14 de septiembre de 2011

OBAMA NOS ATACA...

Dentro de la lucha económica e ideológica entre el imperialismo y la clase trabajadora, el Presidente Obama, tras un lunes negro con el desplome de las bolsas, que ha desatado el martes loco, provocando un enorme pánico generalizado en las altas finanzas, ataca a Europa diciendo que, ante la quiebra de Grecia están “España e Italia, en riesgo de contagio”.


Esas palabras representan una clara advertencia de que, al haber planteado una salida neokeynesiana para EEUU, con la propuesta de un plan de inversiones públicas de 450.000 millones de dólares, la lucha ideológica entre los intereses del imperialismo y los de la clase trabajadora europea se agudizarán con esasdeclaraciones, a la vez que exige medidas “muy liberales a los gobiernos europeos”, azuzando a su vez a los tiburones especuladores a seguir castigando la economía de la eurozona, por lo que la lucha de las organizaciones de izquierdas debe pasar a primera línea, con la perentoria necesidad de preparar una alternativa, ante el inminente peligro de descomposición del sistema en la Unión Europea.


Por tanto, debemos reforzar las organizaciones de izquierdas para prepararnos ante las luchas que se nos avecinan, porque los trabajadores debemos comprender que sin la lucha diaria por conseguir avances, aunque sean parciales, bajo el capitalismo, el camino hacia la transformación socialista es impensable. Es preciso ponernos como tarea organizar a las masas, para que se eduquen en la lucha y en la teoría y poder forjar así el instrumento necesario para llevar a cabo los cambios sociales que nuestra clase necesita y que no son posibles en este sistema, dado el estrecho marco del capitalismo en este proceso recesivo decadente y corrupto.


La inminente bancarrota de Grecia, puede sacudir violentamente las economías europeas y mundiales, incluso teniendo en cuenta que su PIB apenas representa menos de un 3 % del conjunto de la eurozona. Pero el peso específico de de los otros dos países que menciona Obama, Italia y España, suman entre los dos un 30 % del PIB europeo y si son atacados por los tiburones financieros, y se declara la bancarrota, podrían arrastrar en su caída a las dos mayores economías de la zona, como son Alemania y Francia, cuyos bancos son los que sufrirían los impagos de las quiebras si el Euro salta por los aires y la Unidad Europea comienza a desmembrarse.


La lucha de resistencia, por pequeñas reformas y avances es muy necesaria, pero totalmente insuficiente, sobre todo en los momentos actuales, cuando estamos sufriendo un ataque brutal por parte de la burguesía mundial contra el nivel de vida, las pensiones y los salarios de los trabajadores que hacen retroceder las condiciones laborales destrozando puestos de trabajo. Por ello es preciso comprender, que incluso, cuando la clase trabajadora arranca mejoras en sus condiciones a base de luchas y esfuerzos, esas conquistas son momentáneas, como estamos comprobando en la actualidad.


Siempre hemos dicho los socialistas marxistas que lo que la patronal te da con una mano hoy, mañana intentará quitártelo por otros medios. Cada aumento salarial es contrarrestado en parte por el aumento de la inflación, o sea, el incremento de los precios y los impuestos.


Aumentan en estos momentos de una manera sin precedentes el paro forzoso y la precariedad laboral, incluso teniendo en cuenta la manipulación escandalosa de las cifras que hace la clase dominante y a la propaganda basada en mentiras de los grandes medios de comunicación al servicio y bajo el dominio de la burguesía.


Todo esto está teniendo lugar de forma cada vez más acelerada desde que comenzó la crisis mundial en EEUU en el verano de 2007, donde el colapso de las finanzas nos amenazan de nuevo con un recrudecimiento de la recesión tanto en Europa como en todo el sistema para seguir descargando los costos de la crisis sobre la clase trabajadora.


Largo Caballero decía que “a la clase trabajadora hay que decirle la verdad, aunque les duela” y en estos momentos más que nunca, porque estamos muy hartos de las mentiras, las manipulaciones y los engaños. La realidad es que la única manera de dar solución a la actual crisis que padece el sistema capitalista es mediante la transformación radical de la sociedad, para poner fin a la dominación económica de las grandes palancas productivas en manos de la burguesía, nacionalizando la banca, los monopolios y los latifundios, que nos permita planificar la economía y ponernos todos a trabajar, repartiendo con justicia el fruto social del trabajo.


Si se sigue buscando por parte de las direcciones socialdemócratas o estalinistas otro camino, como las Terceras Vias ya fracasadas o experimentos de ir al socialismo mediante dictaduras contra el proletariado, esas supuestas soluciones nos llevarán a un desastre. Además, si los dirigentes del movimiento obrero empleasen su tiempo y las energías que dedican a sus políticas de pactos, conchaveos y consensos estériles con la burguesía y el gobierno que niega las verdaderas reformas, se dedicaran, insistimos, en explicar la auténtica y grave situación de recesión a la que nos enfrentamos, movilizando, organizando y llamando a la unidad en la acción del movimiento obrero y la juventud para cambiar la sociedad, defendiendo un programa de transición, los problemas sociales serían resueltos con el concurso de la población mediante la aplicación de un programa socialista claro y concreto.


Tenemos que explicar claramente que es preciso luchar contra todos los intentos de la burguesía de cargar el peso de la crisis, que ellos solos han montado y que, por tanto, la clase trabajadora rechazamos sus intentos de cargar todo el peso de la crisis sobre las espaldas de los trabajadores y nuestras familias; tenemos que luchar asimismo por un programa y un gobierno verdaderamente de izquierdas, que lleve a cabo la nacionalización de la banca, los grandes monopolios y los latifundios, bajo el control democrático de la clase trabajadora, los campesinos pobres, los autónomos y el movimiento cooperativo y de economía social en su conjunto, como la única manera de salir de la recesión que azota a millones de trabajadores, amas de casas, pensionistas y jóvenes.


Científicamente tenemos que negar que el actual modelo capitalista sea democrático, porque la sociedad bajo el dominio de la burguesía, nunca lo ha sido, ni lo es, ni lo podrá ser, porque está dominada por una minoría que representa los intereses de la clase dominante. En la sociedad moderna, es la clase trabajadora la que representa la aplastante mayoría de la sociedad y hasta que no sea una realidad que sea esta clase, como clase en sí, la que tome el poder político con todas sus consecuencias, democratizando el poder económico y avanzando hacia la democratización de todas las estructuras del estado, no avanzaremos hacia una auténtica democracia ni se podrá construir el verdadero socialismo.


La clase trabajadora es hoy tan numerosa, formada y preparada científicamente que en sus manos le corresponde que descansen las palancas más importantes de la economía, para poner a ésta al servicio democrático de los ciudadanos, en un plano de igualdad, justicia y libertad. No hay ningún poder en el mundo capaz de resistir la fuerza de la lucha de masas de la clase obrera, una vez que ésta se moviliza para cambiar profundamente la sociedad. Los ejemplos los hemos visto este mismo año en todo el Norte de África, desde Túnez a Egipto, contagiando a todos los países, que por desgracia, en algunos de ellos, el comportamiento tiránico y sanguinario de sus dictadores han bañado en sangre las ansias de libertad y de conseguir un mundo mejor de sus pueblos.


Hemos visto las maravillosas luchas No Violentas de Túnez y Egipto, cómo las masas han derribado a Estados aparentemente poderosos, cuyos dirigentes han visto su poder reducido a la impotencia en los momentos de la verdad, una vez que la Policía y los soldados se dieron cuenta del poder abrumador que tienen los pueblos que se levantaron, perdiendo el miedo, ante la opresión de sus tiranías, que por otra parte, es preciso hacer constar, que tenían el apoyo del imperialismo y las distintas burguesías de los demás países e incluso algunos de ellos operaban bajo el paragua de la Socialdemocracia Internacional. La verdad es la verdad, la diga Agamenón o la diga su porquero, como dice el refrán.


Eso ha ocurrido en países que no han tenido la oportunidad de tener partidos y sindicatos de clase formados antes de sus rebeliones. ¿Qué cosa podríamos hacer si los comparamos con la clase trabajadora organizada del Estado español o cualquier otro país desarrollado, con una clase obrera poderosa con grandes tradiciones de lucha? ¿Qué es lo que nos está faltando? Falta una dirección firme y correcta que marque el camino unitario y bien organizado hacia la transformación socialista de la sociedad.


El período en el que hemos entrado no serán años de tranquilidad ni paz social, sino todo lo contrario, habrá luchas cada vez más firmes y organizadas porque la clase trabajadora tiene que responder a los ataques que estamos sufriendo. El capitalismo ha entrado en una recesión que puede ser larga, con posible estancamiento o lo que es peor, con la temible “estanflación” lo que le llevará de una crisis a otra.


La clase trabajadora, guiada por su propia experiencia y con el apoyo teórico de las corrientes o partidos de clase que más les convenzan, junto con la juventud e incluso algunas capas de autónomos y pequeños empresarios arruinados, aprenderá pronto las lecciones del pasado y se reorganizará cada vez mejor sacando conclusiones correctas.

La propia dinámica de la lucha hará que surjan nuevos luchadores que entrarán con valentía y nuevos bríos en nuestras filas para sustituir a los que se han desviado o estén cansados de la lucha. Las organizaciones de la clase obrera sufrirán transformaciones de arriba abajo y por la experiencia y la necesidad comprenderán que es muy necesario rearmarse ideológicamente y además defender un programa auténticamente socialista que supere al actual modelo capitalista, corrupto, decadente y obsoleto.


Nuestros ideales, que hasta ahora, han sido escuchados por grupos minoritarios, por el cerco mediático y de censura impuesto por el sistema capitalista, y también, todo hay que decirlo por el ninguneo y problemas que nos han venido imponiendo los compañeros de la corriente oficial para desarrollar un trabajo serio, negándonos cualquier tipo de apoyo financiero justo, serán asumidas en un futuro no muy lejano por millones de trabajadores.


Venimos insistiendo en que el capitalismo no ofrece ningún futuro digno para la clase obrera, la juventud y los sectores menos favorecidos de la sociedad. Por tanto, la mejor solución es la abolición radical de este modelo actual. No obstante reconocemos que la condición previa para que esto pueda alcanzar su triunfo favorable para los trabajadores es la preparación y formación de cuadros socialistas, educados en la filosofía y la ciencia del materialismo dialéctico, en cada zona del territorio y también a escala Internacional, porque el socialismo, o es internacionalista o nunca se podrá lograr.


En la Convenció de Izquierda Socialista-PSOE celebrada el fin de semana último del 10 y 11-9, se ha estado trabajando, después de un largo debate de los últimos meses, sobre la preparación de un programa verdaderamente socialista para caminar en la lucha por el giro a la izquierda, orientados hacia la búsqueda de la unidad con otras fuerzas de la izquierda.
Este programa lo vamos a explicar allá donde podamos con la tarea urgente en los momentos actuales, de iniciar la recuperación de las señas de identidad del socialismo, abandonadas por la corriente oficial, con el objetivo de acumular fuerzas, reorganizar un ala izquierda amplia en el Partido, orientarnos hacia la colaboración con fuerzas sociales, sindicales y de izquierdas, para la acción común, tanto en el plano político, sindical, como asociativo, potenciando la participación de nuestros militantes en los movimientos sociales incluido el 15M, a título particular, con el objetivo de ofrecer nuestro apoyo a las luchas que la clase trabajadora tendrá que enfrentarse contra la burguesía y su sistema capitalista.



