(Recomendable leer la Parte 1 anterior publicada en este mismo blog, en el que preguntamos al final a nuestros lectores, sean de izquierdas, de centro o de derechas, lo que…, ¿Será ese el modelo franquista que quieren imponer el grupo de ultraderecha compuesto por PP/VOX, para llevar de nuevo al desastre a la clase trabajadora?
…/… La situación posterior a la caída de Málaga cuando llegó el Franquismo, como hemos explicado en la Parte 1 en este mismo blog, era dramática para la clase trabajadora. Por eso, cualquier cosa que sea perjudicial en la situación del obrero agrícola, era a todas luces, despedir a los pobres que no pudiesen pagar. Los grandes Terratenientes estaban combinados y en manos de unos cuantos capitalistas, que necesitaban solamente que no dejaran construir ninguna vivienda para la clase obrera en las propiedades de los ricos, impidiendo por tanto, que no llegaran a utilizar la tierra por los pobres.
Hasta ese punto quisieron sancionar ese tipo de propiedad que por orden de un Terrateniente, para que no se tocara su terreno y así le permitía a los Terratenientes que se pudiese evitar que los asalariados no pudiesen cambiar sus chozas por alguna vivienda más digna.
Pero la tierra necesita que la cultiven y se entiende que los asalariados ocupados en la agricultura, no permitían los ricos que fuesen inquilinos, sino que lo más que dejaban, era acudir a las aldeas, situadas con alguna distancia, como por ejemplo, Cártama, Almogía y otros pueblos cercanos.
Los más pobres tendían hacia ese resultado, el aspecto miserable de las chozas que solía testimoniar el destino a que eran condenados que se sentían frustrados como derrotados por la violencia del Franquismo, habiendo muchos trabajadores en la cárcel o fusilados en las cunetas.
Las masas del campesinado se encontraban en los diversos estadios de ruina natural. Aguantando mientras que el techo de las chozas se mantuviese en pie de la ruinosa choza y le permitiese al obrero, a veces, que se viera contento de poder hacerlo, mientras que el Terrateniente le pagase su peonada.
Pero ninguna reparación o mejora de la choza era permitida, salvo las que pudiesen afectar y pagar los que vivieran en ella y pudiesen financiarlas con sus recursos dinerarios que eran casi nulos, porque casi nunca tenían un céntimo.
Cuando por último, resultaba totalmente inevitable ver ya una choza vieja y casi destruida, siendo considerada a destruir por el propio Terrateniente lo consideraba como un impuesto de ese pobre y lo desalojaba de la choza, proponiendo otra parecida pero mucho más cara.
Mientras los grandes Terratenientes utilizaban la evasión permanente de los impuestos, controlando las tierras bajo su dominio del pueblo más cercano a la localidad más próxima, acogía a los obreros expulsados, pero aunque fuese a varios kilómetros de la Finca del Terrateniente, donde el obrero tendría que matarse a trabajar, con ida y vuelta al tajo, como si no fuese nada, que era obligado cada día varios kilómetros para ganarse el pan que pudiese alimentar a su familia.
En esas mismas condiciones, tan abrumadoramente infames, se tenían que realizar con el trabajo ejecutado por el varón, la mujer y los hijos, cuando se les encomendaba alguna faena. En esas miserables viviendas, que aunque sean chozas en el campo, comparten las características más horribles de las peores viviendas, que se hacinaban en las chozas crecientes de los asalariados agrícolas bajo el dominio de los Terratenientes, sufriendo los pobres asalariados, aquella dictadura Franquista y debido a su derrota cruel los maltrataban.
Por otro lado, no hay que imaginarse que en algunas miserables viviendas, aunque fuese en pleno campo, comparten las características más horribles de las peores que se ven, donde eran hacinados los obreros agrícolas. Hasta, en las tierras más lamentables había algunos Terratenientes que creían que, hasta que un establo, era sobradamente bueno para alojar a los jornaleros y sus familias, sin embargo, desdeñaban obtener los alquileres de mayor cantidad posible de dinero que le sacaban a los arrendadores.
Aunque se tratara de una choza en ruina, con una especie de dormitorio, sin ventana, sin suministro de agua, sin fogón, sin retrete, así que el asalariado no tenía nunca la posibilidad de defenderse contra esas situaciones tan injustas.
