La burguesía, como clase dominante está compuesta por privilegiados banqueros corruptos, especuladores indignos, mercenarios de tres al cuarto, déspotas caudillistas, oportunistas apátridas, políticos y sindicalistas trincones, además de una pléyade de carreristas de toda laya, todos ellos imbuidos por el gran egoísmo que les exige el modelo al cual sirven, cuyo objetivo viene determinado por la lógica del lucro privado a las órdenes de los cárteles de las finanzas imperialistas, cuyo sistema ha desarrollado una maquinaria necrófila imponente, que aterroriza y somete con sus guerras permanentes a los pueblos del planeta.
A través de sus lobbies bancarios y empresariales, condenan a los trabajadores al paro y la miseria, sin miramientos de ningún tipo, para continuar obteniendo ganancias astronómicas que se acumulan y atesoran cada vez en menos manos, escondidas en Paraísos Fiscales, que los gobiernos amparan y protegen, al negarse a levantar el secreto bancario.
El colapso del mercado libre, cuando estallan las crisis, demuestran el desastroso funcionamiento del modelo de democracia burguesa que está laminando los derechos adquiridos por históricas y duras luchas del movimiento obrero durante la transición y el auge posterior del capitalismo que ha tocado a su fin.
La debacle del sistema capitalista está llegando a ser de tal magnitud que sus consecuencias, pese a las reiteradas campañas de “salidas de túneles” y la más reciente de que “la recesión ha pasado a la historia”, serán difíciles de restaurar en un futuro inmediato si la clase obrera no se pone en pié y recupera su empuje, porque como estamos viendo, en este sistema burgués el robo es ilegal y punible, pero se refugia en la impunidad y además “el producto de lo robado es sagrado” y se convierte en muy rentable para los “ladrones de cuello blanco”, que, por la lentitud de la Justicia, por la levedad de las penas a los grandes defraudadores, por los arreglos y amnistías a favor de los Poderosos, esos grandes desfalcos les son de bastante utilidad.
Los numerosos casos de corrupción que se siguen dando continuamente son el síntoma de una sociedad capitalista enferma y fracasada, que es incapaz de cortar esas injusticias, pues el sostener con fondos públicos las empresas de esos ladrones de guante blanco especializados en la especulación y saqueo de los bancos, es una perversión que cualquier gobierno ataca contra el pueblo indefenso, pero sabemos que ningún gobierno que siga sometido a la lógica del capital privado puede solucionar los problemas sociales que necesita la clase trabajadora.
La ciudadanía observa con espanto la aplicación de los planes de recortes de los Grandes Bancos y las Grandes Empresas que van encaminados a desmantelar totalmente lo que empezó a llamarse Estado de Bienestar, planteando la privatización de todo lo público, sean empresas o bienes, lo que más temprano o más tarde, traerá fuertes encontronazos con la clase trabajadora que pasará de observador, a la acción decidida, mediante convulsiones sociales y levantamientos como vemos ya en algunas zonas.
La lucha social es ascendente por lo que la clase dominante ha entrado en pánico y prepara la “represión” mediante la Ley “Mordaza”, a través de la cual demuestra su filosofía, que sigue siendo la defensa del modelo de sumisión y esclavitud “neo-franquista” que tanto la derecha del PP, como los ultras de VOX y su pandilla, intentan restaurar de nuevo.
Tanto aquí como en toda Europa, el “liberalismo” ha fracasado como modelo de gestión del capitalismo y ahora se tiene que apoyar en las muletas del Estado para robar al pueblo y entregarles dinero de nuestros impuestos a los banqueros para que sigan manteniendo colosales tasas de ganancias.
El pueblo está harto y no entiende que los recursos públicos de nuestros impuestos sirvan para tapar agujeros y desfalcos bancarios producidos por los propios capitalistas que se van de rositas, porque detrás de cada corrupto, existe siempre un corruptor, empresarios y conseguidores, que se aprovechan de la tolerancia del sistema, y del que poco se habla y menos se castiga.
El sistema capitalista ya no es capaz de hacer avanzar el nivel de vida medio de la población, sino que lo destruye, retrotrayendo los niveles de vida a tiempos de la postguerra. Con ello, la frustración y el malestar de la población siguen aumentando agravado por el grado de corrupción, el azote del paro y la situación de degradación de los niveles de vida a la que nos conduce la política antisocial de las derechas que están practicando lo contrario de las promesas electorales ofrecidas.
