18 de septiembre de 2020

LA GUERRA COMERCIAL SE PODRÍA RECRUDECER.

  


El “naZionalismo económico” que reintrodujo Trump cuando ganó la Presidencia de EEUU  hace unos años, se podría recrudecer, sobre todo  si volviese a revalidar su triunfo en las elecciones que se disputarán el próximo día 3 de noviembre de este año, aunque parece que las encuestas le son adversas.

 

 Esa situación  no estaría derivada por factores subjetivos ni del carisma que puedan tener algunos dirigentes, consigan el triunfo del Partido Republicano o del Partido Demócrata,  sino que es una tendencia objetiva fruto de los procesos que se dan en la economía, agravados por la descomposición del modelo capitalista en esta recesión económica que continuará agravándose con los efectos de la Pandemia del Covid-19.

 

La globalización de la economía ha sufrido un colapso generalizado, siendo la causa principal la crisis estructural del capitalismo que estaba llegando, mostrando las carencias  y decadencias de todos los países. Ha saltado por los aires este modelo de propiedad privada de los medios de producción concentrados cada vez en menos manos, que tiende al  Monopolio, junto con el cierre de las fronteras nacionales, lo que representan grandes obstáculos para el desarrollo de las fuerzas productivas, que están al borde de un colapso brutal.

 


La guerra comercial iniciada hace unos años entre los cuatro bloques imperialistas, EEUU, China, Rusia y la U.E. con su eje enfocado entre la disputa de las dos primeras, están representando una transformación cualitativa en las relaciones mundiales que saldrán trastocadas y malparadas, por estas disputas comerciales que podrían agudizar más la carrera bélica, alimentando guerras cruentas latentes y otras nuevas, si continúan en el poder esos elementos mafiosos que dominan las finanzas a través del complejo militar industrial que es el brazo armado del Gobierno mundial en la sombra, que anteponen sus beneficios a las vidas de las personas.   

 

El conflicto comercial  y la Pandemia serán el frente de batalla en esta guerra mucho más profunda por la hegemonía mundial,  entre China que ya ha desbancado a EEUU convirtiéndose en la primera potencia dominante, aunque esta última no cederá tan fácilmente su posición, sin presentan una dura resistencia que podría desestabilizar aún más la situación económica mundial, empujando a las masas hacia la búsqueda del Socialismo, como necesidad imperiosa a la agonía imperialista/capitalista.

 

De nuevo se fortalecerá la teoría del socialismo científico que volverá a poner sobre la mesa la necesidad de una economía socialista planificada y ello se deduce de la necesidad objetiva de ofrecer una alternativa al capitalismo agónico en sus crisis y recesiones constantes (esta recesión podría ser similar a la de los años 30), donde cada vez son más profundas y virulentas, agudizando las desigualdades entre ricos y pobres, entre la clase capitalista y la clase trabajadora, que ante la presión de la desigualdad creciente, se podría ver lanzada a la lucha social por su supervivencia.

 

El socialismo científico genuino y democrático no tiene nada que ver con lo que hubo en la URSS bajo el régimen Estalinista, pues aquel modelo, aunque era llamado por algunos de “socialismo real”, representaba una caricatura burocrática y totalitaria del PARTIDO COMUNISTA DE LA UNIÓN SOVIÉTICA, donde la democracia obrera estaba aplastada y en los últimos tiempos antes de su derrumbe, el 3 % de la Nomenclatura Burocrática se apropiaba del 64 % del PIB, donde no existía ni libertad de partidos ni sindicatos libres.

 

En China todavía existe el “Partido Comunista”,  similar a lo que ocurría en la URSS,  que sigue gobernando mediante una enorme red de burócratas y un Ejército potente, hablando de “socialismo de mercado”, pero en realidad, aquello es un modelo de Capitalismo de Estado, donde los derechos democráticos están suprimidos y la clase trabajadora no goza de derechos sociales básicos para poder controlar democráticamente a sus dirigentes.

 

Preciso es entender que las necesidades del socialismo internacionalista se derivan de las actuales y futuras condiciones de este capitalismo decrépito e inviable a largo plazo,  que ha colapsado y podría entrar en agonía, rompiéndose por los eslabones menos fuertes, aunque no se debe descartar que se produzca en algún país avanzado.

 

En realidad lo que se está convirtiendo en una necesidad imperiosa es que la clase trabajadora, que constituye la abrumadora MAYORÍA, se organice mejor, nos unamos y luchemos juntos, aunque en corrientes y partidos diversos,  pero con el objetivo de  hacernos cargo de la gestión de la economía, para avanzar hacia un nuevo modelo de sociedad, planteando y consiguiendo, cuando acumulemos las fuerzas suficientes y necesarias,  la expropiación de los banqueros y sus enormes monopolios, para movilizar y poner en acción el enorme potencial de producción que existe, pero que se encuentra atascado por la recesión económico/pandémica actual.  

 

Para ello, tendremos que desarrollar y explorar apoyos solidarios internacionalistas, en líneas de clase como movimiento obrero, para  aplicar la forma más eficaz de resolver los problemas sociales, económicos, políticos y culturales a los que tenemos que hacerles frente desde las bases o desde los Gobiernos de Izquierdas que se conquisten en el proceso de luchas sociales y democráticas.

 

Mientras más tiempo tardemos las izquierdas en retar a los capitalistas, disputándoles el poder democrático del Estado, lo cual es completamente necesario para liberar la agricultura, la industria, el comercio, los servicios y demás sectores, con el objetivo de que puedan desarrollar todo su potencial, sin las restricciones sofocantes de la camisa de fuerzas en la que ha quedado anclado el capitalismo, más larga será la agonía de este modelo injusto y más dificultades, miseria, paro, hambre e incluso sangre podría costar a la población llevar a cabo la tarea transformadora que necesitamos.

 

Es preciso luchar por liberarnos y zafarnos de las dos mangas de esa camisa de fuerza en la que ha quedado anclado este loco e injusto modelo de los capitales, como son, por una parte la concentración cada vez en menos manos de los grandes recursos productivos y riquezas, y por la otra, las fronteras nacionales que impiden el libre desarrollo de los seres humanos y los productos necesarios para una vida digna, condenados injustamente a una miseria creciente en los países sometidos a las grandes potencias.