Desde hace años, la cuestión de la vivienda para la clase trabajadora, para los sin techo, venía siendo motivo de preocupación muy honda, no solamente para quienes querían acceder a una vivienda digna, sino también, para los que necesitaban tener una vida decente donde vivir, que eran en aquella época carísimas. Una y otra vez y en términos semejantes, que parecen estereotipados, los responsables de favorecer tener una vivienda digna para las familias y esta situación continuaba fracasando año tras año para los asalariados.
Ya en aquellos tiempos de la escasez el Casero o Propietario se enriquecía directa o indirectamente con el mísero trabajo que sacaba al asalariado y solía arrancarle a ese pobre asalariado, el alquiler de una vieja casa que no valía ya en el mercado, pero que le mantiene en su precio artificial gracias al poderío del Propietario Terrateniente, porque si no le pagaba le decía: “O aceptas esta casa o ya puedes recoger las cosas y búscate un alojamiento en otro sitio, si no tienes dinero para pagarme”.
En aquel entonces, cuando un jornalero quería mejorar su situación, colocándose en un trabajo más firme, siempre volvía a enfrentarse el mismo problema: El Terrateniente lo probaba un mes y luego le decía: “Si quieres trabajar para mí con este salario es lo que te doy o te largas dentro de una semana, pero llévate solo lo que tengas, si tienes algo y mira bien lo que te llevas”.
Curiosas cuestiones ocurrían entonces e incluso ocurren ahora en la actualidad, por lo que no hay que dejarse engañar por esas escenas más numerosas y no tenemos que olvidar la preponderancia abrumadora de los hechos que constituyen una ignominia en la civilización antigua y actual.
Esas situaciones espantosas que hemos expresado, tienen que ser, en efecto, la situación, que ante la palpable monstruosidad de las viviendas actuales, con la especulación y los precios brutales, algunos observadores competentes, pueden que lleguen al resultado unánime de que, a pesar de ser en general, esas situaciones tan indecorosas y bochornosas, la situación de la vivienda representa un mal infinitamente mayor por su escasez numérica que impide a la juventud y a las personas que necesiten una vivienda, no poder encontrarlas porque son demasiado caras. .
En la actualidad y desde hace años, el encarecimiento de las viviendas para la población de la clase trabajadora sigue siendo un motivo de honda preocupación. Los datos obtenidos en el periodo de 2000 a 2025, en la construcción de viviendas es el siguiente:
“”En el año 2006 las viviendas terminadas en este solo año en España marcó una cantidad de 660.000 viviendas. Tras la crisis financiera de 2008, que hubo un parón y una caída, la cifra anual de viviendas terminadas se desplomó bruscamente, llegando a mínimos históricos por debajo entre las 10.000 y 15.000 viviendas anuales hasta mediados de la década de 2010. En la etapa de 2025, se terminaron en España unas 91.896 viviendas, lo que representó un 9 % menos que el año anterior, reflejando los problemas persistentes de oferta y el déficit de la construcción frente a la creación de nuevas viviendas”.
“En el año 2025, la vivienda en España se disparó de precio un 12,7 % impulsado por los llamados “Fondos Buitres” esos potentes especuladores que con sus inversiones y sus potentes recursos financieros, han reducido drásticamente la situación de la vivienda y lo quieren todo para unos cuantos. Es decir, que se confirma que los “ricos son cada vez más ricos y los pobres son cada vez más pobres”.
“”La vivienda en Málaga-Capital ha alcanzado el récord, situándose en una media de 3.938 por metro cuadrado. Esto significa que un piso de unos 80 metros cuadrados, cuesta ya actualmente alrededor de los 350.000 euros. La escasez brutal de oferta frente a una demanda enorme, ha dejado a Málaga como el tercer mercado inmobiliario más caro de España, solo por detrás de Madrid y Barcelona. El precio medio en la Costa del Sol, es carísimo y alcanza los 4.500 euros por metro cuadrado. Marbella es el municipio más caro, con una media de más de 7.000 euros el metro cuadrado, por lo que puede costar un piso de 80 metros cuadrados en torno a los 560.000 euros por cada vivienda””.
Preguntamos una vez más: ¿Será ese el modelo franquista que quieren imponer el grupo de ultraderecha compuesto por PP/VOX, para llevar de nuevo al desastre a la clase trabajadora, utilizando los Fondos Buitres y las mafias del Capital ?
COMISIÓN PERMANENTE.
IZQUIERDA SOCIALISTA DE MÁLAGA
PSOE DE ANDALUCÍA.
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