11 de febrero de 2010

ACTO PÚBLICO EN MARBELLA:

POR LA DEFENSA DEL EMPLEO, LOS SALARIOS Y LOS DERECHOS DEMOCRÁTICOS DE LOS TRABAJADORES DE LA HOSTELERÍA MALAGUEÑA.

ACTO PÚBLICO: 19 de febrero a las 18 horas.

Salón de Actos del Colegio Público Santa Teresa de Marbella (Junto al campo de fútbol).

Los trabajadores y trabajadoras del Hotel Puente Romano llevan enfrentando, desde hace más de dos años, una ofensiva patronal contra sus derechos laborales y sindicales, y en defensa de los puestos de trabajo. Desde noviembre de 2008, la dirección del Hotel ha procedido a despedir a 40 trabajadores, entre ellos sindicalistas y miembros del Comité de Empresa, con todo tipo de argumentos arbitrarios e inaceptables; ha impuesto una auténtica mordaza sobre la plantilla, amenazando a los trabajadores con todo tipo de medidas represivas. Un proceso que ha culminado en la brutal campaña antisindical que ha supuesto la revocación del Comité de Empresa, un comité formado por trabajadores que se han destacado en la defensa de un sindicalismo de clase, combativo y democrático.

La revocación del Comité de Empresa, el pasado 15 de diciembre de 2009, después de un primer intento frustrado en febrero, es un ataque al conjunto del movimiento obrero y sindical de Málaga. Este hecho, al que se suman otras agresiones antisindicales en hoteles y establecimientos hosteleros, tiene como objetivo debilitar a los sindicatos, imponer una atmósfera de terror en las plantillas, para de esta manera poder extender los ataques y profundizarlos en el próximo periodo. Los trabajadores del sector de la hostelería malagueña hemos sido víctimas de todo tipo de atropellos en estos años, y la única forma de hacerles frente es con organizaciones sindicales fuertes, y decididas a llevar a cabo una acción sindical basada en la movilización unitaria del conjunto de los trabajadores del sector.

Por la readmisión inmediata de los despedidos

Inmediatamente después de la revocación, la dirección del Hotel Puente Romano procedió al despido de tres miembros del Comité de Empresa. En concreto, el pasado 9 de enero fueron despedidos Antonio Núñez y David Bernardo, presidente y secretario del Comité de Empresa. Asimismo, el 14 de enero, la Dirección de la Empresa comunicó el despido, sin más explicación, a la trabajadora Cristina Pérez, vicesecretaria del Comité. Estos despidos se suman al del compañero Federico Gutiérrez, también miembro del Comité, que fue despedido en octubre del año pasado.

La revocación del Comité de Empresa del Hotel Puente Romano y el despido de los sindicalistas de este comité, es un serio aviso de los ataques que la patronal está dispuesta a emprender en el sector en los próximos meses. Obviamente, en medio de una crisis económica sin precedentes, y ante la a usencia de una respuesta contundente por parte de las direcciones de los sindicatos de clase, muchos trabajadores se encuentran desarmados y son presa del miedo a perder el puesto de trabajo. Romper con esta dinámica es fundamental, y la responsabilidad de ello recae en nuestras organizaciones de clase, que deben rectificar su estrategia sindical y pasar a la ofensiva frente a los ataques de la patronal.

La debilidad invita a la agresión. La política de mirar hacia otro lado, o de llegar a acuerdos y pactos con la patronal y el gobierno, sólo vale para servir en bandeja nuevos retrocesos en nuestros salarios y en nuestras condiciones de trabajo, y no impide de ninguna manera que los patrones sigan despidiendo. Ha demostrado ser una política que no sirve para defender los intereses de los trabajadores y sus familias. Las últimas medidas anunciadas de ampliar la edad de jubilación a los 67 años y los años de cotización, demuestran que sólo con la lucha lograremos obligar al gobierno a adoptar medidas en beneficio de las familias trabajadoras.

La corrupción económica destruye empleo y vulnera derechos.

Con la excusa de la crisis numerosos empresarios se han subido al carro de realizar todo tipo de atropellos contra los derechos laborales, el empleo y las más elementales normas de convivencia democrática y de diálogo con los trabajadores. Los casos de hoteles como Los Monteros, Incosol, Byblos, Torrequebrada o Puente Romano -con despidos improcedentes, impago de salarios, despidos de miembros de comités de empresa, violación flagrante de leyes laborales, cierres ilegales, etc.-, están empezando a ser la tónica dominante en el sector que más empleo genera en la Costa del Sol.

No es casualidad que la principal problemática del sector de la hostelería se esté dando en hoteles cuyos propietarios están inmersos en procedimientos judiciales por fraude fiscal, estafa o blanqueo de capitales. Asimismo, no es admisible que la Junta de Andalucía esté dando ayudas públicas millonarias a empresarios que no garantizan un mínimo de transparencia y respeto a las leyes vigentes. La corrupción sacada a la luz por procesos como Malaya, Ballena Blanca o Hidalgo refleja la degeneración que ha sufrido el sector en los últimos años y la necesidad urgente de que se tomen medidas inmediatas de intervención pública y restructuración de la hostelería que impidan la sangría de la pérdida de miles de puestos de trabajo.

Tras la crisis del sector de la construcción, la Costa del Sol se enfrenta a la posibilidad real de la destrucción de miles de empleos en el sector de la hostelería. La crisis capitalista está destruyendo riqueza sin precedente en las últimas décadas, destrucción que se acentúa todavía más en empresas o sectores afectados por el virus del fraude, la estafa y la corrupción. Si la situación continúa deteriorándose y no se frena la destrucción de puestos de trabajo, la Costa del Sol se puede enfrentar a años de depresión económica.

Hace falta hacer frente a la ofensiva de la patronal desde la defensa firme de los puestos de trabajo, de los salarios y de las condiciones de vida de los trabajadores. En todo el sector de la hostelería de Málaga esto es más que evidente. Parar los pies a la patronal en Puente Romano es fundamental para próximas luchas. La defensa de los derechos sindicales y laborales de los compañeros de Puente Romano es, en definitiva, la defensa de los derechos de todos los trabajadores.

Por todas estas razones, llamamos a todos los trabajadores y trabajadoras, a todos los ciudadanos y ciudadanas y a toda la población en general, a acudir a este acto público en solidaridad con los compañeros despedidos del Hotel Puente Romano, pero sobre todo en solidaridad con todos los trabajadores y trabajadoras del sector de la hostelería. Las familias trabajadoras no podemos ser los que paguemos los platos rotos de una crisis que nosotros no hemos provocado. ¡Acude!

¡¡ACUDE AL ACTO PÚBLICO¡¡
19 de febrero a las 18 horas.
Salón de Actos del Colegio Público Santa Teresa de Marbella
(Junto al campo de fútbol)

10 de febrero de 2010

LOS NEOLIBERALES CABALGAN DE NUEVO.

Si alguien pensó que el neoliberalismo había quedado enterrado por la crisis estaba equivocado. Simplemente se replegó sobre el escenario para volver a ocuparlo a las primeras de cambio. Es eso lo que ya están haciendo los neoliberales, convocando a sus huestes a cabalgar de nuevo tras las banderas de las excelencias del mercado y los estandartes del capitalismo financiero. Con los especuladores en primera fila, haciendo ostentación de sus armas, arremeten contra los Estados, una vez que las políticas aplicadas por éstos para salvar a bancos e inversores han cumplido su función. Engañado el enemigo, cuando empieza a sobrar como tonto útil, es hora de ponerlo en su sitio, dejando claro quién manda: el capital.

¿Es esto un relato económicamente fantasioso y políticamente demagógico? Si lanzamos esta pregunta al patio de la Unión Europea, y si los que por allí deambulan no se someten al guión neoliberal, dirán que esa es la verdad de los hechos. Los neoliberales cabalgan de nuevo para derrotar a quienes pretenden regular en serio el mercado financiero, o a quienes propongan, como es el caso del presidente Zapatero en sus funciones de presidente de turno de la UE, avanzar hacia un gobierno económico de la Unión, más allá del papel de control del Banco Central Europeo.

Del acoso neoliberal el presidente español podría hablar con conocimiento de causa, cuando los mercados controlados por los poderes financieros ya han señalado las líneas fronterizas que, según ellos, los Estados no deben traspasar. Y para que no haya dudas de la potencialidad de sus amenazas, la cabalgada neoliberal se ha dirigido al galope hacia el euro, organizando contra él un ataque especulativo en toda regla, como bien hizo saber hace días el ministro Blanco a la opinión pública española. Que nadie se piense que por decir calumniosamente que España está en situación parecida a la de Grecia se va a librar de que los embates neoliberales se dirijan contra su propia fortaleza. Obama también podría ilustrarnos al respecto. Por ello, es buena noticia que la UE organice el apoyo a Grecia, lo cual es en definitiva una acción de autodefensa del euro.

