26 de mayo de 2014

DERROTA CONTUNDENTE DEL PSOE Y DEL PP

La derrota electoral del 25 de Mayo, tanto de los partidos mayoritarios de la burguesía en toda Europa, como de los partidos socialdemócratas, ha representado un verdadero terremoto que trastoca todo el panorama político que deberá ser analizado con profundidad por los organismos de las fuerzas políticas. La radicalización creciente muestra un incremento en algunos países de partidos de extrema derecha, como en Francia con el F.N. y en Gran Bretaña con el UKIP, mientras en Grecia aumenta la izquierda de Syriza y en el Estado español sube la Izquierda Plural y salta a la palestra con una fuerza imponente PODEMOS dando un gran sobresalto a la burguesía, porque derrota al sistema y a sus encuestas, que, o estaban trucadas o no sabían por dónde se mueve la calle, que empiezan a expresarse políticamente los movimientos como el 15-M, las Mareas o el 22-M, entre otros. 

Es preciso reconocer que en el Estado español el giro a la izquierda ha sido espectacular, sufriendo un severo correctivo tanto el PP como el PSOE, aunque el primero, siguiendo su arrogancia e hipocresía, lo quiere camuflar como un triunfo y el segundo haya tomado medidas que hacen recaer la derrota en nuestra dirección principalmente, por lo que es necesario una profunda “autocrítica, una rectificación y una catarsis”, como veníamos planteando desde nuestra corriente de oposición interna Izquierda Socialista.

El ascenso de la lucha de clases se ha visto reflejado en el enorme triunfo de PODEMOS que conquista cerca de un millón y medio de votos y 5 escaños, pese a sus escasos recursos y a solo unos meses de su lanzamiento, lo que hay que reconocer que es una gran proeza y un enorme esfuerzo de su militancia y sus dirigentes.  También hay que felicitar a la coalición IZQUIERDA PLURAL que obtiene asimismo un espectacular triunfo conquistando 6 escaños y más de 1.562.000 votos, representando la suma de estas dos fuerzas de izquierdas un 18 % del total, lo que expresan rotundamente el giro a la izquierda que se ha iniciado en esta sociedad, aunque la burguesía y sus voceros intenten ocultarlo, como si no hubiese pasado nada.
Ese varapalo que sufre el bipartidismo, incrementado por el aumento de otras fuerzas como UPyD, (que conquista más de un millón de votos y 4 escaños), CEU (más de 850.000 votos y 3 escaños), EPDP (cerca de 630.000 votos y 2 escaños), C’s (cerca de 500.000 votos y 2 escaños), LP (con cerca de 325.000 votos y 1 escaño), Primavera Europea (en torno a 300.000 votos y 1 escaño), representa el rechazo rotundo de los votantes a las políticas reaccionarias que ha venido practicando el PP durante su mandato, sufriendo el más desastroso resultado de su historia, perdiendo un 40 % de los votos (2,6 millones) con relación a las elecciones de 2009. El PP obtiene 16 escaños con poco más de 4 millones de votos, cuando venían presumiendo de su apabullante mayoría absoluta con cerca de 11 millones en las generales, que es el castigo por sus ajustes, recortes y contra-reforma laboral que ha venido practicando en los dos últimos años.

El PSOE ha sufrido asimismo una abrumadora derrota, con 2,5 millones de sufragios perdidos, alcanzando en torno a 3,600.000 votos y 14 escaños, consecuencia de los errores de una política muy difusa, demasiado escorada hacia el centro, a veces demasiado conciliadora y permisiva con la derecha y  que ha sido visto por los ciudadanos como los iniciadores, mediante el anterior gobierno, de la sumisión a los dictados de la Troika, expresada en aquella memorable frase de “cueste lo que cueste y me cueste lo que me cueste” y he aquí parte de la factura que nos hacen pagar los electores, que se la han venido cobrando a plazo y que esperamos que seamos capaces de liquidar esa deuda lo antes posible.

El Comité Federal del PSOE, reunido esta misma mañana con carácter de urgencia, ha asumido la responsabilidad política de la derrota y ha convocado un Congreso Extraordinario para el 19 y 20 del próximo mes de Julio.  Igualmente la Coordinadora Federal de nuestra corriente Izquierda Socialista-PSOE, tiene una reunión convocada para el próximo sábado día 31 en Madrid, para hacer un balance de la situación y debatir asimismo otros puntos del orden del día.  La Coordinadora Provincial de Málaga,  se reunirá igualmente con carácter de urgencia esta misma semana, para fijar posiciones ante el debate y el balance que se plantea ante esta situación.

Sirvan estos breves comentarios como un avance del análisis posterior que resulten de los debates de los organismos competentes, cuyas conclusiones serán publicadas para conocimiento general de nuestros afiliados, adheridos y simpatizantes, pero como siempre, seguiremos apostando por el giro a la izquierda, por el fortalecimiento de las organizaciones de la clase trabajadora y su necesidad de marchar con más decisión hacia la unidad, en defensa de un programa genuinamente socialista que represente una alternativa viable al colapsado sistema capitalista, corrupto, decadente y degenerado que está reclamando una alternativa que no puede ser otra que la transformación socialista de la sociedad.

ÁREA DE COMUNICACIÓN.
IZQUIERDA SOCIALISTA DE MÁLAGA-PSOE.A


 ispsoeandalucia.malaga@gmail.com


23 de mayo de 2014

REFLEXIONES ANTES DE VOTAR EL 25 DE MAYO.

En las últimas horas de esta campaña para las elecciones europeas, ya cerca de esa jornada de reflexión del sábado, abordaremos este 25 de Mayo, fecha en la que estamos convocados a las urnas,  para elegir a los parlamentarios que nos van a representar en Europa. Existe un amplio cuestionamiento del capitalismo y un rechazo a las instituciones de la democracia burguesa y de la política de derechas practicadas por la clase dominante que crece día a día. La experiencia práctica de los últimos años ha desvelado ante millones de personas de todo el mundo que la brutal dictadura del capital financiero que domina el planeta ha fracasado en su función social, arrastrando en su debacle a cualquier partido que haya intentado gestionar la crisis y la posterior recesión en la que han sumido a los ciudadanos.

El fracaso de la política liberal queda demostrado por la situación de recesión y estancamiento en la que está anclada la economía después de más de cinco años del comienzo de la crisis. Por mucha campaña lanzada por la burguesía animando a que estamos saliendo del túnel, no se ha logrado una recuperación firme en ningún país europeo. El derrumbe de las bases materiales sobre las que se cimentaba la estabilidad capitalista se refleja en una crisis profunda del modelo actual: Ni el liberalismo, ni el keynesianismo han sido capaces de dar una alternativa al capitalismo desde la crisis que comenzó en el año 2007.  

