26 de marzo de 2026

BAJO EL CAPITALISMO NO HAY SALIDA PARA LA HUMANIDAD.

 



Con la difusión  permanente de la ideología cultural de la clase burguesa dominante, a través de la escuela y del oligopolio de sus Mass Media, junto al abandono por unos dirigentes de las organizaciones de izquierdas y el desconocimiento por otros, de la filosofía del materialismo dialéctico, más propio y necesario de los asalariados, esta identidad cultural de clase se está diluyendo bastante.  


La cultura dominante burguesa tiende a eclipsar a la cultura de la clase obrera, ya que el mundo global consumista de la economía liberal, impone su cultura ideológica.  Pero no puede acabar con el antagonismo entre ambas clases, existiendo ellos, los “burgueses dominantes y explotadores” y nosotros, los “asalariados explotados y dominados”, por mucho que lo quieran negar.


Como decía Largo Caballero, “La cultura obrera es una lucha permanente contra la ignorancia impuesta por la clase burguesa dominante". 


La clase asalariada asume desde la infancia la "cultura burguesa" pero al pasar por la experiencia homogeneizante de la explotación capitalista, propia de su situación de clase como mano de obra, en un momento dado, despierta a la realidad y se siente explotado, desarrollo que se viene produciendo por el proceso molecular de toma de conciencia lento o a veces a saltos bruscos, y comprende que es un explotado más,  de los millones que existen en el mundo. 


Iniciamos una serie histórica empezando por los que han batido el record y van en cabeza, republicando algunos para que los nuevos adheridos a la corriente Izquierda Socialista así como para nuestros simpatizantes y lectores en general puedan conocer y debatir estas publicaciones. 


La cultura burguesa de la clase dominante educa a los ciudadanos para creer en la ficción y en la religión porque se soporta sobre una base metafísica. Eso equivale a enseñar a creer en lo que no se ve, sea mentira o sea verdad.


Con esa técnica la burguesía se permite servirse a base de la “alienación mental” para su provecho de clase y perpetúa la explotación del pobre por el rico. A la burguesía no le interesa enseñar a pensar, sino enseñar a obedecer. 


La cultura obrera, que como explicaba Largo Caballero “es una lucha permanente contra la ignorancia impuesta por la clase dominante” y tiene que basarse en el conocimiento científico, es decir, que se soporte en una filosofía basada en el materialismo dialéctico, que nos enseñe a buscar la verdad ética para mejorar la humanidad, rechazando el individualismo, la opresión, la explotación, el engaño y los valores impartidos por la clase de los poderosos y corruptos. A la moral hipócrita de la burguesía tenemos que contraponer la ética socialista que es la filosofía más adecuada para la clase trabajadora. 


Bajo el sistema capitalista no se puede aplicar una educación científica global porque los poderes fácticos se oponen. La clase dominante, se opone a que se tomen las medidas adecuadas porque están defendiendo intereses privados. No pueden defender lo público porque contradice su propia filosofía. No defienden una educación, laica, científica, pública, igualitaria y de calidad, porque necesitan fomentar las élites formadas por los retoños de la burguesía para perpetuar su dominio de clase. 


Es imposible que la burguesía pueda defender una política social solidaria que satisfaga las necesidades humanas porque perjudica su móvil, que no es otro que el lucro privado. 


Al impartir el conocimiento bajo un cierto método y con unos objetivos concretos, el pensamiento de los economistas burgueses está deformado. En su modelo económico, no se estudia para producir encaminados a satisfacer las necesidades de la población, sino para el lucro privado. 


Los que entran dentro de esa categoría profesional, son unos simples “mercenarios”, lo sepan o no, que actúan hipócritamente en defensa de su sistema, la burguesía capitalista. Están al servicio de los intereses de quien les paga a sabiendas que con sus planteamientos y sus técnicas perjudican a la clase trabajadora.


Nos han bombardeado con la propaganda de que la “economía de mercado” es la más eficiente. ¿Para quién? Es siempre más eficiente para los que tienen recursos. Hagan la prueba de ir a cualquier mercado sin dinero y comprobarán la “libertad de la que gozan”. 