Pero el movimiento en la lucha de clases está resurgiendo con una fuerza colosal, como hemos visto con las oleadas de las diversas “mareas”, conflictos sociales triunfantes con firmes huelgas generales, cada vez más duras, actuando como punta de lanza el movimiento estudiantil que viene dando ejemplos de madurez y organización, dirigidos por el Sindicato de Estudiantes, que ha movilizado varias veces al sector de la Enseñanza, lo que indica que las izquierdas, tanto socialistas, comunistas como anarquistas, deben sacar pecho y demostrar que lo que en realidad ha fracasado no es tanto los gobiernos, (que también) sino el modelo liberal capitalista que ya no puede ni siquiera cumplir su misión fundamental como es explotar a la clase obrera, como se demuestra por el enorme “ejército de reserva de mano de obra”.
En el Estado español en 2026, el mercado laboral se caracteriza por cifras récord de ocupación que superan los 22 millones de afiliados. Su dimensión exacta se define a través de 3 factores principales, pese a que la Patronal y tanto PP como VOX no lo asumen y siguen criticando:
Desempleo oficial. Tasa de paro. Tras haber logrado descender por debajo del 10 % en trimestres anteriores, la tasa se ha situado recientemente en el entorno del 10,8%.
Volumen: Existen alrededor de 2,7 millones de parados.
Brecha estructural: El desempleo sigue castigando especialmente a los jóvenes de 25 años.
Esto nos tiene que hacer reflexionar a todos, principalmente a las cúpulas de las organizaciones de las izquierdas, que deben modificar sus modelos de análisis y programas, porque si asumen la lógica del capitalismo, se quedan sin alternativa viable porque en verdad, el verdadero Socialismo Científico basado en la Democracia Participativa y Ética, no cabe dentro del sistema capitalista, corrupto y degenerado.
En realidad, necesitamos luchar permanentemente por un mundo mejor y socialista, donde se antepongan las necesidades de los seres humanos al lucro privado de los especuladores, pero eso requiere unas transformaciones profundas en las estructuras del modelo ya que el socialismo estará justificado si supone una garantía de desarrollo de las fuerzas productivas en beneficio de la clase trabajadora y los pobres para atender sus necesidades vitales.
El modelo burgués capitalista agrava constantemente las contradicciones entre la producción y el consumo social, por una parte y el lucro privado por otra, que aumenta las necesidades y penurias de las masas que se empobrecen, crece el paro, la miseria y la explotación, empujando la demanda hacia abajo y preparando como único camino, otra burbuja financiera que tendría unos efectos todavía más dañinos en el futuro.
Todo eso, los burgueses lo saben, pero cuando dicen algunos que tienen la conciencia limpia, y que los recortes y ataques a los trabajadores es lo único que pueden hacer, es que han perdido la memoria o la vergüenza.
Se habla cada vez con más insistencia de la necesidad de una reforma de la Constitución, de pasar a un estado Federal, de la República, de romper el Concordato con la Santa Sede y demás reformas democrático burguesas que tendrían que haberse hecho ya hace tiempo.
Desde nuestra corriente Izquierda Socialista de Málaga-PSOE de Andalucía, venimos denunciando permanentemente la necesidad de cambios profundos, porque lo que la clase trabajadora necesita no es solo esta “democracia burguesa, corrupta, decadente y en declive”, detrás de cuya careta se esconde la más cruel dictadura del capital, sino que reclamamos una democracia auténtica, una democracia socialista, republicana, con la aplicación de un programa nuevo, verdaderamente socialista, donde se garantice un puesto de trabajo para cada persona, unos salarios dignos y decentes, una vivienda adecuada y acabando con los desahucios, una educación de calidad, unas pensiones dignas, una Ley de Dependencia adecuada y unos servicios sociales universales, que mejoren sustancialmente las condiciones de vida que son las verdaderas aspiraciones de las masas en sus luchas por una sociedad mejor y más humana.
El fin del socialismo es que la humanidad se gobierne sin amos, sin explotadores ni explotados, con Justicia, Democracia y Libertad Plenas. En ese empeño, que debe ser tarea de toda persona decente que invitamos a unirse a esta lucha social, seguiremos utilizando nuestras fuerzas para avanzar en la transformación socialista de la sociedad, porque otro mundo, no solamente es posible, sino que es más necesario que nunca.
¡¡ La lucha continúa ¡¡
COMISIÓN PERMANENTE.
IZQUIERDA SOCIALISTA DE MÁLAGA.
PSOE DE ANDALUCÍA
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