21 de marzo de 2012

Acto de los Parados de Cortes de la Frontera.

UNA POLÍTICA MUNICIPAL EN DEFENSA DE LOS TRABAJADORES ES POSIBLE.

El día 17 de febrero, el Comité de Parados de Cortes de la Frontera organizó un acto público para discutir las alternativas de gestión municipal planteadas en su programa. Para organizar un debate útil, invitamos a Santiago Jiménez, alcalde por IU de Villaverde del Rio y a José Martín, portavoz de Izquierda Socialista - PSOE de Málaga.

La intención era poner encima de la mesa alternativas que salvaguardaran ante todo los derechos de los trabajadores, atacados sistemáticamente con la excusa de la crisis económica, combatieran de forma efectiva lacras como el paro y acabaran con males tan nocivos como el clientelismo o la corrupción. Todas estas situaciones se dan en Cortes de la Frontera, tanto con el anterior gobierno del PSOE, como con el actual del Partido Andalucista. Ninguna de las organizaciones de izquierda del pueblo ha dado una alternativa viable, ni el PSOE ahora en la oposición, ni IU que ha participado activamente en el nuevo gobierno, colaborando en la práctica con una política totalmente alejada de un programa en defensa de los trabajadores.

Al acto asistimos 70 personas y lo abrió Santiago Jiménez con una explicación de cómo en las últimas elecciones habían conseguido la mayoría absoluta accediendo a la alcaldía. Explicó los ejes fundamentales de su programa, que también defendemos desde el Comité de Parados, como la gestión municipal de los recursos, garantía del respeto riguroso por las condiciones laborales de todos los trabajadores, inversión y apuesta por todos los servicios sociales dependientes del ayuntamiento y batalla sin cuartel por dotar al municipio de los recursos necesarios para garantizar las condiciones de vida de los trabajadores.

En un contexto de recortes generalizados en los ayuntamientos explicó la manera de poder aplicar una política así. “Hemos convertido el ayuntamiento en un instrumento de lucha de los trabajadores del pueblo”. Decenas de asambleas decisorias y vinculantes son las que han dictado las decisiones del pleno del ayuntamiento. Asambleas de parados, asambleas de la vivienda, asambleas de trabajadores de las distintas ramas… Transparencia total y participación consciente de los trabajadores en las decisiones. Esta es la política municipal de izquierdas que hace falta en momentos como los actuales.

José Martín, desde su posición como portavoz de Izquierda Socialista, corriente histórica dentro del PSOE, explico la batalla organizada para que este partido gire a la izquierda y aplique estas políticas. ¿Cuál sería el resultado si en los distintos ayuntamientos PSOE e IU gobernaran en conjunto aplicando la receta de Villaverde?

Cortes tiene una gran ventaja si lo comparamos con Villaverde: los recursos naturales con los que cuenta son inmensamente superiores. 17.000 hectáreas de riqueza natural que explotadas de forma pública, planificada, velando por su conservación, podrían suponer la creación de cientos de puestos de trabajo y de medios millonarios para el propio ayuntamiento.

Al debate asistió el actual alcalde, Antonio Granero. Intervino en varias ocasiones planteando que estaba haciendo todo lo que podía, que la situación era muy mala y que él estaba muy limitado por la herencia del anterior gobierno y las presiones externas. En un debate público, con 70 trabajadores del pueblo presentes y con una alternativa seria, puesta en marcha con éxito como la de Villaverde, la comparación de una política con la otra dejaba todos los argumentos como excusas sin ninguna base real. Con el drama que muchos estamos viviendo, con personas que llevamos más de dos años en paro, con hijos, en una situación desesperada, es estremecedor ver al alcalde de tu pueblo salir por la puerta sabiendo que su intención es no hacer nada por cambiar las cosas.

Habíamos invitado por escrito tanto a las agrupaciones locales de PSOE como de IU para que participaran y pudiéramos discutir en un debate democrático la viabilidad y conveniencia de las distintas políticas. Se había generado gran expectación en el pueblo, pero ambas organizaciones prefirieron no asistir.
Concluimos el acto y, de todo el debate y de haber visto el ejemplo de Villaverde, la conclusión es que, como allí, las cosas no dependen de nadie más que de nosotros. Al acto sí vinieron los trabajadores, que representan la fuerza viva del cambio, de la lucha y de este programa. La simpatía de los cientos de trabajadores que diariamente nos animan a continuar, y saber además que este programa, nuestras propuestas, están siendo puestas en marcha en otros lugares y que funcionan, nos anima a continuar.

Creemos que Cortes de la Frontera puede conseguir salir de esta situación. Sabemos lo que hay que hacer y quien lo tiene que hacer. Con más fuerza que nunca, estamos en la lucha. Ni nos callarán ni vamos a parar.

Comité de Parados de Cortes de la Frontera.

19 de marzo de 2012

LA LUCHA POR UNA ANDALUCÍA Y POR UN MUNDO MEJOR CONTINÚA…

La profundidad y extensión de la recesión económica a la que nos ha arrastrado la crisis estructural del capitalismo, que vive la situación más grave e importante desde el crack de 1929, con un paro masivo que se ha convertido ya en estructural, y por tanto, imposible de resolver con el modelo capitalista actual, lleva directamente a un proceso cada vez más agudo de diferenciación social entre ricos y pobres. Están arruinando a las clases medias y arrastrando a la clase trabajadora a la más absoluta miseria con una proletarización general de la sociedad. Ese fue el fenómeno histórico que se vivió en el periodo de los años 30 que impulsó la lucha revolucionaria de las masas, a las que se le cerraron todos los caminos, no dejándoles otra alternativa que rebelarse contra el hambre, la opresión y la explotación a la que había sido arrastrada y condenada por la incapacidad de la burguesía.

