9 de mayo de 2014

EUROPEAS: Motivos para votar el 25 de Mayo.

PARA FRENAR A LA DERECHA EN EUROPA HAY QUE GIRAR A LA IZQUIERDA Y LUCHAR POR EL SOCIALISMO.-

En Europa se van a celebrar elecciones el próximo día 25 de Mayo en el contexto de la larga crisis que ha intensificado la concentración del capital financiero cada vez en menos manos, aumentando de forma alarmante la distribución desigual de la riqueza entre naciones, (confrontación Norte-Sur)  y sobre todo ensanchando la brecha entre la minoría de ricos capitalistas y la clase trabajadora que ha sido saqueada para fortalecer las arcas de la banca y de los monopolios.

Esa polarización de la riqueza, por la aplicación de las medidas de austeridad dictada por la Troika, ha conllevado el hundimiento de países enteros, como Grecia, Portugal, Italia, Chipre, Estado español, etc.,  hundiendo a las capas populares en una ciénaga de pobreza, paro masivo, marginalidad y miseria. 

A pesar de la campaña de propaganda de la derecha sobre la inminente salida de la crisis,  la economía europea sigue en situación de semi-recesión, con perspectivas moderadas de crecimiento ya que incluso la primera potencia del continente, Alemania,  que es vista como la locomotora de Europa, solo aumentó su crecimiento un raquítico 0,4 % del PIB en 2013.

Los efectos sociales,  consecuencia de los recortes y la austeridad,  están siendo devastadores en todo el continente europeo. Existe una desconfianza generalizada por parte de la clase trabajadora sobre la política oficial de las instituciones “democráticas” y no tan democráticas (quién elige al FMI o al Banco Mundial), una profunda crisis de credibilidad, que se ha reflejado en las recientes elecciones municipales de Francia con una abstención cercana al 38 % y una peligrosa subida de la derecha extrema, por los errores de la Socialdemocracia, que se arrodilla una vez más ante las exigencias del Capital Financiero. 

La emigración vuelve a ser un fenómeno de masas en el Estado español con la salida en busca de trabajo de 700.000 jóvenes que se ven forzados a abandonar el país, ante la abrumadora tasa de más del 57 % que azota el paro juvenil.  Durante la crisis se han desbocado las diferencias sociales y según datos de Eurostat, el 20 % más rico gana 5 veces más que el 20 % más pobre.

La respuesta de la clase trabajadora a esas políticas de ataques de los representantes de los grandes capitales está siendo cada vez más contundente, alcanzando cotas de participación y radicalización como hacía décadas que no se producían, existiendo una tendencia claramente ascendente según distintos países: Vimos explosiones sociales incluso en países ricos, como en Suecia y también en ciudades como Hamburgo en 2013, o en los barrios obreros de Londres en 2011 o la situación semi-insurreccional de los jóvenes franceses en 2010, o las continuas huelgas en Grecia.

En el Estado español, la brutal contra-reforma laboral del PP, los recortes impuestos por los poderes financieros, la bajada salarial y el descenso del nivel de vida de los trabajadores ha causado una situación de luchas obreras cada vez más firmes, duras y prolongadas. También la juventud ha venido luchando a través del Sindicato de Estudiantes y las organizaciones de padres y madres contra los ataques y recortes a la educación, impulsando una firme batalla con la Marea Verde, que junto a la Marea Blanca y demás colectivos, han rechazado con contundencia la política de derecha del Gobierno del PP. En los dos años del gobierno Rajoy se han destruido más de un millón de puestos de trabajo y el paro ronda los 6 millones, el 26 % de la población activa. El riesgo de pobreza y exclusión social afecta ya a casi el 30 % de la población. Según diversos medios de comunicación, el gas, el agua, la electricidad y el teléfono han subido en torno al 50 %  y los salarios han bajado un 10 % en los dos últimos años.

Un sector cada vez más amplio de la clase trabajadora y la juventud está sacando la conclusión de que es necesario romper con la lógica del capitalismo, abriendo el camino para el cambio social, porque ha quedado claro que la Europa de los Mercaderes, esa Europa de la Dictadura Financiera de la Troika que representa la Europa del Capitalismo de Casino, de desfalcos, saqueos, recortes, y corrupción ha fracasado, y por lo tanto, tenemos que continuar la lucha por la Europa de los trabajadores, por una Federación Socialista de la Europa de los Pueblos, porque a pesar de todas las dificultades, la única salida es confiar en las fuerzas de la clase trabajadora, en la capacidad de organizarnos, de unirnos para conseguir cambios.

Es una necesidad acuciante la defensa y la aplicación de un genuino programa socialista, porque  la situación de este modelo agónico que representa el capitalismo está agotado y requiere una batalla firme para empezar a construir un nuevo modelo de sociedad, profundamente democrática, socialista y solidaria, donde se antepongan los derechos y necesidades de los seres humanos por delante de la propiedad privada de las finanzas y  ponernos a trabajar unidos con el objetivo de desarrollar las fuerzas productivas para el bienestar de los trabajadores y nuestras familias.
Ante las elecciones europeas, los trabajadores no podemos ser neutrales y quedarnos en casa, pues la abstención nos perjudica, ya que si no votamos a partidos de izquierdas, que puedan defender nuestros intereses de clase en Europa, a la vez que apoyamos las reivindicaciones con nuestras luchas sindicales y políticas,  la derecha continuará con sus ataques y con sus recortes, robándonos las plusvalías con todas sus fuerzas para seguir acumulando riquezas y llenando las arcas de los banqueros y especuladores.

Pero votar solo no basta; nuestra propuesta es que cada trabajador, cada joven, cada persona que se considere de izquierdas, tiene que organizarse cada cual en el partido y sindicato que le parezca más conveniente, para defender y luchar por un programa genuinamente socialista, que contemple un plan de choque contra el paro, inversiones públicas en Sanidad, Educación, Servicios sociales, plan de viviendas sociales, (no a los desahucios), fortalecimiento de los derechos sociales y fomento de la producción, lucha contra la especulación y la corrupción, en definitiva, poner la economía al servicio del ser humano y no del lucro privado de una minoría de banqueros corruptos.

Para ello tenemos que luchar por la nacionalización del sector financiero para planificar la economía en bases socialistas, bajo control obrero mediante la democracia social y así, con una economía planificada democrática y científicamente, poner todas las fuerzas productivas instaladas al servicio de la sociedad, cumpliendo las aspiraciones del programa inicial del PSOE, que es “la completa emancipación de la clase trabajadora: es decir, la abolición de todas las clases sociales y su declaración y conversión en una sola clase de trabajadores, dueños del fruto de su trabajo, libres, iguales, honrados e inteligentes”, como defendían Pablo Iglesias y los fundadores del PSOE y la UGT.

