25 de abril de 2013

LA REVOLUCIÓN DE LOS CLAVELES DEL 25 DE ABRIL EN PORTUGAL.

La conmemoración de la Revolución Portuguesa no puede ser más oportuna. En los últimos años decenas de miles de personas en todo el mundo están comprendiendo la necesidad de transformar la sociedad para acabar con el capitalismo y todas sus lacras, pero una pregunta golpea una y otra vez sus cerebros: ¿es posible? En el año 1974 en Portugal, como en Chile, en Francia o, simplemente, (como ahora en el Norte de África), se dio una respuesta: sí, sí es posible. Y, sin embargo, no se acabó el proceso, no surgió una nueva sociedad de las ruinas del capitalismo. ¿Por qué?
La crisis de los 70 acabó con una larga época de estabilidad en los países capitalistas avanzados. Las masas encontraron, en toda Europa, problemas desconocidos: alta inflación, paro masivo, ataque a las conquistas sociales…, y respondieron con un ambiente de lucha generalizado y un giro a la izquierda en la sociedad. Y fue Portugal donde el proceso llegó más lejos; de ahí la importancia que los propios capitalistas e imperialistas de todo el mundo le dieron y que los revolucionarios debemos darle.

La burguesía portuguesa, históricamente, es incluso más atrasada que la española. No
es casualidad que su sistema necesitara de la dictadura más longeva de Europa, ¡de casi 50 años! Los capitalistas lusos eran incapaces de llevar adelante la revolución democrático-burguesa, tan fuertes eran sus lazos con los terratenientes, por un lado, y con el capital monopolista británico, por otro.


Al calor del auge económico de la posguerra, Portugal se transforma. Si bien en la agricultura el beneficio del latifundista se sigue basando en la explotación intensa de la mano de obra, en la industria se impone el monopolio. En 1970 sólo el 20% de los trabajadores industriales estaban ocupados en empresas de menos de 20 personas, en 1971 el 0,4% de todas las sociedades controlaba el 53% del capital de éstas, en 1972 el 16,5% de todas las empresas industriales producían el 73% de la producción industrial. En vísperas del 25 de Abril, los siete (siete grandes grupos) dominan prácticamente toda la economía, bien directamente bien a través de sus bancos y de las influencias políticas.

Pero esta irrupción de la concentración capitalista en el tradicional y bucólico Portugal, durante los 50 y 60, tiene efectos imprevistos. En Oporto, Setúbal y, sobre todo, la luego conocida como Lisboa la roja, se crean impresionantes concentraciones obreras, y con ellas viene el aumento de la conciencia colectiva, una sensación desconocida de fuerza, y la experiencia de que su lucha por mejorar su nivel de vida choca frontalmente con el Estado dictatorial de Salazar y, después, Caetano. Por otra parte, el proceso de monopolización empobrece y proletariza a sectores importantes de la pequeña burguesía rural y urbana, otrora sostén del régimen, y los empuja hacia la izquierda.

El golpe de Estado del 25 de Abril de 1974 no fue un rayo en un cielo despejado. Fue incubado por la crisis del capitalismo portugués y de su régimen, y por la fuerza de un proletariado (de un millón de personas sólo en el sector industrial, sin contar a parte del millón y medio de emigrantes) creado, cocido y madurado con la levadura del auge de la posguerra, como también ocurrió en España. Cuando llega la crisis, cuando se suceden los despidos masivos, la inflación (19,2% en el 73), las reducciones salariales, esa fuerza potencial explota. En 1970, los bancarios imponen con su lucha el primer convenio colectivo, y en octubre de ese año se forma la Intersindical, a iniciativa de los sindicatos del metal, las finanzas y el textil; en abril del 73 ¡40.000 trabajadores! se manifiestan en Oporto; del otoño de ese año al 25 de Abril 100.000 obreros van a la huelga, por supuesto ilegalmente.

La guerra colonial fue un factor decisivo en la caída de la dictadura. El reaccionario aparato estatal y la burguesía aunaban fuerzas para mantener las vastas y ricas extensiones de Angola y Mozambique bajo su control, lo que les permitía el saqueo de sus materias primas y el patético sueño de mantener el histórico imperio colonial. Pero el coste de esta opresión imperialista era sangrante, también para las masas de la metrópoli. Los muertos portugueses en la guerra colonial (1961-74) fueron unos 15.000, y 30.000 militares lusos quedaron inválidos o mutilados. La pesadilla del servicio militar duraba ¡4 años!, y a esto hay que sumar el derroche del gasto militar: en 1973 la sangrienta aventura colonialista chupó el 45% de todo el presupuesto. El coste económico y social llegó a ser tan grande que incluso un sector importante de la burguesía (representado por el general Spínola) era partidario de mantener el yugo imperialista bajo formas nuevas, dando algún tipo de autonomía ficticia, para acabar con la resistencia popular angoleña y mozambiqueña.

El 25 de Abril.-
La peculiaridad de la Revolución Portuguesa fue que se inició con un golpe de Estado militar contra una dictadura. De hecho, la historiografía burguesa y reformista intentan constreñir la Revolución de los Claveles a la acción del 25 de Abril, quitando importancia a los acontecimientos posteriores por ser “excesos fruto de la ingenuidad y del sentimiento, que fueron felizmente superados”. Sin embargo, la Revolución no es el 25 de Abril, sino que empieza el 25 de Abril. Por otra parte, el hecho de que una minoría de suboficiales y soldados fuera capaz de acabar en 24 horas, de forma prácticamente incruenta y sin apenas resistencia, con una dictadura que supuestamente controlaba todo, no demuestra sino que la fuerza de la clase obrera era enorme; su arrojo, su lucha, atraía a sectores de capas medias, empobrecidas y asqueadas con la sangría colonial y con la dictadura, hasta tal punto de convertir un grupo surgido dentro de la oficialidad del Ejército por motivos corporativos (el MFA, Movimento das Forças Armadas) en el autor de una conspiración para acabar con la dictadura. Aunque en contacto con Spínola y el sector liberal de la burguesía, el MFA tenía una dinámica propia, influida también por el ambiente internacional de lucha contra la Guerra de Vietnam, por los propios movimientos guerrilleros africanos y, especialmente, por el ambiente generalizado de oposición a la dictadura.

