9 de octubre de 2019

A MODO DE PRECAMPAÑA ELECTORAL IZQUIERDISTA.

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El capitalismo no ha sido capaz de superar los desequilibrios de la economía durante los más de diez años desde que se produjo la gran recesión y,  en los momentos actuales, la economía mundial se encuentra totalmente trastornada y presenta algunos de los rasgos clásicos más perturbadores, muy similares a los que se produjeron en los años treinta, salvando las distancias.

Los ataques contra China y Europa por parte de Trump, con el agravamiento de la guerra comercial, anunciada contra la Unión Europea en su conjunto podrían tener consecuencias graves y no es lo mismo que lo gestione una derecha “Trifachita” en el Estado español, heredera natural de la Dictadura, que lo pudiese acometer un Gobierno de Izquierdas fuerte, pero eso va a depender, no solo del voto de la ciudadanía el próximo 10-N (aunque vamos con retraso), sino de la inutilidad o capacidad de los dirigentes de las izquierdas en formar un Gobierno favorable a la clase trabajadora.

Las acciones de masas han seguido creciendo con relación al año anterior y el proceso de polarización aumenta entre los bloques (derechas e izquierdas). Incluso la izquierda marxista sigue creciendo tanto en el interno del PSOE como desde fuera, tanto en términos cualitativos como cuantitativos; asimismo grupos y partidos de izquierdas  están proliferando, buscando cada vez una dirección más firme, pero en vez de marchar hacia la unidad, se camina en sentido contrario, hacia la dispersión, lo cual favorece a las derechas y debilita globalmente a las izquierda; sabemos  también que la debilidad invita a la agresión por parte de las derechas. 

En este incesante proceso de radicalización de la sociedad, entre el mundo del capital y el mundo del trabajo, vemos como sigue creciendo la desigualdad y se expresan con más crudeza las necesidades de la clase trabajadora, debido a que han consumido las grasas que tenían las masas cuando antes de la recesión se empezó a construir el Estado de Bienestar.
En los últimos años del Gobierno Rajoy, con su política de recortes, austeridad y ataques constantes a los derechos adquiridos, en caso de venir los mismos de nuevo,   traerán más intentos de recortes y austeridad; hostigada la clase trabajadora podría verse obligada a defenderse y saltar a la lucha, incluso por encima de los sindicatos de clase que están bastante acongojados y atrapados en sus pactos permanentes sin frutos que ofrecer a los asalariados.

Aquellos agoreros que dicen que la “clase trabajadora ya no existe”, que es imposible hacer nada o incluso que  la situación ha mutado y no existen las clases, están en un tremendo error, pues va creciendo el proceso molecular de toma de conciencia aunque todavía no se ha desatado el conflicto y las luchas.

Por otra parte, esos trabajadores que todavía se consideran capas medias, junto con los derechistas que aúllan desde fuera del movimiento obrero diciendo que hace falta un cambio social, unos que a la derecha y otros que a la izquierda, si en vez de estar en plan contemplativo, desde fuera de los partidos, sindicatos y organizaciones de clase, diciendo que hace falta el giro a la izquierda,  fueran consecuentes y entraran a luchar desde dentro de las organizaciones que más se acerque a sus planteamientos y lo hiciesen encuadrados en corrientes críticas o incluso en las tropecientas siglas que abundan en el panorama político, sindical y social, ya se habrían producido algunos cambios sociales avanzados que la mayoría del pueblo reclama.

Es cierto que existe  recelo, apatía o desgana con relación a los comportamientos de las Direcciones Políticas del arco parlamentario, pero está representada desde la extrema derecha hasta la extrema izquierda, por lo que no hay excusa para no querer participar en política.

Cualquiera podría encuadrarse en una organización, como están haciendo los fascistas que apoyan a sus organizaciones respectivas y por tanto, es legítimo que el trabajador que se considere progresista, socialista, comunista, anarquista o de cualquier otra ideología, pueda ayudar a producir ese cambio a la izquierda,  comprometiéndose en la lucha por ese giro social que reclama y que la mayoría de las encuestas señalan como un nuevo modelo que estaría a la izquierda de la socialdemocracia, que aparece como muy moderada, pero, a su vez, rechazando el estalinismo que aparece demasiado radical.