Con este declive del sistema se pone sobre el tapete de nuevo, que las fuerzas productivas se ven forzadas a rebelarse contra las dos contradicciones fundamentales de capitalismo, como son las fronteras nacionales y la propiedad privada de los medios de producción, porque la burguesía ha sobrepasado los límites de su propia existencia y es incapaz de jugar ya ningún papel progresista. Siendo esto cierto, es preciso tener en cuenta que este corrupto y obsoleto sistema capitalista nunca caerá solo y en los estertores de su muerte, se vuelve muy peligroso. Las amenazas bélicas de las potencias principales se siguen preparando para sostener este modelo capitalista que se derrumba, cueste la sangre que cueste, si las masas en acción no somos capaces de ponerle freno. Están resonando peligrosamente de nuevo los tambores bélicos que amenazan aterradoras confrontaciones en el Oriente Medio, Irán y demás zonas calientes, donde las potencias se disputan la hegemonía para seguir aumentando sus caudales con el imperialismo capitalista de rapiña.

Los estrategas del libre mercado burgués reconocen que la dureza de la recesión, les obliga, siguiendo su lógica del capital, a aplicar medidas de recortes salvajes y ajustes permanentes, que lo único que consiguen es obtener dinero de los más pobres para salvar a los ricos banqueros y especuladores, intentando crear las condiciones favorables para que se produzca un nuevo ciclo que iniciaría una fase nueva de acumulación capitalista que inflará una burbuja todavía mayor de la que explotó en el verano de 2007 en EEUU. Pocos meses antes la capitalización bursátil había llegado a acumular un valor de más de 500 BILLONES DE DÓLARES de bonos basura y dinero fiduciario, que infestaron de activos tóxicos todo el sistema financiero mundial cuyo final aún no se ha conocido.

Estos ataques a los trabajadores y capas medias producen una desvalorización todavía mayor de la fuerza de trabajo y un incremento de la parte de las plusvalías, que van a manos de los ricos, que los trabajadores habían conseguido con sus luchas, en una disputa constante por un equilibrio, en lo que se llamó la construcción del Estado de Bienestar, que fue en realidad un espejismo, pues fue posible mediante el artilugio de estirar el crédito y las hipotecas hasta las dos vidas laborales. Los recortes en sanidad, educación y gastos sociales que el PP y los demás partidos afines de derechas, están llevando a cabo, acaban con las conquistas históricas de la clase trabajadora, que habían sido obtenidas mediante luchas y sacrificios a lo largo de los últimos setenta años.

La loca política de ajuste de los gobiernos de todo el mundo, están preparando unas convulsiones sociales y unas agitaciones populares que no tendrán precedentes, siendo la contradicción insalvable del capitalismo las culpables de que se precipiten los acontecimientos con manifestaciones, protestas y huelgas generales, si insisten en recortar el déficit al 3 % como les exigen los dictadores financieros a los gobiernos, en tan breve plazo de tiempo.

Esto provocará un efecto de empuje y recrudecimiento de la lucha entre las clases, tanto en la vieja y colapsada Europa como en otras zonas del planeta, abriendo una perspectiva de lucha de masas, polarización y radicalización en líneas de clases, que nos llevan a constantes batallas en un plazo de tiempo no muy largo. Por tanto, las direcciones del movimiento obrero deben tenerlo en cuenta, y preparar los programas adecuados y las direcciones sindicales y políticas firmes y convincentes para dirigir a las masas hacia la victoria, en estos enfrentamientos que sin duda serán inevitables.

Los acontecimientos históricos que estamos viviendo, están provocando un cambio radical y profundo en la psicología y la actitud de millones de jóvenes a los que se les ha robado el futuro, y otros tantos millones de trabajadores a los que se les ha robado su puesto de trabajo, que buscarán desesperadamente un nuevo mundo que construir con sus propias manos y su inteligencia, que nos permita avanzar hacia una alternativa socialista, porque todas las condiciones objetivas para la transformación social están maduras, pues existe tecnología, mano de obra y capital, que lo único que se necesita es democratizarlos y colocarlos ordenada y armoniosamente al servicio de la humanidad, para que se pueda dar un salto cualitativo y cuantitativo que canalice la producción de bienes y servicios para satisfacer las necesidades humanas, arrancándolos de las manos de unos miles de familias, que mediante el ejercicio de la dictadura financiera de los capitalistas, lo siguen utilizando para obtener privilegios y beneficios privados para unos cuantos banqueros y archimillonarios, que no han sido elegidos por nadie y nos quieren hacer creer que esto es una Democracia.

Los estallidos vividos ahora hace un año en los países árabes, las luchas heroicas del pueblo griego y otros pueblos de Europa y del mundo, son el preludio de movimientos cada vez más profundos y extensos que se irán sucediendo en los próximos años, porque el resurgir del movimiento obrero ha comenzado y será imparable, dado que bajo el capitalismo no habrá soluciones al paro y a las cuestiones sociales que exigirán en sus luchas legítimamente millones y millones de ciudadanos, que como los movimientos del 15M y otros, lo exigen cada vez con más fuerza y más razón.