Por ahí van los tiros entrecruzados que pasan sobre nuestras cabezas en estas últimas semanas. Por tanto, rearmemos las políticas de la izquierda ante el relanzamiento de unos neoliberales que, desagradecidos -no cabía esperar otra cosa-, arremeten contra ellas. Es lo que está en juego en este momento, trascendiendo las dificultades concretas de la economía española, el déficit de sus cuentas públicas -menor que el de otros países de la UE-, las dificultades interesadamente provocadas de su deuda pública, y nuestro grave problema de paro. Por ello, para esa confrontación política en torno a qué hacer para salir de la crisis es importante no equivocarse de trinchera.

Hemos acertado al plantear un enfoque de reforma laboral que frena a la vanguardia neoliberal en su abordaje tras el abaratamiento del despido. Sin embargo, todo dice que no es elección estratégica adecuada proponer una reforma de las pensiones con muchos puntos débiles, apreciada como innecesaria e injustificada -sobre todo en lo tocante a los 67 años para la jubilación- y que debilita los imprescindibles apoyos de la izquierda para resistir los ataques del neoliberalismo. No hay que olvidar que sus doctrinarios seguidores no van a hacer concesiones por el hecho de ofrecer en bandeja recortes en pensiones; es más, lo tomarán como muestra de debilidad que les envalentonará para nuevas acometidas contra los trabajadores.

Hay una propuesta sobre el escenario que, por otra parte, da en el blanco. La izquierda debe considerarla en serio, máxime cuando no es formulada por un izquierdista redomado. La ha lanzado el Nobel de Economía Joseph Stieglitz, profesor de la Universidad de Columbia que fue economista en jefe del Banco Mundial y es autor de obras tan conocidas como la que lleva el título El malestar en la globalización. Tan ilustre economista cree que Europa debe "quemar a los especuladores", entre otras cosas para que éstos no nos abrasen, como ya hicieron con otras muchas economías en tiempos pasados, antes de llevarnos a todos al borde del abismo. No es la lucha final -nada de "fin de la historia"-, pero sí nos adentramos en una batalla crucial. Frenemos, pues, a la caballería neoliberal.

Escrito por José Antonio Pérez Tapias.
Coordinador Federal de IZQUIERDA SOCIALISTA-PSOE-A
Parlamentario del PSOE por Granada.

Fuente: Argumentos Ptapias.

9 de febrero de 2010

CAJAS DE AHORRO, reconversión a la vista.

Para defender los puestos de trabajo y garantizar la función social de las cajas hay que nacionalizar todo el sector financiero.-

El año 2010 se presenta particularmente duro para los trabajadores de las cajas de ahorro. Como consecuencia del proceso de fusiones en curso, en los próximos meses se cerrarán 1.500 oficinas, y la previsión de los analistas financieros es que en los próximos cuatro años se cerrarán 5.000 oficinas más.

La destrucción de empleo va a ser considerable. Las cifras de despidos previstos son el peor ataque que hayan sufrido jamás los trabajadores del sector. Las cajas gallegas, envueltas en un problemático proceso de fusión, prevén 1.500 despidos. Dos de las cajas de Castilla y León, Caja España y Caja Duero, quieren deshacerse de 1.400 trabajadores. Y también las dos fusiones previstas entre cajas catalanas van a destruir empleo: la fusión liderada por Caixa Catalunya implicará 1.300 despidos, y la que afecta a las cajas de Girona, Sabadell y Manlleu añadirá 630 despidos más.


FROB, dinero público para reflotar entidades financieras.

Este ataque al empleo no ocurre de forma aislada. Forma parte de un amplio plan de reestructuración del sector de Cajas de Ahorro, que ha estado paralizado durante más de seis meses hasta que la Comisión Europea aprobó, el pasado 28 de enero, el funcionamiento del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB). Este fondo, que es un nuevo capítulo en las operaciones de rescate de entidades financieras a costa del bolsillo de los ciudadanos, fue aprobado por el gobierno de Zapatero en junio de 2009, y su objetivo es sostener con dinero público un gigantesco plan de fusiones entre las actuales 45 cajas de ahorro, para reducirlas a la cuarta parte. A través del FROB, el Estado aportará hasta 90.000 millones de euros, de los que ya se han desembolsado 13.000, para reflotar a entidades financieras dañadas por el pinchazo de la burbuja inmobiliaria.

Porque, a pesar de la propaganda sobre la inminente recuperación económica y sobre la solidez de la banca española, las consecuencias de la crisis del capitalismo iniciada en 2007 no sólo no han desaparecido, sino que sus peores efectos están aún por venir. Y son precisamente las cajas de ahorro quienes han quedado en peor situación a causa de los ingentes recursos que invirtieron en el sector inmobiliario durante los años del boom.

Las cajas sobrepasaron con creces a los bancos en concesión de créditos al sector del ladrillo. Mientras que la banca dedicó a ese sector 424.000 millones de euros, las cajas, a pesar de que sus activos son sólo una pequeña fracción de los activos de la banca, invirtieron nada menos que 608.000 millones. Y como consecuencia, al estallar la burbuja las cajas se han encontrado con un volumen de créditos potencialmente fallidos que aboca a muchas de ellas a la quiebra.


Inmenso agujero.

A cierre de 2009, se estimaba que una gran parte (166.000 millones de euros) de la deuda de promotores inmobiliarios con las cajas estaba respaldada por garantías dudosas. La inmensa mayoría de estos promotores, entre los que están los protagonistas de las quiebras más sonadas de 2008 y 2009, no pueden pagar siquiera los 8.500 millones de intereses anuales que sus deudas generan. Para intentar rebajar el impacto que esta situación provoca en sus cuentas, y para mantener en límites aceptables sus índices de morosidad y solvencia, las cajas se han lanzado a adquirir inmuebles afectados por créditos fallidos. De esta forma han conseguido un doble resultado: con el importe de la venta cancelan la deuda, y, además, ralentizan la caída de precios de los inmuebles, evitando así la depreciación de sus activos y del valor de las garantías reales aportadas por los promotores.

Pero estos artificios contables tienen fecha de caducidad y la dura realidad se acaba imponiendo. El maquillaje de la contabilidad y la acumulación de viviendas vacías no resuelve ni los problemas de liquidez, ni el encarecimiento de la financiación, imprescindible para afrontar las renovaciones de la deuda de las cajas con otras entidades financieras, que desde el pasado 15 de diciembre, cuando finalizó la vigencia del aval estatal a las emisiones de deuda de las entidades financieras, se tiene que realizar a precios de mercado.

Por ello, las cajas de ahorro han tenido que empezar a vender urgentemente sus pisos (Caja Madrid ha lanzado una web dedicada a este tema) y se plantean iniciar durante 2010 la venta de sus participaciones bursátiles, que ascienden a 34.500 millones, y suponen el 5% de toda la capitalización de la bolsa española.

Pero estas medidas de urgencia sólo sirven para cubrir una mínima parte del inmenso agujero creado durante la época del boom. Para sanear definitivamente al sector sería necesaria una gigantesca ampliación de los planes de rescate que ya se han aplicado al sector bancario, pero esa posibilidad está cada vez más lejana después de que la Comisión Europea haya limitado severamente el alcance del FROB, debido en gran medida a las presiones del sector bancario.


La banca al acecho.

Tradicionalmente, la banca y las cajas han estado enfrentadas por hacerse con un trozo mayor del mercado financiero. Durante los años de prosperidad, este enfrentamiento se mantuvo soterrado, pero la gravedad de la crisis ha roto ese equilibrio inestable. Desde el sector bancario, tanto español como europeo, se ha exigido a la Comisión Europea que impusiese condiciones leoninas a las cajas de ahorro que se acogiesen al FROB: intereses del 7,75% anual, devolución de los créditos en cinco años, límite de ayudas fijado en sólo el 2% de los activos ponderados por riesgo... Los bancos han visto en el segmento de mercado que monopolizan las cajas una oportunidad de expandir su negocio, y no han querido desaprovecharla. Además, la aprobación del FROB ha coincidido con la publicación de los últimos datos sobre las cuentas del Estado español. Estos datos revelan que el déficit público está descontrolado, y han obligado al gobierno a anunciar un plan de ajuste de 50.000 millones de euros, en medio de una creciente desconfianza de los países más ricos de la Unión Europea sobre la capacidad de Zapatero para evitar un hundimiento de las finanzas del Estado español similar al de Grecia. En estas condiciones, ampliar el déficit público para salvar a las cajas de ahorro está totalmente descartado, de modo que el peso del ajuste tiene que recaer directamente sobre los trabajadores.