Días pasado se publicó un artículo muy interesante en Diario 16 titulado “La tradición marxista del PSOE sigue viva” escrito por  Santiago Aparicio, muy recomendable para los trabajadores en general (http://mediterraneo.diario16.com/la-tradicion-marxista-del-psoe-sigue-viva/) en el que se hacía referencia a una de las corrientes internas del PSOE, Izquierda Socialista que viene luchando por el cambio hacia un programa Socialista Democrático, basado en el programa marxista de transición al socialismo,  legado por los fundadores del PSOE, UGT y JJSS, aunque actualizado, pero criticando la situación en la que han quedado atrapados, unos por el sectarismo de los modelos estalinistas, periclitados por la historia y otros por el oportunismo y falta de perspectivas y programa de la socialdemocracia, que está desapareciendo en toda Europa, porque se empeñan en mirar siempre a derechas, cuando tiene que formarse gobierno y sufre presiones de la clase dominante.

En democracia deben ser los votos los que hagan cambiar la correlación de fuerzas entre derechas e izquierdas, tanto en el plano organizativo como en la lucha entre las clases, pero para ello es preciso reconocer que falta potenciar y fomentar el activismo en las organizaciones de los trabajadores y la juventud.

Las encuestas dan unos pronósticos bastante pesimistas a la hora de mostrar datos de abstención que podrían crecer en las próximas elecciones del 10-N, lo cual es bastante preocupante para las izquierdas.

Comprendemos que muchos trabajadores, después de horas de trabajo cansino y mal pagado tengan pocas ganar de ayudar o colaborar en organizaciones sociales, políticas o sindicales, aunque existen muchos colectivos que sí se muestran cada vez más combativos.

Por desgracia ha calado bastante la filosofía individualista de la clase dominante y mucha gente va por libre y no están acostumbrados ni tienen ganas de entrar ni siquiera a debatir y exigir lo que necesitan, pero eso está empezando a cambiar, como vemos con los movimientos de los pensionistas, el feminismo, la lucha contra el Cambio Climático, las diversas batallas a nivel local por reivindicaciones puntuales, etc.

Existen países donde se ha empezado a dar esa batalla interna en los partidos de la izquierda, como por ejemplo en Gran Bretaña, que con su situación tan explosiva por el inminente Brexit a la que se enfrentan, ha aumentado la “polarización, la radicalización y la fase de politización”. Se ha expresado por un giro vertiginoso en el Laborismo con una subida de participación interna y reafiliación de miles de jóvenes y trabajadores, que le han dado el triunfo al socialista Jeremy Corbyn, derrotando al sector más moderado del laborismo, lo que representa un giro a la izquierda y empiezan a defender un “programa socialista democrático”.

Algo parecido está ocurriendo en EEUU con la subida de crecimiento de las izquierdas, enfrentadas claramente a Trump y con candidatos en el Partido Demócrata que se declaran socialistas como Bernie Sanders, que en un claro giro a la izquierda está subiendo como la espuma, o el caso de Jean-Luc Mélanchon que logró aglutinar en torno a la fuerza “Francia Insumnisa” a un amplio sector de las izquierdas francesas. 

Igualmente en el Estado español ya se ha producido un procedo de “polarización, radicalización y la fase de politización” que se dio con el movimiento 15-M y el buen resultado que obtuvo Unidas-Podemos, dilapidado por los errores de Pablo Iglesias, pues las encuestas les pronostican un severo castigo que podría estar próximo, pudiendo afectar al conjunto de las izquierdas. La clase trabajadora tiene que movilizarse y acudir a las urnas, exigiendo un gobierno izquierdista el 10-N. 

No está la situación para abstenciones de izquierdas. Los mayores sufrimos la Dictadura  que nos quitó 40 años sin acudir a las urnas, por lo tanto sigue siendo en cualquier momento el propicio para expresar políticamente con el voto, las ansias y necesidades de cambio o la indignación que se pudiese expresar por cualquier trabajado.

Derrotar al abstencionismo y a las Derechas “Trifachitas” debe ser el objetivo. Si no lo conseguimos ahora  llamados a las urnas quizás se tendría que producir en luchas y explosiones sociales, más temprano o más tarde, tomando calles y plazas con protestas masivas si la situación social y territorial sigue estancada o empeora.