El problema que se le plantea a la clase trabajadora es la ausencia de una dirección unificada del movimiento socialista, que consiga un diagnóstico y unas perspectivas adecuadas, para poder trazar una estrategia programática global, así como una táctica correcta, (aunque existen ya corrientes internas que están disputándoles la hegemonía a la socialdemocracia que ha sucumbido ante los liberales), que permita convencer a las masas que es posible dar una alternativa de izquierdas, mediante la lucha, la reorganización y la unidad, al sistema actual del capitalismo mafioso de casino en el que se ha convertido este modelo, que es repudiado cada día por más gente.

La burguesía se sigue aprovechando de la falta de unidad de los trabajadores, utilizando permanentemente los grandes medios de comunicación para impedir que se forme el factor subjetivo que necesita la clase trabajadora y que éste, pueda explicar ante las masas, en un debate necesario, justo, en igualdad democrática, lo que representaría de ventajoso para la mayoría de la sociedad, que es la clase trabajadora, los jóvenes, los autónomos, incluso las capas medias, la aplicación de un genuino programa democrático y socialista que tuviese como objetivo incrementar el PIB, trabajando todos y repartiendo con justicia el fruto del trabajo socialmente desarrollado, de acuerdo con las mejores técnicas y descubrimientos científicos, que tendría como objetivo la superación del capitalismo para salir de la crisis por la izquierda.

La forma más positiva de frenar las provocaciones de la burguesía y de su brazo político como es el PP, es rechazando la corrupción, la especulación y las presiones de la Patronal, que nos permita borrar la miseria, la pobreza y el sufrimiento a las que han llevado a millones de trabajadores, que están siendo atacados en sus niveles de vida y han perdido sus puestos de trabajo, es luchando por la democratización de los medios de producción, planteando la expropiación de la banca, las multinacionales y los latifundios, para ponerlos bajo control democrático de los trabajadores organizados en potentes sindicatos y partidos de clase.

Esas acciones de recuperación de la lucha social deben ir acompañadas de un llamamiento a la solidaridad internacionalista al resto de la clase trabajadora de todos los países, para que cada pueblo, empezando por nosotros mismos y el resto de Europa y del mundo, desarrollemos acciones de solidaridad por un programa genuinamente socialista, para construir la “Europa de los Pueblos”,rechazando de plano la “Europa de los Mercaderes”, que ha fracasado estrepitosamente, y nos dirijamos con decisión hacia la construcción de la Federación Socialista Europea, con el objetivo de una Confederación Socialista Mundial de todos los pueblos de la tierra, en un plano de igualdad, democracia, colaboración y ayuda mutua, anteponiendo los intereses de los ciudadanos a los beneficios privados, para construir entre todos un mundo mejor.

¡¡NO A LA REFORMA LABORAL Y A LOS RECORTES SOCIALES¡¡
¡¡HAY QUE CERRAR EL PASO AL PP¡¡
¡¡25-M, A VOTAR…. 29-M, A LA HUELGA GENERAL¡¡

COORDINADORA PROVINCIAL.
IZQUIERDA SOCIALISTA DE MÁLAGA-PSOE.A
Is-psoe.malaga@terra.es

16 de marzo de 2012

Marx, más vivo y actual que nunca.

En un día como el 14 de marzo, hace 129 años, moría plácidamente en Londres, a los 65 años, Karl Marx. Corrió la suerte de todos los grandes genios, siempre incomprendidos por la mediocridad reinante y el pensamiento encadenado al poder y a las clases dominantes. Como Copérnico, Galileo, Servet, Darwin, Einstein y Freud, para mencionar apenas unos pocos, fue denostado, perseguido, humillado. Fue ridiculizado por enanos intelectuales y burócratas académicos que no le llegaban ni a los tobillos, y por políticos complacientes con los poderosos de turno a quienes les repugnaban sus revolucionarias concepciones.

La academia se cuidó muy bien de sellar sus puertas, y ni él ni su amigo y eminente colega Friedrich Engels, jamás accedieron a los claustros universitarios. Es más, Engels, de quien Marx dijera que era “el hombre más culto de Europa”, ni siquiera estudió en la universidad. Sin embargo, Marx y Engels produjeron una auténtica revolución copernicana en las humanidades y las ciencias sociales: luego de ellos, y aunque sea difícil separar su obra, podemos decir que después de Marx, ni las humanidades ni las ciencias sociales volverían a ser las de antes. La amplitud enciclopédica de sus conocimientos, la profundidad de su mirada, su empecinada búsqueda de las evidencias que confirmaran sus teorías hicieron que Marx, tantas veces dadas por muertas sus teorías y su legado filosófico, sea más actual que nunca.

El mundo de hoy se parece de manera sorprendente a lo que él y su joven amigo Engels pronosticaron en un texto asombroso: El Manifiesto Comunista. Este sórdido mundo de oligopolios rapaces y predatorios, de guerras de conquista, degradación de la naturaleza y saqueo de los bienes comunes, de desintegración social, de sociedades polarizadas y de naciones separadas por abismos de riqueza, poder y tecnología, de plutocracias travestidas para aparentar ser democracias, de uniformización cultural pautada por el American way of life, es el mundo que anticipara en todos sus escritos. Por eso son muchos quienes ya, en los capitalismos desarrollados, se preguntan si el siglo veintiuno no será el siglo de Marx. Respondo a esa pregunta con un sí sin atenuantes, y ya lo estamos viendo: las revoluciones en marcha en el mundo árabe, las movilizaciones de los indignados en Europa, la potencia plebeya de los islandeses al enfrentarse y derrotar a los banqueros y las luchas de los griegos contra los sádicos burócratas de la Comisión Europea, el FMI y el Banco Central Europeo, el reguero de pólvora de los movimientos Occupy Wall Street que abarcó a más de cien ciudades estadounidenses, las grandes luchas que en América latina derrotaron al ALCA y la supervivencia de los gobiernos de izquierda en la región, comenzando por el heroico ejemplo cubano, son tantas otras muestras de que el legado del gran maestro está más vivo que nunca.