La imagen que nos presenta esa “Europa de los Mercaderes” es de una catástrofe social con 26 millones de parados y cerca de 125 millones de personas al borde de la pobreza severa, con alto riesgo de incremento de la exclusión social. La pequeña y mediana empresa, los autónomos y la clase trabajadora están padeciendo, por la bancarrota del sistema, unas condiciones de vida devastadoras.  La juventud ha visto cómo le han robado su futuro y más de 700.000 jóvenes españoles han tenido que emigrar a otros países ante el alto nivel de paro que alcanza ya el 57 % de este colectivo de jóvenes. Salarios de miseria, paro, recortes, ajustes severos,  es todo lo que ofrece la derecha para los trabajadores mientras siguen amasando enormes beneficios para los banqueros y especuladores. Esa es la causa del rechazo y la deslegitimación de la política austericida que practica la clase burguesa dominante que es cada vez más profundamente rechazada en todos los países.

Las capas medias sufren el desmoronamiento del tejido industrial y comercial y están marchando aceleradamente hacia un proceso de proletarización y pauperización que nos recuerdan épocas de postguerra, arrastrando a la sociedad a una polarización y radicalización creciente que son los fenómenos inevitables de esta ruptura del equilibrio social, lo que nos conducirá, si no se da un cambio de el rumbo en la economía capitalista, a épocas de estallidos sociales y convulsiones graves que podrían dislocar mucho más la economía.  

Es preciso dejar claro que los trabajadores necesitamos luchar por una alternativa en estas elecciones europeas que son un acontecimiento que es preciso utilizar para reorganizarnos y unir a las izquierdas, para acumular fuerzas que nos permitan exigir y batallar por un giro a la izquierda en defensa de los derechos sociales que nos están siendo arrebatados. Necesitamos una Europa con una economía dinámica que invierta en la producción y no en la especulación, cuyo objetivo debe ser producir para incrementar el crecimiento en beneficio de las necesidades humanas y no del lucro privado de banqueros y especuladores corruptos, con el fin de conquistar  y conseguir un reparto justo de la riqueza.

Tenemos que seguir luchando por un nuevo modelo, una Federación Socialista Europea, con un sector financiero nacionalizado y bajo control social, para crear puestos de trabajo dignos con salarios justo y un mínimo universal para todo ciudadano, esté trabajando o carezca de ingresos. Necesitamos igualmente potentes organizaciones de consumidores que luchen incansablemente contra la corrupción, la evasión de impuestos y el fraude, eliminando los Paraísos Fiscales, el secreto bancario y los secretos de Estado, para proteger mejor a los trabajadores contra las estafas y la especulación, fortaleciendo los Derechos como consumidores en la línea de acabar con los monopolios y sus abusos imperialistas.

Para ello necesitamos superar este modelo caduco de “democracia burguesa” que esconde bajo su aparente careta amable, la más cruel dictadura de los capitalistas, por lo que la lucha tiene que ser por la conquista de una auténtica democracia, la democracia obrera, la democracia socialista en todos los terrenos, donde predomine la participación de una democracia sana en la gestión económica, social, política y cultural, dirigida por la clase trabajadora que es la mayoría abrumadora de la sociedad y rechazando el dominio de un puñado de banqueros y especuladores que no han sido elegidos por nadie y que usurpan el poder en el nombre de esa falsa “democracia de los poderosos”.

Solamente conquistando una verdadera democracia económica podremos empezar a construir una Europa que asuma el papel de defender a ultranza también la lucha por el “ecosocialismo”, para proteger el Medio Ambiente, apostando por las energías renovables, eliminando el peligro de las nucleares y demás energías contaminantes que envenenan las aguas y contaminan nuestra atmósfera.

Si no conseguimos que se produzca ese cambio de modelo económico, para potenciar la defensa de los trabajadores, la rebelión social que se ha iniciado podría desbordar en cualquier momento los cauces de esa política antisocial que vienen practicando las Derechas, porque es preciso reconocer que el modelo de “pacto social” ha  sido inviable por la propia realidad, siendo un clamor social la crítica, no solo a los partidos del sistema, sino incluso a los sindicatos reformistas que no plantean una clara batalla en defensa de nuestros derechos.

Los trabajadores tenemos una gran oportunidad  y nuestra responsabilidad es grande, por ser la inmensa mayoría de la sociedad, para poder contribuir al giro a la izquierda, frenando a la Derecha de Europa, donde el peligro de los fascismos está al acecho. Nuestro voto en estas elecciones europeas, aunque muy importante, no es suficiente, por lo que tenemos que preparar nuestras fuerzas para potenciar nuestras organizaciones y marchar hacia la unidad del movimiento obrero. El objetivo tiene que ser prepararnos para avanzar hacia la conquista de un programa genuinamente socialista, federal, laico y democrático, derrotando a la reacción encarnada en los partidos de derechas en Europa, con los que el PP hace un frente común contra los intereses de la clase trabajadora.

Tenemos que luchar para que la izquierda rompa con la lógica del sistema capitalista y defendamos todos juntos un programa de nacionalizaciones de todo el sector financiero, (indemnizando a los “preferentistas” y a los pequeños ahorradores que han sido estafados por la Banca privada) pero igualmente de los monopolios y de los grandes latifundios, para planificar la economía y ponerla a producir al servicio de la clase trabajadora y bajo nuestro control democrático, realizando un plan de producción donde se acabe con el problema del paro y se realice un reparto justo y equitativo del de las horas laborales y del fruto del trabajo. Frente a la Europa de los Mercaderes, los trabajadores tenemos que luchar por la Federación Socialista de Europa, para batallar todos juntos por una alternativa a este modelo capitalista, corrupto, decadente y degenerado que está llevando a la humanidad hacia una verdadera catástrofe.

¡¡ Para frenar a la Derecha hay que trabajar por el giro social. Por un gobierno de las izquierdas en defensa de un programa auténticamente socialista para los trabajadores y nuestras familias. Organízate y lucha por nuestros derechos, pero reflexiona y  vota el 25 de Mayo¡¡

ÁREA DE COMUNICACIÓN Y FORMACIÓN.
IZQUIERDA SOCIALISTA DE MÁLAGA-PSOE.
ispsoeandalucia.malaga@gmail.com


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21 de mayo de 2014

Clásicos del marxismo: "La subversión de la ciencia por el señor Eugen Dühring", de Federico Engels

antiduhringLa producción teórica de Engels, fundador junto a Marx del socialismo científico, es extensa y genial. Ello no impide, sin embargo, destacar la singularidad de esta obra conocida popularmente como el Anti-Dühring, un texto capaz de condensar los fundamentos del marxismo en la filosofía, la economía política y el análisis materialista de la historia. Fue escrito por un revolucionario consecuente, que consideraba la teoría como un arma para la acción.
La filosofía, la cultura, el conocimiento científico y la tecnología, todos los extraordinarios avances del género humano producto del desarrollo de las fuerzas productivas y monopolizados por las clases poseedoras, fueron estudiadas por Marx y Engels para ponerlas al servicio de la transformación socialista. Desde entonces, los oprimidos contaron con un programa científico que entendía la evolución histórica como una lucha de clases ininterrumpida, y con una alternativa revolucionaria viable capaz de reemplazar al sistema capitalista.
Cultura y sociedad de clases
La postración de los trabajadores no se produce solamente en el puesto de trabajo a través de la explotación; existe también una opresión ideológica que la burguesía nos impone a través de sus ideas y su forma de ver el mundo. Como señalan Marx y Engels, la cultura y la ideología dominante en la sociedad de clases son siempre la cultura y la ideología de la clase que posee los medios de producción y el Estado.

