La lucha por el socialismo no se puede limitar solamente a la socialización o nacionalización de las grandes palancas de la economía, sino que es mucho más importante que la clase trabajadora controle, mediante la democracia obrera, tanto la producción como la distribución de bienes y servicios que sean necesarios para el bienestar de los ciudadanos.
Para ello, la defensa de los más amplios derechos democráticos, la más amplia participación de asociaciones, sindicatos y partidos políticos, asimismo regidos por la más estricta democracia interna, son inherentes a la construcción del socialismo, que a su vez, debe tener una proyección internacionalista, sin cuyo requisito, es imposible avanzar hacia el socialismo verdadero.
La caída del muro de Berlín y la consiguiente restauración del capitalismo en los antiguos estados estalinista, demostró en la práctica, que sin democracia obrera, con una enorme burocracia, con despilfarros y derroches, era imposible defender las conquistas del estado obrero que se inició en sus primeros años.
Aquella burocracia se convirtió en un freno absoluto para el progreso social y el sistema tenía dos salidas, una por la izquierda, haciendo una revolución política para instaurar una democracia obrera sana, (que no se dio) o la restauración capitalista, reconvirtiendo a aquellos burócratas en nuevos burgueses en alianza con los agentes del imperialismo, (que sí se dio). No obstante, ahora, en una reciente encuesta, el 80 % de los rusos rechazan el capitalismo.
El derrumbe del estalinismo no podemos afirmar que marcó el final de la época de la lucha por el socialismo, sino que fue el colapso de un modelo al que le faltaba la Democracia Participativa y Ética, para poder avanzar hacia el verdadero Socialismo Científico, que es como el oxígeno para el cuerpo humano.
En la actualidad nos encontramos en la época del imperialismo, con un avance hacia la recesión que expresa el agotamiento del papel histórico que padece el sistema burgués de los capitalistas, para desarrollar las fuerzas productivas, que impiden el avance de la humanidad.
Esta agonía prolongada en la que ha entrado el capitalismo se caracteriza por la concentración de riqueza cada vez en menos manos, y la polarización de la pobreza, hambrunas y miseria que se extiende por todo el planeta, con guerras de rapiña, expoliación de los países más empobrecidos, el resurgimiento de la barbarie fascista y el racismo, así como ataques despiadados al Medio Ambiente, que aceleran el Cambio Climático, que ponen en peligro la supervivencia de la especie humana sobre la Tierra.
Pero al mismo tiempo, esa polarización provoca la necesidad de que los pueblos luchen por cambios profundos, siendo ésta la época de las luchas por la verdadera transición hacia el socialismo. La situación social lo requiere, ya que más del 70 % de la humanidad no tiene resueltas sus necesidades vitales básicas, mientras por otra parte, existe una crisis de sobreproducción donde sobran mercancías muy necesarias, pero que los pueblos empobrecidos y con muchas necesidades no pueden adquirir.
Los enormes avances tecnológicos no son aprovechados en beneficio de toda la sociedad, sino que están puestos al servicio de la pequeña minoría de Multimillonarios que solo tienen como único objetivo la obtención del beneficio privado en el menor tiempo posible.
Eso es una verdadera infamia, porque nada más que en América Latina hay cerca de un millón de niñas que son obligadas a prostituirse para sobrevivir y existen miles de niños hambrientos. La miseria en países empobrecidos por los imperialistas, es crónica y millones de seres humanos viven en la absoluta miseria.
En los países asiáticos la situación es incluso peor y las hambrunas en el cuerno de Africa, con la afrenta de Somalia, Etiopía y demás países que padecen hambrunas es una condena concreta de que este sistema capitalista merece fenecer, para que la humanidad pueda sobrevivir.
El socialismo, mediante una planificación científica y democrática de los recursos, podría resolver los problemas globales y superar la crisis de la civilización que afecta a la humanidad en relativamente poco tiempo, pero el beneficio de las multinacionales está reñido con el Bienestar de los seres humanos, a la vez que, la alienación mental que ejercen los grandes oligopolios de la información, mantiene a los pueblos en un desconocimiento profundo de la realidad.
Desde los años anteriores hemos visto una oleada de revoluciones donde las masas desesperadas, incluso sin una dirección política adecuada, se lanzaron a las calles, perdiendo el miedo, en la búsqueda firme de una vida mejor, jugándose materialmente la vida.
Eso que algunos han dado en llamar el inicio del inicio de la revolución mundial es una lucha que al final solo puede acabar, (con sus alzas y bajas, con sus pequeños triunfos y sus derrotas ), o en la masacre sangrienta de la clase trabajadora y el aplastamiento del pueblo bajo la barbarie de la bota del imperialismo que amenaza con el “neofascismo” la propia destrucción de la humanidad, o con el derrocamiento del capitalismo en un país dado, que sirva como ejemplo para la victoria de revoluciones socialistas que se contagien a otros países, para, mediante el establecimiento de modelos de democracia obrera se avance al socialismo científico, participativo y ético.
Con un Socialismo Democrático y Participativo de carácter internacionalista, sería posible poner las bases para la disolución del modelo burgués-capitalista, unificando la conversión en una sola clase de trabajadores, que sean los dueños de sus destinos y del fruto del trabajo social, para iniciar la construcción del genuino socialismo, compuesto de seres humanos libres, iguales, e inteligentes basados en la ética, los adelantos científicos, como modelos a seguir al servicio de la Humanidad.
La filosofía del materialismo dialéctico, que es la filosofía que mejor defiende a la clase trabajadora y a la nueva sociedad socialista que es necesario construir, lo que se ha dado en llamar el socialismo científico, huye del culto a la personalidad, huye de la vulgarización, huye del esquematismo mecanicista que utilizó el estalinismo, que en santa alianza con el reformismo, llevó a la clase trabajadora a grandes derrotas históricas que debemos evitar en el futuro.
El socialismo científico reivindica el carácter vivo, relativista y dialéctico de la teoría marxista explicada por Marx como materialista, no como dogma, sino como una guía para la acción en beneficio de las clases más desfavorecidas.
En primer lugar esto significa que debemos ser críticos hasta con el propio método marxista, cuanto más con nuestras direcciones y muchísimo más con el Sistema Capitalista al que pretendemos sustituir por otro modelo mejor, más culto, más libre, más justo, más amable y que realmente defiende en los hechos, y no en las palabras, el verdadero Estado de Bienestar social para todos.
Para ello debemos ser capaces de desarrollar un pensamiento independiente, con la ayuda de la filosofía del materialismo dialéctico, basándonos en la escuela de los clásicos, para realizar los mejores análisis concretos de situaciones concretas para poder avanzar hacia la transformación del sistema capitalista, corrupto y decadente…/…
(Continuará con la Parte 2 final)
COMISIÓN PERMANENTE:
IZQUIERDA SOCIALISTA MÁLAGA
PSOE DE ANDALUCIA.
(*) Cualquier persona de izquierda, sea simpatizante, afiliado o militante que se interese en participar en el debate para fortalecer la Democracia Participativa y Ética y CONOCER el Programa Mínimo del Socialismo Científico, que nuestra corriente de opinión defiende, puede ponerse en contacto con nosotros en el correo de abajo, solicitando el documento a debatir y le será remitido gratuitamente.
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