberal, pero también algunos que se declaran socialdemócratas, cuestión de la que se habla cada vez con más insistencia y que es abiertamente apoyado por una capa de compañeros que, a nuestro parecer, han ido demasiado lejos en su deriva “socio/liberal”.

La posición de la corriente Izquierda Socialista de Málaga viene siendo firme y hemos debatido y expresado públicamente que somos contrarios a ese o cualquier acuerdo con la representación de la burguesía que encarna el tándem PP, VOX y los restos del naufragado C’s,  que defienden posiciones reaccionarias e incluso intolerantes con ese grado de degeneración que se está alcanzando en las instituciones del Estado. 

Para nuestra corriente Izquierda Socialista, no caben acuerdos contra-natura con esas “derechonas carpetovetónicas herederas del franquismo”, ni con el señuelo de que es un “Pacto de Estado”,  ni mucho menos si se perfila un futuro pacto de “Concentración Nacional” entre el PSOE y las derechas, como reclaman los voceros de la burguesía.

Esperamos que la C.E. no cometa ese error que podría representar una catástrofe para nuestra organización, como argumentamos en el análisis siguiente.

La oleada brutal de especulación que prepara la actual crisis financiera globalizada, cuya recesión económica agravada por la Pandemia, podría ser incluso superior a la que desencadenó la terrible depresión de los años 30, según algunas escuelas económicas.

Las grandes cantidades de capital ficticio, activos tóxicos, estafas colosales, saqueos bancarios y demás tropelías que siguen ocurriendo en el sistema financiero mundial, continúan siendo un veneno en el circuito monetario que amenaza con destruirlo todo, ya que se avisa por algunos analistas que podríamos encontrarnos cerca de una situación aguda de  recrudecimiento de la recesión, por lo que la crisis está lejos de haber terminado su recorrido y puede continuar.

No debemos buscar la causa de fondo de la crisis en el comportamiento de algunos individuos, por muy egoístas, estafadores, ladrones o por faltos de ética que sean, (que también), porque si eso fuera así, la solución sería conseguir ese “pacto ético” entre los partidos y acabaríamos con el problema prometiéndonos que en el futuro todos se van a comportar decentemente.  

Ese es el nuevo engaño al que nos quieren llevar algunos dirigentes pero todos sabemos que las finanzas internacionales no tienen nada de transparentes, sino que tienen un comportamiento mafioso y secreto.

Es incorrecto atribuir la causa de la crisis solo a la corrupción y a la avaricia de los banqueros, aunque la realidad es que son apabullantes los Casos como  Gürtel,  Blesa, Bárcenas, Caja PP Valencia, Boadilla, Mercamadrid, Naseiro, Palma Arena y hasta más de 260 casos de corrupción que pueden consultarse en este enlace: Fuente: https://www.casos-aislados.com/Caso-por-partido.php?Partido=PP

La corrupción es una expresión de la enfermedad del sistema capitalista en general, una expresión clara de la crisis orgánica del sistema que se basa en la explotación de los asalariados por los capitalistas.  La cuestión es que el modelo actual a escala mundial se encuentra en un callejón sin salida. 

La causa fundamental de la crisis es que el desarrollo de las fuerzas productivas ha superado ya los estrechos límites de la propiedad privada y el estado nacional. 

La expansión y contracción del crédito con frecuencia se presenta como las causas de la crisis, pero en realidad, eso son los síntomas más visibles.


Las crisis son una parte integral del capitalismo.

Las fuerzas productivas de que dispone el sistema no sirven ya para fomentar el régimen burgués de la propiedad, porque están demasiado globalizadas y potentes, para seguir explotando al ritmo anterior, cayendo la tasa de ganancia,  y no saben cómo vencer esos obstáculos que frenan el desarrollo que amenazan dar al traste con el modelo que lleva a la humanidad hacia la catástrofe. 

Siembran un gran desorden al romperse el equilibrio entre “capital y trabajo” pues las condiciones sociales burguesas de propiedad privada  resultan inapropiadas para abarcar la riqueza, cada vez en menos manos, que el mismo modelo genera.