¡¡ Por un Gobierno de las izquierdas en defensa de un programa auténticamente socialista para los trabajadores y nuestras familias¡¡

¡¡Porque votar solo no basta, organízate y lucha por tus derechos además de votar el 25 de mayo¡¡

IZQUIERDA SOCIALISTA DE MÁLAGA-PSOE-A

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8 de mayo de 2014

Por la readmisión incondicional de Juan Carrasco



¡¡NO A LA REPRESIÓN PATRONAL¡¡¡¡ EL JUICIO APLAZADO AL 17 DE JUNIO ¡¡
El 24 de febrero se celebró el juicio por el despido del compañero Juan Carrasco, veterano activista de la izquierda y delegado de CGT en la empresa Serunión (Málaga), una empresa hostelera que explota concesiones de cafeterías, comidas y demás servicios en colegios y hospitales en todo el estado. Esta es la segunda vez que el compañero Juan es despedido de Serunión fruto de su actividad sindical. La campaña pública por su readmisión, en la que la corriente marxista revolucionaria El Militante ha participado activamente, ha tenido un tremendo impacto. Entendemos esta campaña como una respuesta contundente de la clase trabajadora contra los ataques y la represión de nuestros derechos sindicales más básicos. 

Ante la ofensiva patronal, que aprovecha la crisis para laminar conquistas históricas y derechos ganados con el combate de generaciones de obreros y obreras, hoy es más importante que nunca defender un sindicalismo combativo y democrático que los haga frente. En empresas como Serunión y en tantas otras, aceptar los ataques, pactar EREs, ERTEs, despidos o el deterioro de las condiciones laborales es un tremendo error. Se puede luchar y se pueden frenar los ataques y así lo sienten miles de trabajadores. 


El juicio contra Juan Carrasco ha quedado aplazado hasta el 17 de junio, pero seguimos adelante con la campaña y volveremos al nuevo juicio con más razones aún, poniendo el acento en la lucha contra los abusos de la patronal y el sindicalismo amarillo. En el caso del despido del compañero Juan, nos enfrentamos también al hecho de que Serunión recurrió a miembros de UGT para que testificaran contra él.


La colaboración de estas personas con la dirección de la empresa en la vulneración de los derechos de sus compañeros es algo intolerable. Estas personas anteponen los intereses de la empresa antes que los de la plantilla, los de los propios afiliados a UGT o los principios más básicos de este sindicato. La dirección de UGT tiene que intervenir en esta situación e impedir que este sindicato participe en la represión a los derechos de los trabajadores. Son muchos los afiliados de UGT implicados en la lucha por la readmisión del compañero Juan Carrasco entendiendo que su despido forma parte de un plan de la empresa para atacar las condiciones laborales de todos los trabajadores.


¡Defender un sindicalismo de combativo, de clase y democrático!

6 de mayo de 2014

Ni dentro ni fuera del euro hay solución bajo el capitalismo.

Una Federación Socialista de Europa, la única alternativa a los recortes y la crisis
crisis_en_euroopaTemerosa de que las elecciones europeas del próximo 25 de mayo reflejen el profundo descrédito de los partidos y las instituciones implicadas en los recortes sociales, la burguesía ha redoblado su campaña mediática consistente en hacernos creer que lo peor de la crisis ya ha pasado y que la “etapa de sacrificios” está llegando a su fin. Pero en la Europa del capital, como en el resto del mundo, la crisis y las tendencias hacia la degradación social distan mucho de haber tocado fondo. Mientras habla de brotes verdes, la burguesía extiende su política de recortes y se prepara para una agudización de la confrontación contra la clase trabajadora.
Tras seis años de crisis y más de 1,6 billones de euros en ayudas públicas destinados a salvar la banca europea resulta que, según el propio FMI, “los estados no pueden dar por concluida la época de los espaldarazos a la banca” ya que a fecha de hoy hay “hasta 800.000 millones de euros en activos morosos en el conjunto de las entidades europeas, el doble que en 2009” (“La banca europea sigue en entredicho”, El País, 10/04/14). De hecho, las mayores necesidades de recapitalización se encuentran en la banca francesa (285.000 millones) y en la alemana (199.000). En Italia, la tercera economía de la zona euro, los créditos de dudoso cobro aumentaron un 25% en 2013, llegando a más de 150.000 millones de euros. La morosidad de la banca española equivale, según Bank of America/Merrill Lynch, al 21% del PIB (frente al 12% oficial) y la morosidad potencial es del 34%.
¿Hacia una mayor integración?
Todas estas cifras contrastan, por su magnitud, con los 55.000 millones de euros con los que se dotará al “Fondo Único de Resolución”. Teóricamente este fondo común permitiría afrontar quiebras y rescates bancarios sin desequilibrar las cuentas de los diferentes Estados. Sin embargo, cuando se entra en los “detalles” la realidad es bien distinta. El fondo no se creará hasta 2016 y no estará disponible hasta ocho años después. La explicación de que el fondo esté dotado de una cantidad de dinero tan pequeña, en comparación con los agujeros bancarios que potencialmente deberá afrontar, es que sólo se activaría después de un largo proceso de “recapitalizaciones internas” (es decir, de aportar fondos de procedencia nacional, sean públicos o privados). Como muy gráficamente señalaba un periodista: “los bancos son europeos en vida, cuando mueren y necesitan dinero de los contribuyentes pasan a ser nacionales”, y esto seguirá siendo así. En definitiva, que “cada palo aguante su vela”, que cada burguesía nacional haga frente, en mayor medida que hasta ahora, a las consecuencias económicas, sociales y políticas de las quiebras bancarias. 

En general, las contradicciones generadas por la existencia de una moneda única para economías y estados nacionales con dinámicas e intereses distintos (muchas veces opuestos) se mantienen. Los “problemas estructurales” que hicieron que la crisis se expresase con tanta virulencia en Europa siguen intactos. De los “eurobonos” ya ni se habla.
¿Brotes verdes?
austeridadwwwMás allá de la propaganda de los brotes verdes, los desequilibrios capitalistas se mantienen y no hay visos de estabilidad. La deuda pública, uno de los problemas que se pretendían erradicar y con el que se han justificado recortes sociales salvajes, no ha parado de crecer hasta alcanzar cotas históricas. En el conjunto de la zona euro, entre 2007 y el cuarto trimestre de 2013 la deuda pública pasó del 66,4% al 95,1% del PIB. En Grecia del 107,4% al 175,1%: Italia del 103,3% al 132,6%; Portugal del 68,4% al 129%; Irlanda del 24,9% al 123,7%; Francia del 64,2% al 93,5%; España del 36,3% al 93,9%; Alemania del 65,2% al 78,06%. Y todo eso en una situación en que la economía europea sigue en situación de semiparálisis. El PIB del conjunto de la zona euro cayó un 0,5% en 2013. Tarde o temprano, la combinación de una deuda creciente y un crecimiento prácticamente nulo llevará a nuevas situaciones de impago.