En el mercado se ejerce la “Libertad del Poderoso”, contra el débil, que es el obrero, que pierde su libertad cuando el patrón le arranca la plusvalía, o cuando lo manda al paro, y que no puede ser fuerte porque está desorganizado y desunido, viéndose sometido, tanto por la cultura de la clase dominante como por la fuerza de los poderes instituidos. 


Con la entrada en la Unión Europea y la puesta en marcha de una serie de políticas a base de Directivas emanadas de grupos financieros, que actúan al margen del control político, cuyo fin concreto es la defensa de los intereses de esa “Europa de los Mercaderes” que tanto hemos venido denunciando desde Izquierda Socialista de Málaga-PSOE-A y que nos prometieron que tan beneficiosa sería, porque el comercio iba a favorecer el desarrollo, eso ha sido cierto sólo en parte. Ha sido cierto para la burguesía, en cuanto que ha beneficiado el desarrollo y la potenciación de la banca, los monopolios y los grupos de presión de los imperialistas europeos, perjudicando los intereses de los ciudadanos. 


Los banqueros se siguen forrando, pues los 6 grandes bancos españoles cerraron el año 2025 con unas ganancias de 34.000 millones de Euros. El Banco de Santander fue el que obtuvo los mayores beneficios en el año 2025 alcanzando una cifra record de 14.101 millones de euros, lo que representa un 12 % más que el año anterior


La Unión Europea entró en recesión y en Enero de 2026, el número de parados se situó en 12,9 millones de personas que buscan desesperadamente un puesto de trabajo sin posibilidad de encontrarlo en el corto plazo. Los niveles salariales están bajando en términos relativos. Los recortes sociales son evidentes. 


El sistema capitalista ejerce una tremenda violencia contra los trabajadores, cuando vemos que el paro golpea sobre todo a los jóvenes menores de 25 años, aunque en el Estado español la tasa de paro en Enero de 2026 ha sido del 9,8 % el nivel más bajo desde el inicio de 2008, según datos de Eurostat. 


Para salir del atolladero en el que nos ha metido el “libre mercado” capitalista, con sus guerras y sus genocidios,  no queda otro remedio que luchar en líneas de clase para avanzar hacia un nuevo modelo de sociedad, donde se pueda planificar la economía. 


Como no se puede planificar lo que no se controla y no se puede controlar lo que no se posee, lo natural es que se plantee claramente sobre la mesa un programa verdaderamente socialista, donde se contemple la nacionalización de los sectores básicos de la economía, entre ellos la banca, los monopolios y los latifundios, indemnizando en casos de necesidad, para planear de manera científica y armoniosa el futuro de la producción y la distribución de bienes y servicios. 


Con un modelo cultural diferente, con sindicatos fuertes y combativos, con una democracia socialista sana, y una economía al servicio de la humanidad, trabajando todos, se produciría más y si a su vez se reparte mejor, sería el inicio de un modelo más vigoroso con el rumbo puesto hacia un nuevo sistema basado en la Democracia Participativa y Ética, que nos permita avanzar hacia el Socialismo Científico, que deje en el basurero de la historia el corrupto modelo capitalista que está obsoleto y ha colapsado corroído por las guerras,  la especulación, la corrupción y sus propias contradicciones. 


Movilízate y lucha con nosotros por cambiar la sociedad, porque otro mundo es posible, pero con el Genuino Socialismo, porque bajo el capitalismo no hay salida para la humanidad.


COMISIÓN PERMANENTE.

IZQUIERDA SOCIALISTA MÁLAGA. 

PSOE DE ANDALUCÍA. 

(*) Cualquier comentario, aportación o crítica, 

siempre serán bien recibidas y pueden enviarlo 

al siguiente correo:

ispsoeandalucia.malaga@gmail.com 




22 de marzo de 2026

PARTE 2 FINAL). LOS CAPITALISTAS SOLO QUIEREN BENEFICIOS Y MÁS BENEFICIOS.