Los liberales pretendieron utilizar al MFA para presionar a los ultras y obligar al régimen a cambiar de formas para mejor controlar la situación, paliando por lo menos la guerra colonial, pero se encontraron con una sorpresa: la irrupción de las masas. El 25 de Abril hizo explotar toda la energía y la rabia contenidas durante décadas: por doquier surgían celebraciones, luchas, manifestaciones, reivindicaciones, asociaciones de todo tipo, discusiones sobre qué hacer y sobre cualquier problema. En esos días, igual que en la Revolución rusa de Febrero, las masas eran las que tenían el poder, pero no eran conscientes de ello.

El MFA había cedido el poder, formalmente, a la Junta de Salvación Nacional presidida por Spínola que había sido llamado por el dictador Caetano cuando estaba rodeado su palacio por los soldados y trabajadores, para dar una salida responsable a la situación. Pero las decisiones de la Junta no valían mucho más que el papel donde estaban escritas.

El movimiento avanzaba como la lava: los presos políticos son liberados, los pides (miembros de la PIDE, la policía política) perseguidos, muchas empresas saneadas (depuradas de fascistas), viviendas vacías ocupadas. Los jornaleros del Alentejo ocupan los latifundios; las huelgas se suceden (en el poderosísimo grupo CUF, ferrocarriles, automóvil, construcción, químicas…), reivindicando aumentos salariales, jornada de 40 horas semanales y, también, medidas políticas y de control obrero, como fiscalización económica de la empresa, readmisión de trabajadores despedidos y depuración de fascistas.

Estas luchas obreras y populares están organizadas por comisiones de trabajadores y de vecinos (Comissoes de Moradores) que surgen como setas. El Primero de Mayo, cinco días después del golpe, 600.000 personas, incluyendo soldados y marineros armados, se manifiestan en Lisboa.

La burguesía se ve impotente para controlar la situación. La Junta condena “los atentados a la jerarquía”, la “expulsión de responsables” (depuración) y las “reuniones en horas de trabajo”. Pero ¡ni siquiera tiene una fuerza armada para hacer cumplir sus decisiones! La única forma de recuperar el control es utilizando el enorme prestigio que tienen las organizaciones obreras, en especial el Partido Comunista (PCP, con una enorme autoridad por ser “el partido que luchó contra el fascismo”) y el Socialista (PS).

La situación revolucionaria que se abrió el 25 de Abril hubiera permitido una definitiva transformación política en Portugal: acabar con el capitalismo, instaurar una auténtica democracia de los trabajadores, basada en esos incipientes órganos de control (las comisiones), y en la expropiación de las siete grandes familias, las multinacionales y los latifundios, y elevar el nivel de vida de la población, socavando así, para empezar, los ya podridos cimientos del capitalismo español y del griego.

El ánimo de lucha y participación política directa de la clase obrera, el giro a la izquierda de las capas medias (¡incluso un sector muy importante de los militares!), la impotencia y crisis de la clase dominante…, todo permitía una transformación pacífica. Pero faltaba algo. Es imposible, incluso en el culmen de una situación revolucionaria, que los trabajadores puedan sacar todas y cada una de las conclusiones necesarias para rematar con éxito la faena.

La revolución es un arte. Más allá de ideas generales, hay que saber qué postura tener ante cada problema (las colonias, la amenaza fascista, la Iglesia, la pequeña burguesía…), cuándo es el momento para un repliegue y cuándo para avanzar, qué ambiente y qué fuerzas tiene en cada momento el sector más consciente, la clase obrera y las masas en general, etc. Las conclusiones de experiencias pasadas en todo el mundo solamente las puede ofrecer un partido organizado en base a la filosofía y el método del marxismo, y que sepa aplicarlas al movimiento real y aprender de él. Pero Portugal estaba huérfana de partido que jugara ese papel…

Tras la caída del zar y la instauración de un Gobierno Provisional de coalición entre burgueses y reformistas, los bolcheviques insistieron en extender y fortalecer los soviets, que eran los órganos directos de representación de las masas trabajadoras (y, por contagio, de los campesinos pobres y soldados), con el objetivo de sustituir cualquier gobierno o institución burguesa (como se demostró de febrero a octubre del 17), incapaz de solucionar las tareas democráticas y revolucionarias.

Mientras explicaban esta idea, demostraban en la práctica el carácter reaccionario del Gobierno Provisional y de los reformistas al exigirles medidas que no podían satisfacer sin romper el opresivo lazo que les unía a los capitalistas. La reforma agraria, el final de la guerra, el aumento del nivel de vida de las masas…, ni siquiera la convocatoria de una Asamblea Constituyente fueron capaces de lograr.

Ésta fue la experiencia de las masas, pero para ayudar a su conciencia, señalar la alternativa y organizar la insurrección de Octubre fue necesario un partido curtido en mil batallas, enraizado en el movimiento y con una ideología y táctica marxistas, firmes frente a todas las presiones.

Ausencia de un partido revolucionario.-
Desgraciadamente, no existía un equivalente al bolchevismo, en el Portugal del 25 de Abril. Álvaro Cunhal, secretario general del PCP en 1967, había dejado escrito que “la tarea fundamental de [un] Gobierno Provisional es la instauración de las libertades democráticas y la realización de elecciones libres para una Asamblea Constituyente. Que esta tarea sea realizada es la única condición que el Partido Comunista pone para su participación en el Gobierno” (Acçao revolucionária, capitulaçao e aventura).

Efectivamente, ya el 5 de mayo el PCP pidió ser incluido en el primer Gobierno Provisional, con Palma Carlo de primer ministro (hombre de paja de Spínola, que se mantenía de presidente); Spínola explicó esta inclusión así: “había que responsabilizarle abiertamente de las tareas del Gobierno. En caso contrario (…) no asumiría ninguna responsabilidad, reforzando su imagen” (António de Spínola, Ao serviço de Portugal). Cuando el Partido Comunista no fuera necesario para aprovechar su autoridad ante las masas, la burguesía no tendría más que echarles, como pudimos ver en Grecia, Francia o Italia tras la Liberación.

Por supuesto, también el Partido Socialista entra en el Gobierno. De dirección socialdemócrata éste y estalinista aquél, ambos partidos, más allá de matices, están de acuerdo en lo fundamental. Mientras públicamente defienden el socialismo, en la práctica consideran que eso está lejos, que hay que consolidar la democracia, y que la única forma de hacerlo es moderando las reivindicaciones para no asustar a la burguesía democrática, facilitando a la burguesía recuperar el control del Estado y acabando con el poder de las Comisiones.

