15 de enero de 2018

RAJOY ES A TRUMP COMO AZNAR ERA A BUSH.

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La destrucción brutal de las fuerzas productivas que sufre la economía mundial desde hace más de 10 años, en la que observamos ya claramente una devastación del Medio Ambiente,  un deterioro de la macro economía y una creciente desigualdad,  nos muestra la decadencia y la lenta agonía en la que ha entrado el modelo de producción capitalista que marca un punto de inflexión muy peligroso para la historia de la humanidad.

Con la llegada de Trump al poder de EEUU, esa gran  potencia hegemónica ha empezado a aplicar una  política ultraconservadora y agresiva a la que Rajoy saludó como propia, pues ambos dirigentes practican una política muy reaccionaria y amenazadora. Trump ha llamado “agujeros de mierda” a países pobres como Haití, el Salvador y otros países africanos y continúa con su plan de expulsar a millones de migrantes.  Rajoy no condena esas políticas actuando de forma parecida al igual que la empatía que tuvo Aznar con Bush y Blair, formando el temible y sanguinario TRÍO  DE LAS AZORES. Rajoy y Trump practican políticas similares con leves matices: Trump anuncia las barbaridades que va a aplicar porque es fanfarrón y lenguaraz,  mientras Rajoy no dice nada pero las ejecuta. Vemos la aplicación del capitalismo en su forma más clásica, que con sus represiones, recortes y amenazas golpean la conciencia de millones de oprimidos y demás sectores de capas medias que se ven violentamente empobrecidas, fomentando la desigualdad entre ricos y pobres.

Los síntomas de desintegración social son palpables, pues la crisis estructural de sobreproducción que satura los mercados en abundancia, camina y conduce a las masas al subconsumo. La falta de recursos entre las clases trabajadoras, está teniendo efectos muy negativos en el comportamiento de la economía y de las personas, cuya indignación sigue creciendo y la toma de conciencia de clase, aunque todavía de forma atomizada, se sigue acumulando y más temprano o más tarde surgirá a la superficie.

La familia burguesa clásica está feneciendo, proceso que se ve agudizado por el empobrecimiento de los jóvenes con trabajos basura y salarios de miseria, que forman ahora un “precariato” que es similar a lo que en siglos pasados se llamaba el “proletariado”, pero las condiciones de explotación cada vez se asemejan más a épocas pretéritas, ya que los raquíticos salarios impiden su emancipación del  hogar familiar y vemos que muchos con más de 40 años siguen o retornan a casa de sus padres desilusionados de la vida.

La ausencia de un futuro les lleva a sufrir a esa juventud la pesadilla de la degradación en su gran mayoría: “el 80 % de jóvenes menores de 30 años siguen viviendo en casa de sus padres. Más de un tercio de esos menores de 30 años se encuentran por debajo del umbral de pobreza en el Estado español, tasa que alcanza el 56,8 % entre los que están en paro”.(Datos:  http://www.20minutos.es/noticia/2685490/0/jovenes-espana-casa-padres-exclusion-precariedad-pobreza/#xtor=AD-15&xts=467263

Esa juventud ve que le han robado el futuro y sufren la precariedad, la pobreza y la miseria con los efectos psicológicos que esas situaciones producen.  Vemos cómo crecen los barrios deprimidos con sus enormes bolsas de miseria y pobreza deteriorándose y sucumbiendo a la drogadicción, la prostitución o empujados por las mafias hacia cualquier tipo de delincuencia  por las penurias degradantes que les ofrece este injusto sistema capitalista, cuyos responsables máximos son esos Gobernantes como Trump, Rajoy… y sus seguidores.  


Para el sistema capitalista, la persona es una mercancía más y como ocurre con las hortalizas o cualquier otro producto que se pone en el mercado y no puede ser comprado, se abarata o se deja pudrir, y eso es lo que hace el capitalismo con la mano de obra sobrante, que ya la ha abaratado por debajo del límite de subsistencia y ahora la está pudriendo con las drogas y demás mecanismo de “enajenación mental”.

El capitalismo que defiende Rajoy, Trump y todos los demás burgueses, tiene su lógica en el ansia de beneficios para la minoría de unos pocos en contra de las necesidades de la  mayoría de la población, por lo cual ese es  un sistema injusto e inhumano y no puede ser democrático porque la hoja de ruta no las marcan los Parlamentos por muy elegidos por el pueblo que sean, sino los Consejos de Administración de las multinacionales financieras, porque todos ellos  están sometidos a las “leyes del mercado” comandada por esa pequeña pandilla del Club Bilderberg, auténtico gobierno mundial en la sombra con sus ramas de  colaboradores.

En esa suprema “Ley de mercado”, la persona se ve sometida y oprimida,  se compra,  se vende y se alquila como ganado o cualquier otro producto. El poder fomenta los crímenes contra la persona,  creciendo la nueva esclavitud, trata de blanca, de órganos y demás horrores…mientras los gobiernos reaccionarios de las derechas infames, miran para otro lado, acentuándose así la cultura de la codicia, el beneficio fácil, el pelotazo y la extorsión, ante la indiferencia del sufrimiento del trabajador, el parado, el pobre que siguen aumentando. Reciben el desprecio del pueblo, que asqueado rechaza votar. Los gobiernos burgueses y reaccionarios siguen gobernando siempre a favor de los ricos y en contra de los pobres, basado en la premisa que el Capitalista tiene que tener asegurado sus beneficios aunque el pobre se muera de hambre o sea sacrificado en sus sanguinarias guerras.