ÁREA DE COMUNICACIÓN Y FORMACIÓN.
IZQUIERDA SOCIALISTA DE MÁLAGA-PSOE.A
Is-psoe.malaga@terra.es

13 de septiembre de 2011

FELIPE GONZÁLEZ “AL BORDE DEL PRECIPICIO”

Felipe González ha declarado que las instituciones y los líderes de la Unión Europea tienen que reconocer que se está “al borde del precipicio”. “El diagnóstico tiene que ser no solo severo o riguroso, sino que tiene que tener el grado de alarma y de emergencia que la situación exige. Estamos al borde del precipicio. ¿Por qué nodecir que estamos al borde del precipicio? ¿O es que tenemos que saltar del precipicio para reaccionar?”…dijo.


Muchos compañeros que abandonaron el método de análisis de la realidad del materialismo dialéctico, sustituyéndolo por el empirismo estrecho de la lógica socialdemócrata que es de idéntica raíz que la de la clase dominante, ahora estánmuy alarmados por la situación a la que nos ha arrastrado la economía liberal que ellos abrazaron con la firmeza de un neófito, cuando estamos entrando en una nueva recesión.


El sector crítico de oposición en el Partido, al menos algunos sectores que se vienen reclamando desde 1979 seguidores y partidarios del análisis y la acción basada en el materialismo dialéctico, hemos sido ninguneados, olvidados e incluso a veces perseguidos por la dirección, pero ahora, se está reconociendo que, en el largo plazo, el sistema capitalista no tiene salida para los trabajadores y los pobres del mundo.


Aquellos que nos prometían que bajo el capitalismo, con la aplicación de programas reformistas socialdemócratas, podríamos disfrutar de un estado de bienestar, han asumido por la práctica, el enorme fracaso que ha representado esa concepción política, que ha sido arrastrada a la bancarrota por la propia lógica del capitalismo, que no ofrece margen alguno para el progreso y han pasado directamente a las contra-reformas, con ataques constantes a los niveles de vida de las masas, que se están rebelando contra tanta injusticia, pasando a las luchas de masas cada vez más firme y numerosa.


Nosotros, en nuestros documentos de análisis que hemos venido haciendo durante años, advertíamos de la necesidad de preparar al Partido, con un programa alternativo al capitalismo, un programa de transición al socialismo, porque consideramos que el capitalismo sufriría sus crisis cíclicas, no solo de los ciclos pequeños, sino de los grandes ciclos que estaban por llegar, cuando los socialdemócratas, contagiados por la verborrea de los estrategas del sistema capitalista, encabezados por Fukuyama, que había pronosticado “el fin de la historia”, se habían contagiado asumiendo la lógica del sistema que teóricamente decían querer cambiar.


Entre otras cosas habíamos dicho que “una gran recesión profunda y universal, está sacudiendo los cimientos del sistema capitalista. Tenemos que seguir luchando por un giro a la izquierda en las direcciones del movimiento obrero, porque el desempleo de masas se extiende como una plaga en la mayoría de los países. El proceso de inflación está repuntando. Estos son los dos males en los que se encuentra atrapado el sistema. La capacidad productiva, técnica y científica sin paralelos que se había alcanzado está siendo frenada abruptamente, desmantelando las fuerzas productivas creadas.


En el anterior periodo de auge que ha durado casi tres décadas, con relativas pequeñas crisis, alzas y bajas, el sistema capitalista mundial ha venido desarrollando las posibilidades que permitía el modelo, no solamente en los llamados países avanzados e industrializados, sino, incluso en parte, en los países atrasados que iniciaron una cierta emergencia del subdesarrollo.


Las tasas de incremento de la producción, durante ese periodo, han venido siendo las más altas de la historia de la economía. En poco más de 50 años se han creado diez o quince veces más fuerzas productivas que en el resto de la historia del ser humano sobre el planeta Tierra. Eso ha sido lo que aparentemente ha dado al sistema capitalista una relativa estabilidad. Pero al ser asumida la tesis del reformismo, tanto por los dirigentes socialdemócratas como por los estalinistas, cuya burocracia ha sido fagocitada por el capitalismo, convirtiéndose en auxiliares del modelo actual, ha sido lo que al final fortaleció el poder del capitalismo. Al derrumbarse los sistemas estalinistas, mal llamado "socialismo real" porque nada tenían que ver con el verdadero socialismo, el imperialismo tuvo que inventarse un nuevo enemigo al que combatir, el integrismo islamista al que le pusieron como cabeza visible Bin Laden.


Pero incluso con todo el poderío militar del imperialismo, que arrastró a las demás potencias, a base de mentiras, a fomentar la guerra preventiva, atacando a Irak, manteniendo a su vez la guerra en Afganistán,(aunque siguen negando que sea una guerra) fortaleciendo a su vez al baluarte sionista en Oriente Medio y demás incursiones bélicas, la revolución en África, Asia, América Latina e incluso en la vieja Europa, renace de nuevo y aunque esos procesos, parece que en principio afectan solamente a la periferia del capitalismo mundial, es una indicación de que los mismos están ocasionados en el mismo corazón del capitalismo, que no es capaz de resolver las contradicciones inherentes al mismo.


Esos levantamientos y rebeliones de masas, que son la misma expresión del proceso de descolonización inacabado, se manifiestan de forma peculiar y de manera distorsionada, debido sobre todo, a la correlación diferente de fuerzas que ejercen presión sobre los problemas sociales irresolubles bajo el capitalismo que espolean a las masas a la lucha por la necesidad urgente de buscar la transformación de la sociedad.


El estancamiento de la economía está imponiendo unas condiciones feroces de hambre, miseria, penuria y desesperación para las masas que les hacen saltar. La causa fundamental de todo esto es la imposibilidad de desarrollar plenamente las fuerzas productivas bajo el capitalismo y es lo que se convierte en el motor del descontento y lanza a las masas a la lucha por un mundo mejor.


La China capitalista actualmente poderosa, en la que degeneró el modelo maoista-estalinista, pero manteniéndose al mando el PCCH totalmente degenerado, está ejerciendo contra los trabajadores un modelo político similar al fascismo al mantener a las masas totalmente oprimidas sin libertades ni Derechos Civiles. Se desarrolló desde el principio de la Revolucion maoista en el marco de la correlación mundial de fuerzas, con un modelo similar al de la Rusia estaliniana.


La nacionalización y planificación de las fuerzas productivas, incluso con un alto costo social debido a la Dictadura CONTRA el proletariado (que no DEL proletariado), fue lo que determinó los objetivos de los dirigentes maoistas de establecer un modelo similar al que había ya instalado en Rusia, aunque en sus inicios, al plantearse por parte de la dirección que se quería construir el socialismo tuvo un gran apoyo de los obreros y de la mayoría aplastante de la población, pero la construcción del socialismo, sin la participación y el control de las masas, se demostró en China, como en Rusia y demás países que quisieron aplicar ese modelo burocrático, que es totalmente imposible.


En Cuba, la revolución encabezada por Fidel y El Che, empezó con una dirección y unos objetivos de implantar una democracia avanzada, cuyo modelo era Norteamérica y lucharon firmemente contra la Dictadura corrupta de Batista, pero por las circunstancias del enfrentamiento con los EEUU, terminó organizándose una especie de bonapartismo proletario con algunos matices diferentes a los de la URSS.


En los últimos años, hemos visto en América Latina movimientos de masas con giros a la izquierda que buscan desesperadamente el camino al socialismo, como podemos comprobar en Venezuela, Bolivia, Ecuador, Brasil, etc.. En el Magreb recientemente hemos visto la ejemplar lucha de masas en Túnez, derrocando al dictador Ben Alí y continuándo la lucha por acabar con el partido corrupto en el que se apoyaba. Las movilizaciones se han contagiado Siria, Libia, Yemen, Argelia, Jordania, Marruecos y otros países.


Esos procesos son inevitables y demuestras que cuando las masas empiezan a luchar firmemente, a veces son capaces, espontáneamente de cambiar cualquier régimen por virulento y asesino que éste sea como ha ocurrido en la maravillosa lucha del pueblo tunecino. No es casualidad que muchos dictadores y gobernantes de los países coloniales estén viendo en peligro sus privilegios porque la recesión mundial está moviendo los cimientos de todo el sistema en también en la periferia y las masas están predispuestas a luchar para tomar en sus manos sus propios destinos.


La situación general ha cambiado al haberse ido acumulando contradicciones cada vez más profundas en el capitalismo. Hemos entrado en un período de cambios bruscos, insurrecciones y giros repentinos en todos los continentes que también están afectando a Europa, donde la recesión está poniendo al borde de la bancarrota a un país tras otro, como vemos el panorama de Grecia, que no tiene remedio y está en la bancarrota total, aunque nos se quiera reconocer, y las masas empiezan a soliviantarse al estar empezando a acusar el castigo que la dictadura de los mercados han obligado a ejercer a todo gobierno, sea del signo que sea.


La crisis económica que estalló en el verano de 2007 convirtiéndose en esta profunda recesión actual, es la más grave de la historia, incluso algunos la comparan con la de los años '30 y dicen que la destrucción de fuerzas productivas que está causando está siendo similar a las guerras mundiales. El desempleo y la crisis económica, por primeva vez ha aparecido de forma sincronizada y simultánea en casi todos los países y la recesión es prácticamente universal afectando gravemente a los países industrialmente desarrollados, pero también con mucha más ferocidad a los más pobres.


El derrumbe estrepitoso de la tasa de beneficios ha frenado en seco la inversión. La Formación Bruta de Capital Fijo (FBCF) que es el índice que marca la creación de puestos de trabajo del futuro no se recupera con la fuerza que el sistema necesita para que haya una verdadera recuperación que cree puestos de trabajo. Al colapsar el libre mercado, las ilusiones en el enriquecimiento permanente de toda la sociedad, que la burguesía nos prometía, se ha visto que era un engaño. Con esta recesión, con el paro, con la inflación, el sistema está demostrando a los propios capitalistas que esto es más grave de lo que al inicio les habían explicado sus propios estrategas, que no querían alarmar a los verdaderos capitalistas que son los que les pagan sus suculentos emolumentos.


Las mentiras de que ya no había ni derechas ni izquierdas, que todos teníamos iguales derechos y que las clases sociales habían sido erradicadas se han visto desmontadas por la oleada de huelgas, manifestaciones, levantamientos y rebeldías de la clase trabajadora que ha puesto su impronta en la situación, haciendo que cunda el pánico en un cierto sector de la clase dominante e incluso de sus propios estrategas que sacaron la conclusión al inicio de que era necesario "reformar el capitalismo". La realidad les está demostrando que el capitalismo no se puede reformar, sino, que lo único que admite es su "transformación" hacia el socialismo, que es un modelo diametralmente opuesto en valores y objetivos.


Esos estrategas y representantes de los grandes capitalistas tienen un miedo atroz al futuro de los acontecimientos y su pánico está bien fundamentado y motivado por la desfavorable correlación mundial de fuerzas, debido sobre todo y por encima de cualquier otra circunstancia al aplastante potencial de la clase obrera mundial aunque ésta no ha tomado verdaderamente conciencia debido a la debilidad del factor subjetivo, es decir, digámoslo claro, a la falta de honradez, conocimiento y firmeza de sus propios dirigentes sindicales y políticos que siguen en el campo del reformismo.


Los factores claves para el desarrollo de la lucha por el socialismo son diversos, pero algunos de los fundamentales son la desmoralización y división de la propia clase dominante y la predisposición de las masas para luchar contra el sistema. En los paìses claves del capitalismo, actualmente hemos visto aparecer fisuras y divisiones en el seno de la propia clase dominante. Están observando con bastante miedo los procesos que se vienen desarrollando en Europa y el resto del mundo.