Los ricos son cada vez más ricos y no hay recursos para las masas, que no pueden comprar las mercancías y servicios que necesitan, por la creciente pauperización de los pueblos que soportan una desigualdad insoportable, con paro, miseria y desolación.

La falta de demanda global que ha provocado el caos profundo  en los mercados, no se podrá resolver con la política liberal, de recortes de los salarios y presupuestos escasos, para que los banqueros mafiosos sigan amasando inmensas fortunas que atesoran en paraísos fiscales.

El recurso de los créditos especulativos agrava la situación disparando los déficits.  Esas medidas incrementan las desigualdades entre ricos y pobres,  aceleran la lucha entre las clases y preparan convulsiones y estallidos sociales.

La clase trabajadora, las capas medias e incluso los sectores agropecuarios, industriales y comerciales de la pequeña burguesía y autónomos, están estrangulados y no pueden funcionar, viéndose obligados a preparan protestas y movilizaciones que serán cada vez más numerosas.

Los bancos acumulan enormes cantidades de  dinero pero no lo quieren prestar porque no confían en recuperar los préstamos.

Todo el sistema está atascado y amenazado de una prolongada parálisis de estancamiento,  que aceleran la desigualdad y el enfrentamiento entre las clases.

La bancarrota de esa política liberal del “dejar hacer”, “dejar pasar”, que ha practicado la burguesía ha quedado en evidencia que no ha servido para solucionar la cuestión social  durante los tres últimos quinquenios,  quedando demostrada por la dramática situación que padece el pueblo, con un paro crónico, una pobreza aguda, un malestar creciente y un rechazo masivo a las instituciones, incluyendo la Judicatura, la burocracia política e incluso la Corona, que con la crisis provocada por el anómalo comportamiento de Juan Carlos I, refugiado en Abu Dhabi, ha provocado un permanente crecimiento de los sectores republicanos.

La situación de desequilibrio que se produce en la sociedad, cada vez más desigual e inhumana, no tendrá arreglo mientras todos los Gobiernos sigan  practicando la política que le marcan  la Troika, el F.M.I. y demás organismos a las órdenes de las multinacionales que son manejadas desde gobiernos mundiales en la sombra, como el Club Bilderberg y la Trilateral.

Esas políticas que beneficia a la Banca y los grandes Capitalistas y perjudica a las pymes, los autónomos y las clases laboriosas, nos pueden llevar a la catástrofe, pues resumiendo consiste en robar a los pobres para dárselo a los ricos, obligando a gobiernos sumisos a seguir atacando mediante esas políticas austericidas, que sacrifica  los intereses sociales, recortando en sanidad, educación, pensiones y servicios sociales, que equivale a un desmantelamiento del sector público, para aumentar la tasa de beneficios de los banqueros mafiosos y su sector privado.

Los efectos de esa política antisocial es favorecer a los poderosos y mantener al Estado como coto privado de una pequeña minoría de banqueros, especuladores y estafadores, excluyendo al conjunto de la mayoría que está representada por la clase trabajadora, las capas medias y sus familias.

Mientras tanto,  esa minoría de burgueses utilizan los poderes del Estado para abusar descaradamente de su posición en el propio interés de la clase dominante y no en el interés del bien común y de las clases menos favorecidas de la sociedad, saqueando a la ciudadanía con subidas de precios abusivos, en electricidad, combustibles, alimentos… y machacando al sector “agropecuario” y otros sectores que están en plena  bancarrota.   

De esta manera queda confirmado por esa pandilla de explotadores, especuladores y ladrones,  que bajo el capitalismo nunca será posible una verdadera democracia y mucho menos un auténtico socialismo.

 

Los partidos tradicionales no ofrecen alternativas.

Las bases de los partidos y sindicatos de izquierdas están cada vez más indignadas con el panorama de corrupción generalizada que se extiende por todo este podrido sistema capitalista y están buscando una explicación teórica y una alternativa práctica, que las actuales direcciones, en bases reformistas dentro del estrecho margen que el neoliberalismo tiene,  son incapaces de ofrecer.

