22 de marzo de 2026

PARTE 2 FINAL). LOS CAPITALISTAS SOLO QUIEREN BENEFICIOS Y MÁS BENEFICIOS.




(RECOMENDABLE LEER ANTES LA PARTE 1 ANTERIOR EN ESTE MISMO BLOG) 

…/… En un informe presentado ante la ONU sobre el cambio climático en el año 2007, que fue elaborado por un amplio equipo de 2.500 científicos de 130 países del planeta, llegaban a la conclusión contundente que para el año 2030 la temperatura media aumentará entre 1,8º y 4º. Eso provocará la desaparición de los glaciares árticos y disminuirán gravemente los antárticos con los efectos, entre otros,  de elevar el nivel de los mares entre 28 y 43 centímetros. 

Se producirán muchas más inundaciones y zonas amplias de la Tierra se volverán inhabitables. Habrá olas de calor mayores que las del 2003 que dejó miles de muertos y proliferarán las catástrofes promovidas por tormentas tropicales. El agua se evaporará mucho más rápido, con lo que bajará el caudal de los ríos provocando que la energía producida sea bastante menor, problema que intensificará la crisis energética. 


Es motivo de gran preocupación el calentamiento global del planeta debido a los efectos perniciosos sobre la salud humana y la economía. Para el 83 % de los ciudadanos españoles el cambio climático es un problema “muy serio” y sólo el 2 % considera que se ha exagerado, según una encuesta reciente. Los informes indican que muchas especies se verán forzadas a emigrar de su hábitat natural o se extinguirán debido a las condiciones cambiantes. Conforme el clima se haga más cálido, la evaporación se incrementará, lo que causará un aumento de las precipitaciones lluviosas y se acelerará la erosión. 


Muchos de los ecosistemas más preciosos de la Tierra están sufriendo daños que amenazan de forma importante su integridad. La selva tropical disminuye constantemente su extensión al ser talada y quemada, sin la aplicación de planes de repoblación forestal. Los bosques templados se encuentran enfermos en grandes áreas de todo el mundo. Muchos suelos están en peligro de desertización por la excesiva erosión y su mal uso. Estas y otras realidades de nuestro planeta son fenómenos lo suficientemente serios y graves como para alertar a la sociedad humana a que nos organicemos y luchemos para exigir que se pongan los medios necesarios para frenar el deterioro.


Algunos científicos liberales atribuyen, de manera clara y tajante, el calentamiento global a lo que ellos denominan, de forma ambigua, “acción del hombre”, por ejemplo, dicen que la degradación del medio ambiente es culpa de nuestro desaforado consumismo, que cada uno de nosotros consume demasiado, que es necesario reducir el consumo para proteger el medio ambiente. Ese método de análisis está impregnado de la ideología de la clase dominante, pues responsabiliza a los individuos y redime al sistema capitalista. Cierto es que el consumo de los individuos es un problema relativo, pero el consumo del sistema capitalista, del militarismo, del despilfarro de los recursos, de la lógica de la acumulación capitalista y el atesoramiento de bienes cada vez en menos manos es un problema absolutamente mayor. 


En realidad, la destrucción del medio ambiente es la consecuencia de las políticas antisociales y contaminantes de la clase burguesa dominante que con el actual modo de producción causan graves emisiones de gases de las industrias, del automóvil, medios de transporte en general, sistemas de refrigeración, es decir, efectos de la dinámica impuesta a la sociedad por parte de un puñado de monopolios internacionales, que están fuera del control democrático de las poblaciones afectadas, por lo que, aún si fuese posible el reducir de inmediato la emisión de gases, el efecto acumulativo de los últimos decenios ha llegado a ser tan grave que apenas se producirá un alivio visible en la situación. Por lo que, en lugar de pregonar la auto-limitación individual, es necesario llamar a la organización para luchar contra el sistema y construir un mundo mejor. 