El carácter decisivo de la acumulación capitalista, estudiada como nadie más en El Capital, era negado por todo el pensamiento de la burguesía y por los gobiernos de esa clase que afirmaban que la historia era movida por la pasión de los grandes hombres, las creencias religiosas, los resultados de heroicas batallas o imprevistas contingencias de la historia. Marx sacó a la economía de las catacumbas y no sólo señaló su centralidad, sino que demostró que toda la economía es política, que ninguna decisión económica está despojada de connotaciones políticas. Es más, que no hay saber más político y politizado que el de la economía, dando al traste con los tecnócratas de ayer y hoy que sostienen que sus planes de ajuste y sus absurdas elucubraciones econométricas obedecen a meros cálculos técnicos y que son políticamente neutros. Hoy ya nadie cree seriamente en esas patrañas, ni siquiera los personeros de la derecha (aunque se abstengan de confesarlo). Podría decirse, provocando la sonrisa socarrona de Marx desde el más allá, que hoy son todos marxistas pero a la Monsieur Jordan, ese personaje de El burgués gentilhombre, de Molière, que hablaba en prosa sin saberlo. Por eso cuando estalló la nueva crisis general del capitalismo todos corrieron a comprar El Capital, comenzando por los gobernantes de los capitalismos metropolitanos. Es que la cosa era, y es, muy grave como para perder el tiempo leyendo las boberías de Milton Friedman, Friedrich von Hayek o las monumentales sandeces de los economistas del FMI, el Banco Mundial o el Banco Central Europeo, tan ineptos como corruptos y que por causa de ambas cosas no fueron capaces de pronosticar la crisis que, como un tsunami, está arrasando los capitalismos metropolitanos. Por eso, por méritos propios y por vicios ajenos Marx está más vivo que nunca y el faro de su pensamiento arroja una luz cada vez más esclarecedora sobre las tenebrosas realidades del mundo actual.

Escrito por Atilio A. Boron.

15 de marzo de 2012

ANDALUCÍA: ESPECIAL ELECCIONES (Parte 3 de 3)

SÓLO LA CLASE TRABAJADORA PUEDE CAMBIAR LAS COSAS.

El camino para frenar a la derecha en las urnas pasa por frenarla en la calle con la movilización social. Se puede impedir que la derecha gobierne en Andalucía, pero eso exige un giro de 180º hacia la izquierda en la política del Partido Socialista y, al mismo tiempo, el impulso de la movilización social más amplia y contundente contra las políticas reaccionarias del PP, tarea en la que Izquierda Unida y los grandes sindicatos tienen una responsabilidad muy destacada.

Los trabajadores y la juventud de Andalucía han demostrado una y otra vez estar a la altura de las circunstancias. Lo primero que hay que destacar es que en treinta años la derecha se ha visto incapaz de llegar al gobierno de la Junta de Andalucía.

Incluso en vísperas de estas elecciones, a pesar de las encuestas, aun no está claro que la derecha pueda obtener una victoria por mayoría absoluta. En la memoria colectiva siguen frescas las décadas de dictadura, en la que estos elementos reaccionarios disponían de la vida de miles de trabajadores a su antojo. Pero además, en estos meses de gobierno la derecha ha desvelado con transparencia sus auténticas intenciones: quieren aplastarnos y retraernos a las condiciones de trabajo de hace un siglo. Vuelven a utilizar la represión policial cuando salimos a luchar por nuestros derechos más básicos, en defensa de la enseñanza, de la sanidad, de nuestras conquistas históricas arrancadas en las movilizaciones, en las huelgas generales, y que tantos sacrificios nos costó. Y estas razones son las que llevarán a cientos de miles de trabajadores y jóvenes, de parados y jubilados a las urnas a votar al PSOE y a IU para cerrar el paso a la derecha.

Votar y evitar el triunfo de la reacción es importante pero no es suficiente. Para derrotar a la derecha hay que levantar un muro de contención basado en la movilización y en la defensa de una política genuinamente de izquierdas. Son muchas las ocasiones en que los trabajadores andaluces, tanto en el campo como en la ciudad, han demostrado su predisposición a luchar. Empezando con el amplio seguimiento de la huelga general del 29 de septiembre de 2010, continuando con las multitudinarias manifestaciones convocadas desde el 15 de mayo de 2011, donde una amplia masa de trabajadores arropó en la calle al movimiento 15-M por toda la geografía andaluza. El último ejemplo de esta predisposición ha sido la participación masiva en las manifestaciones convocadas por CCOO y UGT del 19 y 29 de febrero contra la reforma laboral del PP. Pero no sólo en los grandes acontecimientos, sino que empresa a empresa, los trabajadores habrían luchado hasta el final si no hubiesen sido frenados por la política de pactos y paz social de las direcciones de CCOO y UGT, que ha obligado a las plantillas a aceptar sistemáticamente el mal menor, incluyendo despidos, EREs y recortes salariales y de derechos laborales.

