(RECOMENDABLE LEER LAS PARTES ANTERIORES EN ESTE MISMO BLOG.)
…/… La experiencia está demostrando tozudamente que es imposible combatir a la extrema derecha y a la reacción con la agenda política que defiende la “socialdemocracia”. La gestión del capitalismo no es la solución, es el problema.
Las implicaciones del PSOE con la oligarquía financiera y económica, nacional e internacional, con las agencias del imperialismo occidental y sus renuncias estruendosas a un programa de reformas sociales de verdad, a defender los servicios públicos poniendo fin a los recortes, a terminar con el infierno de la especulación inmobiliaria y el poder de los rentistas, a depurar de fascistas el aparato estatal, policial y judicial, nos ha llevado a esta situación.
Ya no vale el mantra de “que se note en las urnas”. Llevan ocho años gobernando (desde 2018), y en este periodo los más beneficiados de su gestión son precisamente los que nunca les votarán: las grandes empresas del IBEX 35 y cientos de miles de pequeñoburgueses rentistas, enriquecidos con los alquileres abusivos, con negocios donde explotan salvajemente a la juventud y a la clase obrera, nativa e inmigrante, ya sea en el campo, en la hostelería, en el turismo…
Pero ahora muchas cosas se olvidan conscientemente. Por ejemplo, que Zapatero aprobó una reforma de la Constitución con el apoyo del PP para garantizar la obligatoriedad del pago de la deuda pública a los bancos por encima de cualquier gasto social. Su Gobierno dio luz verde a una contrarreforma escandalosa de las pensiones que amplió la edad de jubilación hasta los 67 años, aprobó un tajo brutal a los presupuestos de educación y sanidad públicas, y bajo su mandato se desató el movimiento de los indignados del 15M, que puso en valor una consigna que era sentida por millone en las calles con aquella consigna: “”¡PSOE y PP, la misma mierda es!””
No recordamos estas cosas para dar ningún apoyo a la ofensiva de la reacción, contra la que nos manifestamos con rotundidad. Lo hacemos para dejar claro que no tenemos la menor intención de hacer seguidismo de una “socialdemocracia decadente” que es responsable, por sus políticas capitalistas, en asfaltar el terreno a la demagogia de la derecha extrema del PP y la extrema derecha de VOX para desmovilizar a la izquierda.
Las dudas generadas en torno a este procesamiento han hecho que las primeras acusaciones de “”lawfare”” fueran abandonadas silenciosamente. De hecho, los socios del PSOE en el Gobierno, que en un primer momento salieron en tromba a defender a Zapatero, han recogido cable y se muestran “consternados”, aumentando las exigencias de explicaciones.
Pero el expresidente calla, y lo hace según sus fuentes cercanas para no perjudicar su estrategia de defensa. Hablará después de declarar ante el juez pero así no se despeja ninguna incertidumbre, y se da margen a una agonía más dura.
Es evidente que la madeja se complicará, confirmando además que los miles de hilos que ligan al gran capital con los partidos del sistema, que les unen por intereses comunes, son el ADN del parlamentarismo burgués. El Gobierno del Estado moderno no es más que una junta que administra de los negocios comunes a toda la clase burguesa, escribieron Marx y Engels en El Manifiesto Comunista.
Los acontecimientos que vivimos no pasan en balde y tienen un impacto muy importante en la conciencia de las masas. Hay miles de activistas, sobre todo los más veteranos, que sienten una extraordinaria preocupación por lo que está ocurriendo y que bajo ningún concepto quieren que los “fascistas de PP y VOX” lleguen al Gobierno. Y tienen razón, pero la lucha de clases no entiende de deseos sino de realidades.
La debilidad invita a la agresión, y este Gobierno, más allá de los gestos propagandísticos y los brindis al sol, no está defendiendo los intereses de su base social. No basta con programas en la televisión pública para denunciar los desmanes de la extrema derecha. A la reacción se la combate ensanchando los derechos sociales, económicos y políticos de la clase obrera y la juventud, enfrentando a los grandes poderes fácticos, no protegiéndolos y criminalizando la protesta social a base de represión.
Estamos ante una coyuntura trascendental que exige levantar una izquierda completamente diferente, una izquierda combativa que vuelva sus ojos a las ideas del SOCIALISMO CIENTÍFICO, LA DEMOCRACIA PARTICIPATIVA Y ÉTICA, defensoras del marxismo, para aglutinar a las fuerzas organizadas de la clase obrera y la juventud, y que se apoye en su capacidad de lucha.
(TERMINARÁ CON LA PARTE 5 FINAL)
COMISIÓN PERMANENTE.
IZQUIERDA SOCIALISTA DE MÁLAGA.
PSOE DE ANDALUCÍA
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