(RECOMENDABLE LEER ANTES LA PARTE 1 ANTERIOR EN ESTE MISMO BLOG) 

…/… En un informe presentado ante la ONU sobre el cambio climático en el año 2007, que fue elaborado por un amplio equipo de 2.500 científicos de 130 países del planeta, llegaban a la conclusión contundente que para el año 2030 la temperatura media aumentará entre 1,8º y 4º. Eso provocará la desaparición de los glaciares árticos y disminuirán gravemente los antárticos con los efectos, entre otros,  de elevar el nivel de los mares entre 28 y 43 centímetros. 

Se producirán muchas más inundaciones y zonas amplias de la Tierra se volverán inhabitables. Habrá olas de calor mayores que las del 2003 que dejó miles de muertos y proliferarán las catástrofes promovidas por tormentas tropicales. El agua se evaporará mucho más rápido, con lo que bajará el caudal de los ríos provocando que la energía producida sea bastante menor, problema que intensificará la crisis energética. 


Es motivo de gran preocupación el calentamiento global del planeta debido a los efectos perniciosos sobre la salud humana y la economía. Para el 83 % de los ciudadanos españoles el cambio climático es un problema “muy serio” y sólo el 2 % considera que se ha exagerado, según una encuesta reciente. Los informes indican que muchas especies se verán forzadas a emigrar de su hábitat natural o se extinguirán debido a las condiciones cambiantes. Conforme el clima se haga más cálido, la evaporación se incrementará, lo que causará un aumento de las precipitaciones lluviosas y se acelerará la erosión. 


Muchos de los ecosistemas más preciosos de la Tierra están sufriendo daños que amenazan de forma importante su integridad. La selva tropical disminuye constantemente su extensión al ser talada y quemada, sin la aplicación de planes de repoblación forestal. Los bosques templados se encuentran enfermos en grandes áreas de todo el mundo. Muchos suelos están en peligro de desertización por la excesiva erosión y su mal uso. Estas y otras realidades de nuestro planeta son fenómenos lo suficientemente serios y graves como para alertar a la sociedad humana a que nos organicemos y luchemos para exigir que se pongan los medios necesarios para frenar el deterioro.


Algunos científicos liberales atribuyen, de manera clara y tajante, el calentamiento global a lo que ellos denominan, de forma ambigua, “acción del hombre”, por ejemplo, dicen que la degradación del medio ambiente es culpa de nuestro desaforado consumismo, que cada uno de nosotros consume demasiado, que es necesario reducir el consumo para proteger el medio ambiente. Ese método de análisis está impregnado de la ideología de la clase dominante, pues responsabiliza a los individuos y redime al sistema capitalista. Cierto es que el consumo de los individuos es un problema relativo, pero el consumo del sistema capitalista, del militarismo, del despilfarro de los recursos, de la lógica de la acumulación capitalista y el atesoramiento de bienes cada vez en menos manos es un problema absolutamente mayor. 


En realidad, la destrucción del medio ambiente es la consecuencia de las políticas antisociales y contaminantes de la clase burguesa dominante que con el actual modo de producción causan graves emisiones de gases de las industrias, del automóvil, medios de transporte en general, sistemas de refrigeración, es decir, efectos de la dinámica impuesta a la sociedad por parte de un puñado de monopolios internacionales, que están fuera del control democrático de las poblaciones afectadas, por lo que, aún si fuese posible el reducir de inmediato la emisión de gases, el efecto acumulativo de los últimos decenios ha llegado a ser tan grave que apenas se producirá un alivio visible en la situación. Por lo que, en lugar de pregonar la auto-limitación individual, es necesario llamar a la organización para luchar contra el sistema y construir un mundo mejor. 