 

Pero una vez que estuviesen liberadas las fuerzas productivas de esas limitaciones que las asfixian e inmovilizan, que lo que producen ahora es  hambre, miseria, desolación, guerras y muertes de millones de seres humanos, la sociedad de forma solidaria y con respeto mutuo sería capaz de satisfacer en pocos años, todas las necesidades básicas de la humanidad  y a su vez, preparar el camino para dar un salto gigantesco en la igualdad y el bienestar de toda la humanidad, porque recursos hay de sobra, pero están cautivos en las 100 multinacionales que dominan el planeta.

 

La derechas reaccionarias, pero también muchos de los que se llaman de centro, progresistas, e incluso algunos socialdemócratas, socialistas, comunistas y anarquistas, que ahora se han vuelto monárquicos, niegan en sus comentarios y acciones que pueda existir una alternativa al capitalismo, pero están totalmente errados.

 

Con el Socialismo Científico y la Democracia Participativa se podría ya dar,  con el concurso de las masas en acción, una Alternativa Económica (*) al sistema agónico y colapsado del capitalismo mafioso y corrupto, planteando seriamente un nuevo sistema de producción basado en  cubrir las necesidades de la mayoría, y NO para beneficio de unos cientos de multinacionales donde “el 1% más rico de la población mundial posee más del doble de riqueza que 6.900 millones de personas”. (Fuente: Oxfam/es/cinco-datos-escandalos-sobre-desigualdad). 

 

Mientras los ricos acumulan inmensas fortunas, los 7.700 millones de seres humanos que poblamos el planeta Tierra apenas pueden comer o mueren en guerras de rapiña provocadas por los imperialistas;  miles y miles de personas y aproximadamente 800 millones de niños y mayores viven en pobreza extrema. “Bajo el escenario de referencia, calculamos que la Covid-19 sumirá a 71 millones de personas más en la pobreza extrema, que se mide según la línea internacional de pobreza de USD 1,90 al día…”. (Fuente: blogs.worldbank/es/datos 8-6-20.  Banco Mundial).

 

No puede haber un genuino socialismo sin democracia sana y plena de la clase trabajadora, ni podrá haber una democracia verdadera sin un socialismo  donde el pueblo en su conjunto pudiese ejercer el control  democrático y la gestión de las palancas claves de la economía de las principales fuerzas productivas.

 

Nos llaman utópicos cuando afirmamos desde nuestra corriente Izquierda Socialista,  que la clase trabajadora bien organizada masivamente y bien dirigida, podría tomar el control de su propio destino y gestionar la economía de una nueva sociedad en base a la planificación democrática y científica de la producción.

 

Un nuevo modelo Socialista y Democrático podría reemplazar el caos económico en el que hemos entrado y superar la anarquía, sustituyéndola por la planificación armoniosa, que cambie la Dictadura de los Capitales de esa minoría de parásitos, especuladores, evasores y ladrones, por la Democracia Participativa, eligiendo a sus representantes, desde la empresa más pequeña hasta la  Jefatura del Estado, a base del voto libre e igualitario de cada persona, para ejercer el control y dominio de la MAYORIA de los que producen toda la riqueza de cualquier sociedad, que es  la clase trabajadora organizada y no los banqueros y grandes empresarios que se basan en fomentar la corrupción,  el saqueo del Estado, la explotación y la opresión.

 

Como venimos haciendo constantemente, invitamos a cada persona que lea nuestros artículos del blog  y que esté interesada o interesado en la batalla para transformar esta sociedad, a que se una a nosotros, o al partido de izquierda que prefiera, para  comentar, criticar y discutir conjuntamente,   las PROPUESTAS PARA DEBATE (*)  y mostrarnos cuales son las diferencias y también los puntos comunes que nos unen, pero no solamente en el plano teórico, sino para hacer lo posible para llevarlas a la práctica, en base al método pacífico de la lucha entre clases, entre capital y trabajo.

 

Si los trabajadores no participamos en la defensa de nuestros intereses, no tendremos derecho a quejarnos si las Derechas nos los continúan  arrebatando,  por tanto,  debemos pasar a la acción, pero es a través del proceso de errores y aciertos, como encontraremos la manera dialéctica de poder acabar con el divisionismo y confusión reinante y lograr avanzar hacia una mejor claridad ideológica, dotándonos de más cohesión, más organización, más unidad y más acción que están siendo muy necesarios para lograr la victoria contra nuestros adversarios políticos de las derechas Trifachitas, ganándoles en las urnas y en las calles, para demostrarles que sí existe una Alternativa, pero que solo será posible cada vez con Más Socialismo, Más Democracia y Más Acción.

 

ÁREA DE COMUNICACIÒN.

IZQUIERDA SOCIALISTA DE MÁLAGA-PSOE-A.

(*) Si todavía no conoces el documento que estamos elaborando democráticamente entre afiliados y simpatizantes y quieres conocerlo y participar,  te invitamos a solicitarlo gratuitamente, poniendo en asunto: PROPUESTA PARA DEBATE.

Ispsoeandalucia.malaga@gmail.com

 

 

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16 de septiembre de 2020

ENTREVISTA A CORAL LATORRE, SECRETARIA GENERAL DEL SINDICATO DE ESTUDIANTES.



ENTREVISTA A CORAL LATORRE, SECRETARIA GENERAL DEL SINDICATO DE ESTUDIANTES.  

(HUELGA GENERAL DÍAS 16, 17 Y 18 DE SEPTIEMBRE) 

 “Necesitamos un plan de inversión para rescatar la enseñanza pública, no palabras vacías”

El curso escolar 2020-2021 se inicia en medio de un repunte masivo de la COVID-19 y con una indignación creciente entre la comunidad educativa por la actitud pasiva del Ministerio de Educación de cara a la vuelta a las aulas. El Sindicato de Estudiantes ya ha anunciado la convocatoria de una huelga general de estudiantes los días 16, 17 y 18 de septiembre en defensa de una educación pública, presencial y de calidad y exigen un plan de rescate a la escuela pública para garantizar unas aulas seguras. Entrevistamos a Coral Latorre, la secretaria general de la organización estudiantil y afiliada a Izquierda Revolucionaria.