La primera potencia mundial capitalista, el más poderoso imperio incluso muy superior en extensión al propio Imperio Romano, pues a base de la globalización ha querido dominar a todo el planeta, ahora están atravesando enormes dificultades. Ellos pensaban que tendrían siglos de dominio y hegemonía, se creían los gendarmes del mundo colonial y del resto de las potencias capitalistas y ahora se encuentran debilitados, perdiendo influencias a manos de China, que se ha convertido en su Cajero por lo cual se encuentran tan desmoralizados como todos los demás.


No lo quieren reconocer, pero incluso en el plano bélico, la derrota en Irak y en Afganistán es un hecho, pero no lo admiten porque están en una trampa: ni se pueden quedar ni se pueden marchar. Si se marchan rápido, el reconocimiento de la derrota es un hecho. Si se marchan más tarde la derrota será más profunda. La guerra, por primera vez en la historia de la humanidad se ha convertido en lo contrario de la rapiña y el expolio para la que era utilizada y se ha vuelto anti-económica. La enorme carga de los presupuestos de guerra, que superan los 708.000 millones de dólares al año en Estados Unidos es ya insoportable para la economía en crisis porque reciben menos de lo que gastan. A pesar de todos los artefactos diabólicos, aviones invisibles, armas químicas y bacteriológicas, la enorme cantidad de misiles, bombas y tanques utilizados, el imperialismo norteamericano se ha visto derrotado.


Una de las razones principales, como les ocurrió con lo de Viet-Namg, es la resistencia de las masas contra la guerra, incluso en el interior de EEUU, que ha impulsado a los pueblos a rechazar con odio, todo tipo de guerra y a los que las provocan. Los datos del descontento entre la propia tropa, que está apática al combate, demuestra que la desmoralización del sistema se expresa hasta en las capas más bajas. Los soldados se sienten engañados e inútiles porque no es lo que les habían dicho, que en seis meses se acababa todo y serían recibidos como unos héroes que habían luchado por la democracia.


En la zona del Mediterráneo europeo y africano, el desarrollo de la lucha no es más que el ensayo general que indica que habrá en ese escenario acontecimientos como los de Túnez en algunos otros países, tanto al sur como al norte del estrecho de Gibraltar. Ante el fracaso del sueño reaccionario y utópico de la Unión Europea, donde se nos prometía una integración monetaria, económica, y política, con la idea de un Mega-Estado, ahora, en toda la zona esos estados experimentan convulsiones sociales y encaran bancarrotas estatales que podrían ser gravísimas, como lo que ocurre en Grecia, la amenaza de Portugal y los graves apuros sufridos por el Estado español e Italia, que están en el punto de mira. El espectáculo ofrecido por la clase dominante italiana, con la dictadura-democrática ejercida por Berlusconi en todo el estado, es verdaderamente bochornoso.


En Italia, como en el resto de los países europeos, la clase obrera es numéricamente la clase mayoritaria. La clase dominante está en apariencia fuerte, pero muy desprestigiada y algo dividida. La correlación de fuerzas entre la clase capitalista y la clase trabajadora es mucho más favorable a ésta última. Tanto en número como en potencial de lucha los trabajadores podrían barrer en un periquete a su corrupta clase dominante tomando el ejemplo tunecino.


El drama ha sido la descomposición de las direcciones de las izquierdas, que por sus errores, han quedado asimismo desprestigiadas ante las masas y ahora tienen que recomponerse. De todas formas, como la necesidad se expresa a través del accidente, como le gustaba repetir a Federico Engels, lo que no pasa en 20 años puede ocurrir en 20 meses o en 20 días, por lo que tenemos gran confianza que la clase trabajadora se quitará de encima, tarde más o tarde menos, la losa pesada del dominio capitalista, aunque tengamos que sufrir en el Estado español el “cuatrienio negro” del PP que posiblemente ganará las próximas elecciones del 20-N, pero el péndulo de la historia cambiará hacia la izquierda, en los próximos años, porque Merkel ya ha sido derrotada en los Landers, Sarkozy está bajo mínimos, Berlusconi desprestigiado, Cameron en la cuerda floja y las izquierdas se están recomponiendo. .


Debido al desarrollo de las fuerzas productivas experimentado durante el largo último auge, el podería potencial de la clase obrera mundial se ha visto incrementado hasta alcanzar niveles desconocidos en la historia de la humanidad. A pesar del aparente auge y precisamente por esa misma causa, la vitalidad del capitalismo, dialécticamente se ha vuelto en su contrario.


Es un verdadero escándalo criminal la contaminación del Medio Ambiente por parte de las multinacionales imperialistas que están destrozando el planeta, que explica por sí solo la decadencia de la moral de la clase dominante. Eso, junto con el desprecio de la juventud a la clase dominante, que comprenden que se les ha robado su futuro, el giro a la izquierda por abajo de los trabajadores, que están asqueados con la casta política... todos esos factores sociales indican la crisis de la sociedad del modelo burgués que pone en un brete al propio modelo capitalista.


Incluso antes de las próximas oleadas de luchas del movimiento obrero a escala continental, que posiblemente se dé en el próximo futuro, ha desaparecido la confianza de la burguesía en la vitalidad y permanencia de su propio sistema, que está totalmente agotado, senil y corrupto hasta la médula. Los poderosos ven el mundo con pesimismo. Es sintomático que tanto la potencia más fuerte, como son los Estados Unidos y el más débil, como es Haití, ambos se encuentran en un callejón sin salida debido a la situación económica, el primero por un exceso de recursos productivos que no puede vender y el segundo por la escasez, la miseria y la hambruna a la que ha sido condenado por el propio modelo saqueador y explotador imperante.


Como conclusión es preciso señalar que si el sistema capitalista tiene alguna oportunidad de salir del agujero en el que nos ha metido, será a costa de un drama para los pobres y se debe precisamente a la completa ceguera, pesimismo, cobardía, estupidez absoluta y falta de perspectivas, de estrategia y de método correcto que están demostrando las direcciones sindicales y políticas del movimiento obrero, que se niegan a cambiar y siguen aplicando el viejo método de someterse a las presiones de la clase dominante, del pacto por el pacto, sin nada viable que ofrecer al movimiento obrero más que colaborar con los recortes sociales.


Por el abandono de las ideas del verdadero socialismo y del modelo de lucha de masas, en este periodo de decadencia y desorientación que también padece la clase dominante, las direcciones de nuestros sindicatos y partidos mayoritarios de los trabajadores se han fundido con el aparato y la maquinaria del estado, asumiendo como válida la fachada democrática del capitalismo, no siendo capaces de distinguir lo que realmente se esconde detrás del eufemismo tan machacado por la propaganda burguesa, los "mercados", cuya fachada realmente oculta la más sangrienta y cruel dictadura de los capitales. Hemos sufrido un verdadero "golpe de estado financiero" que los dirigentes se niegan a reconocer.


Muchos de nuestros dirigentes han perdido, durante este largo periodo en el que confiaron que se iba a construir el Estado de Bienestar prometido, toda la confianza en el poder y la capacidad de la clase trabajadora, se han elevado por encima de la clase, miran a la clase obrera incluso con desprecio y por consiguiente, buscan compromisos con la casta gobernante que ha sucumbido ante las presiones de la clase dominante. Los estrategas del capital sí están entendiendo y por eso han entrado en pánico, exigiendo un ataque brutal contra nuestros intereses como clase, dado la envergadura del periodo al que ambas clases se están enfrentando, Esas enormes dificultades, nos guste o no, enfrentarán a ambas fuerzas latentes obligándonos y forzándonos a luchar, como siempre ha ocurrido en la historia, pero a una escala superior, para disputar las plusvalías que la clase trabajadora genera.


Es de todo punto imprescindible que la clase trabajadora se dote de una dirección firme, que insista en un giro a la izquierda, para que estemos a la altura de las circunstancias que la situación exige y que está demandando hace tiempo. Bajo el capitalismo no hay salida por lo que es preciso insistir en que "la emancipación de la clase trabajadora será obra de nuestra propia clase, o no será".


Por todo ello, seguimos insistiendo que tenemos que movilizarnos, unirnos, formarnos y organizarnos para fortalecer a nuestros sindicatos y partidos, para, desde dentro, exigir y conseguir la rectificación de los errores que nuestras direcciones cometan, para lo cual es imprescindible desarrollar y fortalecer, e incluso crear otras corrientes de izquierdas, caminando hacia la Unidad de una Izquierda Amplia, como lo estamos haciendo en Izquierda Socialista, debatiendo sobre programa, estrategia y táctica la pasada semana, en la Convención celebrada en Madrid, en la sede del Federación Socialista del PSOE, para prepararnos y afrontar con firmeza las luchas que nos esperan.


El capitalismo en descomposición no puede ya ofrecer nada a la clase trabajadora y los pobres. Es importante comprender que la llegada del PP al gobierno significaría todavía más recortes y una situación mucho más difícil para la clase trabajadora. La tarea de la izquierda es luchar por recuperar democráticamente, mediante la movilización de masas y la participación activa en las cuestiones políticas, los recursos económicos mediante una Banca Pública que sea gestionada democráticamente al servicio de los trabajadores, los autónomos los empresarios pequeños y en beneficio de los pensionistas, los parados y las capas más necesitadas, mediante la aplicación de un programa auténticamente socialista que lleve a cabo una planificación científica de la economía al servicio de la mayoría y no de los especuladores, banqueros privados y corruptos que representan una minoría de cien familias de archimillonarios que nos imponen su política de forma antidemocrática y chantajista. Para ello es imprescindible el control democrático de toda la economía. Otro mundo es posible, si, pero luchando por el Socialismo.


ÁREA DE COMUNICACIÓN Y FORMACIÓN.
IZQUIERDA SOCIALISTA DE MÁLAGA-PSOE. A
is-psoe.malaga@terra.es

11 de septiembre de 2011

DIA 11 DE SEPTIEMBRE: GOLPE DE ESTADO EN CHILE.

Hoy se cumplen 38 años del Golpe de Estado de Pinochet contra el pueblo chileno y su Presidente democrático Salvador Allende; El golpe fue tramado y ordenado por el Imperialismo, con la colaboración de la Democracia Cristiana y la reacción chilena, para abortar el camino democrático abierto para la construcción del Socialismo.

EXTRACTO DE "LECCIONES DE CHILE":


Presentación

"... Trabajadores de mi patria, tengo fe en Chile y en su destino. Superarán otros hombres este momento gris y amargo en el que la traición pretende imponerse. Sigan ustedes sabiendo que, mucho más temprano que tarde, de nuevo se abrirán las grandes alamedas por donde pasee el hombre libre, para construir una sociedad mejor.

¡Viva Chile! ¡Viva el pueblo! ¡Vivan los trabajadores!

Estas son mis últimas palabras y tengo certeza de que mi sacrificio no será en vano; tengo la certeza de que por lo menos, será una lección moral que castigará la felonía, la cobardía y la traición".

Salvador Allende, última declaración radiofónica

El documento que tienes en tus manos fue escrito hace casi 20 años. En aquel momento la experiencia del gobierno de la Unidad Popular estaba fresca en la memoria de la clase obrera de todo el mundo.

Hoy, cuando se cumplen 38 años del golpe de Estado de Pinochet, esa experiencia no está tan cercana, especialmente para las nuevas generaciones.

El documento Lecciones de Chile fue publicado por Nuevo Claridad, el antecedente del periódico obrero El Militante, que agrupa a la corriente marxista de las organizaciones obreras en el Estado español. Sacando conclusiones de la amarga derrota de los trabajadores chilenos, contesta a todos aquellos dirigentes del movimiento obrero que en todo el mundo y muy especialmente en la España de los años 70 argumentaban la necesidad de pactar con la burguesía "liberal", para una vez conseguida la democracia pasar a la lucha por el socialismo, desde la acción parlamentaria y sin enfrentarse al Estado burgués. Estos dirigentes utilizaban la experiencia chilena para justificar concesión tras concesión.