El Gobierno de Coalición,  si pretende llevar a cabo una política que nos conduzca a una salida del atolladero en el que nos ha metido el capitalismo, si no acumula fuerzas de izquierdas para superar este podrido sistema planteando a los movimientos sociales luchar por una salida en base el Socialismo Científico y una Democracia Participativa y Ética, que sea defendida por el conjunto mayoritario de la ciudadanía para salir de la recesión por la izquierda, no podrá realizarlo si no rompe con el capitalismo mafioso.  

 

Comienza el resurgir del movimiento obrero.

        Las masas buscan un cambio de modelo de sociedad y surgen  nuevas fuerzas emergentes, pero ni el PSOE, ni Unidas Podemos, ni las demás izquierdas, ni políticas ni sindicales, están ofreciendo políticas claras que convenzan, por lo que no se han ganado la confianza del pueblo.

Es preciso que los sindicatos cambien de táctica y  rompan con ese método de sumisión del “pacto por el pacto” con la Patronal, sin contenidos concretos y suficientes, para movilizar a la clase trabajadora y defender un programa para cambiar las cosas, esperando y deseando que sea  adecuado y haga  posible el inicio de la transformación de este caduco sistema capitalista, que se ha convertido en una pesadilla para la humanidad.  

Las decenas de miles de compañeros que componen los movimientos sociales en lucha, están esperando una respuesta de izquierda y que se abra un debate democrático  y con acciones de luchas positivas, que es lo que se podría convertir en una esperanza para la clase trabajadora y ante cuyo panorama de giro a la izquierda, la salida de la recesión, con el concurso de la clase trabajadora, si sería posible, pero a condición de que los corruptos y banqueros devuelvan lo robado por lo que es urgente una Banca Pública y un Plan de lucha contra la Corrupción.  

La burguesía está bastante histérica, porque el pueblo podría perder el miedo y amenazando los privilegios de la clase dominante, con luchas y propuestas concretas que se tendrán que ir consolidando, pero que si conseguimos la unidad de las izquierdas, este sistema podrido hasta la médula, con las Cloacas del Estado, sin desinfectar, los ladrones de guante blanco,  tendrían los días contados y, junto a su sistema explotador y obsoleto,  serían mandados al basurero de la historia.

   

El capitalismo no funciona:

Está demostrado ya con creces que no funciona para los trabajadores, pero el drama es que el programa socialdemócrata también es inviable, si no se produce el giro a la izquierda para superar el modelo burgués.

Si no rompe con la lógica del capitalismo, para lo cual hace falta marchar unidos en la acción y si no se reconoce en la teoría y en la práctica que este modelo liberal burgués, es ya inadecuado y caduco para dar soluciones a la problemática social e ineficaz para la construcción de una sociedad democrática y auténticamente socialista, si se mantiene dentro del marco estrecho del modelo capitalista, la situación incluso se podría empeorar. 

Considerando que estamos en un momento crítico, invitamos al encuadramiento, al debate, a la organización  y a la unidad en la acción a todos los trabajadores que comprendan la necesidad de profundizar en las ideas y en la defensa de nuestros Derechos que nos están siendo arrebatados.

También es necesario participar en la elaboración del programa alternativo de transición al socialismo y a una profundización y saneamiento de la democracia social,  que viene representado en las tesis que defiende nuestra corriente para el “giro a la izquierda” (*) o cualquier otra propuesta que sea mejorada y superada con el concurso de la lucha.  

Llamamos a la movilización general de los trabajadores, para que nos impliquemos activamente en la defensa del programa que cada cual considere que es el mejor para cambiar las cosas, bien en asociaciones sociales, partidos y sindicatos de izquierdas, porque como dice el clásico “la emancipación de la clase trabajadora será obra de la propia clase o no será”.

Una de las principales tareas de nuestra corriente consiste en fortalecer las bases de la lucha por el socialismo, profundizando y defendiendo un comportamiento ético que pasa por más democracia, más participación, más debate, más información.

Así tendríamos todas y todos la posibilidad de participar activamente en la elaboración de las  propuestas, ideas políticas, análisis y métodos, definiendo las prioridades y objetivos de forma colectiva, relativos a nuestras acciones en el terreno de las luchas reivindicativas, a corto, medio y largo plazo, tanto en el plano político como sindical y ciudadano.