Puede parecer sorprendente que esta situación ocurra en un sector que alardea de su carácter "social" e incluso "benéfico". Es cierto que las cajas tiene un estatus legal muy particular. A diferencia de la banca tradicional no tienen accionistas, sino que son fundaciones creadas por instituciones públicas (ayuntamientos y diputaciones) o por entidades como la Iglesia Católica. Supuestamente, las cajas no tienen ánimo de lucro, sus políticas de inversión y concesión de créditos están inspiradas por el interés general, y sus beneficios se dedican a lo que llaman "Obra Social".


¿Entidades ‘benéficas' y ‘sociales'?

Obviamente, la realidad no guarda ningún parecido con tan elevados principios. Las cajas operan exactamente igual que la banca (dedicando, eso sí, algunas pequeñas cantidades a actividades sociales para guardar las apariencias), y su sed de beneficios es similar a la de los más codiciosos tiburones financieros. Y su vinculación a la empresa privada no es una novedad. Durante la expansión económica de los años 60, a raíz del Plan de Estabilización, las cajas empezaron a jugar un papel importante en la financiación de la actividad industrial y comercial. A través de las instituciones del estado franquista, diversos grupos de interés privados fueron tomando el control de las cajas para hacer uso de sus importantes recursos financieros en interés propio.

En 1985, el gobierno del PSOE aprobó una nueva Ley de Cajas, que sigue en vigor. Esa ley no cambió en lo más mínimo la vinculación real de las cajas con diversos grupos empresariales, pero, al conceder amplias competencias en el gobierno de las cajas a las comunidades autónomas, sentó las bases para que las cajas se convirtiesen en una extraordinaria herramienta para que los gobiernos autonómicos creasen redes clientelares. Gran parte de los conflictos surgidos en el proceso de fusiones tiene que ver con la resistencia de dirigentes políticos, de cualquier partido, a perder una fuente de poder tan importante. El esperpento organizado en torno a la lucha de Esperanza Aguirre y Ruiz-Gallardón por el control de Caja Madrid es un buen ejemplo de esta situación.

Y también Caja Madrid es un buen ejemplo de la inutilidad de la participación de la izquierda en las cúpulas de las cajas cuando se hace con una perspectiva de "gestionar bien el sistema". Los representantes de PSOE e IU en el consejo de Caja Madrid han acabado apoyando al candidato del PP, Rodrigo Rato, después de implicarse a fondo, y de forma vergonzosa, en las batallas subterráneas que los dos sectores del PP han llevado a cabo.

Lo mismo ocurre con los sindicatos. La política de intentar defender el empleo de forma aislada en cada caja, apoyando a sus actuales gestores para que ganen cuota de poder, con la esperanza de que así podrá mantenerse el empleo en la caja propia, a costa, inevitablemente, de los trabajadores de otras cajas, es la vía más segura para una completa derrota.

Los sindicatos de clase tienen que afrontar el problema.

La defensa del empleo en las cajas pasa por unificar a los trabajadores del sector, por encima de las barreras artificiales de la comunidad autónoma o la provincia. La alternativa de los sindicatos de clase tiene que afrontar el problema fundamental de las cajas, que es determinar al servicio de quién están. Si las cajas van a seguir siendo parte del mundo financiero capitalista, la suerte de sus trabajadores va a ser muy dura. Los despidos previstos serán sólo el principio. Las medidas legislativas en marcha (asignación de derechos políticos a los titulares de cuotas participativas, regulación de los SIP para acercar las cajas a la estructura jurídica propia de un banco, etc.) anticipan que el destino final de las cajas es que sus recursos sean absorbidos por la banca, y que una buena parte de sus puestos de trabajo, simplemente, desaparezca.

En cambio, unas cajas al servicio de las necesidades de ahorro y crédito de las familias, de los trabajadores autónomos, de los pequeños comerciantes y los pequeños empresarios, puede asegurar el mantenimiento del empleo. Pero ese tipo de caja de ahorro no es compatible con la existencia de un sector financiero privado. Las cajas sólo pueden salvarse si se incorporan a un sistema de banca público, formado a partir de la nacionalización de todo el sector financiero, sin indemnización alguna y bajo el control de los trabajadores. Con ese tipo de sistema bancario, en un sistema socialista, regido por la planificación democrática de la economía al servicio de las necesidades de los trabajadores y sus familias, los recursos que hoy se dedican a enriquecer obscenamente a una minoría se pondrían al fin al servicio del desarrollo social.

Escrito por Antonio García Sinde.

8 de febrero de 2010

“CASTILLO DE NAIPES”

Que bonito, espectacular, grandioso y colorido puede llegar a ser un castillo de naipes; pero a la vez que frágil, puede derrumbarse en un segundo.

Un casillo de naipes; esa es la imagen que da el Gobierno de España.

En los últimos días hemos asistido a un espectáculo esperpéntico; bien por sus salidas del tiesto o por otro tipo de intereses.

Todo empezó a tambalearse cuando de forma sorpresiva, el gobierno aprueba una reforma del sistema de la seguridad social y prestaciones por jubilación, desoyendo lo aconsejado por alguna central sindical; tal ha sido la reacción que ese mismo día tanto la Vicepresidenta 1ª del Gobierno (primero) como el Ministro de Trabajo (por la tarde), tuvieron que matizarla públicamente.

Días después el Gobierno; remite a la Comisión Europea el plan para reducir el gasto público, así como el ajuste del Sistema Nacional de Seguridad Social y Pensiones; posteriormente ante la reacción interna, el gobierno anula parte de lo anunciado a la Unión Europea.

Se cargaron de un plumazo la credibilidad internacional de España, de su Gobierno y su economía; por ineptos.

El mal ya estaba hecho, unos lo aplaudían (banca, entidades financieras, gran patronal), otros se opusieron frontalmente (ciudadanos, trabajadores, sindicatos) y “unos terceros” iniciaron maniobras inquietantes y peligrosas . . .

Ante todo este esperpento, será difícil reconstruir el puzzle.

Pero es curioso ver los movimientos de “esos terceros” durante estos días, pues creo que han ido mas allá de los típicos tiras y aflojas del gobierno-oposición ó de sindicatos-empresarios.

A mí, me surgen muchos interrogantes. Como el de Almunia, haciendo día sí y día también, declaraciones internacionales contra la situación de la economía española, sobre la influencia muy negativa de ésta hacia la unión monetaria y comparándola con las peores economías del continente (cosa que por otra parte es totalmente incierta).

A la vez que Almunia lanzaba estos “torpedos” internacionales contra el gobierno español y por tanto contra la estabilidad de España y su economía, el sector “Guerrista” del PSOE lanza públicamente un comunicado mediante el que solicita un gobierno de concentración del PSOE y el PP, para sacar a España de la crisis.

Entre tanto, el Presidente de Castilla la Mancha solicita que al final de la presidencia europea de España, el Presidente del Gobierno realice una profunda remodelación de su ejecutivo.

Y para finalizar, el Magnánimo Bono, ante preguntas de los periodistas, responde que él siempre está y estará a disposición del partido para lo que le pueda necesitar ó pedir.

Ante estas propuestas y declaraciones, surgen mis inquietantes dudas:

¿Qué está proponiendo este “sector guerrista” del PSOE?. ¿Quién presidiría ese hipotético Gobierno de concentración? ¿Ya cuentan con un posible presidente en la sombra o en su defecto, quiénes elegirían a su hipotético presidente? ¿hasta cuando se mantendría dicho gobierno? ¿hasta que dure la crisis, como dieron a entender? ¿Cuándo saldremos de la crisis, dentro de 2, 4, 6, 8 , 10 años? ¿Y las elecciones? ¿de que está hablando concretamente ese “sector guerrista” del PSOE?.

¿A que están jugando ciertos sectores del PSOE? ¿A que huele este tufillo? ¿No será que quienes perdieron el poder del partido, están dispuestos a recuperarlo a cualquier precio, aun a costa de perjudicar seriamente tanto a España como a su democracia?.

Durante estos días, independientemente de los normales tiras y aflojas típicos del contexto político y de la crisis económica; algo huele a podrido dentro del PSOE.

Sr. Presidente, por el bien de todos los españoles, apuntale su castillo de naipes. ¿Con quién? Con los que siempre de forma leal le han apoyado u ofrecido permanentemente su mano: los partidos de la izquierda parlamentaria y los sindicatos.