La posibilidad de la transformación socialista de la sociedad de forma gradual y lentamente, a través de las instituciones "democráticas", es un debate muy antiguo en el movimiento obrero. Marx, Engels o Lenin combatieron la idea de utilizar el Estado burgués para llegar al socialismo. Cómo demuestra el documento, refiriéndose al pacifismo y las buenas intenciones que puedan tener determinados dirigentes, el intento de aplicación de estos métodos, sólo ha conducido a derrotas sangrientas. El caso de Chile, por su cercanía, sigue siendo un ejemplo del que necesitamos sacar todas las conclusiones para no repetirlo.

La política de la dictadura

En nuestros días, de sesudos comentaristas, tenemos que escuchar alabanzas a los supuestos éxitos de la política de Pinochet. Incluso el presidente argentino Menem llegó a manifestar su admiración a la dictadura por entregar un país ordenado en lo económico.

Al parecer ése es el pensamiento de moda: en Chile se produjo un milagro económico que continua hasta hoy y sólo hay que lamentar algún exceso en el terreno de los derechos humanos, o en el de la redistribución de la riqueza generada por ese milagro.

Incluso dentro de esa enorme mentira en torno a Chile, se nos sugiere de vez en cuando la necesidad de copiar el modelo sanitario o sobre todo el de gestión de pensiones a través de bancos privados.

Sin embargo la realidad de la brutal dictadura pinochetista es otra. El documento insiste en la incapacidad histórica de la burguesía chilena para desarrollar el país, primero sometida al colonialismo español, después al imperialismo inglés y posteriormente al estadounidense. La realidad del milagro económico chileno es, precisamente, que no ha hecho sino profundizar esta dependencia. Los supuestos éxitos de los técnicos del FMI en la política macroeconómica son directamente proporcionales a los sufrimientos de los trabajadores.

El documento, en su parte final, analiza los primeros años de la dictadura. La política salvaje dictada por el imperialismo y seguida a pie juntillas por la oligarquía chilena desató una crisis sin precedentes. La represión, el paro, la pobreza les daba igual; para los imperialistas una de las mejores formas de salir de sus crisis es exprimiendo más y más al llamado "Tercer Mundo", expoliando sus recursos naturales. Chile es un ejemplo paradigmático de este proceso y no son casuales las continuas alabanzas recibidas desde el FMI.

La coyuntura internacional ha permitido, desde la segunda mitad de los años 80, que Chile tuviese aumentos sostenidos del PIB, de las exportaciones y el control de la inflación; éxitos que hoy tanto se destacan y que desde el gobierno de la Concertación se quieren mantener.

Sin embargo estos éxitos no encubren que los únicos beneficiados han sido los ricos. Los patriotas generales chilenos no tuvieron ningún reparo en vender barato el país al capital extranjero, proceso continuado en los 90 por los gobiernos democráticos. Tampoco los éxitos pueden encubrir el aumento de la pobreza, que afectaba al 17% de la población en 1970 para pasar al 34,5% en 1990; ni los descensos salariales (si en 1970 teníamos un índice 100, en 1972 había pasado a 126, para bajar a 70 en 1977 y aún en 1990 todavía no se había recuperado el nivel de 1970, con 92), el empeoramiento en las condiciones de trabajo, la perdida de prestaciones sociales y en definitiva el saqueo del país a manos de un puñado a costa de la mayoría de la población.

Ese fue el objetivo del golpe, por eso es ridículo y cínico lamentarse de los excesos de la dictadura pues la única forma de aplicar su tan admirada política económica era a través del aplastamiento de cualquier oposición organizada, de la desaparición y el asesinato de más de 30.000 trabajadores, entre ellos los mejores activistas del movimiento obrero y juvenil. La burguesía chilena e internacional se asustó con el proceso de 1970/73, temió perderlo todo y se protegió detrás de dictaduras sangrientas. Tampoco es casualidad que Argentina o Uruguay sufriesen golpes en esta época. Para seguir exprimiendo Latinoamérica, aplicando las recetas del FMI, el imperialismo USA no podía permitirse la más mínima democracia.

La transición pactada

El documento ya señala un cambio en la orientación de la política de Washington a finales de los años setenta. Efectivamente la dictadura de Pinochet, a pesar de sus atrocidades, tuvo que enfrentarse a una creciente respuesta popular; tras unos primeros años de parálisis, el movimiento obrero se fue recuperando.

Aunque escrito en 1979 el documento anticipa brillantemente todos estos procesos. La brutal crisis que sacudió la economía chilena en los primeros años de la década de los ochenta (el paro llegó a un máximo histórico, rozando el 30% en 1983, y la pobreza a más del 40%) ya no supuso un freno, por el contrario, desde 1983 en adelante, asistimos a una recuperación de las luchas obreras y populares, que no cesaran hasta la caída de la dictadura.

Así, en mayo del 1983 se produce la huelga en el sector del cobre y la formación del Comando Nacional de Trabajadores. Desde entonces y hasta octubre de 1987 se celebraran tres huelgas generales contra la dictadura e innumerables protestas que irán minando y provocando grietas en el régimen, que responde con el estado de sitio y una salvaje represión que se va a cobrar muchas vidas.

En este proceso la dictadura se va haciendo innecesaria, incómoda para la burguesía. Los cambios "estructurales" exigidos por el imperialismo (en otras palabras, el saqueo del país por el capital extranjero) se han consolidado y el mantenimiento del régimen puede llevar a una radicalización aún mayor de las crecientes luchas populares. Los que saludaron el golpe con entusiasmo se vuelven demócratas de toda la vida. Como señala el documento: "Además, estos hábiles políticos se percataron de que el régimen de Pinochet no podía durar siempre, y que cualquier elemento comprometido con él perdería toda credibilidad para las masas. Un viejo zorro como Frei comprendió que, aunque hoy sus servicios eran superfluos para la burguesía, mañana, tras la caída de Pinochet, iban a ser más necesarios que nunca. Por eso, cínicos profesionales como Frei están buscando su nuevo ‘certificado de buena conducta democrática’ cara al futuro".

Paradojas de la política, el que encabezará la coalición de partidos (Concertación) que derrotará al candidato de Pinochet en las elecciones de 1989 será Patricio Alwyn, el representante del ala más de derechas de la Democracia Cristiana en 1973; el mismo "demócrata" que el día después del golpe declaraba: "La intención manifiesta de la Junta es la de restablecer nuestras instituciones políticas de acuerdo con la constitución y traer la paz y la unidad a todas los chilenos". Sin duda la paz de los cementerios.

Como también señala el documento, "Pinochet solo considerará la posibilidad de una retirada__ negociada o no__ cuando el movimiento de las masas le obligue a salir". Así fue, el movimiento de masas arrincona al dictador, que buscando una salida se ve obligado a convocar un referéndum sobre su continuidad al frente del país. El 5 de octubre de 1988 es derrotado con un 55% de votos en contra, a pesar de contar con el control de los medios de comunicación y que los partidos "marxistas" son ilegales.

Sin embargo, el final de la dictadura fue pactado. El documento, con 10 años de antelación, anticipa los porqués y las claves principales de la transición : "la idea de los estrategas del imperialismo y de la burguesía es la formación de un gobierno de coalición, después de la caída de Pinochet, con la participación de la Democracia Cristiana y los representantes de la clase obrera"(…) "El Partido Socialista es clave en esta situación. Sin la presencia de los socialistas, un gobierno de colaboración de clases no sería viable. Por eso, hay enormes presiones sobre el partido para participar en esta nueva conspiración antiobrera en Chile"

Estas presiones tuvieron un efecto, en 1983 la mayoría del PSCh forma la Alianza Democrática junto a Democristianos y Radicales. Un sector de izquierda del PSCh liderado por Clodomiro Almeyda formará con el Partido Comunista, el Movimiento Democrático Popular. Sin embargo éste no se constituirá en una alternativa sólida, pues en ningún momento se diferencia claramente de la Democracia Cristiana ni de los objetivos de la Alianza.

En febrero de 1988 se llega al acuerdo que dará origen a la Concertación (coalición de 17 partidos encabezada por la DC y el PSCh). Aunque el Partido Comunista y los socialistas de Almeyda se quedan fuera y rechazan las concesiones a los militares, su política no va más allá de la estabilización de la democracia burguesa, defendiendo la "recon-ciliación nacional" y apoyando al candidato de la Concertación, Patricio Alwyn, en las elecciones de 1989. El programa del Partido Comunista queda perfectamente expresado en las declaraciones del Secretario General del partido, Volodia Teitelboim, a El País, 29 de junio de 1989:

"No hablo de una constitución socialista, sino de una que no diga ni más ni menos que la italiana o francesa", "aunque sea un régimen en que no participe el Partido Comunista y no sea de izquierda, apoyaremos al futuro Gobierno si es democrático, como se concibe en los países occidentales y existió en Chile".

Una vez más, los dirigentes reformistas, alarmando sobre el peligro de una guerra civil, de perderlo todo, etc., ayudaban a la burguesía a salir de la crisis. Repetían así toda la experiencia de los Frentes Populares condenada una y mil veces por la historia. Tras la derrota en el referéndum la dictadura convoca elecciones presidenciales para diciembre de 1989, en las que el candidato de la Concertación derrota con más del 55% de los votos a Buchi, el candidato de los militares.

La conquista de las libertades democráticas no fue gratis. Chile sigue siendo hoy una democracia vigilada, donde los verdugos campan a sus anchas, con continuas declaraciones provocadoras y con un Pinochet senador vitalicio y jefe de las fuerzas armadas hasta hace unos meses. Los responsables del genocidio se han mantenido impunes, la ley de amnistía de 1978 no se derogó, la constitución de Pinochet de 1980 sólo sufrió algunos retoques. Como han denunciado revistas independientes, en las academias militares se siguen enseñando técnicas de tortura contrainsurgentes. Y, sobre todo, se mantiene el capitalismo y la política económica seguida por la dictadura durante 16 años. El régimen ha cambiado de rostro pero el poder sigue firmemente en manos de los mismos capitalistas, banqueros y terratenientes que respaldaron el golpe de Pinochet.

El Chile de los 90

Un proceso similar al acontecido en España en los años 70 se produjo en Chile a finales de los años 80. Las luchas populares derriban a la dictadura, pero la política de sus dirigentes les impide ir más allá. Mientras para los trabajadores la democracia se identifica con la mejora en sus condiciones materiales de existencia, la burguesía ve en la democracia la mejor forma de mantener sus privilegios, haciendo imposible esa justicia social.

El ministro de economía del gobierno de Alwyn, A. Foxley, reconoció abiertamente los servicios prestados por la dictadura: "Yo no tengo ningún problema ni ningún complejo en reconocer que una parte de esas tareas (la política económica del régimen militar) fue necesaria para lo que estamos haciendo hoy día" El País, 24 de marzo 1991. El mismo individuo señaló claramente cuáles son las prioridades para la burguesía: "Resistiremos a la tentación de dar la espalda al sistema económico mundial y replegarse en el proteccionismo y la autarquía.". En otras palabras seguir fielmente los dictados del FMI, aunque " la equidad social, esperada por todos con la llegada de la democracia, no puede hacerse en forma inmediata. Tiene que ser a largo plazo, para no dañar las instituciones democráticas recientes".

Durante los últimos ocho años Chile ha sido, junto al Sudeste Asiático, el modelo económico del FMI. Una mano de obra barata y la "paz social" -propiciada por las primeras ilusiones en el gobierno de la Concertación- ha hecho de Chile un paraíso de inversiones y especuladores extranjeros, como bien saben el BBV o el Banco de Santander. La coyuntura económica internacional ha permitido un crecimiento sostenido del PIB y el mantenimiento del espejismo económico, basado fundamentalmente en el boom de las exportaciones. Sin embargo este crecimiento ha tenido escasos logros sociales. Bien es cierto que esta situación ha permitido reducir algo las tasas de pobreza y paro, pero la eventualidad y sobreexplotación de los trabajadores sigue en aumento y todavía más de un millón de chilenos viven en la pobreza; por cierto, muchos de ellos con trabajos que hacen imposible que el ingreso en los hogares cubra las necesidades alimenticias básicas.