El problema no está en la clase obrera, el problema está en su dirección sindical y política. Si su potencial de lucha fuera organizado y promovido por sus organizaciones tradicionales sería imparable. ¿Qué ocurriría si tanto PSOE como IU y los sindicatos mayoritarios se negaran en rotundo a aceptar ni un solo despido, ni un solo recorte, ni un solo ERE y se enfrentaran a la administración central del PP de forma contundente? ¿Cuál sería la respuesta si, en lugar de plantear que la UE relaje sus exigencias de contener el déficit, se defendiese sin complejos la nacionalización de la banca, de los monopolios y los latifundios? ¿No secundarían centenares de miles de trabajadores y jóvenes un gobierno de izquierdas en la Junta de Andalucía con este programa auténticamente socialista en beneficio de la mayoría? Claro que sí. En ese contexto, las posibilidades de acceso del PP al gobierno de Andalucía quedarían anuladas.

Pero para eso hace falta un giro drástico a la izquierda. Sólo la clase trabajadora tiene suficiente fuerza como para conseguir este giro. Por eso los marxistas de El Militante creemos necesario cerrar el paso a la derecha en las urnas y también en la calle. Exigir a los sindicatos un plan de lucha, incluyendo la convocatoria de la huelga general, como un primer paso dentro de un plan ascendente de movilizaciones hasta frenar todos los ataques. Sobre la base de la clase trabajadora organizada, los marxistas de El Militante luchamos dentro de las organizaciones de la izquierda y del movimiento obrero y juvenil por un programa político socialista y revolucionario. Es la única manera de derrotar la ofensiva del capitalismo contra las condiciones de vida de millones de trabajadores.

Escrito por Rubén Fernández.

14 de marzo de 2012

ANDALUCÍA: ESPECIAL ELECCIONES (Parte 2 de 3).

¿QUIÉN ES EL RESPONSABLE DE ESTA SITUACIÓN?

A pesar de que la derecha insiste una y otra vez en su legitimidad electoral para llevar a cabo estos ataques sin precedentes, la fortaleza del PP es mucho más aparente que real. Los resultados que obtuvieron en las elecciones generales del pasado 20-N, y anteriormente en las municipales del 22 de mayo, demuestra que tienen un techo que no rebasan. No se ha producido un corrimiento del voto obrero hacia el PP. En realidad su victoria es la consecuencia directa del desplome del Partido Socialista: millones de jóvenes y trabajadores han dado la espalda a una política, la del anterior gobierno de Zapatero, caracterizada por sus constantes claudicaciones ante los poderes económicos y sus acuerdos con la derecha en aspectos cruciales, como la reforma constitucional, que prima el pago de intereses a la banca y abre la puerta a una profundización de las llamadas políticas de “austeridad”, es decir, recortes salvajes del empleo público y del gasto social. Con todo, la “fortaleza” del PP en Andalucía muestra debilidades evidentes: sólo aumentaron un 13% sus votos en las elecciones generales. No recogieron, ni mucho menos, todo el profundo descontento con el Partido Socialista, que en Andalucía perdió casi la mitad de sus sufragios.

El avance institucional del PP es responsabilidad de aquellos que, en lugar de adoptar políticas en beneficio de la población, utilizan el apoyo electoral de los trabajadores para poner en práctica las medidas que exigen los grandes bancos, el FMI y la UE. Esto es lo que explica la pérdida de más de cuatro millones de votos por parte del PSOE (750.000 de los cuales han sido en Andalucía).

Durante todos estos años, el gobierno de la Junta de Andalucía, primero con Chaves y ahora con Griñán, se ha limitado a gestionar el capitalismo sin enfrentarse en ningún momento a los intereses fundamentales de los empresarios. Esto le ha llevado una y otra vez a defraudar a su base social y electoral. En los tiempos de boom económico, la Junta ha podido desarrollar una política social para amortiguar en parte las desigualdades sociales generadas por el capitalismo, pero en los puntos claves, siempre ha salvaguardado los intereses empresariales. Así por ejemplo, el gobierno del PSOE andaluz no puso ningún freno a la especulación inmobiliaria en toda la Costa del Sol y de hecho le puso todas las facilidades, terminando incluso salpicado por escándalos de corrupción urbanística que aún hoy siguen saliendo a la luz. El Sindicato de Obreros del Campo (SOC) lleva años reivindicando una reforma integral del campo andaluz para acabar con el latifundismo heredado de hace siglos, modernizar y hacer públicas las explotaciones bajo control de los trabajadores. Una política agraria así, debería haber sido una prioridad de un gobierno de izquierdas, pero la Junta de Andalucía jamás se ha querido enfrentar a los terratenientes, al contrario, ha utilizado la represión policial contra las movilizaciones jornaleras, ha despreciado sus justas demandas y no ha tenido empacho en designar como hija predilecta de la Comunidad a esa representante cualificada del latifundismo agrario que es la duquesa de Alba.