Lenin consideró el Anti-Dühring, junto con El Manifiesto Comunista y Ludwig Feuerbach y el fin de la filosofía clásica alemana, un texto básico que no debía faltar a ningún obrero consciente. Engels escribía para los trabajadores y su método nada tenía que ver con el de muchos intelectuales, cuyo afán consiste en reproducir los tópicos de la sociedad capitalista utilizando de paso un leguaje ininteligible. Es cierto que comprender los fundamentos teóricos del marxismo requiere, como cualquier logro realmente valioso, esfuerzo, disciplina y tiempo. Y en eso, la genialidad de este libro es evidente, pues permite a los trabajadores familiarizarse con el socialismo científico de manera rigurosa.
El contexto político en que se escribió
No deja de ser curioso que este trabajo, tal y como Engels explica en el prólogo a la primera edición en junio de 1878, no sea en “modo alguno fruto de ningún irresistible impulso interior, al contrario”. De hecho, su autor se resistió durante bastante tiempo a las insistentes peticiones de Wilhelm Liebknecht —uno de los fundadores del Partido Socialdemócrata alemán en 1869— para que respondiera a la “novísima teoría socialista” desarrollada por un profesor de la Universidad de Berlín, el señor Eugen Dühring. Su negativa obedecía a que consideraba las ideas expuestas por Dühring “insignificantes” y nada originales. Bajo el lenguaje pretencioso y retorcido, no había más que viejas concepciones como la existencia de dios o la reivindicación de un capitalismo más humano mediante una distribución social más justa y razonable de la producción.

Finalmente, Engels decide “hincar el diente en esa amarga manzana” por razones que nada tienen que ver con sus apetencias particulares y sí mucho con su compromiso militante. Una de ellas era ordenar y sistematizar, a través de la polémica, los aspectos esenciales del socialismo científico. La otra, responder a los numerosos abanderados de nuevos sistemas filosóficos que inundaban el panorama político de la izquierda alemana, amenazando con provocar confusión e incluso divisiones en el todavía joven partido socialdemócrata.
La dialéctica
En las páginas del Anti-Dühring, la dialéctica materialista es mucho más que un método científico para comprender el funcionamiento de la economía y la sociedad: es el martillo capaz de demoler las verdades, supuestamente eternas, de las clases opresoras. 

No es casual que el autor empiece abordando la filosofía, primera de las tres partes en las que se divide el libro, ni que se centre en el estudio de la naturaleza, puesto que no se trataba “de construir artificialmente, por proyección, las leyes dialécticas en la naturaleza, sino de encontrarlas en ella y desarrollarlas a partir de ella”. A través del estudio del tiempo y el espacio, de la física y la química, de la matemática, así como del mundo orgánico, Engels reivindica la dialéctica que Marx y él salvaron “de la filosofía idealista alemana, trasplantándola a la concepción materialista de la naturaleza y la historia”. 

Recorriendo los diferentes descubrimientos científicos de aquella época, confirma una de las leyes fundamentales de la dialéctica: “el movimiento es el modo de existencia de la materia”. El movimiento es cambio y se produce a través de contradicciones. Sobre esta base demostrará que un ser está vivo cuando a través de su relación con el mundo material que lo rodea (alimentación, reproducción, excreción…) cambia constantemente, a pesar de lo cual no deja de ser él mismo. La vida “consiste ante todo en que cada instante el ser vivo es él mismo y otro; y esto hasta el punto de que no puede existir si no es bajo esta contradicción”.

Tras confirmar las leyes del materialismo dialéctico en la naturaleza, Engels aplica estas misma leyes al estudio de la sociedad, demoliendo la reaccionaria teoría filosófica, defendida entre otros por Dühring, de que existe una moral eterna, una supuesta moral absoluta que no por casualidad es, en cada momento histórico, la de la clase dominante.
En la segunda sección del libro, dedicada a “las leyes que rigen la producción y el intercambio de los medios materiales de vida en la sociedad humana”, Engels aborda aspectos como la teoría de la violencia y el poder, el trabajo simple y el trabajo compuesto, la renta de la tierra... Pero, sobre todo, realiza el mejor de los tributos políticos a Marx, explicando de forma comprensible y precisa el extraordinario descubrimiento que supone la comprensión de la plusvalía, sobre lo que escribió: “De esta solución data, y en torno a ella se articula, el socialismo científico”.
El marxismo, como doctrina revolucionaria del proletariado, no se basa en una justa indignación ética sino en la comprensión científica del funcionamiento de la sociedad de clases y su dinámica: “Esta apelación a la moral y al derecho no nos ayuda a avanzar científicamente ni una pulgada; la ciencia económica no puede ver un argumento, sino sólo un síntoma… Su tarea consiste más bien en exponer los males sociales que ahora destacan como consecuencias necesarias del modo de producción existente, pero también, al mismo tiempo, como anuncios de su inminente disolución; y en descubrir, en el seno de la forma de movimiento económica que está en disolución, los elementos de la futura, nueva organización de la producción y del intercambio, la cual elimina dichos males”.
La ciencia al servicio de la clase obrera
En la tercera parte del libro, Engels reivindica el socialismo sobre una sólida base científica, que “parte del principio de que la producción, y, junto con ella, el intercambio de sus productos, constituyen la base de todo orden social... las causas últimas de todas las modificaciones sociales y las subversiones políticas...”. En definitiva, la lucha de clases como pilar de la concepción materialista de la historia.
A pesar de los años transcurridos, en el siglo XXI existen también muchos señores Dühring, que pretenden vendernos viejas ideas con envoltorios nuevos. Por eso la Fundación Federico Engels edita ahora este libro. No estamos ante una vieja pieza de museo que el paso del tiempo ha convertido en una reliquia. Esta obra es una herramienta para el combate que hoy sostenemos los revolucionarios en el seno de las organizaciones obreras. Aspectos como las nacionalizaciones hechas en interés de los capitalistas, la naturaleza de las crisis de sobreproducción, o una crítica demoledora a quienes intentan resolver la opresión de los trabajadores a través de la utilización del Estado y sus instituciones, están muy presentes en las páginas de este libro maravilloso. Incluso encontraremos propuestas, desde una posición marxista, para asegurar un desarrollo armonioso y equilibrado entre la industria y la naturaleza, un aspecto que, en las circunstancias actuales, adquiere una importancia vital.
Leyendo este libro comprendemos aún más profundamente el motivo por el que la burguesía niega a la clase obrera el acceso al conocimiento más allá de los rudimentos necesarios para incrementar su productividad; por qué, a pesar de haber transcurrido más de un siglo, Marx y Engels siguen siendo dos proscritos en los templos del saber del capital. La obra de estos dos hombres extraordinarios permite entender por qué la clase obrera, considerada como mera carne de explotación por la burguesía, alberga en realidad el poder de transformar el mundo.
Todo cambia, nada es eterno salvo el movimiento. Al igual que en su momento ocurrió con la sociedad esclavista y feudal, el capitalismo se ha convertido en un freno objetivo para el avance de la sociedad contemporánea y debe ser superado. Pero, en esta ocasión, la nueva sociedad no encumbrará al poder a una nueva clase de explotadores. La clase obrera puede asumir una misión histórica que ninguna otra pudo hacer con anterioridad: acabar con la división clasista de la sociedad. Un nuevo horizonte en el que el trabajo “en vez de ser un medio de servidumbre se hará un medio de la liberación de los hombres, al ofrecer a todo individuo la ocasión de formar y ocupar en todos los sentidos todas sus capacidades físicas y espirituales, y dejar así de ser una carga para convertirse en una satisfacción”.
BÁRBARA AREAL. 