La atmósfera que rodea a la Tierra es una capa relativamente fina de unos 100 kilómetros de espesor compuesta de nitrógeno (78%), oxígeno (20,9%), y argón (0,90 %). Esos tres gases forman casi todo el aire que respiramos, más del 99,95 %. El 0,05% de gases restantes son de gran importancia para la vida en la Tierra y entre ellos están los gases de efecto invernadero. El planeta Tierra acumula vida en una estrecha capa de tierra, agua y aire, y de ello depende la existencia de todos los organismos vivos. Controla la cantidad de O2 y CO2 en la atmósfera, su temperatura, la cantidad de agua y su ciclo, etc. Si se produce un desequilibrio en estas cantidades, toda la vida podría desaparecer. 


El Grupo Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) de la ONU advirtió que nos enfrentamos en el siglo XXI a los mayores desafíos de toda la historia. Si no se adoptan medidas urgentes, se producirá un incremento tal de las temperaturas, que dejarán a millones de personas en la hambruna y desaparecerán más del 30% de las especies. El informe final indica que los efectos del calentamiento de la Tierra serán abruptos o irreversibles y lo que hagamos en los próximos dos o tres años determinará nuestro futuro. Los informes publicados por el IPCC establecen que “España padecerá un incremento de las lluvias torrenciales, más olas de calor, un aumento de la salinidad del mar y nevadas menos copiosas”. 


El nivel de CO2 actual en la atmósfera es ya de 380 partes por millón, principalmente por la quema de hidrocarburos. Estados Unidos de Norteamérica, con menos del 5 % de la población mundial emite el 25 % del dióxido de carbono. Se calcula que existe un umbral (de temperatura, o de contenido de CO2 en la atmósfera) más allá del cual nada de lo que hagamos podrá evitar que la Tierra llegue irreversiblemente a un nuevo estado de calentamiento. Aunque dejáramos de inmediato de agredir a la Tierra, tardaría más de mil años en recuperarse. Extraemos energía cientos de veces más rápido de lo que la Tierra puede reponerla en forma natural. En su búsqueda de rentabilidad a corto plazo, los capitalistas han sacrificado la estabilidad a largo plazo. 


Algunos científicos describen el “capitalismo mafioso” como una forma compleja, entendido como la fusión de intereses financieros y corporativos con estructuras delictivas, corrupción política y falta de ética. Esta es una perspectiva defendida por diversos pensadores críticos, sociológicos y movimientos sociales que buscan alternativas al sistema capitalista actual, que con sus guerras, nos llevan a la barbarie. 


Algunos científicos describen al “capitalismo mafioso”, como una forma compleja de crimen organizado, que se mezcla con los negocios normales, utilizando la corrupción, el control territorial y la intimidación. Con esos métodos los grandes capitalistas, aseguran su rentabilidad y sus ganancias y a menudo implican la captación de Instituciones Estatales por parte de la Burguesía y  sus grandes Monopolios. 


Algunos grupos políticos, como el Socialismo, el Comunismo, el Anarquismo y otros modelos sociales de crecimiento, se centran en la construcción de una sociedad civil potente que combata la corrupción y luche por promover valores de solidaridad.  Porque los grupos políticos que abogan por esa lucha social, sostienen que el “capitalismo salvaje y mafioso” genera desigualdad, exclusión social y crisis económicas por lo que, desde esa perspectiva es cada vez más urgente y necesario, salvaguardar los derechos humanos, la Democracia Participativa y Ética,  para acabar con ese capitalismo mafioso que no ofrece ningún futuro para la Humanidad. La lucha social y política es el único camino. 


COMISIÓN PERMANENTE.

IZQUIERDA SOCIALISTA MÁLAGA. 

PSOE DE ANDALUCÍA. 

(*) Cualquier comentario, aportación o crítica, 

siempre serán bien recibidas y pueden enviarlo 

al siguiente correo:

ispsoeandalucia.malaga@gmail.com 


19 de marzo de 2026

LOS CAPITALISTAS SOLO QUIEREN BENEFICIOS Y MÁS BENEFICIOS. (PARTE 1 DE 2).

 


Las multinacionales dicen estar preocupadas, pero no por la subida del petróleo, por el calentamiento global, y por sus guerras,  sino por sus posibilidades de hacer negocios cada vez más lucrativos, como están haciendo ahora con las subidas de los alimentos, la electricidad y los carburantes, que están afectando ya directamente a la Cesta de la Compra de los ciudadanos a la vez que aceleran el Cambio Climático con sus guerras genocidas.    