Por otra parte, la desconexión con los intereses de los trabajadores y sus familias se ha acentuado en los últimos años, como prueba el reguero de escándalos de corrupción y malversación de fondos públicos, cuya expresión más acusada ha sido el caso de los EREs fraudulentos, explotado demagógicamente por la derecha. El gobierno del PSOE en Andalucía no ha hecho nada por impedir la deslocalización, el cierre de cientos de empresas y el despido de miles de trabajadores. El ejemplo de Delphi, en Cádiz, es elocuente: después de regalar decenas de millones de euros a esta multinacional, aceptó sin más el cierre de la fábrica negándose a escuchar las grandes movilizaciones que protagonizaron los trabajadores de la empresa y del conjunto de la provincia, que llegaron hasta la huelga general en toda la bahía gaditana. En lugar de nacionalizar Delphi y asegurar los empleos, la Junta amparó los despidos y realizó promesas de recolocación que jamás ha cumplido. El ejemplo de Delphi es representativo de decenas: los mineros de Boliden, los trabajadores de astilleros de Sevilla, de Roca, y un largo etcétera.

Esta política, en momentos de crisis aguda del sistema lleva ineludiblemente a los recortes y a atacar las condiciones de vida de los trabajadores. Cuando los beneficios empresariales peligran, no hay política social que pueda quedar en pie para complacer sus intereses. Así hemos visto cómo se han aplicado recortes en la contratación de profesores, en el transporte escolar y en las becas, en el sistema sanitario, en proyectos de integración, en programas sociales..., y han empezado a privatizar, como haría la misma derecha, servicios públicos fundamentales.

Un ejemplo claro es el conflicto con los trabajadores de la administración pública andaluza el año pasado. Los trabajadores se movilizaron y denunciaron el empeoramiento de sus condiciones laborales y la externalización de servicios. No era para menos: de un plumazo se suspendían las ofertas de empleo público, se suprimían las bolsas de interinos y se incorporaba el criterio de rentabilidad privada a la gestión de la cultura, agricultura, agua, patrimonio y otros ámbitos en los que la gestión pública desaparecerá. Las empresas públicas con gestión privada ya manejan en la actualidad casi el 70% del presupuesto de la Junta de Andalucía.

Izquierda Unida, correctamente, ha criticado esta política en muchas ocasiones y ha protagonizado movilizaciones puntuales. Por supuesto, miles de trabajadores y jóvenes han visto en IU la posibilidad de ir más allá en la defensa de una política en beneficio de la mayoría trabajadora, un hecho que se ha traducido en el avance electoral que ha registrado en las últimas elecciones generales. Pero lo que un sector amplio de la clase obrera y la juventud percibe es que Izquierda Unida sigue muy centrada en el ámbito institucional, que debería poner como eje de su acción cotidiana la defensa de una auténtico programa socialista, exigiendo la nacionalización de la banca, la nacionalización de las empresas en crisis para garantizar el empleo y el impulso de la movilización, haciendo una labor sistemática dentro de los sindicatos de clase, especialmente en CCOO, para enfrentar la política de paz social y pactos con la patronal de consecuencias tan desastrosas para los trabajadores. Una auténtica política de oposición de izquierdas, conectando con las aspiraciones cotidianas de la población, los parados y la juventud, dejando claro el rechazo a cualquier pacto con el PP en los ayuntamientos —rectificando por tanto las vergonzosas alianzas que se han permitido con el partido de la burguesía en distintos municipios andaluces o en Extremadura—, aumentaría la credibilidad de Izquierda Unida como organización de lucha, anticapitalista y revolucionaria(...)

Escrito por Rubén Fernández.

(Mañana publicaremos la parte 3 final: "Sólo la clase trabajadora
puede cambiar las cosas").

13 de marzo de 2012

ANDALUCÍA: Especial Elecciones. (Parte 1 de 3)

HAY QUE FRENAR EL PASO A LA DERECHA, EN LAS URNAS Y EN LA CALLE.

El próximo 25 de marzo se celebrarán en Andalucía elecciones al parlamento autonómico. Después de la debacle electoral del PSOE en las últimas elecciones municipales y generales, la posibilidad de que por primera vez la derecha pueda acceder al gobierno de Andalucía es una realidad. Los sondeos dan mayoría al PP en las ocho provincias, y supera al PSOE en aproximadamente ocho puntos dependiendo de la encuesta. En el contexto de profunda crisis del sistema capitalista que estamos viviendo, en plena ofensiva del gobierno del PP y la patronal contra los derechos y las condiciones laborales de la juventud y los trabajadores en el Estado español, cuando se anuncia cada día nuevos recortes del gasto social y ataques a la enseñanza y la sanidad pública, la vuelta al poder de los señoritos andaluces significaría un duro golpe para las condiciones de vida de la clase trabajadora.

La clase obrera andaluza, tanto en el campo como en la ciudad, tiene una arraigada tradición de lucha. En un territorio como este, el atraso económico y el acentuado carácter parasitario y reaccionario de la burguesía han marcado las relaciones sociales durante décadas. Los señoritos, todopoderosos durante el franquismo, perdieron gran parte de su poder fruto de la lucha de los trabajadores con la caída del franquismo. Hoy, es más necesario que nunca volver a pararles tanto en las urnas, como en la calle.


El auténtico carácter del PP.