El Militante.— ¿Cómo valoráis la gestión del Ministerio de Educación durante estos últimos meses y cuáles son los motivos de la huelga?

Coral Latorre.— La política educativa del Ministerio de Educación ha fracasado por completo. La desidia mostrada por la ministra Isabel Celaá y su negativa a poner en marcha un plan unificado para invertir recursos masivos para rescatar a la educación pública es escandalosa. El Gobierno ha tenido meses y meses para preparar una vuelta a las aulas en condiciones dignas pero no ha hecho nada. Y no lo ha hecho porque no quieren aumentar los presupuestos para la educación pública. Hay que ser claros. El camino por el que ha optado Educación se basa en el continuismo con la política de recortes y privatizaciones, y solo alimenta la brecha social y de clase que durante la pandemia no ha dejado de crecer, empeorando las condiciones laborales de nuestros profesores y sembrando un fracaso escolar mayor entre los estudiantes de familias trabajadoras.

Por si esto fuera poco, Celaá ha decidido mirar hacia otro lado y pasar la pelota a las CCAA, lavándose las manos sobre un asunto que es de su máxima competencia. Es precisamente esta actitud pasiva y la ineficacia mostrada por el Gobierno la que está envalentonando la ofensiva de la derecha, que allí donde gobierna está aprovechando esta situación para seguir regalando dinero público a sus amigos de la concertada y privada. Las políticas de Díaz Ayuso al frente de la Comunidad de Madrid son una clara muestra de ello. La misma fórmula aplicada en la sanidad pública y las residencias de mayores la estamos viviendo en la educación pública.

La huelga que hemos convocado está totalmente justificada porque la situación de emergencia social que vive la enseñanza pública no puede esperar más y porque no nos quedaremos de brazos cruzamos mientras nuestro derecho a la educación pública y nuestra salud están en peligro. El Gobierno debe rectificar de inmediato y debe escuchar el clamor y las reivindicaciones de la comunidad educativa.

EM.— ¿Cuáles son esas reivindicaciones? ¿Qué medidas consideráis que garantizarían una vuelta a las aulas segura y digna?

CL.— Todas nuestras reivindicaciones van en una misma línea y es que se resuelvan de una vez por todas las grandes carencias que sufre la educación pública en un momento crítico. Basta ya de gestos y palabras vacías. Exigimos al Gobierno PSOE-UP que ponga en marcha un plan de rescate a la enseñanza pública que pase por la inversión del 7% del PIB para la escuela pública. Que aprueben una partida extraordinaria de 100.000 millones de euros para garantizar todas las medidas necesarias para que nuestros centros sean espacios seguros. Es inadmisible que un Gobierno que se dice de izquierdas regale semejante cantidad de dinero a las grandes empresas y bancos del Ibex35 y mientras la educación pública se desangra no hagan nada para detener la hemorragia.

Exigimos que todas y todos tengamos acceso a una educación presencial digna y segura y para ello deben reducir la ratio a 15 alumnos por aula, la contratación de 165.000 profesores en todo el Estado, de miles de sanitarios, profesionales de la psicología, trabajadores de la limpieza y comedores… incorporándolos a las plantillas públicas con todos los derechos laborales, el fin de la brecha digital mediante un reparto masivo de dispositivos digitales y cursos de formación digital gratuitos para profesorado, familias y estudiantes. Y por supuesto, permisos retribuidos para los padres y las madres para garantizar la conciliación familiar.

Estas son las demandas de quienes conocemos de primera mano la realidad que viven los centros educativos públicos. ¿La respuesta del Ministerio? El silencio y la presentación de un protocolo sanitario donde se plantea que la solución pasa por lavarse las manos cinco veces al día, abrir las ventanas o ir en bicicleta al instituto. Estas “recomendaciones” aprobadas nos parecen un insulto a nuestra inteligencia, una broma de mal gusto y demuestran que Isabel Celaá no puede permanecer ni un día más al frente del Ministerio de Educación. Que las Comunidades Autónomas gobernadas por el PP, Cs y Vox se sientan tan cómodas con este plan mientras la comunidad educativa se siente totalmente abandonada debería hacer reflexionar al Gobierno.

Un Gobierno que despertó muchas esperanzas entre la comunidad educativa y las está defraudando justo cuando más necesitamos una política de izquierdas. Al PSOE ya le hemos visto muchas veces actuar, pero lo sorprendente es que la política educativa cuente con el apoyo de ministros y ministras de Unidas Podemos. Ahora tienen una oportunidad de oro para apoyar a los estudiantes y forzar a Celaá y Pedro Sánchez a dar un giro de 180 grados.

Sabemos que la lucha sigue siendo el único camino si queremos que nuestra voz sea escuchada, y así lo haremos en todas las jornadas de huelga de profesores y de estudiantes, en las movilizaciones que organizaremos del 17 de septiembre y en todas las protestas que están convocadas. Esto es solo un anuncio de todo lo que está por llegar.

Fuente: Prensa "El Militante" número 350 Extra Otoño 2020.-.

14 de septiembre de 2020

FUSIÓN CAIXABANK-BANKIA, LA HISTORIA SE REPITE.

 Inmensos beneficios privados a costa del dinero público y del empleo

El reciente anuncio de su fusión con CaixaBank vuelve a traer a Bankia a las portadas de los medios de comunicación.

La crisis financiera de 2008 destapó el pozo negro en que se había convertido la Caja de Ahorros de Madrid, rebautizada después como Bankia. Operaciones especulativas de una magnitud desconocida hasta entonces, que causaron un agujero financiero que costó a las arcas públicas más de 24.000 millones de euros; dos presidentes de su consejo de administración encarcelados por corrupción —Rodrigo Rato, exministro de Hacienda con el PP y exdirector-gerente del FMI, y Miguel Blesa, íntimo de José Mª Aznar, cuya muerte en 2017 fue declarada suicidio— y una estafa masiva a través de una emisión de preferentes que arruinó a decenas de miles de pequeños ahorradores.