No obstante hay un debate abierto que debe ser a fondo para analizar los errores en cuestiones orgánicas y programáticas que hayan cometido las direcciones del movimiento obrero y partidos de izquierdas, que debemos seguir fomentando,  exigiendo reuniones para que haya debates donde podamos expresarnos con libertad como clase trabajadora y ese debate hay que darlo y exigirlo en la campaña electoral.

Mi opinión es que debemos pelear como clase trabajadora en las organizaciones, cada cual en la suya, por las mejores propuestas democráticas explicando las carencias y necesidades que tengamos en nuestros centros de trabajo, pueblo, barrio o ciudad, allí donde existe un trabajador concienciado, sea progresista o más de izquierda.

Es el momento de auto/convocarnos a la luchar solidariamente por las problemáticas concretas representadas en las reclamaciones que salgan de nuestras carencias y necesidades; adherirnos a plataformas de luchan allí donde haya un activista y que existan debates populares para defender al conjunto de la sociedad, dejándonos de individualismos y localismos (que también), pero ver la cuestión levantando la vista.

Participar en debates abiertos y democráticos en el seno de la sociedad,  es necesario y posible porque en algunos sectores y corrientes lo estamos llevando a cabo. Sabemos que cantidad de luchadores han tirado la toalla, quemados por la situación y muchos de ellos, que antes quizás lo dieron todo por una causa noble y limpia de “un socialismo ético”, ahora se encuentran desanimados, pero debieran movilizarse también.

Quizás algunos están por la abstención y no quieren aportar nada a la lucha, ni siquiera su voto, pero una persona que se considere de izquierda y se comporte así, con todos mis respetos y pido disculpas de antemano, pienso que políticamente está muerta y se convierte en un lastre para la lucha social, porque si se entendiera bien lo que ha costado conseguir esta situación de libertades, como de reunión, libre sindicación, petición, manifestación y huelga, cuando luchamos bajo el franquismo y seguimos batallando tras nuestra jubilación, decimos que habría que salir en masa a votar y a luchar por mantener esos derechos y todavía muchos más de los que nos faltan, porque la burguesía nunca nos ha regalado ni nos regalará nada, al revés, si vienen otra vez, los recortes de Rajoy serán un pálido reflejo de lo que nos espera con el resurgir de la ultraderecha. 

Estamos en precampaña y por tanto es irregular que se pueda pedir el voto para un partido concreto, pero nadie me puede negar el derecho a pedir que luchemos todas y todos por buscar un camino y dar la batalla orientada al fortalecimiento de las izquierdas con una apuesta firme en defensa del bien común.

Concluyo: O luchamos por un Gobierno de los trabajadores lo más de izquierdas que podamos, con las fuerzas reales con las que contamos, buscando un entendimiento, pero dejándonos de neoliberalismo y gaitas o corremos el riesgo de que venga el Trifachito.

JOSÉ MARTIN RODRÍGUEZ.
COORDINADOR DE COMUNICACIÒN.
IZQUIERDA SOCIALISTA MÁLAGA-PSOE.A


7 de octubre de 2019

Qué hay detrás del enfrentamiento entre Irán y Arabia Saudí????