La banca, las entidades financieras y la gran patronal le están sometiendo a un permanente golpe financiero. Ellos tienen la llave de la solución y se niegan sistemáticamente favorecer la estabilidad de los mercados, a abrir el crédito, a parar la destrucción de empleo y fomentar la contratación, buscando otras salidas que no sea el despido libre, etc. . .

Abra la mano y ofrezca un gran pacto de gobierno, a todos los partidos de izquierdas del arco parlamentario, así como a los sindicatos, hasta el final de la legislatura; con un único programa consensuado sobre reforma fiscal, financiera, económica y social; que deje de lado otras cuestiones y garantice un gobierno de izquierdas, con mayoría absoluta, que acabe la legislatura y propicie una salida a la crisis desde la izquierda.

Proponga ese pacto de izquierdas y entre todos haremos que ese castillo e naipes que tiene ahora, se convierta en un edificio con sólida cimentación.

Jesús Molíns Guitarte
DNI:17.214.004-E

6 de febrero de 2010

GRECIA AL BORDE DE LA QUIEBRA. Temblores en la Unión Europea.

El pasado 4 de octubre se producía en Grecia un contundente vuelco electoral. El giro a la izquierda en las urnas no deja lugar a dudas: más del 56% de los votos fueron a las candidaturas de la izquierda, mientras que la derecha se quedó en el 38%, con una diferencia de más de 1.100.000 votos. Tras algo más de cinco años de gobiernos de la derecha, marcados por los ataques a los trabajadores y una incesante conflictividad social ­­-más de once huelgas generales, revueltas juveniles como la de diciembre de 2008 y multitud de conflictos sectoriales avalan esta afirmación-, el PASOK se hacía con el gobierno por mayoría absoluta tras conseguir una holgada victoria, con prácticamente el 44% de los votos, casi diez puntos por encima que la derecha de Nueva Democracia (ND), que obtuvo los peores resultados desde 1981.


Sin embargo, este cambio de gobierno se da en unas condiciones muy especiales, y no augura, pese a la contundencia de la victoria, una legislatura de paz social. Se viene de una situación de una enorme polarización política, de una fuerte movilización social -que ha sido la clave para echar a la derecha del gobierno-, de un descrédito importante de las instituciones oficiales y, a esto hay que sumarle la grave crisis que afecta a la economía mundial, y que está golpeando de forma particularmente cruda a Grecia, que ha tenido una media de crecimiento del 4% de su PIB en los últimos cinco años, aunque no por ello ha dejado de ser uno de los eslabones más débiles de la economía europea y de la zona euro.


Una economía enferma

La deuda pública de Grecia alcanza un 113% del Producto Interior Bruto (PIB), 300.000 millones de euros, y se espera que llegue al 121% en 2010. El año 2009 se ha cerrado con un déficit público del 12,7%, después de que saliera a la luz el escándalo de la manipulación de estos datos por parte del gobierno de ND, que lo había cifrado en la mitad. Los planes de rescate para la Banca por valor de 50.000 millones de euros que aprobó el anterior gobierno han contribuido a disparar dicho déficit. El desempleo, en junio de 2009, según la oficina nacional de estadística griega, estaba en el 8,6%, más de 1,3 puntos por encima que un año antes. Como siempre, quienes más lo sufren son los jóvenes, especialmente los menores de 24 años, aquejados de un 22,9% de paro.


Por otro lado, la economía sumergida representa nada menos que el 40% de la actividad económica del país, y se calcula que el Estado ha dejado de recaudar por esto unos 31.000 millones de euros anuales (El País, 6 de octubre 2009).

Frente a este panorama, el actual primer ministro Giorgos Papandreu anunció en campaña un plan inmediato de acción, el "programa de los 100 primeros días" de gobierno. En un tímido intento de evitar un enfrentamiento directo con su base social desde un primer momento, prometió congelar los precios de los servicios públicos, aumentar los salarios y las pensiones por encima de la inflación, no aumentar el IVA y dar una moratoria a los créditos difíciles de devolver a los hogares muy endeudados. Incluso habló de aumentar los impuestos "a los ricos".


La realidad, sin embargo, es que el PASOK no tenía en la agenda enfrentarse con la clase dominante y la crudeza de la crisis es la que finalmente ha marcado el ritmo y la naturaleza de las medidas. El gobierno de Papandreu, respondiendo a los mandatos de la burguesía europea que le exige "sanear las cuentas del estado", ha tenido que olvidarse de su proyectado plan de estímulo de la economía, que suponía el 4% del PIB (una inyección de 4,5 billones de dólares, con el consiguiente incremento de la deuda) y, sobre todo, ha sido empujado muy rápidamente por la senda de los ataques a los trabajadores.

Si pensaba tener, al menos, cien días de cortesía, ya habrá entendido que los tiempos están revueltos.


Plan de ajuste respondido en la calle

El 17 de diciembre, a poco más de dos meses de la victoria electoral, el PASOK se ha encontrado con la primera respuesta de los trabajadores griegos, una huelga general de 24 horas contra el plan de austeridad anunciado por el gobierno tras la alarma ocasionada en los mercados internacionales y en los gobiernos europeos, después de que varias agencias de calificación de riesgo, entre ellas Standard&Poor's, rebajaran la calificación de la deuda griega. Es decir, después de que se haya extendido la percepción del mundo financiero de que Grecia podría tener serias dificultades para afrontar los compromisos de su deuda, y ser el siguiente país (pero, no el último) tras Islandia y el emirato Dubai, en quebrar, alcanzando de lleno a la estabilidad de la zona euro y de su moneda.


La huelga fue convocada por el sindicato PAME (vinculado al KKE), hubo más de 60 manifestaciones por todo el país y afectó a amplios sectores como los trabajadores portuarios, el sector público, construcción, turismo, maestros, médicos, prensa, etc., a pesar de que la Confederación de Trabajadores en el sector privado (GSEE), con 600.000 afiliados, y la Asociación de Funcionarios Públicos (ADEDY), con 200.000, no convocaron.


El plan de ajuste anunciado, con la excusa de reducir el 12,7% de déficit público actual a un 2,8% en 2012, no deja títere con cabeza. Pretende recortar a partir de 2011 las contrataciones de funcionarios en un 80%, privatizar por valor de 2.500 millones de euros, recortar hasta un 10% el gasto social, subir hasta un 30% los impuestos sobre el tabaco y el alcohol, bajar los salarios en las empresas públicas.


Aún así, la presión desde la Unión Europea y los organismos económicos internacionales continúa y se exige más: acometer una reforma en profundidad del actual sistema de pensiones, recortar más los salarios, crear más impuestos y, sobre todo incrementar el ritmo de estas medidas.

Todo esto, a pesar de que, según un estudio de la OCDE del año 2007 en Grecia el "saneamiento de las finanzas públicas ha sido sustancial".

La rabia y el descontento social aumentan. Según Angueliki Faturu, dirigente del sindicato de profesores Olme, "La situación es un drama (...) Miles de griegos se quedan cada mes sin trabajo, y las medidas económicas del Gobierno van a golpear más si cabe a la clase trabajadora. (...) Tengo la impresión de que en febrero, si no antes, veremos muchas huelgas y manifestaciones" (El País, 26 de diciembre 2009). El 22 de enero los agricultores paralizaban el país, después de una semana de movilizaciones y cortes de carreteras, ante la negativa del gobierno a acceder a sus reivindicaciones.


El anuncio por parte del PAME y del principal sindicato del sector público (ADEDY) de una huelga general para el 10 de febrero, es una muestra de que los acontecimientos pueden sucederse muy rápidamente. De hecho, es sintomático de la tensión social existente en la sociedad griega el que la dirección de ADEDY, que se negó a convocar la huelga en diciembre, amparándose en el discurso de que era necesario dar un margen de maniobra al reciente gobierno y haciéndose eco del llamamiento de Papandreu sobre la necesidad de conseguir "un nuevo pacto social" para conseguir que el país "no se hunda", menos de un mes después haya tenido que convocar a los trabajadores.


Y, efectivamente, el clima social es algo que preocupa bastante a las altas finanzas. "La presión política y social es probable", comentaba Marko Mrsnik, director asociado de S&P, "Si aumenta e impide que el gobierno persevere y éste suaviza el esfuerzo presupuestario, con el consiguiente incumplimiento de la estrategia de consolidación, la calificación [de la deuda] podría sufrir una rebaja".


En este momento, todos los intentos de restablecer el equilibrio en el terreno económico por parte de los capitalistas tienen como consecuencia aumentar los desequilibrios y contradicciones en el terreno político y social. El factor de la lucha de clases es un enorme inconveniente para los planes diseñados en los despachos de estos "eficientes" y "austeros" señores.