Esa ofensiva contra la clase menos favorecida muestra la auténtica cara y la falta de ética del capitalismo financiero mafioso y voraz, con su expansión imperialista que tiende al monopolio, que anula la competencia y antepone la lógica del beneficio privado a los intereses del trabajador, mostrando así su cruel y despiadado rosto, que con su avaricia no tiene compasión en aplicar, recortes y restricciones antisociales que sufren las masas, con el único objetivo de mantener o acrecentar la tasa de ganancia de la Banca y el Gran Capital.

Hemos entrado en una agonía lenta de ese capitalismo enfermo en su periodo de decadencia senil, que ha quedado anclado en un estancamiento económico en el aspecto macro, aunque en la microeconomía, hacen ingentes esfuerzos por desatascar la carreta ante el peligro de un nuevo proceso recesivo, intentando vanamente recuperar el vigor de la juventud habiendo fracasado estrepitosamente durante los últimos diez años desde el inicio de la crisis, pese a disponer de miles de economistas y un premio nobel extra cada año, lo cual  deberían hacerse mirar si es que se han quedado sin paradigma y se les ha podrido la “mano invisible” de Adam Smith al que todos adoran.

Los estrategas del capitalismo se han esforzado buscando una alternativa pero han sido incapaces de salir del pantanal y del peligro de la recesión que acecha, encharcados en la corrupción, cuyos ingentes recursos están ocultos y por tanto infrautilizados en Paraísos Fiscales o atesorados en cajas fuertes, demostrándose así que es un capitalismo que ha mutado dialécticamente y se ha convertido en su contrario. No crea riquezas, las destruye porque en vez de invertir en producción material, lo han dedicado en gran medida y lo siguen haciendo,  a la especulación,  convirtiéndose en un parásito, ya que la especulación financiera y monetaria en realidad no crea riqueza auténtica, sino que sirve para acumular y concentrar el dominio de los recursos privados ya producidos por la intervención del trabajo humano del asalariado que es la fuente del verdadero valor.

Ese capitalismo parásito prefiere jugar en bolsa, practicar la cultura del pelotazo, las mordidas y la especulación, antes que fomentar la industria, la agricultura,  la ganadería,  la minería o la investigación científica como factores productivos. Sus políticas producen nefastas consecuencias sociales y económicas profundizando la monstruosa brecha de la desigualdad creciente entre la clase burguesa y la clase trabajadoras y capas medias empobrecidas.

Cada vez más personas que no tienen ninguna perspectiva de encontrar un puesto de trabajo decente, se enfrentan sin dinero a una “sociedad de consumo”, con abundantes mercancías que adquirir, pero sin poder participar dignamente porque cuesta trabajo llegar a fin de mes. Por el contrario, vemos el desolador espectáculo de la corrupción en ese comportamiento propio de la clase dominante y sus mercenarios,  compuesta por trepas, aduladores, arribistas, chaqueteros y conseguidores,  dispuestos a todo,  con tal de seguir escalando en la pirámide social y acumulando rentas no ganadas,  donde la mayoría de ellos disfrutan de una repugnante impunidad.

Ahí se ve el rostro violento de ese mercado de la reacción donde se compran y venden voluntades, de esos aventureros sin principios, de mentirosos estafadores, gentuza ignorante y matones, cuyos valores están personificados en su egoísmo y avaricia desenfrenados. Son esos los elementos que desprestigian la política, que escalan puestos dopados con  dinero procedente de las mordidas y que se dedican a aplaudir y votar los recortes sociales, para que haya peores escuelas, masificación en los hospitales, congelación de pensiones, recortes en  servicios sociales y “cero patatero” en el presupuesto de la Memoria Histórica, cuya Ley no se cumple sin que se le aplique correctivo alguno a ese Gobierno del PP.  

Mientras tantos los grandes magnates y sus ejecutivos y políticos bien remunerados, siguen acumulando fortunas fabulosas que evaden a paraísos fiscales, actuando como sanguijuelas que chupan la sangre al pueblo trabajador, aumentando la Deuda Pública del Estado, situándose en octubre de 2017 en 1.133.757 millones de euros,(Más de UN BILLÓN) según el Banco de España, que cargan sobre las espaldas de los contribuyentes. Esa es la política de este capitalismo agónico que está haciendo retroceder a la civilización humana, con la carencia de valores éticos que nos lleva hacia un nueva esclavitud, si la clase trabajador no reaccionamos a tiempo para cambiar el modelo de sociedad, basado en un programa genuinamente socialista y una amplia democracia donde nos controlemos unos a otros, para avanzar hacia la Igualdad, basándonos en  la Ética, la Solidaridad, la Justicia y la Libertad. 

ÁREA DE COMUNICACIÓN.
IS PSOE MÁLAGA.

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