19 de mayo de 2014

LLAMAMIENTO A LA PARTICIPACIÓN EL 25 DE MAYO.

Publicado ayer en Facebook por Izquierda Socialista de Málaga:
Ante las Elecciones en Europa del 25 de Mayo, la clase trabajadora no podemos permanecer neutrales y quedarnos en casa.
La abstención nos perjudica, ya que si no emitimos nuestro voto a algún partido de la izquierda o no votamos, la derecha saldría fortalecida.
Es preciso defender la posibilidad de un Gobierno de las izquierdas para Europa que defienda un programa socialista para los trabajadores y nuestras familias, es decir, apoyarnos en las izquierdas para reivindicar con nuestras luchas polìticas y sindicales, que se frene la política de austericidio que viene aplicando la Troika, impuesta por la dictadura financiera del gran capital, para que se cambie la política de ataques, ajustes y recortes, que representan un robo sistemático de las plusvalías que continúan concentrándose en manos de unos pocos, aumentando de forma escandalosa la DESIGUAL distribución de la riqueza.
Venimos repitiéndolo hasta la saciedad, que con solo votar no basta, que tenemos que organizarnos y luchar por nuestros derechos porque nadie nos va a regalar nada. Todo será producto de una lucha masiva, unitaria y mejor organizada. El 25 de Mayo debemos ejercer nuestro Derecho al voto, por muy "indignado" que estemos ante lo que nos están haciendo.
¡¡Salud, Socialismo y República¡¡

15 de mayo de 2014

SE CUMPLEN TRES AÑOS DEL 15-M.

Tres años se cumplen hoy de aquel estallido pacífico de “democracia cívica”, del potente movimiento del 15-M, y muchos de los que fueron protagonistas han tomado de nuevo la Puerta del Sol de Madrid, con el intento de repetir algo parecido.  Todavía queda un cierto rescoldo, un excelente recuerdo de las vivencias y de la lucha, con unos 50 grupos activos en Madrid,  pero los miles de colectivos que surgieron en esa maravillosa movilización del pueblo, se ha integrado en otras plataformas como la PAH, el 22-M, las Mareas diversas, las luchas contra la LOMCE, etc…

Aquel 15-M representó una verdadera explosión social de descontento y protesta del pueblo “indignado” que llevó a la toma de plazas y calles a cientos de miles de personas,  exigiendo otro tipo de democracia “una democracia real ya”, como se gritaba, votando con los pies en las manifestaciones y concentraciones convocadas, que hasta las manifestaciones  y la marcha por la Dignidad del 22-M, representó la movilización más potente,  donde las masas volvieron a tomar las calles, convirtiéndose estas demostraciones en expresiones de protestas masivas como los movimientos internacionalista de similares características que habían surgido en las “primaveras árabes”, rebasando todas las expectativas y fronteras.


La juventud, los parados, los pensionistas, los autónomos, los inmigrantes, los trabajadores, los agricultores y los estudiantes, es decir, el pueblo en su conjunto dieron un ejemplo de participación democrática, con un profundo debate en las plazas tomadas por “las acampadas”, que sirvieron como “Universidades Ciudadanas Alternativas”, elevando el nivel de conciencia,  demostrando en la práctica, que se puede luchar, que si el pueblo se une, si tenemos voluntad clara de avanzar en la conquista de otro modelo de democracia más real, tenemos fuerzas para doblarle el pulso a lo que han dado en llamar “la dictadura de los mercados” y que la gente se ha dado cuenta que este modelo burgués, que el PP ha puesto en práctica,  que es un peligro para la humanidad.


Todos aquellos que hemos venido luchando durante años por un cambio del modelo liberal-capitalista,  saludamos a estos movimientos participando muchos de nuestra corriente desde el primer día y necesitamos que continúe y gane más fuerza cada vez. Pero es preciso comprender que debemos dar pasos adelante, tanto en el plano de la práctica como en el teórico, y en el organizativo,  para unificar esos movimientos sociales, a veces espontáneos que se desinflan,  integrándonos con la lucha de los asalariados, porque en el fondo, los intereses son los mismos y que nos permita confluir en un frente amplio del movimiento obrero y juvenil, que aglutine unitariamente las fuerzas alternativas a este podrido sistema capitalista, que necesita con urgencia un recambio.


Nuestro planteamiento es que hay que fortalecer las corrientes de izquierdas, tanto en los partidos como en los sindicatos, buscando la unidad más amplia posible, para golpear todos juntos contra los ataques del capitalismo y sus esbirros de la banca y la mafia especuladora imperialista, pero debe continuar siendo un movimiento No Violento, tal cual comenzó, pero para dar salida al grito unánime de “no nos representan”, es preciso dotarnos de canales que lleven nuestras reivindicaciones ante los podres del Estado, o cambiar éstos, si se niegan a las exigencias legítimas del pueblo en acción.  