Es increíble el descaro con el que los capitalistas son capaces de pintar de color de rosa la catástrofe económica y social que su sistema genera. Recientemente, los periódicos se llenaban de titulares anunciando que Irlanda “vuelve a ser un país soberano” y ha salido del rescate “sin muletas”. Les faltó explicar que la falta de muletas es porque la economía irlandesa se ha quedado sin piernas, brazos, ni cabeza… El déficit público está en el 7,5% y la deuda pública supera la cima considerada catastrófica del 120%. El desempleo alcanza el 13% y estaría más alto si no fuera porque el 20% de los jóvenes entre 15 y 29 años se ha ido del país. Los recortes llevados a cabo desde noviembre de 2010 ¡equivalen prácticamente al 20% del PIB! ¡Menuda vuelta a la “normalidad”! Pero es que, además, los ataques continuarán. Una de las medidas que están barajando es que a los parados que rechacen el llamado JobBridge, un sistema de prácticas sin remunerar, se les retire el subsidio de desempleo. 

También en abril Grecia saltaba a los titulares por su “regreso triunfal” a los mercados. Sin embargo, la economía griega cerró 2013 con una caída del 3,9% de su PIB y lleva acumulado desde el inicio de la crisis una contracción del 26,2%. La deuda pública está 40 puntos por encima de 2009. Las exportaciones, a pesar de la drástica reducción salarial (la famosa “devaluación interna”) están 15 puntos por debajo del nivel previo a la crisis. Y, a finales de marzo,  han aprobado un nuevo paquete de recortes.
La socialdemocracia se implica a fondo con los capitalistas
Las consecuencias sociales y políticas de la crisis son muy profundas. De entrada, la burguesía europea se ha quitado definitivamente la careta de representante de un modelo de “capitalismo de rostro humano”, dotado de garantías sociales y democráticas supuestamente indestructibles. Su agresividad, que se está extendiendo cada vez más claramente del ámbito social al de los derechos democráticos, se debe a que ha sacado la conclusión de que la única manera de preservar sus beneficios es acabando con las conquistas históricas de la clase obrera, aunque al emprender este camino destruya la base social que ha sustentado décadas de relativa estabilidad política. Como señalaba gráficamente ya en 2007 Denis Kessler, ex vicepresidente de la patronal francesa Medef, “hay que salir de 1945 y deshacer metódicamente todo el programa [puesto en marcha en los primeros diez años de posguerra] del Consejo Nacional de la Resistencia Antifascista”.

La combinación de los efectos de la crisis capitalista y la política de recortes ha llevado a una aceleración impresionante de la desigualdad social y del empobrecimiento. En tan sólo cuatro años, de 2008 a 2012, el porcentaje de personas pobres o en situación de exclusión social pasó del 17% al 24,8%, alcanzando a 124,5 millones de personas. En el mismo periodo la renta media de los hogares se redujo un 8,5%.
Y la austeridad es la receta de todos los gobiernos que aceptan la lógica del capital, sean de derechas o socialdemócratas. En Francia, la apuesta decidida del gobierno de Hollande de recortar drásticamente los gastos sociales tiene varias implicaciones. En primer lugar, que los planes de recortes no sólo no se han detenido en los llamados países “periféricos” sino que estamos asistiendo a una intensificación de los mismos en las economías centrales. La Comisión Europea señalaba recientemente a Italia y Francia como los “nuevos enfermos de Europa” instándoles a poner en marcha ya las “reformas estructurales pendientes”. En segundo lugar, corona el proceso de implicación de la socialdemocracia en la política de recortes —iniciada con el gobierno de Papandreu en Grecia y de Zapatero en el Estado español— y su completa sumisión a los dictados de la burguesía. Confirma que no hay posibilidad de ningún bloque capitalista antirrecortes opuesto al austericidio de Merkel ya que su política no obedece a un “error”, sino a una necesidad estratégica de la burguesía europea. hollandevallsss
A pesar del batacazo del PSF en las elecciones municipales de marzo, la conclusión que sacan los dirigentes socialdemócratas, en boca del nuevo primer ministro Manuel Valls, es que hay que ir “más lejos y más rápido”. De hecho, el plan aprobado a finales de abril implica una reducción de impuestos a los empresarios por valor de 38.000 millones, que será compensado, entre otras medidas, con una subida de impuestos indirectos de 10.000 millones, un recorte en sanidad pública de otros 10.000 millones y un recorte en “otras presentaciones sociales” de 11.000 millones. La decisión del gobierno del PSF de enfrentarse a la clase obrera es firme. El Comisario de Estrategia y Planificación del gobierno francés Jean Pisani-Ferry señalaba en una entrevista: “el síndrome francés en el que el gobierno intentaba introducir alguna reforma, la calle rechazaba el plan y, con el gobierno derrotado, todo se bloqueaba, ha quedado atrás (…) Hemos llevado a cabo reformas del mercado de trabajo, de las pensiones, de la formación profesional, y lo haremos con el seguro de desempleo y con el gasto público” y concluye: “En todo caso, va a doler”. 

En Alemania el SPD se ha convertido en el principal socio de gobierno de Merkel. Con ello la socialdemocracia, lejos de imprimir un “sello social” a la política de este gobierno da un espaldarazo político al principal impulsor de los recortes en Europa. A cambio de la implicación de la socialdemocracia en la política antisocial de la CDU, la derecha aceptó establecer un salario mínimo, pero dadas las ambigüedades y plazos de aplicación, la efectividad práctica de esta medida para contrarrestar las lamentables condiciones salariales de los sectores más oprimidos será mínima. Lo mismo podemos decir del anuncio de la jubilación a los 63 años, sólo aquellos que hayan cotizado 45 podrán acogerse a la misma.
La socialdemocracia parece querer competir con la derecha imitando su política en todos los terrenos. En Francia el gobierno del PSF ha hecho suya la política de deportaciones contra los inmigrantes y en Alemania la ministra de Trabajo, del SPD, ha sido una de las principales impulsoras de la ley que plantea la expulsión de los inmigrantes comunitarios que lleven seis meses sin trabajo. Fue el gobierno regional de Hamburgo, en manos del SPD, el impulsor del estado de sitio que afectó a 100.000 personas a raíz de la explosión social desatada por el desalojo del centro cultural de izquierda Rote Flora.
Crisis prerrevolucionaria en Grecia
En Grecia se vive una barbarie. El número de personas en hogares en los que nadie trabaja ha pasado de 545.000 en 2010 a más de un millón en 2012. Sólo el 10% de los parados (situación en la que se encuentra el 33% de la población, según el sindicato GSEE) recibe ayuda del Estado. A un tercio de los trabajadores en activo se le debe tres o más mensualidades. Los pensionistas tienen que esperar entre uno y cuatro años para empezar a cobrar su pensión. El ingreso medio de las familias ha descendido un 40%, algo nunca visto en tiempos de paz. Mil hogares al día se quedan sin luz por falta de pago (son 350.000 los que están en esta situación). Dos mil trescientas personas al día pierden el acceso a la sanidad pública gratuita (situación en la que se encuentra el 30% de la población) y enfermedades erradicadas, como la malaria y la peste, han vuelto. El 40% de la población “ahorra” en comida para poder comprar medicinas. Esta situación intolerable ha llevado, según cifras oficiales, a 2.500 personas al suicidio en cuatro años, más de una al día. Yanis Varoufakis, profesor de economía de universidad de Atenas, señala que “Grecia se encuentra en una situación parecida a 1943, bajo la ocupación nazi, cuando los griegos apenas tenían para comer”.
Desde que comenzó la crisis, la clase obrera griega ha hecho todo lo posible para derrotar la ofensiva capitalista: 35 huelgas generales desde 2010, la última el pasado 9 de abril, además de multitud de luchas sectoriales y de empresa, incluyendo ocupaciones, que han tenido un tremendo impacto y han generado una situación prerrevolucionaria. La burguesía ha respondido a este proceso de resistencia, organización y radicalización, intensificando la represión policial, criminalizando a la izquierda, azuzando a las bandas fascistas de Amanecer Dorado... 