Continúa el debate en la izquierda planteándose que entre la “socialdemocracia entreguista” y el “estalinismo dictatorial” solo cabe la esperanza en una lucha masiva del movimiento obrero para avanzar hacia el genuino socialismo, un Socialismo Científico, pero profundamente Democrático, Participativo y Ético,  que hunda sus raíces en el análisis marxista y en las propuestas transformadoras que nos permitan iniciar entre toda la clase trabajadora, acciones encaminadas hacia la instauración de una nueva sociedad.

Eso solo podrá ser llevado a cabo mediante un gobierno fuerte de las izquierdas, un gobierno de los trabajadores,  en defensa de un GENUINO PROGRAMA SOCIALISTA (*) que ponga como objetivo prioritario cubrir las necesidades básicas de las familias menos favorecidas, para lo cual es necesario avanzar hacia un Estado Federal,  Laico, Democrático, Republicano y Socialista.

Será mediante ese esfuerzo común y solidario como mejor vamos a desarrollar los ideales y programas, para llevar a cabo este proyecto necesario y humano, avanzando hacia el verdadero socialismo, buscando la unidad y la mejor organización del movimiento obrero, estudiantil, feminista, ecologista y ciudadano,  que podamos formar entre todas y todos, con el fin de acabar con esta pesadilla de capitalismo mafioso de casino y comenzar la construcción de la nueva sociedad que la clase trabajadora y toda la Humanidad  reclama y se merece.

 COMISIÒN PERMANENTE.

IZQUIERDA SOCIALISTA DE MÁLAGA.

PSOE DE ANDALUCÍA.

 (*)  Si quieres recibir gratuitamente el BORRADOR DE PROGRAMA que está a debate y por el que luchamos, puedes solicitarlo al correo de abajo.

ispsoeandalucia.malaga@gmail.com

 

2 de junio de 2021

PARA PROTEGER EL EMPLEO Y LEVANTAR UN ESCUDO SOCIAL DE VERDAD… ¡¡NACIONALIZAR LA BANCA YA ¡¡

 

Apenas pasa una semana sin que se anuncien despidos masivos en todo tipo de empresas, incluidas las grandes compañías del Ibex-35 que obtienen miles de millones de beneficios. El ejemplo del sector bancario es, por derecho propio, completamente escandaloso. Ante tamaño disparate, ¿Qué hace el Gobierno de coalición? ¿Qué propone Yolanda Díaz como representante de UP y ministra de Trabajo?

El sector bancario compagina desde hace más de una década beneficios récord, el pago de salarios desorbitados a sus directivos, la subcontratación en condiciones cada día más precarias de una serie de tareas que antes realizaban sus propias plantillas, y una política de ataque frontal a los derechos laborales de los trabajadores del sector.

La crisis de 2008, la más grave que sufre el capitalismo desde 1929, está provocando un cambio radical en el funcionamiento del sector bancario. Trabajar en la banca ya no es sinónimo de estabilidad laboral, buenas condiciones de trabajo y carrera profesional asegurada. Lo que está a la orden del día en el sector es la destrucción de decenas de miles de puestos de trabajo, un proceso que transcurre ante la indiferencia de los dirigentes de CCOO y UGT, que apenas se limitan a criticar la “pérdida de sensibilidad” de los banqueros, simulando ignorar que sus años de colaboración con la patronal en nombre de la “paz social” y de cesión sin lucha de los derechos conquistados en los años 70 y 80 han sentado los cimientos de lo que ahora está pasando.

El empleo arrasado.

Justo antes del estallido de la crisis en 2008, el sector bancario empleaba en el Estado español a 278.301 trabajadores. La crisis provocó una primera oleada de destrucción de puestos de trabajo, que afectó, según datos del Banco de España, a algo más de 94.000 trabajadores.

A esta destrucción neta de empleo hay que sumarle la progresiva sustitución de trabajadores con buenas condiciones laborales por trabajadores en condiciones mucho más precarias - un proceso que ha afectado a otros 23.000 puestos de trabajo - y la externalización generalizada de tareas que, como la atención telefónica a clientes, la gestión de hipotecas o el mantenimiento de sistemas informáticos, venían siendo realizadas por la plantilla de los bancos.