El PP es el partido de los empresarios y los explotadores. En él se han refugiado además todos los elementos de la extrema derecha, todos los franquistas que durante la dictadura gozaron del poder político y social amparados en la represión y en la total falta de libertades democráticas y sindicales. Un exponente claro de esto es el perfil de señorito cortijero del presidente del PP andaluz, Javier Arenas, el político mejor pagado de toda Andalucía. Pero no es el único: la plana mayor del PP en la comunidad está cortada por el mismo patrón. A pesar de su demagogia, el programa real de la derecha se reduce al beneficio empresarial por encima de cualquier otra consideración. La prueba práctica de sus auténticas intenciones se ha revelado, entre otras medidas regresivas, con la aprobación de la reforma laboral, el ataque más grave a los derechos de los trabajadores de los últimos treinta años.
En las comunidades autónomas y ayuntamientos donde gobierna la derecha, la política aplicada no deja lugar a dudas. La privatización sistemática de todos los servicios públicos esenciales en busca del enriquecimiento individual de los empresarios, las corruptelas, el clientelismo y el ataque sistemático a las condiciones laborales de los trabajadores son su sello.

Un buen ejemplo de esto es el Ayuntamiento de Málaga. El afán privatizador de la derecha lleva años desmantelando los servicios municipales para venderlos al mejor postor. El resultado no sólo es un deterioro considerable de los servicios públicos, también el empeoramiento de las condiciones laborales y salariales de los trabajadores. El ejemplo de la empresa municipal de limpieza Limasa es representativo: con un 51% de capital privado, se ha congelado el salario a los trabajadores mientras que el año pasado el beneficio empresarial ascendió a cinco millones de euros. Para el año 2012, en los presupuestos del Ayuntamiento malagueño se aumenta descaradamente la partida destinada a la contratación de empresas privadas, para ir desmantelando los servicios ofrecidos directamente con empleos públicos municipales. Este guión es el que están aplicando en todas las capitales y municipios dónde gobiernan.

Siguiendo esta filosofía, si el PP llega al gobierno andaluz ¿qué hará por ejemplo con la educación andaluza? En estos momentos, el peso de la educación pública no universitaria en Andalucía es del 81 % frente al 19 % de la privada. En comunidades como Madrid, el PP consiguió ya en 2009 que más del 50 % de toda la red educativa estuviera en manos privadas. En su inmensa mayoría estos centros son financiados directamente con fondos públicos que van a parar a los bolsillos de los empresarios.
Andalucía encabeza la lista de parados de todo el Estado con una tasa de desempleo del 31,23 % (más de ocho puntos por encima de la media estatal). En las ciudades, la explosión de la burbuja inmobiliaria dejó sin empleo a miles de trabajadores incluso antes de que empezaran a notarse las consecuencias de la crisis en otros lugares del Estado. En el campo, con años sin posibilidad de acceder a un empleo digno por la persistencia del latifundismo, familias enteras malviven cobrando únicamente los 400 euros del subsidio del Plan de Empleo Rural (PER). Es evidente que un gobierno del PP en la Junta Andaluza representa una amenaza para los jornaleros. Después de años de acusar de vagos a los trabajadores del campo, la derecha, como defensora de la gran propiedad terrateniente y de los grandes monopolios agroalimentarios, atacará sin tregua el PER y el subsidio de desempleo agrario, imponiendo unas condiciones aún más esclavas en el campo andaluz en beneficio de los cortijeros. Las declaraciones de sus mentores no dejan lugar a la duda. Luis del Rivero, presidente de Sacyr (empresa constructora que cotiza en el IBEX 35) afirmó que “el PER es un sistema que fomenta la vagancia”. La burguesía andaluza, que se ha destacado por su carácter especulador durante los años del boom del ladrillo y por mantener el campo en un obstinado subdesarrollo, se suma ahora al entusiasmo empresarial ante la reforma laboral, que en boca del presidente de la patronal andaluza, Santiago Herrero, es una medida valiente, que prima la actividad económica sobre el estado del bienestar. Se frotan las manos ante un gobierno del PP en la Junta de Andalucía, que acabaría con lo que Herrero ha calificado de “preponderancia” y “excesivo de intervencionismo” de “lo público”.(...)

Escrito por Rubén Fernández.

(Mañana publicaremos la parte 2) " ¿Quién es el responsable
de esta situación?")

12 de marzo de 2012

ENTREVISTA A PEPE MARTIN.

Pepe Martín es un veterano militante del PSOE malagueño. Portavoz de la corriente Izquierda Socialista en la provincia, defiende con tesón el programa del marxismo revolucionario. De cara al 38º Congreso del partido celebrado el pasado mes de febrero, Izquierda Socialista de Andalucía aprobó un documento titulado Propuestas desde la izquierda, que crítica la política llevada a cabo por la dirección y reclama con energía un giro a la izquierda.

El Militante.— Como veterano militante socialista ¿Cuáles crees que son las razones del crecimiento electoral del PP en Andalucía y qué responsabilidad tiene la política adoptada por la dirección del partido, tanto estatal como autonómica en este avance?

Pepe Martín.— Las razones del avance del PP son diversas, pero podemos encontrar las principales en la deriva hacia la derecha del PSOE, con los planes de ajustes, la reforma laboral, su claudicación ante los grandes poderes económicos y la banca, y la firma de acuerdos con el PP, como la reforma constitucional; todo ello desmotivó e indignó a miles jóvenes y trabajadores que se abstuvieron o votaron a IU y otras formaciones de izquierda. De esta manera, la dirección del Partido perdió mucha credibilidad y se mostró impotente ante la demagogia del PP. Obviamente, la derecha no ganó las elecciones generales, las perdieron las políticas procapitalistas de la dirección del partido.

EM.— ¿Cuál es tu valoración del 38º Congreso del Partido y la elección de Rubalcaba como secretario general?