La Concertación pudo mantenerse unida en 1994, volviendo a ganar las elecciones gracias a esta coyuntura. Sin embargo este crecimiento está condenado, la crisis de los dragones asiáticos y Japón se extenderá más temprano que tarde a otras zonas del planeta, especialmente a América Latina. La realidad de 25 años de política económica neoliberal, de aplicación de las recetas del FMI, ha provocado que la economía chilena sea más dependiente y por tanto más vulnerable a las crisis y coyunturas internacionales.

A pesar de que en el total de exportaciones el porcentaje del cobre ha descendido desde un 80% a un 40%, no se ha compensado en exportaciones de manufacturas, sino de otros productos primarios (sector maderero-forestal, hortofrutícola y pesquero), hecho que, por cierto, ha tenido un enorme coste desde el punto de vista medioambiental. Chile sigue manteniendo la principal característica de todo país subdesarrollado: la inserción en el mercado mundial a través de una economía basada en la exportación de materias primas, productos que verán caer sus precios aún más en la próxima recesión.

Por eso el boom económico no es sostenible. La crisis asiática se cierne como una pesadilla, el 30% de las exportaciones chilenas se concentran en Japón y Asia, la caída del precio del cobre ha hecho que se hayan rebajado las expectativas de crecimiento para este año del 7,1% al 4,8%.

Como siempre la burguesía intentará que la crisis la paguen los trabajadores y sus familias, los parados, los campesinos y los pobres. El gobierno de Frei ya ha anunciado recortes en el gasto público por valor de 144.000 millones de pesos (313 millones de dólares); así mismo, se restó en la inversión de empresas públicas 235 millones de dólares y otros 150 del fondo de infraestructuras. Salud, sanidad y vivienda se llevan un tercio del recorte, pero eso sí, los subsidios a las Isapres (gestoras privadas de la sanidad) no se han recortado ni un peso. También se calcula que el paro aumentará un 2,5% este año y llegará al 9% en 1999.

Con este panorama las luchas sociales volverán a subir a escena. Una nueva generación de jóvenes se da cuenta de los límites de la democracia burguesa y el capitalismo (los últimas movilizaciones en la universidad, en octubre de 1997, o contra la designación de Pinochet como senador vitalicio son sintomáticas). Las ilusiones en la Concertación se están agotando y los partidos reflejarán tarde o temprano estas tensiones. La Concertación se hará añicos, ya con los últimos recortes ha habido tensiones en el PSCh y el PPD; además los empresarios piden más, el dirigente patronal Ernesto Ayala declaraba recientemente: "Si el gobierno resolviera privatizar empresas como ENAP, CODELCO, las sanitarias, los puertos y aeropuertos, este país tendría una inyección grande de vitalidad". Vamos a asistir a profundas luchas sociales y un nuevo auge de la lucha de clases, similar al que llevó al triunfo de Salvador Allende en 1970.

Una vez más se pondrá a la orden del día la transformación de la sociedad, por esa razón estudiar este documento será útil para cualquier activista del movimiento juvenil o sindical. Aprender de la experiencia de la Unidad Popular, de sus errores, es imprescindible para no repetirlos.

Mitificar a los dirigentes no sirve para analizar seriamente los acontecimientos, especialmente cuando se trata de derrotas que la clase obrera ha pagado con la vida de los mejores de los suyos. A la vez que reconocemos el valor, la honradez y el coraje de Salvador Allende, entendemos que la experiencia de la Unidad Popular pone de manifiesto los límites del reformismo y el centrismo. Por eso, para hacer realidad las últimas palabras de Allende pronunciadas momentos antes de su muerte, defendiendo el Palacio de la Moneda, debemos aprender y extraer todas las conclusiones para que la próxima batalla por el socialismo termine con una victoria de los oprimidos

FUENTE: LECCIONES DE CHILE.
http://www.fundacionfedericoengels.org/
(Consultar o adquirir el Documento completo mencionado editado por la Fundación en el vinculo antes mencionado).

9 de septiembre de 2011

CONVENCIÓN FEDERAL DE IS-PSOE (Parte IV)

Continuamos informando y hoy publicamos en este apartado el documento de Málaga: POR UNA ALTERNATIVA VERDADERAMENTE SOCIALISTA A LA RECESIÓN ECONÓMICA.

(Propuesta a debate presentada por “IZQUIERDA SOCIALISTA DE MÁLAGA-PSOE-A”).

INDICE:
I.- Introducción.
II.- Situación económica: Análisis y alternativas.
III.- Los Responsables de la Recesión.
IV.- La solución vendrá de la lucha por el Socialismo.
V.- Alternativa de clase para salir de la recesión a favor de los trabajadores.
VI.- Programa alternativo para el verdadero Socialismo.



I.- INTRODUCCIÓN:

El sistema financiero internacional sufrió un terremoto de proporciones históricas en los EEUU, en el verano de 2007, del que todavía no se ha recuperado, cuyos efectos se están notando todavía con fuerza en Europa, llevando a la Unión Europea al borde de la bancarrota, donde países como Islandia, Grecia, Irlanda, Portugal y algunos otros, están en situación muy delicada cercanos al abismo. Desde aquellas fechas, el conjunto de la economía productiva ha rodado abruptamente hacia una recesión simultánea en todas las grandes potencias, que ha puesto en entredicho los fundamentos del sistema y una gran cantidad de los axiomas ideológicos de la clase dominante. Nos encontramos en la recesión económica del capitalismo más profunda desde el crack financiero de 1929.

Los sueños felices de los estrategas del capital han saltado por los aires. La idea de un crecimiento sostenido, alimentado por una gigantesca deuda y una frenética especulación bursátil e inmobiliaria, ha dejado paso a una caída económica con repercusiones en todos los planos. Hasta el momento, las recetas aplicadas por los gobiernos capitalistas, de cualquier signo, incluido los socialdemócratas, han supuesto un sonoro fracaso: los billones de euros dedicados a salvar a la banca, la rebaja de tipos de interés o toda la batería de medidas fiscales adoptadas no han servido más que para engordar los estratosféricos beneficios de un puñado de grandes bancos y multinacionales, generando una deuda pública soberana que ha llegado a límites desconocidos.

La burguesía ha demostrado su impotencia para sacar al mundo del actual atolladero, pero al mismo tiempo pretende que los efectos más dramáticos de esta crisis orgánica del sistema la paguemos los trabajadores, atacando sin piedad las conquistas históricas del movimiento obrero, recortando hasta el hueso los gastos sociales y empobreciendo a la mayoría de la sociedad.

El desconcierto más profundo y la desorientación sobre el camino a seguir es la nota dominante en los foros económicos internacionales, como una confesión descarnada de la completa bancarrota de la ciencia económica burguesa y de sus apologistas. Décadas de ataques rabiosos contra el socialismo y todo lo que oliera a nacionalización de las fuerzas productivas no han impedido que, finalmente, los dogmas de la economía de mercado y del neoliberalismo se hayan venido abajo. Se han quedado sin paradigma.

A principios del siglo XXI y a pesar de todos los intentos por conjurar definitivamente el espectro del socialismo, la gran recesión que vive la economía mundial ha puesto de relieve la validez de las ideas del marxismo y la actualidad de su análisis respecto a las crisis económicas, contenidas en los textos clásicos de Marx como El Capital o Teorías sobre la plusvalía.

La crisis es una amenaza directa contra los trabajadores y sus familias, una amenaza que exige de una respuesta contundente y una bandera política si queremos preservar todos los avances del periodo anterior y acabar con la actual pesadilla que se cierne sobre la humanidad. Tanto la reacción del movimiento obrero en Europa, con una escalada de la lucha de clases y la organización de huelgas generales y movilizaciones de masas en numerosos países, como el movimiento revolucionario que recorre el Magreb, que se ha extendido desde Túnez hasta Yemen, pasando por numerosos países, son una buena prueba de los años turbulentos que nos aguardan, si no sustituimos al modelo capitalista. La crisis ha puesto en evidencia una descarnada lucha por los mercados entre las grandes potencias, azuzando las contradicciones inter-imperialistas y la aplicación de medidas proteccionistas y devaluaciones competitivas. También las relaciones internacionales están sufriendo una poderosa transformación, con el incremento de las tensiones derivadas de la crisis y de la lucha por la hegemonía mundial.

Las condiciones, desde el punto de vista de la técnica y la ciencia aplicadas de una forma racional, están maduras para un avance sin precedentes de las fuerzas productivas, del bienestar y de la cultura. Y, sin embargo, el capitalismo nos hunde en una orgía de destrucción de riqueza, de mutilación de industrias y fábricas en las que millones de personas pierden su único bien: el puesto de trabajo. Cuando esta catástrofe se extiende como una mancha de aceite por el mundo, cabe preguntarse ¿Es esto necesario? ¿Es inevitable? La respuesta es clara: ni es necesario ni es inevitable. La razón de esta sin razón se explica por la existencia de un sistema decrépito y reaccionario, el capitalismo, que merece ser derrocado cuanto antes.

Aquellos que hablan de la necesidad de reformar el sistema, manteniendo las relaciones de producción y explotación capitalistas, aquellos que sostienen que es posible otro mundo bajo el capitalismo, sólo arrojan arena a los ojos de los oprimidos. No hay vías intermedias posibles. El capitalismo no es un sistema reformable. Por eso, hoy más que en ninguna otra circunstancia de las últimas décadas los militantes obreros, socialdemócratas de izquierdas, socialistas marxistas, comunicas o anarquistas, sobre todo los activistas juveniles y todos aquellos que aspiramos a un mundo mejor, debemos levantar con fuerza la bandera del socialismo, de la lucha por la expropiación de la banca, de los monopolios, de los latifundios bajo el control democrático de la clase trabajadora marchando hacia la Unidad y exigiendo modelos de organizaciones auténticamente democráticas.

Planteamos algunos de los puntos por los que hemos venido luchando con el afán de profundizar en la mejora de la participación democrática, para que se conviertan en la norma de actuación de nuestro Partido, que se asuma como norma de los mínimos democráticos de elección por la militancia de los representantes promovidos a cargos electos, sean éstos institucionales y/u orgánicos, con arreglo a los siguientes criterios:

1) Elección y promoción, mediante elecciones internas o PRIMARIAS de los candidatos a cargo público u orgánico representativo por parte del PSOE.

2) Asunción de esta fórmula como de normalidad dentro de la actuación habitual de nuestro partido, sin que para ello sea necesario concitar acuerdos previos, solamente siendo necesarios presentar un número de avales máximo de un 40 % y un mínimo de un 15 % de avales de la militancia, correspondiente al censo de la demarcación que corresponda.

3) Elección de éstos promovidos a cargos por régimen de listas abiertas.

4) Como consecuencia de este proceso de primacía de la militancia en la elección de cargos, capacidad de la propia militancia para la revocación de los mismos aún dentro del período para el que fueron elegidos. Sólo así la militancia mantendrá control sobre estos cargos ya que éstos ostentan su representación orgánica o institucional.

5) Incompatibilidad de cargos en orgánicos e institucionales, evitando la concentración de poder y posibilitando la renovación de responsabilidades.

6) Limitación de mandatos, tanto institucional como orgánico a un máximo de 2 mandatos y 8 años.