Todo este proceso de retroceso sistemático de derechos laborales fue pactado por la patronal bancaria con CCOO y UGT. En entidades como Bankia, los dirigentes de la Federación de Servicios de CCOO jugaron un abierto papel de verdugos de sus propios compañeros, recibiendo como pago por su traición ascensos y prebendas como las conocidas tarjetas de crédito “black”.

Destruyendo conscientemente la organización sindical en la banca y minando la confianza de los trabajadores en sus representantes, los dirigentes de CCOO y UGT prepararon el terreno para los EREs anunciados en estas últimas semanas, que supondrán la destrucción de 20.000 puestos más, dejando la plantilla total del sector en torno a las 158.000 personas, 120.000 menos que hace trece años.

A la cabeza se encuentra Caixabank, que plantea despedir a 8.291 empleados, seguido por BBVA (3.798 despidos), Santander (3.572), Sabadell (1.800) e Ibercaja (750). De la prevista fusión de Unicaja con Liberbank se prevé que resulten 1.500 despidos más.

Beneficios milmillonarios gracias al rescate público constante.

En las mismas fechas en las que se anunciaban los despidos masivos se hacían públicos los beneficios obtenidos por la banca en el primer trimestre de 2021. Las cinco entidades que cotizan en el Ibex 35 (Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell y Bankinter) registraron un beneficio agregado de 7.825 millones de euros.

Estas cifras astronómicas no tienen nada que ver con una supuesta “buena gestión” de los banqueros, sino que son el resultado del constante trasvase de dinero público a las arcas de la banca. Cada vez más, los negocios de la banca dependen del continuo flujo de dinero público, agrandando así su papel parasitario, que se acreciente en las condiciones generadas por la crisis global del sistema capitalista.

Precisamente fue la gestión del sector financiero la que agravó las consecuencias de la crisis de 2008 y obligó al Estado español a entregar a la banca, a fondo perdido, 77.651 millones de euros, para tapar los agujeros creados por años de especulación ilimitada en el mercado inmobiliario.

Más allá de este costosísimo rescate, a través de un amplio mecanismo de avales públicos, la actividad comercial de la banca se desarrolla en unas condiciones en las que el riesgo que es connatural a su actividad lo asume el Estado, mientras que los beneficios van a llenar los bolsillos de los grandes oligarcas.

A través de los créditos del ICO y de otras ayudas aprobadas con motivo de la pandemia, la Hacienda Pública asume hoy el riesgo de impago de créditos por importe de 110.000 millones de euros, a la vez que garantiza casi 840.000 millones de depósitos bancarios de particulares y empresas. Al mismo tiempo, gracias a las medidas aprobadas por el gobierno del PP en 2013 para ampliar el alcance de los activos fiscales diferidos, medidas que el gobierno PSOE-UP ha mantenido, la banca ha podido reducir, solo en los dos últimos años, su factura fiscal en más de 3.000 millones e incrementar sus ingresos y beneficios en idéntica proporción.

Y por si todos estos regalos de dinero público fuesen poco, el tan publicitado Plan Europeo de Recuperación supondrá para el sector bancario una gran oportunidad de obtener grandes beneficios sin ningún tipo de riesgo. Los empréstitos de 750.000 millones de euros que la Unión Europea va a suscribir en los mercados de capitales generarán entre 2028 y 2058, su período previsto de devolución, unos réditos multimillonarios para el sector financiero y, a la vez, lo convertirán en el auténtico amo de la política económica, fiscal y comercial de la UE y de los países que la forman.

La carrera desesperada por el continuo incremento de beneficios en las condiciones impuestas por la crisis del sistema capitalista otorga a la banca, y a todo el sistema financiero, un papel decisivo en la acumulación y circulación del capital. Las tendencias que condujeron al dominio del capital financiero, analizadas por Lenin hace algo más de un siglo en su libro “El imperialismo, fase superior del capitalismo” se han profundizado hasta extremos nunca vistos.

La dictadura del capital financiero llega hoy a todos los rincones de la actividad humana e impone un empobrecimiento generalizado para la gran mayoría de la población trabajadora, empezando por sus propias plantillas.