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El pasado 14 de septiembre tuvo lugar un sorprendente ataque con drones y misiles sobre la mayor planta de procesado de petróleo de Arabia Saudí, que provocó un parón de la mitad de su producción, el 6% del total mundial. Aún no está claro cuándo recuperará la normalidad la producción saudí, lo que ha elevado un 20% los precios del petróleo, añadiendo más tensión a la economía mundial.
El ataque fue reivindicado por las milicias hutíes de Yemen, contra las que Arabia Saudí lanzó una devastadora guerra en 2015 que ha arrasado el país y provocado decenas de miles de muertos y la mayor emergencia alimentaria y sanitaria en el planeta. Tanto Arabia Saudí como el imperialismo estadounidense y los gobiernos europeos se apresuraron a señalar a Irán como el autor del ataque.
Ruptura del equilibrio, en Oriente Medio y a escala mundial
Para entender este ataque, y los intereses que se están ventilando, hay que ponerlo en el contexto de la situación en Oriente Medio. El frágil equilibrio entre los diferentes poderes regionales se rompió con la invasión de Iraq por EEUU en 2003. La derrota de las diferentes revoluciones en lo que se conoció como la primavera árabe profundizó esa fractura. El estado actual de las relaciones internacionales ha hecho saltar todo por los aires definitivamente. La incapacidad de EEUU de controlar nada en ningún sitio —expresado de forma descarnada en Iraq y Afganistán— refleja su decadencia como potencia mundial y, a la vez, sus crecientes dificultades ante la emergencia de China, lo que está dando alas a las potencias regionales en la zona para reforzar su posición. Arabia Saudí e Irán son dos de los principales protagonistas en este gran juego.
Bajo el Gobierno de Obama, el imperialismo estadounidense intentó “salir de Oriente Medio”. Tras eliminar su dependencia del petróleo saudí —sobre la base del fracking se ha convertido en el mayor productor mundial de petróleo—, dio un giro a la política exterior para centrarse en el Pacífico, es decir, para hacer frente a China. Su debilidad en Iraq le obligó a llegar a un acuerdo con Irán para poder salir de allí de forma controlada. Nacía así el pacto nuclear, por el que se permitía a Irán acceder al mercado internacional de petróleo a cambio de parar su “carrera nuclear”, y de paso garantizar cierta estabilidad en Iraq.
Esta nueva situación permitió al régimen iraní reforzar sus posiciones en la región —en Líbano, Siria o Iraq— a costa de una pérdida de influencia de sus principales rivales y principales aliados de EEUU —Arabia Saudí e Israel—. Esto es lo que está detrás de la guerra lanzada por Arabia Saudí en Yemen tras la toma de la capital por las milicias hutíes, aliadas y respaldadas por Irán.
La victoria electoral de Trump fue aprovechada a fondo por Netanyahu y la oligarquía saudí para intentar revertir la situación. El presidente estadounidense les dio carta blanca en todos los terrenos y aplicó la máxima presión contra el régimen iraní, hasta el punto de romper el acuerdo nuclear en mayo de 2018. Desde entonces, no han dejado de crecer las sanciones estadounidenses contra Irán, que están agudizando la crisis económica, afectando duramente a las condiciones de vida de las masas.
A la vez se han sucedido una serie de escaramuzas (detención de varios petroleros, extraños ataques a otros, derribo de un dron estadounidense por Irán…) con las que se está buscando culpar a Irán. Es evidente que el reaccionario régimen iraní ha colaborado de una u otra forma en este último bombardeo sobre Arabia Saudí, dado su alcance y complejidad. Como señalaba el periodista David Hearst, al llevar a cabo el ataque “Irán le envía a Trump un mensaje claro: ‘¿Quieres el caos? ¿Quieres romper los tratados internacionales negociados con tu predecesor y castigarnos? Bien, podemos darte el caos, y pronto descubrirás lo vulnerables que son tus aliados” (www.middle­easteye.net, 17/9/2019).
Pero lo que observamos es uno de los mayores ejercicios de hipocresía del imperialismo: los responsables de las guerras de Iraq y Afganistán, de la desmembración de Libia, de la guerra de Yemen, de la situación dramática del pueblo palestino…, señalan a Irán como “el mayor peligro de la zona”.
El imperialismo estadounidense, atrapado
El imperialismo estadounidense quiere salir de Oriente Medio, pero ni puede irse ni está avanzando. Sus acciones se saldan con más fracasos que victorias. Sus aliados más cercanos están en crisis: Netanyahu acaba de perder las elecciones y Bin Salman, el hombre fuerte saudí, se revela cada día más como un auténtico fiasco. No sólo eso, después de prometer “llevar la batalla al corazón de Irán” lo que ha tenido es un ataque catastrófico en el corazón de su producción petrolera.
La confianza en el reino saudí ha quedado muy tocada y su vulnerabilidad ha sido puesta en evidencia: el mayor comprador de armas del mundo ha visto paralizada la mitad de su producción petrolera por unos cuantos misiles y unos drones civiles adaptados para llevar explosivos.
Trump está en una disyuntiva compleja. Por un lado, su respuesta al bombardeo de la planta saudí ha sido muy limitada: insistencia en una salida negociada y despliegue de solo unos cientos de soldados, fundamentalmente baterías antimisiles —que, dicho sea de paso, ofrecieron una imagen muy pobre de sus capacidades en el ataque a la planta saudí—. El imperialismo no quiere una guerra con Irán. Primero, porque Irán no es Iraq, se ha fortalecido claramente en estos últimos años en todas sus posiciones en la zona; segundo, porque una nueva guerra, tras Iraq y Afganistán y con el clima social que existe en EEUU, desataría un levantamiento mayor incluso que el que se produjo en los años 60 del siglo pasado. Por otro lado, no hacer nada socava su papel defensivo respecto a sus aliados, lo que beneficia a ese poder emergente al otro lado de la balanza.
China está tejiendo una extensa influencia en todo Oriente Medio. A principios de septiembre cerró con Irán un acuerdo de 400.000 millones de dólares centrado en los sectores energéticos y de infraestructuras. Al mismo tiempo tiene proyectos de puertos y parques industriales con los principales aliados de Washington —Egipto, Arabia Saudí, Omán y Emiratos Árabes, con una relación especial con este último— y la vista puesta en acuerdos con Iraq, Siria o Turquía. Esta es la razón por la que el imperialismo estadounidense no puede irse de Oriente Medio.
Podemos afirmar que no habrá una guerra de EEUU contra Irán, pero eso no agota la cuestión. El imperialismo está extendiendo la barbarie por todo Oriente Medio, las guerras “por poderes” se multiplican y se superponen. Frente a esto, el régimen de los ayatolás no es una alternativa para las masas, su aspiración es llegar a un entendimiento con el imperialismo, poder hacer negocios con tranquilidad. China y Rusia, con un papel más destacado en el último periodo, sólo están interesados en aumentar su parte del pastel ante la decadencia estadounidense. La única salida es el derrocamiento revolucionario de las diferentes oligarquías, siguiendo el ejemplo de la primavera árabe que tiene en las masas argelinas a sus nuevos protagonistas. Sólo el pueblo salva al pueblo. 
Escrito  por Miguel Ángel Domingo
Comsión Ejecutiva de I.R.