Esas y las siguientes son algunas de las conclusiones a la que nos llevó el debate de la I y de la II Conferencia de Andalucía de nuestra corriente Izquierda Socialista, en la que se basa esta ponencia cuyas principales tésis son:


II.- SITUACIÓN ECONÓMICA: ANÁLISIS Y ALTERNATIVAS.

El colapso del sistema financiero mundial es un hecho de tal magnitud, con tantas repercusiones en el plano económico, político, social y militar, que es difícil predecir todas sus consecuencias, aunque algunos insisten en ver brotes verdes por todas partes y otros dicen que habrá un largo periodo de estancamiento. La realidad concreta es que la economía del conjunto del planeta se encuentra al borde del abismo, precipitándose hacia la recesión más profunda desde la Segunda Guerra Mundial. Ese colapso económico está desvelando el auténtico funcionamiento de la llamada "democracia" burguesa, en realidad la dictadura del gran capital. Una dictadura en la que los gobiernos de EEUU y Europa, formados por individuos con sueldos espectaculares que velan por los intereses de la clase dominante, continúan conspirando para que los costes de esta brutal crisis los paguemos las familias trabajadoras de todo el mundo.

Toda la caterva de analistas liberales, con los miles de asesores económicos del mundo de las finanzas que cobran enormes fortunas, han conseguido con sus errores y directrices enfocadas a favor del lucro privado de los capitalistas, que la mayoría de bancos de inversión, aseguradoras y cajas de ahorros de EEUU terminaran en la bancarrota o fuesen colocados al borde de la suspensión de pagos. Para constatar algo semejante hay que remontarse al crac de 1929. Para evitar un colapso aún mayor, el gobierno de EEUU obligó a todos las naciones a realizar una gigantesca operación de rescate, inyectando dinero público para salvar la economía privada, que no evitó el desplome de los mercados durante todo el mes de septiembre de 2007.

Ese tremendo desplome como era inevitable en una economía globalizada y con unos mercados financieros integrados a una escala nunca vista, debemos considerarlo los efectos de la crisis cíclica estructural del sistema capitalista y no la causa. Los activos tóxicos contagiaron también a los mercados financieros de Europa y resto del mundo, que sigue siendo un lastre que nos arrastra hacia el precipicio. Ante el estado de alarma creado, las declaraciones de los gobiernos de Irlanda y Gran Bretaña asegurando por dos años los depósitos de los ahorradores, indicaban la extrema gravedad de la situación, poniendo a algunos Estados al borde de la bancarrota.

En el primer año de la crisis, hasta septiembre de 2008, la administración norteamericana había gastado más de 900.000 millones de dólares en rescates y apoyos al sistema financiero que se les venía abajo. Los resultados fueron escasos. A esta cantidad descomunal se suman las inyecciones de liquidez en el mercado interbancario por parte de la Reserva Federal de EEUU (FED), el Banco Central Europeo (BCE), el Banco de Inglaterra o el Banco Central de Japón, que superan generosamente el billón de euros. Según los últimos cálculos ese terrible agujero negro se ha tragado ya cerca de 20 billones de dólares, lo que representa una tercera parte del PIB mundial.

Todas estas aportaciones de capital no han conseguido ni restaurar la confianza ni evitar el estrangulamiento del crédito. Por un lado, las montañas de deudas bancarias y empresariales acumuladas en estos años de orgía especulativa son muy difíciles de recuperar en un momento en que la economía real, productiva, se desliza con fuerza hacia la recesión. Ahora vemos una contradicción más, porque mientras las bolsas parece que se recuperan, la economía real sigue lanzando a los trabajadores al paro.

Está claro que refinanciar la deuda de empresas en dificultades, cuyas expectativas de negocio van hacia abajo, no es una operación muy rentable. Éste es el caso de todas las grandes multinacionales de la construcción y las inmobiliarias cuyos activos se han depreciado a un ritmo de vértigo y sus valores se derrumban en la bolsa. Al mismo tiempo los grandes bancos de todo el mundo, que están pillados en el apalancamiento generalizado de las últimas décadas, no tienen ninguna garantía de recuperar sus créditos; su pasivo aumenta y la capacidad de obtener liquidez en el mercado interbancario mengua porque nadie se fía de nadie. Los ladrones no se fían de los ladrones.

Los valores bursátiles de las empresas financieras, bancos de inversión, bancos comerciales, constructoras, eléctricas, telecomunicaciones, aeronáuticas, automoción..., es decir, del conjunto de la economía, se han construido sobre una montaña de créditos que ahora son impagables. El frenazo de la economía productiva, el descenso en las ventas, el crecimiento del desempleo y de la morosidad y, por supuesto, el crac financiero, han puesto punto y final a la fiesta. Tan sólo en un año (de agosto de 2007 a septiembre de 2008), las bolsas mundiales perdieron el 22% de su valor, una caída equivalente a 12,4 billones de dólares. Si se suma el desplome acumulado en septiembre la pérdida se acerca a los quince billones. En las bolsas estadounidenses se han evaporado cerca de cinco billones de dólares, una cantidad que supera el PIB de América Latina y el Caribe en 2007. Por más que intenten transmitir confianza, el sistema capitalista está inmerso en un crac de proporciones difícilmente cuantificables.

Tras el derrumbe provocado por el colapso del estalinismo en la URSS y en Europa del Este, la euforia de la burguesía mundial era colosal y se frotaban las manos de contentos. Intoxicados por sus éxitos aparentes, los imperialistas norteamericanos se lanzaron en tromba para imponer su doctrina en todos los rincones del mundo: liberalización económica, privatizaciones, desregulación de los mercados financieros, saqueo de los países pobres, extensión de la precariedad laboral y aumento de la explotación, caída de los salarios, intervenciones militares con “guerras preventivas contra el terrorismo", que eran organizadas como una mentira colosal y asesina por el despreciado “Trío de las Azores” a través de su mercenario aparato de propaganda burguesa.

En un contexto semejante, los "teóricos" de la economía y la sociología burguesa se apresuraron a decretar el fin de todas las crisis y de la historia; los políticos y los gobernadores de los bancos centrales hablaban sin recato de un "círculo virtuoso" de crecimiento sin fin; y los premios Nóbel de economía eran contratados por los grandes bancos de inversión para que aplicasen sus fórmulas matemáticas al negocio del dinero. La confianza lo inundaba todo.

La OCDE en su documento de Perspectivas Económicas Mundiales de 1999 afirmaba: "Estamos en el umbral de una atractiva oportunidad: la posibilidad de un sostenido y largo boom de la economía mundial que se prolongará en las primeras décadas del próximo milenio (...) Una confluencia de factores podrían unirse para propulsar importantes mejoras en la capacidad de creación de riqueza y bienestar a escala mundial...".

Han pasado más de veinte años, un suspiro en la historia de la lucha de clases, y todas las expectativas se han transformado violentamente en su contrario, arrasando con todas las certezas que parecían inexpugnables y barriendo la confianza de la clase dominante. El pesimismo y la incertidumbre son totales.

En medio de la euforia, los socialistas marxistas denunciamos las enormes contradicciones que el boom económico estaba creando en los cimientos del sistema. Nuestros análisis eran considerados con desprecio y altanería por los sabihondos social-liberales, y socialdemócratas, hipnotizados por los magníficos "resultados" de las cuentas de beneficios. También éramos despachados por los ex marxistas que pululan por los intersticios del movimiento obrero, esos escépticos desmoralizados que se impresionaron por los brillos del boom y que culpabilizaron a los trabajadores por su "bajo nivel de conciencia".

Los hechos han respondido con claridad a todos estos elementos que abandonaron un punto de vista de clase. Durante estos años, los socialistas marxistas hemos señalado que este boom económico no podía comparase, en ningún caso, con la época dorada del auge capitalista de la posguerra. Desde 1945 hasta 1970 los países capitalistas avanzados, especialmente EEUU y Europa Occidental, registraron tasas de crecimiento asombrosas, impulsando un desarrollo espectacular de las fuerzas productivas, del comercio mundial y de la división internacional del trabajo sin parangón en ningún otro periodo de la historia del capitalismo.

El motor de este crecimiento fue, sin lugar a dudas, las grandes inversiones en capital que hicieron aparecer nuevas ramas de la producción y multiplicaron la capacidad de crear manufacturas en masa. La extracción de las plusvalías, tanto relativas como absolutas fue en aumento, haciendo crecer vertiginosamente la tasa de ganancia y estancando los niveles salariales a la baja a la vez que se alargaban las hipotecas hasta dos vidas laborales. A diferencia de lo que plantean ahora los defensores de la "regulación", no fue la intervención del Estado en la economía lo que movió el sistema hacia adelante, sino la reinversión masiva en el proceso productivo de la plusvalía acumulada y la especulación. Pero esta fase de ascenso también fue liquidada por las contradicciones insalvables del capitalismo, dando paso a la recesión de los años setenta y sus consecuencias revolucionarias en todo el mundo. El descrédito de las teorías keynesianas, teorías que por otro lado no ponían en riesgo la propiedad capitalista, fueron reemplazadas por las viejas ideas del liberalismo y el monetarismo.

Aunque no disponemos de espacio para analizar en detalle la historia económica de estos últimos veinte años, un hecho sobresalía por encima de todos. En contraste con los años dorados de la posguerra, la rentabilidad que ofrecía la inversión productiva durante las últimas dos décadas se hacía cada vez menos atractiva para el capital. A pesar de la aparición de mercados como China, que atrajeron fuertes inversiones occidentales y suavizaron los efectos negativos de la recesión del sudeste asiático a mediados de los años noventa, la acumulación chocaba con los límites de un mercado mundial que reflejaba la tendencia a la sobreproducción.

El fortalecimiento de China como potencia exportadora de manufacturas baratas agudizaba esta tendencia. Así, la sobre-acumulación de capitales fortaleció el movimiento ascendente hacia la especulación y forzó una desregulación absoluta del mercado financiero. Como en su momento reconoció Alan Greenspan se trataba de un fenómeno imposible de parar en un sistema que se basa en la obtención del máximo beneficio.


III.- LOS RESPONSABLES DE LA RECESIÓN:

La euforia en la que ha vivido la burguesía internacional creó, dialécticamente, las condiciones para el desastre. Miles de millones de dólares que no encontraban una colocación rentable en la producción de mercancías fluyeron con fuerza hacia el sector inmobiliario y provocaron un alza espectacular de los precios, que era sostenido a su vez por una masa de créditos baratos concedidos indiscriminadamente a particulares y empresas. A pesar de los serios avisos de entonces (la crisis asiática, el estancamiento de Japón o el hundimiento de los valores tecnológicos y de las empresas punto.com en el 2000), la gigantesca deuda hipotecaria que se iba generando era vendida como un "activo" sólido en el mercado bancario y bursátil, gracias a la intervención de la "ingeniería financiera creativa" (subprime y demás fondos basura).

Se trataba de una dinámica enloquecida: la espectacular burbuja inmobiliaria responsable de una cuarta parte del PIB norteamericano, de cuatro de cada diez empleos creados en EEUU en la última década, de la mitad del consumo doméstico y de una parte sustanciosa de los beneficios capitalistas, espoleaba la especulación bursátil y un endeudamiento empresarial y bancario sin precedentes en la historia. Desde finales de la década de los noventa y de manera cada vez más intensiva, el crédito y el endeudamiento se convirtieron en el factor decisivo para garantizar y sostener la producción y el consumo, a la vez que creaban las condiciones para el estallido actual.

El capital ficticio se hizo omnipresente dando cumplido sentido a la máxima aspiración de todo capitalista: obtener capital del capital sin tener que pasar por la experiencia dolorosa de invertir en el proceso productivo. Esta masa flotante de billones de dólares de capital ficticio se elevó de tal manera por encima de la economía real que, finalmente, se ha transformado en una pesada losa justo en el momento en que la sobreproducción se ha hecho presente. Debido a esto no hay ninguna duda de que la recesión adquirirá una dureza, extensión y profundidad formidable.

