Entendiendo el carácter parasitario y atrasado del sistema capitalista español, nos encontramos de lleno con un brusco giro de la inversión inmobiliaria desde el estallido de la burbuja especulativa del año 2008.
Hemos visto una década muy fuerte, invirtiendo por los grandes capitalistas de forma masiva en la producción de las viviendas para su venta a particulares y los inversores se orientan en masa acaparando el mercado del alquiler.
Está claro que no deberíamos engañarnos por el aparente estado de paz social que ha venido predominando en los años últimos, porque bajo la aparente superficie, las propias dinámicas internas de este capitalismo español corrupto y degenerado, preparan las condiciones para un profundo estallido social, con el modelo mafioso que están acumulando entre el PP, VOX y demás derechas, contra el Gobierno de Pedro Sánchez que quieren defenestrar por las buenas o por las malas.
Unas indicaciones podrían consistir en la lucha por el derecho a la vivienda lo que rompa definitivamente el sistema de contención que levantaron el PSOE y SUMAR, junto con los sindicatos UGT, CCOO,CGT, Sindicato de Estudiantes y otros, a la vez que fueron reforzados en los tiempos últimos, comprometiendo sus responsabilidades de gobierno, aunque los ataques permanentes de las Derechas del PP, VOX y otros están siendo brutales.
Está claro que el boom del turismo, con el consiguiente aumento de la demanda de pisos, sobre todo en las fechas vacacionales, podría representar un importante estímulo para unos cambios bruscos y repentinos que pudiesen darse.
La ralentización está a la vista pues la consecuencia ha sido el hundimiento en la construcción de viviendas nuevas, que se construyen bastante menos que en anteriores épocas. Según datos oficiales ha sido en el año 2025 cuando se producen 91.896 viviendas, cuando en el año 2000 se fabricaron más de 500.000 viviendas.
Según las estadísticas oficiales podemos afirmar que entre los años 1961 y 1973, se construyeron en España 3.347.768 viviendas. En el año 2025, los inversores extranjeros compraron alrededor de 97.300 viviendas en España.
Este modelo de falta de producción de viviendas suficientes ha facilitado a los especuladores uno de los factores de empobrecimiento de las personas asalariadas, en especial la juventud, que está pagando los platos rotos.
También existen abusivos alquileres brutales que en muchas zonas del territorio ya superan ampliamente el Salario Mínimo Interprofesional, por lo que miles y miles de jóvenes se ven lanzados a vivir con sus padres o hacinados en pisos compartidos o en infraviviendas.
Vemos con horror esta movilización de necesidad por la vivienda que no pueden ofrecer una alternativa ni el Gobierno Central ni los Gobiernos Autonómicos, porque han sido incapaces ambos de buscar una alternativa.
La solución a este grave problema de la vivienda es completamente imposible sin confrontar abiertamente con intereses fundamentales del capitalismo español y extrangero.
Está claro que el volumen de capital dedicado a la especulación en el mercado del alquiler es de tal envergadura que debemos esperar una resistencia muy potente por parte de los “caseros rentintas”, sean éstos bancos, fondos, particulares, compra por extranjero o inversiones internacionales en grupos.
Sin embargo, están dadas las condiciones para que el derecho a la vivienda se convierta en el eje de la lucha de la clase trabajadora contra los que se les oponen, porque en realidad, estamos en las mejores condiciones de intervenir con éxito, aplicando un programa que plantee medidas urgentes de aplicación inmediata, antes que sea demasiado tarde.
Esas medidas urgentes podría ser topar los alquileres o prohibir por Ley los desahucios, junto a otros que apuntan al corazón de la acumulación del Capital, como la expropiación inmediata de los pisos en manos de rentistas, fondos buitres y bancos en general o haciendo pagar a los tenedores de más de 3 viviendas un impuesto especial del 20 %.
Está claro que la defensa de estas propuestas deben ir acompañadas de la mayor audacia a la hora de intervenir en la movilización de la clase trabajadora en general, agitando con firmeza y acción la huelga de alquileres para concretar el proyecto con la unidad en la acción de las organizaciones Políticas, Sociales y Sindicales.
La lucha organizada de las izquierdas es lo que podemos hacer posible el mayor movimiento de desobediencia civil de la Historia del Estado porque la lucha social por un mundo mejor es posible, pero no podemos verla como una utopía, sino que la lucha de clases es el único camino. En la Lucha, la Organización y la Acción encontraremos la Victoria.
COMISIÓN PERMANENTE.
IZQUIERDA SOCIALISTA MÁLAGA.
PSOE DE ANDALUCIA.
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