greecdemoooEste endurecimiento se acentuó tras fracasar su intento de estabilizar la situación política convocando elecciones generales en mayo de 2012. Pretendían dotar al gobierno de “legitimidad democrática” para poder contraponerla a la contestación social en la calle. Pero el ascenso de Syriza, los malos resultados de Nueva Democracia (ND) y el colapso de los socialdemócratas (PASOK), no les permitió formar gobierno. Tuvieron que convocar nuevas elecciones un mes después. La burguesía respondió con una campaña de miedo, augurando caos y guerra civil lo que, unido a las vacilaciones de la dirección de Syriza (que aún así mejoró sus resultados anteriores), les permitió, a corto plazo y por los pelos, salvar la situación formando un débil gobierno de coalición entre ND, PASOK y Dimar.  

La actitud represiva del gobierno —como reflejo de esa debilidad— contra el movimiento obrero dio un salto con la militarización de la impresionante huelga indefinida del Metro y de la Marina Mercante en el invierno de 2013. En mayo de 2013 se abrió la perspectiva de una huelga indefinida del profesorado. El gobierno envió policías a las casas los profesores con cartas amenazando de despido. El primer ministro Samara, de ND, declaró que prefería el derrocamiento del gobierno a ceder. Este órdago animó el movimiento por abajo: la perspectiva de derribar al gobierno era un aliciente. Tras la amenaza de Samaras, el profesorado participó masivamente en las asambleas y aprobó de manera aplastante (92%) la huelga indefinida. Sin embargo, la dirección del sindicato, con la participación del KKE y de Syriza, desconvocó la huelga argumentando que “no había condiciones”.
Desactivado el conflicto educativo, Samaras decretó el cierre de la televisión pública (ERT). Los trabajadores ocuparon las instalaciones e hicieron un llamamiento a apoyar su lucha, desatando un movimiento de solidaridad sin precedentes. Esta respuesta obrera provocó una crisis de gobierno, con la salida de Dimar y un debilitamiento todavía mayor de su exigua mayoría parlamentaria. Otro acontecimiento de enorme impacto fue el asesinato a manos de un fascista de Amanecer Dorado, el 18 de septiembre, del cantante de rap Pavlo Fryssas, conocido por su militancia de izquierdas. Después de numerosas manifestaciones espontáneas, los dirigentes de los principales sindicatos y partidos de izquierda convocaron una movilización antifascista con decenas de miles de trabajadores y jóvenes exigiendo la disolución de Amanecer Dorado.
Había tanta indignación que el gobierno corría el riesgo de ser arrollado. Por eso detuvieron a parte de la dirección de Amanecer Dorado. El objetivo no era defender la “democracia” sino tratar de mantener la estabilidad del desacreditado régimen burgués.
En las pasadas elecciones Amanecer Dorado obtuvo un 7%. Es un reflejo de la enorme polarización política existe. Este movimiento fascista se nutre de la desesperación de sectores de capas medias, empobrecidos por la crisis, y de trabajadores y jóvenes desclasados y lumpenizados. Obviamente, un elemento clave para su desarrollo es el apoyo de sectores de la clase dominante y sus vínculos con el aparato del Estado. Para la burguesía constituyen un complemento importantísimo a la represión “oficial” del Estado. Aunque quieran tenerlos bajo control, para no precipitar un levantamiento revolucionario de la clase obrera, no van a prescindir de ellos en un momento de auge de la lucha obrera y juvenil. A primeros de abril se hacía público un vídeo con la grabación de un encuentro del, hasta ese momento, jefe de gabinete del primer ministro Samaras, con un líder del partido neonazi.
La responsabilidad histórica de Syriza
Pero lo más importante de la situación en Grecia es que la correlación de fuerzas sigue siendo muy favorable a la clase obrera. Pese al colapso económico y la debacle social, un sector cualitativamente decisivo de la clase obrera y la juventud ha sacado la conclusión de que es necesario romper con el capitalismo y está dispuesto a luchar por ello. Ese es, esencialmente, el significado del incremento del voto a Syriza. 
Syriza ha superado al PASOK, convirtiéndose en primera fuerza de la izquierda. Esto es un acontecimiento político de gran trascendencia. Ahora las encuestas le sitúan como partido más votado, superando a la derecha de ND, mientras el PASOK paga su completa traición con una intención de voto cada vez más residual, en torno al 5%. Pero a medida que la posibilidad de gobernar se aproxima, aumenta la presión de la clase dominante sobre los dirigentes de Syriza que en lugar de resistir están haciéndose eco de este chantaje, con un claro giro hacia la conciliación en el discurso de sus dirigentes y en su actuación práctica. SYRIZAAAA
Sin embargo, la caída del odiado gobierno de Samaras y la formación de otro encabezado por Tsipras tendría un efecto electrizante en la clase obrera griega y europea. Las elecciones europeas de mayo, que coinciden con las municipales griegas, serán un barómetro de lo que puede ocurrir. Si Syriza y el Partido Comunista (KKE) obtuvieran en las próximas elecciones generales una mayoría parlamentaria, la dirección de esta última formación, pese a su sectarismo, tendría muy complicado oponerse a un gobierno de izquierdas. En cualquier caso, un gobierno de Syriza recibiría una enorme presión del movimiento obrero y la juventud. Las masas lo verían como un logro de su lucha y una oportunidad histórica para poner fin a la pesadilla actual. Todos los elementos de revolución que existen en la situación política griega se podrían desarrollar a un nivel superior. Las embestidas de la reacción contra un gobierno dispuesto a resistirse a la política de recortes podrían radicalizar aún más el movimiento obrero, abriendo un nuevo periodo de la lucha de clases donde el derrocamiento del capitalismo se pondría en el orden del día con toda crudeza.
Una Federación Socialista de Europa, la única alternativa a los recortes y la crisis
La respuesta a los ataques de la burguesía por parte de la clase obrera europea ha sido contundente, alcanzando una participación y radicalización como hacía décadas no se producía. Y es sólo el principio. En 2011 la clase obrera francesa puso contra las cuerdas al gobierno de Sarkozy en un movimiento que tuvo elementos insurreccionales. En Portugal, desde el rescate de 2011, se han producido movilizaciones constantes, cuatro huelgas generales y varios momentos en los que la caída del gobierno derechista de Passos Coelho estaba implícita. En el Estado español la reciente movilización multitudinaria del 22-M y las movilizaciones estudiantiles son los últimos ejemplos de un claro incremento de la lucha, de la conciencia y de un proceso de autoorganización del movimiento de los trabajadores y de la juventud. El incremento de la intención de voto a Izquierda Unida es un reflejo electoral, muy positivo, de este proceso.