Todo ello desnudó a unos dirigentes sindicales, de CCOO y UGT, corrompidos, que aceptaron todo tipo de sobornos, principalmente las célebres tarjetas “black”, y que, a cambio, facilitaron la destrucción de 4.500 puestos de trabajo y un recorte salvaje de salarios. En resumen, todo un compendio de las prácticas que caracterizaron al capitalismo español especialmente desde principios de los años 90 hasta el estallido de la crisis en 2008.

¿Qué pasó con el sistema bancario y en qué consistió su rescate?

La crisis de Bankia no puede explicarse únicamente por las actividades delictivas de sus directivos o por deficiencias en su gestión. Es cierto que sus niveles de corrupción alcanzaron niveles espectaculares, pero las raíces de su crisis son las mismas que llevaron al sistema financiero, y con él a toda la economía mundial, al histórico crash de 2008, cuyas consecuencias seguimos sufriendo.

En los años 90, los grandes capitalistas del Estado español, apoyándose en las reformas legales de Aznar, vieron las enormes posibilidades que les ofrecía el negocio inmobiliario y se lanzaron a él de cabeza. Fueron los años de la famosa “burbuja inmobiliaria”, cuando se construían cada año muchas más casas de las que el mercado podía absorber y cuando, a pesar del exceso de oferta, los precios de la vivienda alcanzaban cotas estratosféricas.

Por supuesto, los recursos necesarios para alimentar esa burbuja especulativa no procedían de los patrimonios personales de los grandes inversores, sino que estos recurrían al crédito bancario, y cuando las capacidades crediticias de los bancos se agotaban recurrían a todo tipo de ingenierías financieras. Las cajas de ahorros, y Caja Madrid entre ellas, que canalizaban los ahorros de muchos millones de pequeños ahorradores, fueron vistas por los grandes financieros como un casi inagotable filón de recursos, y en ellas pusieron sus codiciosas manos.

De este modo, Caja Madrid no solo financió a precios de saldo proyectos inmobiliarios muchos de los cuales resultaron ruinosos, sino que se convirtió en un instrumento de sofisticadas operaciones bursátiles en grandes empresas como Iberia, Indra o Realia (participada por FCC) que generaron inmensos beneficios a un puñado de capitalistas.

Pero la actividad especulativa organizada en torno a Caja Madrid no se limitó al ámbito del Estado español. A medida que la burbuja inmobiliaria interna daba síntomas de agotarse los grandes inversores que controlaban la gestión de Caja Madrid buscaron oportunidades de lucrarse sin riesgo y de forma inmediata en los mercados internacionales.

La más significativa de estas operaciones fue la compra en 2008 del City National Bank, un banco norteamericano con sede en Miami, por 620 millones de euros, que resultó ser un negocio ruinoso que en unos meses hizo perder a Caja Madrid más de 500 millones. Lo mismo ocurrió con la adquisición de otras entidades financieras, especialmente en América Latina, que, como la hipotecaria mexicana Su Casita, no tardaron en quebrar.

La brusca crisis de 2008 puso un fin abrupto a esta orgía de beneficios fáciles. Los grandes inversores plegaron velas, pusieron a buen recaudo sus ganancias y nos dejaron un coste directo de algo más de 60.000 millones de euros, que hemos pagado la clase trabajadora con recortes, sacrificios e incremento de la pobreza.

Solo en el caso de Caja Madrid, ya rebautizada como Bankia, su rescate en 2012 costó 22.424 millones en capitalización —un dinero que es más que dudoso que recuperemos— y más de 125.000 millones adicionales en diversas ayudas financieras, cuyo coste final aún no puede ser evaluado.

La crisis capitalista alienta la concentración del sistema financiero

A pesar de lo impresionante de las cifras, los rescates que solventaron la crisis financiera de 2008 no solucionaron, ni mucho menos, la crisis de fondo del sistema capitalista. Los miles de millones que se entregaron a bancos y empresas entre 2008 y 2012 solo fueron una primera entrega. A partir de entonces, a través de las políticas de expansión monetaria y de ayudas directas e indirectas, cerca de 7 billones de dólares (el equivalente aproximado de 7 años de PIB del Estado español) se han destinado a mantener en marcha la maquinaria del capitalismo.

El nuevo colapso de la economía mundial, desencadenado a raíz de la pandemia, ha dejado claro que la crisis iniciada en 2008 está lejos de estar superada y, como ha ocurrido en todas las crisis anteriores, los inversores intentan proteger sus beneficios concentrando el capital y recortando sus costes laborales al precio que sea.

La fusión de Caixabank y Bankia se produce en el marco de esta acuciante necesidad del sistema capitalista.

Caixabank y Bankia comparte accionistas. Tres grandes gestoras norteamericanas de capital riesgo, BlackRock, Vanguard e Invesco, han tomado posiciones en ambas entidades, y aunque su participación accionarial pueda parecer pequeña (el 6,87% en Caixabank y el 3,81% en Bankia) el peso de estas tres entidades en la economía mundial es tan grande que les asegura un poder de decisión desproporcionado. Entre estas tres empresas de capital riesgo gestionan unos activos equivalentes al PIB de toda la Unión Europea.

Estos colosos de las finanzas, de cuyas decisiones depende el futuro de decenas de millones de familias, quieren sacar partido a su inversión y crear una entidad bancaria que por su volumen de activos (cerca de 665.000 millones de euros) sería la primera del Estado español y estaría en condiciones de saltar a la arena de las finanzas globales.

Claro está que el contexto internacional, con una perspectiva de actividad económica débil y de tipos de interés cercanos a cero o incluso negativos, va a dificultar la mejora de los márgenes empresariales. Pero gracias a la fusión va a ser posible una drástica reducción de la red de oficinas y de la plantilla de ambas entidades.

Los 51.000 trabajadores de CaixaBank y Bankia van a enfrentarse a un intento de destrucción masiva de sus puestos de trabajo. Si el Banco Santander, con unos activos ligeramente inferiores a los que tendrá CaixaBank tras la fusión, cuenta con una plantilla de 27.000 trabajadores y sigue reduciendo empleo, la perspectiva para los trabajadores de Bankia y CaixaBank dista de ser optimista.