Si una empresa no gasta su cuota, puede vender ese sobrante a las empresas que sí rebasaron el cupo que les fue asignado. Por su dinamismo, el mercado de bonos se está convirtiendo en uno de los espacios de especulación más grandes del mundo. 


Se han intercambiado bonos por valor de 60.000 millones de dólares pero el sistema de mercado de bonos podría ser un fracaso para la reducción de los mercados.


Por otro lado, aprovechando el miedo que se está empezando a generar entre la población, surgen proyectos para disparar el florecimiento del fitoplancton y de ese modo absorber más CO2 de la atmósfera y otras similares. 


Es decir empresas dedicadas a proyectos de geoingeniería tratan de sacar tajada de la situación. Cualquier experimento para alterar la estructura de los océanos o de la atmósfera puede provocar algo peor de lo que se trata de corregir. 


Hay un informe que representa un avance respecto de la indefinición anterior, pero también parte de una premisa falsa. En él se responsabiliza a la emisión de gases producida por la infraestructura técnica que hay en el planeta y acusa a la actividad humana en general de todos los males, sin atacar el fondo del problema, que es causa del propio sistema capitalista.


El capitalismo, con tal de producir ganancias para una minoría de parásitos, no tiene problema en contaminar lo que sea. El efecto lógico de la explotación de los trabajadores por los capitalistas es la destrucción del medio ambiente. 


El sistema capitalista tiene su lógica en producir al costo que sea y destruyendo lo que sea, seres humanos o el mismo planeta. Por lo tanto, es imposible que las multinacionales capitalistas, que disfrutan de los beneficios de esta expoliación, se decidan a cambiar drásticamente la situación.


Se viene debatiendo ampliamente sobre este problema y existe un consenso científico que el clima global se está viendo alterado de manera importante,  acelerándose desde el siglo pasado también por las guerras, como consecuencia del incremento de concentraciones de gases de efecto invernadero, tales como el dióxido de carbono, metano, óxidos nitrosos y clorofluorocarbonos. 


Uno de los impactos que el uso de combustibles fósiles ha producido sobre el medio ambiente terrestre ha sido el aumento de la concentración de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera. La cantidad de CO2 atmosférico había permanecido estable, aparentemente durante siglos, pero desde 1750 se ha incrementado en un 40 % aproximadamente. 


Lo significativo de este cambio está provocando un aumento de la temperatura de la Tierra a través del proceso conocido como efecto invernadero. El dióxido de carbono atmosférico tiende a impedir que la radiación de onda larga escape al espacio exterior; dado que se produce más calor y puede escapar menos, la temperatura global de la Tierra aumenta. 


Se estima que los patrones de precipitación global, con lluvias ácidas y otras distorsiones atmosféricas, también se ven alterados como respuesta a lo anterior. Existe un cierto acuerdo general sobre estas conclusiones, pero hay una incertidumbre con relación a las magnitudes y las tasas de estos cambios a escalas regionales y mundiales. 


Asociada también al uso de combustibles fósiles, la acidificación se debe a la emisión de dióxido de azufre y óxidos de nitrógeno por las centrales térmicas y por los escapes de los vehículos a motor. 


Estos productos interactúan con la luz del Sol, la humedad y los oxidantes produciendo ácido sulfúrico y nítrico, que son transportados por la circulación atmosférica y caen a tierra, arrastrados por la lluvia y la nieve en la llamada lluvia ácida, o en forma de depósitos secos, partículas y gases atmosféricos.


Los expertos afirman que se están produciendo importantes alteraciones en los ecosistemas globales asociados a estos potenciales cambios que irán en aumento si no se toman medidas adecuadas que bajo el capitalismo especulador es difícil de encontrar ya que los ecologistas advierten en trabajos científicos realizados que los rangos de especies arbóreas, podrán variar significativamente como resultados del cambio climático global. 


Ese Cambio se está operando ya por lo que las medidas debieran estar siendo aplicadas de forma científica y globalmente planificada en beneficio de la humanidad y no de unos cientos de multinacionales privadas que no se pueden poner de acuerdo para un plan debido a su sistema de beneficio privado y competencia feroz. 