Condenamos los incidentes que se suceden, donde pequeños grupo que no representa a la mayoría de ciudadanos caen  en altercados graves entre la Policía y algunos manifestantes, (a veces productos de provocadores especializados) culpándose unos a otros de la violencia desatada que en nada beneficia la marcha de este proceso que tiene como objetivo la lucha pacífica por una democracia más profunda.  

Es preciso exigir que se depuren responsabilidades si las fuerzas de Seguridad del estado, en algunos casos,  se han visto extralimitadas en sus funciones, atacando desaforadamente a manifestantes No violentos, exigiendo la dimisión del político de turno, que en última instancia es el responsable de las cargas, ataques y violencia desmedida. En varios  comunicados del M-15-M se vino condenando siempre la violencia, así como lo hicieron los promotores del 22-M y otras muchas manifestaciones que terminan de mala manera. . Nosotros también condenamos con firmeza los actos violentos, sean éstos perpetrados por ciudadanos o por policías, como siempre hemos venido haciendo, porque esos actos perjudican el avance de la toma de conciencia y de la lucha  no violenta de la ciudadanía.  


Las movilizaciones nos despejan las dudas de que nos enfrentamos a un rechazo firme del intento de la burguesía de hacer desaparecer todos los avances sociales y laborales conquistados.   El 81 % de los consultados  las encuestas  se declaran simpatizantes de este modelo de lucha del  15-M, o del 22-M por la “Dignidad” y la toma de la calle en la lucha por una  sociedad mejor para los seres humanos.


Pero como ha quedado demostrado por la historia, la clase trabajadora necesita disponer de sindicatos y partidos de izquierdas fuertes, combativos  y que no se dobleguen ante las presiones y las imposiciones de la patronal  que sean utilizados correctamente para defender nuestros intereses como trabajadores, pero la carencia de ese modelo es lo que tiene “indignado” a millones de ciudadanos que protestan, o se abstienen en las elecciones, porque no se ven representados por esta “democracia, corrupta, decadente y degenerada”, dando un serio aviso, de pasada,  a las cúpulas de UGT y CCOO, así como a los partidos de izquierdas en el parlamento, existiendo un clamor de la Comisión del Movimiento Obrero del 15-M, de otras comisiones y plataformas creadas,  otros colectivos Laborales, del Sindicato de Estudiantes y del movimiento asociativo, que reclaman la conveniencia de marchar unidos en pro de una huelga general de 48 horas, de forma Unitaria, encabezada por los sindicatos mayoritarios y los partidos de izquierdas que recojan también las reivindicaciones de los sectores en lucha, para plantarles cara de una forma seria a los recortes del PP y decirle claramente que ¡¡Ya basta¡¡.  


Las condiciones laborales y de vida de los asalariados están empeorando pero será mucho peor, si no nos preparamos para hacer cambiar el modelo sindical y político  de pactos, conchaveos y consensos por un sindicalismo combativo, de clase y democrático, donde las decisiones sean votadas por las bases y se pueda rechazar democráticamente lo que no nos interese. 


Para ello es urgente crear o fortalecer corrientes de izquierdas críticas en nuestras organizaciones donde reclamemos DEMOCRACIA SINDICAL YA¡¡ y participemos con propuestas concretas para dotarnos de un programa y un modelo en línea con el proceso de lucha iniciado por la juventud y las masas en acción, buscando una confluencia democrática y sana, con respeto mutuo y desde la base para marchar unidos porque tenemos fuerzas  para cambiar las cosas.


La defensa de los intereses de los colectivos más desfavorecidos nos exigen que luchemos por un sindicalismo combativo, incluso cambiando a las direcciones que impidan contar con los votos democráticos de las bases porque en realidad, en los momentos actuales, los sindicatos y los partidos de izquierdas mayoritarios no nos representan correctamente, como indicaron los millones de abstencionistas que no han querido ir a votar en las últimas elecciones.  


Se ha abierto un debate muy interesante entre los que dicen que hay que abandonar los partidos tradicionales y los sindicatos reformistas,   y los que consideramos que existe otro camino, como es el que tomarán más temprano que tarde la inmensa mayoría de los trabajadores, cuando después de la polarización, la radicalización y las acciones por fuera de esas organizaciones, como está ocurriendo ahora en este maravilloso movimiento, y durante todo el periodo último con las luchas contra los recortes en Educación, Sanidad y derechos sociales que ha planteado el PP,  saquen la conclusión de que esos sindicatos y esos partidos no son propiedad de los dirigentes sino que es patrimonio de nuestra clase y decidan entrar en masa a recuperarlos para que defiendan el programa que está surgiendo desde abajo.


Las direcciones de nuestras organizaciones tradicionales tienen que ser sensibles y buscar la confluencia con este movimiento, girando hacia la izquierda, para hacer un llamamiento a los trabajadores a afiliarse y participar activamente en esos sindicatos y partidos,  abriendo puertas y ventanas para que circule el aire libre de la democracia interna,  ofreciendo para ello a las justas reivindicaciones del 22-M, del 15-M y demás colectivos,   un cambio político, sindical y  económico drástico, que acabe con los ataques y la falta de democracia que está empeorando nuestras condiciones de vida. Para ello necesitamos exigir cambios que deben producirse democráticamente y dotarnos de propuestas acordes  con nuestras necesidades, para continuar una lucha sostenida en el tiempo porque votar cada cuatro años y si te he visto no me acuerdo, no sirve para nada, aunque si debemos los trabajadores movilizarnos para ejercer nuestro derecho al voto el próximo 25 de Mayo.


Si cuando ha habido dificultades en los sindicatos y partidos de los trabajadores, la gente tomó el camino de irse a su casa y abandonar la lucha, porque se vió defraudada,  lo único que se consiguió fue  fortalecer el aparato y la burocracia  en su deriva hacia la derecha, y muchos cargos que defienden un sindicalismo de moqueta y despacho, quedaron más contentos que si se les hace una verdadera  oposición de izquierdas que los critique, los vigile y les haga cambiar, si no quieren correr el peligro de ser depuestos democráticamente y cambiados por otro tipo de dirección más firme, como debe corresponder al modelo de democracia obrera que debiera ser el método de funcionamiento de los sindicatos y organizaciones de izquierdas.   

Para ello tenemos que conseguir una auténtica democracia obrera donde las decisiones se tomen entre todos, contando con las bases que somos la inmensa mayoría y no por unos cientos de cuadros que se han alejado de la defensa de nuestros intereses y por tanto, habrá que luchar por cambiarlos si no quieren rectificar.