Por supuesto, en los cálculos de estos gigantes de las finanzas globales no hay lugar para pensar en devolver los 24.000 millones del rescate. Hay que tener en cuenta que este dinero no fue un préstamo ni una ayuda que pueda formalmente reclamarse. Fue una aportación de capital que se convirtió en acciones y que en gran parte se consumió cuando Bankia realizó los ajustes contables necesarios para cubrir sus pérdidas, de modo que esas acciones que costaron 24.000 millones hoy no valen ni 2.000.

En resumidas cuentas, esos 24.000 millones sirvieron para pagar los dividendos de las empresas que, como Indra, FCC, Iberia, Mapfre y muchas otras, sobre todo del sector inmobiliario, se beneficiaron durante años de los créditos a bajo coste de Bankia y de sus operaciones bursátiles especulativas.

Nacionalizar la banca bajo control de los trabajadores y sin compensación a los capitalistas

Frente a esta gigantesca y lucrativa operación especulativa que amenaza con una nueva oleada de despidos en el sector, la reacción de los sindicatos ha sido absolutamente lamentable.

José María Martínez, secretario general de la Federación de Servicios de CCOO, en un artículo publicado en Cinco Días, se mostraba entusiasmado con la fusión. Por su parte, los secretarios generales confederales de CCOO y UGT, Unai Sordo y Pepe Álvarez, han sido algo más recatados manifestando lacónicamente su “preocupación” por el empleo. En todo caso, su posición de partida es clara: renunciar a emprender una lucha seria en defensa de todos los puestos de trabajo. En lugar de esto, se limitarán a negociar la cuantía de las indemnizaciones.

Todo esto ocurre bajo un Gobierno que se reclama de izquierdas, y en el que participa de forma destacada Unidas Podemos. Uno de sus máximos dirigentes, Nacho Álvarez, responsable de Economía de Podemos y secretario de Estado de Derechos Sociales, ha mostrado su preocupación ante la fusión, declarando que “el Estado invirtió 24.000 millones en sanear Bankia y por tanto debe proteger a los contribuyentes, que rescataron con sus impuestos la entidad. Las ayudas públicas deben servir para atender necesidades económicas generales, y no para mejorar la rentabilidad de otras entidades”.

Sin duda son buenos deseos, pero el motor del sistema capitalista es la acumulación privada de beneficios, y no va a ser con buenos deseos ni con apelaciones a la justicia con lo que cambiaremos su funcionamiento ni derrotaremos al poderosísimo puñado de plutócratas que pretenden, por todos los medios, seguir lucrándose a costa del esfuerzo de la inmensa mayoría.

La fusión de Caixabank y Bankia es una mala noticia para los trabajadores, que, una vez que se complete, contribuirá a hacer nuestras vidas aún más difíciles. Ahora es el momento en que UP debe honrar sus compromisos con su base social y aprovechar su posición en el Gobierno para explicar que sí se puede detener el proceso de concentración financiera y que hay un medio de pararle los pies al gran capital.

Ese medio es un programa de gobierno que, al servicio del bienestar de la inmensa mayoría y basado en la movilización social, nacionalice, sin indemnización, el conjunto del sistema financiero, poniéndolo bajo el control obrero y cambiando el destino de los ingentes recursos que maneja, para que en vez de ser utilizados para extender la precariedad y la pobreza y asegurar beneficios obscenos a un puñado de potentados, se utilicen para cubrir necesidades sociales, para garantizar puestos de trabajo dignos y para combatir eficazmente la pandemia.

UP debe aferrarse a esta oportunidad de corregir su rumbo. Si no lo hace, continuará su camino hacia su mimetización con el PSOE y malgastará el extraordinario impulso popular que los llevó triunfalmente a las instituciones. Es la hora de poner sobre la mesa un programa socialista que convierta las aspiraciones a una vida mejor para la mayoría en una fuerza imparable de transformación social.

Escrito por Antonio García Sinde.

Izquierda Revolucionaria. MADRID.  

11 de septiembre de 2020

SALVADOR ALLENDE : GOLPE FASCISTA DE PINOCHET Y SUS CÓMPLICES.

 GAtos Sindicales: 11-S: Salvador Allende vive

Hoy se cumple el 47 aniversario del Golpe Militar Fascista en Chile,  que derrocó a Salvador Allende y a la Unidad Popular el 11 de Septiembre de 1973.  

El golpe lo encabezó el General Pinochet pero estuvo organizado por la clase capitalista chilena que venía tramando el complot con la Democracia Cristiana y la Burguesía; contó con la colaboración, la participación activa y el mandato del imperialismo dirigido desde Washington.  

La carnicería humana fue tremenda y ahogó en un baño de sangre la lucha de la clase trabajadora, abortando el camino democrático abierto para construir el socialismo por métodos pacíficos. 

Son importantes las lecciones que los trabajadores del mundo tenemos que sacar de esos procesos. Principalmente reconocer la valentía de SALVAVOR ALLENDE,  sin lugar a dudas, que defendió la dignidad de su palabra como socialista marxista y demócrata, junto a la de su pueblo,  resistiendo el bombardeo del PALACIO DE LA MONEDA, jugándose la vida,  lo que indica que es el imperialismo asesino y sus colaboradores los que impidieron el desarrollo pacífico del Socialismo que votó  democráticamente por mayoría el pueblo chileno.

 

También representa un símbolo de Honestidad personal y Ética Socialista, la defensa firma de la clase trabajadora y los pobres, pero se confió demasiado en los militares traidores y quizás le faltara una certera comprensión del proceso revolucionario que protagonizaban las masas en acción y un exceso de confianza en la democracia burguesa cuando pensó que iba a ser posible llegar al socialismo,  sin querer utilizar el importante concurso que hubiese significado apoyarse en la lucha de masas del potente movimiento obrero que se desarrollaba en Chile.

 

Cuenta la historia que unos días antes del Golpe, se manifestaban las masas delante del Palacio de la Moneda ofreciéndose para la AUTODEFENSA ante los rumores del golpe y el hostigamiento de las bandas fascistas,  para avanzar hacia la Transición al Socialismo, y sobre todo, su error de confiar en que la burguesía aceptaría su desplazamiento como clase de la escena política, sin dar la batalla, obstáculos que  llevaron al movimiento obrero chileno a la derrota, aplastado por el brutal y criminal Golpe de Pinochet y la reacción fascista, con el complot del Imperialismo Norteamericano.