Financial Times, en un artículo de marzo de 2010, expresaba claramente los temores de la clase dominante sobre el futuro: “Lo que será crucial en los próximos años, no es la simple amplitud de la deuda, sino saber si los gobiernos están en posición de encontrar un medio eficaz de reducirla (…) sin provocar (en el mejor de los casos) una inestabilidad política o (en el peor) una verdadera revolución”. Efectivamente, el futuro es de revolución. Dentro o fuera del euro, dentro del marco del sistema capitalista, la burguesía intentará descargar sobre los hombros de los trabajadores el peso de la crisis, y los problemas para la mayoría de la población seguirán siendo los mismos. La auténtica disyuntiva no es euro sí o euro no sino capitalismo o socialismo, luchar por  la Federación Socialista de Europa para salir de la catástrofe que nos amenaza.
MIRIAM MUNICIO. 

5 de mayo de 2014

CORRUPCIÓN DE ALTA VELOCIDAD:

Agentes de la Guardia Civil están llevando a cabo una operación simultánea en Madrid y Barcelona para investigar una presunta malversación de fondos públicos en la construcción del AVE en Barcelona, han informado a Efe fuentes cercanas a la investigación. Según estas fuentes, en Barcelona se están registrando las sedes de Adif y de la constructora Corsan Corviam en la calle de Bruc de la capital catalana, mientras que en Madrid la Guardia Civil también ha acudido a la sede del gestor de infraestructuras ferroviarias. Asimismo, se están registrando las sedes de otras empresas y domicilios particulares, en una operación en la que se prevé que se practiquen diversas detenciones y se lleven a cabo más registros.”(La Opiniòn de Málaga 5-5-14)

La realidad refleja la corrupción de un sistema burocratizado, heredero de la dictadura franquista, que nunca fue saneado en la llamada Transición, que se sigue apropiando de la riqueza creada por duros años de trabajo y esfuerzos de la clase trabajadora, por lo que el PP debe ampliar su explicación de la “herencia recibida” y no circunscribirla a solo los dos últimos años.  

La realidad es que la política liberal-burguesa que se ha venido practicando, basada en la explotación, las estafas y la opresión de la clase dominante contra los interese de la clase trabajadora, ha conseguido que cada vez menos gentes, los capitalistas,  tenga más dinero y más gentes, los trabajadores y capas medias, tengan menos dinero.

Con esta realidad histórica queda verificada la previsión de Marx, cuando dijo que “el desarrollo del capitalismo se produciría con una concentración de riqueza cada vez en menos manos de un puñado de capitalistas”. En la actualidad, los 3 individuos más acaudalados del planeta poseen tanta riqueza como 3.500 millones de personas, que representan el 50 % de toda la población mundial.

El sistema actual de “democracia burguesa” es en realidad una farsa, (O peor, la dictadura financiera del gran capital) pues siguiendo la lógica del capitalismo, se compran y se venden los puestos de acuerdo con la ley de la oferta y la demanda, utilizando dinero A, B, o C, ganando los escaños y las representaciones, no los ciudadanos más honrados o que tengan mejores ideas, proyectos o conocimientos, sino los más dóciles que se convierten en mercenarios de los que detentan el capital y sufragan sus costosas campañas electorales, por lo que es necesario luchar por modificar esta falsa democracia e intentar conseguir una sana democracia obrera, la democracia ciudadana, cooperativa y socialista, al servicio del pueblo y que combata a fondo a los corruptos.

El PP ha cargado sobre las espaldas de los contribuyentes menos favorecidos las estafas, bancarrotas y chanchullos de los Empresarios que han sido privilegiados por los políticos a su servicio, aunque ahora, ante tal cúmulo de procesos de esos presuntos delincuentes por el elevado número de casos de corrupción, un verdadero huracán de pesimismo disimulado, sopla en la cúpula del partido de Rajoy, cuya cúpula presiente que  las elecciones europeas pueden convertirse en su tumba, donde pueden ser sepultados por los efectos de los “sobres B” y los casos como el de la Gürtel y otros, que impregnan todo el sistema, sin que la justicia acelere su veredicto, lo que es visto por los ciudadanos como una connivencia de amplios defensores del aparato del estado con los responsables de la corrupción.

La consecuencia de toda esta podredumbre, no es solo la descrita de saqueo a los más pobres en beneficio de los banqueros y multinacionales, sino una alarmante subida en la abstención que es un fenómeno que indica el rechazo a la política antisocial, de escasos controles democráticos, ante la cual, las direcciones de los partidos mayoritarios no rectifican y los minoritarios no tienen recursos para competir, porque cuesta con ese modelo cientos de miles de euros llegar un obrero al Parlamento.

Para ir concluyendo, la pandilla que nos gobierna deberían dejar de hablar de una vez de la “herencia recibida”, porque el pueblo está asqueado de la impunidad de esta situación que refleja la corrupción generalizada, que corroe el sistema, amparada por una enorme maquinaria de burócratas inútiles y demasiado bien pagados, que encima mantienen conexiones muy ventajosas con empresarios que donan importantes sumas para favorecer las contratas de sus negocios.

Por eso, nosotros insistimos en que cualquier gobierno que no rompa con la lógica del capitalismo se ve forzado a aplicar una política antisocial, que viene impuesta por la Dictadura de la Troika, que permite a los capitalistas y sus defensores mercenarios apropiarse de las plusvalías que generan los asalariados, que están siendo saqueados impunemente, por la incapacidad de los representantes públicos de oponerse a las órdenes de las fuerzas financieras del capital,  y luchar decididamente contra la corrupción, persiguiendo, no solo a los corruptos, sino a los empresarios corruptores;  Pero la derecha en el Gobierno no duda en continuar los recortes y la política de austericidio permanente para salvar a los mafiosos que han venido produciendo enormes desfalcos, cobros de comisiones apañadas e infinidad de estafas  y que han puesto a buen recaudo en Paraísos Fiscales y cuentas blindadas de los bancos, que son la mayoría “colaboradores necesarios” de este colosal robo a los ciudadanos decentes; y encima, si algún pez gordo es condenado, se apresuran a preparar el indulto que muestra ante los ojos de los ciudadanos a qué clase defienden y con qué métodos de connivencia con el capital funciona este podrido sistema capitalista.