Es preciso abandonar la idea de que si nos vamos a nuestras casas y rompemos los carnets, los problemas van a mejorar por sí solo.  La experiencia nos ha demostrado que eso ha sido un error. Ha sido todo lo contrario, la burguesía, notando la debilidad de los sindicatos ha desatado una brutal ofensiva contra los trabajadores, y amenazan con contra-reformas cada semana,  nos van a crucificar a ataques, reformas y convenios a la baja, aumentando el problema de los despidos, el deterioro de la sanidad, los recortes en la educación y en los presupuestos sociales.  Si no luchamos, eso es lo que nos espera, porque si la clase obrera no lucha, la derrota es segura y si se lucha, se puede perder pero también se puede ganar.


Nuestra propuesta es que la mejor manera de que los trabajadores defendamos nuestras conquistas es afiliándonos al sindicato o al partido que mejor consideremos que va a defender nuestros intereses, o mejor aún, fortalecer las corrientes internas de oposición que están surgiendo en nuestras organizaciones sindicales o políticas, o crear otras nuevas, pero no haciendo grupitos aparte, sino dentro de lo que hay.   Los que fomentan el “apoliticismo” son auténticos demagogos, pues los problemas políticos deben solucionarse a través de posiciones políticas, con democracia real, con participación, canalizando las propuestas a través de los cauces que la lucha vaya abriéndose entre las fuerzas que representan intereses contradictorios y antagónicos, como son el mundo del capital y el mundo del trabajo.


La tabla reivindicativa que surja del debate tiene que estar basada en las necesidades reales que precisa la clase trabajadora: El punto fundamental es repartir el trabajo existente como un bien escaso,  para combatir el paro, por lo que la batalla por la reducción de la jornada laboral a 35 horas semanales, terminando con las horas extras para trabajar todos, es irrenunciable. El aumento de la jubilación es una trampa,  por lo que debemos luchar para que nos jubilemos a los 60 años y exigir un contrato de relevo para que entre un joven en cada puesto que quede vacante.   


Hay que exigir la terminación de la precariedad laboral siendo fijo a partir de los 15 días. El salario mínimo debe estar en torno a los 1.100 euros y  para cumplir todo esto, hay que exigir la retirada de las Reformas laborales y los planes de ajuste. Las Administraciones del Estado tendrán como función desarrollar un plan de creación de puestos de trabajo a través del sector público (Desarrollo industrial, agrícola y comercial, repoblación forestal, reciclajes, vigilancia de seguridad, atención social, etc…), o en su caso dotar a los ciudadanos con un subsidio de paro indefinido igual al salario mínimo mientras que se ponen en marcha esos planes.


Para avanzar en la cuestión social es preciso defender la Empresa Pública  reclamando la renacionalización de todas las empresas claves que han sido privatizadas a la vez que se ponen en marcha Planes de Inversión y Renovación tecnológica pero que garanticen los puestos de trabajo y la igualdad entre mujer y varón con idénticos salarios.  El objetivo tiene que ser trabajar todos, repartiendo el trabajo, para aumentar el PIB por encima del 10 %, cuestión que es posible, según algunas escuelas económicas que no están sometidas al capitalismo.


La Sanidad y la Educación tienen que ser públicas, incrementando el presupuesto en un 10 % del PIB para mejorar su calidad. La vivienda es un derecho que tiene que ser cumplido por el Estado. Exigiremos la nacionalización de las grandes empresas inmobiliarias y constructoras, para que junto con la municipalización del suelo urbano, pueda acometerse un plan real de construcción de un millón de viviendas sociales y dotarnos de un gran parque de alquiler público cuya oferta a los ciudadanos no sobrepase del 10 % del salario mínimo por mes.


La Ley de Partido tiene que ser abolida y  que se redacte  una nueva totalmente proporcional y justa, que contemple también un salario máximo con elección y revocabilidad automática de los cargos,  el desarrollo social de los derechos de Asociación, Reunión, Libre Sindicación, Petición, Manifestación y Huelga, para todos los ciudadanos, incluidos los Cuerpos de Seguridad del Estado y los Ejércitos,  a la vez que contemple el legítimo derecho a la Autodeterminación de los Pueblos, aunque nosotros defendemos el Federalismo como el mejor modelo, que mantenga la unidad de la clase trabajadora.


En cuanto a las empresas que declaren la Ley Concursal, lo que antes eran quiebras y suspensiones de pago, el Estado debe proceder de inmediato a la incautación de todo su patrimonio y bienes, manteniendo los puestos de trabajo con ayuda financiera estatal y plantear la autogestión bajo control obrero para luchar contra la corrupción y los despilfarros, salvando los puestos de trabajo.


Para llevar a cabo un programa similar a éste, perfeccionado por el movimiento democrático desde la base, no queda otro camino que financiarlo mediante la creación de una Banca Pública Estatal, para lo que es necesario la nacionalización del circuito financiero y los monopolios, con indemnización a los propietarios en base a sus necesidades vitales que se compruebe democráticamente y ejercer un control obrero firme. De esta forma se podría planificar democráticamente la economía, incluyendo planes de Reforma Agraria que expropie los Latifundios ociosos y ofrezca respuesta al sector agrario en su conjunto.


En definitiva, el plan tiene que servir para poner la economía al servicio de los seres humanos y bajo control democrático de la mayoría de la sociedad que es la clase trabajadora y que no permanezca más en manos de los burgueses, capitalistas, corruptos y especuladores que son los que nos han metido en esta gran quiebra de modelo que está totalmente caduco, como es el capitalismo.  Otro mundo es posible, SI, pero con democracia real, con planificación socialista y con un reparto justo de la riqueza creada que tiene que ser conquistado por  el pueblo mediante la lucha por una nueva sociedad que ponga por delante del beneficio privado del capitalista  los intereses de los seres humanos.


ÁREA DE COMUNICACIÓN Y FORMACIÒN.
Izquierda Socialista de Málaga-PSOE de Andalucía.
ispsoeandalucia.malaga@gmail.com











14 de mayo de 2014

NO AL GOBIERNO DE CONCENTRACIÓN PP-PSOE.

Tras las declaraciones de Felipe González, nuestro primer Secretario Pérez Rubalcaba ha tenido que rechazar públicamente que los partidos PP y PSOE formen un gobierno de coalición, aclarando la discrepancia con el expresidente del Gobierno, que dijo en una entrevista en la Sexta, que “si el país lo necesita”, ambas formaciones deberían formar una gran coalición de gobierno.