Todos los análisis de la prensa burguesa intentan presentar, como causa de la crisis, a la codicia de algunos banqueros sin escrúpulos y la ausencia de controles y de regulaciones en el mercado. Pero esta forma de envolver las cosas forma parte de toda una campaña para crear una cortina de humo que disculpe al conjunto del sistema.

La burbuja especulativa que estalló fue animada y celebrada por Wall Street , que ordenó al gobierno de EEUU (a través de la Trilateral y el Club Bilderbeg, que es el verdadero gobierno mundial del capitalismo en la sombra) que facilitara una desregulación generalizada del sistema financiero internacional. El sumiso gobierno norteamericano y su brazo económico que es la Reserva Federal, con Greenspan al frente, fueron imitados, a su vez, por todos los gobiernos europeos, ya fueran conservadores o socialdemócratas.

Todos los gobiernos defensores del libre mercado apoyaron sin fisuras la política de desmantelamiento de empresas públicas vendidas a precio de saldo a los grandes monopolios (gas, agua, electricidad, telefonía, autopistas, siderurgias, minas, textil); han aplaudido entusiastamente la privatización de servicios sociales esenciales, como la sanidad y la educación, que se han transformado en un negocio lucrativo para los capitalistas.

El conjunto de ellos han aprobado reformas del mercado laboral, de las pensiones, y propiciado el hundimiento de los salarios; durante años se han vanagloriado de los pelotazos inmobiliarios y las megafusiones empresariales, aunque supusieran la destrucción de miles de empleos... Y todos ellos recibían en los palacios, sedes del gobierno, parlamentos y celebraciones oficiales a delegaciones nutridas de banqueros y empresarios que se han llenado los bolsillos en esta orgía sin fin.

El papel más esperpéntico en todo esto, lo han jugado los dirigentes socialdemócratas que afirmaban, un día sí y otro también, que los cimientos estaban sólidos y que no había que preocuparse porque el capitalismo era el mejor sistema de los posibles. Según su esquema, los beneficios insultantes que acumulaban las grandes corporaciones, la gran banca y los especuladores eran la garantía de las inversiones de mañana y los puestos de trabajo de pasado mañana.

Ahora que pintan bastos, muchos de ellos intentan ocultar el rastro de sus actos y se presentan cual inocentes corderitos. Tenemos que reconocer su descarada hipocresía pues ha sido bajo el mandato de esos gobiernos cuando se protagonizó la liquidación de cientos de empresas públicas en el Estado español, que alentaba a las multinacionales españolas para que no dejaran pasar las oportunidades que brindaba la globalización, que aconsejó a sus colegas en Latinoamérica que se desprendiesen de sus prejuicios ideológicos y privatizaran a precio de saldo el sector estatal para mayor beneficio de bancos, multinacionales y especuladores de toda ralea, cuando con esa política socia-liberal ha quedado demostrado la acumulación de plusvalías que ha atesorado la burguesía, con el beneplácito de algunos gobiernos socialdemócratas, lo que demuestra el agotamiento también de este modelo de centro izquierda.

El compañero Zapatero, hizo una reunión en la Moncloa convocando a los “sabios” de entre los más “sabios” a la que asisten Solbes, Delors y Felipe González, pero lo que no quieren comprender es que sus consejos anteriores han estado plagados de errores de perspectivas, no comprenden que sus consejos, tan escuchados por la oligarquía latinoamericana, pusieron su granito, al debilitar a los estados y éstos atacar a los trabajadores, produciendo la explosión revolucionaria que recorre Venezuela, Bolivia, Ecuador, México... De hecho, desde el inicio del nuevo siglo, las decisiones estratégicas de la burguesía mundial han roto cualquier equilibrio político y social, espoleando una escalada de la lucha de clases en todo el mundo: huelgas generales en Europa, el movimiento de decenas de millones contra la guerra imperialista, la polarización social y política en EEUU y la mayoría de los estados europeos, el No francés e irlandés en los referéndum sobre la constitución europea.

En definitiva, el hundimiento de la economía sólo ha confirmado el profundo cambio que ha experimentado toda la situación mundial. Siguiendo con otros propagandistas del "capitalismo de rostro humano", hay una buena cantidad de economistas "progresistas" que sacan pecho con la actual crisis. Para ellos, la intervención de la FED y el Tesoro norteamericano intentando salvar Wall Street, confirma que el capitalismo tiene que "regularse". Lo que no dicen estos tecnócratas es que la intervención del gobierno estadounidense, como la de los gobiernos europeos, tiene como único beneficiario a los capitalistas, a los cuales se les está cambiando sus bonos "tóxicos", es decir, insolventes, por dinero constante y sonante. Un dinero que saldrá del bolsillo de las familias trabajadoras, del recorte de los gastos sociales, de la sanidad y la educación pública, del seguro de desempleo..., y que no evitará la destrucción masiva de puestos de trabajo en todos los sectores productivos o el desahucio de millones de familias que no pueden hacer frente a sus hipotecas.

Una vez que se desvela el truco de estas "nacionalizaciones", que sólo pretenden salvar a los poderosos inversores a costa del dinero de todos, es explicable que la rabia y la furia de la población ocupen espontáneamente las calles, “Tomen la Plaza” con el maravilloso Movimiento del 15-M y la enorme presión que existe sobre sus señorías en la cámara de representantes que empiezan a perder apoyos de forma masiva, incluso haciendo el ridículo en la Cumbre Climática de Copenhague que resultó un tremendo fracaso.

Pero quienes se llevan la orla en el cuadro de honor de los defensores del capitalismo de "rostro humano", son los dirigentes de los sindicatos. Hace algo más de un año, en el programa de TV “Tengo una pregunta para usted” el Secretario General de CCOO, el compañero Toxo, reclamó una “concertación social a la Alemana”, dentro del modelo social europeo de mercado lo que indica que estos dirigentes no se han enterado bien de la profundidad de la crisis, no les llegan las noticias sobre los recortes en el gasto social que aprueban los gobiernos europeos, sean burgueses o socialdemócratas. Si están pidiendo un "capitalismo productivo" de los años sesenta están reclamando algo que no llegará. En medio de una caída general de las ventas, ¿qué puede empujar a los capitalistas a invertir en aumentar la producción o contratar a más trabajadores? No, los capitalistas tienen guardados sus capitales a buen recaudo, sobre todo en paraísos fiscales y los dedicarán a fines más lucrativos iniciando el ciclo de la especulación bursátil que inflará otra burbuja financiera cuyos efectos serán aún más perniciosos que la anterior.

Las estadísticas recientes mostradas por la Administración expresando los datos de la evolución del paro son aterradores, tras los cuales se esconden millones de dramas familiares. El mercado laboral ha visto cómo se han batido casi todos los récords negativos durante más de tres años. El paro forzoso ha crecido hasta alcanzar los cerca de cinco millones de parados más y la Seguridad Social ha perdido cientos de miles de cotizantes. El índice de paro sobrepasa el 21 %.

Si queremos encontrar un responsable de la crisis no es difícil: es el propio capitalismo, la propiedad privada de los medios de producción y distribución, la dictadura tiránica del capital financiero, que impide que la inmensa riqueza creada con el trabajo de miles de millones de hombres y mujeres en todo el mundo se utilice para resolver las necesidades de la mayoría.


IV.- LA SOLUCIÓN VENDRÁ DE LA LUCHA POR EL SOCIALISMO.

El problema es de un sistema que, para asegurar el lujo obsceno en el que vive un puñado de multimillonarios que acumulan un patrimonio equivalente a los ingresos de dos terceras partes de la humanidad, no duda en destruir planificadamente la riqueza del mundo amputando una parte considerable de la capacidad productiva de la industria.

Un sistema que provoca la barbarie saqueando continentes o iniciando guerras de rapiña en las que mueren cientos de miles de inocentes, si con eso se garantizan los sacrosantos beneficios de las grandes corporaciones. La auténtica causa de la crisis está claramente identificada: es la búsqueda del máximo beneficio en el espacio de tiempo más corto posible.

Estamos ante acontecimientos históricos. La crisis del capitalismo norteamericano se ha convertido en una crisis global, y nada ha impedido que se extienda hasta el último rincón del planeta. Los sueños de que China o la India podrían sacar del atolladero al sistema y evitar la recesión se han esfumado con la rapidez con que se disipa el humo de un cigarro. La depresión del consumo en EEUU y Europa prepara un escenario de pesadilla para China, y esto profundizará a su vez la caída general.

La recesión en que hemos entrado hará temblar los cimientos del capitalismo. Millones de trabajadores, de jóvenes, de campesinos se están preguntando hoy, ahora mismo, qué sentido tiene mantener este sistema decrépito. La crisis abrirá paso a las ideas socialistas más firmes, a la necesidad de girar hacia la izquierda con la idea de derrocar a la oligarquía financiera que nos gobierna y sus instituciones corruptas. Y, por supuesto, fortalecerá a la revolución allí donde ya se ha iniciado, como en el caso de América Latina, el Norte de África e incluso en la vieja Europa, como vemos el caso de Grecia.

Las ideas del socialismo científico han demostrado ser cien veces correctas. SI, existe una solución a esta crisis, pero no es la de un capitalismo de rostro humano ¡Tal cosa no la vamos a encontrar, y menos en recesión, es una vana utopía reaccionaria! Si los compañeros que han estado en la dirección del PSOE, cuyas tesis han fracasado, buscan el fantasma del “capitalismo de rostro humano” o la Tercera Vía ya en bancarrota, cometerán otro tremendo error. La alternativa está en la lucha organizada de la clase trabajadora y la juventud, de todos los oprimidos, hasta conseguir la expropiación de los banqueros, de los grandes monopolios, de los terratenientes, y colocar la riqueza del mundo bajo el control democrático de la mayoría de la sociedad.

Ésta es la única alternativa realista, expropiar a los expropiadores, especuladores y corruptos para construir las bases de una economía planificada y socialista, donde la lucha por el máximo beneficio y la propiedad privada de los medios de producción sea enviada al basurero de la historia. En estas condiciones sería absolutamente viable garantizar el pleno empleo, el derecho a una vivienda, a una sanidad y a una educación pública de calidad y, por supuesto, a la auténtica democracia, la democracia obrera.

Con el control de las palancas fundamentales de la economía en manos de la clase trabajadora, la pesadilla de trabajar sesenta horas a la semana, tal como exigen ahora los capitalistas, sería eliminada de un plumazo. La reducción de la jornada, sin merma del salario, nos permitiría a la mayoría de la población poder participar de manera real en la vida social, controlando la política, la economía y la cultura, que dejarían de ser el monopolio de la clase dominante.

El PSOE tiene que reconocer la realidad que ha sustentado una gran e insana parte del crecimiento de la economía española en las anteriores décadas que, simplificando, podemos sintetizar en la política mancomunada de bancos, constructoras e inmobiliarias con la aquiescencia y/o ceguera de los poderes públicos que permitió, todo ello, la formación de la enorme burbuja especulativa en el terreno inmobiliario. Ahora vamos a pagar las consecuencias:

1. Aunque la deuda pública de la economía española sea relativamente pequeña (poco más del 60 % del PIB) respecto a otros países, no es así, si consideramos la deuda española en general, incluyendo la de la Banca, las empresas, las diferentes administraciones y las familias. La deuda total alcanza la impagable cifra del 390 % del PIB, una de las más altas del mundo y apenas ha disminuido a pesar de los recortes impulsados por el gobierno.