4 de octubre de 2019

REUNIÓN DE LA C.P. IZQUIERDA SOCIALISTA ANDALUCÍA EN SEVILLA.

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RECORDAMOS que la Comisión Permanente de IS-PSOE Andalucía se reunirá mañana 5 de octubre, a las 11:00h, en la Agrupación Socialista Nervión San Pablo, sita en la Plaza de la Debla, Sevilla, con el siguiente 

Orden del día:
1.- Constitución de la Comisión Permanente de IS PSOE Andalucía
2.- Lectura y aprobación del acta anterior del 23 de febrero de 2019, se adjunta.
3.- Análisis situación política.
4.- Situación de la Corriente en las provincias.
5.- Posicionamiento de IS-PSOE Andalucía, en la próxima reunión de la Comisión Coordinadora Federal de IS
- Convocatoria Asamblea Federal
- Actividades 40 aniversario
6.- Ruegos y preguntas.
 la delegación que representará a Málaga ha presentado un documento para debate, que someterá a la consideraciòn de los asistentes junto al resto de documento que presente otras provincias, con la propuesta de canalizar el material debatido a la Asamblea Federal de I.S. que se ha convocado en Madrid para el próximo día 18 de Octubre. 
Una vez terminado el proceso de debate que hemos mantenido del que hemos informado  publicando por apartado en este mismo blog, y pasado a votaciòn por toda la militancia de la corriente en Málaga, dejamos seguidamente un avance de los contenidos, del citado documento que comienza así:  

"Ante la situación de ingobernabilidad creada, tras el fracaso de la investidura para un Gobierno de izquierdas,  todas las fuerzas políticas tenemos el deber y la obligación de examinar las causas que nos han conducido hasta aquí y queremos plantear a debate este documento que tendrá cinco partes principales:

1.- BREVE ANÁLISIS DEL FRACASO DE LA INVESTIDURA.
2.-ANÁLISIS AUTOCRÍTICO  NECESARIO PARA RECTIFICAR ERRORES.
3.- PROPUESTA DESDE LA IZQUIERDA QUE APORTAMOS AL DEBATE.
4.- PROPUESTA PARA  DEBATE, REFLEXIÓN Y  UNIDAD DE  ACCIÓN.  
5.- RESOLUCIÓN POLÍTICA DEL 14-9-19.