No es la primera vez que algún exalto cargo, más bien afín al ala socio-liberal del partido y desmarcándose claramente de las posiciones socialdemócratas y mucho más de la corriente I.S. y de las bases que se encuentran cada vez más a la izquierda, intentan abrir el debate sobre esta espinosa posición que enfrenta y agría las relaciones internas de las distintas sensibilidades, pero parece que en esta ocasión la discrepancia interna ha salido al exterior, precisamente en plena campaña de las Europeas, lo que amplifica el desencuentro entre los partidarios del pacto de Gobierno entre las dos primeras fuerzas y los que nos posicionamos con nuestro voto en contra  de los pactos con los representantes políticos de la burguesía, porque consideramos que lo más favorable para los ciudadanos es la lucha por un giro a la izquierda, y no hacia la derecha, como sería entendido ese pacto, porque los trabajadores necesitan que se les invite a luchar para defender nuestros derechos y las libertades mediante la unidad de las izquierdas, y no pactar con el PP que es el que nos las está arrebatando. Nuestra corriente I.S. plantea continuar la defensa del socialismo, no solamente como se ha iniciado el proceso en Andalucía, que es un primer paso, sino que debe profundizarse esa posición de giro a la izquierda, ampliándola hacia los demás partidos y sindicatos de clase, lo que representaría una contradicción con el pacto contra natura anunciado por Felipe González.

Como consecuencia de las políticas de derechas en Europa, los efectos de los recortes y la austeridad salvaje, están siendo devastadores para la clase trabajadora y las capas medias. Crece la desconfianza generalizada por parte de los sectores menos favorecidos de la sociedad, contra la política oficial de las instituciones “democráticas”, que se percibe como una dictadura financiera del FMI, Banco Mundial y la Troika, lo que ha producido una profunda crisis de credibilidad, que se reflejan en las recientes encuestas, donde los votantes expresan una desconfianza hacia los dos grandes partidos y un crecimiento de la abstención.  

El rechazo de la clase trabajadora a las políticas aplicadas por el PP es cada vez más contundente, alcanzando cotas de participación en las luchas sociales y una radicalización como hacía décadas que no se observaban, existiendo una clara tendencia de giro a la izquierda entre los votantes y el pueblo en general y una apatía muy peligrosa que se sitúa en la abstención, por lo que, si el partido no se aparta claramente de las posiciones ambiguas, girando claramente hacia la izquierda, la esperada recuperación económica, si sigue liderada por la Derecha Europea,  tardará tiempo en producirse, por lo que, precisamente muchos militantes de base y cientos de miles de trabajadores y jóvenes necesitan apostar por un nuevo proyecto político como el que nosotros venimos defendiendo desde nuestra corriente I.S. en el seno del Partido, durante todos los procesos congresuales y debates de confrontaciones democráticas que se han venido dando.

Como venimos insistiendo desde nuestra corriente de opinión Izquierda Socialista de Málaga, es preciso luchar para que se ponga la economía al servicio del ser humano y no del lucro de una minoría de banqueros privados y especuladores, que es precisamente lo que está aplicando el Gobierno del PP. Por lo cual, es preciso defender posiciones y propuestas que serán incompatibles con los pactos con la derecha, que nos llevarían a posiciones liberales-conservadoras, que han sido las causantes de esta profunda recesión que padecemos. 

Así pues, nosotros hemos venido defendiendo que en el nuevo proyecto del P.S.O.E. debe contemplarse la nacionalización de la banca, para constituir una Banca Pública al servicio de la producción, eliminando los monopolios privados, (con indemnización a los pequeños accionistas necesitados y a los estafados por las preferentes, exigiendo a los corruptos la devolución de lo defraudado y pidiendo su encarcelamiento)  y poniendo todos estos recursos productivos bajo control de los trabajadores, para evitar la corrupción y los despilfarros, mediante la puesta en marcha de un plan de producción democráticamente elaborado, y bajo control social, eliminando el secreto bancario,  como inicio de la salida de la crisis por la izquierda, pidiendo la colaboración activa de la clase trabajadora y los sindicatos de clase, para luchar todos juntos por un nuevo modelo de sociedad, democrática, socialista, cooperativa, laica y federal,  que mediante el control obrero fomentemos la productividad y evitemos los despilfarros, la especulación y los escándalos financieros, para trabajar todos y que se pueda repartir con justicia y equidad el fruto del trabajo socialmente desarrollado. 

De esta forma sería necesario proceder a una planificación  democrática y científicamente la producción poniendo la economía al servicio de la sociedad, cumpliendo la aspiración del programa inicial del PSOE, que es "la completa emancipación de la clase trabajadora; es decir, la abolición de todas las clases sociales y su declaración y conversión en una sola clase de trabajadores, dueños del fruto de su trabajo, libres, iguales, honrados e inteligentes", como defendían Pablo Iglesias y los fundadores del PSOE y UGT.

Porque como dijo Largo Caballero, “a la clase trabajadora hay que decirles la verdad, aunque les duela”, y parte de la verdad es que bajo el capitalismo no hay salida para los pobres, la juventud y la clase trabajadora, en esa Europa de los Mercaderes que ha fracasado estrepitosamente,  pero SI existe una alternativa para utilizar toda la creatividad maravillosa de la que es capaz el género humano y esa alternativa es el genuino socialismo, democrático, solidario y humano, para construir la Federación Socialista Europea,  por la que merece la pena  seguir luchando para la conquista de un programa que beneficie al pueblo trabajador y que ponga las bases para la transformación de la sociedad. Todo eso demuestra que los pactos con la burguesía son incompatibles con el avance hacia el socialismo, so pena que lo que algunos planteen es ofrecernos un sucedáneo,  que es en realidad lo que el pueblo, inteligentemente, está rechazando con sus posiciones de apatía y desencanto ante la política de derechas que se nos ha venido ofreciendo.

¡¡NO AL PACTO CON EL PP¡¡

¡¡ POR LA DEFENSA DE UN PROGRAMA AUTÉNTICAMENTE SOCIALISTA PARA CONSTRUIR LA FEDERACIÓN SOCIALITA EUROPEA DE LOS PUEBLOS ¡¡ 

ÁREA DE COMUNICACIÓN Y FORMACIÓN. 

IZQUIERDA SOCIALISTA DE MÁLAGA-PSOE.A
ispsoeandalucia.malaga@gmail.com

12 de mayo de 2014

NO A LA EUROPA DE LOS MERCADERES: SI A LA EUROPA SOCIALISTA DE LOS PUEBLOS.

“Ayer, el PSOE volvió a elegir a la capital de la Costa del Sol para celebrar uno de sus mítines más significativos de la campaña electoral que comenzó el jueves. El candidato a la reelección Martin Schulz visitó Málaga y lo hizo arropado por Valenciano y Díaz. Junto a ellas, 4.000 personas más quisieron apoyar al candidato que no dejó de repetir que su máxima prioridad, en caso de resultar elegido, será la creación de empleo.  En un español más que aceptable, el alemán, que apenar miró el papel y salió más que airoso de un mitin celebrado en el Pabellón de Deportes de la Universidad de Málaga, reconoció que Europa necesita un cambio. En este sentido, dijo entender la indignación de la ciudadanía, pero animó a dirigir su descontento “contra aquellos que nos llevaron a la crisis, ya que la respuesta no es el rechazo a Europa, sino luchar por una Europa mejor”.(La Opinión de Málaga, 12-5-14).