Pero, si fueron las masas las que echaron abajo a la dictadura (empujando a la acción a un pequeño grupo de suboficiales), ¿cómo se podía, siquiera, defender las conquistas ya obtenidas, limitando el movimiento de las masas? ¿Acaso las medidas de control obrero no eran la mejor defensa ante las conspiraciones de los capitalistas? ¿Acaso la nacionalización de la banca no hubiera dificultado enormemente los planes golpistas? Es más, ¿para qué nos sirve la limitada democracia burguesa, si en el momento en que somos más fuertes no podemos aplicar las libertades conquistadas –de organización, de manifestación, de huelga…- para aumentar nuestro nivel de vida y, también, nuestra fuerza? ¿Y acaso no es inseparable la lucha por mejorar, por llenar de contenido esas libertades democráticas, por acabar con la posibilidad de una vuelta atrás, con la lucha por el socialismo, es decir, por extender, profundizar y unificar todas esas Comisiones (los órganos más democráticos del proletariado portugués), por organizar la vida económica en función de las necesidades de la mayoría y bajo su control? Los continuos avisos de los dirigentes comunistas y socialistas, en la transición española como en la Revolución Portuguesa, de que “ahora no es el momento, ya lucharemos por el socialismo”, ya sabemos en qué acaban: décadas después, nuestros dirigentes ni siquiera hablan públicamente de sociedad socialista.

Los estalinistas jugaron el papel de apagafuegos, aunque con poco éxito. Por poner un sólo ejemplo, el 25 de mayo, en una manifestación de apoyo al Gobierno, el orador del PCP critica la “ola generalizada de huelgas que sirve al fascismo”, especialmente la huelga de los trabajadores de panaderías, fomentada “por reconocidos agentes fascistas”. La Intersindical, bajo dirección del Partido Comunista, llega a organizar una manifestación “contra la huelga por la huelga” (!). El PS también se suma a esta labor, pero pese a todo la oleada de huelgas no remite, consiguiendo logros históricos (el aumento salarial medio llegó a ser del 35%).

Tres golpes… y tres fracasos.-
Con todo, la autoridad de los dirigentes obreros es insuficiente y la burguesía buscará en diferentes planes golpistas una alternativa para acabar con la fuerza con la Revolución. El primer intento es un golpe de palacio fracasado. Palma Carlo exige poderes más amplios para acabar con el “clima de indisciplina social”. Pero estas maniobras fracasan, no hay una mínima base de apoyo para ellas. Peor: el nuevo Gobierno se inclina más a la izquierda, con el coronel Vasco Gonçalves (miembro de la izquierda militar) de primer ministro, si bien continúan ministros spinolistas; por esto, el II Gobierno Provisional tenía más complicado todavía satisfacer a los trabajadores, sin poder por ello satisfacer a los burgueses. El 27 de agosto el Gobierno prohíbe las huelgas políticas, de solidaridad e interprofesionales, exige un preaviso de huelga de 37 días y legaliza el cierre patronal.

El segundo intento de golpe fue la preparación de una manifestación de la “mayoría silenciosa”, para el 28 de septiembre. Spínola, presentado como un gran demócrata por los dirigentes comunistas y socialistas llama por televisión a manifestarse contra el “abuso de libertad” y las “reivindicaciones descontroladas”, y se organiza “espontáneamente” (con apoyo de los grandes grupos financieros) la manifestación. La reacción intentaba transportar al sector más atrasado (especialmente, campesinos del Norte) y a grupos fascistas armados a la roja Lisboa y provocar violencia que justificara medidas de fuerza.

Este intento fracasará ante la madurez del movimiento obrero, que entendiendo el peligro mortal se echará a la calle la tarde del 27, organizará barricadas e instalará controles en las carreteras; los ferroviarios y conductores de buses se declaran en huelga, y 100.000 personas se manifiestan en Oporto, confraternizando obreros y marineros al grito de “¡Portugal no será el Chile de Europa! La manifestación del 28 nunca se celebró.

Tras el fracaso del golpe, Spínola y sus ministros tuvieron que dimitir, ¡pero nadie importunó al general, que pudo seguir tramando sus planes! Con el agravamiento de la crisis, y de forma instintiva, los trabajadores buscan más ansiosamente formas de control; los 3.300 empleados de tres cadenas de supermercados ocupados intentan crear un enorme grupo autogestionado de distribución; la asamblea general del sindicato bancario pide la nacionalización de la Banca para defenderse de la burguesía; los campesinos del Centro y Sur aceleran las ocupaciones de tierras.

El 11 de marzo es el intento más serio de ahogar en sangre la Revolución, organizado una vez más por Spínola. Es lo más parecido a un golpe militar clásico… ¡pero sin apenas apoyo de militares! Prácticamente, sólo se movilizan los paracaidistas, el cuerpo militar más atrasado, y eso engañando a soldados y suboficiales. El golpe se deshace en el aire ante la falta de apoyos; incluso los militares más reaccionarios dudan ante la actitud resuelta de la clase obrera, que sale de nuevo a la calle a “defender o 25 de Abril”, rodeando los cuarteles.

¡Qué mejor prueba que estos tres fracasos para demostrar la auténtica correlación de fuerzas! El Portugal obrero de la ciudad y el campo, armada con un programa marxista, ¿de qué no hubiera sido capaz? Pero sus dirigentes siempre iban por detrás de ellos. Incluso después del 11 de marzo, cuando el ambiente de radicalización empuja a la mayoría del MFA a declarar que el objetivo de la Revolución es el socialismo, cuando el Gobierno tiene que nacionalizar gran parte de los siete grandes grupos por la presión directa de los trabajadores (los de la CUF, la Banca y los transportes exigían su nacionalización, para no ser utilizados en beneficio de la reacción), cuando The Wall Street Journal declara en portada que “el capitalismo ha muerto en Portugal”, dando la jugada por perdida, Soares critica el “confuso anarco-populismo”, y Cunhal dice que “la agudización artificial de los conflictos sociales (…) [constituye], en su conjunto, una gran ofensiva contrarrevolucionaria”. ¡Ni una palabra sobre las tareas revolucionarias! ¡Sobre la necesidad del control obrero de esas nacionalizaciones, sobre la convocatoria de un Congreso Nacional de las Comisiones, sobre la formación de un frente único de la izquierda contra la reacción, que continuaba agazapada incluso en el Gobierno! Nada, la única consigna era confiar en el Gobierno y en el MFA, y responsabilidad.