El dilema de la UE: ¿rescatar o no rescatar?

Pero la delicada situación griega va más allá. Por primera vez desde la creación de la Unión Monetaria, en 1999, aparecen las primeras grietas, la estabilidad de la Unión Europea y del propio euro (que está cayendo respecto al dólar) están en entredicho.


La disyuntiva de la burguesía europea está en si rescatar a Grecia, mediante ayudas o avales al Estado, o dejarla caer. La primera opción significaría alejar los fantasmas de quiebra y seguir manteniendo la confianza en el euro, pero a costa de un nuevo desembolso de dinero, que agudizará la espiral de endeudamiento que vive la economía capitalista. A esto hay que sumarle un factor político, ir al rescate de Grecia significa también enviar una señal al resto de países europeos, especialmente a los más débiles, entre ellos, Irlanda, Italia o el Estado español, de que las reformas estructurales pueden hacerse más lentamente (para tratar de retrasar al máximo un enfrentamiento con los trabajadores) porque van a recibir la ayuda europea, algo que sólo significaría aplazar los ataques para que cuando se den el estallido social sea más virulento. La segunda opción tendría consecuencias económicas, sociales y políticas imprevisibles, sin descartar el terremoto que implicaría una eventual salida de Grecia de la zona euro.


The New York Times recomendaba frente a otras voces, en una información recogida en Expansion.com el 19 de enero 2010, que los países más ricos fueran al rescate de los más débiles ya que de lo contrario la crisis financiera pondría más piedras en el camino de la muy tenue recuperación económica y podría significar una recaída en la recesión. Como señalaba dicho periódico será "una tarea cara, pero que al final será más barata que el resurgimiento de otra crisis".


Otro elemento que presiona en dirección al rescate es que el 30% de la deuda pública griega está en manos de inversores extranjeros, sobre todo de bancos europeos. La banca de la principal economía europea, Alemania, se encuentra muy expuesta a los bancos griegos. Es evidente que el colapso de Grecia o de cualquiera de las llamadas economías "periféricas" afectaría de lleno al músculo principal de la economía europea y las consecuencias serían catastróficas.


Un informe interno de la propia Comisión Europea (CE), mencionado en el diario alemán Der Spiegel, afirma que se está "debilitando la confianza en el euro" y está "en peligro la cohesión de la Unión Monetaria". En esa línea el economista Roubini en el reciente Foro Económico Mundial de Davos afirmaba: "Si Grecia cae es un problema para la zona euro", pero si lo hace el Estado español "es un desastre", ya que el tamaño de la economía española, la cuarta más grande de los países del euro, haría mucho más complicada la tarea del rescate.


En realidad, cualquier medida que tome la burguesía no evitará que la UE entre en la senda más turbulenta de su historia, el capítulo griego no será más que el primero de una larga lista. La única alternativa para la clase obrera es la defensa de la unidad de Europa sobre bases socialistas, es decir sobre una economía nacionalizada y democráticamente planificada bajo control de los trabajadores.

Escrito por Miriam Municio.

4 de febrero de 2010

¡¡ALTO A LA REPRESIÓN SINDICAL EN EL HOTEL PUENTE ROMANO¡¡

La dirección logra la revocación del comité de empresa.El pasado 15 de diciembre la dirección del Hotel Puente Romano llevó a cabo el segundo intento de revocación del comité de empresa en este año. A pesar del excelente trabajo desarrollado por todos los compañeros, con repartos masivos de hojas informativas y la pegada de mil carteles en Marbella y San Pedro, en esta ocasión la dirección de la empresa logró su objetivo apoyándose en una brutal campaña de terror sobre la plantilla.
Finalmente hubo 209 votos a favor de la revocación mientras 74 trabajadores votaron en contra, 20 en blanco, 1 nulo y otros 41 no asistieron a la votación. Por tanto, más de 100 compañeros de la plantilla rechazaron frontalmente los planes de la empresa.

Un sindicalismo de clase: las señas de identidad del comité revocado

Hace tan sólo tres años este comité comenzó su andadura votado masivamente por los trabajadores. En poco tiempo hemos tenido que enfrentamos a situaciones sin precedentes: venta del hotel, intervención judicial, crisis comercial y ahora una depresión económica mundial de dimensiones históricas. A pesar de todos estos obstáculos se consiguieron avances claros. Algunos de los más significativos fueron:

- En apenas un año se hicieron 16 fijos y 25 fijos discontinuos y se reconoció la categoría superior en temporada a 30 trabajadores y a 17 durante todo el año.

- Se ofertaron decenas de cursos de formación profesional en los que participaron más de 100 trabajadores.

- Se incluyeron en la mayoría de departamentos las vacaciones en julio y agosto, se programaron por primera vez las vacaciones de los fijos discontinuos a lo largo de todo el año.

- Hubo mejoras en el conocimiento de los turnos y descansos con antelación, se redujeron los turnos partidos y se repartieron de forma más equilibrada; se empezó a regular en muchos departamentos el descanso de un fin de semana al mes para cada trabajador y se acordó con la empresa la desaparición de los bloques en los trabajadores fijos discontinuos de nueva creación. Por primera vez se instalaron cuadrantes de reparto justo de las horas extraordinarias en algunos departamentos.

- Hubo un reparto más equilibrado del periodo trabajado entre los trabajadores fijos discontinuos y se gestionó e impulsó desde el comité la jubilación parcial de numerosos trabajadores que tan buenos resultados está dando, etc.
El comité trabajó duramente, pero todos estos logros fueron posibles por la gran participación de los trabajadores en seis asambleas generales que contaron con la presencia de entre 90 y 200 trabajadores y más de 40 reuniones por departamento por las que pasaron casi 200 trabajadores, que expusieron 100 puntos de problemas y peticiones para mejorar las condiciones de trabajo.

La dirección del hotel no toleró un comité que defendiera los derechos de los trabajadores

Acostumbrada a comités que eran una mera prolongación del departamento de personal, la reacción de la empresa para boicotear la acción sindical de los compañeros de CCOO se extendió a todos los ámbitos: negativa a negociar, desconocimiento de los derechos sindicales del comité, edición constante de panfletos anónimos descalificando al comité, presiones de todo tipo contra los trabajadores a través de los encargados con represalias concretas de cambio de turnos, vacaciones, eliminación de complementos. Al mismo tiempo realizaron todo tipo de provocaciones incumpliendo la legalidad para someternos a una presión constante en los juzgados.
Hasta la fecha han sido más de treinta trabajadores los despedidos (15 afiliados a CCOO), en su inmensa mayoría compañeros que apoyaban las posiciones del comité. Como respuesta a las agresiones patronales realizamos una campaña pública de denuncia, incluida una concentración de trabajadores en las puertas del hotel a la que asistieron más de 200 compañeros de la plantilla y de comités de otros hoteles. La ofensiva patronal culminó en el primer intento de revocación del comité en el mes de febrero de 2009 que logramos derrotar.

Ahora, tan sólo quince días después de la revocación, el pasado 31 de diciembre (¡para desearnos feliz año!) la dirección del hotel Puente Romano comunicó a los compañeros Antonio Núñez y David Bernardo, presidente y secretario del comité respectivamente, la apertura de expediente contradictorio por cometer supuestamente una falta muy grave. Como ya habíamos explicado durante meses, con la revocación se pretende borrar del mapa todo signo de defensa de un sindicalismo de clase, democrático y combativo en el hotel.

La actitud de la dirección provincial del sindicato de Hostelería de CCOO

A pesar de toda esta salvaje persecución sindical contra el comité de Puente Romano, lejos de recibir el apoyo firme y contundente de la dirección provincial de nuestra Federación de Hostelería de CCOO, hemos sido completamente abandonados por ella. La dirección provincial de la Federación no ha tomado ninguna medida para impedir semejantes atentados ni para arropar a este comité contra las agresiones de la dirección. Al contrario, se ha señalado a las víctimas como culpables en vez de actuar contra los causantes de tales actuaciones intolerables y escandalosas. Por increíble que pueda parecer, la dirección provincial de hostelería de CCOO ha tolerado y amparado hechos como los siguientes:

- Los dos intentos de revocación del comité de CCOO del Hotel Puente Romano orquestados por la empresa han sido respaldados públicamente por tres miembros del comité afiliados a CCOO que, incumpliendo todos los acuerdos del comité y de la propia sección sindical, han sido utilizados descaradamente por la empresa. Estas mismas personas fueron a declarar a petición de la empresa como testigos en un juicio contra un trabajador del hotel despedido y afiliado a CCOO celebrado el pasado mes de noviembre.