Si, necesitamos una Europa mejor, una Europa Socialista porque “el capitalismo es la causa de todos los males que padece la clase trabajadora, como dijo “El Abuelo Pablo Iglesias”, pero lo que es preciso aclarar, lo que tenemos que profundizar en el debate es qué modelo de sociedad defendemos los socialistas, ya que el modelo liberal que se ha venido practicando se ha demostrado inviable para salir de la recesión, por mucha propaganda sobre la salida de los “diversos túneles”  con la que nos quiera bombardear la derecha europea y sus capataces del PP.

La creación de la Unión Europea representó el intento de la burguesía, principalmente la alemana y la francesa, de defender el capitalismo de la zona frente a los nuevos gigantes competitivos, como son las potencias imperialistas emergentes, China y Rusia, y también al potente primer mercado mundial que son los Estados Unidos de Norteamérica.

Es preciso recordar que mientras Francia, Alemania e Inglaterra salieron empobrecidos y debilitados de la II Guerra Mundial, las posturas tanto de EEUU, como de la extinta URSS se vieron enormemente fortalecidas. El dólar era el elemento de cambio a nivel mundial, y la libra esterlina pasó a ocupar un lugar secundario. El Plan Marshall, redujo al capitalismo europeo al mero papel de clientes del imperialismo norteamericano y ayudó a la recuperación del continente que había salido destrozado de la confrontación bélica, iniciada por el Nazi-fascismo que tantos muertos y tanto horror produjo como explica la historia.

Como había venido explicando el análisis marxista, el proceso inevitable de la concentración del capital y la transformación del sistema de “libre mercado”, en capitalismo de Estado o en monopolios financieros, produciría más tarde o más temprano terribles crisis económicas, como así ocurrió varias veces desde la postguerra, hasta la más reciente bancarrota del capitalismo iniciada en 2007 en los EEUU y que se ha propagado por toda la economía globalizada. 

La historia de los últimos años ha sido la confirmación más clara de esta tendencia del capitalismo a la concentración. Este proceso de concentración del capital lleva consigo, no solo la bancarrota de la pequeña y mediana empresa, sino también, de los estados más débiles del sur, que han sido obligados por la “dictadura financiera del gran capital” a aplicar políticas de empobrecimiento de la clase trabajadora que ha salido prácticamente saqueada y  machacada por las políticas de austeridad aplicada sin contemplaciones, para salvar a los banqueros en detrimento de la población trabajadora.

En la actualidad, el desarrollo de las fuerzas productivas se enfrenta, por una parte, con la propiedad privada de los medios de producción, y por la otra, con los límites de los Estados nacionales, pero con la particularidad de que es imposible mantener en el mismo club a países potentes y fuertemente desarrollados con otros prácticamente en bancarrota económica. La existencia de potentes multinacionales financieras, empresas comerciales colosales y gigantescas, que extienden sus tentáculos por todo el planeta, es la prueba de que una economía nacional, se queda demasiado estrecha para propiciar el desarrollo de las fuerzas productivas, bajo el estrecho margen de la competencia de los imperialistas.

En los momentos actuales, el destino de todas las economías, incluida la del Estado español, está totalmente subordinado al mercado mundial y no es una casualidad que el mercado mundial esté dominado y subordinado por las potencias,  a través del F.M.I. la Banca Mundial y la Troika en Europa que ejercen, como hemos dicho, una auténtica dictadura.  

La ley del capitalismo monopolista es la concentración del dinero o la bancarrota del sistema. La puesta en marcha de la Unión Europea, con la implantación del Euro, fue la reorganización de la burguesía ante la imposibilidad de competir dentro de los limitados viejos estados nacionales. La burguesía comprendió y se planteó parte del problema histórico de nuestra época, como eran los Estados-Nación y sus fronteras e intentó eliminarlas parcialmente en Europa, pero la otra contradicción del sistema, la propiedad privada de los grandes medios de producción y financieros, el capitalismo, aun entendiéndolo, es incapaz de abordarlo y resolverlo, porque dejaría de ser capitalismo, por lo que solamente a través de un cambio de modelo de sociedad tendente al socialismo se puede superar esta segunda contradicción, pero para ello se requiere un fortalecimiento suficiente de la izquierda y la defensa de un programa socialista alternativo.

La construcción europea en bases capitalistas aumenta las desigualdades y es en realidad una “utopía reaccionaria” en manos de la clase burguesa dominante. La lucha por la “igualdad” y por la coherencia social, que eran unos de los objetivos que se nos explicaban para convencer a la ciudadanía de que era positivo para entrar en la Unión Europea, se ha demostrado un fracaso estrepitoso. Lo único que queda de aquellas aspiraciones de marchar hacia la prosperidad y la armonía, todos juntos para alcanzar niveles de bienestar como en los países nórdicos, es la “libertad aduanera” para explotar con más facilidad a los trabajadores, consiguiendo un abaratamiento de los salarios al nivel de China o África, que es hacia donde nos conducen con sus políticas de austericidio permanente.

Los socialistas europeos, tanto los que practicamos el análisis del materialismo dialéctico, como la tendencia europea dominante liberal-socialdemócrata, tenemos que profundizar en el debate, contra el modelo capitalista caduco,   para analizar estas cuestiones, para aclarar si realmente tenemos que apoyar una Europa de los Mercaderes, que ha fracasado ante la ciudadanía, o verdaderamente tenemos que apostar, defender y luchar por un cambio de modelo económico genuinamente socialista que nos abra el camino hacia la Federación Socialista Europea de los pueblos.

Los socialistas en Europa no debemos sembrar ilusiones en la Unión Europea, tal como está concebida por la burguesía que es la clase dominante, esa Europa de los Mercaderes, que es la que defienden los capitalistas y sus representantes en el Estado español como es el PP de Rajoy, sino el de luchar, organizarnos y fortalecernos para que se consolide la vinculación entre las organizaciones de izquierdas a escala europea, combatiendo con “honradez y firmeza”, contra las multinacionales y el sector bancario, que son los causantes de tanta corrupción, desfalcos y saqueos a los más pobres. Los enemigos de la clase trabajadora están organizados a escala mundial y nosotros, desde la izquierda, tenemos la obligación de hacer un llamamiento a la clase trabajadora para organizarnos y dar la batalla a nivel Internacional, para luchar por nuestro máximo objetivo: 

EL GENUINO SOCIALISMO, DEMOCRÁTICO E INTERNACIONALISTA.

ÁREA DE COMUNICACIÓN Y FORMACIÓN.
IZQUIERDA SOCIALISTA DE MÁLAGA-PSOE.A
ispsoeandalucia.malaga@gmail.com