El 25 de Abril se celebran las elecciones a la Asamblea Constituyente, y los resultados reflejan, aunque distorsionadamente, la correlación de fuerzas. El PS obtiene el 39%, el PPD el 26% y el PCP el 12,53%. En total, los votos de PS, PCP y otros grupos de izquierda, más el voto nulo y en blanco (promovido por el MFA), suman el 66%, mientras la derecha sólo llega al 34%. Pese a la hegemonía comunista en el movimiento obrero de la ciudad y el campo, en el seno del Ejército y en general en todo el movimiento, las masas más amplias de la clase obrera, y otros sectores, respaldan electoralmente al PS. Ante sus ojos los dos partidos no tienen mucha diferencia en cuanto a sus fines declarados (el socialismo), pero la vinculación del PCP con el estalinismo soviético, su tendencia a intentar manejar burocráticamente el movimiento, en momentos de extrema sensibilidad democrática, asusta a sectores muy importantes.

Campaña anticomunista.-
A partir del fracaso del 11 de marzo la burguesía no tendrá más remedio que utilizar hasta el fin a los dirigentes del PS. Especialmente durante los meses de verano del 75, la dirección socialdemócrata participa en una feroz campaña anticomunista, acusando al PCP de promover la dictadura de partido y alertando del peligro comunista.

Es cierto que los socialdemócratas utilizaban para su campaña toda una serie de errores de la dirección del PCP. Por ejemplo, la imposición de la Ley de Unicidad Sindical, que intentaba impedir la organización de diferentes sindicatos, lo que favorecía obviamente a la Intersindical; esta ley se apoyaba en el sano sentimiento de unidad de la clase obrera, pero la unidad sólo puede ser un efecto voluntario de la conciencia, no una imposición de las instituciones.

Sin embargo, Soares y compañía desataron todo tipo de prejuicios anticomunistas en su base social para minimizar los peligros de la contrarrevolución, y para dividir en dos a la clase obrera. La base socialista fue políticamente desarmada para responder a la reacción, que en el Norte realiza 240 actos terroristas (asaltos a sedes del PCP o la Intersindical, asesinatos de comunistas), amparados por la Iglesia y los partidos burgueses y por el silencio del PS.

En esta situación la reacción se ve suficientemente fuerte, agazapada tras la dirección socialdemócrata, para provocar la caída del V Gobierno de Vasco Gonçalves y formar un nuevo Gobierno con un objetivo claro: retomar definitivamente el control para la burguesía, acabar con el poder de las Comisiones, y recuperar la dirección del Ejército.

Pero la situación sigue abierta: en Oporto se crea el movimiento revolucionario y semiclandestino SUV (Soldados Unidos Vencerán), que junto a los destacamentos rojos se une con desfiles armados a las manifestaciones obreras; 100.000 trabajadores de la construcción, en lucha por el convenio, rodean la Asamblea Constituyente, impidiendo salir a los diputados, y las tropas enviadas para rescatar a sus señorías confraternizan con los obreros.

Pero la disposición a la lucha no podía sustituir de ninguna forma la existencia de un partido revolucionario. El último acto de la Revolución fue la desesperada insurrección de los destacamentos rojos, el 25 de noviembre, provocada en el momento más oportuno por el Gobierno, al destituir de la Región Militar de Lisboa al izquierdista Otelo Saraiva de Carvalho. La heroica lucha de los soldados y los oficiales revolucionarios fue machacada ante la falta de una preparación militar previa, de una campaña de alerta en los barrios obreros…, es decir, ante la falta de una perspectiva socialista.

Ya han pasado años. Muchas conclusiones de esta historia épica son desconocidas para las generaciones jóvenes. En Portugal como aquí, plumíferos a sueldo han reescrito la historia. Pero en los grandes enfrentamientos que se preparan, en la lucha por una sociedad socialista, las grandes tradiciones del 25 de Abril, de las Comisiones de Trabajadores y Vecinos, de los jornaleros del Alentejo, de los Soldados Unidos Vencerán, serán redescubiertas por la clase obrera de toda la Península y del mundo.

Escrito por Ulises Benito.

24 de abril de 2013

LA LUCHA IDEOLÓGICA, ECONÓMICA Y SOCIAL.



El saqueo de los recursos de los países empobrecidos por las multinacionales, es la causa principal de la miseria, el hambre y la explotación que sufren los pueblos.  En países pobres las multinacionales abusan del trabajo del obrero e incluso  infantil para producir lo que nos venden,  obteniendo con ello unas enormes plusvalías manchadas de sangre humana. Los datos son aterradores: más de un  millón de niños asesinados, seis millones de heridos, decenas de millones de refugiados,  a causa de guerras de rapiña capitalista.  Ese es el sombrío panorama que ofrece este modelo en el llamado Tercer Mundo, que ya ha empezado a llegar a éste, donde  la situación alcanza también aquí situaciones de pobreza realmente alarmante donde existen en nuestro país en torno a 13 millones de personas abocadas a la pobreza y algunos pasando  hambre, en torno a 6 millones de parados con un 27 % de tasa de desempleo. 



Las condiciones objetivas para el genuino socialismo existen desde hace tiempo, pero las direcciones de las izquierdas no están a la altura de las circunstancias y se niegan a encabezar una lucha firme contra este modelo capitalista caduco, corrupto y degenerado.  Pero los trabajadores estamos entendiendo que la socialdemocracia ha gestionado este sistema, pero no es Socialismo, como tampoco lo era el modelo burocrático y dictatorial de la URSS.  

La propia clase dominante está dividida entre Halcones y  Palomas desde hace tiempo.  Los duros “halcones” ultra-liberales insisten en seguir recortando y atacando a los trabajadores y los estrategas más inteligentes les advierten que por ese camino se producirán levantamientos y explosiones sociales. Por otra parte los “palomas” prefieren una política de incentivos a la producción de tipo keynesiana, pero eso les lleva a déficit impagables, poniendo en riesgo la economía, con posibles explosiones de nuevas burbujas que se producirán, que también acarrearán desestabilizaciones, luchas y explosiones sociales.  Las dos alas del capitalismo tienen razón, porque en realidad hay poco margen de salida de la recesión ya que el modelo está agotado y la lucha por el socialismo estará a la orden del día.  