La atmósfera que rodea a la Tierra es una capa relativamente fina de unos 100 kilómetros de espesor compuesta de nitrógeno (78%), oxígeno (20,9%), y argón (0,90 %). Esos tres gases forman casi todo el aire que respiramos, más del 99,95 %. El 0,05% de gases restantes son de gran importancia para la vida en la Tierra y entre ellos están los gases de efecto invernadero. El planeta Tierra acumula vida en una estrecha capa de tierra, agua y aire, y de ello depende la existencia de todos los organismos vivos. Controla la cantidad de O2 y CO2 en la atmósfera, su temperatura, la cantidad de agua y su ciclo, etc. Si se produce un desequilibrio en estas cantidades, toda la vida podría desaparecer. 


El Grupo Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) de la ONU advirtió que nos enfrentamos en el siglo XXI a los mayores desafíos de toda la historia. Si no se adoptan medidas urgentes, se producirá un incremento tal de las temperaturas, que dejarán a millones de personas en la hambruna y desaparecerán más del 30% de las especies. El informe final indica que los efectos del calentamiento de la Tierra serán abruptos o irreversibles y lo que hagamos en los próximos dos o tres años determinará nuestro futuro. Los informes publicados por el IPCC establecen que “España padecerá un incremento de las lluvias torrenciales, más olas de calor, un aumento de la salinidad del mar y nevadas menos copiosas”. 


El nivel de CO2 actual en la atmósfera es ya de 380 partes por millón, principalmente por la quema de hidrocarburos. Estados Unidos de Norteamérica, con menos del 5 % de la población mundial emite el 25 % del dióxido de carbono. Se calcula que existe un umbral (de temperatura, o de contenido de CO2 en la atmósfera) más allá del cual nada de lo que hagamos podrá evitar que la Tierra llegue irreversiblemente a un nuevo estado de calentamiento. Aunque dejáramos de inmediato de agredir a la Tierra, tardaría más de mil años en recuperarse. Extraemos energía cientos de veces más rápido de lo que la Tierra puede reponerla en forma natural. En su búsqueda de rentabilidad a corto plazo, los capitalistas han sacrificado la estabilidad a largo plazo. 


Algunos científicos describen el “capitalismo mafioso” como una forma compleja, entendido como la fusión de intereses financieros y corporativos con estructuras delictivas, corrupción política y falta de ética. Esta es una perspectiva defendida por diversos pensadores críticos, sociológicos y movimientos sociales que buscan alternativas al sistema capitalista actual, que con sus guerras, nos llevan a la barbarie. 


Algunos científicos describen al “capitalismo mafioso”, como una forma compleja de crimen organizado, que se mezcla con los negocios normales, utilizando la corrupción, el control territorial y la intimidación. Con esos métodos los grandes capitalistas, aseguran su rentabilidad y sus ganancias y a menudo implican la captación de Instituciones Estatales por parte de la Burguesía y  sus grandes Monopolios. 


Algunos grupos políticos, como el Socialismo, el Comunismo, el Anarquismo y otros modelos sociales de crecimiento, se centran en la construcción de una sociedad civil potente que combata la corrupción y luche por promover valores de solidaridad.  Porque los grupos políticos que abogan por esa lucha social, sostienen que el “capitalismo salvaje y mafioso” genera desigualdad, exclusión social y crisis económicas por lo que, desde esa perspectiva es cada vez más urgente y necesario, salvaguardar los derechos humanos, la Democracia Participativa y Ética,  para acabar con ese capitalismo mafioso que no ofrece ningún futuro para la Humanidad. La lucha social y política es el único camino. 


COMISIÓN PERMANENTE.

IZQUIERDA SOCIALISTA MÁLAGA. 

PSOE DE ANDALUCÍA. 

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19 de marzo de 2026

LOS CAPITALISTAS SOLO QUIEREN BENEFICIOS Y MÁS BENEFICIOS. (PARTE 1 DE 2).

 


Las multinacionales dicen estar preocupadas, pero no por la subida del petróleo, por el calentamiento global, y por sus guerras,  sino por sus posibilidades de hacer negocios cada vez más lucrativos, como están haciendo ahora con las subidas de los alimentos, la electricidad y los carburantes, que están afectando ya directamente a la Cesta de la Compra de los ciudadanos a la vez que aceleran el Cambio Climático con sus guerras genocidas.    