Ahora nos llaman a las urnas para que votemos este 25 de Mayo, pero el malestar de los trabajadores ante este estado de cosa les invita a la abstención, que es precisamente lo que le interesa a la Derecha Europea para seguir marcando su política en contra de los pueblos. Por eso, nos tenemos que rebelar y luchar un por gobierno de las izquierdas en defensa de un programa auténticamente socialista que defienda los intereses de la clase trabajadora y nuestras familias. Por eso, decimos que tenemos que movilizarnos e ir a votar, pero que el voto solo no basta, sino que tenemos que organizarnos para luchar a fondo por cambiar el modelo de sociedad, porque bajo el capitalismo nunca podrán resolverse los problemas sociales.  
¡¡Por un gobierno de los trabajadores en defensa del genuino socialismo ¡¡ 
¡¡ Por la democracia obrera ¡¡ 
¡¡Corrupción: Tolerancia CERO ¡¡

ÁREA DE COMUNICACIÓN Y FORMACIÓN.
IZQUIERDA SOCIALISTA DE MÁLAGA-PSOE-A.
ispsoeandalucia.malaga@gmail.com




2 de mayo de 2014

LA CRISIS CAPITALISTA:

“Ninguna formación social desaparece antes de que se desarrollen todas las fuerzas productivas que caben dentro de ella, y jamás aparecerán nuevas y más altas relaciones de producción antes de que las condiciones materiales para su existencia hayan madurado en el seno de la propia sociedad antigua” (1) 

Todos los periodos de auge y depresión del sistema capitalista muestran rasgos comunes y aspectos diferentes. No obstante, cuando abordamos el análisis de la crisis del capitalismo nos interesa conocer cuáles son sus causas esenciales, su mecánica interna, teniendo en cuenta además que Marx no dejo acabado en ningún trabajo una sistematización teórica de las crisis. Este hecho reconocible no impide entender sin embargo, que toda la obra de Marx esta recorrida por la idea de que las crisis son inseparables del modo de producción capitalista.

Para los teóricos de la economía burguesa hinchados por el método del empirismo y su formación filosófica positivista, el proceso de producción y acumulación capitalista es ilimitado. Su concepción del desarrollo histórico descarta que el capitalismo sea una formación social transitoria. Como siempre ocurre, cualquier clase dominante de una sociedad basada en la opresión de clase considera su posición en el desarrollo de la civilización humana como el último escalón del progreso. Ocurrió con los patricios en la sociedad esclavista, ocurrió con la nobleza en la sociedad de la servidumbre feudal y, como no podía ser menos, ocurre con la burguesía en la sociedad capitalista. Esta forma de razonar es un reflejo de las condiciones de existencia de estos señores pues, tal como Marx afirmó, "en última instancia el ser social determina la conciencia".

En general todas las escuelas de la economía política burguesa consideran que cuando la crisis estalla, tan sólo se necesita encontrar aquellos factores con los que lograr el restablecimiento  del equilibrio entre la producción y la demanda, para resolver el problema. En otras palabras, los teóricos burgueses consideran resoluble el fenómeno de las crisis, que representan como accidentes puntuales en un proceso de ascenso continuado de producción y creación de civilización.

Para la economía marxista, que se basa en el materialismo dialéctico, el punto de partida para abordar el problema de las crisis capitalistas es justamente el contrario. El sistema capitalista tiene un carácter transitorio, no es eterno, como ninguna formación socioeconómica ni modo de producción lo es. Por esa razón es necesario establecer las relaciones que existen entre el desarrollo del capitalismo con sus crisis, que aparecen cíclicamente y son consustanciales a él, y los propios límites objetivos del capitalismo.

La anarquía de la producción capitalista.
Marx, en El Capital, demostró las leyes que explican el funcionamiento de la producción, la distribución y el consumo de mercancías y que caracterizan el sistema capitalista. Para Marx el motor del sistema capitalista es la lucha por el máximo beneficio, lo que supone una diferencia fundamental con otros modos de producción anterior. Además lejos del cuadro idílico que los economistas burgueses pretenden transmitir sobre el funcionamiento lógico y ordenado del capitalismo, Marx señaló su carácter anárquico. La producción capitalista no esta fundamentada en ningún plan económico, sino en las fuerzas ciegas del mercado, y este hecho es lo que hace que la acumulación capitalista siempre choque contra límites.

Si consideramos los países avanzados durante los últimos veinte años, el crecimiento económico y la aplicación de nuevas tecnologías de la información crearon las condiciones para que los "teóricos" de la burguesía desarrollaran "nuevos paradigmas" económicos. El ciclo virtuoso de la nueva economíaparecía no tener fin. Las acciones se disparaban, las empresas de Internet crecían sin freno, las industrias tecnológicas especialmente las ligadas con las telecomunicaciones y la telefonía móvil conseguían beneficios históricos, la bolsa rompía todos los límites, y el consumo había encontrado un nuevo Eldorado. Todos los hechos aparentemente desmentían la teoría marxista de la crisis de sobreproducción, y sin embargo, para mal de la burguesía y sus abogados en el mundo culto y refinado del pensamiento económico, ésta llegó y afectó al corazón del Imperio, a los EEUU. Actualmente la crisis de sobreproducción y sus efectos recesivos, afectan al conjunto de la economía mundial. EEUU, América Latina, Japón, África, están inmersos de lleno en la recesión, incluso Europa esta viviendo los primeros coletazos de la caída económica.

Los marxistas situamos las causas de las crisis capitalistas en el propio corazón del sistema, en la contradicción derivada del carácter social que la producción adquiere bajo el capitalismo y el carácter individual de la apropiación. Bajo el capitalismo el desarrollo de las fuerzas productivas y la división internacional del trabajo ha transformado completamente el carácter de la producción. Ésta se realiza como producción en masa, donde la participación de millones de trabajadores es imprescindible para asegurar el funcionamiento cotidiano del sistema.