Ante este panorama, los sindicatos mayoritarios  que están secuestrados por el poder, siguen  intentando infructuosamente el pacto social siendo casi imposible, si no se someten a los dictados de la Troika.  Atrapados entre las imposiciones de la patronal y la fuerza de la clase trabajadora, que lucha contra los ataques y recortes,  porque la experiencia aconseja que la forma de parar esa ofensiva patronal y gubernamental debe hacerse a base de luchas y con voluntad decidida de transformar el sistema, de acuerdo con la experiencia  histórica.

Debido a las presiones en todos los países, la Confederación Europea Sindicatos  (C.E.S.) exige el fin de la austeridad y convoca movilizaciones entre el 7 y el 15 de junio.  Con una situación de paro masivo y estructural de la juventud en torno al 55 % es imposible resolver el problema del desempleo bajo el capitalismo.  El enemigo del trabajador y de su lucha, no es solamente la Patronal y el Gobierno de derechas del PP, sino que algunos comentaristas  se aprovechan  de los errores de la socialdemocracia y el estalinismo para ensuciar el nombre del socialismo, lo que está provocando una peligrosa apatía en cuanto a la capacidad de organizarse por parte de las masas.

La escasez, el  paro, el bajo consumo, el hambre y la miseria creciente en los sectores menos favorecidos es el resultado del reparto injusto de la riqueza creada bajo el sistema capitalista, que la socialdemocracia en sus épocas de gobierno fue incapaz de resolver definitivamente. Los estrategas más conscientes y honestos del capitalismo, aunque sea por puro egoísmo,  avisan del peligro de la desintegración social del modelo burgués si se continúa por el camino de la pauperización creciente de las masas.

Esta es la prueba más concluyente de que, en términos evolutivos, bajo el capitalismo, el llamado Estado de Bienestar está en quiebra y necesita un recambio global, que no puede ser otro que el Genuino Socialismo. Por otra parte el "Estado de Malestar" y de cabreo no afecta ya solamente a la clase obrera y los pobres, también  afecta de forma progresiva incluso a las clases medias y a la propia  clase dominante, que se desesperan ante la falta de alternativa a corto plazo.  El problema es el capitalismo que empobrece a las masas, esclaviza a la infancia y la juventud, aumenta la explotación y la pobreza a la vez que prepara con la experiencia adversa de la clase trabajadora, un aceleramiento del proceso molecular de toma de conciencia de las masas.

En el plano medioambiental y ecológico, en su loca carrera  por el lucro privado, las multinacionales están poniendo en peligro la vida humana porque se encaminan a arrasar el planeta, donde empezamos a observar las primeras consecuencias del “Cambio climático”.   La recesión está sirviendo a la clase dominante imperialista y al  PP  en el Estado, de coartada para incrementar el grado de explotación a través de campañas de miedo y exigiendo resignación pero no lo consiguen, porque el hambre y el paro son malos consejeros.

Las masas están ejerciendo sus músculos en la lucha social y están dando ejemplares batallas masivas y No Violentas, con el 15-M, el 25-S, el 14-N,Las Mareas,  la PAH y otras plataformas,  demostrando que podemos organizar la sociedad de otra manera, más democrática, más participativa, más humana,  buscando el bien común y no los insultantes beneficios de un puñado de banqueros y especuladores. Queda sobradamente demostrada la disposición de los trabajadores a luchar por defender nuestros derechos, pero falta una dirección  firme, unida y mejor organizada que ofrezca confianza en la victoria.

A través de la experiencia de las luchas las masas aprenden que los derechos de la clase trabajadora se conquistan a base de luchas y con voluntad decidida de transformar y modificar progresivamente (o con saltos bruscos)  las condiciones de vida, de trabajo e incluso el propio sistema que ya no sirve.  La idea que nos vende el PP de que no se puede hacer otra cosa es falsa de principio a fin.  SI SE PUEDE, la fuerza está en la calle, pero se necesita organizar un fuerte movimiento de oposición social desde abajo para dar la batalla por cambiar este capitalismo corrupto y degenerado.

Existen millones de razones para luchar: es preciso coordinar las movilizaciones, realizar campañas informativas, preparar bien las  huelgas, debatir propuestas económicas,  plantear reivindicaciones sociales claras y participativas, hay que explicar que la lucha sirve y que debe ser sostenida en el tiempo y unificadas masivamente.  Los trabajadores conscientes debemos oponernos con todas nuestras fuerzas a los ataques del PP.  Si no preparamos pronto la Alternativa, la posibilidad de revueltas de masas, demasiado inquietante para los ricos, pero con un cierto peligro si las padecemos con una dirección incorrecta,  será un hecho que tendremos que tener previsto porque no tenemos todo el tiempo del mundo.

La batalla se va a dar inevitablemente en el aspecto sindical, pero también en el político. Existe una apatía hacia los sindicatos  y partidos mayoritarios porque muchos afiliados han perdido la confianza en sus direcciones. Se puede dar la batalla en los dos frentes, el externo y el interno.  Nosotros los afiliados a los sindicatos clásicos que queremos un giro a la izquierda para que las direcciones hagan un sindicalismo más firme, de lucha, democrático,  participativo y combativo, debemos dar la batalla en el seno de UGT y CCOO para transformar ese sindicalismo de “paz falsa”,  por el que necesitamos en estos momentos la clase trabajadora.  

Necesitamos un nuevo modelo sindical basado en la movilización,  en la democracia desde la base y en la defensa firme de un programa que unifique a los trabajadores y la juventud y vincule, ante el Primero de Mayo que celebraremos la próxima semana, el rechazo de todas esas “mareas” en contra de los ataques, abusos, recortes y contra-reformas del gobierno del PP y la patronal, pero que nos indique el camino para acabar con el capitalismo, como la causa de todos los males que padece la clase trabajadora. En el plano político es preciso dotarnos de un proyecto que marque claramente la orientación para la transformación socialista de la sociedad y avancemos decididamente hacia el genuino socialismo, con un verdadero programa donde se nacionalicen y planifiquen las grandes palancas de la economía, con el objetivo de satisfacer las necesidades de los trabajadores, garantizando a todos un trabajo digno, educación, sanidad, servicios sociales y demás derechos democráticos que, hay que decirlo claro,  no caben dentro del margen estrecho del capitalismo, por lo que la lucha por el Socialismo ya no es una utopía, como falsamente nos quiere hacer creer la clase dominante sino que se ha convertido en  una necesidad imperiosa para la humanidad.  