Si analizamos la situación del planeta a partir de 1970, por coincidir con éste el primer año en que se declaró el “Día de la Tierra”, se han perdido desde entonces 3000 millones de zonas de árboles, los desiertos se han extendido en más de 2200 millones de hectáreas, miles de animales y plantas se han extinguido y el planeta se deteriora vertiginosamente. 


Cada año se emiten a la atmósfera más de 500.000 millones de toneladas de gases contaminantes. La erosión del suelo se está acelerando en todos los continentes y está degradando unos 20.000 millones de hectáreas de tierra de cultivo y de pastoreo, lo que representa una seria amenaza para el abastecimiento global de víveres. 


Cada año la erosión de los suelos y otras formas de degradación de las tierras provocan una pérdida de entre 50 y 70 millones de hectáreas de tierras cultivables. En el Tercer Mundo, la creciente necesidad de alimentos y leña han tenido como resultado la deforestación y cultivo de laderas con mucha pendiente, lo que ha producido una severa erosión de las mismas. 


Para complicar aún más el problema, hay que tener en cuenta la pérdida de tierras de cultivo de primera calidad debido a la industria, los pantanos, la expansión de las ciudades y las carreteras. La erosión del suelo y la pérdida de las tierras de cultivo y los bosques reducen además la capacidad de conservación de la humedad de los suelos y añade sedimentos a las corrientes de agua, los lagos y los embalses. 


El planeta Tierra está experimentando también un progresivo descenso en la calidad y disponibilidad del agua, porque los glaciares siguen derritiéndose. Sin embargo, en el año 2000, en torno a 508 millones de personas vivían en 31 países afectados por escasez de agua y, según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente 1.100 millones de personas carecían de acceso a agua no contaminada. Ahora la situación es cada vez peor.  


En muchas regiones, las reservas de agua están contaminadas con productos químicos tóxicos y nitratos. Las enfermedades transmitidas por el agua afectan a un tercio de la humanidad y matan a 100 millones de personas al año. En los últimos años, la situación se sigue agravando lo que indica que el capitalismo no puede dar respuesta a las calamidades que su propio sistema produce, por lo que este sistema nos lleva a la ruina. Cerca de 60.000 millones de personas tienen dificultades para alimentarse dignamente y más de 30.000 millones sufren enfermedades y hambrunas terribles. 


Es cierto que existen controversias e incertidumbres con respecto a las implicaciones del cambio climático global y las respuestas de los ecosistemas, pero la tendencia global es que se puede traducir el proceso en un desequilibrio económico cada vez más pronunciado, siendo de vital importancia en países que dependen fundamentalmente de recursos naturales que son explotados vorazmente por la especulación capitalista sin control alguno. 


Lo que resulta más grave es el impacto directo sobre los seres humanos, que puede tener consecuencias como la expansión de enfermedades infecciones tropicales y de otra índole, puede afectar en los incrementos de las inundaciones de terrenos costeros arrasando ciudades enteras, tormentas más virulentas e intensas que pueden provocar la extinción de incontables especies de animales y plantas, así como fracasos de cultivos en zonas vulnerables, incrementos de las sequías, avances de zonas desérticas y demás catástrofes medio ambientales que está produciendo ya hambrunas y mortandad terribles para la humanidad, aceleradas por los genocidios y las guerras, como la actual catástrofe provocada por Donald Trump y su socio Netanyahu, atacando a IRÁN y otras zonas, lo cual es un error de cálculo terrible según algunos científicos. 


En las décadas de 1970 y 1980, los científicos empezaron a descubrir que la actividad descontrolada del sistema caótico capitalista,  estaba teniendo un impacto negativo sobre la capa de ozono, una región de la atmósfera que protege al planeta de los dañinos rayos ultravioleta. 


Si no existiera esa capa gaseosa, que se encuentra a unos 40 km de altitud sobre el nivel del mar, la vida sería imposible sobre nuestro planeta. Los estudios mostraron que la capa de ozono estaba siendo afectada por el uso creciente de clorofluorocarbonos (CFC, compuestos de flúor), que se emplean en refrigeración, aire acondicionado, disolventes de limpieza, materiales de empaquetado y aerosoles. 