Como resultado lógico de la concurrencia capitalista, entre los dueños de capital se desata una feroz competencia por conseguir una tasa de beneficios mayor, hecho que tendrá implicaciones muy serias en el funcionamiento general del sistema. Normalmente los capitales afluirán a aquellas ramas de la producción que ofrecen más margen de ganancia, aunque ello implique un elevado desembolso de capital fijo. Es lo que ha ocurrido en la segunda mitad de los años 90 en EEUU, donde las inversiones en tecnología de la información (ordenadores, chips, redes, telefonía móvil) han crecido extraordinariamente hasta alcanzar en ese periodo el 80% de la inversión de capital total en EEUU. Mientras las ventas compensen el desembolso de la inversión, ésta será rentable pues los beneficios están asegurados. Sin embargo, en un momento dado, estas inversiones que lógicamente se transforman en bienes de consumo, llegan a un límite. Muchos capitalistas han invertido sus capitales en estos sectores punta con el objetivo de conseguir beneficios rápidos y mayores que en otras ramas de la producción, pero al final se produce una sobre-inversión de capital, es decir las inversiones no se amortizan tan rápidamente e incluso no compensan porque el mercado esta saturado de mercancías. Ésta es actualmente la situación con los ordenadores y toda la industria de telecomunicaciones. La consecuencia de esta sobre-inversión constante en bienes de capital con el objetivo de obtener más beneficios, consecuencia lógica de la producción capitalista, es la sobreproducción y la sobrecapacidad productiva instalada. En definitiva existe demasiada abundancia de todo, abundancia que el mercado no puede absorber. A partir de ese momento comienza la espiral de caída en la tasa de beneficios, desinversiones, despidos masivos, cierre de fábricas, en definitiva destrucción de fuerzas productivas. Como Marx señaló, las crisis son la prueba de la rebelión de las fuerzas productivas contra la camisa de fuerza de las relaciones de propiedad capitalista.

La crisis de sobreproducción.
Marx afirmó invariablemente que las crisis periódicas de sobreproducción son el reflejo de los límites del proceso de acumulación y que las razones de estos límites no hay que buscarlas en causas externas al proceso productivo, ni en factores parciales, sino que forman parte inseparable de la dinámica interna de la producción capitalista y la materialización de la plusvalía.

El capitalismo tomado como sistema socioeconómico está condenado. Al igual que los modos de producción que le precedieron, el choque entre el avance de las fuerzas productivas y la camisa de fuerza de las relaciones de propiedad y el estado nacional provocan crisis tras crisis, creando las condiciones materiales para su derrumbe. Sin embargo Marx negó que el capitalismo muriese de muerte natural, pues la clase dominante buscaría salidas a la crisis orgánica de su sistema aunque eso supusiese aplastar a los trabajadores físicamente y poner a la civilización al borde de la destrucción. Los abogados del capital pronto olvidan que en el siglo pasado dos guerras mundiales y regímenes monstruosos como el de Hitler, Mussolini o Franco fueron la respuesta del capital a la amenaza de la revolución mientras en el mundo, y especialmente en el continente europeo, la sangre inocente de millones de trabajadores y jóvenes se vertía para mantener a flote el sistema.

En realidad, la violencia y la destrucción son signos genéticos de esta sociedad; por eso el capitalismo no es reformable. La crisis del capitalismo y el avance de las fuerzas productivas han creado condiciones maduras para la transformación de la sociedad y el desarrollo de otro modo de producción superior, basado en la socialización de los medios de producción y la planificación democrática de la economía. No obstante, para alcanzar esa situación, como Marx y los grandes teóricos del marxismo no se cansaron de señalar, es necesario el derrocamiento revolucionario de la burguesía y, para ello, la acción consciente de la clase obrera es imprescindible. Es decir: el factor subjetivo, la existencia de una dirección revolucionaria de las masas oprimidas, es una condición indispensable para liquidar el orden capitalista.

La polémica de las crisis en la izquierda marxista.
Si el análisis anterior siempre ha sido el punto de partida de los marxistas revolucionarios, la cuestión de las crisis y su casuística ha provocado polémicas intensas en el seno del movimiento marxista.

Rosa Luxemburgo, que dedicó una parte muy importante de su producción teórica al análisis de las crisis y su metodología, mantuvo una ardua discusión al respecto con Lenin y Trotsky y otros dirigentes del Partido Bolchevique. En su obra La acumulación del capital, Rosa Luxemburgo se interroga sobre la dinámica interna de las crisis de sobreproducción. Para ella el factor que explicaba la resolución de estas crisis era el hecho de que el capitalismo no existía de forma pura, es decir: la sociedad capitalista dividida en asalariados y dueños de medios de producción coexistía con otras formas económicas no capitalistas que eran dominantes en las colonias y todavía sobrevivían en aquellos países donde el capitalismo estaba ampliamente desarrollado. De estas zonas y países provenía la demanda necesaria para resolver las dificultades que se presentaban a la acumulación, pero al mismo tiempo creaban las condiciones para la crisis del sistema y su colapso.

"De este modo, mediante el intercambio con sociedades y países no capitalistas", escribía Rosa Luxemburgo, "el capitalismo va extendiéndose más y más, acumulando capitales a costa suya, al mismo tiempo que los corroe y los desplaza para suplantarlos. Pero cuantos más países capitalistas se lanzan a esta caza de zonas de acumulación y cuanto más van escaseando las zonas no capitalistas susceptibles de ser conquistadas por los movimientos de expansión del capital, más aguda y rabiosa se hace la concurrencia entre los capitales, transformando esta cruzada de expansión en la escena mundial en toda una cadena de catástrofes económicas y políticas, crisis mundiales, guerras y revoluciones.

"De este modo el capital va preparando su bancarrota por dos caminos. De una parte, porque al expansionarse a costa de todas las formas no capitalistas de producción, camina hacia el momento en que toda la Humanidad se compondrá exclusivamente de capitalistas y obreros, haciendo imposible, por tanto, toda nueva expansión y, como consecuencia de ello, toda acumulación. De esta manera, en la medida en que esta tendencia se impone, el capitalismo va agudizando los antagonismos de clase y la anarquía política y económica internacional en tales términos que mucho antes que se llegue a las últimas consecuencias del desarrollo económico, es decir, mucho antes de que se imponga en el mundo el régimen absoluto y uniforme de la producción capitalista, sobrevendrá la rebelión del proletariado internacional, que acabara necesariamente con el régimen capitalista" (Rosa Luxemburgo, La acumulación de capital, Editorial Grijalbo, México 1966, página 380).

La rebelión del proletariado mundial se produjo con las convulsiones de la I Guerra Mundial, donde las contradicciones inter-imperialistas, la lucha encarnizada por los mercados y el reparto colonial jugaron el papel decisivo. Sin embargo, en esta interpretación de las crisis y sus causas, Rosa Luxemburgo comete varios errores.