NOTA: Cualquier afiliado o simpatizante que quiera conocer el contenido completo de dichos debate podrá solicitarlo al correo de abajo y le será remitido gratuitamente, poniendo en asunto las palabras: "Documento a Debate".

ispsoeandalucia.malaga@gmail.com 


ÁREA DE COMUNICACIÒN.
IZQUIERDA SOCIALISTA MÁLAGA-PSOE. A


2 de octubre de 2019

¿Por qué está durando tanto el franquismo?

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La mayoría de la ciudadanía recibe con nueva esperanza la Sentencia del Tribunal Supremo, avalando que los restos del Dictador Franco, se retiren del Valle de los Caídos y pasen al cementerio de El Pardo; al parecer se abre el camino para avanzar hacia el traslado de la momia, pero aún no está todo concluido pues la familia amenaza con más recursos.
Es inaudito que incluso un cambio a una nueva residencia, produzca tal la situación anómala en esta pseudo “Democracia Burguesa”, por haber sido consentida por todos los Gobiernos anteriores, debido a su sumisión a los Poderes Fácticos, principalmente la Iglesia y el neonazifascismo incubado en las filas del PP que ahora se quitan la careta apareciendo con su “Cara (dura) al Sol” del Trifachito.
La historia nos narra que tras el Golpe de Estado de Franco del 18 de Julio de 1936, auxiliado por la Falange y el Clero, financiados por la Banca y el Gran Capital, la clase trabajadora española se levantó y luchó heroicamente durante tres años en defensa de la República, pero no solo de esa república sino que querían algo más.
Ante el colapso y la ruptura del Estado que todavía tenía un  gran componente burgués en aquella República, los golpistas traidores a la democracia y al pueblo que la había votado, se sublevaron y una gran parte de oficiales se pasaron al bando franquista.
La clase obrera trató de repeler el golpe e intentaron tomar el poder o mantenerlo allí donde triunfaba el pueblo, ocurriendo así de hecho en muchas provincias: Barcelona, Madrid, Málaga, Valencia, y muchas otras zonas resistieron dirigidos por comités de Acción de CNT/UGT que asaltaron algunos cuarteles de los sublevados para defenderse de los golpistas que estaban masacrando a la clase obrera y sus organizaciones.
En principio como pudieron, defendieron la República y los derechos conquistados, prepararon la autodefensa,  armados con lo que tenían a mano, escopetas de caza, viejos rifles o armas rescatadas a los rebeldes, palos, cuchillos, hoces…  En muchos lugares aplastaron a los reaccionarios derrotando al fascismo y el poder quedó en manos de la clase obrera, como podemos ver en películas como “Tierra y Libertad”, “Libertarias”. En otras zonas dominaba el fascismo como muestra la película “Mientras Dure la Guerra” de Amenábar que vi el domingo: Muy ilustrativa mostrando la brutalidad asesina y la ignorancia del generalato franquista en la controversia contra la cultura y el conocimiento, encarnada entre el General Millán Astray y Umamuno con la frase del primero “Viva la muerte y muera la inteligencia”, escena escalofriante,  con la respuesta de Don Miguel cuando les dice “venceréis pero no convenceréis”. .
Cabe reflexionar que si hubiese habido un Gobierno Republicano de izquierdas,  compacto y unido, y no se hubiese practicado la política divisionista y broncosa (similar al espectáculo actual de los líderes en el Parlamento, guardando las distancias), la historia habría sido distinta, pero también se sometieron a algunas alianzas contra/natura, con el ala burguesa republicana.
Partidos como el PSOE y el PCE tuvieron que admitir, pero tardíamente, que el movimiento obrero había alcanzado límites de lucha y organización que sobrepasaban los límites de la “república burguesa” que, tras el golpe la habían derrocado de hecho aunque no de derecho. Algunos historiadores achacan la derrota en la guerra a los errores y la sumisión de algunos dirigentes clave, proclives al viejo orden burgués, que se empeñaban en restituirlo.
Historiadores como Ronald Fraser en su obra Historia de la Guerra Civil Española (Recuérdalo tú, recuérdalo a otros), describe así la situación  recogida a un combatiente: “(…)…””Era una revolución a fondo. El pueblo estaba luchando para conseguir todas las cosas de las cuales las fuerzas reaccionarias de este país, les habían privado durante tantos años;  tierra, libertad, el fin de la explotación, el derrocamiento del capitalismo…El pueblo no luchaba por una democracia burguesa, que eso quede bien claro””…
