(RECOMENDABLE LEER ANTES LA PARTE 1 ANTERIOR)
…/… Algunos historiadores nos relatan que al inicio del golpe, el viejo ejército quedó superado por las luchas obreras y fue reemplazado por milicias populares que resistieron tres largos años de agonía los ataques del ejército de Franco, ayudado por fuerzas Hitlerianas, Mussolinianas y la aparente “neutralidad” de las potencias “democráticas” que con su actitud hipócrita preferían el triunfo de los rebeldes.
Hubo varias causas que impidieron la victoria final de la clase obrera, como división y errores en sus direcciones, que fueron incapaces de estar a la altura de las circunstancias, no comprendiendo y no actuando con previsión y perspectivas a favor de la causa por la que el pueblo combatía: Por la Democracia Obrera y el Socialismo Científico.
Las masas obreras habían aplastado a la reacción, en amplias zonas que quedaron aisladas desde sus inicios, corriendo los burgueses asustados hacia el bando franquista, mientras que los dirigentes de los partidos obreros del Frente Popular (PSOE, PCE y POUM, IR, UR, FNJS, Partido Sindicalista e incluso los anarquistas de la FAI) aceptaron un gobierno burgués, con diferencias profundas, pues los más moderados querían restaurar el orden anterior y los más radicales querían luchar por superarlo; eso se convirtió en un gran obstáculo por sus errores tácticos y estratégicos que impidió que los trabajadores ganaran la guerra.
Quizás sin comprenderlo ellos mismos o algunos con conocimiento de causa, elementos pro-burgueses y estalinistas coincidían en la táctica de “primero ganar la guerra y luego la revolución”, cuando el ala izquierda decía “primero la revolución para poder ganar la guerra”. No sabemos si con la segunda opción se hubiese rechazado el golpe, pero lo que sí es cierto, es que con la táctica primera se perdió la guerra.
La realidad es que las direcciones, objetivamente, traicionaron el movimiento espontáneo de las masas en aquella lucha heroica de la clase obrera que se batió valiente y dignamente, con el apoyo de las brigadas internacionales, contra el levantamiento fascista, perdiendo la vida, unos en el frente y otros asesinados en fosas comunes por el franquismo, cuyos familiares siguen esperando y exigiendo todavía, “Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición”, para poder decir que se ha terminado la Dictadura y empieza una etapa de paz entre los pueblos. Para ello falta una Ley que condene la apología del “golpismo” y “terrorismo”, sean individual o de Estado.
Uno de los libros que más impactan tras su lectura de estos hechos históricos, es uno que escribió Felix Morrow, un brigadista internacionalista que luchó solidariamente en las trincheras como voluntario a favor de la clase obrera y contra el franquismo. Lleva por título “Revoluciòn y contrarrevolución en España” (Fundación Federico Engels), que ninguna persona que se considere progresista o de izquierda, debiera dejar de leer para intentar comprender mejor lo ocurrido desde el punto de vista de un combatiente activo.
Los hechos demostraron que la amalgama que representó el Gobierno de la República, con sus disputas internas permanentes, ni siquiera podría denominarse una alianza con la “burguesía progresista”, sino más bien una “alianza con la sombra de la burguesía”.
La verdadera burguesía, capitalistas, terratenientes, grandes empresarios y militares traidores de derechas que apoyaban a Franco se habían unido o huyeron a la “zona azul”. El movimiento obrero buscaba el socialismo, la transformación social y una vida mejor y eso espoleaba la llama de la revolución Internacionalista.
Temiendo el triunfo y la extensión de la clase obrera española, la política dirigida por el estalinismo propiciaba buscar acuerdos con las burguesías occidentales, porque sabían que Hitler y Mussolini ya estaban preparándose para la Guerra Mundial desarrollando una política armamentística y de hostigamiento a las izquierdas con provocaciones y acciones nazi-fascistas y utilizaron a Franco como punta de lanza en su laboratorio bélico de pruebas, experimentando con nuevo armamento, bombas, ametralladoras, aviones… asesinando al pueblo español, produciendo matanzas como Gernica o la masacre tras la toma de Málaga y la huída del pueblo desarmado por la Carretera de Almería, que se llamó por algunos historiadores “La Desbandá”.
Los errores del estalinismo, con su “teoría del socialismo en un solo país”, en este caso Gran Ruso, demostraba que la URSS no estaba interesada en más revoluciones, porque en su día Stalin había incluso firmado un pacto con Hitler que éste traicionó. Consideraba el triunfo de la clase obrera española como quizás un acicate y refuerzo de la oposición de izquierda que se estaba dando en las bases del PCUS y el PCE y tenía el temor de que pudiese extenderse una revolución socialista sana hacia otros países, que ellos no pudiesen controlar, con el peligro para ellos que distorsionase la “Dictadura contra el Proletariado”, que tras un proceso termidoriano se había implantado en la URSS y que pondría en peligro su régimen burocratizado y degenerado, como explicara Trotsky en su libro ”La Revolución Traicionada” en la que se había convertido el régimen estalinista.
La historia se repite, pero unas veces como tragedia (1936) y otras como farsa, basta observar el cisco Parlamentario que han montado. Se comenta que “Franco lo dejó todo atado y bien atado” en esta especie de Nudo Gordiano que representa la C.E. del modelo del 78, con el freno de la Ley D’hont, la amenaza permanente del golpismo en la transición y el dominio descarado de los Poderes Fácticos sobre los Gobiernos elegidos por el pueblo, demuestra que tanto el PP, como VOX y otros grupúsculos ultras, quieren restaurar el “franquismo”.../…
(CONTINUARÁ CON LA PARTE 3 FINAL)
COMISIÓN PERMANENTE:
IZQUIERDA SOCIALISTA MÁLAGA.
PSOE DE ANDALUCIA.
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VOTAREMOS AL PSOE.
Ispsoeandalucia.malaga@gmail.com
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