En primer lugar, la concurrencia de los capitales en el mercado mundial, y más específicamente en los países coloniales, no se debe a la imposibilidad de realizar la plusvalía en las metrópolis imperialistas, sino a la búsqueda de tasas de ganancias más elevadas. En segundo lugar, el capitalismo se desarrolla, tal como Marx explicó en El Manifiesto Comunista, integrando al conjunto del planeta en un único mercado mundial mediante la producción y comercialización de mercancías. Es falso que, en la medida en que la humanidad se va polarizando entre asalariados y capitalistas, el proceso de acumulación se vea totalmente imposibilitado, como la experiencia ha demostrado; del mismo modo que es falsa la idea de que el final del reparto colonial y el desarrollo de las formas de producción capitalistas como dominantes en estos países hacen imposible toda nueva expansión. Una crítica razonada de las posiciones de Rosa Luxemburgo, así como una formulación mucho más sólida y convincente de las causas de las crisis, la encontraremos en los trabajos económicos de Lenin y Trotsky, especialmente en El imperialismo, fase superior del capitalismo, así como en los polémicos textos que sobre esta materia escribió Trotsky en los años veinte y que abordaremos en próximos artículos.

Las causas motrices de la crisis.
La lucha por las colonias sigue siendo una parte de la política del capitalismo imperialista. Por completamente que sea dividido el mundo, el proceso nunca termina, sino que coloca una y otra vez en el orden del día la cuestión de la nueva división del mundo de acuerdo con las nuevas relaciones entre las fuerzas imperialistas.

La curva de desarrollo económico tiende, a través de todas sus oscilaciones hacia abajo, y no hacia arriba. Sin embargo, ¿quiere decir esto que el fin de la burguesía llegará automática y mecánicamente? De ningún modo. La burguesía es una clase viva que ha retoñado sobre determinadas bases económico–productivas. Esta clase no es un producto pasivo del desenvolvimiento económico, sino una fuerza histórica, activa y enérgica. Esta clase ha sobrevivido, o sea que se ha convertido en el más terrible freno de la evolución histórica, lo cual no quiere decir que esta clase esté dispuesta a cometer un suicidio histórico ni que se disponga a decir: "Habiendo reconocido la teoría científica de que yo soy reaccionaria, abandono la escena." Evidentemente ¡esto es imposible! Por otra parte no es suficiente que el Partido Comunista reconozca a la clase burguesa como condenada y casi suprimida para considerar segura la victoria del proletariado. No. ¡Todavía hay que vencer y tirar abajo la burguesía! (León Trotsky, Una escuela de estrategia revolucionaria
Ediciones del Siglo, Buenos Aires 1973)

En el artículo anterior señalábamos las polémicas que se desarrollaron en el movimiento marxista a la hora de caracterizar las causas motrices de las crisis. Como explicábamos, la lucha por el mercado colonial juega un papel de primer orden en la exacerbación de las contradicciones inter-imperialistas pero afirmar, como hacía Rosa Luxemburgo, que el fin del reparto colonial traería la imposibilidad de materializar la plusvalía y supondría el muro contra el que chocaría la acumulación, representaba un esquematización equivocada de la teoría económica del marxismo. En cualquier caso la valía de las aportaciones de esta gran revolucionaria radicaba en el estímulo que proyectaba sobre el debate teórico en la izquierda marxista, tan rico en aquellos tiempos y que fue extirpado policialmente por el estalinismo.

Lenin dedicó una gran atención a estos problemas. Su libro El desarrollo del capitalismo en Rusia fue una gran aportación a la polémica que durante mucho tiempo desarrollaron los marxistas rusos contra los populistas, los cuales negaban la posibilidad del desarrollo del capitalismo en Rusia a causa de la estructura semi-feudal de la propiedad agraria, el peso de la economía campesina en el conjunto de Rusia y la pauperización de las masas campesinas. En un famoso artículo titulado Sobre la caracterización del romanticismo económico, Lenin contesta el punto de vista de los populistas rusos y aborda otras relacionadas con las crisis: "Cuando los populistas afirman que el mercado extranjero es la salida a la ‘dificultad’ con que tropieza el capitalismo para la realización del producto, no hacen más que encubrir con esta frase el triste hecho de que el ‘mercado extranjero’ es la salida a la ‘dificultad’ con que ellos tropiezan para no comprender la teoría." (...) "No sólo los productos que existen bajo la forma de medios de consumo, sino también aquellos que existen bajo la forma de medios de producción, todos ellos se realizan siempre entre ‘dificultades’, a través de constantes oscilaciones, cada vez más fuertes a medida que se desarrolla el capitalismo, entre una furiosa concurrencia que obliga a todo empresario a aspirar a una extensión ilimitada de la producción, rebasando las fronteras del propio estado y lanzándose en busca de nuevos mercados a países no absorbidos aún por el sistema de circulación capitalista de mercancías. Y así hemos llegado al problema de por qué el mercado extranjero es necesario para un país capitalista. No es, ni mucho menos, por que el producto no pueda realizarse en modo alguno dentro del orden capitalista. Pensar esto sería disparatado. El mercado externo es necesario porque la producción capitalista implica la tendencia a la extensión ilimitada, por oposición a todos los antiguos sistemas de producción, circunscritos a los límites de la aldea, de la heredad, de la tribu, del territorio o del estado. Mientras que en todos los antiguos sistemas económicos la producción se renovaba siempre del mismo modo y en la misma escala en que venía desarrollándose antes, bajo el régimen capitalista esta renovación es imposible y la extensión ilimitada, el perenne avance se convierte en ley de la producción".

Las teorías sub-consumistas.
En este mismo texto, Lenin critica las teorías sub-consumistas como una explicación de las crisis, ideas que los populistas tomaron de Sismondi: "El análisis científico de la acumulación vino a minar todos los argumentos de esta teoría, demostrando que es precisamente en los periodos que preceden a las crisis cuando aumenta el consumo de los obreros; que el consumo insuficiente (con el que se pretende explicar la crisis) ha existido bajo los más diversos sistemas económicos, mientras que las crisis son características de un sistema solamente, del capitalismo. Esta teoría explica las crisis mediante otra contradicción, a saber, la contradicción entre el carácter social de la producción (socializada por el capitalismo), y el carácter privado individual de la apropiación. (...) La primera teoría las explica [las crisis] partiendo de la contradicción existente entre la producción y el consumo de la clase obrera; la segunda se basa en la contradicción entre el carácter social de la producción y el carácter privado de la apropiación. La primera encuentra, pues, las raíces del fenómeno fuera de la producción (...) la segunda busca estas raíces precisamente en las condiciones de la producción. (...) ¿Pero es que la segunda teoría niega la existencia de una contradicción entre la producción y el consumo, la existencia de un déficit de consumo? Evidentemente no. Reconoce plenamente este hecho pero le asigna el lugar secundario que le corresponde, como un hecho que sólo se refiere a un sector de toda la producción capitalista." (…)

Fuente: Extractos capitulo VII de “Principios de Economía Marxista”.  Autor: J.I.Ramos. (Fundación Federico Engels).  

(1)   Karl Marx. Prefacio a la Contribución de la economía política.