2. El hecho de que los capitalistas se lanzaran a perseguir el “becerro del oro” enterrando billones en el ladrillo en vez de dedicarlo a inversiones más productivas ha “anclado” la débil competitividad de la economía española, lo que está haciendo que el proceso de destrucción industrial que sobreviene tras toda crisis de sobreproducción es más duro y duradero en la economía española. Evidentemente esto significa que en los próximos años, en bases capitalista, el capital privado (ya de por sí bastante endeudado) va a invertir poco o nada en nueva industria o empleo.

3. El espectacular auge del paro y de los impagos de empresa y familias está originando una tendencia a la insolvencia de la banca que posiblemente pueda originar el colapso del conjunto del sistema financiero, a pesar de todo el dinero que el Estado regale a la misma, del intento de saneamiento de las Cajas de Ahorros, sobre todo, si se nacionalizan las pérdidas y se privatizan las ganancias, como se está intentando.

En este sentido, un aspecto especialmente importante para millones de familias trabajadoras que han accedido a una vivienda en los últimos años, consiste en la creciente imposibilidad de hacer frente al pago de sus hipotecas, merced al drástico incremento del paro y al deterioro de las condiciones laborales y salariales que se está dando y que va a empeorar si no hay un cambio urgente en la acción de nuestro gobierno. Esta es la base que sustenta el estallido de lo que puede ser la “subprime hispana”.

Desgraciadamente, el programa del Gobierno está consistiendo en apuntalar el valor artificial creado en el último boom inmobiliario, que va a colapsar irremediablemente siguiendo las leyes propias de la economía capitalista, con lo que se están tirando decenas de miles de millones de euros de nuestros impuestos a un “agujero negro”, todo ello en beneficio de unos pocos. Si no se revierte esta situación, lo mínimo que va a pasar para la inmensa mayoría de este país que en nada tenemos responsabilidad de todo este estado de cosas generado, es que nos vamos a ver obligados a sostener durante décadas el pago de una gigantesca Deuda Pública que se va a crear para apuntalar las jugadas especulativas de unos pocos capitalistas.

El “ciego mercado” dominado por el capital financiero ha demostrado en los hechos que su única estrategia de construcción económica reside en asegurar sus beneficios “de hoy” sin preocuparse de la solvencia, bienestar y un futuro digno para la inmensa mayoría “el día de mañana”. Hay que llamar a las cosas por su nombre: sólo con una auténtica política socialista que concentre lo fundamental de los recursos económicos se pueden planificar las inversiones, la producción, la enseñanza y el bienestar del mañana para la inmensa mayoría.

V.- ALTERNATIVA DE CLASE PARA SALIR DE LA RECESIÓN A FAVOR DE LOS TRABAJADORES.

Es necesario, por tanto, sobre todo un Partido Socialista como el del PSOE, si quiere mantener el apoyo de la mayoría de la sociedad, tenemos que plantear luchar por un sistema único de créditos e inversiones, siguiendo una planificación científica y racional que corresponda a la defensa democrática de los intereses de la inmensa mayoría de la población y de los pequeños y medianos ahorradores e impositores de la banca. Para ello, es urgente cambiar la política económica y monetaria practicada hasta ahora. No es posible salir de la crisis utilizando los mismos mecanismos liberales que han llevado al colapso a la economía, por lo que la única política correcta sería utilizar todos los recursos financieros disponibles para la creación de un “BANCO PÚBLICO ESTATAL ÚNICO”, (con la unificación de las Cajas de Ahorros), para poner la economía al servicio de la producción y ésta al servicio de los seres humanos.

Es completamente inviable que el gobierno intente convencer a la Banca Privada de que conceda créditos, cuando el sistema está completamente colapsado. A los jefes de la banca privada sólo les interesa obtener gratis los fondos del Estado para mantener sus insultantes beneficios. El BBVA y BSCH, están entre los cuatro bancos con más beneficios en el mundo. Consideramos que es urgente decretar asimismo la expropiación de los bancos privados con el objetivo de concentrar todo el crédito en manos del Estado, para gestionarlos democráticamente entre el Gobierno, los sindicatos de clase, los propios empleados de la Banca, y el conjunto de las organizaciones obreras, como la mejor forma de democratizar los recursos financieros, evitar la corrupción y la especulación y exigir el desmantelamiento de los paraísos fiscales.

De hecho, la nacionalización en la práctica de la banca se está llevando a cabo de una u otra manera por gobiernos de todo signo político en todo el planeta. Desgraciadamente, se está llevando a cabo poniendo los recursos públicos al servicio de la burguesía y salvando los intereses del capital privado con los dineros de toda la población. Nosotros defendemos el paso de estos recursos al servicio democrático de la ciudadanía y bajo su control. Esta segunda modalidad, no significa ni mucho menos la expropiación de los pequeños ahorradores, depositarios, ni clientes de la banca. Es más bien al contrario, para los clientes del banco, una vez nacionalizado y democratizado esos recursos dinerarios, todos los depositantes de la Banca Pública tendrán la garantía del Estado y podrán crearse las condiciones necesarias más favorables que incluso tienen hoy y que pueden ofrecer los bancos privados que tienen totalmente atascado el funcionamiento de la economía.

De esa forma, una BANCA PÚBLICA ESTATAL ÚNICA, puede establecer condiciones más favorables para otorgar apoyos a los pequeños y medianos empresarios, a los agricultores, a los pequeños comerciantes, a los pensionistas, a los ahorradores, a la vez que se permitiría la inversión en los gastos sociales, vivienda, sanidad, educación e infraestructuras públicas tan necesarias dando empleo a millones de jóvenes y trabajadores.

Por tanto, proponemos el siguiente


VI.- PROGRAMA ALTERNATIVO:

1) PLAN DE INVERSIONES Y MEJORAS SOCIALES.

1.1. PLAN DE VIVIENDAS PARA TODOS. Poner en marcha un plan de construcción de UN MILLÓN de viviendas sociales; municipalización del suelo urbano para liberar suelo barato. Nacionalización de las grandes empresas constructoras, fuertemente endeudadas, para gestionarlas democráticamente bajo control obrero. La Vivienda es un Derecho de la ciudadanía, no un negocio de especuladores y corruptos. Impuestos progresivos sobre los especuladores que poseen gran cantidad de viviendas vacías, para forzar a sacar estas viviendas en alquiler y evitar que la vivienda sea un medio de especulación. El Gobierno debe desconocer el valor actual de las deudas hipotecarias de las familias obreras, que están ligadas al valor artificial del suelo originado en el boom inmobiliario, que ahora se está derrumbando. Ninguna familia obrera debe pagar más del 20% de su Salario Familiar en vivienda. Plan de alquiler estatal con ofertas habitacionales que no sobrepasen el 20% del Salario familiar.

1.2. EDUCACION: Incorporación de los centros concertados a la Educación Pública, que será única, gratuita, laica, de calidad y científica, incrementando hasta un 7 % del PIB los presupuestos.

1.3. SANIDAD: Incremento de un 20 % de los presupuestos de la Sanidad Pública, con el objetivo a corto plazo de eliminar las listas de espera y mejorar la atención sanitaria global. Plan de inversiones en Hospitales y medios sanitarios. Desarrollo real de la Ley de Dependencia e incremento de los puestos de trabajo del personal dedicado a la salud pública para atender dignamente a todos los enfermos.

1.4. LUCHA CONTRA LA ESPECULACIÓN Y LA CORRUPCIÓN. Frente a la crisis económica, intervención del gobierno en la economía. Que no se cubran las pérdidas de las empresas privadas con dinero público. Nacionalización sin indemnización de todos los especuladores que ahora declaran pérdidas y presentan Expedientes de Regulación de Empleo, poniendo en peligro miles de empleos entregando esas empresas en manos de los trabajadores con apoyo financiero y técnico por parte del Estado. Los representantes del Partido en las Instituciones no deberán cobrar más de la media del sueldo de un trabajador cualificado.

1.5. INVERSIONES PÚBLICAS: Contra la huelga de capitales y la caída brusca de las inversiones privadas y dado que los capitalistas españoles no invierten, se procederá a incrementar la inversión por parte del Estado en I+D+i. Introducción de la robótica y las nuevas tecnologías para garantizar los puestos de trabajo en cada empresa social que lo requiera, bajo una planificación racional de los recursos y bajo control democrático de la gestión por los trabajadores.

2) PLAN SOCIAL DE CHOQUE CONTRA EL PARO.

2.1. Jornada laboral de 35 horas semanales sin reducción salarial con el objetivo de repartir el trabajo como un bien escaso.

2.2. Para dar paso a la juventud, jubilación a los 60 años, con contratos de relevo y fomento del contrato de aprendizaje.

2.3. Contra la eventualidad y la precariedad, fijo a los 15 días en puestos fijos y contratos de fijos discontinuos en puestos eventuales.

2.4. Plenos derechos laborales como ciudadanos, para los inmigrantes, por lo que es necesario derogar la actual Ley de Extranjería, introduciendo también cambios que favorezcan el asilo político. Alta de oficio a todo trabajador que esté prestando servicios y no esté de alta pasando a contrato fijo de plantilla.

3) FORTALECIMIENTO DE DERECHOS SOCIALES Y FOMENTO DE LA PRODUCCIÓN.

3.1. Reestructuración de las Oficinas de empleo; un puesto de trabajo o subsidio de desempleo indefinido igual al Salario Mínimo, eliminando los subsidios paulatinamente al ofrecer la Administración un trabajo en base a la creación de empresas públicas.

3.2. Lucha contra la inflación. Escala móvil precios-salarios, con subidas y revisiones cada 3 meses bajo control de comités sindicales, asociaciones de consumidores y gobierno para evitar la inflación descontrolada.

3.3. Salario mínimo de 1.100 euros para todo trabajador a partir de los 16 años y salario máximo de altos cargos públicos y privados que no superen cuatro veces el salario mínimo, regulados a través del IRPF a través de una reforma impositiva progresiva y justa.

3.4. Lucha firme contra la discriminación de la mujer, exigiendo el cumplimiento por Ley de "a igual salario, igual trabajo", sin excepción con fuertes sanciones para los patronos que infrinjan esa legislación.

3.5 Poner la economía al servicio del ser humano y no del lucro de una minoría. Nacionalización de la banca, de los latifundios de más de 200 Ha. y de los monopolios, indemnizando a los pequeños accionistas necesitados y poniendo estos recursos productivos bajo control de los trabajadores, para evitar la corrupción y los despilfarros. Así se planificaría democrática y científicamente la producción poniendo la economía al servicio de la sociedad, cumpliendo la aspiración del programa inicial del PSOE, que es "la completa emancipación de la clase trabajadora; es decir, la abolición de todas las clases sociales y su declaración y conversión en una sola clase de trabajadores, dueños del fruto de su trabajo, libres, iguales, honrados e inteligentes", como defendían Pablo Iglesias y los fundadores del PSOE y UGT.

Consideramos que SÍ existe una alternativa para utilizar toda la creatividad maravillosa de la que es capaz el género humano y esa alternativa se llama SOCIALISMO por lo que merece la pena seguir luchando para la conquista de un programa verdaderamente socialista que ponga las bases para la transformación de la sociedad. Te proponemos que te unas al debate y a la lucha, en defensa, y para poder llevar a cabo este programa que nos permitirá marchar con decisión hacia el verdadero socialismo, porque bajo el capitalismo no hay salida para la Humanidad.


COORDINADORA PROVINCIAL.
IZQUIERDA SOCIALISTA DE MÁLAGA-PSOE.A

(Recomendamos leer los tres apartados anteriores junto con el presente. Si quieres ponerte en contacto, para alguna pregunta o hacer alguna propuesta, ya que el debate sigue abierto, puedes dirigirte a):

is-psoe.malaga@terra.es

http://izquierdasocialistamalaga.blogspot.com