Si una empresa no gasta su cuota, puede vender ese sobrante a las empresas que sí rebasaron el cupo que les fue asignado. Por su dinamismo, el mercado de bonos se está convirtiendo en uno de los espacios de especulación más grandes del mundo. 


Se han intercambiado bonos por valor de 60.000 millones de dólares pero el sistema de mercado de bonos podría ser un fracaso para la reducción de los mercados.


Por otro lado, aprovechando el miedo que se está empezando a generar entre la población, surgen proyectos para disparar el florecimiento del fitoplancton y de ese modo absorber más CO2 de la atmósfera y otras similares. 


Es decir empresas dedicadas a proyectos de geoingeniería tratan de sacar tajada de la situación. Cualquier experimento para alterar la estructura de los océanos o de la atmósfera puede provocar algo peor de lo que se trata de corregir. 


Hay un informe que representa un avance respecto de la indefinición anterior, pero también parte de una premisa falsa. En él se responsabiliza a la emisión de gases producida por la infraestructura técnica que hay en el planeta y acusa a la actividad humana en general de todos los males, sin atacar el fondo del problema, que es causa del propio sistema capitalista.


El capitalismo, con tal de producir ganancias para una minoría de parásitos, no tiene problema en contaminar lo que sea. El efecto lógico de la explotación de los trabajadores por los capitalistas es la destrucción del medio ambiente. 


El sistema capitalista tiene su lógica en producir al costo que sea y destruyendo lo que sea, seres humanos o el mismo planeta. Por lo tanto, es imposible que las multinacionales capitalistas, que disfrutan de los beneficios de esta expoliación, se decidan a cambiar drásticamente la situación.


Se viene debatiendo ampliamente sobre este problema y existe un consenso científico que el clima global se está viendo alterado de manera importante,  acelerándose desde el siglo pasado también por las guerras, como consecuencia del incremento de concentraciones de gases de efecto invernadero, tales como el dióxido de carbono, metano, óxidos nitrosos y clorofluorocarbonos. 


Uno de los impactos que el uso de combustibles fósiles ha producido sobre el medio ambiente terrestre ha sido el aumento de la concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera. La cantidad de CO2 atmosférico había permanecido estable, aparentemente durante siglos, pero desde 1750 se ha incrementado en un 40 % aproximadamente. 


Lo significativo de este cambio está provocando un aumento de la temperatura de la Tierra a través del proceso conocido como efecto invernadero. El dióxido de carbono atmosférico tiende a impedir que la radiación de onda larga escape al espacio exterior; dado que se produce más calor y puede escapar menos, la temperatura global de la Tierra aumenta. 


Se estima que los patrones de precipitación global, con lluvias ácidas y otras distorsiones atmosféricas, también se ven alterados como respuesta a lo anterior. Existe un cierto acuerdo general sobre estas conclusiones, pero hay una incertidumbre con relación a las magnitudes y las tasas de estos cambios a escalas regionales y mundiales. 


Asociada también al uso de combustibles fósiles, la acidificación se debe a la emisión de dióxido de azufre y óxidos de nitrógeno por las centrales térmicas y por los escapes de los vehículos a motor. 


Estos productos interactúan con la luz del Sol, la humedad y los oxidantes produciendo ácido sulfúrico y nítrico, que son transportados por la circulación atmosférica y caen a tierra, arrastrados por la lluvia y la nieve en la llamada lluvia ácida, o en forma de depósitos secos, partículas y gases atmosféricos.


Los expertos afirman que se están produciendo importantes alteraciones en los ecosistemas globales asociados a estos potenciales cambios que irán en aumento si no se toman medidas adecuadas que bajo el capitalismo especulador es difícil de encontrar ya que los ecologistas advierten en trabajos científicos realizados que los rangos de especies arbóreas, podrán variar significativamente como resultados del cambio climático global. 