¡¡ ORGANÍZATE Y LUCHA POR UN MUNDO MEJOR ¡¡

ÁREA DE COMUNICACIÓN Y FORMACIÓN.
IZQUIERDA SOCIALISTA DE MÁLAGA-PSOE.A

is-psoe.malaga@terra.es



23 de abril de 2013

MÁS DESPILFARRO EN EL AYUNTAMIENTO DE ESTEPONA.



PORTADA - Costa del Sol - lunes, 22 de Abril de 2013. 
El Ayuntamiento de Estepona paga 15.000 euros por la organización de una conferencia del presentador de 'El gato al agua'.
Hay dinero para una charla del Jefe de Informativos de Intereconomía pero no para los 176 trabajadores municipales que fueron a la calle por falta de presupuesto.
El grupo municipal socialista ha tenido acceso a un decreto firmado por el alcalde de la ciudad, José María García Urbano (PP), por el que ordena el pago de 14.785,47 euros al Grupo GQ Quator por la organización de una conferencia impartida por Javier Algarra con motivo de las ‘Jornadas Remodelación del casco histórico’ celebradas los pasados días 15, 16 y 17 de marzo con motivo de la inauguración de la primera fase de peatonalización del centro. Javier Algarra es el director de Informativos del Grupo Intereconomía y presenta la tertulia política 'El Gato al Agua'. 

El pasado 16 de marzo el director de Informativos del Grupo Intereconomía, Javier Algarra, impartió una conferencia sobre ‘Recuperación de los Cascos Históricos: un motor para la ciudad’. Además de los gastos derivados por la conferencia en el mismo decreto del alcalde se recogen gastos por importe de 600 euros en concepto de alojamiento en un hotel de la localidad.

En definitiva, el Ayuntamiento se ha gastado un total de 15.385, 47 euros en la organización de una conferencia “que ha costado más cara que si la hubiese pronunciado el secretario General de la ONU o el propio presidente de los Estados Unidos”.

“No podemos entender de ninguna de las maneras que el mismo PP que dice que no hay dinero para mantener el comedor social o poner en marcha un plan de empleo dirigido a los más de 9.000 demandantes de empleo que hay en la localidad destine más de 15.000 euros en la organización de una innecesaria conferencia para mayor gloria del alcalde”, asegura el portavoz del grupo municipal socialista, David Valadez.

Valadez se pregunta: “¿Qué ha supuesto para Estepona que el Ayuntamiento malgaste este dineral en esta conferencia?, ¿no hay otras necesidades más acuciantes cuando hay tantísima gente en estos momentos que lo están pasando mal?”.

Por todo ello, el dirigente socialista asegua que “el PP, como ocurre a nivel nacional con Mariano Rajoy, está totalmente alejado de los problemas reales de los vecinos a los que tiene la obligación de dar solución a sus problemas más acuciantes. El autobombo, el tratar de aparentar que todo vivimos en Jauja es una mentira que causa un gran daño a la inteligencia”.

Por último, desde el PSOE vuelve a solicitar que el alcalde “cumpla con su promesa electoral y empiece a tomarse en serio el terrible drama del desempleo. Prometió, una vez tras otra, que con el PP el paro iba a desaparecer. Que destine ese dinero a la puesta en marcha de un plan que permita a la gente tener garantizadas y cubiertas sus necesidades más básicas”.

Fuente: 
www.malaga101.com
@malaga101com

22 de abril de 2013

CONTRADICCIONES ENTRE CLASES SOCIALES.

Con gran sorpresa, pero también con satisfacción,  seguimos recibiendo esta semana pasada algunos correos de lectores, que nos localizan por la red, demandándonos que les remitamos la "Revista" a la que hacemos menciòn en algunos de nuestros artículos.

Uno de esos correos hacía referencia y nos manda un comentario sobre un artículo que publicamos hace como unos tres años, titulado: "Capitalismo: Lo bueno y lo malo", donde poníamos sobre la mesa del debate, la realidad de las consecuencias que afectan a la clase trabajadora, porque, en una sociedad cada vez más desigual e injusta, con una profundización de la brecha entre ricos y pobres, lo que puede parecer "malo" para una clase es porque quizás sea "bueno" para la otra, pero mejor es que releamos directamente  y comprobemos la actualidad de lo que debatimos en su día: 



""La burguesía, como clase dominante del sistema capitalista, impone a la ciudadanía su ideario y nos acostumbra a que se considere como "malo" todos los medios e ideales que entren en contradicción con sus fines, que no son otros que la obstención del máximo beneficio en el menor tiempo posible.

La "moral oficial" de la burguesía tiene esos fines como una de sus principales objetivos, pero los encubre con el artilugio de hacernos creer que están encaminados a perseguir el mayor grado de fecilidad posible, pero sabemos que eso afecta principalmente a los ricos, porque de los sufrimientos que padecen los pobres sólo se procupan hipócritamente nada más que en fechas señaladas como Navidad y Semana Santa, donde esa clase cubre sus vergüenzas con el manto de la religión.

La minoría capitalista vive cada día una afrentosa y lujosa ostentación insultante, que es vista cada vez más por el pueblo como un despilfarro. Continúan aumentando escandalosamente sus ingresos, en esa economía de casino de la banca y la bolsa mediante la cual especulan y obtienen suculentos beneficios, mientras obligan a los pobres a someterse a toda clase de recortes salariales, ajustes de cinturón y raquitismo presupuestario.