El cloro, un producto químico secundario de los CFC ataca al ozono, que está formado por tres átomos de oxígeno, arrebatándole uno de ellos para formar monóxido de cloro. Éste reacciona a continuación con átomos de oxígeno para formar moléculas de oxígeno, liberando moléculas de cloro que descomponen más moléculas de ozono. 


El adelgazamiento de la capa de ozono expone a la vida terrestre a un exceso de radiación ultravioleta, que puede producir cáncer de piel y cataratas, reducir la respuesta del sistema inmunitario, interferir en el proceso de fotosíntesis de las plantas y afectar al crecimiento del fitoplancton oceánico.


El uso extensivo de pesticidas sintéticos derivados de los hidrocarburos clorados en el control de plagas, introducidos por las multinacionales sin un control exhaustivo comprobado para analizar el comportamiento en la salud de la humanidad, ha tenido efectos colaterales desastrosos para el medio ambiente y para la salud de los seres humanos, en particular para los jornaleros y campesinos que trabajan en los invernaderos. 


Estos pesticidas organoclorados son muy persistentes y resistentes a la degradación biológica. Muy poco solubles en agua, se adhieren a los tejidos de las plantas y se acumulan en los suelos, el sustrato del fondo de las corrientes de agua y los estanques, y la atmósfera. Una vez volatilizados, los pesticidas se distribuyen por todo el mundo, contaminando áreas silvestres a gran distancia de las regiones agrícolas, e incluso en las zonas ártica y antártica.


Aunque estos productos químicos sintéticos no existen en la naturaleza, penetran en la cadena alimentaria o directamente en los pulmones de los campesinos. Los pesticidas son ingeridos por los herbívoros o penetran directamente a través de la piel de organismos acuáticos como los peces y diversos invertebrados. El pesticida se concentra aún más al pasar de los herbívoros a los carnívoros. Alcanza elevadas concentraciones en los tejidos de los animales que ocupan los eslabones más altos de la cadena alimentaria, como el halcón peregrino, el águila y el quebrantahuesos. 


Los hidrocarburos clorados interfieren en el metabolismo del calcio de las aves, produciendo un adelgazamiento de las cáscaras de los huevos y el consiguiente fracaso reproductivo. Como resultado de ello, algunas grandes aves depredadoras y piscívoras se encuentran al borde de la extinción. 


Todas esos estudios y conclusiones son conocidos por todos los gobiernos del mundo y ha llevado incluso a tomar algunas medidas expresadas en numerosos estudios y conferencias cumbres, como el tan manoseada e incumplido Protocolo, que se reúnen con gran fracaso con el objetivo de firmar acuerdos y  tratados que recuerden lo acordado en anteriores Reuniones con un estruendoso fracaso cada vez mayor. 


Un equipo de economistas ha calculado a cuánto ascendería la factura de colaboración en materia climática, estimándolo en más de 500.000 millones de dólares al año, que tendrían que gastar los estados industrializados para contribuir a consolidar los pasos dados en vías de desarrollo, pero hacer esa aportación, es inviable bajo el sistema capitalista del lucro privado, como hemos comprobado en la vergonzosa puja a la baja de las grandes potencias, que han barajado solamente cantidades de unos millones de dólares, lo cual es absolutamente insuficiente, por lo que, mientras continúen las guerras, mientras no hagamos un frente contra el capitalismo y sus guerras para frenarlos, la situación continuará por lo que la lucha por un mundo mejor es el único camino…/……


(CONTINUARÁ …/…) 


COMISIÓN PERMANENTE.

IZQUIERDA SOCIALISTA MÁLAGA. 

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15 de marzo de 2026

COMENTARIOS HISTÓRICOS SOBRE LAS GUERRAS. (PARTE 2 FINAL).

  

    (Recomendable leer antes la Parte 1 anterior) 

…/… Durante la victoria del bando franquista sublevado en la batalla de Málaga, los golpistas realizaron un fuerte ataque desde mar y aire atacando a la columna de civiles que huían desde Málaga, en su retirada hacia la provincia de Almería, siguiendo la carretera junto al mar. Fue una matanza esa evacuación de civiles en una caravana de entre 100,000 y 150.000 personas que resultó entre 3.000 y más de 5.000 ciudadanos muertos. 