 

Ofrecemos un breve resumen del documento que se titula, “”LECCIONES DE CHILE”", que representa un valioso legado para toda la juventud y la clase trabajadora, pues recordemos aquella famosa frase que dice: “los pueblos que no conocen su Historia  están condenados a repetirla”,  que unos la atribuyen a Santayana, Freud, Confucio, Preston, Avellaneda, Marx y otros ilustres filósofos e historiadores. 

 

 PRESENTACIÒN:


"... Trabajadores de mi patria, tengo fe en Chile y en su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán  las grandes alamedas por donde pasee el hombre libre, para construir una sociedad mejor.  Estas son mis últimas palabras y tengo certeza de que mi sacrificio no será en vano; tengo la certeza de que por lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición".


¡¡ VIVA CHILE !¡

¡¡ VIVA EL PUEBLO !¡

 ¡¡ VIVAN LOS TRABAJADORES ¡¡

 

(Salvador Allende, última declaración radiofónica).

 


El documento
“Lecciones de Chile” fue escrito hace más de 30 años. En aquel momento la experiencia del gobierno de la Unidad Popular estaba fresca en la memoria de la clase obrera de todo el mundo.  Hoy, cuando se cumplen 47 del golpe de Estado de Pinochet, esa experiencia no está tan cercana, especialmente para las nuevas generaciones.

 

 

El documento fue publicado por Nuevo Claridad, el antecedente del periódico obrero El Militante, que agrupa a la corriente marxista de las organizaciones obreras en el Estado español. Sacando conclusiones de la amarga derrota de los trabajadores chilenos, contesta a todos aquellos dirigentes del movimiento obrero que en todo el mundo y muy especialmente en la España de los años 70 argumentaban la necesidad de pactar con la burguesía "liberal", para una vez conseguida la democracia pasar a la lucha por el socialismo, desde la acción parlamentaria y sin enfrentarse al Estado burgués. Estos dirigentes utilizaban la experiencia chilena para justificar concesión tras concesión.




La posibilidad de la transformación socialista de la sociedad de forma gradual y lentamente, a través de las instituciones "democráticas", es un debate muy antiguo en el movimiento obrero. Marx, Engels o Lenin combatieron la idea de utilizar el Estado burgués para llegar al socialismo. Cómo demuestra el documento, refiriéndose al pacifismo y las buenas intenciones que puedan tener determinados dirigentes, el intento de aplicación de estos métodos, sólo ha conducido a derrotas sangrientas. El caso de Chile, por su cercanía, sigue siendo un ejemplo del que necesitamos sacar todas las conclusiones para no repetirlo.


LA POLITICA DE LA DICTAURA:


En nuestros días, de sesudos comentaristas, tenemos que escuchar alabanzas a los supuestos éxitos de la política de Pinochet. Incluso el presidente argentino Menem llegó a manifestar su admiración a la dictadura por entregar un país ordenado en lo económico.

 


Al parecer ése es el pensamiento de moda: en Chile se produjo un milagro económico que continúa hasta hoy y sólo hay que lamentar algún exceso en el terreno de los derechos humanos, o en el de la redistribución de la riqueza generada por ese milagro.


Incluso dentro de esa enorme mentira en torno a Chile, se nos sugiere de vez en cuando la necesidad de copiar el modelo sanitario o sobre todo el de gestión de pensiones a través de bancos privados.


Sin embargo la realidad de la brutal dictadura pinochetista es otra. El documento insiste en la incapacidad histórica de la burguesía chilena para desarrollar el país, primero sometida al colonialismo español, después al imperialismo inglés y posteriormente al estadounidense. La realidad del milagro económico chileno es, precisamente, que no ha hecho sino profundizar esta dependencia. Los supuestos éxitos de los técnicos del FMI en la política macroeconómica son directamente proporcionales a los sufrimientos de los trabajadores.


El documento, en su parte final, analiza los primeros años de la dictadura. La política salvaje dictada por el imperialismo y seguida a pie juntillas por la oligarquía chilena desató una crisis sin precedentes. La represión, el paro, la pobreza les daba igual; para los imperialistas una de las mejores formas de salir de sus crisis es exprimiendo más y más al llamado "Tercer Mundo", expoliando sus recursos naturales. Chile es un ejemplo paradigmático de este proceso y no son casuales las continuas alabanzas recibidas desde el FMI.


La coyuntura internacional ha permitido, desde la segunda mitad de los años 80, que Chile tuviese aumentos sostenidos del PIB, de las exportaciones y el control de la inflación; éxitos que hoy tanto se destacan y que desde el gobierno de la Concertación se quieren mantener.


Sin embargo estos éxitos no encubren que los únicos beneficiados han sido los ricos. Los patriotas generales chilenos no tuvieron ningún reparo en vender barato el país al capital extranjero, proceso continuado en los 90 por los gobiernos democráticos. Tampoco los éxitos pueden encubrir el aumento de la pobreza, que afectaba al 17% de la población en 1970 para pasar al 34,5% en 1990; ni los descensos salariales (si en 1970 teníamos un índice 100, en 1972 había pasado a 126, para bajar a 70 en 1977 y aún en 1990 todavía no se había recuperado el nivel de 1970, con 92), el empeoramiento en las condiciones de trabajo, la perdida de prestaciones sociales y en definitiva el saqueo del país a manos de un puñado a costa de la mayoría de la población.


Ese fue el objetivo del golpe, por eso es ridículo y cínico lamentarse de los excesos de la dictadura pues la única forma de aplicar su tan admirada política económica era a través del aplastamiento de cualquier oposición organizada, de la desaparición y el asesinato de más de 30.000 trabajadores, entre ellos los mejores activistas del movimiento obrero y juvenil. La burguesía chilena e internacional se asustó con el proceso de 1970/73, temió perderlo todo y se protegió detrás de dictaduras sangrientas. Tampoco es casualidad que Argentina o Uruguay sufriesen golpes en esta época. Para seguir exprimiendo Latinoamérica, aplicando las recetas del FMI, el imperialismo USA no podía permitirse la más mínima democracia.