- Ante todos estos hechos, de los cuales la dirección provincial del sindicato de hostelería ha tenido pleno conocimiento, no sólo no se ha tomado ni una sola medida por su parte sino que se ha amparado estas escandalosas actitudes antidemocráticas y pro empresariales de estas tres personas.

- La dirección provincial de la Federación no ha enviado ninguna resolución de apoyo, ni pública ni privada, a este comité de CCOO en el mayor hotel de la Costa del Sol. No ha adoptado ninguna medida de solidaridad efectiva.

- Se ha negado a apoyar una concentración contra la revocación del comité el día 15 de diciembre, precisamente en momentos tan duros y difíciles para todos. La concentración que hicimos fue desalojada por la policía nacional con la excusa de que no era apoyada por CCOO.

- A pesar de contar con 10 demandas presentadas de tutela de derechos de libertad sindical, todavía no hemos visto ningún interés por parte de la dirección provincial en participar en la denuncia legal de hechos tan graves contra trabajadores afiliados a CCOO.

El lunes 4 de enero mantuvimos una reunión con los responsables de CCOO de hostelería de Málaga y la única respuesta que recibimos por su parte, ante nuestras justas demandas de protección de nuestros derechos y de nuestros puestos de trabajo, fueron reproches, ataques y descalificaciones. Ni un solo compromiso, ni una sola acción sindical concreta de apoyo y solidaridad para frenar los despidos.


Seguimos defendiendo un sindicalismo combativo de clase y democrático

Durante tres años, los compañeros del comité hemos defendido y construido lealmente el sindicato, aplicando en nuestra acción sindical cotidiana los principios por los que se fundaron las Comisiones Obreras. Sin embargo, en este tiempo hemos tenido que soportar continuos reproches y ser acusados de "radicales" desde la dirección provincial del sindicato por poner en práctica estos principios en nuestro centro de trabajo. Mientras, una minoría que apoya los despidos de la empresa contra 36 trabajadores (muchos de ellos compañeros afiliados), que no quiere que se denuncien estos abusos, que se opone a la lucha y a unificar la respuesta con los compañeros de otros hoteles, son considerados por esta dirección provincial como personas "responsables" y sensatas. Al parecer la sensatez ahora consiste en revocar comités de tu propio sindicato, no respetar los acuerdos de tus compañeros de sindicato, acudir como testigo favorable de la empresa en juicios de despido contra compañeros, etc.

Las cosas han llegado tan lejos que, en la práctica, los responsables provinciales del sindicato de hostelería piensan que es posible conciliar en un mismo sindicato los intereses de los empresarios con los de los trabajadores. Pero esta forma de entender el sindicalismo, como muchas veces denunció el compañero Marcelino Camacho, sólo puede llevar a pérdidas de derechos, derrotas y, finalmente, a debilitar el sindicato. La patronal quiere sindicatos dóciles, complacientes, y lamentablemente hay responsables sindicales que están muy a gusto con esta concepción de sindicalismo.

A pesar de todos nuestros esfuerzos, la dirección del sindicato de hostelería no quiere que los sindicalistas de CCOO de Puente Romano continuemos con nuestra labor. No quiere militantes con una concepción sindical de clase, combativa y democrática. Y ante unas circunstancias tan excepcionales, cuando estamos bajo un ataque brutal de la empresa para despedirnos y extirpar este modelo sindical del hotel, y cuando esto se produce con la completa pasividad del sindicato provincial de hostelería, nos vemos en la obligación de rechazar este camino que sólo nos llevaría a la derrota.

Para continuar defendiendo el modelo sindical que levantaron las Comisiones Obreras como ejemplo de sindicalismo de clase, nos vemos en la obligación de romper con la dirección provincial del sindicato. Nuestra marcha de CCOO nos es impuesta por la actuación inaceptable de la dirección provincial, que prefiere los acuerdos con la empresa que defender a militantes comprometidos con la causa de los trabajadores. Lo hacemos sabiendo que la gran mayoría de los afiliados de CCOO son trabajadores y compañeros honestos y luchadores, que defienden los principios fundamentales con los que fueron fundadas de las Comisiones Obreras.

A partir de ahora vamos a seguir defendiendo los mismos principios, vamos a seguir luchando por un sindicalismo de clase, democrático y combativo pero bajo las siglas de CGT. No ha sido una decisión fácil para nosotros, sobre todo, por tantos y tantos compañeros de CCOO de hostelería y de comités de otros hoteles que nos han enviado su solidaridad y su compresión con nuestra situación. Nuestra actitud es clara: seguiremos trabajando codo a codo con los compañeros de CCOO, somos todos trabajadores y no nos importan las siglas ni los colores, sólo nos importa la defensa de los empleos y los derechos de todos. Por último, pero no menos importante, queremos mostrar nuestro sincero agradecimiento a todos los compañeros y compañeras de CCOO que nos han apoyado en esta lucha, y decirles que seguiremos juntos y unidos a pesar de todo y nadie podrá quebrar esa unidad fraternal.

David Bernardo, Cristina Pérez y Antonio Núñez.

1 de febrero de 2010

FOMENTAR EL DEBATE EN LA BASE.

“En el PSOE malagueño defendemos un rearme ético de la organización como ejemplo ante la sociedad, admitiendo errores y lamentando situaciones indeseables ante la ciudadanía (…)(1) “Esta dirección política quiere fomentar el debate interno, el intercambio de ideas, de experiencias y la colaboración entren nuestras agrupaciones”(…) (2).


La inmensa mayoría de los militantes, afiliados y simpatizantes del partido saludaron esos planteamientos como positivos, según se desprende de la unanimidad alcanzada entre los más de 300 representantes asistentes al C.P. del pasado 23-1-10, sobre todo, cuando también se asumió una Moción de Urgencia presentada y defendida por el portavoz de nuestra corriente, que trataba sobre la defensa del empleo y los derechos democráticos de los trabajadores en la Hostelería malagueña y rechazando los despidos de miembros del Comité de Empresa del Hotel Puente Romano, pero entre las bases, entre la clase trabajadora se detecta un cierto recelo dando un apoyo con ciertos reparos a estos planteamientos como una forma de avanzar hacia un diagnóstico que debería ser más ajustados a la situación económica, política y social en la que nos encontramos.


Consideramos que el debate no sólo debe abrirse en el interior del partido, sino en toda la sociedad. El análisis y el combate ideológico, teórico y práctico que tenemos que librar contra la derecha del PP, la derecha financiera encabezada por los banqueros e incluso contra los especuladores y corruptos de toda laya que tanto daño están haciendo a la sociedad, para poder esclarecer las causas de la recesión y los errores que hemos cometido en análisis anteriores, tiene que ser puesta sobre el tablero, para conocimiento de toda la militancia, de toda la ciudadanía, con el objetivo de intentar cometer los menos errores posible en el futuro dando una información más amplia y rigurosa a las bases para que éstas puedan participar activamente en las tareas cotidianas ejerciendo el control democrático que la cuestión requiere.


Hemos venido reclamando con insistencia la profundización en el debate, para que entre todos, de forma democrática y compañera, podamos detectar los errores, auto-criticarlos y corregirlos, como plantean acertadamente los compañeros de la dirección de nuestro partido en Málaga, por lo que saludamos positivamente las propuestas que mencionamos al inicio y algunas otras positivas a las que ayudaremos a llevar a la práctica en la medida de nuestras posibilidades participando en los debates como venimos realizando.


Respetuosamente hemos planteado siempre nuestros puntos de vista, que lógicamente difieren en algunos puntos con los de nuestra dirección, tanto en cuestiones analíticas como programáticas y de funcionamiento, encaminados siempre a dotarnos de una más amplia democracia y un ejercicio creciente de la libertad de expresión que son las dos reglas de oro de una organización democrática, por lo que planteamos seguidamente un análisis de la situación política.

Situación internacional.-

El análisis general que venimos haciendo desde nuestra corriente viene a confirmar lo ajustado que hemos estado sobre los acontecimientos que han venido ocurriendo incluso anticipándonos a los propios analistas del partido antes de que la dirección reconociese que estábamos entrando en una crisis que podría profundizarse en una recesión grave, como así ha ocurrido, aunque la dirección al inicio lo negara una y otra vez siendo escasos los ceses producidos de entre los asesores que cometieron abultados errores de diagnóstico.