Ese Cambio se está operando ya por lo que las medidas debieran estar siendo aplicadas de forma científica y globalmente planificada en beneficio de la humanidad y no de unos cientos de multinacionales privadas que no se pueden poner de acuerdo para un plan debido a su sistema de beneficio privado y competencia feroz. 


Si analizamos la situación del planeta a partir de 1970, por coincidir con éste el primer año en que se declaró el “Día de la Tierra”, se han perdido desde entonces 3000 millones de zonas de árboles, los desiertos se han extendido en más de 2200 millones de hectáreas, miles de animales y plantas se han extinguido y el planeta se deteriora vertiginosamente. 


Cada año se emiten a la atmósfera más de 500.000 millones de toneladas de gases contaminantes. La erosión del suelo se está acelerando en todos los continentes y está degradando unos 20.000 millones de hectáreas de tierra de cultivo y de pastoreo, lo que representa una seria amenaza para el abastecimiento global de víveres. 


Cada año la erosión de los suelos y otras formas de degradación de las tierras provocan una pérdida de entre 50 y 70 millones de hectáreas de tierras cultivables. En el Tercer Mundo, la creciente necesidad de alimentos y leña han tenido como resultado la deforestación y cultivo de laderas con mucha pendiente, lo que ha producido una severa erosión de las mismas. 


Para complicar aún más el problema, hay que tener en cuenta la pérdida de tierras de cultivo de primera calidad debido a la industria, los pantanos, la expansión de las ciudades y las carreteras. La erosión del suelo y la pérdida de las tierras de cultivo y los bosques reducen además la capacidad de conservación de la humedad de los suelos y añade sedimentos a las corrientes de agua, los lagos y los embalses. 


El planeta Tierra está experimentando también un progresivo descenso en la calidad y disponibilidad del agua, porque los glaciares siguen derritiéndose. Sin embargo, en el año 2000, en torno a 508 millones de personas vivían en 31 países afectados por escasez de agua y, según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente 1.100 millones de personas carecían de acceso a agua no contaminada. Ahora la situación es cada vez peor.  


En muchas regiones, las reservas de agua están contaminadas con productos químicos tóxicos y nitratos. Las enfermedades transmitidas por el agua afectan a un tercio de la humanidad y matan a 100 millones de personas al año. En los últimos años, la situación se sigue agravando lo que indica que el capitalismo no puede dar respuesta a las calamidades que su propio sistema produce, por lo que este sistema nos lleva a la ruina. Cerca de 60.000 millones de personas tienen dificultades para alimentarse dignamente y más de 30.000 millones sufren enfermedades y hambrunas terribles. 


Es cierto que existen controversias e incertidumbres con respecto a las implicaciones del cambio climático global y las respuestas de los ecosistemas, pero la tendencia global es que se puede traducir el proceso en un desequilibrio económico cada vez más pronunciado, siendo de vital importancia en países que dependen fundamentalmente de recursos naturales que son explotados vorazmente por la especulación capitalista sin control alguno. 


Lo que resulta más grave es el impacto directo sobre los seres humanos, que puede tener consecuencias como la expansión de enfermedades infecciones tropicales y de otra índole, puede afectar en los incrementos de las inundaciones de terrenos costeros arrasando ciudades enteras, tormentas más virulentas e intensas que pueden provocar la extinción de incontables especies de animales y plantas, así como fracasos de cultivos en zonas vulnerables, incrementos de las sequías, avances de zonas desérticas y demás catástrofes medio ambientales que está produciendo ya hambrunas y mortandad terribles para la humanidad, aceleradas por los genocidios y las guerras, como la actual catástrofe provocada por Donald Trump y su socio Netanyahu, atacando a IRÁN y otras zonas, lo cual es un error de cálculo terrible según algunos científicos. 


En las décadas de 1970 y 1980, los científicos empezaron a descubrir que la actividad descontrolada del sistema caótico capitalista,  estaba teniendo un impacto negativo sobre la capa de ozono, una región de la atmósfera que protege al planeta de los dañinos rayos ultravioleta. 