PM.— Nuestra corriente, en la asamblea precongresual en Málaga, acordó no entrar en los personalismos, dado que ambos candidatos defendían el mismo programa, y nos centramos en el debate ideológico y programático, elaborando una enmienda a la totalidad en la que exigíamos un giro claro y contundente a la izquierda que fue rechazada porque nos faltó fuerza numérica. Concretando y para no dar la impresión que eludo la pregunta, el compañero Rubalcaba, como ya hemos declarado en anteriores ocasiones, representa el continuismo. Además, el Congreso tuvo que convocarse antes, con más plazo, o posponerlo después de las elecciones de Andalucía. Las más de 16.000 enmiendas presentadas demostraron la necesidad de extender el debate de vuelta a las bases que no pudieron conocerlas, porque con el método de una sola vuelta era imposible debatir a fondo.

EM.— Los compañeros de Izquierda Socialista en Andalucía habéis elaborado un documento muy crítico con la política actual del PSOE. ¿Cuáles son los puntos esenciales de vuestra propuesta?

PM.— Efectivamente, desde la Asamblea de Málaga se presentó un documento ante la Asamblea de Andalucía celebrada en Granada el pasado 21 de diciembre que fue asumido por unanimidad con dos aportaciones más, una de Campo de Gibraltar y otra de Jerez. Analizamos la recesión a la que se enfrenta la economía mundial, como consecuencia de la crisis estructural del capitalismo, que sigue precipitándose hacia el abismo de la depresión, sobre todo en la vieja Europa, con las dificultades de Grecia, Portugal, Italia e incluso del Estado español. Denunciamos la ofensiva que están llevando a cabo la patronal y el PP contra la clase trabajadora y la juventud, que no tiene precedentes históricos. Pero no nos quedamos sólo en los análisis, sino que presentamos propuestas concretas, que recogen una alternativa socialista que rompa con la dictadura de los mercados y propicie una salida por la izquierda, en base a la lucha, la unidad y una mejor organización del movimiento obrero.

EM.— Con la llegada del PP al gobierno central se han recrudecido los ataques contra el movimiento obrero y los derechos democráticos ¿Cómo crees que podemos parar esta ofensiva de la derecha?

PM.— Para poder frenar los recortes y ataques emprendidos por el PP, que se ha puesto claramente a las órdenes de la CEOE, y que tanto está perjudicando a los trabajadores y beneficiando a la banca y a la gran burguesía, es preciso hacerles frente mediante la unidad de toda la izquierda, dándole un contenido reivindicativo claro, con el objetivo de convertir a la clase trabajadora organizada en el protagonista de la acción y la lucha; para ello es preciso avanzar hacia la defensa de un genuino programa de transformación socialista de esta corrupta sociedad capitalista. La izquierda bien organizada y unida no solamente tenemos fuerza de sobra para frenar los ataques, sino que tenemos capacidad y conocimiento científico suficiente para dirigir la sociedad de forma democrática. Es preciso romper con la lógica del capitalismo y no cargar con las deudas, los desfalcos y los robos de especuladores, banqueros y empresarios explotadores, que han amasado inmensas fortunas y las han atesorado en paraísos fiscales. Como marxistas en el movimiento socialista defendemos que los sindicatos de clase presenten un plan de movilizaciones sostenido en el tiempo contra los recortes sociales —incluyendo la huelga general—. Es necesario explicar que es posible una salida de la recesión por la izquierda, pero tiene que contemplar la planificación democrática de los recursos productivos, nacionalizando la banca y las grandes palancas de la economía para poner la producción al servicio de los ciudadanos y arrebatarla de manos de un puñado de banqueros, que no han sido elegidos por nadie.

EM.— En el que caso de que el PP no logre la mayoría absoluta en las próximas elecciones del 25 de marzo, ¿qué política debería llevar a cabo el PSOE y cuál debería ser su actitud hacia Izquierda Unida?

PM.— Venimos insistiendo desde Izquierda Socialista que la dirección del PSOE tiene que cambiar de política, eso incluye abandonar todo pacto con la derecha y procurar pactos con la izquierda, sobre todo con Izquierda Unida. Hace falta hacer un llamamiento a las organizaciones de los trabajadores para endurecer y extender la lucha contra los ataques del PP, que están más justificadas que nunca, para rechazar los planes impuestos. La única garantía de cortarle el paso en Andalucía y Asturias a la reacción que representa el PP, es luchando y votando en masa a las izquierdas, para hacer posible una coalición PSOE-IU, convenciendo a los demás partidos y sindicatos que es necesario sumarse para ganar, lo que provocaría una contundente derrota de la derecha. Pero en el caso de darse esta posibilidad, hay que aprender de los errores cometidos. Un gobierno PSOE-IU en Andalucía, si realmente quiere representar las aspiraciones de millones de parados, de trabajadores y jóvenes debe oponerse frontalmente a los recortes sociales, debe defender la enseñanza y la sanidad pública, garantizar los empleos y acometer una política agresiva contra el paro, y eso pasa por nacionalizar las empresas en crisis, suprimir cualquier ayuda pública a los empresarios y oponerse a la aplicación de las leyes regresivas aprobadas por el gobierno central del PP. La izquierda sólo podrá hacer frente al PP fortaleciendo el movimiento de masas y las luchas sociales en el próximo periodo, y creando las condiciones para una auténtica rebelión social contra la involución completa que pretende imponernos la derecha.

(Publicado en el número 258 de El Militante de este mes de marzo, en el suelto "Especial Elecciones de Andalucía).