LA TRANSICIÓN PACTADA:


El documento ya señala un cambio en la orientación de la política de Washington a finales de los años setenta. Efectivamente la dictadura de Pinochet, a pesar de sus atrocidades, tuvo que enfrentarse a una creciente respuesta popular; tras unos primeros años de parálisis, el movimiento obrero se fue recuperando.


Aunque escrito en 1979 el documento anticipa brillantemente todos estos procesos. La brutal crisis que sacudió la economía chilena en los primeros años de la década de los ochenta (el paro llegó a un máximo histórico, rozando el 30% en 1983, y la pobreza a más del 40%) ya no supuso un freno, por el contrario, desde 1983 en adelante, asistimos a una recuperación de las luchas obreras y populares, que no cesaran hasta la caída de la dictadura.


Así, en mayo del 1983 se produce la huelga en el sector del cobre y la formación del Comando Nacional de Trabajadores. Desde entonces y hasta octubre de 1987 se celebraran tres huelgas generales contra la dictadura e innumerables protestas que irán minando y provocando grietas en el régimen, que responde con el estado de sitio y una salvaje represión que se va a cobrar muchas vidas.


En este proceso la dictadura se va haciendo innecesaria, incómoda para la burguesía. Los cambios "estructurales" exigidos por el imperialismo (en otras palabras, el saqueo del país por el capital extranjero) se han consolidado y el mantenimiento del régimen puede llevar a una radicalización aún mayor de las crecientes luchas populares. Los que saludaron el golpe con entusiasmo se vuelven demócratas de toda la vida. Como señala el documento: "Además, estos hábiles políticos se percataron de que el régimen de Pinochet no podía durar siempre, y que cualquier elemento comprometido con él perdería toda credibilidad para las masas. Un viejo zorro como Frei comprendió que, aunque hoy sus servicios eran superfluos para la burguesía, mañana, tras la caída de Pinochet, iban a ser más necesarios que nunca. Por eso, cínicos profesionales como Frei están buscando su nuevo ‘certificado de buena conducta democrática’ cara al futuro".


Paradojas de la política, el que encabezará la coalición de partidos (Concertación) que derrotará al candidato de Pinochet en las elecciones de 1989 será Patricio Alwyn, el representante del ala más de derechas de la Democracia Cristiana en 1973; el mismo "demócrata" que el día después del golpe declaraba: "La intención manifiesta de la Junta es la de nuestras instituciones políticas de acuerdo con la constitución y traer la paz y la unidad a todas los chilenos". Sin duda la paz de los cementerios.


Como también señala el documento, "Pinochet solo considerará la posibilidad de una retirada ( negociada o no) cuando el movimiento de las masas le obligue a salir". Así fue, el movimiento de masas arrincona al dictador, que buscando una salida se ve obligado a convocar un referéndum sobre su continuidad al frente del país.  El 5 de octubre de 1988 es derrotado con un 55% de votos en contra, a pesar de contar con el control de los medios de comunicación y que los partidos "marxistas" son ilegales.

 

Sin embargo, el final de la dictadura fue pactado. El documento, con 10 años de antelación, anticipa los porqués y las claves principales de la transición: "la idea de los estrategas del imperialismo y de la burguesía es la formación de un gobierno de coalición, después de la caída de Pinochet, con la participación de la Democracia Cristiana y los representantes de la clase obrera"(…) "El Partido Socialista es clave en esta situación. Sin la presencia de los socialistas, un gobierno de colaboración de clases no sería viable. Por eso, hay enormes presiones sobre el partido para participar en esta nueva conspiración antiobrera en Chile".

 

Estas presiones tuvieron un efecto, en 1983 la mayoría del PSCh forma la Alianza Democrática junto a Democristianos y Radicales. Un sector de izquierda del PSCh liderado por Clodomiro Almeyda formará con el Partido Comunista, el Movimiento Democrático Popular. Sin embargo éste no se constituirá en una alternativa sólida, pues en ningún momento se diferencia claramente de la Democracia Cristiana ni de los objetivos de la Alianza.


En febrero de 1988 se llega al acuerdo que dará origen a la Concertación (coalición de 17 partidos encabezada por la DC y el PSCh). Aunque el Partido Comunista y los socialistas de Almeyda se quedan fuera y rechazan las concesiones a los militares, su política no va más allá de la estabilización de la democracia burguesa, defendiendo la "recon-ciliación nacional" y apoyando al candidato de la Concertación, Patricio Alwyn, en las elecciones de 1989. El programa del Partido Comunista queda perfectamente expresado en las declaraciones del Secretario General del partido, Volodia Teitelboim, a El País, 29 de junio de 1989:


"No hablo de una constitución socialista, sino de una que no diga ni más ni menos que la italiana o francesa", "aunque sea un régimen en que no participe el Partido Comunista y no sea de izquierda, apoyaremos al futuro Gobierno si es democrático, como se concibe en los países occidentales y existió en Chile".


Una vez más, los dirigentes reformistas, alarmando sobre el peligro de una guerra civil, de perderlo todo, etc., ayudaban a la burguesía a salir de la crisis. Repetían así toda la experiencia de los Frentes Populares condenada una y mil veces por la historia. Tras la derrota en el referéndum la dictadura convoca elecciones presidenciales para diciembre de 1989, en las que el candidato de la Concertación derrota con más del 55% de los votos a Buchi, el candidato de los militares.


La conquista de las libertades democráticas no fue gratis. Chile sigue siendo hoy una democracia vigilada, donde los verdugos campan a sus anchas, con continuas declaraciones provocadoras y con un Pinochet senador vitalicio y jefe de las fuerzas armadas hasta hace unos meses. Los responsables del genocidio se han mantenido impunes, la ley de amnistía de 1978 no se derogó, la constitución de Pinochet de 1980 sólo sufrió algunos retoques. Como han denunciado revistas independientes, en las academias militares se siguen
enseñando técnicas de tortura contrainsurgentes. Y, sobre todo, se mantiene el capitalismo y la política económica seguida por la dictadura durante 16 años. El régimen ha cambiado de rostro pero el poder sigue firmemente en manos de los mismos capitalistas, banqueros y terratenientes que respaldaron el golpe de Pinochet.


EL CHILE DE LOS AÑOS 80.