Si no fuese por la coacción, la represión y la "alienación mental" a la que es sometida la clase trabajadora, este "modelo capitalista", corrupto, decadente y degenerado, no duraría una semana. Las organizaciones políticas, sindicales y ciudadanas que se atreven a cuestionar públicamente el sistema, son ignorados o censurados en sus medios de difusión burgueses, o perseguidos como herejes, catalogados por ellos como colaboradores del eje del "mal", o incluso se les considera "inmorales", porque no se acepte la moral hipócrita impuesta por la clase dominante a través del chantaje de los poderes fácticos. Lo que es "bueno" para el capitalista, normalmente es "malo" para la clase trabajadora y viceversa, porque sus intereses son contradictorios.

Históricamente se sabe que el estado esclavista de Roma, que también dicen que gozaba de una "democracia", que disfrutraban los ricos Patricios, los Generales y los Poderosos, acusaba a los pobres cristianos de revolucionarios, de insumisos, de agitadores y de todo tipo de actos inmorales. A los que se atrevieron a luchar por un "nuevo reino", se les persiguió sin compasión, se les acusaba, se les crucificaba, pero el Poder de Roma pronto se dió cuenta que era mejor reconocer la nueva doctrina, para luego corromper a los Pastores de la Iglesia y someterla a los poderes del Estado.

Posteriormente la Jerarquía instalada en el Vaticano, durante la oscura edad media, perseguía y llevaba a la hoguera a los que empezaron a criticar la corrupción de los mandamases de esa iglesia medieval, cuyas acciones entraban en contradicción con la doctrina que les legara el Zelote de Nazaret, (que tan "malo" fue para el Imperio y el Sanedrín y tan "bueno" para los pobres) denunciando y quemando en la hoguera a los rebeldes. Recuerden ese refrán que dice : "En los tiempos de las bárbaras naciones, del pecho en la cruz colgaban a los ladrones y ahora, tiempos de paz y de luz, en el pecho de los ladrones cuelgan una cruz".

En la actualidad, el Poder Imperialista de Wall Street ha sometido y/o comprado al "Gran Sanedrín" de social-liberales, socialdemócratas y demás gobiernos, han prostituido igualmente las doctrinas de los que se decían de izquirdas y defensores de la clase trabajadora y los sectores más desfavorecidos de la sociedad y están obligandoles a realizar ajustes tremendos contra los intereses de la mayoría de los ciudadanos, en el nombre de esa "democracia" imperialista como en la vieja Roma.

De nuevo se condena y persigue a los socialistas, comunistas, anarquistas y otras fuerzas que tengan la osadía de declararse "antisistema", incluso solamente, por explicar pacíficamente que la sociedad capitalista ha colapsado, entrando en un conflicto grave, entre las necesidades del desarrollo social y de las fuerzas productivas, que ha convertido al capitalismo de libre mercado en un serio obstáculo intolerable para el desarrollo de la humanidad.

El capitalismo está totalmente corroído por sus propias contradicciones, en una absoluta bancarrota, tanto en el campo de la economía, como en cuestiones políticas, sociales y culturales. E incluso la supervivencia de este sistema enfermo y decrépito está poniendo en peligro el futuro de la especie humana sobre el planeta Tierra, como queda demostrado en el profundo trabajo que ha presentado Izquierda Socialista de Málaga-PSOE a través de la Revista "Cambio Climático. Ecología y Medio Ambiente (El fracaso de la cumbre de Copenhague) (*)

Para esos que poseen y controlan enormes riquezas, como banqueros, especuladores, organismos financieros y altos cargos de las multinacionales imperialistas, explicar científicamente esas ideas es "malo", porque nos acusan de alarmistas, desestabilizadores y demás descalificativos, existiendo una "censura tácita" de los grandes medios de difusión, porque dicen que perjudican la marcha de la economía cuando les acusamos de emplear métodos gansteriles y antidemocráticos, pero para la clase trabajadora es "bueno", porque nos permite conocer y hacer avanzar la toma de conciencia, comprender mejor la realidad, para poder combatir los abusos, las infracciones y los juegos sucios del capital para organizarnos y unirnos en la lucha por un mundo mejor.

Los síntomas de desintegración social son palpables ante la crudeza de la crisis que nos ha empujado irremisiblemente hacia una recesión que será prolongada, según informan economistas independientes especializados. El modelo burgués "neoliberal" se cae a pedazos. Su "moral individualista" de competencia feroz, de rapiña y sálvese quién pueda, ya no sirve ni convence a nadie. Está arrastrando a la humanidad a una pesadilla de pobreza, miseria y desolación, con "guerras preventivas" e incluso amenaza de "guerras nucleares localizadas" que están empujando a la degradacón y al exterminio a millones de familias, aumentando alarmantemente las bolsas de paro, pobreza y miseria. Todo esto es un campo abonado para convulsiones sociales y pesadillas provocadas por catástrofes medio ambientales en la naturaleza, cada vez más frecuentes debido al cambio climático acelerado por la depredación del planeta causadas por la voracidad del imperialismo.

Los seres humanos, cuando somos observados bajo el prisma del capitalismo, nos consideran una mercancía más en el engranaje de la producción. Si en un momento dado esa mercancía no les somos útiles y rentables para incrementar sus beneficios, te dejan pudrirte en el "almacén del paro", como cualquier trasto viejo. Pero ahora se están empezando a dar cuenta, que con la clase obrera la cosa se complica. No se puede dejar morir de hambre a gran número de gente porque se pueden rebelar, organizarse, unirse y luchar por cambiar este estado de permanente injusticia. El capitalismo está entrando cada vez en una contradicción más profunda. La burguesía se ve obligada a alimentar a los parados, en vez de explotarlos, como era una de sus funciones principales.

El capitalismo expresa aquí su límite como sociedad inhumana en la que la persona está subordinada a la cosa. Así que no debe ser extraño que alguna gente se comporte de forma animal. Las noticias diarias nos abruman con terribles abusos, laborales, sexuales, económicos... a menudo contra los sectores más indefensos y débiles como niños, ancianos, mujeres, asalariados... En algunos casos, la Justicia aplica la Ley, casi siempre lo hace tarde, lo que es "malo" para las víctimas y "bueno" para el sistema, que ahorra en inversiones adecuadas para aplicar una justicia adecuada. Se podría mejorar mucho con más inversiones en contratación de recursos humanos y materiales para impartir Justicia, pero no lo necesitan. Llevamos más de 30 años de transición y la Judicatura sigue anclada en el pasado. No se ha modernizado ni en el aspecto ideológico ni en el material, por lo que no puede ser imparcial. A la burguesía les interesa que esté escorada hacia la derecha, como las mesas trucadas en los casinos, porqué así obtienen más beneficios para la Banca. Se persigue y se gasta mucho más esfuerzo en desactivar los crímenes contra la propiedad privada que los crímenes contra las personas, lo que de nuevo nos demuestra que lo que es "bueno" para la burguesía, es "malo" para los trabajadores.