Hay que subrayar el período de recesión en el que se encuentra la economía capitalista, cuya responsabilidad es, tanto de los capitalistas como de los defensores del sistema, cuyo origen es una crisis cíclica de sobreproducción del capitalismo, agravada por la desaforada especulación que hizo estallar la burbuja inmobiliaria, tanto en EEUU como en otros países. Lo que subyace en este panorama actual es una tendencia que va en una dirección de cuestionamiento del propio sistema en todos los campos. Las masas, tanto en los países ricos de la U.E. y EEUU, como en los países empobrecidos cuestionan cada vez más el sistema y a su vez, a los gobiernos que no son capaces de dar respuestas adecuadas a la cuestión social, sean estos conservadores, liberales, socialdemócratas o de cualquier otro signo que vienen siendo desplazados por la fuerza de los votos de la ciudadanía cuando no cumplen las expectativas esperadas.

Existe una cierta polarización que se sigue agudizando entre la clase de los poderosos y las clases menos favorecidas, incluyendo en ésta a la clase trabajadora, los pequeños y medianos empresarios, autónomos, pensionistas y parados. Los defensores del imperialismo, los agentes de propaganda del capitalismo no están siendo capaces de afianzar su credibilidad de que ya estamos saliendo de la recesión. Desastres naturales como los de Haití ponen en evidencia la forma de actuar de la burguesía. Han enviado decenas de miles de soldados armados, ¿armas para qué?, han reaccionado tarde y mal; Se han denunciado tráfico de niños y abusos en el reparto de la asistencia remitida. La ONU que era el organismo supranacional que estaba a cargo del país ha demostrado una vez más que es solamente un lacayo a las órdenes de EEUU.

Los analistas económicos insisten en que se ha pasado ya lo peor de la crisis, pero efectuando un análisis riguroso de la economía se demuestra que la situación sigue siendo muy grave con la previsión de que será un proceso largo de estancamiento antes de poder crear puestos de trabajo neto que previamente tiene que venir de un índice positivo de la formación bruta de capital fijo (FBCF), que es como se conoce técnicamente el dinero destinado a la inversión en la adquisición de maquinarias, equipos industriales y proyectos que representen creación de los puestos de trabajo en el corto plazo. Ese índice, como puede comprobarse consultando las estadísticas, ha venido siendo negativo todavía durante el ejercicio 2009, lo que indica que la recuperación será muy lenta. El crecimiento previsto del PIB mundial para 2010 es del orden de entre el 1 y 1,5%.


Seguimos en un proceso descendente de la economía a escala mundial, aunque en los próximos años puede haber pequeños repuntes, con alzas y bajas puntuales en el intento de una recuperación del crecimiento de la economía, pero sería un error garrafal confundir unos vaivenes cíclicos con la tendencia general. No existe ningún sector clave en estos momentos que ofrezca confianza para que se convierta en la locomotora de la economía. El consumo sigue estancado por un alto nivel de endeudamiento, tanto por parte de los estados, las empresas o las familias. Lo más peligroso es que la economía financiera va por un lado, con signos de una cierta recuperación que no se refleja en la creación de puestos de trabajo, lo que indica que puede estar cebándose de nuevo la bomba de la especulación en vacío con el peligro de otra burbuja financiera aún superior a la anterior. En la economía industrial, comercial y agrícola, que es la real y concreta se sigue destruyendo puestos de trabajo destrozando el tejido industrial y comprimiendo aún más la demanda.

El sector financiero se ha convertido en un parásito que chupa la sangre y el sudor del resto de los sectores, absorbiendo la acumulación de las plusvalías de los asalariados de la industria, del comercio y de la agricultura, cuyos sectores se hallan en una quiebra técnica casi generalizada, bajo el tan nefasto “efecto aspiradora” que acelera el proceso de concentración de recursos financieros cada vez en menos manos, descargando los efectos de la crisis sobre las espaldas de la clase trabajadora que ve con amargura que le han robado las plusvalías incluso de los años venideros. La enorme montaña de deudas que se está acumulando como consecuencia de los abultados déficit públicos de los Estados, pasarán las facturas a los trabajadores, vía impuestos y recortes sociales lo que representará un lastre colosal para la recuperación del consumo.


La confirmación del parasitismo del sector financiero que hemos comentado queda demostrado con los argumentos siguientes: En el boom de la economía de los años 80, el sector financiero acumuló un 25 % de beneficios. En el boom último, antes de la explosión de la burbuja financiera en EEUU en 2007, los beneficios acumulados eran del 42 %. Existiendo un excedente de más de 50 billones de dólares pendientes de intervenir, que podrían ser invertidos, pero no saben dónde colocarlos. Por otra parte, las inyecciones de liquidez para salvar el desplome de la banca mundial, que se han tragado ya en torno a 20 billones de dólares, es en realidad un fracaso, dado sus escasos resultados.


El sector financiero del imperialismo impide sistemáticamente los proyectos de inversiones en bienestar social. Obama está viendo cómo los capitalistas les están boicoteando su pretendida reforma de la sanidad, lo que explica la voracidad del capitalismo que solo les estimula obtener sus propios beneficios, no admitiendo nunca que se consuman recursos en inversiones públicas que les restan posibilidades de futuro.


Por otra parte, observamos cada vez más tensiones, sobre aranceles y cuestiones monetarias, entre la economía de EEUU y China cuyo PIB crecerá este año en torno al 8,5 %. Otro peligro inminente detectado por los analistas es la aceleración de la inflación en China, cuyos precios se reflejan en la vivienda con subidas del 28 % lo que pone en peligro el sector inmobiliario cuya burbuja inmobiliaria podría estallar en el corto plazo, lo que produciría una recaída muy peligrosa arrastrando de nuevo al pozo sin fondo el incipiente y débil repunte de la economía a escala mundial.


Todos estos datos y muchos más que pueden ser consultados ponen en un brete la propaganda de los “brotes verdes” de la tan cacareada recuperación y demuestran que el imperialismo y su sistema de “libre mercado” que ha colapsado, es un gigante con pies de barro, que está cada día más desprestigiado, como lo indican las propias encuestas de organismos serios como la BBC de Londres, que en recientes encuestas informa que en EEUU “solamente un 25 % de los ciudadanos apoya al capitalismo”. En otros países, sólo “un 11 % apoya el libre mercado”; Un dato muy significativo es que en la encuesta citada el 45 % de la población de Francia dice que “el capitalismo está condenado”


Si fijamos la mirada en América Latina, vemos que en Venezuela sigue existiendo una tremenda y peligrosa polarización política en su penosa marcha en la búsqueda del camino del socialismo. Chávez está atrapado en la maraña de su propia burocracia corrupta, que permanece enquistada en el aparato del Estado desde la IV República y no puede, no quiere o no sabe cómo quitársela de encima. Está inmerso en un proceso de ataque brutal por parte de la oligarquía interna en conjunción con los imperialistas que está provocando una espiral de inflación económica y especulación que está teniendo ya repercusiones graves en la crisis bancaria, habiendo tenido que proceder a la nacionalización de once entidades bancarias ante el peligro inminente de una bancarrota en cadena del sistema financiero.


El proceso revolucionario que inició Venezuela hace ya más de once años se está hundiendo en la contradicción de un pueblo y su Gobierno que quieren abrir vías al socialismo y un sistema capitalista, con sus poderes fácticos y sus alianzas imperialistas que se lo impiden, lo que demuestra que bajo el capitalismo no puede construirse el socialismo porque son sistemas absolutamente contradictorios en sus objetivos finales. El dilema está en el campo de batalla, o el pueblo avanza organizada y resueltamente hacia el verdadero socialismo, planificando armoniosa y científicamente la economía previa su nacionalización bajo control social, o la contra-revolución levantará la cabeza y lo ahogará en un baño de sangre, con el apoyo del imperio, como ocurrió en Chile y otros países de la zona en épocas anteriores.


El caso de Chile fue dramático, con el derrocamiento por la fuerza de las armas de Allende. La historia ha demostrado quienes fueron los responsables y colaboradores de tan horrible matanza, extorsiones, secuestros y exterminio de las organizaciones de izquierdas bajo la bota cruel de la Dictadura de Pinochet. En las elecciones generales celebradas recientemente ha ganado la derecha. La perplejidad ante lo ocurrido entre los demócratas es grande. Muchos trabajadores y la juventud chilena se sienten aturdidos con esa victoria derechista, que ha sido apoyada por los mismos personajes y grupos políticos de esa derecha reciclada que colaboró con la dictadura. El candidato electo, un archimillonario, contó con el apoyo de las fuerzas de la reacción, del Ejército, la Patronal con sus medios masivos de comunicación y la Jerarquía de la Iglesia. Debido al pacto de la “Concertación Democrática” entre el Partido Socialista y la Democracia Cristiana, la Presidenta Socialista saliente, que tenía unas expectativas de votos del 81 % no se pudo presentar. En el fondo, el pueblo ha comprendido que los dos candidatos eran de derechas habiendo existido una gran frustración del pueblo chileno, que en recientes encuestas indicaban que 9 de cada 10 chilenos están contra el capitalismo. Los pactos contra natura producen a la larga terribles derrotas.