El inmenso poder del capital financiero se comprueba en la lamentable capitulación del gobierno del PSOE-UP ante la banca y su política de despidos masivos y retribuciones obscenas para sus directivos. La ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, militante del PCE, ha pedido a los banqueros un poco de “ética”, y Nadia Calviño, vicepresidenta económica del gobierno, ha apelado a su “responsabilidad”, como si las consideraciones morales jugasen algún papel en el mundo de los grandes negocios.


Pero incluso unas declaraciones tan inofensivas han recibido respuesta del poder financiero por boca de Gonzalo Gortázar, consejero delegado de CaixaBank, que ha recordado a Díaz y Calviño que los planes de despidos y de retribuciones de directivos del banco habían recibido el visto bueno del gobierno que, además, participa en el Consejo de Administración de la entidad.

Cada día es más evidente que bajo la fachada de la democracia parlamentaria opera, ya casi sin disimularlo, la dictadura del capital financiero. Cada vez que una decisión política choca con los intereses del poder financiero, la democracia queda sin efecto y, de una forma u otra, los intereses del gran capital se imponen.

Nacionalizar la banca y el sistema financiero es imprescindible para poner la economía al servicio de la población.

La banca no es solo un sector económico más. El sector financiero es el corazón mismo del sistema capitalista, un corazón que bombea capital a todo tipo de actividades que permiten explotar trabajo asalariado y generar plusvalor. El capital financiero domina la economía mundial, desde la gran industria y el comercio hasta la atención a personas sin hogar o la asistencia sanitaria, y convierte todas las actividades que domina en una fuente de grandes beneficios, sin preocupación alguna por las necesidades sociales o por el impacto sobre el medio ambiente.

El proceso de concentración vivido en el sector financiero en las últimas décadas, consecuencia inevitable de la dinámica inherente al sistema capitalista, se ha acelerado como consecuencia de la crisis de sobreproducción de 2008. La obtención de beneficios en un mercado saturado es cada vez más difícil, y el capital necesita concentrarse para reforzar su capacidad de sobreexplotar a la fuerza de trabajo en todo el mundo.

La banca española no ha escapado a este proceso de concentración del capital. Sus accionistas tradicionales están siendo desplazados por las grandes empresas de gestión de activos que dominan hoy la economía mundial. Firmas como BlackRock, State Street o Vanguard, cuyos activos sobrepasan con mucho el PIB agregado de las grandes potencias capitalistas, ejercen hoy el control efectivo de la banca española y determinan sus políticas. Solo BlackRock controla ya el 20% del capital de los principales bancos españoles.

Como hemos visto, la banca canaliza recursos billonarios, en gran medida procedentes del dinero público, y los destina a generar beneficios para una ínfima minoría de oligarcas. En su camino hacia el beneficio destruye decenas de miles de puestos de trabajo, deteriora sistemáticamente las condiciones laborales, tritura los derechos conquistados por décadas de lucha obrera y convierte la democracia parlamentaria en un cascarón vacío, una farsa en la que ya solo creen los patéticos dirigentes de la izquierda reformista.

Es una ilusión pensar que este proceso de concentración del poder financiero, con su inevitable secuela de empobrecimiento creciente de la clase trabajadora, va a revertirse o transformarse en su contrario por obra y gracia de un “nuevo contrato social”, como plantea Yolanda Díaz en un artículo publicado el pasado 10 de mayo. Solo un programa socialista, que contemple como una de sus principales medidas la nacionalización de la banca y del sistema financiero será capaz de evitar las negras perspectivas que ofrece el capitalismo en crisis.


Cuando, a través de la expropiación sin indemnización, los ingentes recursos del sistema financiero se pongan al servicio de las necesidades de la inmensa mayoría de la población, se podrá asegurar los puestos de trabajo hoy amenazados, mantener las conquistas laborales y sociales ganadas en las décadas anteriores, y levantar un autentico escudo social para blindar la sanidad y la educación públicas, poner en marcha un ambicioso plan de vivienda pública con alquileres sociales y acabar con el desempleo y la pobreza.

No hay otra salida. Nacionalización de la banca ya.

Fuente:  

Prensa obrera EL MILITANTE núm. 354.  (Verano 2021, página 15).