Un proceso similar al acontecido en España en los años 70 se produjo en Chile a finales de los años 80. Las luchas populares derriban a la dictadura, pero la política de sus dirigentes les impide ir más allá. Mientras para los trabajadores la democracia se identifica con la mejora en sus condiciones materiales de existencia, la burguesía ve en la democracia la mejor forma de mantener sus privilegios, haciendo imposible esa justicia social.



El ministro de economía del gobierno de Alwyn, A. Foxley, reconoció abiertamente los servicios prestados por la dictadura: "Yo no tengo ningún problema ni ningún complejo en reconocer que una parte de esas tareas (la política económica del régimen militar) fue necesaria para lo que estamos haciendo hoy día" El País, 24 de marzo 1991. El mismo individuo señaló claramente cuáles son las prioridades para la burguesía: "Resistiremos a la tentación de dar la espalda al sistema económico mundial y replegarse en el proteccionismo y la autarquía.". En otras palabras seguir fielmente los dictados del FMI, aunque " la equidad social, esperada por todos con la llegada de la democracia, no puede hacerse en forma inmediata. Tiene que ser a largo plazo, para no dañar las instituciones democráticas recientes".



Durante los últimos ocho años Chile ha sido, junto al Sudeste Asiático, el modelo económico del FMI. Una mano de obra barata y la "paz social" -propiciada por las primeras ilusiones en el gobierno de la Concertación- ha hecho de Chile un paraíso de inversiones y especuladores extranjeros, como bien saben el BBV o el Banco de Santander. La coyuntura económica internacional ha permitido un crecimiento sostenido del PIB y el mantenimiento del espejismo económico, basado fundamentalmente en el boom de las exportaciones. Sin embargo este crecimiento ha tenido escasos logros sociales. Bien es cierto que esta situación ha permitido reducir algo las tasas de pobreza y paro, pero la eventualidad y sobreexplotación de los trabajadores sigue en aumento y todavía más de un millón de chilenos viven en la pobreza; por cierto, muchos de ellos con trabajos que hacen imposible que el ingreso en los hogares cubra las necesidades alimenticias básicas.


La Concertación pudo mantenerse unida en 1994, volviendo a ganar las elecciones gracias a esta coyuntura. Sin embargo este crecimiento está condenado, la crisis de los dragones asiáticos y Japón se extenderá más temprano que tarde a otras zonas del planeta, especialmente a América Latina. La realidad de 25 años de política económica neoliberal, de aplicación de las recetas del FMI, ha provocado que la economía chilena sea más dependiente y por tanto más vulnerable a las crisis y coyunturas internacionales.



A pesar de que en el total de exportaciones el porcentaje del cobre ha descendido desde un 80% a un 40%, no se ha compensado en exportaciones de manufacturas, sino de otros productos primarios (sector maderero-forestal, hortofrutícola y pesquero), hecho que, por cierto, ha tenido un enorme coste desde el punto de vista medioambiental. Chile sigue manteniendo la principal característica de todo país subdesarrollado: la inserción en el mercado mundial a través de una economía basada en la exportación de materias primas, productos que verán caer sus precios aún más en la próxima recesión.


Por eso el boom económico no es sostenible. La crisis asiática se cierne como una pesadilla, el 30% de las exportaciones chilenas se concentran en Japón y Asia, la caída del precio del cobre ha hecho que se hayan rebajado las expectativas de crecimiento para este año del 7,1% al 4,8%.


Como siempre la burguesía intentará que la crisis la paguen los trabajadores y sus familias, los parados, los campesinos y los pobres. El gobierno de Frei ya ha anunciado recortes en el gasto público por valor de 144.000 millones de pesos (313 millones de dólares); así mismo, se restó en la inversión de empresas públicas 235 millones de dólares y otros 150 del fondo de infraestructuras. Salud, sanidad y vivienda se llevan un tercio del recorte, pero eso sí, los subsidios a las Isapres (gestoras privadas de la sanidad) no se han recortado ni un peso. También se calcula que el paro aumentará un 2,5% este año y llegará al 9% en 1999.



Con este panorama las luchas sociales volverán a subir a escena. Una nueva generación de jóvenes se da cuenta de los límites de la democracia burguesa y el capitalismo (los últimas movilizaciones en la universidad, en octubre de 1997, o contra la designación de Pinochet como senador vitalicio son sintomáticas). Las ilusiones en la Concertación se están agotando y los partidos reflejarán tarde o temprano estas tensiones. La Concertación se hará añicos, ya con los últimos recortes ha habido tensiones en el PSCh y el PPD; además los empresarios piden más, el dirigente patronal Ernesto Ayala declaraba recientemente: "Si el gobierno resolviera privatizar empresas como ENAP, CODELCO, las sanitarias, los puertos y aeropuertos, este país tendría una inyección grande de vitalidad". Vamos a asistir a profundas luchas sociales y un nuevo auge de la lucha de clases, similar al que llevó al triunfo de Salvador Allende en 1970.



Una vez más se pondrá a la orden del día la transformación de la sociedad, por esa razón estudiar este documento será útil para cualquier activista del movimiento juvenil o sindical. Aprender de la experiencia de la Unidad Popular, de sus errores, es imprescindible para no repetirlos.



Mitificar a los dirigentes no sirve para analizar seriamente los acontecimientos, especialmente cuando se trata de derrotas que la clase obrera ha pagado con la vida de los mejores de los suyos. A la vez que reconocemos el valor, la honradez y el coraje de Salvador Allende, entendemos que la experiencia de la Unidad Popular pone de manifiesto los límites del reformismo y el centrismo. Por eso, para hacer realidad las últimas palabras de Allende pronunciadas momentos antes de su muerte, defendiendo el Palacio de la Moneda, debemos aprender y extraer todas las conclusiones para que la próxima batalla por el socialismo termine con una victoria de los oprimidos (…)



FUENTE: EXTRACTO DEL DOCUMENTO “LECCIONES DE CHILE”.

https/:www.fundacionfedericoengels.net

 https://www.fundacionfedericoengels.net/

(Cualquier persona que esté interesada en consultar o adquirir el Documento completo mencionado, editado por la Fundación de Estudios Socialistas Federico Engels, , pueden dirigirse para más información al link que dejamos arriba.)