Estado Español:

En el reciente Comité Federal del partido se presentó a debate un Plan de Ajuste que supone recortes del gasto público en más de 50.000 millones de euros, a cubrir 40.000 por el Gobierno y lo restante a través de las Comunidades y Ayuntamientos, con el objetivo de reducir el déficit fiscal al 3 % del PIB en 2013. Esto supondría un frenazo en seco al Plan E a pesar del momento delicado en que nos encontramos para encontrar o crear puestos de trabajo, porque la inversión privada sigue estancada. Junto con el recorte presupuestario previsto de 8.000 millones de euros en los presupuestos de 2010 que fueron aprobados recientemente, ahora se añaden otros 5.000 millones más de merma. Está claro que el sector más social-liberal, que controla la economía dentro del Gobierno, ha cedido ante la presión de fuerzas exteriores proponiendo un plan de ajuste del gasto público, el aumento de la edad de Jubilación a los 67 años y otras medidas antisociales.

El Comité Federal ha conocido las críticas formuladas desde los sindicatos, principalmente desde UGT y también de los representantes de Izquierda Socialista, que han argumentado que una salida con un plan socialdemócrata para salir de la crisis exige que se abandonen las medidas de recortes de gasto público y que más bien debe fomentarse la ampliación de la recaudación fiscal a través de incrementar los impuestos a los ricos y luchar contra la corrupción y la especulación pero parece ser que la dirección no ha entendido el mensaje.

Se está cometiendo el mismo error que en 2003, cuando el compañero Zapatero invitó al debate a “personalidades” muy influyentes de los cuales, los principales de ellos ni estaban afiliados al partido entonces, como Miguel Sebastián o Vicens Navarro (este último venía de asesorar al Partido Demócrata de EEUU) así como otro gran número de colaboradores que “externalizan” el debate hurtándoles el derecho a los afiliados a su participación y a que refrenden con sus votos las propuestas, ninguneando los órganos democráticos del Partido, lo que les da una enorme ventaja a los liberales que impusieron su programa, repitiéndose de nuevo la jugada.

Había y continúa existiendo una excesiva mayoría del equipo económico del Gobierno y las Instituciones, que influyen e implantan sus criterios hacia dentro del partido, cuando desde el punto de vista democrático debe ser al revés, son lar Resoluciones de los Congresos del partido las que deben ser desarrolladas por los compañeros que nos representen en las instituciones. Los asesores y colaboradores que son nombrados a espaldas del Congreso y de las bases del partido, que preparan “a jornal” los programas electorales deberían someter sus criterios a los órganos internos y a las bases. La proporcionalidad está también en cuestión porque la absoluta mayoría pertenecen a la corriente interna no declarada de los Social-Liberales, mientras las posiciones definidas como Socialdemócratas quedan relegadas cada vez más y otras como Izquierda Socialista, única corriente estatutaria que va siempre a cara descubierta, queda más bien laminada.

En el estado español llevamos meses de profundización de la crisis y los efectos sociales están siendo tremendos. Está afectando sobre todo a las clases sociales menos favorecidas pero también a las capas medias que están viendo cómo lo pierden todo ante la voracidad de la banca, engrosando las filas de los mileuristas. El porcentaje de paro alcanza ya cifras cercanas al 20 % afectando a más de 4 millones de trabajadores. Un 30 % de ellos llevan más de un año sin encontrar trabajo. La cantidad de familias en las que todos sus miembros están parados es superior al millón, mientras el paro juvenil de los menores de 25 años se sitúa en el 42.9 %, con una subida de 15 puntos más que hace un año. El 50 % de los trabajadores en activo cobran menos de mil euros al mes. El 12,2 % de los ciudadanos son pobres en exclusión social.


La Deuda del Estado español está en torno a un 70 %. Para contrarrestar los déficitis y cubrir las deudas, el estado ha colocado 224.000 millones de euros en Bonos del Estado. En el segundo trimestre de 2009 la deuda de las familias equivalía ya al 130 % de la Renta Disponible Bruta (RDB). Los economistas más optimistas están esperando algún dato positivo en este primer trimestre de 2010 pero no llegan porque las cifras anteriores son un lastre pesado que impide el despegue. Todas estas cuestiones están presionando en el sentido de aumentar la lucha entra las clases y algunos sectores están viendo cómo la clase trabajadora está saltando a la lucha a la desesperada. La burguesía financiera e industrial se puso las botas durante el boom especulativo en ese festival fantástico, en esa orgía frenética de beneficios y ahora sufrimos todos de una dolorosa la resaca. Mejor dicho, casi todos, porque las diez primeras fortunas del Estado español elevaron su patrimonio un 27 % que son los mismos propietarios de esas grandes compañías que en su mayoría cotizan en el IBEX-35, que han sido los responsables de la actual situación de recesión.


El Plan presentado que intenta controlar la presión social y hacer ajustes en la economía que está siendo contestado tanto por la izquierda política, como sindical y también por el PP y los partidos de las derechas periféricas no agrada a ninguna fuerza política ni sindical, sea del signo que sea. La Patronal y su brazo político el PP están exigiendo al Presidente Zapatero que se someta a sus necesidades planteando que el ajuste debe contemplar la reducción del déficit público, lo que representaría un ataque brutal al incipiente estado de bienestar con recortes presupuestarios en gastos sociales intolerables para la clase trabajadora. La Patronal quiere más ayudas, bajadas de impuestos y despido todavía más barato, exigiendo un ataque brutal con reformas de la legislación laboral a su favor, incluso reformando el Estatuto de los Trabajadores, como ha puesto sobre la mesa del Pacto Social. El Gobierno está planteando la necesidad de salir unidos de la recesión pero si asume cada vez más los planteamientos de la derecha y la patronal, la cuestión se hará bastante difícil porque habrá enfrentamientos sociales fuertes más tarde o más temprano.


El Pacto Social lleva tiempo estancado y está agotado aunque los sindicatos tienen la intención de pactar pero el camino que les queda es someterse a los dictados de las necesidades de la patronal, que está cada vez más crecida y montaraz, o romper claramente y llamar a las masas a la lucha para defender firmemente los intereses de la clase trabajadora. Si aceptan los recortes sociales y pactan a la baja podría producirse un aumento del malestar social con rebeliones sindicales contra las propias direcciones de los sindicatos firmantes lo que provocará un desprestigio creciente de las cúpulas sindicales.

Si el Gobierno admite esos recortes que representarán un giro a la derecha en la política social y económica, cediendo ante los planteamientos de la Patronal y del PP, en vez de plantear un giro a la izquierda para defender claramente los intereses de la clase trabajadora como ha venido prometiendo durante este último período, que es lo que las masas necesitan y están esperando, la frustración entre la izquierda se profundizará y preparará el camino de la subida de la derecha al poder, perdiendo el PSOE las próximas elecciones provocando a su vez tensiones sociales inevitables.

Como conclusión y reafirmando lo planteado en otras ocasiones, el Gobierno del compañero Zapatero está ante un dilema y tiene que optar: “O con los unos o con los otros”. O claudicar ante las presiones de los capitalistas, banqueros, el clero y el PP, abandonando cualquier idea de socialismo que es igual que dejarle el paso libre sin luchar a los reaccionarios, que vienen dispuestos a atacar el nivel de vida de las masas para restaurar la tasa de ganancias del capital a costa de cargar la crisis sobre las espaldas de los trabajadores, o basarse en el enorme potencial de poderío que tiene la clase trabajadora, atrayendo para un plan socialista a las organizaciones obreras, con el concurso de los sindicatos y partidos de izquierdas, para romper con la derecha y su sistema corrupto y degenerado que solo está siendo eficaz para un puñado de parásitos de Archimillonarios y que son un estorbo para llevar a cabo la transformación socialista de la sociedad. No es posible sentar las bases de un muevo modelo productivo para satisfacer las necesidades sociales sin arrancar de manos de la burguesía el control financiero que permita planificar la economía y colocarla democráticamente al servicio de la Humanidad.

Pepe Martín Rodríguez.
Portavoz en Málaga de Izquierda Socialista-PSOE-A

Is-psoe.malaga@terra.es

(1) Introducción del cuaderno del Informe de Gestión 2010.(Pág.5)
(2) Presentación.(pág.7)
(Ambas reseñas del documento del CP del PSOE del 23-1-10).