Por otra parte, los errores del estalinismo, con su “teoría del socialismo en un solo país”, en este caso Gran Ruso, demostraba que la URSS no estaba interesada en más revoluciones, porque en su día Stalin había incluso firmado un pacto con Hitler que éste traicionó. Consideraba el triunfo de la clase  obrera española como quizás un acicate y refuerzo de la oposición de izquierda  que se estaba dando en las bases del PCUS y el PCE y tenía el temor de que pudiese extenderse una revolución socialista sana hacia otros países, que ellos no pudiesen controlar, con el peligro para ellos  que pudiese distorsionar la “Dictadura contra el Proletariado”, que tras un proceso termidoriano se había implantado en la URSS y que pondría en peligro su régimen burocratizado y degenerado, como ya explicara Trotsky en su libro ”La Revolución Traicionada”  en la que se había convertido el régimen de estalinista.

La historia se repite, pero unas veces como tragedia (1936) y otras como farsa (2019), basta observar el cisco Parlamentario que han montado. Se comenta que “Franco lo dejó todo atado y bien atado” en esta especie de Nudo Gordiano que representa la C.E. del modelo del 78, con el freno de la Ley D’hont, la amenaza permanente del golpismo en la transición y el dominio descarado de los Poderes Fácticos sobre los Gobiernos elegidos por el pueblo.

Cuando Alejandro Magno avanzaba para invadir el imperio Persa, tras la conquista de Frigia se encontró con el reto de desatar el “Nudo Gordiano”.  El “oráculo”  había predicho que quien lo desatase sería el nuevo soberano.  Alejandro sacó su espada cortándolo de un tajo diciendo: “Es lo mismo cortarlo que desatarlo”. Así actúan los Generales invasores y golpistas, cortando nudos y cabezas. Esperemos que la ciudadanía impida que algún nuevo General tenga la oportunidad de cortar este “Nudo Gordiano” del alboroto,  de la ingobernabilidad en que está atascado el mundo con guerras terribles en diversos lugares del planeta. 

Ahora ha estallado esa guerra cruel, injusta e ilegal, llena de sombras y mentiras, que potencian actualmente Netanyahu y Trump, en la que pierden la vida miles de inocentes. Se incrementan los muertos desde que comenzaron los ataques contra IRÁN el 28 de febrero, ordenados  por Trump y Netanyahu. El 5 de marzo ya había miles de fallecidos, incluyendo 175 alumnas de un  colegio y muchos otros muertos en el ataque con misiles contra esa escuela primaria en el primer día de la guerra. 

Han desatado una guerra salvaje contra los pueblos y se  recrudece brutalmente, marcada por las mentiras y los engaños con el ansia de conquistar el petróleo de Oriente Medio, incrementando los ataques no solo contra IRÀN, sino también contra el Líbano y otras zonas, disputándose el petróleo y las materias primas.  Trump reconoce que EEUU hace caja con el bloqueo del estrecho de ORMUZ y el nuevo líder de IRÁN advierte que continuará con el bloqueo del Estrecho, con lo que pretenden asesinar a medio mundo.   

Para concluir, recordemos algunas citas históricas, como aquella frase atribuida por algunos a Marx y por otros a Santayana que dice: “El pueblo que no conoce su historia está condenado a repetirla”. Puede que todavía estemos a tiempo de evitar que se repita la nueva tragedia que algunos están propiciando, porque “solo el pueblo podrá salvar al pueblo”, pero mejor intentarlo con los votos, mediante la Democracia Participativa y Ética para evitar que pudiesen llegar los de las botas, dirigidos por los de VOX y PP, que continúan la marcha para restaurar el “neofranquismo” y que la clase trabajadora tiene la oportunidad de frenarlos  derrotándolos, por lo que la lucha por un mundo mejor, debe continuar. 

¡¡NO A LAS GUERRAS¡¡

COMISIÓN PERMANENTE.

IZQUIERDA SOCIALISTA MÁLAGA. 

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