Ha florecido en las décadas últimas una cultura del egoismo, individualismo, codicia e incluso una cierta indiferencia ante el sufrimiento de los seres humanos, fomentada por la cultura capitalista de la competitividad. Ese es el rostro atroz del capitalismo, la falta de solidaridad y apoyo al ser humano, en concreto la forma de actuar del capital financiero, apátrida y feroz, que tiende a monopolizarlo y con trolarlo todo en su propio provecho. El capitalismo, en su periodo senil y decadente es más cruel, avaro, despiadado, y actúa sin compasión en defensa a ultranza de sus beneficios, que la crisis estructural les ha recortado, volviéndose cada vez más violento.

El capitalismo, que en sus inicios era también cruel y explotador, pero progresista, ahora se ha vuelto más parásito, especulador, reaccionario y belicoso, siendo incapaz de invertir en la producción industrial directa, que es la que crea más puestos de trabajo y riqueza. Abandona el sector industrial y se refugia en los servicios o es atesorado en paraísos fiscales, a la espera de cómo queda esta situación de crisis, que ellos mismos la llaman de "liquidez", pero que en el fondo es una crisis estructural del sistema, provocada por las contradicciones del capitalismo, donde la clase trabajadora no es en absoluto culpable, aunque se está descargando los costos de la bancarrota sobre las espaldad de los trabajadores, con ajustes laborales y recortes sociales durísimos contra los menos favorecidos.

Este callejón sin salida recesivo en el que ha entrado el sistema capitalista, amenaza con hacer retroceder la sociedad a la edad de piedra, si no luchamos toda la izquierda juntos por la transformación social. El capitalismo es un modelo de sociedad agotada, vieja, enferma, atomizada, sin moral, sin alma, sin filosofía, sin ojos, sin dientes, sin amor, sin nada...está obsoleta y una sociedad así merece ser reemplazada por otra.

Nosotros, como continuadores del socialismo de Pablo Iglesias y los fundadores del PSOE y la UGT, continuamos luchando por esa nueva sociedad, que termine de una vez con las lacras generadas por este sistema injusto de reparto, para que sea sustituido por un nuevo modelo de democracia socialista, donde se gobierne a favor del trabajador que somos la inmensa mayoría de la sociedad, implantándose una verdadera "democracia económica, social, polìtica y cultural", la demodracia socialista de los trabajadores, para que acabe la prehistoria de la humanidad y empiece realmente la verdadera Historia, donde la inteligencia, la economía, la robótica y las nuevas tecnologías aplicadas a los medios de producción se pongan democráticamente al servicio de la Humanidad, y no de unos cientos de familias muy poderosas que no han sido elegidas por nadie, lo que es totalmente antidemocrático. Pero eso sería "muy malo" para la burguesía y "muy bueno" para los trabajadores. Así, que lo dicho, otro mundo es posible, Si, pero con el auténtico socialismo que es totalmente incompatible con el modelo capitalista que hemos analizado y descrito. ¡¡Únete a la lucha para cambiar la sociedad¡¡¡""

ÁREA DE COMUNICACIÓN Y FORMACIÓN.
IZQUIERDA SOCIALISTA DE MÁLAGA-PSOE.A


(*) Si estás interesado en recibir la Revista mencionada, te rogamos nos la solicites a nuestra correo electrónico y te será remitida gratuitamente, mediante correo electrónico. 
Escríbe a:
is-psoe.malaga@terra.es

21 de abril de 2013

COMUNICADO DEL ÁREA DE JUVENTUD DE IS-PSOE FEDERAL.

ANTE LA MANIFESTACIÓN CONVOCADA EN EL BARRIO DE VALLECAS POR EL EMPLEO JUVENIL
La actual  crisis económica del capitalismo está dejando ver desde el principio de ésta la injusticia de un modelo socioeconómico que subyuga y empobrece a la clase trabajadora y a todos los sectores que la integran: trabajadores, parados, pensionistas y jubilados, estudiantes, etc.  Uno de los colectivos más dañados por esta crisis económica son los jóvenes que vemos como la crisis económica sirve para que el gobierno del Partido Popular, el representante político de las clases altas, recorte nuestros derechos sociales y laborales y, por ende, empeore de manera significativa las condiciones de vida de todos los jóvenes. 
El barrio madrileño de Vallecas es un claro ejemplo de esta política de asfixia. Con más del 50% de su juventud en paro y con una precarización del trabajo a causa de la reforma laboral, una tasa de fracaso escolar por encima del 23% que se agrava más si cabe con  la subida de las tasas de las matriculas en los centros de Formación Profesional y universidades como consecuencia de la LOMCE, la nueva ley de educación (Ley Wert ), que restringe el acceso a un derecho tan fundamental como es la educación a los hijos e hijas de la clase trabajadora, la imposibilidad de emancipación al no disponer de ningún tipo de recursos económicos, materiales ni de ayudas de la administración pública para el acceso a una vivienda y otras consecuencias fatales como los traumáticos desahucios donde muchos jóvenes se quedan junto con el resto de su familia en la calle por no poder ésta pagar una hipoteca, negando así otro derecho fundamental como es el de la vivienda.
Por todo ello el área de Juventud de la Coordinadora Federal de Izquierda-PSOE manifiesta su total conformidad con el manifiesto publicado por la Plataforma “Vallecas por lo Público” y todas las demandas expuestas en él y apoya la manifestación que se realizará el próximo viernes día 19 de abril de 2013 en el barrio madrileño de Vallecas con el lema: “ Por  el empleo de  calidad y con derechos, Vallecas obrera y joven no se calla” y anima a los compañeros de la corriente y del partido en general, tanto de Vallecas como de toda Madrid, y a la ciudadanía en general a participar en esta manifestación por los derechos irrenunciables de la juventud obrera y de toda la clase trabajadora en general.
ÁREA DE JUVENTUD COORDINADORA FEDERAL DE IZQUIERDA SOCIALISTA-PSOE
18 abril 2013