Si no existiera esa capa gaseosa, que se encuentra a unos 40 km de altitud sobre el nivel del mar, la vida sería imposible sobre nuestro planeta. Los estudios mostraron que la capa de ozono estaba siendo afectada por el uso creciente de clorofluorocarbonos (CFC, compuestos de flúor), que se emplean en refrigeración, aire acondicionado, disolventes de limpieza, materiales de empaquetado y aerosoles. 


El cloro, un producto químico secundario de los CFC ataca al ozono, que está formado por tres átomos de oxígeno, arrebatándole uno de ellos para formar monóxido de cloro. Éste reacciona a continuación con átomos de oxígeno para formar moléculas de oxígeno, liberando moléculas de cloro que descomponen más moléculas de ozono. 


El adelgazamiento de la capa de ozono expone a la vida terrestre a un exceso de radiación ultravioleta, que puede producir cáncer de piel y cataratas, reducir la respuesta del sistema inmunitario, interferir en el proceso de fotosíntesis de las plantas y afectar al crecimiento del fitoplancton oceánico.


El uso extensivo de pesticidas sintéticos derivados de los hidrocarburos clorados en el control de plagas, introducidos por las multinacionales sin un control exhaustivo comprobado para analizar el comportamiento en la salud de la humanidad, ha tenido efectos colaterales desastrosos para el medio ambiente y para la salud de los seres humanos, en particular para los jornaleros y campesinos que trabajan en los invernaderos. 


Estos pesticidas organoclorados son muy persistentes y resistentes a la degradación biológica. Muy poco solubles en agua, se adhieren a los tejidos de las plantas y se acumulan en los suelos, el sustrato del fondo de las corrientes de agua y los estanques, y la atmósfera. Una vez volatilizados, los pesticidas se distribuyen por todo el mundo, contaminando áreas silvestres a gran distancia de las regiones agrícolas, e incluso en las zonas ártica y antártica.


Aunque estos productos químicos sintéticos no existen en la naturaleza, penetran en la cadena alimentaria o directamente en los pulmones de los campesinos. Los pesticidas son ingeridos por los herbívoros o penetran directamente a través de la piel de organismos acuáticos como los peces y diversos invertebrados. El pesticida se concentra aún más al pasar de los herbívoros a los carnívoros. Alcanza elevadas concentraciones en los tejidos de los animales que ocupan los eslabones más altos de la cadena alimentaria, como el halcón peregrino, el águila y el quebrantahuesos. 


Los hidrocarburos clorados interfieren en el metabolismo del calcio de las aves, produciendo un adelgazamiento de las cáscaras de los huevos y el consiguiente fracaso reproductivo. Como resultado de ello, algunas grandes aves depredadoras y piscívoras se encuentran al borde de la extinción. 


Todas esos estudios y conclusiones son conocidos por todos los gobiernos del mundo y ha llevado incluso a tomar algunas medidas expresadas en numerosos estudios y conferencias cumbres, como el tan manoseada e incumplido Protocolo, que se reúnen con gran fracaso con el objetivo de firmar acuerdos y  tratados que recuerden lo acordado en anteriores Reuniones con un estruendoso fracaso cada vez mayor. 


Un equipo de economistas ha calculado a cuánto ascendería la factura de colaboración en materia climática, estimándolo en más de 500.000 millones de dólares al año, que tendrían que gastar los estados industrializados para contribuir a consolidar los pasos dados en vías de desarrollo, pero hacer esa aportación, es inviable bajo el sistema capitalista del lucro privado, como hemos comprobado en la vergonzosa puja a la baja de las grandes potencias, que han barajado solamente cantidades de unos millones de dólares, lo cual es absolutamente insuficiente, por lo que, mientras continúen las guerras, mientras no hagamos un frente contra el capitalismo y sus guerras para frenarlos, la situación continuará por lo que la lucha por un mundo mejor es el único camino…/……


(CONTINUARÁ …/…) 


COMISIÓN PERMANENTE.

IZQUIERDA SOCIALISTA MÁLAGA. 

PSOE DE ANDALUCÍA. 

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