Cualquier Estado consiste en destacamentos armados en defensa de la propiedad (privada o pública), como banca, grandes empresas, terratenientes…  ya que quién mantiene el Estado mantiene el Poder.
La clase obrera se levantó en 1936 contra los fascistas,  así su golpe fue la causa primaria de las matanzas en cada bando, respondiendo las izquierdas “legítima y legalmente” al golpe militar,  que era  ”ilegítimo y traicionero” con Franco y su banda de fascistas y nazis, cuyos herederos actuales, todavía siguen haciendo impunemente “apología del golpismo”, tras 40 años de dictadura y otros más de 40 de psudodemocracia. Ya es hora de que se acabe con tanta mentira y corrupción y veamos una democracia sana, al menos asimilable a las de los países que nos rodean.
Los actuales herederos de esos “ideólogos golpistas” todavía se ufanan defendiendo a aquellos criminales y piden “Ducados y Prebendas”, obstaculizando a la Justicia, al igual que ha venido haciendo la Iglesia que por fin, parece reconocer que un Estado Democrático debe prevalecer ante una “Dictadura Teocrática”, por muy pacifica que se muestre ahora, que es lo que políticamente representa el Vaticano, por lo que, mientras el pueblo no se libere de la Dictadura del Capital y de la Dictadura Religiosa, avanzando hacia una República, Laica, Democrática, Socialista, Solidaria y Plurinacional, no habremos conseguido superar el franquismo cuyos cachorros siguen rampantes.
Algunos historiadores nos relatan que al inicio del golpe, el viejo ejército quedó superado por las luchas obreras y fue reemplazado por milicias populares que resistieron tres largos años de agonía los ataques del ejército de Franco, ayudado por fuerzas Hitlerianas, Mussolinianas y la aparente “neutralidad” de las potencias “democráticas” que con su actitud hipócrita  preferían el triunfo de los rebeldes.
Hubo varias causas que impidieron la victoria final de la clase obrera, como división y errores en sus direcciones, que fueron incapaces de estar a la altura de las circunstancias, no  comprendiendo y no actuando con previsión y perspectivas a favor de la causa por la que el pueblo combatía: Por la Democracia Obrera y el Socialismo.
Las masas obreras habían aplastado a la reacción, en amplias zonas que quedaron aisladas desde sus inicios, corriendo los burgueses  asustadas hacia el bando franquista, mientras que los dirigentes de los partidos obreros del Frente Popular (PSOE, PCE y POUM, IR, UR, FNJS, Partido Sindidalista e incluso los anarquistas de la FAI) aceptaron un gobierno burgués, con diferencias profundas,  pues los más moderados querían restaurar el orden anterior y los más radicales querían luchar por superarlo;  eso se convirtió en un gran obstáculo por sus errores tácticos y estratégicos que impidió que los trabajadores ganaran la guerra.
Quizás sin comprenderlo ellos mismos o algunos con conocimiento de causa,  elementos pro-burgueses y estalinistas coincidían en la táctica de “primero ganar la guerra y luego la revolución”, cuando el ala izquierda decía “primero la revolución para poder ganar la guerra”.  No sabemos si con la segunda opción se hubiese rechazado el golpe, pero lo que sí es cierto que con la táctica primera se perdió la guerra.
La realidad es que las direcciones,  objetivamente, traicionaron el movimiento espontáneo de las masas en aquella lucha heroica de la clase obrera que se batió valiente y dignamente, con el apoyo de las brigadas internacionales, contra el levantamiento fascista, perdiendo la vida, unos en el frente y otros asesinados en fosas comunes por el franquismo, cuyos familiares siguen esperando y exigiendo todavía, “Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición”, para poder decir que se ha terminado la Dictadura y empieza una etapa de paz entre los pueblos. Para ello falta una Ley que condene la apología del “golpismo” y “terrorismo”, sean individual o de Estado.  
