MÁLAGA: A CELIA VILLALOBOS, EXALCALDESA Y DIPUTADA DEL PP, NO LE GUSTAN LOS ESCRACHES.
Celia Villalobos, que tiene un lujoso ático en la plaza del Obispo de Málaga, no quiere ser abucheada frente a su casa por desahiciados. La diputada del PP dice que esta clase de protesta directa en la via pùblica que realizan ciudadanos de forma pacífica a sus gobernantes "no es democrática".
04/04/13. Opinión. La diputada Celia Villalobos, que tiene un ático de lujo en la plaza
del Obispo de Málaga, en pleno centro de la ciudad, justo frente a la
catedral, no quiere que los ciudadanos que han sido expulsados de sus
casas por los bancos y se han quedado endeudados de por vida, vengan
ahora a expresar su protesta frente a su vivienda.
Eso es “acoso” y “no es democrático”, dice Villalobos. Un artículo de EL OBSERVADOR/ www.revistaelobservador:com
Cuando alguien
deja de pagar la letra de su hipoteca el banco comienza a llamarle a
diario, de forma insistente. Recibe cartas de aviso, constantes
llamadas, una persecución sin tregua en la que participa todos los
instrumentos técnicos, humanos y legales al alcance de una gran
corporación. Son peticiones molestas, continuas, establecidas como una
rutina de trabajo. Muchos ciudadanos en España, decenas y decenas de
miles, no han podido hacer frente por falta de medios económicos a estos
requerimientos hasta que, por orden de un juez, y en ocasiones con un
destacamento policial y a la fuerza, la familia empobrecida ha sido
expulsada del hogar que ha habitado. Obligada, eso si, a pagar lo que
queda de crédito. Sin embargo, esto, para Celia Villalobos no es acoso.
Cuando algunas adolescentes o jóvenes en España han decidido interrumpir de
forma voluntaria su embarazo, y han acudido a una clínica especializada
se han encontrado estos centros con pintadas que les llamaban
“asesinas”. Los trabajadores de estos centros han sufrido insultos
similares por grupos de ultracatólicos que les esperaban en la entrada a
la clínica. Sin embargo, esto, para Celia Villalobos, ni para nadie en
el PP, ha sido nunca acoso.
Para Villalobos como para el resto de su partido el “acoso”, lo que “no es
democrático”, lo que “recuerda a épocas terrible de este país” es que
las protestas ciudadanas se dirijan directamente a los principales
responsables del drama de los desahucios: los políticos, que son los que
pueden cambiar las injustas reglas del juego.
Eso de que una persona les recuerde en la puerta de su casa, en el bar, o
en la calle, en la tienda de calle Larios donde se compra bolsos, que
hay vidas en juego, no les gusta pero que nada, nada. Les parecen
“preocupantes” estas protestas. No que las personas se hayan quedado sin
casa o sin trabajo. De eso ni hablan (busquen declaraciones de
Villalobos sobre las ejecuciones hipotecarias y se la encontrarán
llamado a su chofer) Lo dramático, lo inmoral, lo que no se puede
consentir, según el PP, es que los ciudadanos se hayan quedado sin
miedo.
Por eso los desahuciados les parecen como ETA, como los nazis, como el
coco. Porque ya no se trata de huelgas, manifestaciones, noticias
críticas, cruce de declaraciones, ni ninguna otra expresión de la
protesta institucionalizada, ahora con los llamados ‘escraches’ los
políticos comienzan a sentir el aliento directo de las víctimas de sus
decisiones en sus esferas íntimas, ésas que miles de personas han
perdido junto a sus casas.
En esto consiste la campaña de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca,
en que los gobernantes vean las caras y oigan las voces de las víctimas
de sus decisiones irresponsables. Por eso se hace precisamente en el
hogar de los políticos, en los restaurantes donde comen, en los bares
donde beben. Y mientras estas protestas se realicen de forma pacífica
son legítimas, y a estas alturas del drama, hasta necesarias para que
los políticos entiendan el daño irreparable y la condena de por vida que
supone un desahucio y una deuda interminable como única herencia que
dejar a los hijos.
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