Uno de los libros que más me han impactado investigando lecturas de estos hechos históricos, es uno que escribió Felix Morrow, un  brigadista internacionalista que luchó solidariamente en las trincheras como voluntario a favor de la clase obrera y contra el franquismo. Lleva por título “Revoluciòn y contrarrevolución en España” (Fundación Federico Engels),  que ninguna persona que se considere progresista o de izquierda debiera dejar de leer para intentar comprender mejor lo ocurrido desde el punto de vista de un combatiente activo.
Los hechos demostraron que la amalgama que representó el Gobierno de la República, con sus disputas internas permanentes, ni siquiera podría denominarse una alianza con la “burguesía progresista”, sino más bien una “alianza con la sombra de la burguesía”.
La verdadera burguesía, capitalistas, terratenientes,  grandes empresarios y militares traidores derechistas que apoyaban a Franco se habían unido o huyeron a la “zona azul”. El movimiento obrero buscaba el socialismo, la transformación social y una vida mejor y eso espoleaba la  llama de la revolución Internacionalista.
Temiendo el triunfo y la extensión de la clase obrera española, la política de Stalin propiciaba buscar acuerdos con las burguesías occidentales, porque sabían que Hitler y Mussolini ya estaban preparándose para la Guerra Mundial desarrollando una política armamentística y de hostigamiento a las izquierdas con provocaciones y acciones nazi-fascistas y utilizaron a Franco como punta de lanza en su laboratorio bélico de pruebas, experimentando con nuevo armamento, bombas, ametralladoras, aviones… asesinando al pueblo español, produciendo matanzas como Gernica o la masacre tras la toma de Málaga y la huída del pueblo desarmado por la Carretera de Almería, que se llamó por algunos historiadores “La Desbandá”.
Los errores del estalinismo, con su “teoría del socialismo en un solo país”, en este caso Gran Ruso, demostraba que la URSS no estaba interesada en más revoluciones, porque en su día Stalin había incluso firmado un pacto con Hitler que éste traicionó. Consideraba el triunfo de la clase  obrera española como quizás un acicate y refuerzo de la oposición de izquierda  que se estaba dando en las bases del PCUS y el PCE y tenía el temor de que pudiese extenderse una revolución socialista sana hacia otros países, que ellos no pudiesen controlar, con el peligro para ellos  que  distorsionase la “Dictadura contra el Proletariado”, que tras un proceso termidoriano se había implantado en la URSS y que pondría en peligro su régimen burocratizado y degenerado, como explicara Trotsky en su libro ”La Revolución Traicionada”  en la que se había convertido el régimen de estalinista.
La historia se repite, pero unas veces como tragedia (1936) y otras como farsa (2019), basta observar el cisco Parlamentario que han montado. Se comenta que “Franco lo dejó todo atado y bien atado” en esta especie de Nudo Gordiano que representa la C.E. del modelo del 78, con el freno de la Ley D’hont, la amenaza permanente del golpismo en la transición y el dominio descarado de los Poderes Fácticos sobre los Gobiernos elegidos por el pueblo.
Cuando Alejandro Magno avanzaba para invadir el imperio Persa, tras la conquista de Frigia se encontró con el reto de desatar el “Nudo Gordiano”.  El “oráculo”  había predicho que quien lo desatase sería el nuevo soberano.  Alejandro sacó su espada cortándolo de un tajo diciendo: “Es lo mismo cortarlo que desatarlo”. Así actúan los Generales invasores y golpistas, cortando nudos y cabezas. Esperemos que la ciudadanía impida el 10-N que algún nuevo General tenga la oportunidad de cortar este “Nudo Gordiano” del alboroto de la ingobernabilidad en que está atascado el Parlamento.
Me gustan las citas históricas;  recuerdo aquella frase atribuida a ConfucioMarx o Santayana que dice: “El pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla”. Pienso que todavía estamos a tiempo de evitar que se repita la nueva tragedia que algunos están propiciando, porque “solo el pueblo podrá salvar al pueblo”, pero mejor intentarlo con los votos para evitar que pudiesen llegar los de las botas. 
Artículo publicado ayer en Diariio 16 Mediterráneo, escrito por José Martin Rodríguez, Coordinador de Comunicaciòn de IS PSOE MÁLAGA.